Aprovechando las vacaciones de Navidad me he leído Amos del nospacio, la tercera y última novela de la serie de Los Arquitectos de Adrian Tchaikovsky.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Tras el aviso del misterioso heraldo llamado Ash, los Arquitectos, orbes dentados del tamaño de lunas, atacaron los mundos humanos y los reconstruyeron como elaboradas esculturas inertes. Los restos de la humanidad se dispersaron por el espacio, sobreviviendo como pudieron y preparando sus armas para contraatacar. Idris fue una de estas armas. Su cerebro modificado puede pilotar naves por el nospacio, el sustrato del universo que permite el viaje interestelar. Pero también contactar con las mentes de los Arquitectos y ahuyentarlos. Hasta que, décadas después, los Arquitectos regresan. Los restos de la humanidad debaten cómo reaccionar. El Partenón, poblado por mujeres soldado mejoradas, se enfrenta a los nativistas encabezados por los aristócratas de Magda. Otros humanos fían su suerte a los alienígenas de la Hegemonía, que prometen defenderlos. Sólo Idris tiene la respuesta. Gracias a los científicos renegados de la instalación conocida como el Ojo, puede operar en el nospacio junto con otros pilotos. Y allí ha encontrado el nido de los Arquitectos. Los aliados de Idris se aprestan a exterminar a los destructores de mundos. Pero Idris tiene otros planes: enfrentarse a los amos ocultos de los Arquitectos, averiguar sus designios para el universo, y derrotarlos en su propio terreno.
Adrian Tchaikovsky nació en Woodhall Spa, Lincolnshire, antes de ir a Reading a estudiar psicología y zoología. Por razones que ni él mismo conoce, acabó estudiando Derecho y ha trabajado como ejecutivo legal tanto en Reading como en Leeds, donde vive actualmente. Está casado, es un entusiasta de las partidas de rol en vivo y un actor aficionado ocasional, se ha entrenado en la lucha escénica y no tiene ningún tipo de mascota exótica o peligrosa, posiblemente a excepción de su hijo. Es el autor de Children of time, Children of ruin y muchas otras novelas, novelas cortas y relatos. Children of time ganó el premio Arthur C. Clarke en su 30º aniversario.
Tras Huérfanos de la Tierra y La mirada del vacío, por fin he podido leer Amos del nospacio, la novela de Adrian Tchaikovsky que cierra su trilogía de Los arquitectos. Me gusta mucho la forma en que Adrian Tchaikovsky plantea esta historia de ciencia ficción espacial en la que plantea un mundo complejo a punto de su destrucción, con múltiples personajes y varios bandos enfrentados, y una ciencia loquísima para explicar la existencia del Nospacio que permite los viajes espaciales a velocidades más altas que la luz pero también ha traído a los gigantescos arquitectos que atacan si piedad los mundos de todas las civilizaciones conocidas.
Los protagonistas siguen siendo el piloto intermediario Idris Telemmier, la especialista en drones Olli Timo, la soldado parteni Solaz, la abogada Kris Almir, el factor hannilambra Kit y el espía del HUM (la autoridad humana) Havaer Mundy. Hasta ahora sólo han reaccionado a los problemas que han ido surgiendo, pero ahora tienen los medios para sumergirse en el nospacio para descubrir a los amos de los arquitectos que han destruido la mayoría de planetas humanos. Para intentar razonar con ellos, o si es posible, evitar que sigan atacando.
Pero en el mundo real los problemas se acumulan también, porque el Morzarin Ravin Uskaro, un noble de una facción humana que estaba construyendo arcas para que la clase dirigente pudiera abandonar la vida en planetas como fórmula para sobrevivir, se va a aliar con una facción rebelde del Partenón, para provocar un cambio de status-quo. Y eso mientras se sigue luchando para evitar que los Arquitectos destruyan planetas habitados y la civilización alienígena de los Essiel tenga también sus propias ideas sobre el futuro de la raza humana.
Me asombra la cantidad de cosas siempre interesantes que suceden en esta novela de apenas 500 páginas. Reconozco que la parte científica de explicación del nospacio y los seres que lo habitan se me hizo un poco farragoso. Pero me encanta leer una ciencia ficción poblada de seres completamiente alienígenas que no tienen nada que ver con los humanos, ni en forma, lenguaje o costumbres. Una rama de la ciencia ficción espacial optó por una star-trekización haciendo que todos los seres sean humanoides a los que se añadía unas orejas puntiagudas. Me flipa todo lo que ha imaginado Adrian Tchaikovsky en esta serie de novelas.
Y frente a las típicas historias de elegidos heroicos, me encanta que Idris Telemmier sea una persona físicamente débil que siempre ha dependido de otros para salir adelante. Que justo él sea la clave para la supervivencia de la raza humana añade una capa de complejidad que hace que el final de la historia sea sorprendente y emocionante a partes iguales. A pesar de lo diferentes que son todos entre si, me encanta la conexión que se ha creado en este grupo, consiguiendo que todos sean protagonistas y tengas su momento clave sin el cual la misión estaría abocada al desastre.
Amos del nospacio ha sido una estupenda novela que finaliza de forma super satisfactoria la trilogía de los Arquitectos. Agradezco que una novela no me lo ponga fácil a la hora de presentar los diferentes conceptos, de forma que cuando por fin me pude poner con la lectura, la experiencia haya sido super diferente a cualquier otra novela leida previamente. Me declaro super fan de Adrian Tchaikovsky.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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DC Comics ha publicado dentro de su sello Black Label Superman: The Kryptonite Spectrum, el nuevo comic de los inclasificables autores de Ice Cream Man W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con Chris O´Halloran en el color. Y me ha resultado una lectura fascinante, dentro que reconozco que hay que leer este comic con el estado mental adecuado.
PUNTUACIÓN: 8/10
El equipo responsable del aclamado cómic Ice Cream Man llega a DC para aplicar su singular estilo narrativo nada menos que al Hombre de Acero.
Se han descubierto cuatro nuevas kriptonitas en el espacio profundo, y Superman necesita saber exactamente qué efecto tienen sobre él, ¡para evitar que las coloridas rocas de su planeta natal caigan en manos malvadas! Con Batman al lado de Superman, este evento de DC Black Label Superman explora las consecuencias de cada variedad nunca antes vista de kriptonita, todo ello con el estilo formal y transgresor por el que son famosos W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O’Halloran.
W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.
El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.
Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Esta miniserie del sello Black Label de DC Comics justifica y explica la misma existencia de este sello, donde pueden ubicarse todo tipo de historias que no estén limitadas por la continuidad.
Si te gusta Ice Cream Man, creo que este Superman: The Kryptonite Spectrum te gustará mucho. Si no has leído Ice Cream Man y no sabes nada del estilo y el tono malsano y deprimente de las historias de este equipo creativo, te recomendaría una mente abierta para una historia que se siente que bebe de los mitos de Superman, pero que no es para todos los paladares.
El origen del comic no puede ser más Silver Age. Superman descubre cuatro nuevos tipos de kryptonita. Hasta ahora conociamos la kryptonita verde, la clásica que puede debilitar y matar a Superman, la roja, que hace que Superman se vea cegado por la ira, la kryptonita negra separa el cerebro de Superman en dos, y la kryptonica amarilla roba los poderes de Superman. Ante la posibilidad de que un enemigo (Lex Luthor) las use en algún momento contra él, Superman decide experimentar con ellas y saber si puede controlarlas. A pesar de opinar en contra de estos experimentos, Batman aceptará ayudar a Superman.
La kryptonita púrpura provoca que cambie la percepción del TIEMPO de Superman . La kryptonita cobalto convierte a Superman en un gigante, la kryptonita moteada revierte los efectos de la anterior. Los efectos de la Kryptonita Arco Iris serán un misterio hasta más avanzada la serie. E incluso en el climax final Superman sufrirá los efectos de una kryptonita rosa.
W. Maxwell Prince demuestra que conoce los mitos de Superman, se los conoce al dedillo. Lo bueno y lo malo del caso es que cuando ves a Grant Morrison trasteando con estos mitos, todo transmite el sentido de la maravilla. Sin embargo, Prince no puede evitar que sus comics intenten esto mismo y ofrezcan al lector una historia con trazas deprimentes y malsanas. En un contexto de Silver Age tiene sentido que Superman quiera experimentar con los distintos tipos de kryptonita, pero Prince hace que Superman parezca un loco que no sabe lo que tiene entre manos.
Fruto a esta visión deprimente de la vida, Lois Lane una mujer adulta con una complexión nada saludable, está extremadamente delgada, que no quiere mantener su relación con Superman porque aspira a ser madre y ya tiene 40 años. La visión malsana de Prince sugiere que no podrá ser madre con Superman, al contrario de lo que es canon e el Universo DC tradicional. Y como digo es muy curioso ver una historia de Superman pasada por un tamiz tras gris y casi deprimente.
Por suerte, W. Maxwell Prince con Martín Morazzo no hacen sólo esto, dado que utilizan las diferentes locuras del comic para volver a experimentan con las posibilidades narrativas de un comic que no tienen otros medios. El primer número es casi una obra maestra por la forma en que vemos la percepción alterada del tiempo que tiene Superman, solapándose acciones que tiene lugar en momentos temporales diferentes. Por experimentos como este realmente merece la pena la compra de esta miniserie.
Pero no es sólo eso, hay mucho más. Como podéis ver en las portadas, en el número tres tendremos a Shazam! de invitado especial al convertirse Superman en un niño. En este comic veremos el uso de una narrativa infantil de cuento, incluso dibujado por los niños, será clave para el devenir de la historia. Y en el cuarto número Superman viajará a la Quinta Dimensión para un viaje alucinado que romperá numerosos moldes metatextuales, consiguiendo una experiencia única.
Cuando leo un comic dibujado por Martín Morazzo, con el color de Chris O´Halloran, me viene siempre a la cabeza Kevin O’Neill y su Marshall Law. La autoridad del Comics Code americana dictaminó que EL ESTILO de O´Neill estaba fuera del Código. No un aspecto concreto o la forma en que dibujada a algún personaje. Su forma de dibujar.
Y salvando las numerosas diferencias, los comics de Morazzo transmiten a la perfección el mensaje nihilista, desasosegante y demencial de las historias de Prince. Nadie más que Morazzo podría transmitir todo eso en la página. Comentaba antes sobre la Lois Lane con aspecto enfermizo extremadamente delgada y mirada deprimida Pero en realidad son todos los personajes, en especial sus ojos. Unos ojos alucinados. Los vemos en Lex Luthor, por supuesto, pero también Superman tiene una mirada alucinada antes incluso de empezar a sufrir los diferentes envenenamientos radioactivos. Aparte que Morazzo dibuja a Superman con elementos que recuerdan a Frank Quitely, pero donde Quitely mostraba a Superman super fuerte, Morazzo hace que parezca desgarbado y un poco patizambo. Todo lo contrario a lo que debe lucir el mayor héroe de todos. Luego otro caso aparte es el de Batman, dibujado delgado y con un disfraz ridículo que le hace parece un loco alucinado recién escapado de un manicomio. Morazzo nos recuerda que el traje de los superhéroes en el mundo real quedarían ridículos, algo que puede también decirse de la armadura de Lex Luthor o del resto de villanos que aparecen en el comic.
En positivo, aparte de ser un estilo único que nunca hemos visto aplicado a un comic de superhéroes (¿acaso este lo es?), Morazzo realiza montones de homenajes de toda la historia de Superman. Por supuesto, al arte de Frank Quitely, pero también al de José Luis García López y a los comics de la Silver Age. Hay un montón de momentazos visuales en este comic, aparte de la propia experimentación narrativa que plantea X. Maxwell Prince a sus historias. Es todo tan diferente y experimental que este comic me ha merecido muchísimo la pena.
Reconozco que como con Ice Cream Man, hay que entrar a este comic con el estado mental adecuado. Pero si consigues entrar, Superman: The Krytonite Spectrum es un disfrute total.
Comparto las primeras páginas del comic:
Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Si has leído Ice Cream Man y te gusta la sensibilidad de sus autores, no te puedes perder este comic. En caso contrario, hay que buscar la lectura de este comic teniendo el estado mental adecuado.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Por fin ha llegado la cuarta temporada de Mayor of Kingstown, la serie protagonizada por Jeremy Renner y creada por Taylor Sheridan y Hugh Dillon. Os cuento mis impresiones de esta temporada.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
La cuarta temporada de Mayor of Kingstown sigue a Mike McLusky mientras se enfrenta a una nueva guerra entre bandas provocada por el vacío de poder dejado por los rusos, una nueva y testaruda directora de prisión (Nina Hobbs) y el caos constante que amenaza a su familia, especialmente a su hermano encarcelado Kyle, al tiempo que lucha contra sus propios demonios y viejos adversarios como el gánster de Detroit Frank Moses y el cártel colombiano
Mayor of kingstown fue creada por Taylor Sheridan y Hugh Dillon. Para esta cuarta temporada la serie vuelva a contar con Dave Erickson como showrunner. Christoph Schrewe dirige 6 de los 10 episodios de esta temporada, con Leslie Hope y Guy Ferland dirigiendo los otros cuatro. En cuanto a los guiones, Dave Erickson, Aalia Brown, Christian Donovan, James Arcega Tinsley, Wendy Riss, Molly Forman, Christian Donovan & Jeremiah Wessling y Hugh Dillon escriben los episodios de esta temporada.
Jeremy Renner es Mike McLusky, el mediano de los hermanos McLusky es un ex-convicto que pasó toda su infancia soñando con salir de Kingstown. Su hermano Kyle (Taylor Handley) agente de Policía de Kingstown, sufrirá un calvario esta temporada al tener que pasar 6 meses en prisión debido a los sucesos del final de la temporada pasada. Otros protagonistas de la serie son Hugh Dillon (creador de la serie con Taylor Sheridan) como Ian Ferguson, un experimentado y duro detective del Departamento de Policía de Kingstown amigo de Mike y ex-compañero de Kyle. Tobi Bamtefa es Deverin «Bunny» Washington, líder de los Crips en Kingstown, que mantiene una buena relación con Mike y es lo más parecido a un amigo que tiene. Hamish Allan-Headley como Robert Sawyer, un sargento de policía que dirige un equipo de élite de agentes SWAT de Kingstown.
Los nuevos personajes de esta cuarta temporada son Edie Falco como Nina Hobbs, la nueva directora de la prisión de Kingstown; Lennie James como Frank Moses, un respetado gánster de Detroit que se alía con Bunny para tomar el control de Kingstown; y Laura Benanti como Cindy Stephens, una agente penitenciaria novata y madre soltera que ayudará a Mike e intentará proteger a Kyle.
La principal novedad de Mayor of Kingstown es que crea un ecosistema en el que las calles de Kingstown, una ficticia ciudad de Michigan en la que la principal industria local es la gestión de las cárceles que se encuentran en su municipio, está absolutamente conectada con lo que pasa en la prisión. Si en la calle hay una guerra por el control del tráfico de drogas, eso mismo se traslada dentro de la prisión, que es un polvorín en el que los diferentes bandos, afroamericanos, nación aria, rusos, los colombianos van a por todas al no tener nada que perder.
En medio de todo ello se encuentra Mike McLusky, el «Alcalde» de Kingstown. Mike es el mantenedor del status-quo, planteando que siempre es mejor que haya un orden en el mundo del crimen a que haya una guerra abierta que provoque un baño de sangre en las calles. Aunque no tenga poder real, Mike intenta mediar entre todos los bandos para mantener la paz. Mike es amigo de Bunny Washington, el jefe de la banda que controla Kingstown, que le salvó la vida cuando ambos estuvieron en prisión.
En esta cuarta temporada tenemos la historia dividida en dos. Por un lado, Kyle el hermano de Mike va a entrar en prisión, y un ex-policía es hombre muerto a menos que Mike consiga que la nueva alcaide Nina Hobbs ayude a Kyle. Lo malo es que Hobbs tiene sus propias ideas sobre como dirigir una prisión y no dejará que Mike mangonee en SU prisión. Dado el relativismo moral que plantea la serie, haciendo que el protagonista es una persona que asesina y en cualquier otra serie sería unos de los villanos, la serie plantea inicialmente la duda de si la animosidad de Hobbs hacia Mike es debido a que es una persona íntegra que no quiere ensuciarse las manos tratando con Mike. La alternativa es que Hobbs esté sucia ella también, lo que plantea la pregunta de ¿Qué nuevo jugador quiere apoderarse de la prisión?
En la calle, Mike descabezó a los rusos en el final de la tercera temporada. Pero los problemas no terminan nunca, porque parece que el cártel quiere empezar a operar en la ciudad. Y además, Bunny se va a asocial con Frank Moses, un mítico gangster de Detroit para expandir su negocio. Si Moses va a ser amigo o enemigo es otra de las grandes cuestiones a resolver esta temporada.
Para lo bueno y para lo malo, Mayor of Kingstown es fiel a si misma en esta cuarta temporada. Jeremy Renner está increíble como Mike McLusky, él sólo aguanta la serie y su carisma se sale de la escala. Pero en la parte menos buena, la serie como en temporadas anteriores es una sucesión de llamadas de teléfono de Mike con unos u otros, y de viajes con el coche arriba y abajo por la ciudad para reunirse con todo el mundo, poniendo siempre cara muy seria y preocupada. Y ojo que la serie me gusta y me da un entretenimiento que no recibo de otras series. Pero las llamadas una tras otra acaban siendo un elemento super repetitivo porque en realidad no provocan nada más que una nueva reunión más adelante con otras personas.
Hablaba de relativismo moral con Mike McLusky. Y no hay duda que con sus acciones no está provocando la detención de Bunny Washington sino que lo protege. Un Bunny con sus propios problemas cuando sumamos al cártel a su nuevo socio y «amigo». Es cierto que posiblemente el vacío que provocaría su detención haría que alguien peor llegara a Kingstown para dirigir el crimen, porque el crimen y el tráfico de drogas no va a parar jamás. Pero lo cierto es que Mike es cómplice de múltiples delitos, aunque él crea que está ayudando al «bien mayor».
Pero el que directamente es un asesino psicópata es Ian Ferguson, el policía amigo de Mike y Kyle, que está interpretado por el creador de la serie Hugh Dillon. Y es que desde hace tiempo está en una huida hacia adelante asesinando a todo aquel que pueda ofrecer una prueba que le podría llevar a prisión. Con Mike hay cierta duda, pero lo que Ian es directamente criminal.
La parte realmente novedosa de esta temporada es la parte de Kyle en prisión. En la que aparte de ser apalizado nada más llegar, se convertirá en casi compañero de celda de un no tan antiguo enemigo de Mike. La parte de Kyle va a ser la parte realmente dramática, hasta el punto de provocar la serie un shock que es llevar el drama a un nivel realmente chusco.
Para bien y para mal Mayor of Kingstown ha sido más de lo mismo. Como es algo que veo una vez al año no me molesta en absoluto. Pero en el momento en que notas el truco, significa que la fórmula se está acabando. La ambigüedad de Mike y su mundo me parece refrescante, y como decía al principio, Jeremy Renner está increíble y se le nota super a gusto protagonizando la serie.
De momento Mayor of Kingstown no ha sido renovada oficialmente, aunque Jeremy Renner dijo hace algún tiempo, cuando se renovó la cuarta temporada, que habían encontrado el final perfecto para la serie, que llegaría en la quinta temporada. Espero que la audiencia sea buena, normalmente las críticas eran malas pero la audiencia buena. Si esta tendencia se repite, hay opciones de poder tener una temporada final. Teniendo en cuenta que el cártel ha puesto su vista en Kingstown, las cosas podrían calentarse mucho en los últimos episodios. A ver si tenemos pronto buenas noticias.
Comparto el trailer de esta cuarta temporada de Mayor of Kingstown:
Mayor of Kingstown ofrece un tipo de historia diferente a todo lo que se está haciendo en la televisión actual. Eso y tener la oportunidad de disfrutar de Jeremy Renner hace que esta serie sea fija en mi calendario televisivo.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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¡Feliz Domingo! Espero que el inicio de 2026 haya empezado de la mejor manera posible. Hoy empiezo la sección de Reflexiones de Domingo en el blog en el que aprovecho para salirme de las habituales reseñas de comics o películas para comentar cualquier tema que me llama la atención. Y nada como empezar el año destacando los éxitos de Avatar Fuego y Ceniza y Stranger Things. Y como ese éxito molesta a algunas personas que se empeñan en mostrar una y otra vez que internet no refleja el mundo real.
Mientras escribo estas líneas, Avatar Fuego y Ceniza ha superado los 1100 millones de recaudación en todo el mundo cuando únicamente han pasado 21 días desde su estreno. Las previsiones indican que la película probablemente supere los 1500 millones de taquilla. Pensando que el presupuesto de la película, sin gastos de marketing, se ha estimado que ronda los 350 millones, la película es un gran éxito de taquilla para Disney. Aplicando la fórmula de x2.5 sobre el presupuesto que los principales medios especializados usan para calcular el punto de equilibrio financiero para los blockbusters cinematográficos, Avatar 3 tenía que recaudar 875 millones para cubrir costes. No hay duda del éxito económico que la película supone para Disney. Una Disney que ha acabado teniendo un gran año 2025 gracias a los éxitos de taquilla de Zootrópolis 2, Lilo & Stitch y ahora Avatar Fuego y Ceniza.
Antes del estreno de Avatar tuvimos que sufrir a los idiotas de siempre volviendo a recordarnos que daba igual la taquilla de Avatar 1 y 2, la franquicia de James Cameron no tenía «impacto cultural». Que ellos hablaran de una película que supuestamente no importa a nadie ya era una clave que refutaba todo su argumentación. Pero ellos lo saben, porque su objetivo no es ser objetivo sino polémico, para que ello le genere clicks que a su vez les da ingresos. Aunque les moleste, que Martin Scorsese haga una película en 3D tras ver lo que James Cameron consiguió con la primera película es impacto cultural.
Pero es que la idea de «impacto cultural» de esta gente en realidad no se refiere a «Cultura», sino a «negocio». Porque James Cameron se ha centrado en hacer películas y no ha querido explotar la franquicia. No se venden camisetas o videojuegos de Avatar porque no se han vendido los derechos, porque Cameron no está en esa órbita. Como si lo está Disney con Star Wars o Universal con Jurassic World. Por eso según esta gente, el público no está hablando de Avatar todo el rato y no interesa. Por contra, cuando Disney se planteaba el cierre del parque Animal Kingdom, cambió el parque para acoger el mundo de Pandora, y las visitas al parque se multiplicaron exponencialmente. Pero Avatar no interesa al gran público.
Pero es que voy más allá. Avatar Fuego y Ceniza tiene mayor impacto cultural que Sirat, Sinners o cualquier otra película «seria» estrenada este año. Empezando porque la gente ni siquiera ha visto esas películas mientras que Avatar la ha visto todo el mundo y todo el mundo está hablando de ello. Me gusta el cine en pantalla grande, pero se que ese es un hobby en vías de extinción. Sin embargo, estas navidades he hablado con compañeros de trabajo que no van al cine NUNCA comentando que tenían ganas de ir a verla al cine. ¿Qué mayor impacto cultural es que una persona quiera invertir su dinero en un producto de entretenimiento?
Es muy cansino tener que poner ejemplos de la importancia de Avatar en la industria del entretenimiento. Pero es que no hace falta. Porque tras semanas de machaque sobre su deseo de que Avatar Fuego y Ceniza fracasara en taquilla. ¡la película lo ha vuelto a petar!!! James Cameron es el único director en la historia que tiene 4 películas con recaudaciones superiores a los 1000 millones de dólares, las tres de Avatar y Titanic. El público normal nos hemos lanzado en masa a ver la película en 3D. Muchos hemos repetido, porque la experiencia es una barbaridad.
Una vez la batalla del «impacto cultural» se ha perdido, estos ridículos han intentado abrir otro melón ridículo para intentar decir algo malo de la película cuando la realidad objetiva no da para ello. Y por eso, tras romper la taquilla, los haters han cambiado su discurso explicando que igual la gente va a ver la película, pero en realidad «no son fans». Como los datos objetivos son tozudos, han tenido que ir a buscar un concepto difuso y poco claro para ver si ahí podían rascar algo. Pero hasta en eso se equivocan.
Qué mayor fan de algo puede haber que el que GASTA su dinero para consumir algo. Varias veces, en realidad. Blanco y en botella. Pero es que además, como los americanos que analizan todo, los datos extraídos de las entrevistas al público que sale de la sala tras ver la película no dejan lugar a duda. Según las encuestas realizadas por PostTrak, ¡el 91% de las personas que salían de las salas se declaran fans de Avatar!! ¿Quién es fan de algo? ¿Fan es quien se percibe como tal, aunque no lleve una camiseta? (Camiseta que no existe porque Cameron no ha explotado económicamente la IP). ¿O fan son solo los que los opinadores digan que lo son? Es tan ridículo tener que verbalizarlo que el argumento se cae solo.
Casi es una alegría ver rabiar a estos haters que odian a James Cameron por hacer películas increíbles que sólo él puede hacer que resultan ser super populares entre el gran público. Ahí están, revolcándose por las esquinas doliéndose por el nuevo éxito de taquilla de Avatar. Hay que recordar que internet y sus cámaras de eco no representan el mundo real, sino que son pequeñas ventanas donde los haters se retroalimentan entre ellos. Y por tanto, no debemos aceptar que quieran imponer una narrativa que es objetivamente falsa. Y que puede demostrarse con datos cuantificables que es falsa, que es la otra cosa que les jode.
Luego hay otros tipos de manipulación, más sutiles pero igual de sectaria, aunque se adorna de datos y se califica a si misma de «imparcial». Me refiero al sesgo que estamos leyendo en varias cuentas que analizan los datos de taquilla para intentar relativizar el éxito de Avatar Fuego y Ceniza.
Partimos que todos, TODOS los análisis de los medios especializados americanos parten de NO contar los gastos de marketing y publicidad que invierten los estudios para promocionar sus películas. Aunque en la mayoría de blockbusters estos conceptos suponen inversiones por parte de los estudios de cantidades superiores a los 100 millones, es difícil cuantificarlo exactamente porque los estudios no tienen una partida particular para cada película sino que todo va a un gasto general.
Por eso el cálculo habitual para calcular si una película alcanza el equilibrio financiero es aplicar la fórmula de comparar la taquilla con el x2.5 sobre el presupuesto. x2.5 o x2.75, según medios. Bajo esta fórmula, Superman de James Gunn fue un éxito moderado de taquilla, al recaudar 616 millones a partir de un presupuesto de 225, que daba un punto de equilibrio de 562 millones con la fórmula del x2.5. 618 con x.2.75. 616 frente a 562 no es un beneficio para tirar cohetes, pero la realidad objetiva es que Superman no perdió dinero tras su paso por los cines, fue rentable.
¿Qué hubiera pasado si a estos datos añadimos los más de 100 millones de gastos de promoción? Que Superman habría perdido dinero, no cubriría costes. Es evidente. Cierto es que entonces habría que añadir el resto de ingresos, empezando por el streaming. Ingresos cuyas cuantías en realidad se desconocen. Por eso, no tengo problema en afirmar que la película de James Gunn ha sido rentable para Warner. Pero el caso que es que estos costes de marketing no se tienen en cuenta para estos análisis.
Peor situación es la de Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos. Con una taquilla de 521 millones a partir de un presupuesto de 200 millones, la película apenas ha pagado los costes de producción. De hecho, usando la fórmula de x2.75 no se cubren los costes de producción, la película de Marvel Studios estaría en números rojos. En este caso no puede decirse que su paso por los cine haya dado beneficios, como si fue el caso de Superman. Para ambas películas en seguida salieron cuentas a informarnos que el éxito y el fracaso de las películas ya no se mide solo por las taquillas de cine, porque hay otras fuentes de ingresos empezando por el streaming. Y eso es cierto, con una salvedad. Que a la hora de analizar algo, hay que plantear reglas objetivas aplicables a todas las cosas, que es la única forma de poder hacer un análisis que implique la comparación entre producciones. Si todos los medios hacen unos análisis a partir del x2.5, no vale que te saltes la regla justo para beneficiar a la película que te interesa a ti. Porque si empezamos a hablar de ingresos adicionales por merchandising o streaming en realidad casi ninguna película perdería dinero en realidad.
¿Por qué digo todo esto? No os lo vais a creer, pero las mismas personas supuestamente imparciales que nos querían convencer de todo esto este verano hablando de Superman y Los Cuatro Fantásticos, sobre todo de la idea de que las películas no eran el fracaso financiero que otros medíos decían, han empezado a relativizar el éxito de Avatar Fuego y Ceniza sacando a relucir el coste de publicidad y marketing que Disney ha invertido. Coste que en realidad no se conoce, pero que como decía antes probablemente supere los 100 millones. ¿Veis el patrón? Los que se ofendían cuando alguien hablaba de los costes de publicidad de los 4F y afirmaban lo incorrecto que era introducir esa variable, ahora son los que lo están haciendo para la película que a ellos no les gusta. Esto demuestra que tienen muy poco de imparcial y mucho de sectario, aunque lo intenten maquillar con cifras de taquilla que extraen de medios americanos.
Y ¿Sabéis qué? Incluso contando con esos 100 millones extra de coste, si Avatar supera los 1500 millones será rentable. De hecho, este fin de semana la película superará los 1125 millones que sería el nuevo punto de equilibrio de 450 millones x2.5. Así que ni por esas. Avatar Fuego y Ceniza es un éxito, aunque a esas personas no les guste tener que admitirlo.
Por supuesto, si entramos a ese juego habría que entrar con todo, como los ingresos por ventas de blu-rays, y Avatar y Avatar 2 se vendieron como rosquillas. O los ingresos que recibirá la película cuando se estrene en Disney+. Una franquicia que aparece todos los años en los listados de películas más vistas del año. Aunque les duela, puede afirmarse que la franquicia de James Cameron es uno de los negocios más redondos de Disney del siglo XXI. Y eso les hace rabiar.
Al éxito de Avatar y la asquerosa campaña contra la película de James Cameron ha coincidido en el tiempo con el final de Stranger Things en Netflix. A mi me ha gustado mucho la serie, y creo que nos ha dado un final perfecto que juega con la fuerza de las historias y como son capaces de cambiar la vida de los lectores. O en este caso, de los espectadores.
Acepto por supuesto que para gustos colores. A mi me ha gustado mucho la serie, pero entiendo que puede haber espectadores a los que no les haya gustado. Y todas las opiniones son respetables. Pero eso es una cosa, y otra ver como TODOS los canales de youtube, podcasts y cuentas de twitter se lanzaron en tromba contra la serie, por un motivo u otro. Por supuesto, que Will saliera del armario y se declarara a sus amigos como homosexual provocó un review-bombing por parte de los de siempre. Una escena que para mi es muy bonita, emocionante y lógica con el viaje del personaje. Pero no fueron los únicos locos ofendidos en las redes sociales. Un grupo de locos que habían planteado durante años un fan-fiction con un posible romance gay entre los personajes de Will y Mike, aunque NADA en toda la serie indicara nada remotamente parecido, también se ofendieron tremendamente enfadados y afirmaban amargamente que los hermanos Duffer habían arruinado los anhelos de toda la comunidad homosexual. Pongo estos dos ejemplos, pero hay muchos más.
Esto me lleva a recordar de nuevo que las redes sociales NO son el mundo real, y en absoluto reflejan las opiniones mayoritarias de la gente normal que no está pendiente del mundo online. Empezando porque los canales de youtube y otros medios online saben que la polémica provoca visitas, y las visitas se pueden monetizar si alcanzan un volumen determinado. Por eso les sale a cuenta criticar a saco los contenidos más populares. Tanto para atraer a los outsiders y gafapastas varios, como para generar polémica que las personas a los que si les gustó la serie se vean «obligados» a intervenir para decir que no tienen ni idea. Lo que a su vez genera más clicks.
Pero mientras las unanimidades de las redes sociales opinan que Stranger Things es una mierda, a mi hijo de 17 años le encantó el final. No sólo eso, ya está planificando cuando volver a ver la serie desde el principio para disfrutar del viaje de estos personajes. Y tengo claro que es un caso concreto. Pero dos amigos se fueron a sus casas corriendo tras las campanadas porque querían ver con sus hijos el último episodio a las dos de la mañana cuando Netflix lo estrenó, en la madrugada del 1 de Enero. Personas normales no frikis se morían ver el último episodio justo cuando se estrenara, acostándose a las 4 de la madrugada. Y luego cuando les pregunté, resultó que el final les encantó a las madres y a los niños. Niños de edades diferentes al mío. Cuando mi hijo volvió al instituto, resulta que la mayoría de la clase habían visto Stranger Things, y les ha flipado a todos. Y si los datos de Netflix son correctos, la audiencia de esta quinta temporada de Stranger Things lo ha petado. De hecho, el estreno de la temporada provocó un repunte en los visionados de las temporadas anteriores, lo que fue una doble noticia positiva para el canal de streaming.
Como en ocasiones anteriores, acepto todas las opiniones razonadas y respetuosas. Desde luego, hay chorradas o saltos de lógica que ciertamente pueden ser debatibles. Y que puedo entender que hayan podido molestar a algún espectador, aunque para mi no sean cosas importantes. Pero cuando los comentarios más educados de los haters son que si te gusta Stranger Things es porque no eres muy listo o no has visto demasiado cine o televisión, lo único que deja claro es que esas personas son unos elitistas idiotas que solo disfrutan dando a conocer que no les gusta algo que es popular. Por suerte, muchos medios han perdido la influencia que pudieron haber tenido en el pasado y nadie les hace caso.
Por mi parte, me alegro de haber podido ver una serie de televisión popular con mi hijo, y que el final nos haya encantado a los dos por igual. Puedo ser adulto, pero cuando algo funciona y está hecho con cariño, me emociona como si tuviera 15 años. Stranger Things me ha hecho muy feliz, no le puedo pedir más a mi entretenimiento. Y me la suda lo que opinen los demás. Exactamente igual que Avatar.
En ambos casos, mi alegría es doble. Por la calidad de ambas historias, y porque el éxito de ambas ha provocado que una jauría de gente ridícula se haya dedicado a rabiar por las esquinas, perplejos porque no pueden entender el éxito de algo que no les gusta a ellos.
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Aprovechando una sesión de firmas, mi hermano Fernando compró la miniserie Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña firmada por el artista murciano. Comparto mis impresiones tras su lectura.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
En un mundo de prosperidad, el Capitán América ya no existe. Pero Steve Rogers todavía está ahí, vagando a través de una América donde la libertad es una ilusión, donde Los Vengadores son extraños y sus amigos murieron hace mucho tiempo. ¿Cómo reúnes a Los Vengadores en un mundo que no los quiere?
No compré en su momento esta miniserie de 4 números de Panini en la que recopilaba los 6 números publicados en USA. Soy fan de Daniel Acuña y me parece uno de los dibujantes de mayor personalidad de la Marvel actual. Sin embargo, en los últimos años no he conectado con los guiones de Chip Zdarsky. Ni con los temas sobre los que escribe ni con la misma estructura o diálogos que incorpora a sus historias. Zdarsky no es para mi, y no pasa nada. Puestos en la balanza Acuña con Zdarsky, el presupuesto limitado mandó para la no compra. Como comentaba, un viaje a Madrid de mi hermano y una sesión de firmas de Acuña en Tomos y Grapas me ha permitido, además de leer la miniserie, descubrir que Acuña es una persona super maja con el que da gusto hablar.
Y empezando por las cosas positivas, el dibujo de Daniel Acuña es extraordinario. Estamos en un mundo futuro en el que hace casi 30 años que los superhéroes desaparecieron tras el desastroso Dia H en el que muchos héroes murieron combatiendo a Ultrón. Héroes y casi la mitad de la población de Boston. El gobierno americano prohibió a los superhéroes y empezó a perseguirlos, lo que provocó que los pocos que sobrevivieron abandonaran.
Este mundo del futuro implica diseñar todo. Por supuesto los nuevos trajes de los Vengadores que conoceremos en esta historia, así como de los vilanos. Pero también los vehículos, la ropa y los elementos de tecnología de una sociedad que aparentemente es feliz y ha conseguido una buena vida durante estos años. En ese aspecto, el trabajo de Acuña es espectacular. En realidad, es un trabajo que justifica la compra de un comic independientemente de la historia que se trate.
El corazón de la historia es un Steve Rogers anciano que ha visto como su suero del super soldado se agotaba y vive sus días resignado a que sus mejores días están en el lejano pasado. Steve abandonó como el resto de héroes, pero se siente mal porque ve como la sociedad está abandonando la democracia a cambio de la seguridad que el actual gobierno le proporciona. Una seguridad que se ha convertido casi en autoritarismo, con un gobierno que acalla y persigue al discrepante. Llegará un momento en que Steve no podrá aguantar más injusticias e intentará luchar una vez más. Hasta donde puede luchar un anciano.
La historia de Zdarsky me ha sonado a ya vista de principio a fin. Se han publicado tantas historias de futuros distópicos que todo me sonaba demasiado familiar, no siendo esa una sensación positiva para este comic. Y por un lado entiendo que hay una serie de conveniencias inevitables para que esta historia pueda suceder. Empezando porque el propio Steve Rogers abandonara su trabajo hace 30 años. O que Thor abandonara la Tierra para vivir en Asgard. Son cosas que tienen que pasar o no hay historia. Aunque eso en realidad vaya contra el ADN de los personajes.
Cuando el comic avisa de los peligros de cambiar democracia por seguridad, Zdarsky obviamente plantea una crítica a la presidencia de Donald Trump y sobre todo a la sociedad que le vota. Unido a una crítica a los magnates tecnológicos (¿He oído Elon Musk?) que dominan a los políticos desde las sombras. Iba a escribir que era una crítica sutil, pero en realidad de sutil no tiene nada. Y en realidad, esta idea no es para nada original por parte de Zdarsky, a lo largo de los años hemos leído en Capitán América numerosas historias con el mismo argumento mejor contadas que esta.
Dentro de las conveniencias ridículas, la más grosera de todas es el hecho que Tony Stark muera y Janet Van Dyne desaparezca, y su hijo James Stark quede al cuidado de un supuesto hermano de Edvin Jarvis que en realidad es Cráneo Rojo. Como digo, es un elemento necesario sin el cual no hay comic y que explica que en 30 años Cráneo utilice los recursos de Industrias Stark para convertir los Estados Unidos en una autocracia autoritaria. Pero la idea es sencillamente ridícula y no aguanta el análisis más ligero. Pueden haber conveniencias, pero la mayoría de situaciones me parecían ridículas o forzadas más allá de lo racional.
Un anciano Luke Cage que lidera a un nuevo grupo de Defensores dará a Steve la oportunidad de volver a la lucha gracias a un nuevo suero del Super Soldado. A partir de ahí, el renovado Capitán América tendrá que reunir a un nuevo grupo con Ms. Marvel, una nueva Ojo de Halcón, la sorpresa de Tony Stark, cuya consciencia fue mantenida con vida en Industrias Stark, Thor y una aparición estelar de última hora.
Al ser un comic de superhéroes, tras 30 años dominando el país en la sombra, Cráneo Rojo decide realizar un golpe de estado matando al Presidente, para tomar el control. Esto da la excusa para el gran climax final con una gran batalla en Washington con el destino de la nación en juego. Aunque el comic se titula Vengadores: Crepúsculo, casi parece un comic de Capitán América, dado que el corazón emocional de todo gira en torno a él, como también el principal combate contra Cráneo Rojo.
El comic de superhéroes se nutre de los momentazos. Momentazos que Acuña aprovecha para crear páginas impresionantes. Pero en realidad, los hechos que Zdarsky plantea para generar esos momentos son ridículos, como que Thor llegue en el momento en que alguien le reza pidiéndole ayuda. ¿Significa eso que NADIE le pidió ayuda en 30 años? Y lo mismo para el momentazo de Janet Van Dyne, que esconde una decisión totalmente absurda que dejó a su hijo solo durante tres décadas. Y esto es en realidad el problema de gran parte del comic.
Por cada momentazo visual en el que Acuña lo clava, tenemos una decisión narrativa cogida por los pelos siendo generoso. Empezando por todo, TODO, lo relativo a la historia de James Stark. Hablaba de la sensación de haber visto cosas similares a lo visto en este comic, pero mejor en comics previos. La llegada de Hulk es un ejemplo perfecto, recordando el primer arco de The Ultimates de Mark Millar y Bryan Hitch. Lo que pudo ser un momentazo se convierte en un cliché esperable en una historia alternativa como esta.
Como comic de dejarte llevar y no pensar demasiado, Vengadores: Crepúsculo me parece una gozada gracias a un dibujo impresionante de Daniel Acuña. Como digo, sólo por él merece la pena leer este comic. Aparte de todo lo demás, Acuña imprime una personalidad alucinante a sus páginas, y sus personajes transmiten humanidad y empatía, sabiendo crear los momentos más grandes que la vida que los fans de Los Vengadores hemos aprendido a apreciar.
Pero lo cierto es que la historia de Zdarsky transita lo funcional para que la historia suceda, con las situaciones ridículas que no tienen sentido y que van en contra del corazón de estos personajes. Como comentaba al principio, Zdarsky es un escritor que no es para mi. Y con Vengadores: Crepúsculo tengo una nueva prueba. Que lo disfruten sus fans.
Comparto las primeras páginas del comic:
Me da pena que Daniel Acuña no haya tenido un mejor guion de Chip Zdarsky para esta miniserie. A pesar del maravilloso dibujo del murciano, la sensación de «esto ya lo he leído antes mejor» y «esto es un absurdez» estuvieron demasiado presentes durante la lectura.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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