Neagley, la compañera de Jack Reacher interpretada por Maria Sten, consigue su propia serie que acaba de ser estrenada por Prime Video. Comparto mis impresiones de la entretenida primera temporada.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Tras convertirse en uno de los activos más importantes de Jack Reacher y su grupo de élite 110, la ex sargento Frances Neagley inicia una nueva etapa como investigadora privada en Chicago. Allí se embarcará en una peligrosa misión para intentar sacar a la luz una amenaza siniestra.
Nick Santora, creador de la exitosa serie de televisión Reacher, y Nicholas Wootton han desarrollado la serie, son productores ejecutivos y showrunners. Ambos escriben cuatro de los ocho episodios de esta serie. Los otros guionistas son Adam Higgs, Kyle Long y Lacey Herbert. La serie ha estado dirigida, a razón de dos episodios cada uno, por Sam Hill, Gary Fleder, Phil Abraham y MJ Bassett. Como nota curiosa, descubro que la serie se rodó hace más de un año, entre febrero y Junio de 2025. Y resulta extraño que hayan tardado tanto tiempo en estrenarla. Cosa en lo que entiendo que habrá jugado un factor la fecha de estreno de la siguiente temporada de Reacher.
Maria Sten interpreta a Frances Neagley, una antigua sargento mayor del Ejército de los EE. UU., agente de la policía militar y miembro de la unidad de élite 110.ª de Investigadores Especiales, que ahora trabaja como investigadora privada. Zion Hutson interpreta a la joven Neagley. Greyston Holt es el detective Hudson Riley, un agente de la Policía de Chicago que, a regañadientes, ayudará a Neagley en su investigación. Adeline Rudolph es Renee Birdwhistle, una asistente que trabaja en la agencia de Neagley, Jasper Jones hace de Keno, un delincuente de poca monta y exdrogadicto que se ve envuelto en la investigación. Por último, Tyrone Benskin en el papel de Calvin Neagley, el padre de Neagley
Por la parte de los villanos, Matthew Del Negro interpreta a Pierce Woodrow, director ejecutivo de Invection Pharmaceuticals, que está experimentando con un medicamento experimental, y Damon Herriman como Lawrence Cole, líder de una secta fundada en Echo Canyon Farm que se aprovecha de la gente sin hogar y con problemas.
Reacher es un gran éxito para Prime Video. Y la cosa pinta bien, porque la cuarta temporada ha sido la mejor hasta la fecha, en mi opinión. Tiene sentido que puestos a exprimir la vaca, el personaje de Frances Neagley fuera el más adecuado para protagonizar el primer spin-of de este universo televisivo. Para que no haya ninguna duda, el inicio de la serie y el mismo trailer de la serie nos trae a Alan Ritchson como Jack Reacher para ayudar a la protagonista. Que Nick Santora, el creador de la serie de Reacher, sea el showrunner de esta serie es otro elemento que infunde confianza para animarse a verla.
Y la serie es justo lo que se espera de ella. Frances Neagley es una ex-militar super capaz que se ha establecido como investigadora en su ciudad natal, Chicago. Como conocimos en la serie de Reacher, Neagley tiene un trauma indeterminado que hace que evite el contacto físico con otras personas. El caso que tendrá que investigar es el supuesto suicidio de un amigo de la infancia, que estaba drogado hasta las cejas. La investigación que nadie más quiere hacer y que parecen empeñados en cerrar lo antes posible, llevará a Neagley hasta la granja Echo Canyon, que es la sede de un culto que ha lavado la cabeza a sus integrantes.
Durante esta investigación Neagley formará un equipo de personas con muy pocas cosas en común. Además, Neagley recordará cosas de su pasado y del trauma que provocó que no pueda tocar a nadie. Trauma en el que su padre, un ex-policía que estuvo implicado en hechos turbios, tiene un papel fundamental.
La historia de Neagley me parece que está muy bien hilada, planteando el drama personal de la protagonista junto al caso procedimental en el que descubrirá que también hay implicados policías corruptos. Los episodios de 45 minutos aproximadamente tienen un buen equilibrio en lo referido a las escenas de acción. No hay muchas, pero están colocadas en el sitio justo para conseguir que el interés del espectador no decaiga en ningún momento.
Dentro del protagonismo absoluto de Neagley, la serie desarrolla de forma adecuada el grupo de secundarios que la ayudarán en la investigación. En especial el detective de la policía de Chicago Hudson Riley, que es un policía honesto que lucha por quitarse el estigma de venir de una conocida familia de delincuentes locales. También me ha gustado bastante Keno, un chaval que ha vivido toda su vida en la calle que tuvo que realizar pequeños delitos para sobrevivir, pero que en realidad es buena persona.
El ritmo de la serie me parece muy acertado, planteando una tensión que termina de forma lógica en un último episodio que nos da el climax de acción que la historia necesitaba. De hecho, me parece genial que más de la mitad del episodio sea acción pura y dura. La serie me ha dejado con buen sabor de boca.
La serie se mueve por los terrenos lógicos dentro de una historia de acción de estas características. En realidad, no hay ningún misterio, ya que se establece desde el primer momento la conexión entre el líder de la secta de Echo Canyon Lawewnce Cole con la empresa farmacéutica de Pierce Woodrow que necesita cobayas para sus experimentos. Y que utilizó a quien no debía, poniendo en marcha la acción. No estamos ante un «quién lo hizo», sino ante la historia de ver como Neagley recoge las pruebas que la llevarán hasta ellos. Y les hará pagar por lo que hicieron a su amigo y a todas las personas inocentes esclavizadas en la granja.
En realidad, que la serie no plantee casi ningún misterio y deje claro en cada momento quien son los buenos y los malos no es un problema. La mayoría de series usan esta misma estructura. Y lo importante es si la serie resulta entretenida y consigue que empaticemos con los protagonistas. Cosa que sucede. Así que como entretenimiento que es, no me importaría ver una segunda temporada de Neagley.
Quizá el único pero que le puedo poner es que la serie parece peor de lo que es porque se ha estrenado justo después de dos series con temporadas increíbles. La cuarta temporada de Reacher y la tercera temporada de Lioness (en SkyShowtime). Por la parte de Prime Video, comercialmente hablando tiene todo el sentido que estrenaran Neagley justo a continuación del final de Reacher, porque los fans de la serie podrían engancharse a esta justo a continuación. Pero cuando Reacher y Lioness han sido tan buenas, ver a continuación una serie que «está bien» parece que sepa a poco. Y en realidad, no hay ningún problema con que una serie de acción esté bien y sea entretenida. El objetivo es ese. Pero las comparaciones son muy malas.
Lo más importante para mi es que si Prime aprueba una segunda temporada, yo la veré seguro. De momento no se sabe nada, veremos si se confirma algo en las próximas semanas.
Comparto el trailer de esta serie:
Neagley es una serie super entretenida que sabe qué tipo de historia quiere contar a qué audiencia. No hay nada malo en ello, todo lo contrario.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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De forma totalmente inesperada, la nueva versión de Resident Evil de Zach Cregger (Barbarian, Weapons) se coloca como una de mis películas favoritas de 2026. Menudo disfrute viendo pasarlo mal al desdichado protagonista.
PUNTUACIÓN: 9/10
Película basada en la saga de videojuegos de Capcom del mismo nombre. En una reinvención totalmente nueva, el mensajero médico Bryan (Austin Abrams) se ve inmerso en una carrera de acción sin descanso por la supervivencia, mientras el caos se desata a su alrededor. (FILMAFFINITY)
Zachary Michael Cregger (Virginia, 1981) es un actor, comediante, escritor, director, productor y streamer de Twitch estadounidense. Saltó a la fama como uno de los tres miembros fundadores, junto con Trevor Moore y Sam Brown, de la compañía de comedia con sede en Nueva York The Whitest Kids U’ Know. Más tarde protagonizó las comedias Friends with Benefits, Guys with Kids y Wrecked. También protagonizó la película Miss March, que codirigió y coescribió con Moore. Barbarian (2022) fue su ópera prima como director, a la que siguió la exitosa Weapons (2025), que a su tremendo éxito de taquilla hay que sumar el Oscar a Mejor Actriz de Reparto para Amy Madigan.
Además de dirigir y producir, Gregger escribe junto a Shay Hatter el guion de esta película basada en el mítico videojuego de Capcom. Tras el fracaso de las últimas películas de la saga, Constantin Film buscaba cómo relanzar esta saga cinematográfica, y la solución de Cregger fue sencilla: Contar una historia ambientada en este mundo pero NO adaptando ningún videojuego concreto ni usando a los personajes míticos. Esto provocó un odio online que demuestra una vez más que las redes sociales no tienen nada que ver con el mundo real.
La película de 97 minutos de duración y un presupuesto de 75 millones de dólares ha contado con fotografía de Dariusz Wolski, montaje de Joe Murphy y música de Hays y Ryan Holladay.
En el reparto tenemos a Austin Abrams como Bryan, un mensajero médico que tiene que llevar un importante paquete al Hospital de Raccoon City. Aunque él no sabe exáctamente qué es, imagina que será un corazón o un riñón para un trasplante. Otros actores en roles menores son Zach Cherry (Severance) en el papel de Carl, un científico de Umbrella que investiga el mutágeno, Kali Reis es Maxine, una dura agente de Umbrella que protege a Paul (Paul Walter Hauser), otro científico. Emily Piggford como la Dra. Maria Stokes, que da el encargo a Bryan, y Johnno Wilson como Wilson, un sheriff del condado que se encuentra a Bryan en la carretera, completan el reparto.
Resident Evil es la mejor película de Zach Cregger con mucha diferencia respecto a Barbarian y Weapons. Desde luego es la más redonda y satisfactoria de las tres. Y lo primero que me viene a la cabeza es que los ofendidos de las redes sociales son gilipollas. Así, como regla general. Porque la caverna de gente indignada porque Cregger se atrevió a no adaptar ningún videojuego concreto deberían pedir perdón y arrastrarse por el fango. Porque Cregger hace algo mejo a adaptar un juego u otro, adapta el espíritu del videojuego y la experiencia de jugarlo.
Y hay que quitarse el sombrero ante el perfecto casting de Austin Abrams como el protagonista Bryan. Porque para esta película, es clave que el protagonista NO sea el puto amo, sino un pringado que no sabe donde se está metiendo y lo que se le viene encima. En varios momentos, la experiencia de Resident Evil me recordó la premisa de Barbarian, en la que Cregger quería explorar la tensión que se producía cuando la protagonista ignoraba todas las red-flags que se estaban levantando a su alrededor, haciendo lo contrario que el sentido común sugeriría. Al pobre Paul le pasa lo mismo, pero al menos él tiene una misión que cree importante y de la que depende una vida: llevar el paquete hasta el hospital de Raccoon City.
Me parece una pasada super inesperada lo bien equilibrada que está la película y como alterna en segundos momentos de terror y gore con un humor que funciona siempre. Esto para mi es la mayor sorpresa de la película, y el motivo del éxito monumental del visionado. Y de nuevo, para que este humor funcione, la película deja claro desde el primer fotograma que Bryan es un pringado a las que las cosas no suelen salirle bien a la primera. De alguna manera, no tomándose demasiado en serio a si misma más allá de su propósito de entretenimiento con el que triunfa absolutamente. Las bromas a costa de los cerrojos que Bryan tiene que abrir durante la película o las reacciones que tiene ante el siguiente horror son situaciones buenísimas. «No acabo de volarle la cabeza a esa persona», por ejemplo. Y me recordaron la sensación comunal de ver una película en el Festival de Sitges, cuando tras un gran susto, la multitud nos reimos a la vez por la forma en que la película nos pilló en esa escena o por lo over-the-top de la situación. Resident Evil tiene numerosos momentos de estos. Me lo pasé increíble viendo la cabeza.
Zach Cregger es un maestro planteando tensión, amplificada por el hecho que los espectadores sabemos más que los personajes. Por ejemplo, cuando Bryan atropella sin querer a una infectada y corre a ayudarla porque eso es lo que haría cualquier persona decente. Situación amplificada cuando intenta ayudar a la niña a la que se encuentra más adelante. Como pasa tantas veces, los espectadores estamos pidiendo que Bryan no se meta en la alcantarilla, pero en el fondo sabemos que es inevitable que lo haga. Y que en realidad vamos a disfrutar aún más porque lo ha hecho.
Visualmente, Resident Evil me ha parecido increíble. Me flipa el homenaje a los videojuegos que hace Cregger con los planos subjetivos en los que la cámara nos muestra lo que ve Bryan, tenéis abajo un ejemplo, unido a otros momentos en los que la cámara se sitúa arriba a la derecha de Bryan, justo como en la mayoría de los videojuegos. Los puntazos visuales son constantes, lo que unido a la tensión y el alivio cómico hace que el visionado pase en un suspiro.
Otro de los elementos que me flipan de Resident Evil es que Cregger mete a Bryan en casi todas las situaciones que suelen verse en los videojuegos. Empezando por el accidente en la carretera, el establo y casa de la granja, el túnel de acceso a la Raccoon City, la exploración de las calles principales de la ciudad y sus callejones, y el acceso al hospital. Hay situaciones muy locas como el área de maternidad, que son una locura pero al mismo tiempo no puedes evitar que tenga que entrar. Esto, unido al concepto de Final Boss que hace que cada bicho sea más peligroso y chungo que el anterior, hace que la tensión alcance su nivel de ebullición cuando llegamos al climax final. Que la duración no llegue a los 100 minutos me parece una flipada absoluta.
Me ha encantado que el presupuesto de la película se vea en pantalla. Hay algunos monstruos super chungos, como el que va cogiendo cadáveres y los fusiona en un ser con 12 piernas, 10 brazos y tres cabezas. O lo que sea. Me gusta mucho que la película vaya de menos a más, para darnos un final que es una orgía de sangre, vísceras y diversión que me ha parecido algo muy grande.
Otro de los grandes éxitos de Resident Evil es que Zach Cregger da en la diana con el final. Un final que es perfecto teniendo en cuenta el tipo de historia que hemos visto con un tono tan particular. Acertar con el final es justo lo que Cregger no consiguió en sus dos primeras películas, en las que a partir del giro en que se descubría todo ambas películas se fueron a la mier%$ y se convirtieron en un todo vale decepcionante. Como digo, eso no pasa en Resident Evil. Otro éxito monumental.
Estoy intentando hacer la reseña lo más libre de spoilers posible, pero mientras escribo estas líneas me estoy riendo yo sólo mientras recuerdo algunos de los momentos de la película. En ese sentido, si Bryan es un pringado con buenas intenciones, me ha encantado ver a Paul Walter Hauser y Zach Cherry como dos científicos de Umbrella super incompetentes, cobardes y aprovechados. Algo que conecta con el tono un poco loco que Cregger plantea para la película.
En estos tiempos de spoilers en redes sociales, es una maravilla llegar a una película como esta Resident Evil y que me sorprenda y me entretenga de la forma que lo ha hecho. No puedo recomendar más la película, y eso que nunca jugué al videojuego y probablemente no capté las referencias a los juegos que seguro Cregger ha puesto en la película. Que seguro harán disfrutar aún más a los espectadores gamers. Pero tanto si eres jugador como si no, no lo dudes y anímate a verla en pantalla grande.
Comparto el trailer de la película:
Resident Evil es un peliculón. De largo la película más satisfactoria de la carrera de Zach Cregger, al que no tengo duda que le espera un futuro alucinante. Sin duda, veré su próxima película.
PUNTUACIÓN: 9/10
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¡Feliz Domingo!!! Pensando en el estado de ruina de varias parcelas del entretenimiento, llevo semanas pensando en mis tiempos de universidad cuando me explicaron el concepto del COSTE DE OPORTUNIDAD. Y como se puede aplicar a algunos ejemplos concretos. Hoy en mis reflexiones de Domingo escribo sobre ello.
Por si alguien no sabe a qué me refiero con coste de oportunidad, la I.A. nos explica que «El coste de oportunidad es el valor de la mejor opción a la que renuncias cuando tomas una decisión. Cada vez que eliges algo (dinero, tiempo o recursos), dejas ir otra alternativa. El costo de oportunidad mide lo que podrías haber ganado con esa segunda opción que no tomaste«. No es un concepto aplicable sólo a la economía o al dinero, también es utilizado cuando hablamos de trabajo y/o uso de los recursos limitados a nuestra disposición, como es el tiempo.
El coste de oportunidad como concepto me lleva obsesionando desde hace bastante tiempo. En este artículo me voy a centrar en el coste de oportunidad de los últimos productos de DC Studios, pero podría hacerse un artículo en profundidad analizando la ruina en la que se ha convertido Marvel Comics. O los años terribles que hemos sufrido con Star Wars.
Voy a empezar mi análisis del Coste de oportunidad con Supergirl (Craig Gillespie, 2026). Y empezando con el elemento económico, cuando hablamos del desastre de taquilla, no hablamos sólo de los 100-120 millones de dólares que se estima que Warner ha perdido con esta película ruinosa. Hablamos de las decenas o cientos de millones que podría haber ganado si hubiera hecho una película con unos valores morales decentes que hubiera podido ser rentable. En este caso, hablamos que Warner dejó de ingresar cientos de millones por haber contratado a los creativos equivocados, empezando por James Gunn.
Pero más allá del aspecto económico, que en realidad me da igual porque no soy accionista de Warner, está el elemento que más me duele como fan de estos personajes. Que es que por hacer esta mierda inmoral de película, Warner ha hipotecado al personaje y nos ha negado la película BUENA que los fans mereciamos. Supergirl está quemada y lo más probable es que hagan falta más de 10 años para que alguien se atreva a volver a hablar de hacer una película con este personaje. Si en lugar de contratar a Tom King Warner y James Gunn hubieran contratado a Mark Waid, la película de Supergirl no se hubiera hecho de esta manera. No tengo ninguna duda. Pero James Gunn prefiere al escritor de DC que más ha demostrado a lo largo de los últimos años que no sabe lo que es el heroísmo y los valores morales en los comics de superhéroes. Así ha salido la película.
Haciendo un poco de memoria, en su momento Warner descartó la posibilidad de que Darren Aronosky rodara una versión de Batman Año Uno que venía apadrinada por el mismísimo Frank Miller. En su lugar, acabaron contratando a Zack Snyder y nos dio el desastre lamentable que fue Batman v Superman. Es que es para echarse a llorar.
Pensando en Zack Snyder, me vuela la cabeza que en 2013 todos los fans estuvimos de acuerdo que el MoS rompe-cuellos de Snyder había destruido la línea roja del personaje de no matar, lo que atacaba a la esencia de Superman. Lo que es el principal problema que puede hacer una película que adapta un comic, que es mostrar que no entiende al héroe. Sin embargo, no puedo entender como en 2026 que Supergirl mate a sangre fría a un enemigo derrotado e indefenso sea visto como algo normal. NO LO ES. La publicidad intentó vendernos a Supergirl como alguien que podría servir de inspiración para las niñas, y lo que en verdad hicieron es convertirla en una asesina que debería ser detenida y encarcelada, que recibe la aprobación de Lobo cuando mata a sangre fría a alguien que debería haber sido detenido y llevado a OA para que fuera encarcelado. Porque si los Green Lanterns existen como vimos en Superman (James Gunn 2025), los Guardianes también existen.
En más de 100 años de entretenimiento audiovisual, todos los creativos del mundo saben que el héroe no mata a un villano desarmado incluso aunque lo merezca. No, antes que me hagáis trampa, William Munny NO es un héroe, él mismo sabe que cuando muera irá al infierno por todas las muertes que ha provocado. Por eso, en el 100% de las películas y series, el villano derrotado aún intenta alcanzar una pistola, etc… que obliga al héroe a defenderse y matarle en defensa propia. No es el caso de esta Supergirl asesina e inmoral. En 2013 Zack Snyder puso a Superman es una situación imposible que provocó una polarización como nunca antes se vio en el fandom, lo que finalmente ayudó a terminar esta visión errónea de los personajes. En 2026 los creativos de DC pensaron que estaba guay que Supergirl matara a sangre fría a un enemigo indefenso y no necesitara ninguna coartada. Realizando un acto malvado con premeditación, alevosía y una dosis de sadismo. Dado que no le mata sin más, sino que le clava dos veces la espada para aumentar su sufrimiento. Es todo super terrible.
El acto criminal que convierte a Supergirl en una asesina inmoral que merece estar en la cárcel, es terrible. Pero es incluso peor que en todos los meses de desarrollo y producción de la película, ninguno de los jefes de Warner empezando por James Gunn y Tom King pensaran que era algo terrible que no debería haberse rodado. Porque te das cuenta que la inmoralidad y la falta de valores morales no está en Supergirl, sino en las personas que mandan y deciden el futuro de este universo. Por eso Hawkgirl mata a un enemigo derrotado en Supermal y la película lo muestra como si fuera algo guay, y en la siguiente película del estudio la protagonista hace lo mismo. Tienen la brújula moral averiada, provocando un espacio creativo en el que no puede salir nada bueno desde el punto de vista de los valores morales que yo quiero que mi hijo vea en una película. Que son los valores morales de los comics de Superman, que Gunn y compañía se han pasado por el forro.
¿Qué ha pasado en estos 13 años? ¿Por qué lo que todo el mundo (con dos dedos de frente) sabía que estaba mal ahora se intenta justificar? Diría que lo principal ha sido el alzamiento de la dictadura WOKE, los movimientos identitarios y la cultura de la cancelación por parte de personas supuestamente «progresistas». Estamos ante un momento en que se construyen muros que dividen la sociedad en dos mitades calificadas de buenas o malas en función de si opinan como ellos / ellas quieren. Y que se han realizado innumerables casos de cancelaciones que han destruido la vida profesional y personal de personas porque exponen realidades físicas objetivas que a ellos no les gustan. En un momento en que se producen boycotts racistas contra escritores judíos y se quiere negar incluso la posibilidad del debate de ideas, no es extraño que gente imbuida de esta ideología nazi y fascista crea que es correcto que un personaje femenino mate a sangre fría a un enemigo derrotado. Supongo que es porque les muestra lo que ellas sueñan con poder hacer algún día.
Como veis, pensar en Supergirl me pone nervioso.
Y hasta hace tiempo opinaba que cada uno viera la película / serie / comic / etc…, y se formara su propia opinión. Pero estamos en un momento en que en conciencia la única recomendación que puedo hacer es NO ver algo que claramente no va a tener los valores morales mínimos exigibles a una historia de «héroes». Mi faceta de fan también se mueve por «poner mi cartera donde pongo mis opiniones». Y eso me lleva también a no financiar con mi dinero cosas que se que no me van a gustar y que no representan los valores de los personajes. Eso se aplica a los comics Marvel, a Star Wars o a películas como Supergirl. Y ya he aprendido que si me quejo mucho de algo pero al final lo compro, el mensaje que la empresa recibe es que su producto se vende. Por mucho que luego me queje en internet. No, la única opción posible en este caso es NO consumirlo, no comprarlo, no leerlo, no verlo.
Y volviendo al coste de oportunidad, después de Supergirl, nos ha llegado la serie Lanters de Damon Lindeloff. La realidad es que la serie está siendo un éxito de audiencia. Claramente, parece estar gustando entre el público que no es lector de comics, que es el mayoritario.
Y pensando en esta serie, me resulta super doloroso pensar que una serie que tendría que celebrar el heroismo de Hal Jordan para ofrecer una aventura espacial mega espectacular cuyos efectos especiales y grandes ideas dejaran en mal lugar a Star Wars o a Guardianes de la Galaxia, se haya convertido en un procedimental gris en el que casi no hay poderes y casi lo primero que hicieron es matar a Hal Jordan tras vivir varias décadas convertido en un ser amargado. Eso no es Green Lantern. O al menos, no es el Green Lantern que yo quiero ver.
El coste de oportunidad en este caso también es dolorosamente alto, porque tras una película fallida de 2011 y esta serie de 2026, lo más probable es que la gran película de Green Lantern probablemente nunca llegue a rodarse.
La serie está creada por Damon Lindelof, que tuvo la cara dura de hacer esta broma sobre la serie cuando se le preguntó por qué la serie de DC Studios se llamaba Lanterns en lugar de Green Lantern: «Se llama Lanterns porque todos coincidimos en que lo de “green” era estúpido, así que ahora simplemente se llama Lanterns”. Por mucho que Lindeloff se declarara «fan de Green Lantern» y se disculpara por esta broma, lo que queda claro es que le pesa más el complejo de inferioridad y las ganas de agradar a la gente que piensa así, que un interés por ser fiel a los comics. Como dijo Grant Morrison en su respuesta a Lindelof, lo único que mostró es no ser la persona adecuada para adaptar este material:
«A pesar de los comentarios del guionista y productor de televisión Damon Lindelof, el «verde» de «Green Lantern(s)» no es «estúpido». ¿Por qué un guionista se adhiere a este tipo de narrativa si cree que es fundamentalmente «estúpida»? No se entregan guiones de CSI a guionistas condescendientes que tachan de «estúpidos» a los expertos forenses y a sus cortes de pelo, así que, ¿por qué contratar a gente que se avergüenza y niega el material de cómic que se les ha encargado desarrollar? ¿Por qué no rechazan los trabajos para los que no están preparados? No es que necesite el dinero, y Lindelof ha demostrado que es capaz de aportar sus propias ideas. ¿Qué pretende demostrar, al fin y al cabo, este desprecio hacia las convenciones de los superhéroes? ¿Acaso Lindelof se imagina que eso le hace parecer menos friki? Ya es un poco tarde para eso, así que, ¿de qué va todo esto? Los únicos a los que les importa una mierda la serie de televisión de los Lanterns son los fans de Green Lantern. ¿Por qué alienarlos desde el principio? Eso sí que parece más bien «estúpido».«
Y Morrison tenía razón. Declaraciones como esta podrían agradar a los ejecutivos de Warner a los que la esencia de los personajes se la trae floja. Pero alienó a todos los fans de Green Lantern y Green Lantern Corps. Yo el primero. Y por eso no quiero ver esta mierda.
Y aquí tenemos a gente haciendo trampas al solitario, porque salieron en auxilio de Lindelof justificando que «Hal Jordan en los comics perdió la esperanza e incluso terminó convertido en el villano Parallax». Cosa que sucedió, pero tras décadas de comics en que aparecía como el mejor héroe de todos. Cosa que es justo lo que la serie NO muestra. Es una justificación tramposa y bastante sectaria de algo que no hay por donde cogerlo. Porque antes del fall from grace deberías mostrar al héroe en su Prime. Porque si no, estás mostrando sólo una persona amargada más, sin el mínimo heroismo que se le presupone.
Semanas más tarde, Morrison vio el primer episodio, y comentó lo siguiente:
Me sentí obligado a ver el primer episodio de «Lanterns» después de criticar el desdén simplista con el que el guionista y productor Damon Lindelof se había referido al color verde. Me gustó la interpretación discreta y tensa de Aaron Pierre como John Stewart, y me pareció que Kyle Chandler era el pilar de la serie con su magnífica interpretación del doctor McCoy, pero no se parecía en nada al Hal Jordan que yo conocía. Para empezar, la fuerza de voluntad y el alcohol no son una buena combinación. Seguiré viéndola por el carismático Chandler. Tengo muchas ganas de ver cómo introducen los elementos más de ciencia ficción del concepto. Por lo demás, en este episodio hay demasiado «contar» y muy poco «mostrar», y esas comparaciones con «True Detective» —que evocan la primera temporada de esa serie— solo han jugado en contra de «Lanterns». La falta de vestuario y de efectos especiales con los anillos era evidente, pero se explica fácilmente por las limitaciones presupuestarias y por el deseo de marcar cierta distancia con la fallida película de Ryan Reynolds, Green Lantern (aunque me pareció extraño que Jordan comparara el hecho de no llevar su uniforme de Linterna Verde con la decisión de no llevar corbata cuando uno se hace mayor; el uniforme de Linterna Verde no es un traje de superhéroe ni una elección de moda personal, es el uniforme de la organización para la que trabaja Jordan y, al igual que el uniforme azul de un policía, indica su afiliación y autoridad. Los policías en activo no se dejan el uniforme y la placa en casa porque los consideren anticuados y aburridos, por mucho tiempo que lleven patrullando las calles… Lo cual solo nos lleva a preguntarnos: ¿por qué intentar hacer una serie de Green Lantern con un presupuesto tan reducido? DC tiene un montón de héroes «de a pie», o personajes con poderes poco espectaculares entre los que elegir, así que, ¿por qué optar por esta vía de bajo presupuesto con una franquicia que debería competir con Star Trek o Star Wars? Dicho esto, el enfoque parece haber funcionado, y las críticas generales de la serie son bastante positivas, así que hay que reconocerlo.
De nuevo, Grant Morrison dio en el clavo. Y volviendo al coste de oportunidad, por hacer una serie barata que se avergüenza de los conceptos fundacionales de Green Lantern, HBO Max y Warner nos han robado la gran serie de ciencia-ficción que mereciamos. Y que nunca veremos, teniendo en cuenta entre otros hechos importantes, que casi lo primero que hicieron en la serie fue matar a Hal Jordan.
En este momento, alguien bien intencionado podría invitarme a ver Lanterns porque incluso no siendo lo que debería ser, no está tan mal. Mi respuesta es que hay demasiadas cosas que me apetece ver como para perder el tiempo en algo que no está hecho para mi. Por estos motivos me di de baja de HBO Max hace meses y no planeo volver a suscribirme en mucho tiempo. Ya que van a hacer series y películas sin los mínimos valores morales que no me tienen en cuenta como cliente, al menos no tendrán mi dinero financiándoles. Es lo único que puedo hacer. A la larga, esto funciona mejor que la posible repercusión de este artículo en las redes sociales.
Tras estos ejemplos, queda claro que mis expectativas ante nada que estrene DC Studios están por los suelos. Y para sorpresa de nadie, su próxima película es la historia de origen de un villano Clayface. Supuestamente James Gunn buscaba recuperar el heroismo y los valores de Superman para una nueva generación. El resultado de momento son películas y series que lo único que celebran es a «malotes» inmorales que se hacen de amigas de Lobo. Si eso no era una red-flag de lo que no deberían hacer, nada lo es. Pues conmigo que no cuenten.
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Estoy disfrutando de un momento muy bueno para mi afición comiquera. Y dentro que hay un montón de comics que me flipan, cada nuevo número de Absolute Superman de Jason Aaron y Juan Ferreyra me reafirma en que esta colección es lo mejor que se está haciendo en el género superheroico.
PUNTUACIÓN: 9/10
¡“GET BRAINIAC” CONTINUA!
La búsqueda de Brainiac lleva a Superman a enfrentarse al Toyman, que podría ser el villano más aterrador al que se ha enfrentado hasta ahora el Hombre de Acero, ¡y su enfrentamiento dejará a Superman tan conmocionado como nunca hubiera imaginado!
Como fan de Superman, me parece una pasada tener al mismo tiempo a Jason Aaron, Joshua Williamson y Mark Waid creando historias de Superman. Estamos en un momento extraordinario para ser fan del personaje. Y el caso es que me encanta el Superman de Williamson y el World´s Finest de Waid (no he comprado su Action Comics centrado en Superboy aunque imagino que debe estar muy bien también). Pero es que cada mes que llega el siguiente número de Absolute Superman, Aaron y Ferreyra tienen la capacidad de volarme la cabeza. Y eso sucede TODOS los meses. Me parece algo al alcance de muy pocos autores.
Superman está buscando al Absolute Brainiac. Y el villano está poniendo entre ambos a villanos que le interrumpan. El mes pasado tuvimos al Absolute Metallo, uno de los mejores números unitarios que he leído este 2026, y en este número a Toyman. Frente a la acción sin cuartel del número anterior, en este Superman va a conocer hasta qué punto llega la depravación del ser humano. Aaron consiguió ponerme el corazón en un puño con la revelación de Superman. Una revelación que hará que se cuestione su compromiso de no matar. La lucha no es física, sino emocional y de valores, lo que hace que sea aún más importante que ganar o perder un combate a puñetazos. Hablamos del alma de Kal-El.
Uno de los muchos triunfos del comic es la forma en que Aaron plantea los textos de apoyo para que conozcamos los pensamientos de Superman ante el horror que va a vivir. Algo que apuntala el extraordinario trabajo psicológico que Aaron ha creado en esta colección. Que a pesar de todo mantenga sus valores sólo se explica en que Kal-El es SUPERMAN. El éxito de Aaron es absoluto.
Otro de los éxitos del comic vienen con el flashback de Kal-El en Krypton, en el que descubre que los vecinos de su familia mataron a un burócrata de Kandor y su madre no parece estar en contra. Aaron en esa escena contrapone esa muerte con el ataque de un bicho en los planos kryptonianos, resaltando que existen situaciones en las que se trata de matar o morir. Sin embargo, Kal-El no lo acepta y lucha por convertirse en un héroe mejor que lo incluso su madre llegó a ser. Un héroe que elige no matar. Impresionante.
Por supuesto, nada de esto sería posible sin el extraordinario Juan Ferreyra, que vuelve a darnos una master-class de emoción y narrativa super heroica en las 22 páginas del comic. El cambio de color para resaltar las páginas de flashback es una chulada, de forma que no tienes ni que leer los textos para saber que es otro momento temporal. Ferreyra clava en la página el sufrimiento de Kal-El, confirmando lo buenísimo dibujante que es. Y en las páginas de combate, me flipa como dibuja a un muñeco de Silver Banshee como si fuera un peluche infantil, para luego liberar un poder que puede acabar con Superman. La imagen de Superman llorando en el espacio es otro de los momentos más emocionantes que voy a leer en mucho tiempo. Un momento en que Superman refuerza su compromiso de ayudar a los habitantes de la Tierra sin importar lo que Brainiac le lance a su paso.
Otro elemento que me gusta mucho de este Absolute Superman es que no se puede negar que por sus argumentos, este comic es super woke. En este número, Superman ataca a los clientes de Toyman que son los que recibían sus terroríficos encargos. Clientes que son los ricos y super ricos del mundo. No sólo les despoja de sus bienes más valiosos, mostrando que por muy ricos que son no están a salvo de pagar por sus crímenes porque Superman les va a encontrar. Además, a continuación Kal-El redistribuye su dinero entre los más pobres del planeta. A priori, ¿Qué argumento puede ser más woke? Sin embargo, la clave no está en la historia, sino en la ejecución que aleja el comic de la propaganda y el pastiche infumable en que otros han convertido sus comics. Y a uno de los ricos, Superman le destruye su cohete espacial, lo que sugiere de forma poco sutil a Elon Musk, pero esto lo hace de forma en que el lector rellenemos los huecos, sin necesidad de poner un cartel que diga «los ricos son malos». De nuevo, como pasa en muchos panfletos que he tenido el disgusto de leer en los últimos años. Que Superman sea el protector de los desfavorecidos es algo que conecta con la esencia del personaje, y Jason Aaron y Juan Ferreyra lo están haciendo extraordinariamente bien.
Qué grande es leer un comic PERFECTO. Absolute Superman de Aaron y Ferreyra no está siendo de forma consistente mes tras mes. Esto es algo muy grande.
Comparto las primeras páginas del comic:
Absolute Superman de Jason Aaron es un triunfo monumental cada vez que Juan Ferreyra lo dibuja. Este número 23 es un ejemplo perfecto de esto. Dame más, por favor.
PUNTUACIÓN: 9/10
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Termina el sexto arco de Transformers y lo hace con la presentación del nuevo Superion y el recuerdo que robots y humanos no están solos en el planeta Tierra.
PUNTUACIÓN: 8/10
¡EL NUEVO SUPERION HACE SU DEBUT!
¡Así es! En una jugada que nadie podría haber previsto, ¡Thundercracker se une a los Aerialbots! Se reúnen justo a tiempo para… un momento… ¿qué es ese ruido? ¿Será posible?
¡COBRA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA!
La sorpresa llegó al final del número anterior, cuando los Aerialbots fueron atacados por las fuerzas de Cobra-La. Si falta alguien, el señor de Cobra-La Lord Globulus se ha cansado que los seres robóticos sigan pisando su planeta, y se dispone a poner los medios para que eso termine lo antes posible. Pensando que en Transformers están pasando muchísimas cosas a la vez y las grapas de la colección apenas empleas 3/4 grapas a cada trama por número, que el ataque de las fuerzas del General Drakun se desarrolle a lo largo de 8 páginas de este comic deja claro la importancia que Kirkman quiere darle a Cobra-La.
El final de este arco nos trae la nueva composición de Superion incluyendo al antiguo decepticons Thundercracker es otro de los momentazos de este comic. En las apenas 20 páginas tenemos además la vuelta de Starscream y lo que parece será el retorno de Megatron en el próximo número. Y por si fuera poco, el Doctor Arkeville ayuda a recuperar a Shredhead. Para ser un arco de transición, no está nada mal.
Dentro que no es algo malo, si algo menos bueno tiene este comic es que plantea muchas tramas abiertas, pero no nos ha dejado con un cliffhanger explosivo como hemos tenido en los arcos anteriores. Con todo, la falta de este cliffhanger no quiere decir que el comic sea malo, más bien al contrario. La soltura con que Kirkman maneja las diferentes tramas y a las decenas de personajes de cada bando, en la Tierra y en Cybertron, me parece una pasada. Y ahora, además, Cobra-La. ¡Qué locurón!
El dibujo de Jason Howard con color de Mike Spicer es perfecto. No se puede decir de otra manera. Espero ver a Howard mucho tiempo en la colección, porque en este segundo arco se nota que ya ha hecho suyos a los personajes. Además, el dinamismo que incorpora en las escenas de acción me parece maravilloso, creando un comic cuyo dibujo ayuda y justifica el disfrute de este comic.
Comparto las primeras páginas del comic:
Transformers se encuentra en las mejores manos posibles con el equipo formado por Robert Kirkman y Jason Howard. Así da gusto.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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