El equipo creativo de Ice Cream Man formado por el escritor W. Maxwell Prince, el dibujante Martín Morazzo y el colorista Chris O´Halloran vuelven a DC para una miniserie protagonizada por The Deadman. Una lectura diferente a todo.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
¡LOS CREADORES ESTELARES DE LA EXITOSA MINISERIE DE 2025 SUPERMAN: THE KRYPTONITE SPECTRUM (Y DE LA ANTOLOGÍA DE TERROR ICE CREAM MAN, ACTUALMENTE EN PUBLICACIÓN) VUELVEN A DC COMICS PARA ANIMARTE!
¡Deadman pasa al siguiente nivel! En el milisegundo posterior a su asesinato, el alma del escurridizo trapecista de circo Boston Brand fue reclamada por la diosa Rama Kushna, quien encomendó al fantasma del antiguo artista una misión espectral sagrada: ¡ser el Guardián de Todas las Almas! Ahora Brand flota —a regañadientes— por este purgatorio azul verdoso que llamamos Tierra, defendiendo las Leyes de las Matemáticas Espirituales y protegiendo a la humanidad del mal, aunque ellos no puedan verlo ni oírlo. Prepárate para esta nueva era del superhéroe fallecido más vivaz de DC —el Deadman— en una historia sobre la vida, la muerte y todo lo que hay entre medias… repleta de actividad paranormal, posesiones y una profusión de otras peculiaridades conmovedoras.
W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.
El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.
Siempre que publico una nueva reseña del último volumen de Ice Cream Man comento que es un comic que me encanta. Pero reconociendo el valor de ofrecer algo diferente a todo lo que leo en la actualidad, también hay que señalar que el nihilismo y la desesperanza de ese comic obliga a leerlo con el estado mental adecuado. Desesperación, nihilismo y la futilidad de una vida que vamos a vivir solos en soledad que no tiene sentido son temas recurrentes de esta antología de historias que no deja de reinventarse grapa a grapa.
Sin embargo, la primera sorpresa del comic está en la propia premisa del comic, al reinventar a Bostor Brand como un ser sobrenatural que protege las almas que mueren en su camino al más allá. A pesar de tener una vertiente super dramática, W. Maxwell Prince plantea un toque de optimismo empezando por la propia existencia de Deadman. El comic está plagado de elementos freaks, sobre todo porque cuando Boston Brand toca con su cuerpo inmaterial a una persona, absorbe sus recuerdos y sus dramas internos. Eso explica por qué a Deadman le gusta viajar en autobús cuando puede volar, al poder tocar a gente y sentir su humanidad junto a ellos. Me ha encantado la forma en que Prince conecta con la esencia sobrenatural del protagonista mientras le lleva en una nueva dirección. Equilibrando la rareza, la tragedia y la melancolía, pero con un toque más ligero y enérgico. Y sin perder el núcleo emocional que lo define. Estaba tan acostumbrado al tono deprimente de Ice Cream Man, que ver un comic casi divertido, dentro de su frikismo, ha sido una sorpresa super positiva.
Estamos ante una miniserie de 6 números. Dentro que este arranque me ha gustado mucho, quizá la grapa se ha quedado un poco corta a la hora de presentar al demonio que se intuye va a ser el gran villano de la serie. Dicho esto, los comics de Prince, Morazzo y O´Halloran son tan diferentes a todo, que la lectura me ha encantado.
Parte del éxito de este comic viene del extraordinario dibujo de Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran. Morazzo es un especialista en plasmar a personajes marcados por la depresión y la desesperación. Sin embargo, me ha gustado como transmite la naturaleza juguetona y positiva de Deadman incluso a pesar de estar muerto y no tener un cuerpo físico. Junto a los elementos sobrenaturales como las salida de las almas tras morir sus cuerpos físicos, Morazzo parece pasárselo genial creando a los diferentes demonios que tenemos en este primer números.
Aunque el cliffhanger final igual no es tan potente como hubiera podido ser, lo cierto es que creo que este primer número nos ha dado un arranque modélico que al menos a mi me ha dejado con ganas de más. Voy a encantar encantado esta miniserie porque es algo diferente a todo lo que se está publicando en la actualidad. Así da gusto comprar y leer comics.
Comparto las primeras páginas del comic:
The Deadman va a ser una lectura diferente a cualquier cosa que esté publicando DC en la actualidad. Y me encuentro con el estado mental adecuado para disfrutarlo, así que: Let´s go!!!
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Tras el descanso de Jorge Jiménez el mes pasado, el dibujante español vuelve al Batman 10 para dibujar la historia de Matt Fraction.
PUNTUACIÓN: 7/10
¡UNA NOCHE OSCURA NO PUEDE DETENER A BATMAN!
La Operación Peregine del GCPD asestó un duro golpe al corazón de la Batfamilia. Pero mientras Savage y sus TUCO celebran su victoria, Batman está a punto de dejar las cosas claras. Sabe encajar un golpe. Sabe cómo levantarse. Y está a punto de demostrar a Vandal Savage, al Minotauro y a cualquiera que amenace Gotham City exactamente con quién se están metiendo. ¡Las superestrellas Matt Fraction y Jorge Jiménez continúan su triunfante andadura con el mejor personaje de los cómics!
Tengo que decirlo de inicio. No siendo un mal comic, este Batman 10 es la historia más floja de la actual etapa de Matt Fraction. Una de las cosas que más me ha gustado de las historias de Fraction es su narrativa de grapas autoconclusivas que forman parte de una historia mayor. El mes pasado Batman 9 nos regaló el shock de la detención de Barbara Gordon. Tras este momento dramático para la batfamilia, este número nos informa que en realidad, todo va según el plan de Bruce y Barbara. El comic plantea una dinámica que intenta ser positiva, afirmando que esta noche marca el inicio del fin de Vandal Savage como Jefe de Policía de Gotham. Sin embargo, el anuncio en si queda un poco desangelado con lo que en realidad hace Batman para anunciar el inicio del cambio. Como decía al principio, no es que este comic esté mal, pero me parece que el guion de Fraction es el menos acertado hasta la fecha.
Otro de los elementos que resaltan esto es que Jorge Jiménez lo hace genial, pero no tiene la ocasión de fliparnos visualmente en ningún momento. Y el caso es que Jiménez con el color de Tomeu Morey están muy bien como siempre, pero no tienen el toque de brillantez que hemos visto en números anteriores porque la historia no le da la oportunidad de volarnos la cabeza.
A pesar de esto, en realidad este Batman de Fraction y Jiménez es un comic super entretenido. Sólo que si un número flojea algo, mi obligación es decirlo. No tengo duda que si este número es un poco peor, seguro que el próximo será mejor.
Comparto las primeras páginas del comic:
Batman ha levantado el pie del acelerador en este décimo número con una historia de transición no tan acertada con las anteriores. Esperemos que Fraction acierte más en el próximo número y saque partido de la calidad de Jiménez.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Obsesión, la película de Curry Baker, es uno de los fenómenos cinematográficos de 2026 en Estados Unidos. Y su visionado no ha decepcionado.
PUNTUACIÓN: 8/10
El anhelo romántico desesperado de un chico por su amor platónico de toda la vida desencadena un siniestro hechizo: Niki se vuelve irracionalmente obsesiva hasta convertirse en la sombra de Bear. Una fantasía aparentemente inofensiva que se convertirá en una perturbadora pesadilla.
Curry Barker (Alabama, 1999) es un cineasta y youtuber estadounidense. Es conocido por el canal de YouTube de sketches cómicos «that’s a bad idea», que creó junto con Cooper Tomlinson. Ha dirigido y escrito las películas de terror Milk & Serial (2024) y Obsession (2025).
Baker escribe, dirige y realiza el montaje de Obsession, una película auto producida con un presupuesto inferior a un millón de dólares y una duración de 109 minutos. Obsession se estrenó el 5 de septiembre de 2025 en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), donde el sello de terror Blumhouse compró los derechos para su distribución. En el momento de escribir estas líneas ha recaudado más de 350 millones en todo el mundo. La fotografía de la película es de Taylor Clemons, y la música de Rock Burwell.
En el reparto tenemos a Michael Johnston como Baron «Bear» Bailey, un empleado de una tienda de música que está colado de su amiga Nikki Freeman, interpretada por Inde Navarrette, el verdadero descubrimiento de la película. Cooper Tomlinson es Ian, amigo de Bear y Nikki y compañero de trabajo de ambos,. Megan Lawless como Sarah Harper, amiga de Bear y Nikki e hija de Carter, interpretado por Andy Richter, el dueño de la tienda de música donde trabajan todos. Haley Fitzgerald como Viola, la empleada de la tienda de cristales que le vende a Bear el objeto mágico One Wish Willow, y Curry Barker como la voz del representante de atención al cliente de One Wish Willow, completan el reparto.
Obsession es una película redonda que acierta en todo. Empezando por una historia sencilla pero con la que sobre todo los jóvenes pueden conectar, rodada de forma brillante con un montón de momentazos, un montaje, un diseño de sonido y unas interpretaciones tremendas.
Chico conoce a chica, pero es demasiado tímido para declararse. Chico compra una chorrada en una tienda que promete conceder un único deseo. Y consigue todo lo que había deseado. Pero su sueño está a punto de convertirse en pesadilla cuando la chica empiece a comportarse de forma perturbadora. El concepto de cita que va terriblemente mal llevado a un extremo super over-the-top.
Dentro de ser una película de bajo presupuesto con apenas 4 personajes principales y un par de localizaciones, Curry Baker hace un trabajo magistral a la hora de contar esta historia de la mejor forma posible con una duración perfecta. La forma en que plantea situaciones mundanas añadiendo un toque perturbador me ha parecido brillante. Con un ritmo y una tensión dramática que no deja de aumentar hasta alcanzar un climax final que me parece brillante. Como digo, Obsession es una película redonda.
Mientras veía la película no dejaba de pensar en que el protagonista Bear es un pringado que no deja de tomar las peores decisiones en todo momento. Empezando porque tiene no una sino dos oportunidades para declararse y su miedo, vergüenza o todo a la vez lo fastidian una y otra vez. Cierto que la película sugiere que Bear ha sufrido problemas mentales, dado que está medicado, pero me deja perplejo la forma en que lo fastidia todo siempre diciendo lo contrario de lo que debería. Dentro que ver como una amiga empieza a comportarse como una loca poseída por algo maligno sin duda debe ser una experiencia aterradora.
La actriz Inde Navarrette es el verdadero descubrimiento de la película junto al director. Navarrette interpreta a Nikki Freeman, la chica de la que Bear está enamorado. Nikki tiene un feeling a la típica «girl-next-door» tan habitual en las comedias románticas americanas. Pero a la que el deseo de Bear cambiará sin que ella pueda evitarlo. La interpretación de Navarrette, que vi en versión original, me parece magistral, provocando un montón de sustos y situaciones incómodas cuando cambia en un segundo de ser una chica normal a una loca desequilibrada. Pero dentro del elemento aterrador, me ha flipado que la historia nos deje claro que ella es la víctima de la historia, al ser poseída por un poder que la obliga a hacer cosas que no quiere hacer.
Dentro de la simplicidad de la historia, me gusta mucho la forma en que se plantea el mcguffin de la película, el One Wish Willow que provoca todo. Y las reglas que tiene este regalo diabólico. Los amigos de Bear y de Nikki, Ian y Sarah tienen también una importancia vital en la historia. Sarah añade un elemento de triángulo amoroso indirecto, mientras que el papel de Ian en las fortunas y desamores de Bear me parece un giro de guion brillante. No hay nada como ver algo sencillo tan bien realizado como es esta película.
Obsession va escalando de pertubador a terrorífico hasta convertirse en sangriento, alcanzando un climax alucinante que deja la película en su mejor momento. Da gusto ver una película tan acertada en todo como es Obsession. No me extraña que el público haya abrazado con entusiasmo esta película, que demuestra que el público no está cansado de las historias de género, sino de las malas historias.
Me alegra que una nueva hornada de directores esté conectando con los gustos de las nuevas generaciones. Es la forma de asegurar la supervivencia del cine como forma de entretenimiento.
Comparto el trailer de la película:
Obsesión me parece una película tremenda que acierta en todo y que plantea un futuro brillante para Curry Baker.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Feliz Domingo! Hoy quiero aprovechar la sección de Reflexiones de Domingo 12/2026 para comentar algo que me lleva molestando desde hace un tiempo cuando leo comics de Marvel: La forma en que la editorial ha destruido uno de los principales valores para los lectores. LA CONTINUIDAD.
Antes de entrar al problema, hay que identificar a qué nos referimos con «continuidad». Y es que aunque parezca increíble, antes de Stan Lee, Jack Kirby y compañía, los comics americanos publicaban historias en las que los personajes no cambiaban ni evolucionaban, siendo básicamente iguales durante años. En ese sentido, podemos pensar en los comics del Tío Gilito de Disney o los de Archie, en los cuales los protagonistas 60 años después siguen siendo estudiantes que asisten al instituto de Riverdale. A pesar de cambios puntuales en algunos secundarios, podría decirse lo mismo de la serie de Los Simpson, en la que 25 años después Bart y Lisa siguen siendo niños viviendo más o menos las mismas aventuras una y otra vez.
Un ejemplo de la falta de continuidad y que ni siquiera se planteara podía verse en los comics de DC, que en los años 50 y 60 se editaban como parte de National Comics Publishing, precursor de lo que años más tarde pasó a llamarse DC Comics. Durante ese periodo, los editores creían que los comics de superhéroes sólo los leían niños pequeños, y el periodo máximo de tiempo en que un lector podía estar interesado era de 5-6 años, hasta la adolescencia. Cuando sus cambios les hiciera interesarse en otros hobbies como los deportes. Dado que pensaban que sus lectores cambiaban cada 5 años, no hacía falta plantear ningún tipo de historia continuada en el tiempo. Es más, podían plantear re-imprimir un comic de hace 10 años porque los lectores no lo habrían leído. Por ello, Batman y Robin, Superman y el resto de personajes vivían aventuras sin verdaderos cambios ni evolución.
Todo eso cambió con la creación de Marvel Comics. Sobre todo Stan Lee en su faceta de editor planteó lo que fue el cambio revolucionario de la continuidad. Un cambio que alteró para siempre la forma en que se entiende este género y los personajes que forman parte de este universo. La continuidad implica que los personajes evolucionan, recuerdan sucesos pasados y actúan en consecuencia según esas vivencias vividas. De esta forma, Reed Richards y Sue Storm se casaron y tuvieron un hijo, Ben conoce a Alicia que se convierte en su novia y así con todos los personajes. De alguna manera, los lectores acompañábamos a los personajes a lo largo de su vida, lo cual era un plus que nos ha acompañado hasta nuestros días.
El otro aspecto de la continuidad con el que Lee fue revolucionario era que todos los héroes Marvel vivían en el mismo mundo, de forma que Daredevil podía aparecer en un comic de Spider-Man y viceversa. No sólo eso, Un villano como Doctor Muerte podía aparecer en Los Vengadores o La Patrulla-X, y los sucesos de una colección acababan influyendo al resto de colecciones de Marvel. La idea de «El mundo al otro lado de tu ventana» no hubiera podido ser posible sin la continuidad. De esta forma, los lectores que conocieron a Peter Parker en el instituto asistieron a sus primeras clases en la universidad, lo que reflejaba el cambio que el mismo lector vivía en su vida real. Cuando Peter tuvo que abandonar la universidad años más tarde al no poder compaginar todas sus actividades de superhéroe con tener un trabajo y cuidar de su tía May, este golpe personal también dolía y afectaba a los lectores.
Durante años, la continuidad fue considerada uno de los puntos fuertes de los comics de superhéroes. Es cierto que cuando entramos a 40, 50 o 60 años de historia, la continuidad puede volverse un elemento complejo. Pero cuando creadores talentosos como Mark Waid crean comics celebrando la continuidad, el éxito y la satisfacción es mucho mayor a leer un elseworld ambientado en una continuidad alternativa.
En 2000, cuando nació el primer universo Ultimate, la idea era poder volver a contar las historias fundacionales de los héroes del universo Marvel de forma novedosa para los nuevos lectores, dejando a un lado 40 años de historia del universo 616 tradicional. Y durante unos años, estos comics fueron una pasada, convirtiéndose en los más exitosos de Marvel. Ultimate Spider-Man de Bendis y Bagley, The Ultimates de Millar y Hitch siguen siendo comicazos super disfrutables. Pero con el paso de los años, la línea Ultimate también empezó a complicarse con la continuidad que se creó a los largo de esos años. Haciendo que, a menor escala, la continuidad también empezara a jugar un factor para el disfrute o no de estos comics.
Uno de los ejemplos más emocionantes de lo que se puede conseguir con el buen uso de la continuidad, y probablemente la última vez que se usó bien, fue en el periodo comprendido entre 2003 y 2015. Los años de los Vengadores de Bendis iniciaron una serie de eventos como House of M, Civil War, Invasión Secreta, Miedo encarnado, etc… en los que los sucesos de un evento cambiaban el universo Marvel y abrían una nueva temporada de historias provocadas por las repercusiones de ese evento, lo que llevaba de forma orgánica al siguiente evento y el siguiente cambio de statu-quo. Todo ello culminó en 2015-16 con las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic, el último gran evento de Marvel.
Sin embargo, en los últimos años, se ha hecho palpable que editores sin talento contratados por Marvel han decidido que la continuidad es un problema. Porque lo contrario implicaría conocer la historia de unos personajes que obviamente no controlan. Y conocerla implica un trabajo que no quieren hacer.
Así que en lugar de contratar a escritores que celebren y conozcan la continuidad, se han dedicado a contratar, muchas veces por motivos ideológicos, a personas que no conocen los personajes y sólo los utilizan para extender su agenda ideológica. Esto en si mismo ya daría para un artículo. Pero volviendo a la continuidad, no me cabe duda que la instrucción que los editores han tenido ha sido contratar voces «diversas», permitiendo que un escritor cuente la historia que quiera sin tener en cuenta lo que se ha publicado previamente o sin preocuparse si entra en contradicción con lo visto en esta o en otra colección. Que sea buena o mala historia casi daba lo mismo, porque lo importante es que Marvel, y su casa matriz de Disney, pudieran vender la idea de que son una empresa que fomenta la diversidad. Lo de crear buenos comics ciertamente es secundario.
Como lector veterano que soy, siempre voy a disfrutar más del trabajo de escritores como Mark Waid, Jeremy Adams o Jed MacKay, que conocen la continuidad de los personajes y la usan para celebrar su historia y propulsarles hacia el futuro. Caballero Luna de MacKay y Alessandro Cappuccio es desde hace años el mejor comic de Marvel.
Por contra, luego hay otro grupo de escritores como Chip Zdarsky a los que la continuidad le molesta. Excepto para copiar elementos super reconocibles de etapas anteriores que son comics mucho mejores que los suyos. Y que no saben hacer comics realmente originales, sino plantear «homenajes» de estos clásicos. También tenemos la opción contraria de Jonathan Hickman, que es un escritor que si plantea historias que parecen originales, en las que su historia-río es lo más importante, hasta el punto de cambiar y desnaturalizar la esencia de los héroes para que encajen en la historia que quiere contar.Los mutantes de Krakoa son un ejemplo perfecto de esto, desde luego los krakoanos NO son La Patrulla-X. Pero Hickman ya hizo algo similar con Capitán América e Iron Man al final de su etapa de Los Vengadores previa a Secret Wars. Esos no eran los héroes que yo aprendí a amar. Eran otra cosa.
Hasta ahora, nada de lo que te he contado es novedad. Sin embargo, en los últimos meses varios comics que han empezado a transmitir la idea de que la continuidad ha saltado por los aires definitivamente.
Mientras Phillip Kennedy Johnson y Nic Klein estaban creando una aterradora etapa en El Increíble Hulk, Jonathan Hickman planteó en Imperial 1, su fallido reinicio de la franquicia galáctica de Marvel, un complejo complot en el que Hulk formaba parte de la acción. ¿Cómo era posible? En ese mismo momento, Hulk y Banner eran entidades separadas, era físicamente imposible que Hulk pudiera ir al espacio con esa caracterización. Y en la Marvel antigua, los editores hubieran al menos intentado colocar un aviso de «esta historia tiene lugar antes / después del comic X». Pero es que ni siquiera se molestaron. ¿Para qué explicar algo que no tiene sentido? El problema es precisamente ese, que se nota que les da igual que ambos comics no puedan tener lugar en el mismo universo y lo publican igual.
Hulk está en el centro de la polémica una y otra vez. Este mismo mes, con la publicación por parte de Panini del arranque de la nueva etapa El Infernal Hulk. En el segundo número de la colección, la Primogénita controlando el cuerpo de Hulk visita Atlantis para despertar a Ngathil, el Devorador de Dioses. Namor, al frente del reino submarino, intenta oponerse a Hulk, fracasando en el intento. Si leéis mi reseña de este comic, veréis que en realidad este comic me gusta bastante. Pero esta historia no tiene sentido si pensamos en los sucesos de Namor: El último Rey de Atlantis. En la serie de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson, ¡Namor renunciaba al trono! No sólo eso, se formaba una democracia dirigida por Kailani con una Atlantis convertida en una ciudad móvil que protegiera todos los océanos. Y esto no es un problema de Phillip Kennedy Johnson, que no tiene por que haberse leído todos los comics publicados por Marvel. Es un problema del editor, que tendría que haber informado del actual statu-quo de Namor para que Johnson adaptara la historia. Y no hubiera sido tan complicado, ni algo que alterara su historia de forma relevante. Pero la realidad es que al editor le dio igual si este detalle entraba en conflicto con otro comic publicado por Marvel ¡el año pasado!!! No hablamos de un oscuro comic de 1995 que nadie leyó, se trata de un comic planteado para cambiar el statu-quo de Namor para adaptarlo al siglo XXI. ¿Cómo es posible que nadie cayera en esto?
La respuesta es muy simple. La continuidad les da igual a los editores. Y creen que no nos importa a los lectores, cuando es todo lo contrario. Es la continuidad y la historia compartida lo que genera la conexión emocional de los lectores.En el momento en que cambias a Namor y en su siguiente aparición Marvel hacen como si los sucesos de ese comic no tuvieron lugar, ¿por qué tendría que interesarme lo siguiente que publiquen de él? La respuesta es sencilla: No lo va a hacer. Por eso los comics se venden cada vez menos. Y menos que se van a vender.
El ejemplo de Namor de este mes no es único, tenemos ejemplos como este casi todos los meses. Con cosas como esta se rompe la sensación de historia lineal y de vida «real» de los héroes. Y digo sensación porque está claro que los personajes han tenido reinicios más o menos evidentes a lo largo de los años. Pero nunca antes Marvel ha transmitido con tanta claridad que su historia ya no le importa.
A los fallos de continuidad de Hulk y otras muchas series hay que sumar el mayor de los problemas recientes. El desastre que supone el reinicio encubierto que Chip Zdarsky ha realizado en Capitán América, que va a culminar en el evento Avengers Armageddon destinado a cambiar el Universo Marvel aún no se sabe en qué sentido.
Zdarsky ha cambiado el origen del Capitán América al plantear un mundo en el que Steve Rogers se despertó en un momento indeterminado posterior al 11 de Septiembre. Lo que parece que nadie ha caído, o les ha dado igual, es que este reinicio encubierto no es un tema aislado de Steve Rogers, afecta a todo el universo Marvel. Provocando un efecto dominó que convierte 40 años de historias en poco menos que papel mojado. El desastre es absoluto. Y es un desastre que probablemente podría haberse evitado.
¿De verdad no se podía plantear una historia como Avengers Armageddon con la continuidad «normal»? Por supuesto que si. ¿Tenían que alterar la línea temporal de esta forma por nada? Lo que pasa es que es más fácil hacer un comic sin tener en cuenta la historia de estos héroes míticos, transformando héroes icónicos en personajes mediocres viviendo aventuras sin personalidad. Que transmiten las ideas políticas del guionista y se convierten en un panfleto infumable. Unir el origen de Steve Rogers con el de Victor Von Doom simplemente porque Marvel Studios va a estrenar una película es una decisión cortoplacista que no va a provocar mejores historias y que se siente con fecha de caducidad, en cuanto se estrene la película y vaya por otro lado diferente al de los comics. Desde luego, Marvel no va crear mejores comics con esta nueva continuidad creada por Zdarsky. Es todo terrible.
Y no es sólo terrible porque la historia sea mala. Es que Marvel está confirmando una y otra vez que se empeña en tomar todas las decisiones erróneas posibles. Con un guionista mediocre como Chip Zdarsky es imposible que pueda salir un buen comic. Y una nueva continuidad ya ni te digo. En estas circunstancias, se hace cada vez más difícil comprar y disfrutar de los comics Marvel. Normal que cada vez compre menos. Y menos que compraré como las cosas no cambien radicalmente. Lo malo, es que Marvel no parece querer cambiar, todo lo contrario.
Destruir la continuidad y el sentido de historia compartida hace más fácil el trabajo de escritores mediocres, pero rompe la conexión que los lectores tenemos con los personajes sin ofrecernos a cambios mejores historias. La situación de Marvel ahora mismo es dramática. Por eso agosto de 2026 será el primer mes desde que empecé con mi afición comiquera en que NO compraré ningún comic de Marvel en el presente del universo Marvel. Y no va a ser algo puntual, me veo NO comprando comics Marvel, y no me importa no hacerlo. Porque Marvel se lo ha ganado a pulso.
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Tras la lectura de todas las colecciones del universo Absolute, me faltaba por leer Absolute Green Lantern, la reimaginación de Al Ewing y el dibujante Jahnoy Lindsay.
PUNTUACIÓN: 3/10
Sin el Cuerpo, sin el anillo, sin la fuerza de voluntad, ¡lo único que queda es el Green Lantern Absoluto! Al Ewing y Jahnoy Lindsay han reinventado la mitología de Green Lantern desde cero, creando una epopeya de ciencia ficción de proporciones cósmicas.
Algo extraño está sucediendo en la localidad de Evergreen. Lo que parece un monolito alienígena ha descendido, aislando la ciudad del mundo exterior y dejando a sus ciudadanos a merced de… un juicio. Pero nadie sabe a ciencia cierta qué traerá consigo ese juicio, ni siquiera Jo Mullein, la mujer que parece estar inexplicablemente atrapada en medio del caos, ni Hal Jordan, que se ha visto en el punto de mira de una fuerza alienígena que podría resultar incluso más peligrosa que el propio monolito.
¡Esta reinvención completa de la mitología de Linterna Verde es obra de los legendarios creadores Al Ewing y Jahnoy Lindsay, y forma parte del revolucionario «Absolute Universe» de DC!
Empezando por los elementos positivos, Al Ewing ha planteado una actualización de los mitos de Green Lantern que es algo totalmente nuevo y no se parece en nada que hayamos leído hasta la fecha. La forma en que ha planteado el misterio de Abin Sur y la forma en que la protagonista Jo Mullein adquiere los poderes me parece interesante. A medida que avanza la serie descubriremos que existe el espectro de color tan típico de Green Lantern, aunque Ewing le da una llamativa vuelta de tuerca.
Me gusta Jo Mullein, la protagonista. El número 8 en el que conocemos su historia me parece el mejor número hasta la fecha. Un origen que está conectado a la versión Absolute de Cameron Chase (que fue Manhunter en el universo DC tradicional y ahora es una agente del gobierno que investiga sucesos sobrenaturales). La caracterización de los protagonistas me parece el punto más fuerte de este comic. La presencia de Hal Jordan, John Stewart, Guy Gardner o Simon Baz, en situaciones diferentes a las habituales, creo que buscan ser el ancla que enganche a los lectores tradicionales.
Aparte de la parte cósmica que aún no ha acabado de explotar, este Absolute Green Lantern repite los temas generales del Universo Absolute haciendo que el villano malvado Hector Hammond sea un empresario dueño de una mega corporación que hace lo que quiere en este mundo creado por Darkseid. Leer «empresario malo» en una colección como Absolute Superman tuvo su gracia, pero ver que esta temática se repite en Batman y Green Lantern me parece una elección un poco vaga dentro de este universo de nueva creación.
Siendo Al Ewing como es, está claro que este Absolute Green Lantern es un comic pensado a largo plazo, con un arco probablemente planteado a dos o tres años vista. En su afán bibliotecario, me ha hecho cierta gracia que Ewing recupere la debilidad del anillo hacia el ORO (color amarillo), algo que me retrotrae a los primeros comics de Green Lantern que leí hace 45 años o así. Ewing conecta el origen de este Green Lantern al de Mano Negra, planteando muchos misterios que en realidad no han sido aún resueltos cuando nos acercamos al primer año de vida de la colección. Empezando por los poderes que ha adquirido Jo Mullein y cómo los controla, algo que parece que se da por supuesto para los lectores veteranos como yo, pero que en realidad no se han explicado adecuadamente.
A pesar de intentar buscarle las cosas positivas, en realidad no me ha gustado este Absolute Green Lantern. Y reconozco el trabajo de caracterización que plantea Ewing con los protagonistas. Pero el comic está siendo un tostón aburridísimo que no justifica la compra mensual. Cuando me he leído todos los comics de un tirón se entiende mejor algunas cosas que plantea, sobre todo en el soporífero primer arco que presenta al gigante Abin Sur planteando un juicio a la localidad de Evergreen. Más adelante, Ewing presenta a los Blackstars, que van a ser la amenaza cósmica a batir, y a personajes como Tomar Re, Mogo o Kilowog. Pero todo está contado de la forma más confusa y aburrida imaginable. De forma que llega un momento que la presentación de misterios y cambios respecto al canon original no es suficiente para conseguir que el comic sea ENTRETENIDO. Es que no llega a serlo nunca.
Absolute Green Lanternes un tostón considerable que no justifica su compra y lectura mensual.
Otro de los problemas decisivos al que me enfrento con la lectura de Absolute Green Lantern es que el dibujo de Jahnoy Lindsay me parece terrible. Por buscar algo positivo, diré que algunas portadas (no todas) me parecen potentes. Pero Lindsay es un dibujante horrible que no sabe conceptos básicos de narrativa secuencial, provocando que las viñetas sobre todo en el primer arco se sientan como elementos aislados que no conectan entre si. El trabajo de un dibujante es contar la historia del guionista de la forma más interesante y visualmente atractiva posible. Lindsay fracasa estrepitosamente.
Y ya no es que las figuras se sientan acartonadas con un estilo influido por el manga que plantea imágenes feas, o que fracase al plantear potencia visual a las splash-pages con que Ewing riega la narración. Es que ni siquiera consigue que la narración sea interesante al abusar de la estructura de rejilla de 9 viñetas por páginas, que es lo más trillado y viejuno imaginable. Algo que posiblemente sea decisión de Ewing, pero que el dibujante no consigue hacerlo mínimamente interesante.
Comentaba antes que no me ha gustado la historia de Ewing, pero reconozco que con un mejor dibujante, probablemente mi valoración sería mejor. Si una cosa han cuidado los editores de DC de la línea Absolute ha sido, aparte de todo, contratar a artistas potentes que dotaran de personalidad diferenciada a cada colección. No se qué llamó la atención del dibujante y escritor canadiense, pero el fracaso en monumental. Con Lindsay dibujando la colección, Absolute Green Lantern es un comic ilegible.
Comparto las primeras páginas de la colección:
Absolute Green Lantern es el comic más flojo y decepcionante de toda la línea Absolute. Un comic que no justifica su compra ni su lectura mensual. Así no, Al Ewing y Jahnoy Lindsay.
PUNTUACIÓN: 3/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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