Leyendo Los Vengadores de Jonathan Hickman – Parte 3: Pecado Original

Tras el exitazo de Infinity, la etapa de Jonathan Hickman en Vengadores y Nuevos Vengadores sufrió un bache importante en su segundo año a cargo de estas colecciones. En la tercera parte de mi relectura de esta etapa (puedes leer aquí las partes uno y dos), analizo Los Vengadores 24.1-34 y Nuevos Vengadores 13-23.

LOS VENGADORES 24.NOW – 34 de Jonathan Hickman, Esad Ribic, Salvador Larroca y Leinil Francis Yu (Diciembre 2013 – Agosto 2014)

Tras un primer año modélico y un excelente evento como fue Infinity, la cosa pintaba bien para la franquicia Vengadora. De hecho, aunque no es el motivo de estas entradas centradas en la etapa de Jonathan Hickman, durante estos años de 2013/14 Marvel publicaba además de los Vengadores y Nuevos Vengadores, otros comics satélites como Secret Avengers, Might Avengers o Avengers A.I. De hecho, el mes siguiente de la publicación de este número 24.Now (conectando con el nuevo branding de Marvel All-New Marvel Now), Marvel empezó a publicar Avengers World, que de alguna manera fue la tercera colección de Hickman durante este periodo. Por cierto, la semana que viene analizaré los 21 números de esta colección.

Empezando a valorar esta etapa, el número 24.Now se planteaba como un número perfecto para que nuevos lectores se reengancharan a la colección, y Hickman se pone en plan cósmico para mostrarnos una historia muy loca de viajes en el tiempo y un un planeta errante que se dirige hacia la Tierra en el que todo ello forma parte de la gran historia río de Hickman. Este comic ya muestra el que es el gran problema de Marvel con el baile de dibujantes. Tras su exitosa etapa en Thor con Jason Aaron, Marvel pensó en Esad Ribic para dibujar este comic como forma de resaltar el elemento cósmico más-grande-que-la-vida que los nuevos lectores podrían esperar de este comic. Sin embargo, no me acaba de gustar las páginas de Ribic en este comic, quedando confusas y casi como si estuvieran desenfocadas a la hora de imprimir el comic. Además, Ribic no llega a dibujar todo el comic, y encontramos páginas dibujadas por Salvador Larroca, Mike Deodato jr y Butch Guice que so como un huevo y una castaña. Si este comic tenía que mostrar lo mejor de lo mejor a los lectores, creo que no acaba de conseguirlo.

En los números 25 a 28 tenemos un arco de 4 números dibujados por Salvador Larroca con color de Frank Martin. En este arco I.M.A., tras las incursiones el siguiente gran villano de la etapa de Hickman, siguiendo con sus experimentos, ha traído de otra realidad a una versión malvada de los Vengadores originales. Tras intentar cubrir sus huellas enviando a sus nuevos Adaptoides, finalmente los Vengadores de nuestra realidad se verán involucrados y con una gran pelea posterior. Las repercusiones de este arco son más o menos impactantes. Por un lado, conoceremos que tras adquirir consciencia y marcharse a vivir nuevas experiencias, los super Adaptoides de I.M.A. llegaron a convertirse en los Mapmakers de otra realidad.

Por otro lado, unos de los puntos fuertes de Hickman que me gusta mucho es que dió mucha importancia a Bruce Banner, realizando funciones del científico del grupo. En este arco, Banner acaba sumando dos más dos y averigua que Tony Stark ha activado a los Illuminati a espaldas de sus compañeros. Sin alternativa, Stark decide convertir a Banner en miembro, saltando a la colección de Nuevos Vengadores. Y por cierto, ¿hay un segundo Banner (el de la tierra alternativa) vivo y prisionero por SHIELD? ¿Qué pasó con eso?

Este arco está correcto pero le encuentro dos problemas. El primero y el más importante es el dibujo de Salvador Larroca, que no me gusta nada y me saca de la lectura. Reconozco que esto es algo personalísimo y que otros lectores no tendrán problema con la estática narrativa de Larroca y sus copias baratas de photoshop, pero no es mi caso. Pero hay in segundo problema, y es que en este arco tenemos una versión malvada de los Vengadores de otra realidad, pero este arco se junta con lo que estaba pasando en ese momento en Nuevos Vengadores, en los que al mismo tiempo veíamos otras realidades alternativas, quedando de alguna manera repetitivo. La conexión Adaptoides – Mapmakers o el fichaje de Banner para los Illuminatis me parece demasiado poco para lo visto en estas páginas.

El siguiente arco enlaza con el evento Original Sin, pero sólo de forma tangencial. Tras la traición con borrado de recuerdos incluidos, Hickman aprovecha el evento escrito por Jason Aaron para hacer que Steve recuerde estos hechos y monte en cólera. Sin embargo, lo que llega a continuación es un alargadísimo arco de 6 números en los que los Vengadores son lanzados por el tiempo hacia el futuro, lo que supone un enorme bajón respecto a lo leído hasta este momento. De hecho, este arco de Original Sin puede ser sin duda el peor arco de toda la etapa de Vengadores.

Un motivo importante para NO conectar con este arco publicado quincenalemente en USA fue que estuvo dibujado por Leiil Francis Yu con tintas de Gerry Alanguilan y color de Sunny Gho. Y en este arco encontramos al Yu vago, el que no sabe como imaginar los diferentes mundos futuros que se irán encontrando en cada grapa y decide ni intentarlo, entregando páginas y páginas sin fondos en los que se nota demasiado que a Marvel le valía todo con tal de que entregara los comics quincenalmente. Narrativamente, este YU está mucho peor que el que vimos 6 meses antes en Infinity, en mi opinión, y lastra muchísimo la experiencia lectora.

Sumado a esto, Hickman aprovecha este arco para conectar varios elementos que van desde el comienzo de su etapa, entre los que encontramos la Gema del Tiempo perdida en Nuevos Vengadores, así como el destino del planeta de la primera incursión de ese comics: Además, usa de nuevos al Franklyn Richards del futuro al que ya vimos en el número 24-Now. Sin embargo, aparte de mostrar lo listo que es Hickman y como estaba todo conectado desde el principio recordándonos que esto es una historia-río, de nuevo estos detalles me parecen demasiado poco, demasiado tarde.

Hay otro elemento más profundo y es que aquí empiezo a ver problemas de caracterización graves en Steve Rogers. Está claro que hay que forzar el conflicto con Tony Stark, y desde el comienzo de la etapa Hickman ya nos indicaba que Rogers simboliza la VIDA, mientras que Stark es la MUERTE. Pero dentro que es normal que Steve se sienta traicionado, la forma en que se pone como un talibán queriendo encerrar a los Illuminati por sus acciones presenta dos problemas principales.

El primero y principal es que recordando Civil War de Millar y McNiven en el que claramente su bando contra el Acta de Registro de Superhéroes tenía razón y el bando de Stark estaba moralmente equivocado, a pesar del final de la miniserie. Sin embargo, sus acciones sin matices en estas grapas (y en los comics posteriores) consiguieron que creo que por primera y única vez en toda mi vida leyendo comics Marvel, sintiera que el Capitán América estaba equivocado y sus acciones eran terriblemente erróneas y dañinas para la supervivencia de la Tierra ante la llegada de nuevas Incusiones.

y es que el segundo problema es que todos en condiciones normales aplaudimos a Steve con sus valores de «salvar a todos», que están muy bien. Pero Hickman ha planteado una situación límite al nivel de «Superman rompe cuello a Zod en MoS» en la que esos valores no son posibles. La situación es de blanco o negro, cuando llega una incursión o salvas un planeta a costa del otro, o las dos realidades acabarán destruidas. Cuando echa en cara Stark (y los demás Illuminti) que han destruido mundos para salvar a la Tierra, la respuesta automática sería «¿y tú cómo lo harías?» De hecho, Rogers en Infinity acaba de masacrar a decenas de miles de los Constructores que se dirigían a la Tierra para destruirla, a una escala de genocidio de la especia. Que según el caso las muertes sean aceptables para salvar en la Tierra (cuando lo manda él) y en otros no le deja en una posición super hipócrita. Si, entiendo el matiz de que los planetas de la otra realidad que caen en la Incursión también son víctimas de la situación, no son villanos a los que derrotar, pero o se hace algo o la alternativa es dejar morir a la Tierra 616. Blanco o negro. Sobre ello, hablo más en profundidad en mi valoración de Nuevos Vengadores. Pero como digo, Hickman convierte a Rogers casi en el villano debido a su intransigencia, lo cual me parece un pecado gordísimo.

En resumen, estos 11 números de Vengadores se sintieron como un paso atrás, estos comics están y se sienten muy alejados de la potencias y el entusiasmo que Jerope Opeña nos transmitió al principio de la etapa. Y a continuación, llegaría el climax de Hickman que nos contó en el arco Time runs out, cuya valoración dejo para la quinta parte de esta serie de artículos.

PUNTUACIÓN: 6/10

NUEVOS VENGADORES 13 – 23 de Jonathan Hickman, Simone Bianchi, Rags Morales, Valerio Schiti y Kev Walker (Diciembre 2013 – Agosto 2014)

Si el primer año de Hickman transmitía la idea que el comic realmente importante de su historia río era Nuevos Vengadores, esa sensación se hizo aún más palpable en estos meses, sobre todo teniendo en cuenta que los arcos de Vengadores no consiguieron mantener el nivel anterior.

Un elemento importante a resaltar es que a pesar que Hickman plantea miniarcos que serán dibujados por un dibujante diferente para intentar mantener cierta coherencia, realmente se tratan de capítulos dentro de la misma historia-río centrada en mostrarnos las situaciones a las que tendrán que enfrentarse los Illuminati para detener a las siguientes incursiones que suponen un evento de extinción para toda la realidad 616.

El primer año de Nuevos Vengadores tuvo únicamente dos dibujantes: Steve Epting y Mike Deodato Jr, lo cual me parece una buenísima media de 6 comics por dibujante. Para el segundo año de Hickman en Nuevos Vengadores Marvel aceleró el ritmo de publicación, publicando 11 grapas en 9 meses, haciendo que durante varios meses la colección tuviera periodicidad quincenal. Durante este mismo periodo de tiempo, Marvel también publicó 11 grapas de Vengadores.

De esta forma, Simone Bianchi con color de Adriano Dell´Alpi dibuja los números 13 a 15, en la que recordando un elemento que Hickman ya mostró en 4 Fantásticos, los Illuminatti construyen un Puente que les permita ver otras realidades, de forma que los héroes puedan conocer la forma en que otras realidades se enfrentan a las incursiones. En este arco descubriremos como varias realidades han sido destruidas por los Black Priests o la poderosos Sidera Maris de los Mapmakers y, en último término, que Black Swam no es una buena persona en su realidad.

Quizá el problema de ese primer arco es el dibujo de Simone Bianchi, un artista que estuvo muy de moda durante esa época en Marvel (¿qué habrá sido de él? Le tengo super perdido, supongo que seguirá trabajando en el mercado europeo), pero que dentro de tener un estilo muy resultón resulta agotador por lo recargadas que están sus páginas fallando bastante en la fluidez narrativa.

El siguiente miniarco empezó con el número 16.NOW, un número resaltado con el nuevo branding .NOW para mostrar que se trataba de un buen punto de entrada para nuevos lectores. Los números 16 y17 están dibujados por Rags Morales con color de Frank Martin, y en ellos descubrimos una tierra alternativa en la que sus héroes, The Great Society (una versión poco disimulada de la Liga de la Justicia), han conseguido detener el avance de una incursión dirigida contra su realidad. Lo malo es que tras conocer a estos héroes, los Illuminati descubren que esa realidad de héroes está en rumbo de colisión contra la tierra 616. En paralelo, tras ser humillado por Evony Maw durante Infinitu, Stephen Extraño viajapor diferentes realidades buscando acumular un poder que le permita salvar a la Tierra y no volver a sentirse como un pelele en manos de gente más poderosa que él. Una búsqueda que puede costarle el alma a Extraño

El comic es correcto, pero encuentro super desubicado a Rags Morales dibujando estas grapas. Morales es un artista sobre todo de DC que brilló por ejemplo en Identity Crisis con el guionista Brad Meltzer, con un estilo en el que destaca la forma en que transmite los sentimientos de los personajes, con unas facciones y una dinámica corporal super chula, por ejemplo en las manos. Sin embargo, no se si porque no le acaba de molar lo que irse a Marvel para tener que dibujar a unos trasuntos de la Liga de la Justicia o porque están pasando en la página demasiadas cosas a demasiados personajes, pero no hay ninguna página realmente chula que me haya encantado en estas dos grapas.

Siendo correctas estas cinco grapas, en estos números vemos como los Illuminati miran a través del Puente construido por Richards lo que otras personas y seres realizan en otras realidades. Esto en parte es un problema, ya que al final lo que quieres al comprar un comic es que sea TU héroe el que actúe y salve la situación. Si a esto le sumamos el primer arco de Vengadores dibujado por Salvador Larroca, tenemos unos meses en los que estas aventuras NO eran nada del otro mundo, lo cual obviamente es un problema.

Conociendo a Hickman, sabes que no hay nada gratuito en su historia río. Bueno, todo el arco de Original Sin es bastante gratuito, las cosas como son. Pero estos cinco números han servido para presentar el que será el gran shock al que tendrán que enfrentarse a los Illuminati, al encontrarse en la siguiente Incursión un mundo de héroes, no mundos deshabitados o dominados por villanos como hasta ahora.

El enfrentamiento de los Illuminati frente a The Great Society se desarrolla en los números 18 a 21, unos comics dibujados por un primerizo Valerio Schiti con color de Frank Martin. Y son comics que no acaban de funcionar, la verdad. Por un lado el dibujo de Schiti es flojito, nada que ver con lo que nos está ofreciendo en 2021/22 en comics como Empyre o SWORD. Esto ya es en si un problema.

Como elemento positivo, Hickman sigue con las conexiones entre Vengadores y Nuevos Vengadores, y si en el número 28 de los primeros Banner pasa a formar parte de los Illuminati, inmediatamente a continuación en el número 18 ya está con ellos desde el principio. Pero la cosa empeora dado que a pesar de haber tenido dos grapas previas para presentar a The Great Society y buscar que empaticemos con ellos, lo que a su vez aumentará el drama ante lo que está por venir, realmente los personajes no pueden darnos más igual. De hecho, tampoco Hickman se ha esmerado en darles ninguna profundidad dado que son meros engranajes en su narrativa. Y esto también se nota.

A esto hay que sumar que el enfrentamiento entre los dos super grupos tampoco mola demasiado. Aparte del dibujo de Schiti, Hickman tampoco plantea usos interesantes de los poderes o coreografías con elementos reseñables, quedando unos comics bastante flojos y con varias trampas narrativas en unos comics que tampoco me estaban encantado par comenzar. Por ejemplo, cuando The Great Society parece que va a vencer estos enfrentamientos sin chispa, llega Doctor Extraño en modo deus-ex-machina venciendo y matando a los héroes con sus nuevos poderes malvados. Lo cual no es más que el siguiente paso que nos llega al climax del arco, con el último giro que se cuenta en el número 21.

Porque el arco no va de que los Illuminati luchen contra otros héroes, sino que cuando llega el momento clave, dada su naturaleza heroica NO son capaces de hacer estallar la bomba en la otra realidad, ni aunque eso provoque la muerte de su propia realidad. Este final resulta bastante anticlimático, porque finalmente es Namor el que da el paso adelante y hace lo que debe hacerse para salvar al planeta. De hecho, pensándolo en perspectiva, aparte de alguna conversación suya con T´Challa y de la guerra Wakanda – Atlantis que siempre parece estar en segundo plano, Namor no había hecho nada relevante que justifique su presencia en el comic. Hickman le tuvo durante estos casi 2 años en el comic casi únicamente para que actuara como lo hace en este momento clave de la historia.

El epílogo de estos dramáticos sucesos se contará en los números 22 y 23 que cierran esta etapa, unos números dibujados por Kev Walker y con color de Frank Martin. En ellos, asistiremos a la desbandada de los Illuminati al no poder asumir la destrucción de un mundo inocente (y su realidad) por su acción directa, no sin antes tachar a Namor de villano por hacer lo que el resto de personajes no tuvo el coraje de hacer, ofreciendo un conveniente chivo expiatorio. Kev Walker es un dibujante sólo correcto y es la puntilla que confirma que este grupo de comics no ha estado al nivel gráfico que tuvieron la primera docena de números.

El número 24 es un comic penoso en el que Hickman deja en evidencia la trampa de su historia río. Ante la inminente llegada de una nueva incursión, castigados por la culpa de los sucesos previos los Illuminati… ¿no hacen nada y dejan morir a toda la realidad? ¿En serio? Este es uno de los comics más bochornosos de la historia de Marvel, la verdad. Tanta chorrada durante toda la etapa con que un rey, por ejemplo el de Wakanda, hace lo que hay que hacer para salvar a sus súbditos y tiene una moralidad diferente a la de las personas «normales», y en el momento clave pudiendo actuar, prefiere pegar un último polvete. Penoso. De hecho, deciden no actúan ni por omisión, es decir, no hago nada pero le paso el testigo a Victor Von Doom que seguro él no tendrá ningún reparo en hacer lo que haya que hacer y salvar la realidad. No, me tumbo a dormir y buenas noches.

Por suerte, llega la nueva pirueta narrativa de Hickman, ya que la realidad no muere como todos esperaban. Cuando vuelven a reunirse, descubren que Namor no se ha quedado de brazos cruzados y ha liberado a Thanos, Terrax, Black Swam, Proxima Mightnight y Corvus Glaive formando The Cabal, un grupo super poderoso con potencia de fuego suficiente para arrasar a todas las realidades con las que se crucen, asegurando que la Tierra 616 sobrevivirá hasta el final de las incursiones. Este giro tiene trampa, claro, porque Hickman plantea que la Cábala no sólo quiere activar la bomba que destruye la otra realidad, sino que su sed de sangre provoca que antes arrasen estar realidades y a sus habitantes, convirtiéndoles en unos villanos sin matices de la función.

Los comics de superhéroes no son el mundo real, aunque a veces intenten engañarnos con un supuesto realismo que no es tal. Y en este mundo de valores morales superiores, puede ser factible que Reed Richards no pudiera activar una bomba que acabara con una realidad, pero que llegado el caso ninguno de los 6 seres más poderosos de universo Marvel, Iron Man, Mr. Fantástico, la Bestia, Hulk, Doctor Extraño y Rayo Negro no puedan hacerlo y tenga que llegar Namor para hacer el trabajo sucio me rompe completamente la suspensión de credulidad. ¿Rayo Negro NO accionaría la bomba?

Todo esto sumado a un Steve Rogers que me rompe la narrativa de los Vengadores. Por todo lo anterior, estos comics me han gustado mucho menos que los comics iniciales. De hecho, no los recordaba tan montoneros sobre todo de dibujo, pero también viéndoles las costuras a la narrativa de Hickman.

A partir de ahora, ya sólo queda la ultima fase de la etapa de Hickman en las colecciones, que desarrollaron el arco Time runs out. Pero antes, la semana que viene reseñaré primero los 21 números de la colección satélite Avengers World. ¡Nos vemos la semana que viene!

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Conan: El Cimmerio 2 El Coloso Negro de Vicent Brugeas y Ronan Toulhoat (Planeta Cómic)

Ya tengo el segundo tomo de la versión europea de Conan que está publicando en España Planeta Comics. El coloso Negro de Vicent Brugeas y Ronan Toulhot me ha sorprendido muy positivamente y me parece una compra obligada para todos los fans del personaje creado por Robert E. Howard.

PUNTUACIÓN: 8/10

Versión francobelga del legendario personaje.

«¡Nací en un campo de batalla! El sonido metálico de las espadas y los gritos de los moribundos fueron mis primeras nanas».

Los autores Vincent Brugeas y Ronan Toulhoat adaptan EL COLOSO NEGRO en el segundo volumen de CONAN: EL CIMMERIO.

Conan celebra 40 años en Planeta con la nueva edición de sus historias con Glenat, adaptando las novelas originales de Robert E. Howard, trayendo el mejor Conan, el más auténtico y el que sus seguidores más valoran a día de hoy. En una colección de álbumes que siguen el original hasta el mínimo detalle.

El Coloso Negro fue publicado por la revista Weird Tales en junio de 1933, siendo la séptima historia que Robert E. Howard escribió de Conan, su personaje fetiche. Esta historia ya fue adaptada en su momento por Roy Thomas durante su etapa en Marvel, pero la edición actual europea de la mano de Glénat, que a su vez a sido publicada en España por Planeta Comic, opta por volver a la fuente original para hacer una adaptación lo más fiel posible.

Lo primero que me ha llamado la atención es la imagen que Ronan Toulhoat nos ofrece de Conan, muy alejada de la versión icónica de Frank Frazetta o John Buscema pero más cerca de lo que posiblemente Howard imaginara para el personaje, con un pelo largo rizado que recordaría a un celta o un escocés, y con una cota de malla y capa carmesí. Y aunque reconozco que este cambio que me ha chocado y me ha costado acostumbrarme a él, la verdad es que el dibujo de Toulhoat me ha flipado. Aparte del diseño de personajes, me encanta la narrativa que muestra en la batalla, mostrando perfectamente el avance de las diferentes fuerzas resaltando la escala de la batalla que está teniendo lugar, y el salvajismo que se encuentra Conan en el dentro del combate. Me ha llamado además la atención el uso predominante del color color como gama cromática elegida por Toulhoat para contar esta historia. En resumen, la verdad es que el dibujo de este álbum me ha gustado mucho, mucho, la verdad.

Junto al dibujo perfecto, la historia de El coloso negro, adaptada por Vincent Brugeas me ha gustado mucho también. Las típicas historias de Conan suelen girar en torno a un vagabundo que se encuentra en unas ruinas de una ciudad perdida un tesoro y un monstruo, quedándose además con una joven ligera de ropa al final de la historia. Y aunque en este tomo también hay mujeres ligeras de ropa y un tesoro en una ciudad perdida, Howard planteó esta historia casi como una novela histórica planteada para contarnos el desarrollo de una batalla que tuvo lugar en la actualidad. Frente al Conan ladrón y forajido aquí le tenemos en una versión de general de los ejércitos de Khoraja, teniendo que motivar a sus hombres para la batalla. Junto a esto, la princesa Yasmela es muy diferente de la salvaje Bêlit que conocimos en el volumen anterior, y aunque Conan al final debe salvarla del mago malvado, ofrece una versión femenina interesante que no es un estereotipo sexualizado vacío.

Este volumen adapta el relato de Howard en 64 páginas, y sin haber leído la historia original en prosa, creo que el formato álbum le viene perfecto a la historia, pudiendo por ejemplo emplear 8 páginas en un prólogo protagonizado por el ladrón Shevatas que resulta super inesperado, o en el climax final con un montón de páginas para mostrar la brutal batalla con la escala y la brutalidad que debe tener estos combates a muerte. El formato en este caso creo que le viene perfectamente a la historia. Y el caso es que no recuerdo la adaptación de esta historia que Roy Thomas hizo en La Espada Salvaje de Conan, pero el tono para adultos de este álbum le va de maravilla al conjunto.

La edición de Planeta de El coloso negro me ha gustado si cabe más al tener en cuenta que esta historia de Howard es muy diferente de La Reina de la Costa Negra, el primer tomo publicado en España. No se si la edición francobelga de este Conan el Cimmerio sigue este mismo orden, pero el contraste entre ambas historia y los dibujantes contratados creo que le va de maravilla a la colección y me hizo que disfrutara un montón este tomo. Espero de verdad que Planeta tenga éxito con estos comics y podamos tener muy pronto el tercero.

Comparto varias páginas del comic:

Conan el Cimmerio 2: El coloso negro ha sido una estupenda aventura que muestra una faceta poco habitual en el personaje creado por Robert E. Howard, contado desde un punto de vista europeo que me ha encantado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Harley Quinn temporada 3 (HBO Max)

Aprovechando mi suscripción a HBO Max para ver La Casa del Dragón he aprovechado para ver la tercera temporada de Harley Quinn, la serie de animación para adultos protagonizada por la antigua novia del Joker. Y aunque la serie ha empezado bien, tengo graves problemas con el final de temporada.

PUNTUACIÓN: 6/10

El caos y la locura continúan en la tercera temporada de esta mordaz y desternillante serie de animación para adultos. Concluyendo su temporada «Come. ¡Bang! Matar. Tour», Harley Quinn y Hiedra Venenosa regresan a Gotham como la nueva pareja de villanos de DC. Junto con su equipo -King Shark, Clayface y Frank la Planta-, «Harlivy» se esfuerza por convertirse en la mejor versión de sí mismas, al tiempo que trabaja por el ansiado plan de Hiedra de transformar Gotham en un paraíso del Edén.

Desarrollada por Justin Halpern, Patrick Schumacker y Dean Lorey, la tercera temporada de Harley Quinn cuenta con Chrissy Pietrosh y Jessica Goldstein como co-showrunners junto a Schumacker y Justin Halpern.

En la versión original tenemos de nuevo a Kaley Cuoco como Harley Quinn, Lake Bell como Hiedra Venenosa, Alan Tudyk como The Joker, Clayface, Ocean Master, Ron Funches como King Shark, JB Smoove como Frank the Plant, Tony Hale como Dr. Psycho, Christopher Meloni como Commissioner Gordon, James Adomian como Bane y Clock King y Diedrich Bader como Batman / Thomas Wayne.

Disfruté muchísimo las dos primeras temporadas de Harley Quinn. Su humor bestia, el nivel de sangre y violencia y que pudieran ir a su aire sin tener que respetar ningún tipo de continuidad consiguieron que la serie fuera sin duda el éxito sorpresa más satisfactorio de la actual producción audiovisual de DC / Warner / HBO. Así que tenía muchas ganas de ver por donde irían los tiros en esta tercera temporada. Y la verdad es que excepto un GRAN PROBLEMA que luego comentaré, la serie me estaba dejando bastante satisfecho. Tras la confirmación del romance entre Harley e Ivy en la temporada anterior, esta temporada se centra en la forma en que ambas tienen que aceptar a su pareja cómo es, con lo bueno y lo malo. La locura que es Harley no debería encajar con el mundo tranquilo y ordenado que busca la doctora Pamela Isley, sobre todo ahora que ha recuperado su plan maligno de convertir Gotham en un jardín destruyendo la ciudad y sus habitantes. Pero sin embargo funciona, y su relación me parece una delicia de principio a fin, creando una relación que transmite empatía y cariño mutuo que es lo mejor de la serie.

Junto a la pareja protagonista, me encantan los secundarios. Escuchar a Bane en la versión original es una pasada divertidísima, y lo mismo para King Shark o Clayface. Junto a ellos, Batgirl aspira a convertirse en LA defensora de Gotham, recibiendo la ayuda de un Nightwing sobre el que los productores y guionistas dirigen su mirada para reírse abundantemente a su costa. Junto a ellos, Joker es un personaje demasiado goloso para dejarle correr, y volveremos a tenerle en la serie en su nuevo papel de padre y marido respetuoso que vive en los suburbios. De hecho, que la serie le dedique un episodio monográfico me ha gustado, resaltando el hecho que en esta serie todo es posible.

Es curioso que hace pocos meses The Boys incluyó el Herorgasm en su tercera temporada y Harley Quinn haga algo similar en esta. No tengo claro quien copió a quien si es que eso sucedió. De hecho, teniendo en cuenta los tiempos de producción de la animación, lo más probable es que fuera esta serie la que primero empezara a trabajar en el episodio en cuestión, aunque la orgía de héroes aparecía ya en el comic de Ennis y Robertson. Así que más que «¿quién copió a quien?» podemos estar en el caso que dos equipos creativos diferentes empleen el mismo argumento para uno de sus episodios sin saber de la existencia del otro. Dicho esto, me parece una casualidad increíble.

En cierto sentido me parece que los productores de Harley Quinn han sido bastante cobardes en esta temporada. Lo digo porque hasta la fecha Harley e Ivy eran sin duda alguna villanas cometiendo delitos y buscando cumplir sus objetivos egoístas. Lo cual realmente era un soplo de aire fresco dentro del actual panorama televisivo americano en el que toda historia debe tener un objetivo moralizante o de visibilización de colectivos oprimidos. Esto ya no se cumple en esta temporada. A pesar de la ultraviolencia que sigue presente, Harley hace su transición de villana a heroína. No a antiheroína, no. A heroína. Y al mismo tiempo mantiene su relación con una Ivy que no renuncia a sus fechorías y a sus planes de terraformación del planeta, pero un poco si. A pesar de todo lo punkies que dicen ser de boquilla, la evolución del personaje de Harley no puede ser más mainstream y esperable.

Harley Quinn es una exageración andante, tampoco es que haya que tomársela demasiado en serio, las cosas como son. Ofrece un entretenimiento over-the-top para los fans del universo DC (o simplemente a las fans de la antigua novia del Joker que tantos y tantos cosplays protagoniza en casi cualquier evento). Es una serie muy divertida y el 90% del tiempo me ha dado un entretenimiento estupendo.

Sin embargo, hay algo que me ha fastidiado mucho mucho en el final de la temporada, hasta el punto que me estoy planteando NO ver una posible continuación en caso que se realice. Pero es algo que no puedo comentar sin entrar en SPOILERS, así que sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Entrando en territorio de spoilers, si algo no me acabó nunca de gustar de la serie era el tratamiento del Comisario Gordon, convirtiéndole en un borracho amoral igual de malo que los villanos (las villanas) que dice querer detener. Como decía, acepto sin problemas que esta serie no abrace ninguna continuidad y pueda contar la historia que quiera sin problemas. El caso de Batman / Bruce Wayne era más complejo, ya que aceptaba precisamente este elemento de NO continuidad y la realidad que si Batman apareciera «normal», no habría serie de Harley porque estaría siempre detenida sin más. La forma en que se lo quitaron de en medio en gran parte de la segunda temporada me pareció un elemento necesario que funcionó bien en el contexto de la serie.

En esta tercera temporada han llevado todo un paso más allá al convertir a Bruce en un lamebotas ridículo que pierde la salud mental cuando Selina rompe con él. Y hasta eso lo acepté sin problemas porque esta serie merece contar su historia a su aire, etc, etc… Aparte que el episodio en que Harley entra en la mente de Bruce para descubrir información que necesita pero acaba ayudando a una mente rota me parecen estupendos. Hasta ese momento todo iba bien y no tenía problema con los cambios.

Sin embargo, el climax final en que el Alcalde Joker detiene a Bruce por fraude fiscal y él reconoce haber cometido el delito y acepta ir a la cárcel me parece penoso. Penoso por lo que supone para un personaje tan icónico como él, dentro que él no es el protagonista de esta serie. Pero penoso además porque pone encima de la mesa el actual pensamiento woke en el que todos los hombres blancos son (somos) culpables de algo, abrazando las teorías del «white privilege» tan extendidas en los Estados Unidos. En otro momento de la serie alguien le dice a Bruce específicamente que sería mejor si empleara su riqueza para ayudar a los pobres y dar becas de educación.

Esto por supuesto conecta con el sorprendente giro del Joker de hacerse alcalde porque quiere que su hijo adoptivo pueda recibir una beca, haciendo una crítica muy poco sutil a la cultura política maintream actual. Lo cual no tiene nada de malo si no fuera lo parecido que resulta con ese engendro que fue Joker de Todd Phillips, donde se abrazaban todas las teorías antisistemas mientras tiraba la piedra y escondía la mano. Esta serie está diciendo lo mismo que la película de Phillips, pero con una versión más friendly y cool. Y qué casualidad que dos obras mainstream de una gran corporacón como Warner repita estos elementos.

Cuando veo algo tan penoso como es mostrar a Bruce como un defraudador (un delincuente), me han roto la suspensión de credulidad metiéndome un panfleto político de la peor calaña. Y ha provocado que el castillo de naipes se me ha derrumbado de forma clamorosa. Hasta ahora he aguantado con humor que todos los hombres blancos sean villanos o personajes patéticos. El humor siempre es a costa de Bruce, Gordon o Nightwing, nunca de una mujer. Y no es un tema de reírse de los héroes, no hay bromas a costa de Batgirl ni desde luego su caracterización la hace parecer nada más que una heroína que busca hacer lo correcto. Por poner otro ejemplo, Selina (Catwoman) es mostrada como una elitista, pero el humor nunca es a su costa. Aceptaba el humor chungo a costa de los hombres porque de alguna manera ofrecía algo diferente y era entretenido, las cosas como son. Y porque no hay duda que hay diferencia entre Gordon y Batman. Pero en el momento en que veo el panfleto político y la soflama identitaria, me han tocado la moral de la peor forma posible. Tengo claro que Harley Quinn está siendo un éxito entre el fandom, a mi 9 de los 10 episodios me estaban gustando mucho. Pero una vez queda claro de qué va esto, creo que mejor conmigo no cuenten.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Harley Quinn me parece una serie divertidísima, pero reconozco que los ramalazos woke in-your-face me han molestado bastante. En todo caso, el todo irreverente consiguen que el visionado sea mayoritariamente satisfactorio si no piensas en lo que realmente te están mostrando.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de By night vol. 1 de John Allison y Christine Larsen (Fandogamia)

Tras disfrutar de Giant Days, aproveché el pasado salón Comic Barcelona 2022 para comprar en el stand de Fandogamia el primer volumen de By Night, escrita por John Allison y dibujada por Christine Larsen, con color de Sarah Stern.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Algo está pasando en Spectrum, Dakota del Sur, el hogar de Jane Langstaff y Heather Meadows, mejores amigas en el insti. Spectrum es una floreciente ciudad que hace ya mucho que dejó de florecer. Nada queda de su vieja gloria salvo la finca de Charleswood, donde se encuentra la fábrica de engranajes de Charlesco, envuelta por el misterio de la desaparición de su fundador… pero en las profundidades de Charleswood, oculta, hay una máquina conocida como el Eidolón, capaz de abrir una puerta a otra dimensión. John Allison, y la artista Christine Larsen (Hora de Aventuras) te invitan a viajar a un mundo más allá del Eidolón, repleto de extrañas criaturas y fantásticas aventuras.

En comparación con Giant Days que es una serie abierta, John Allison planteó By night como un comic de 12 números con un final claro desde el principio. Y de nuevo con la comparación, frente al slice-of-life de las jóvenes universitarias, aquí Allison ha optado por una historia de ficción sobrenatural con dos amigas, Jane y Heather, de personalidades muy diferentes cuya relación se enfrió cuando la segunda se marchó a la universidad.

La ambientación de Allison tiene su interés, al mostrar un pueblo que era próspero hasta que la desaparición del dueño de CharlesCo provocó la debacle de la empresa, algo que recuerda a decenas ¿cientos? de pueblos pequeños que dependían completamente de una industria y que sufrieron cuando ésta desapareció. En este caso, Allison opta por una historia con una vertiente fantástica para explicar esta desaparición, mostrando un mundo en otra dimensión en el que las posibilidades son enormes.

Lamentablemente, el conjunto de este primer volumen se me queda a medio camino de todo. Las protagonistas no acaban de interesarme y sobre todo Heather me cae mal, y de momento el mundo fantástico es todo excepto eso, siendo un fail importante que no transmite ninguna emoción. Por supuesto, de sensación de amenaza mejor olvidarse, muchos menos plantear algo que pudiera sugerir terror.

El principal problema de By night es el apartado gráfico, con una flojísima Christine Larsen en el dibujo con color de Sarah Stern. Incluso entendiendo que este comic se plantee como un all-ages, cosa por otro lado cuestionable dado que las protagonistas son universitarias mayores de edad luego el target como mucho sería juvenil / young-adults, no es muy aceptable este dibujo tenga un feeling casi amateur, con unas figuras super básicas que no transmiten nada y unas viñetas casi sin fondos. Es que hay que negar la mayor, aunque el comic fuera para niños, el dibujo no puede ser montonero pensando que total, los niños consumen lo que les echen.

Leo en la sinopsis que Larsen ha trabajado en Hora de Aventuras y acepto que la popular serie de animación tiene un estilo de dibujo super básico que en todo caso no impide contar la historia en formato televisivo. Pero en el comic no basta con dibujar viñetas, tienes que plantear una narrativa que fluya entre ellas para contar la historia, y es algo que no he encontrado en este comic. Hablaba que el comic falla en la ambientación fantástica y en transmitir emoción, y todo ello es achacable a un dibujo en mi opinión deficiente. Si esta misma historia estuviera dibujada por Max Sarin (artista de Giant Days), ¡anda que no cambiaría la cosa!!

Por un lado, el hecho que son tan sólo tres tomos me invita a comprar los otros dos para tener la obra completa y saber cómo termina la historia. La super económica edición de Fandogamia también invita a la compra, las cosas como son. Pero la verdad es que con este dibujo tan tan flojo se me quitan completamente las ganas de gastar mi dinero en este comic.

Comparto algunas páginas del comic:

By night no es tan divertido comparado con Giant days ni tiene un dibujo igual de carismático, pero creo que puede gustar a un público de comics all-ages o young-adults

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de El Ritmo de la guerra de Brandon Sanderson (El Archivo de las tormentas 4)

Me cuesta muchísimo ponerme a leer los tochales de El Archivo de las Tormentas de Brandon Sanderson. Pero una vez lo hago, como ha sido el caso de El ritmo de la guerra, la cuarta novela, la experiencia es siempre super satisfactoria.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El Ritmo de la Guerra es la esperada cuarta parte de la decalogía «El Archivo de las Tormentas» y el libro que continúa la historia de El camino de los reyes, Palabras radiantes Juramentada.

Hay secretos que hemos guardado mucho tiempo. Vigilantes. Insomnes. Eternos. Y pronto dejarán de ser nuestros.

La Una que es Tres busca, sin saberlo, el alma capturada. El spren aprisionado, olvidado hace mucho tiempo. ¿Puede liberar su propia alma a tiempo de hallar el conocimiento que condena a todos los pueblos de Roshar?

El Soldado Caído acaricia y ama la lanza, incluso mientras el arma hiende su propia carne. Camina siempre hacia delante, siempre hacia la oscuridad, sin luz. No puede llevar consigo a nadie, salvo aquello que él mismo puede avivar.

La Hermana Derrumbada comprende sus errores y piensa que ella misma es un error. Parece muy alejada de sus antepasados, pero no comprende que son quienes la llevan a hombros. Hacia la victoria, y hacia ese silencio, el más importante de todos.

Y la Madre de Máquinas, la más crucial de todos ellos, danza con mentirosos en un gran baile. Debe desenmascararlos, alcanzar sus verdades ocultas y entregarlas al mundo. Tiene que reconocer que las peores mentiras son las que se cuenta a sí misma.

Si lo hace, nuestros secretos por fin se convertirán en verdades.

Brandon Sanderson (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con veintitrés millones de lectores, y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio Final, El Pozo de la Ascensión, El Héroe de las Eras, Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de Duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada y El Ritmo de la Guerra (además de la novela corta Esquirla del Amanecer). Con la serie Escuadrón (Escuadrón, Estelar, Citónica Escuadrón Cielo), Sanderson se acerca, también, a los lectores de la ciencia ficción. Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica. Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young. Curso de escritura creativa es el libro que recoge sus valiosos consejos.

El ritmo de la guerra me ha parecido la novela más expositiva de lo que llevo leído de El archivo de las tormentas y en general de la obra de Sanderson. Lo cual no tiene por qué ser malo. Como en novelas anteriores, la trama está dividida en varios arcos de personajes, y en todos los casos vamos a encontrar una evolución super interesante que cambia su statu-quo de todos ellos, algo que entiendo que es más interesante que tener combates más o menos inspirados.

En muchos aspectos Sanderson sigue buscando desmitificar clichés de la fantasía épica, como es tener a un héroe (Kaladin) aquejado de síndrome de stress post-traumático y de un terrorífico sentimiento de culpa al no poder salvar a todos sus amigos y familiares. Reconociendo que una parte del viaje del héroe pasa por alzarse ante los problemas que se cruzan en el pasado. Shallan con su personalidad fragmentada por los traumas de su pasado también tendrá que intentar dar un paso adelante y decidir quien quiere ser. Y lo mismo podríamos decir de Adolin, Navani o Venli.

Geográficamente, la novela tiene una trama principal y dos secundarias. Mientras Dalinar y Jasnah parten a luchar en el frente de batalla de Emul en una maniobra estratégica, la que sería la trama más secundaria de la novela, Shallan y Adolin viajan a Shadesmar como enviados diplomáticos para animar a más honorspren a unirse a los humanos. A los problemas de Shallan con sus personalidades y su decisión de saber quién quiere ser, se añade a un Adolin que descubrirá que sus habilidades como espadachín y guerrero no le servirá para la prueba que tiene ante sí. Una trama que además del desarrollo de los dos protagonistas hará que avancemos en nuestro conocimiento de los sprens y lo que pensábamos que sabiamos de ellos.

Las historias principales tendrán lugar en Urithiru, donde se han quedado Navani como regente que intenta desentrañar los misterios de la torre, y Kaladin de baja por sus problemas mentales. En el momento menos esperado, los Fusionados liderados por Raboniel invaden y toman el control de Urithiru, corrompiendo al Hermano, el spren de la torre, lo que hace que todos los Radiantes de la torre, excepto Kaladin y Lift, caigan inconscientes. Tras rendir sus exiguas tropas para evitar una masacre, Navani se unirá a Raboniel para una investigación que cambiará todo lo que pensaban que conocían sobre la luz tormentosa y la luz de vacío, la fuente aparente de muchos de los poderes de los dotados.

Mientras Navani intenta ganar tiempo para salvar a Hermano de la corrupción total, Kaladin, el único despierto junto a Lift (pero ella ha caído prisionera), deberá ayudar en la medida de sus posibilidades, lanzando una guerra de guerrillas de un sólo hombre, una tarea imposible, y más si sus sueños le traicionan al ser terribles pesadillas que le recuerdan sus fallos del pasado. Y junto a todo esto, la novela se centra en mostrarnos a modo de flashback la historia de Venli, la parshendi hermana de Eshonai que está conectada a la vez a Timbre, un spren, y a Ulim, un vaciospren, y juró el Primer Ideal de los Caballeros Radiantes al final de la novela anterior, incluso a pesar de estar al servicio de Odium y sus Fusionados. Una Venli que siempre se ha comportado cobardemente y tiene muchos pecados en la consciencia que tendrá que decidir si es capaz de hacer lo correcto aunque le pueda costar la vida.

Las 1400 páginas ha hecho avanzar muchísimo las principales líneas argumentales con múltiples sorpresas de todo tipo, y todos los protagonistas han evolucionado un montón durante la novela. Dicho esto, El ritmo de la guerra me ha dejado cierta sensación de historia de transición que nos prepara para lo que será el gran climax de la primera parte del Archivo de las Tormentas. Y es que Sanderson ha explicado que en total plantea 10 novelas divididas en dos series de 5 cada una. Esto hace que la trama necesita empezar a mostrar algunos de los secretos de cara a lo que se supone que serán los enfrentamientos claves que tenga previstos para el final de esta primera parte de su serie.

El juramento de Kaladin de El camino de los reyes puede ser lo más épico que jamás haya leído. Lo malo es que a pesar de guardarse varios momentazos en esta novela, el principal de los cuales también le tiene a él de protagonista, las cotas de épica siempre quedan por debajo cuando se comparan con la primera novela. En este sentido, es interesante entender que esta NO es una novela de combates, aunque hay un par o tres bastante buenos, sino que lo principal es seguir construyendo y haciendo crecer a estos personajes, y en eso Sanderson se muestra brillante.

Sin embargo, dentro que todo lo encuentro muy entretenido y estoy super super conectado emocionalmente con todos los personajes, me ha dado cierta sensación que todo está bien pero a la vez no hay nada brillante. Si hay tres o cuatro destellos increíbles, pero dentro de una novela de 1400 páginas, no hay duda que Sanderson exige que invirtamos mucho tiempo para llegar a esos pay-offs para los diferentes personajes. Y no tengo claro si a algún lector concreto esta novela le puede haber parecido pesada y de ritmo lento, porque realmente lo es.

Yo mismo necesito encontrar el momento adecuado para poner a leerme estas 1400 páginas. Y aunque me cuenta ponerme, la verdad es que Sanderson siempre consigue dejarme más que satisfecho con sus libros.

El ritmo de la guerra me ha gustado mucho y ha dado muchas respuestas a preguntas que no sabía que tenía, aunque globalmente tenga también cierta sensación de elemento de transición de cara al climax final. En todo caso, una de las sagas más estimulantes de la fantasía heroica actual.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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