Crítica de Pistol (Disney+)

Pistol, la historia de los Sex Pistols a partir de la biografía de su guitarrista Steve Jones que ha estrenado Disney+, me ha parecido una maravilla.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Miniserie de 6 episodios sobre la banda de punk Sex Pistols, basada en la autobiografía de Steve Jones, guitarrista de la banda. Es la historia de una banda de jóvenes de clase trabajadora, unos tipos ruidosos, llenos de granos y sin «futuro» que sacudieron hasta la médula al aburrido ‘establishment’, amenazaron con derrocar al gobierno y cambiaron la música y la cultura para siempre a mediados de los 70. Fue un tormenta furiosa y en el centro de esta revolución estaba la banda Sex Pistols, liderada por el miembro fundador y guitarrista Steve Jones.

La serie de seis episodios recién estrenada en Disney+ está creada por Craig Pearce, guionista habitual de Baz Luhrmann, adaptando la novela autobiográfica Lonely Boy: Tales from a Sex Pistol escrita por Steve Jones, guitarrista del mítico grupo. La serie cuenta con el extra de tener a Danny Boyle como director de los 6 episodios y una banda sonora alucinante de temazos de los años 70.

En lo relativo al reparto encontramos a Toby Wallace intepreta a Steve Jones, guitarrista del grupo y punto de vista de la historia. Anson Boon es el cantante Johnny Rotten, Jacob Slater el batería Paul Cook, Christian Lees interpreta al primer bajista del grupo Glen Matlock, Louis Partridge es el segundo bajo Sid Vicious , Sydney Chandler como Chrissie, Emma Appleton como la novia de Sid Vicious Nancy Spungen, Maisie Williams como Pamela «Jordan» Rooke, Thomas Brodie-Sangster como el manager del grupo Malcolm McLaren y Talulah Riley como Vivienne Westwood, pareja de Malcolm y dueña de la tienda de moda SEX.

Conozco muchas de las canciones de los Sex Pistols, pero no me calificaría a mi mismo de fan del grupo o del punk en general, aunque he saltado con sus canciones en las noches de marcha muchísimas veces. Y conocía que el viejo dicho de «live fast, die young and leave a beautiful corpse» era más o menos aplicable al grupo, pero nunca había entrado en lo concreto. Es por esto que me ha volado la cabeza que una serie basada en un grupo y unas personas que a priori no me interesaban nada me haya gustado tanto.

Hay mucho alucinante en Pistol, empezando por su retrato de la escena musical y social de la Londres de mediados de los años 70, un momento convulso en el que las crisis económicas provocaron un empobrecimiento de la sociedad, y en el que unos jóvenes con problemas demandaban otro tipo de sociedad y otro tipo de música. Que gran parte de la serie tenga lugar en el Reino Unido de 1977 en el que celebraba el Jubileo de la Reina Isabel II y el grupo lanzó su «God save the Queen» me parece un puntazo ahora mismo y, aparte de ser como sucedió, refleja perfectamente el cambio cultural que se estaba viviendo en ese momento. La banda sonora de esta serie está llena de temazos increíbles de la época y es otro de los elementos más destacados. La cantidad de detalles del mundo de la época sacados de grabaciones e imágenes reales añade un plus de verosimilitud que ayuda aún más si cabe a meterte en la historia. Y en ese sentido, la elección creativa de Danny Boyle de rodar la serie en formato casi cuadrado como entiendo que eran las televisiones de la época en lugar del actual formato panorámico es otro elemento anacrónico que a mi al menos me hizo engancharme.

Me ha flipado el retrato nada favorecedor que la serie hace de los miembros del grupo. En general me alucina que bajo la fachada de tipos duros, violentos y revolucionarios se escondan niños con traumas de una niñez con violencia y falta de amor. Steve Jones el guitarrista es el centro de la historia, pero a la vez que sientes todo lo que sufrió de niño, ves que se ha convertido en un gilipollas y una persona cobarde y voluble que se dejó mangonear durante la existencia del grupo. Otros miembros como Sid Vicious simplemente es un chaval con tendencias autodestructivas, que resalta que cuando la sociedad no te ofrece una oportunidad, hay gente que sólo quiere ver el mundo arder. Por cierto, conocer la identidad de Chrissie, empleada de SEX con aspiraciones musicales que enseña a Steve a tocar la guitarra y algo más, es otro de los puntazos increíbles de la serie, porque podría estar equivocado, pero diría que la serie conscientemente evita decirnos su apellido hasta casi el final de la serie, lo que consiguió que me impactara.

Otro elemento bestial de la serie es mostrar el poder de los representantes y cómo crearon un hit de la nada. Que el punk fuera una corriente cultural nacida entre otros lugares en una tienda de ropa que planteaba la moda como una declaración política, es alucinante. Conocía o al menos me sonaba el nombre de Vivienne Westwood como referente cultural de la época (no me preguntes por qué lo sabía), pero ver su ideario está super chulo. Y frente a la lucha de clases que propone el anarquismo punk, es curioso que de alguna manera sea una ideología nacida de unos niños ricos que lo tenían todo, no sabían qué hacer con su dinero y quisieran «educar» a la juventud. La figura del manager del grupo Malcolm McLaren, pareja de Vivienne, que comprendió que lo importante no era la habilidad musical de los miembros del grupo sino la imagen que transmitían y la fuerza del mensaje, es algo que me parece adelantado a su época. Es muy esclarecedor la forma en que vemos y se expresa que el grupo lo formaba un cantante que no sabía cantar y unos músicos sin experiencia ni conocimientos musicales. Que el único músico con conocimientos (el bajo Glen Matlock) fuera sustituido por Sid Vicious, amigo de Johnny Rotten, que nunca había cogido un bajo pero tenía la imagen adecuada, es ilustrativo de esto. Y una locura total, las cosas como son.

Al mismo tiempo, por la propia mentalidad de live fast, die young and leave a beautiful corpse, me rompió la cabeza que McLaren lanzara el grupo cuando eran auténticos desconocidos y a la vez tuviera casi hasta prevista su desaparición una vez considerara que la potencia de su mensaje desapareciera. Aparte que la propia naturaleza autodestructiva y nihilista de algunos miembros no ofrecía otro final posible para el grupo que su pronta desaparición. Y por cierto, aunque la serie no entra en ese charco, me parece probable que McLaren estafara a unos chavales que vivían en tugurios de mala muerte (nos muestran como Steve vivía en el propio local de ensayo) y apenas sabían leer, cuando consiguieron un contrato super lucrativo de una discográfica. Y está claro que aunque no lo expresan literalmente, McLaren les pagaría las drogas y las borracheras, pero me dejó con ganas de buscar ese dato.

Los años setenta fue un momento clave en la industria musical y para la sociedad británica. Y me ha encantado conocer la historia de estos outsiders que vivían al límite, Las historias del grupo, pero también las de la a su gente alrededor que formaban un ecosistema peculiar pero ilustrativo de la época. Si te gustan los biopics musicales, Pistol me parece una de las series más satisfactorias del año.

Comparto el trailer de esta serie:

Pistol me ha flipado, me ha parecido una de las grandes series del año y un gran retrato de un grupo mítico del que desconocía la mayoría de los detalles, formado por personas rotas en una espiral autodestructiva. Si eres de mi quinta, no te puedes perder esta serie.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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