Crítica de The Punisher Red Band 5 de Benjamin Percy y Julius Ohta (Marvel Comics)

Finaliza la miniserie The Punisher Red Band de Benjamin Percy, Julius Ohta y Yen Nitro en el color. Y la decepción es máxima.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

¡El regreso de Frank Castle al Universo Marvel queda finalmente confirmado, mientras la sinfonía de violencia de los virtuosos BENJAMIN PERCY y JULIUS OHTA alcanza su crescendo asesino!

¿CÓMO HA SIDO POSIBLE QUE FRANK SALGA DE WEIRDWORLD? ¿POR QUÉ? ¿Y QUÉ GIROS Y SORPRESAS NOS DEPARARÁ AÚN ESTA HISTORIA QUE DESBORDARÁ NUESTROS SENTIDOS?

The Punisher Red Band ha sido una decepción tremenda. Y más que por la historia en si, que también, por la forma en que Benjamin Percy se declara fan del personaje pero luego plantea una historia en la que le convierte en un psicópata peligroso. Esto es en realidad lo peor de este comic. Y al principio podía tener su justificación con la amnesia de Frank Castle, pero que resulta lamentable que se mantenga cuando Frank recupera su memoria. Percy ha escrito una historia que termina sin que sepamos quien es Frank Castle en realidad, y me parece tremendo. Su insistencia con un narrador produciendo frases terribles («I see red») puede que le pareciera que añade un matiz literario florido, pero resulta ridículo cuando se utiliza para alguien como Punisher.

He comentado en anteriores ocasiones como parece que Marvel odia a Punisher y por eso se negó a publicar comics del personaje durante mucho tiempo y cuando lo hizo fue para retirarle. Pero leyendo este comic casi me parece que Marvel se vió «obligada» a publicar este comic debido a la popularidad del personaje en Daredevil Born Again, pero lo ha hecho con la instrucción al escritor que el personaje debe caer mal y ser mostrado como un desequilibrado peligroso. Porque es que no se entiende.

Obviamente al comprar este comic no esperaba que fuera igualarse a la mítica etapa de Garth Ennis, pero no esperaba encontrarme a un incompetente que dispara 20 tiros a alguien para no matarle. Este no es Punisher, que si algo es es quirúrgico, no malgastando 20 balas si puede matar a un enemigo con una apuntada a la cabeza. Por cierto, hablando de esa escena, me parece lamentable que todos sabemos que en el Universo Marvel nadie permanece muerto mucho tiempo. Pero que Punisher haga una punkarrada super fuerte que podría tener importantísimas repercusiones en el universo Marvel y en el mismo comic te muestren que Punisher es un incompetente que no ha matado a alguien a quien disparó 20 veces, es incomprensible.

La incompetencia de Castel se ve cuando que entra a otro tiroteo con las pistolas casi descargadas. Se que es la escusa que Percy usa para que NO mate a ese otro personaje, pero es una situación ridícula. Como lo es que una policía con un brazo destrozado se haga la dura y convence a Frank que no le mate y deje que le detenga. Por cierto, otra cosa que Frank Castle no es es cruel. Si quiere matar a alguien lo hará sin pensarlo dos veces. Digo esto porque la escena con Microchip me parece tremenda también, rayando la tortura. Es que en lo referido a la caracterización de Frank Castle, Benjamin Percy lo ha hecho todo al revés.

Aparte de la equivocadísima caracterización de Punisher, que ya es algo muy malo, este último número de miniserie me ha parecido un comic deslavazado con escenas que no parece que conecten unas con otras. Acepto que las 20 páginas obligan a la síntesis y a ir al grano, pero no me ha gustado tampoco lo que Percy plantea, a pesar de lo guay que parecía a priori que Punisher fuera a enfrentarse en la misma grapa a Kingpin y a Tombstone. El resultado final no ha podido ser más decepcionante.

Otro elemento que igual no resta pero tampoco suma es el dibujo de Julius Ohta con color de Yen Nitro. Lo primero a comentar es que Ohta no ha sabido aprovechar el formato Red Band para adultos para crear escenas realmente potentes visualmente. Los tiroteos a los que aludía antes son el ejemplo más claro de oportunidad perdida. También diría que su estilo correcto sin más no acaba de saber dibujar a Punisher, hasta el punto que parece planteado a mostrarle como un psicópata, no como alguien estoico que sabe como realizar el trabajo que tiene delante suyo. Siendo un dibujo aceptable, no busques personalidad o momentos realmente destacados, porque no los hay. El drama de los dibujantes correctos de Marvel está también presente en esta miniserie, y reafirma la idea de oportunidad perdida.

Tenía muchas ganas de leer una nueva historia de Punisher, pero este Punisher Red Band ha sido una decepción embarazosa para el guionista Benjamin Percy. Tras comprobar que Percy se mantiene como guionista en la nueva serie regular que comenzará a publicarse justo a continuación, solo cabe una opción. Por mucho que me duela, debido a mi amor por el personaje. NO COMPRAR EL NUEVO COMIC. Una vez más, Marvel ha fracasado no dando a los lectores lo que queremos. Y mira que lo tenían fácil.

Comparto las primeras páginas de este último número de miniserie:

The Punisher Red Band ha sido una decepción tremenda. Me da mucha pena que Marvel y sus creadores no sepan plantear buenas historias que se sientan con el feeling correcto que debe tener un comic de Punisher.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Batman 6 de Matt Fraction y Jorge Jiménez (DC Comics)

Termina el primer arco de la nueva etapa de Batman de Matt Fraction y Jorge Jiménez, y lo hace con otro comic super entretenido que da gusto leer gracias al fantástico trabajo del dibujante español.

PUNTUACIÓN: 8/10

Después de sobrevivir a una cita infernal, la larga noche no ha terminado para Bruce Wayne. Mientras hace malabarismos con múltiples necesidades como Bruce, los Monster Men de Hugo Strange atacan una instalación petroquímica y obligan a Batman a entrar en acción. Gotham City se convierte en un polvorín mientras las superestrellas Matt Fraction y Jorge Jiménez continúan su aclamada serie sobre el Caballero Oscuro.

El quinto número de Batman de Fraction y Jiménez nos dejó con un cliffhanger antológico, y la forma en que se resuelve de momento me ha hecho mucha gracia. La situación es un poco tonta, pero de alguna manera juega con los mitos de los comics y como no son las gafas lo que ocultan la identidad de Superman, sino la imposibilidad de la gente de creer que Superman puede tener una vida gris y vive entre ellos. Esto, pero aplicado a Batman es lo que Fraction plantea, y creo que tiene sentido.

En lo referido a este número, tengo que decir que probablemente sea el más flojo hasta ahora. Tras el despliegue visual del quinto número, en este el combate de Batman contra los Monster Men de Hugo Strange queda como una escena vacía de intensidad, de alguna manera transmitiendo que se plantea porque toca una escena de acción y no tanto por el peso dramático que aporte a la trama.

Además, Bruce tiene dos momentos emocionales con Damián y con Tim Drake (el tercer Robin). Y dentro de estar bien, me dejó un poco la sensación que me he perdido cosas entre las apariciones de Tim en este cómic. (Obviamente, me he perdido su vida, que entiendo se está contando en otras series). Y que un cómic me deje está sensación, o que debería estar comprando otra cosa además de este cómic, es algo que no mola nada.

Como en números anteriores, Jorge Jiménez se sale dibujando este cómic. Sus paginas tienen un dinamismo alucinante, y sabe ser divertido cuando toca, como en las páginas iniciales. Además, los momentazos visuales que Jiménez dibuja confirman cada mes que el granadino nació para dibujar Batman. Y mira que disfruto cuando Dan Mora (por ejemplo) dibuja a Batman, pero Jiménez me chifla. Es que es capaz de triunfar dibujando cualquier cosa.

Otro tema a comentar que me hace pensar en esta grapa como la menos buena hasta ahora, es que en realidad este número no es el final de nada. De hecho, el cómic plantea una sorpresa final que confirma la naturaleza ambigua de la doctora Zegler, dejando claro que no está claro que vaya a ser una amiga de Bruce Wayne, o una enemiga de Batman.

Con todo, sigo ilusionado con esta colección de Batman. Creo que Fraction está muy entonado y con el dibujo de Jiménez, el cómic se convierte en TOP.

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman de Matt Fraction y Jorge Jiménez es un éxito absoluto, lo cual es compatible con que este comic haya sido el más flojo hasta la fecha.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de G.I. Joe 13-17 de Joshua Williamson y Tom Reilly (Image Comics)

Analizo Dreadnok War, el último arco de G.I. Joe a cargo de Joshua Williamson, Tom Reilly y Jordie Bellaire en el que Duke y el Comandante Cobra se convierten en extraños compañeros que huyen en una la persecución mortal.

PUNTUACIÓN: 10/10

¡LA GUERRA DE LOS DREADNOKS COMIENZA AQUÍ!

Cuando Cobra Commander es traicionado por uno de sus aliados más cercanos, ¡se convierte en el objetivo de la venganza de los Dreadnoks!

Pero en su hora más oscura, el único que puede salvar a Cobra Commander es… ¿Duke?

¡La alianza más inesperada da inicio a la historia más grande de G.I. JOE hasta la fecha, tan llena de acción que se publicará cada dos semanas de la mano del equipo de ensueño formado por Joshua Williamson y Tom Reilly!

Este arco de G.I. Joe se ha publicado con periodicidad quincenal en Estados Unidos, una demostración del enorme acierto editorial que Skybound está consiguiendo con el Universo Energon.

Hace un par de meses reseñé los dos primeros números de Dreadnok War, y el arranque de este arco me gustó mucho. La trama no puede ser más sencilla, y quizá por eso funciona también. Cobra necesita Energon para sus armas, lo que hace que el Comandante Cobra vaya al desierto a encontrar una posible fuente. Esto permite a Destro a poner en marcha su plan para hacerse con el control. Y para ello, sólo es necesario dar la localización del Comandante Cobra a los Dreadnoks, que tienen una deuda pendiente con él.

La primera sorpresa viene cuando Duke llega en el momento justo para salvar la vida del Comandante Cobra, porque le necesita vivo. Y esto parece una tontería, pero explica uno de los motivos por los que me gusta tanto este comic. Y a la vez, el problema de muchos comics actuales de Marvel. Cuando compro comics de superhéroes, quiero ver a héroes haciendo cosas de héroes debido a una moral que les obliga a hacer lo correcto. La p&%$ manía del «realismo» mal entendido y de las narrativas progresistas destinadas a desmontar mitos del género está haciendo mucho daño al comic mainstream. Y aunque esta acción de Duke puede ser un poco loca y nada realista, precisamente me gusta porque un héroe es quien hace lo correcto aunque hacerlo ponga en riesgo su vida.

Otro de los aspectos de Dreadnok War que me ha volado es la forma en que Joshua Williamson plantea un blockbuster palomitero en el que hay unas increíbles escenas de acción, que Tom Reilly aprovecha para lucirse como la super estrella que es, y un montón de giros y sorpresas a cual mejor. Esto hace que la experiencia de lectura en grapa sea alucinante. Hay escritores que escriben para el tomo y me alegro que Joshua Williamson no sea uno de ellos. ahora que tengo el arco completo me lo he vuelto a leer de un tirón, pero la lectura grapa a grapa, con días de diferencia entre ellas, ha sido una maravilla. Además, me encanta la acción, pero Williamson se guarda momentos de Duke con el Comandante Cobra que son oro puro.

G.I. Joe es un comic de acción. Y tener a Tom Reilly es una garantía de éxito. Tras dibujar el primer arco de la colección se tomó un respiro, y aunque los dibujantes que le sustituyeron son buenos, Reilly está a otro nivel ahora mismo. La narrativa de Reilly es soberbia, y el detalle de plantear un homenaje a Mad Max Fury Road en los dos primeros números me ha volado la cabeza. Viendo la persecución, lo primero que me alegró el día es ver vehículos de los Dreadnoks que yo tenía comprados físicamente junto a mis muñecos de G.I. Joe. En concreto hablo de la moto de 3 ruedas que tiene acoplada una plataforma con una ametralladora, y el coche blindado. Que los actuales creativos del comic se acuerden de algo que mis padres nos compraron a mis hermanos y a mi ¿hace 40 años? me parece una pasada.

Luego tenemos el homenaje a Mad Max: Fury Road, en el que tenemos incluso un paso entre montañas que será dinamitado para permitir la huida de los protagonistas. Las escenas de acción me parecen maravillosas, consiguiendo que estas grapas se lean en un suspiro a pesar de que pasan muchas cosas. Porque todo está contado de la forma más clara y espectacular para el lector.

Tom Reilly es un dibujante de sensibilidad clásica que centra su estilo en contar la historia de la forma más clara posible, haciendo que la experiencia sea un placer para el lector. Otro elemento que me ha flipado de este arco es que Reilly plantea los principales sets de acción de cada grapa con una doble splash-page dividida en viñetas super pequeñas con las que Reilly realiza las diferentes coreografías de acción que Duke, el Comandante Cobra y el resto de personajes realizan. Esta solución visual y creativa me parece un acierto absoluto, y consigue que las grapas de 20 páginas cundan muchísimo más.

Skybound ha permitido a Tom Reilly trabajar con margen de sobra para que pudiera dibujar todo el arco sin necesidad de fill-ins. Incluso para un arco que se ha publicado quincenalmente. Puede hacer, no es una utopía imposible. Esto también puede parecer una tontería, pero la satisfacción de leer una historia dibujada toda por el mismo dibujante es algo tan evidente que me hierve la sangre pensando las malas prácticas con las que los editores de Marvel llevan años castigando a sus lectores. Por eso, cuando ves un comic tan satisfactorio como este G.I. Joe más canta lo mal que trabaja la mal llamada actualmente «Casa de las Ideas».

Cuando un comic une un dibujo perfecto con una historia que entiende a los personajes y lo que los lectores esperamos en un comic de estas características, el éxito está asegurado. Es justo lo que está pasando con este comic de G.I. Joe.

The Dreadnok War me han parecido una lectura fantástica. Por comics como este G.I. Joe me aficioné a los comics de superhéroes cuando era niño y sigo aquí después de todos estos años. El comic no puede ser más sencillo y conecta con todos los mitos de G.I Joe de la mejor manera posible. Y si a eso le sumamos el SORPRESÓN final con que termina el arco, queda claro que esta nueva etapa de G.I. Joe apunta a que va a darnos AÑOS de grandes historias.

Suelo cortarme un poco con las puntuaciones, porque obviamente no todo puede ser sobresaliente aunque me guste mucho a mi. Pero este arco Dreadnok War ha conseguido que me entusiasme con un comic que ya me estaba gustando muchísimo. Es una maravilla. Pocas veces un 10 sobre 10 está más merecido que ahora.

Comparto las primeras páginas del número 13 USA:

Por comics como G.I. Joe y arcos como este Dreadnok War me aficioné a los comics de superhéroes y 40 años después sigo aquí enganchado al medio. ¡Menuda maravilla!!!

PUNTUACIÓN: 10/10

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Crítica de Skinbreaker 5 de Robert Kirkman y David Finch (Image Comics)

Comenzamos la segunda mitad de Skinbreaker sin levantar el pie del acelerador. El cómic de Robert Kirkman y David Finch, con color de Analissa Leoni, me tiene atrapado por completo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Anok descubre el verdadero coste de ser el Anciano… pero ¿a qué precio?

Me encanta el uso de las elipsis que Robert Kirkman plantea en Skinbreaker. Tras el sorprendente e impactante giro del número anterior que cambió la vida en la tribu, las cosas están yendo a peor. Paca, el nuevo líder, ha destruido todas las innovaciones y está destinado a hacer que la gente viva peor al tener que depender de los cazadores. Los avisos de Anok antes del combate sobre que los animales del bosque se estaban acercando demasiado a la tribu y que todos corren peligro no se han tenido en cuenta. Y casi anticipan que la tribu está destinada a ser destruida.

Kirkman plantea en esta grapa una historia sencilla que se desarrolla de forma lógica, dejando margen para que David Finch se luzca como siempre. Resulta súper llamativa la capacidad de Kirkman de dejar siempre el cómic en una situación apasionante que provoca que la lectura del siguiente número sea una necesidad.

Y como en números anteriores, el MVP de Skinbreaker es David Finch. Además de la espectacularidad del cómic, Finch consigue que los personajes transmitan un montón, consiguiendo que me preocupe por Anok y su familia, y por el futuro de la tribu en su conjunto. Aunque la historia se cuenta por la acción y no tanto por las emociones, Finch consigue que cada página sea un despliegue visual que consigue que me pierda entre las imágenes.

Quedan tres números de Skinbreaker, y no me atrevo a anticipar lo que puede pasar a continuación. Luego cuando lo lea pensaré que era lógico que las cosas sucedieran así, pero de momento temo por la vida de Anok. Tendré que esperar un mes para saber cómo continúa.

Comparto algunas páginas del comic:

Skinbreaker es el cómic que más ganas tengo de leer cada vez que me llegan los comics de la librería. Y cada mes confirma que estamos ante un cómic destinado a ser un bestseller atemporal.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Marty Supreme de Joshua Safdie

Sigo con mi visionado de las películas nominadas a los Oscars 2026. Hoy es el turno de Marty Supreme, la película de Joshua Safdie protagonizada por Timothée Chalamet que ha recibido 9 nominaciones, entre ellas Mejor película, Mejor director y Mejor actor.

PUNTUACIÓN: 5/10

Marty Mauser, un joven buscavidas que juega al ping pong con una ambición desmesurada, está dispuesto a todo para cumplir su sueño. Con ayuda, entre otros, de la estrella de cine Carol Dunne, demostrará al mundo entero su grandeza.

Joshua Henry Safdie (Nueva York, 1984) es un cineasta estadounidense. Es conocido principalmente por escribir y dirigir las películas de suspense y crimen Good Time (2017) y Uncut Gems (2019) junto a su hermano menor Benny Safdie, formando los hermanos Safdie. Marty Supreme es el primer trabajo como director en solitario de Safdie desde The Pleasure of Being Robbed (2008).

Safdie coescribió el guion junto con Ronald Bronstein, basándose libremente en la vida de Marty Reisman, pero realizando numerosos cambios durante la esrit escritura. El director de fotografía Darius Khondji rodó la película en película de 35 mm, y Daniel Lopatin, colaborador habitual de Safdie, compuso la banda sonora. Safdie y Bronstein montaron ellos mismo la película de 150 minutos de duración, que ha contado con un presupuesto cercano a los 70 millones de dólares.

En el reparto tenemos a Timothée Chalamet como Marty Mauser, un aspirante a campeón de tenis de mesa, ferozmente decidido a ser el mejor en este deporte. Gwyneth Paltrow como Kay Stone, una rica actriz retirada y miembro de la alta sociedad que mantiene una relación sexual con Marty. Odessa A’zion como Rachel Mizler, una amiga de la infancia de Marty, casada, que mantiene una aventura con él. Kevin O’Leary como Milton Rockwell, un influyente hombre de negocios y marido de Kay que se interesa por Marty y el tenis de mesa. Tyler Okonma como Wally, un taxista y amigo de Marty, también experto en tenis de mesa. Abel Ferrara como Ezra Mishkin, un delincuente con el que Marty se cruza; y Fran Drescher como Rebecca Mauser, la madre de Marty.

Marty Supreme ha recibido 9 nominaciones, Mejor película y Mejor Director, Mejor actor, Mejor guion original, Mejor casting, Mejor fotografía, Mejor diseño de producción, Mejor montaje y Mejor vestuario.

Conocí a Joshua Safdie junto a su hermano Benny con Uncut gems (2019), una película sobre un protagonista asqueroso que empleaba casi todo su tiempo para hacer sentir mal al espectador con las cosas chungas que hacía y le pasaban. Es por esto que no tenía demasiadas ganas de ver Marty Supreme, porque apuntaba a que Marty Supreme iba a ser justo esto. Finalmente me animé a verla debido a mi próxima participación en el podcast de El Mundo.

También tengo que reconocer algo. Timothée Chalamet me cae como el culo. Igual es buen actor, pero ha demostrado que es un trepa asqueroso que mataría a su madre para conseguir un Óscar, como vimos con la forma asquerosa en que trató a Woody Allen. No porque creyera nada de lo que le acusaron, sino porque pensaba que hacerlo le beneficiaría en la carrera hacia los premios.

Empezando ya con la película, Joshua Safdie ha acertado completamente con el casting de Timothée como protagonista, porque tenemos una película siguiendo a un personaje de ficción, Marty Mauser, que es un asqueroso que hará lo que sea pisoteando a quien sea para conseguir el éxito en el ping-pong. El argumento dice que Marty Mauser es un «buscavidas», pero hay formas y formas de serlo. Y en esta película, Marty es un cacho de mierda que trata mal a todo el mundo y se comporta casi como un enfermo mental que cree que el mundo le debe algo.

Dentro que la película se me ha hecho super larga, al menos Safdie plantea muchas situaciones, o al menos yo interpreto que lo hace, desde el humor negrísimo, consiguiendo que momentos bochornosos se conviertan casi en gags. Lo malo es que son situaciones que realmente son super chungas, mientras Marty roba un perro de un anciano herido para ganar dinero, por ejemplo, para luego perderlo. O acostarse con una antigua estrella de cine (Paltrow) aburrida con su matrimonio, como forma de llegar al marido para que le financie el viaje al Campeonato del Mundo en Japón. Son situaciones que no son graciosas y el mero hecho que se planteen así muestra una brújula moral bastante cuestionable. En positivo, habría que agradecer que un director como Safdie se atreva a hacer algo tan a contracorriente, al no pretender pontificar ni vendernos un panfleto.

En realidad, no es sólo Marty el que es un ser humano lamentable, porque parece que todos los personajes cometen todos los errores imaginables. De hecho, parece que casi lo hagan a propósito, el tomar siempre la decisión equivocada en todo lo que hacen. La película se divide entre las malas personas sin un atisbo moral y unas teóricamente víctimas que son mostrados como gilipollas que un poco merecen lo que les va a pasar. O al menos, lo que a Marty le gustaría que pasara. Como digo, temáticamente la película es extraña, siempre moviéndose entre el drama y la comedia negra. Y reconozco que no he conectado nada con ella.

Buscando cosas positivas, al menos el casting es super acertado y todos los actores y actrices lo hacen genial. Timothée Chalamet hace un despliegue de tics desagradables que ayudan a que una persona que no gusta acabe siendo una abominación. Gwyneth Paltrow y Odessa A’zion, las mujeres en la vida de Marty, son egoístas y traicioneras, y por eso conectan tan bien con Timothée.

Dentro de una película a contracorriente que busca alterar al espectador con la inmoralidad de Marty, el intento de blanqueamiento del protagonista al final me parece casi hasta deshonesto. Entre otros motivos porque sabes que aunque la película quiera dejarle haciendo una buena acción, no va a durar y al día siguiente les va a dejar a todos en la estacada como siempre ha hecho. Aparte que Marty no aprende ni evoluciona para convertirse en mejor persona sino que vuelve porque no tiene donde ir.

Se ha criticado mucho la duración de los blockbusters palomiteros. Sin embargo, no entiendo cómo la ridícula duración de 150 minutos de Marty Supreme no ha sido objeto de crítica, porque la película se me ha hecho larguísima. Y es que todas, TODAS las escenas están alargadas de más. Y entiendo que en parte es algo hecho a propósito para generar la sensación incómoda en el espectador sobre la que hablaba antes. Pero esto son anécdotas sin gracia que deberían haberse cortado para que la película no superara las dos horas de películas. Porque en realidad la historia no daba para tanto.

Otro elemento curioso es el uso de CGI en las partidas de ping-pong para la bola, que me ha sacado completamente de la película. Creo que hay escenas alargadas que acaban siendo ridículas al hacer que los jugadores jueguen puntos imposibles que rompen la sensación de verosimilitud de la película, antes incluso de analizar si el CGI de la bola está bien o mal. que en una película supuestamente dramática se planteen estas escenas resulta ridículo. Al menos a mi me lo pareció. Y, de nuevo, me hace pensar en las masivas críticas hacia los blockbusters por sus efectos especiales, mientras que parece que por ser una película «de autor» se le debe permitir hacer cualquier ridiculez. Y luego además hay que aguantar ridiculeces durante la promoción de la película como que Timothée ha entrenado durante años, «jugando con sus amigos entre rodajes» y ha alcanzado un nivel casi de campeón de este deporte. Si es que te tienes que reir. En realidad, el ping-pon sólo aparece en dos momentos puntuales, el primero en el campeonato en Londres y luego en el climax final en Japón. Pero son escenas que pierden todo el dramatismo que deberían tener porque me tenían pensando lo inverosímil que eran. Esto es un problema muy grande.

A pesar que no me gustó Marty Supreme, al menos tengo que agradecer haber visto algo diferente al 99% del resto de los estrenos que veré este año. Es raro ver una película planteada para boicotear toto el rato el protagonista mostrándole como un ser patético mientras sigue teniendo delirios de grandeza. En eso si aplaudo a Joshua Safdie, porque creo que hay que ser un poco kamikaze para plantear esta historia.

Dicho esto, espero que la película no gane ningún Oscar. Desde luego, ojalá Timothée no lo gane, a ver si conseguimos entre todos que el enorme ego que tiene se le desinfle un poco.

Comparto el trailer de la película:

Marty Supreme se me ha hecho larga. Y no creo que Timothée esté tan bien. Con todo, lo que plantea tiene cierta gracia, dentro de lo asqueroso que me caiga el protagonista.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros