Reflexiones de domingo 13/2026: Sobre el fracaso de taquilla de Supergirl

¡Feliz domingo! Hoy quiero comentar el desastre de taquilla de Supergirl, que pone en riesgo todo el plan de James Gunn y Peter Safran para el universo DC en el audiovisual. Ampliado con la enorme exclusiva de The Hollywood Reporter que muestra el doble juego que han estado jugando Gunn y Safran desde hace casi un año.

Los datos no dejan lugar a la duda.

Supergirl de Craig Gillespie ha costado entre 170-180 millones de dólares, a lo que hay que sumar al menos 120 millones adicionales para gastos de promoción y publicidad.

En el momento en que escribo estas líneas, viernes 3 de julio, Supergirl ha recaudado tras su primera semana en pantalla unos míseros 79 millones de dólares en todo el mundo: 46 millones en USA y apenas 32 millones en el resto del mundo. Tras el desastre del primer fin de semana, varios medios americanos informaron que la película se enfrenta a unas pérdidas de entre 100-150 millones de dólares, lo que supone un desastre importante para las cuentas de Warner Bros.

¿Qué ha fallado?

En primer lugar, este desastre deja claro algo que muchos fans y profesionales «serios» intentaron negar el año pasado. Y es que Superman de James Gunn NO fue ni mucho menos el éxito que se nos intentó vender, con apenas 618 millones de recaudación a partir de un presupuesto de 225 millones. La película de Gunn cubrió justo el multiplicador de x2.5 sobre el presupuesto, lo que indica que no perdió dinero, pero no tuvo apenas ganancia tras su paso por los cines. Cuando el negocio de los estudio de cine es ganar dinero con sus producciones. Aunque luego ingresaran con el streaming, la película no fue el éxito que debería haber sido para ser la plataforma de lanzamiento de un nuevo universo cinematográfico.

Algunas personas han intentado relativizar este fracaso afirmando que en realidad estaba claro que Supergirl es un personaje mucho menos popular que Superman y por tanto es normal que fuera a recaudar menos que su primo. Y siendo cierta la primera parte, hay que negar la mayor, porque nadie invierte 300 millones de dólares si piensa que la película va a perder dinero. Pero es más, si era posible que la película fuera a sufrir ante la comparación contra su primo, era responsabilidad de Gunn no estrenarla justo a continuación de la suya, para crear espacio entre ambas que consiguiera que los espectadores se animaran a verla. Gunn no lo hizo, y esto también ha perjudicado a la película. Y esto es responsabilidad del jefe de DC Studios, no de los espectadores.

Aparte de que muchas menos gente de la que hubieran deseado en Warner vieron Superman, la película sufrió otro problema adicional, porque en realidad tampoco gustó todo lo que debería haberlo hecho. Y esto es importante cuando pensamos que los espectadores repetimos cuando una película nos gusta, y evitamos volver a ir al cine si la película previa no nos ha gustado. Acabamos de verlo con el éxito de taquilla de Toy Story 5, que ha superado los 600 millones de recaudación tras dos semanas en los cines, cuando la narrativa del mainstream USA antes de su estreno era que Pixar había creado una película innecesaria que no llegaría a los niveles de brillantez de las tres primeras. Sin embargo, estos intentos de desanimar al público no han funcionado y la película de Pixar se dirige a una taquilla superior a los 900 millones de dólares, con la posibilidad de superar los 1000. Los espectadores a los que nos encantó Toy Story 4 hemos ido a ver la quinta. Y casi nadie fue a ver Supergirl.

James Gunn convirtió a Supergirl en una borracha maleducada en su película, una idea terrible para presentar al personaje que fue rechazado por muchos espectadores. Empezando por los fans de la serie de televisión, que mostraba a una heroína positiva que vivía aventuras ligeras en las que las peripecias románticas eran una parte muy importante de las tramas. En lo que es un tremendo error que puede verse que lo ha pagado en la taquilla, durante la promoción de la película el estudio hizo muy visible que la parte de romance juvenil había sido abandonada completamente, con una Millie Alcock haciendo bandera de consignas del feminismo mainstream y de los movimientos queer. Cuando sumas el elemento de panfleto ideológico con un personaje mal presentado que provocó rechazo entre los espectadores, el resultado fue una tormenta perfecta que ha provocado que el público haya rechazado ir a verla.

En todos los análisis mainstream «serios» que se han publicado en USA y en España, aún nadie ha llegado a explicar cómo una película promocionada como super feminista y empoderada ha fracasado especialmente entre el público femenino, que es el que más ha rechazado la película. El mismo público que hizo de Wonder Woman (Patty Jenkins, 20217) o Barbie (2023) fenómenos de taquilla han rechazado pagar por ver Supergirl.

Cuando una película fracasa en taquilla, los espectadores que deciden NO verla en realidad no saben si la película es buena o mala. Sólo saben lo que la promoción les ha vendido, y en el caso de Supergirl queda claro que ha sido deficiente y no ha sabido llamar la atención de los espectadores. Al contrario, se transmitía que estábamos ante una versión de Hacendado que copiaba la estética que James Gunn creó en Los Guardianes de la Galaxia. Si la cosa pintaba cutre y el personaje provocó más rechazo que otra cosa, es normal que el público haya elegido como lo haya hecho.

En lugar de analizar todos estos aspectos, los medios interesados sólo se centran en un aspecto para justificar el fracaso. El odio online y el review bombing de entre otros, los haters del snyderverse. Y siendo cierto que este odio es real y es asqueroso, esto por si sólo no justifica el fracaso tan tremendo que ha tenido la película. Porque las redes sociales no son el mundo real. Y los mismos que hace unos meses intentaban convencernos que los Snyderzombies son cuatro incels que escriben desde los sótanos de casa de sus padres ahora resulta que son capaces de generar una campaña a una escala suficiente para hacer fracasar un blockbuster de gran presupuesto de un gran estudio de Hollywood. Es o una cosa o la otra, las dos es imposible. Y lo que nos intentan colar.

Que un Snyderzombie no vaya a ver Supergirl no explica como decía por qué una niña/adolescente de Arkansas que vio la serie de televisión y le gustaba Supergirl no ha querido ver la película. De hecho, que 4 haters no vean Supergirl no explica por qué más de dos tercios de los espectadores de Superman a los que supuestamente les gustó la película de James Gunn han decidido no ver la siguiente película de su estudio.

Es más, ha llamado muchísimo la atención que la puntuación que ha recibido Supergirl entre el público que SI vio la película en su estreno haya sido de apenas un B-, una puntuación malísima porque viene de gente que se supone que son fans del personaje y del universo DC. Si la película pintaba cutre, la opinión de los que la vieron ha sido la puntilla que asegura que el boca a boca no va a ser bueno entre el público. De forma que es seguro que no va a recaudar ni siquiera 100 millones en USA. Que vaya a hacer 200 millones en todo el mundo es casi imposible.

Este fracaso resulta super problemático para la hoja de ruta que James Gunn y Peter Safran han planteado para el nuevo universo cinematográfico de DC. La primera película no recaudó lo que debería y la segunda ha sido un fracaso. Pensando además que en 2027 se estrena The Batman 2 de Matt Reeves, que no pertenece al universo de James Gunn, y es muy probable que tenga mejor acogida que las películas de Gunn, puede empezar a surgir voces que empiecen a poner en cuestión las decisiones de Gunn. Sobre todo porque su próxima película es Clayface (octubre 2026), lo que sugiere que Gunn está más a gusto entre villanos y antihéroes que entre héroes que se supone tienen que inspirarnos a ser mejores. Algo que prometió para la primera película y que no llegamos a ver nunca.

Por cierto, este fracaso ha servido para que los de siempre hayan salido voceando las consignas sobre el «agotamiento del cine de superhéroes». Y yo creo que el público lo que rechaza son las malas películas o las que pintan que son cutres y más de lo mismo. Como Supergirl. Volviendo a lo que comentaba sobre Toy Story 5, en menos de un mes va a estrenarse Spider-Man Brand New Day. Y a pesar de los trolls online que han intentado vender que las películas de Tom Holland son muy malas que no han gustado, la realidad es todo lo contrario. De hecho, creo que es todo lo contrario, el público generalista está encantado con su trilogía de películas y va a acudir en masa a ver la película. No tengo datos pero tampoco dudas que Bran New Day va a superar de nuevo los 1000 millones de recaudación. Precisamente porque No way home gustó muchísimo. No como Superman. Y desde luego, no como Supergirl.

Ampliación sábado 04 de julio

Todo lo anterior es correcto. Pero el sábado 04 de julio leí el artículo de The Hollywood Reporter que explica los problemas que tuvo la post-producción de Supergirl y que provoca que la imagen pública de James Gunn ha saltado completamente por los aires.

¿Qué exactamente dice el artículo?

Que tras finalizar el rodaje de Supergirl en mayo de Mayo 2025, empezaron los roces entre el director Craig Gillespie y James Gunn, dado que la película no acababa de funcionar en los pases de prueba. Hasta el punto llegó el desencuentro que Warner realizó una semana de reshoots, algo normal en la industria, para a continuación realizar dos montajes de la película. El de Gillespie y del estudio capitaneado por Gunn. Para ello, se contrató a un segundo editor. Tras un segundo pase con público, aunque los dos montajes tuvieron puntuaciones muy igualadas, y ninguna especialmente buena, el montaje de Gunn obtuvo una nota ligeramente superior. Y es la versión que finalmente llegó a los cines.

Una cosa que no dice el artículo pero que ya indicaba que la producción tenía problemas fue el hecho que Warner contrató a 3 músicos diferentes para que hiciera la música de la película. Eso claramente indica que la versión no acababa de estar al gusto de los productores.

Y que el montaje de James Gunn de Supergirl estrenado en los cines no funcione, no significa que el de Craig Gillespie fuera «bueno». Ya lo hemos visto antes con Escuadrón Suicida o Justice League. Probablemente ni el guion ni la dirección eran las más adecuadas. Pero que Gunn tomara las riendas y quitara la película a su director rompe la idea de «creator-friendly» que Warner intentó vender a los fans. Y esto es para mí lo más grave. James Gunn como director no admitiría que alguien de Marvel le hubiera intentado cambiar una película de Guardianes de la Galaxia. Y sin embargo, es justo lo que le ha hecho a Craig Gillespie. Su imagen pública está destruida después de esto.

Lo que ha hecho James Gunn como jefe de DC Studios es lo que todos los productores ejecutivos con poder han hecho desde que el cine es cine. Intentar arreglar una película que entendían que no funcionaba. No se si está bien, pero así funciona el negocio. Y mientras actuaba así en Supergirl, James Gunn puso en marcha una bochornosa maniobra de publicitaria para vender que él no hacía esas cosas, porque ellos lo hacían mejor que los jefes anteriores de DC/ Warner. Su falta de moral y de escrúpulos es lo peor de todo. De largo.

Al mismo tiempo que lanzaron la idea de que cualquier crítica a Supergirl era un ataque de haters. Cuando ellos sabían que las puntuaciones de prueba habían sido muy bajas y la película tenía problemas estructurales. Planearon el cortafuegos para cubrirse.

¿Ha recibido Supergirl review-bombing y odio online? SI. Pero, ¿Eso por si mismo explicaba el fracaso de la pelicula? Claro que no. Y es la mentira que también se ha intentado vender, y que algunos fanboys sin criterio compraron desde el minuto uno defendiendo lo indefendible.

La imagen de James Gunn ha quedado dañada para siempre, porque ha quedado como un ejecutivo manipulador que ha intentado ocultar la realidad y cubrir sus actuaciones y sus manejos. Todo ello mientras intentaba construirse una imagen pública de director guay que haría las cosas mejor que los anteriores. Y lo está haciendo peor.

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Crítica de Caballero Luna. Puño de Khonshu 2 de Jed MacKay, Domenico Carbone y Delmaya Pramanik (Marvel Comics – Panini)

Panini ha publicado el segundo y último volumen de Caballero Luna. Puño de Khonshu de Jed MacKay, que viene acompañado por Domenico Carbone, Delmaya Pramanik y Rachelle Rosenberg en el color.

PUNTUACIÓN: 8/10

El Caballero Luna ha fracasado. Marc Spector se enfrenta a su dios Khonshu, un dios más conocido por otorgar la venganza que el perdón. La paciencia de Khonshu se está agotando mientras la espada de Carver, la mano derecha de Achilles Fairchild, anhela venganza.

Este volumen de Panini incluye Moon Knight: Fist of Khonshu 6-10 USA.

Caballero Luna es el mejor comic de Marvel, y lo lleva siendo bastante tiempo. El primer volumen de la actual colección Caballero Luna: Puño de Khonshu presentó a la nueva amenaza de Achilles Fairchild, que había lanzado a las calles una potente droga super adictiva, que había convertido en su esclava, entre otros, a la detective Frazier de la policía de Nueva York. Usando a su guardaespaldas Carver que posee una espada de Vanaheim, Fairchild empezó una campaña para arrebatarle todo a Marc Spector, empezando por su hogar la Misión de la Medianoche. El volumen terminó de forma impactante, al descubrir demasiado tarde Marc que Fairchild es un asgardiano, sufriendo una brutal paliza que le dejó en coma.

A lo largo de toda la etapa de MacKay hemos asistido a un Caballero luna en modo «puto amo» que aterroriza a los villanos de Nueva York. Que fuera derrotado de la forma en que lo fue por Fairchild plantea un escenario nuevo que me gusta mucho. Y el arranque de este volumen no puede ser mejor, empezando por la decisión de Fairchild de NO matar a Spector, para evitar que pueda resucitar, optando por mantenerle en coma como su prisionero.

MacKay es un maestro planteando varias narrativas al mismo tiempo, con un Marc Spector teniendo que sufrir una conversación con Khonshu en la que tiene que justificar su torpeza que llevó a una humillante derrota. Y Khonshu no se toma bien las derrotas. Mientras Fairchild busca afianzar su control sobre Nueva York, los aliados de Marc Tigra, Luna de Cazador, Reese, Soldado y Bola-8 intentarán rescatarle para intentar la revancha contra Fairchild.

He comentado en otras ocasiones lo mucho que me gusta el uso de la continuidad que hace MacKay. En este volumen tenemos un ejemplo buenísimo con la búsqueda de Hank Pym, el único químico capaz de encontrar un antídoto contra la adicción de la droga de Fairchild. El número en el que aparece Nadia Van Dyne y es atacada por el «villano» Bola 8 es un número divertidísimo siendo puro Marvel. Y tras fabricar Hank Pym el antídoto, llega el momento de que Marc Spector le quite a Fairchild todo lo que considera suyo, al igual que hizo el villano en el volumen anterior.

La historia de MacKay y su uso de todos los personajes principales y secundarios, así como de los invitados especiales, me parece magistral. Como siempre, cada grapa es una historia completa que resulta satisfactoria en si misma, consiguiendo que el arco completo termine dejándome con ganas de más. Así da gusto leer un comic Marvel.

El dibujo de este volumen corre a cargo de Domenico Carbone (números 6 y 7) y Delmaya Pramanik (8-10), siempre con Rachelle Rosenberg en el color. Y dentro que el comic se ha resentido un poco con la marcha de Alessandro Cappuccio, creo que ambos dibujantes consiguen transmitir la potencia visual que se espera de un comic de Caballero Luna.

Me gusta bastante más el dibujo de Pramanik que el de Carbone, siendo ambos inferiores a Cappuccio. Tas leerme este volumen en una sentada, porque la historia de MacKay es super adictiva, tengo que decir que me ha gustado el apartado gráfico. Gran parte de este éxito viene del potente color de Rachelle Rosenberg, que ha sido fundamental para crear la personalidad gráfica de este comic, que luce mucho mejor que la mayoría de grapas actuales de Marvel. A pesar de los cambios de dibujante, mantener a Rosenberg me parece un acierto total.

Los tomos de Caballero Luna son siempre un triunfo tras otro. Por eso pediría a Panini que no retrasara tanto la salida de cada número, dado que estos comics llevan un retraso considerable respecto al ritmo de publicación USA. De hecho, este mes de junio se ha publicado en USA el quinto número del nuevo volumen, Marc Spector: Moon Knight (2026). De forma que para cuando Panini publique el siguiente tomo a final de año (esperemos), la colección ya irá por su número 12. Entiendo que la publicación en tomo tiene estas cosas, pero es que tengo muchas ganas de saber cómo continúa la historia. Porque el disfrute con Caballero Luna es total.

Comparto las primeras páginas del comic:

Caballero Luna de Jed MacKay es para mi el comic más entretenido de Marvel. Esperemos que MacKay pueda cerrar su etapa de la mejor manera posible cuando él quiera.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Bear temporada 5 (Disney+)

The Bear termina en una quinta temporada casi perfecta que acaba de estrenarse en Disney+. Comparto mis impresiones.

PUNTUACIÓN: 9/10

La mayor parte de esta quinta y última temporada de The Bear transcurre a lo largo de un solo día, y comienza la mañana siguiente al final de la temporada anterior, en la que Sydney, Richie y Natalie se enteraron de que Carmy quiere dejar el sector de la restauración y les ha dejado el restaurante a ellos. Sin dinero, con la amenaza de una venta y una tormenta torrencial en su camino, los nuevos socios deben unir fuerzas con el resto del equipo para llevar a cabo un último servicio, con la esperanza de conseguir por fin una estrella Michelin.

The Bear ha sido creada por Christopher Storer, un productor, director y guionista de cine estadounidense conocido antes de The Bear por Ramy, Eighth Grade y el especial de Netflix ganador del premio Peabody Hasan Minhaj: Homecoming King. Storer y Joanna Calo vuelven como showrunners de una última temporada de 8 episodios, de los cuales Storer dirige siete episodios, siendo Duccio Fabbri el director del otro. En los guiones tenemos a Storer junto a Rene Gube, Karen Joseph Adcock, Catherine Schetina, Rachel Wiggins y Nicole Kohut.

En el reparto tenemos a los super estrellas Jeremy Allen White como Carmy Berzatto, Ebon Moss-Bachrach como Richie Jerimovich, Ayo Edebiri como Sydney Adamu, Lionel Boyce como Marcus Brooks, Abby Elliott como Natalie Berzatto, Matty Matheson como Neil Fak, Liza Colón-Zayas como Tina Marrero, Edwin Lee Gibson como Ebraheim, Oliver Platt como Jimmy «Cicero» Kalinowski, José Cervantes como Ángel, Richard Esteras como Manny, Jamie Lee Curtis como Donna Berzatto, Brian Koppelman como el tío Computer, Will Poulter como Luca, Sarah Ramos como Jessica y Ricky Staffieri como Theodore Fak.

Después del jarro de agua fría que fue el final de la cuarta temporada, con Carmy afirmando que lo dejaba mientras la cuenta atrás para conseguir que el restaurante fuera rentable finalizaba sin haberlo conseguido, la quinta temporada plantea un retorno a la grandeza con una master-class de narrativa que nos devuelve a la tensión de los primeros episodios que nos volaron la cabeza.

La genialidad de Christopher Storer es hacer que casi toda la temporada suceda en un único día. Un día en el que todo irá mal, empezando por un diluvio que romperá las cañerías del restaurante, y un servicio de comidas en problemas por la falta de género por no haber podido pagar a los proveedores a tiempo. Todo lo que podría ir mal acaba yendo mal, pero eso no impedirá que los trabajadores de The Bear vayan a levantarse unidos para una noche histórica.

En general, soy un espectador que prefiero en visionado semanal al estreno completo tipo Netflix. Sin embargo, que Disney+ estrene de golpe toda la temporada me parece un acierto total, porque la serie es tan carismática y tiene tanta tensión, que no podía parar de ver la serie. De hecho, la duración de media hora de los primeros episodios ayuda a construir el ansia por ver la serie en una sentada. Al final, acabé viéndola no en una sentada, sino en dos. Menuda seriaza.

En uno de los días de mayor tensión es cuando el extraordinario reparto de The Bear demuestra lo buenos que son. Empezando con el comienzo de la temporada siguiendo a Tina (Liza Colón-Zayas), que teme por su trabajo en The Bear. Todos los actores tienen varios momentos increíbles que emocionalmente consiguieron ponerme el corazón en un puño.

Y aunque los protagonistas son el trío formado por Jeremy Allen White (Carmy), Ebon Moss-Bachrach (Richie) y Ayo Edebiri (Sydney), me parece alucinante la complicidad y la sensación de familia disfuncional que la serie ha conseguido crear. Markus, Natalie o Neil Fak son el pegamento que mantiene unido todo, y hasta el menor miembro del restaurante tiene sus momentos para hacer reir o emocionarte profundamente. La fluidez como todo el equipo trabaja y no tienen que hablarse para saber lo que va a hacer el otro me parece una bendita maravilla.

The Bear me parece una serie super emocionante. Y la forma en que todo se construye elevando la tensión hasta llegar a una noche en la que lo normal es que todo salga mal y el restaurante acabe cerrando. Lo que pasa en el séptimo episodio es ya historia de la televisión.

Los actores son todos buenísimos. Pero hay que quitarse el sombrero y aplaudir la audacia del creador de la serie Christopher Storer. La forma en la que nos ha metido en la mente de cada personaje, la tensión que transmitía cada primerísimo plano de Carmy o Sydney, y cómo ha plantea esta temporada me parece brillante. La fotografía, el montaje y la música me parecen de 10, aunque curiosamente esta temporada no ha tenido una canción super icónica como en las anteriores. Entendiendo que en medio de la tensión del día, no hay sitio para colocarla.

Otra de las cosas que más me gustan de The Bear es la celebración del mundo de la restauración, con unos planos mágicos que serán mostrados de forma que casi se podían oler. The Bear celebra este mundo pero sin romanticismo, mostrando de forma descarnada la tensión y lo difícil que es esta profesión en el nivel de excelencia al que aspira The Bear. Una excelencia que no es suficiente para que el restaurante pueda ser rentable siquiera.

El final feliz de la serie, aunque es un final abierto a más no poder, me ha parecido super satisfactorio. En muchos sentidos, es el final que estos personajes merecían. En este sentido, me da pena la situación en que queda Carmy tras decidir alejarse de los fogones. Sobre todo porque de momento, su historia sigue estando alejado de su chica, Claire. Dicho esto, aunque en varios momentos Sidney se convierte por méritos propios en la protagonista de la serie y la que tiene que resolver los problemas, el monólogo de Jeremy Allen White en un larguísimo plano fijo es otro de esos momentos televisivos que se van a quedar para siempre conmigo.

Igual la tercera temporada perdió un poco el foco. Pero las temporadas cuatro y sobre todo esta quinta me han parecido una barbaridad. Menudo viaje nos ha regalado The Bear. Tras este final tan emocional, creo que sólo me quedan ganas de… volver a ver la serie desde el principio. No suelo volver a ver series que ya vi, excepto cuando mi hijo quiere volver a ver The Walking Dead o The Clone Wars por cuarta o quinta vez. Pero me veo recuperando The Bear en el futuro. Me ha impactado muchísimo. Para mi, esta serie marca el standard de lo que se puede hacer en televisión.

Comparto el trailer de esta temporada:

The Bear ha sido una serie histórica. Y esta quinta temporada nos ha dado un final casi perfecto.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de The Fury of Firestorm 3 de Jeff Lemire y Rafael de Latorre (DC Comics)

Tras dos números de incertidumbre, en el tercer número de The Fury of Firestorm conocemos los motivos de de la aparición de este Firestorm sin contrapartida humana que controle sus poderes. Todo ello por el equipo creativo de Jeff Lemire, Rafael de Latorre y Marcelo Maiolo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡LA BÚSQUEDA DE MARTIN STEIN!

Lorraine está buscando a la única persona capaz de sacar a Ronnie del abismo: Martin Stein. Pero, ¿qué hizo Martin para provocar, en primer lugar, tal distanciamiento entre él y Ronnie?

El mes pasado descubrimos la historia de Ronnie Raymond y cómo llegó a formar parte de la Matrix Firestorm. En este tercer número de la serie de ocho números conoceremos el punto de vista del doctor Martin Stein, y Jefff Lemire plantea un sorpresón que cambia el origen del héroe que conociamos hasta ahora. Este cambio es muy importante y altera para siempre el mito fundacional de Firestorm.

Mientras conocemos esto, en el presente la Liga de la Justicia llega a Bedford, Colorado, para enfrentarse a este inhumano Firestorm. Y para sorpresa de nadie, la cosa no va a salir bien para los héroes. Lemire plantea un buen equilibrio entre la parte dramática y la superheroica, dentro que obviamente para Lemire lo principal es la primera. Globalmente, este comic muestra la habilidad de Lemire para construir buenas historias centradas en la complejidad psicológica de los protagonistas.

Y junto a una buena historia tenemos un dibujo perfecto de Rafael de Latorre con el color de Marcelo Maiolo. De Latorre brilla en la construcción psicológica de los personajes y está bien en la parte superheroica. Tengo que quitarme el sombrero ante el trabajo del editor Andrew Marino, al contratar al equipo creativo perfecto para este comic. No suelo destacar para bien a un editor de un comic, pero es que da gusto leer un comic en el que todo transmite las sensaciones que tiene que tener el comic. Así da gusto.

Comparto las primeras páginas de este comic:

The Fury of Firestorm está siendo un entretenimiento estupendo en el que cada grapa está ofreciendo una interesante pieza del puzzle.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The Deadman 1 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

El equipo creativo de Ice Cream Man formado por el escritor W. Maxwell Prince, el dibujante Martín Morazzo y el colorista Chris O´Halloran vuelven a DC para una miniserie protagonizada por The Deadman. Una lectura diferente a todo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

¡LOS CREADORES ESTELARES DE LA EXITOSA MINISERIE DE 2025 SUPERMAN: THE KRYPTONITE SPECTRUM (Y DE LA ANTOLOGÍA DE TERROR ICE CREAM MAN, ACTUALMENTE EN PUBLICACIÓN) VUELVEN A DC COMICS PARA ANIMARTE!

¡Deadman pasa al siguiente nivel! En el milisegundo posterior a su asesinato, el alma del escurridizo trapecista de circo Boston Brand fue reclamada por la diosa Rama Kushna, quien encomendó al fantasma del antiguo artista una misión espectral sagrada: ¡ser el Guardián de Todas las Almas! Ahora Brand flota —a regañadientes— por este purgatorio azul verdoso que llamamos Tierra, defendiendo las Leyes de las Matemáticas Espirituales y protegiendo a la humanidad del mal, aunque ellos no puedan verlo ni oírlo. Prepárate para esta nueva era del superhéroe fallecido más vivaz de DC —el Deadman— en una historia sobre la vida, la muerte y todo lo que hay entre medias… repleta de actividad paranormal, posesiones y una profusión de otras peculiaridades conmovedoras.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Siempre que publico una nueva reseña del último volumen de Ice Cream Man comento que es un comic que me encanta. Pero reconociendo el valor de ofrecer algo diferente a todo lo que leo en la actualidad, también hay que señalar que el nihilismo y la desesperanza de ese comic obliga a leerlo con el estado mental adecuado. Desesperación, nihilismo y la futilidad de una vida que vamos a vivir solos en soledad que no tiene sentido son temas recurrentes de esta antología de historias que no deja de reinventarse grapa a grapa.

Sin embargo, la primera sorpresa del comic está en la propia premisa del comic, al reinventar a Bostor Brand como un ser sobrenatural que protege las almas que mueren en su camino al más allá. A pesar de tener una vertiente super dramática, W. Maxwell Prince plantea un toque de optimismo empezando por la propia existencia de Deadman. El comic está plagado de elementos freaks, sobre todo porque cuando Boston Brand toca con su cuerpo inmaterial a una persona, absorbe sus recuerdos y sus dramas internos. Eso explica por qué a Deadman le gusta viajar en autobús cuando puede volar, al poder tocar a gente y sentir su humanidad junto a ellos. Me ha encantado la forma en que Prince conecta con la esencia sobrenatural del protagonista mientras le lleva en una nueva dirección. Equilibrando la rareza, la tragedia y la melancolía, pero con un toque más ligero y enérgico. Y sin perder el núcleo emocional que lo define. Estaba tan acostumbrado al tono deprimente de Ice Cream Man, que ver un comic casi divertido, dentro de su frikismo, ha sido una sorpresa super positiva.

Estamos ante una miniserie de 6 números. Dentro que este arranque me ha gustado mucho, quizá la grapa se ha quedado un poco corta a la hora de presentar al demonio que se intuye va a ser el gran villano de la serie. Dicho esto, los comics de Prince, Morazzo y O´Halloran son tan diferentes a todo, que la lectura me ha encantado.

Parte del éxito de este comic viene del extraordinario dibujo de Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran. Morazzo es un especialista en plasmar a personajes marcados por la depresión y la desesperación. Sin embargo, me ha gustado como transmite la naturaleza juguetona y positiva de Deadman incluso a pesar de estar muerto y no tener un cuerpo físico. Junto a los elementos sobrenaturales como las salida de las almas tras morir sus cuerpos físicos, Morazzo parece pasárselo genial creando a los diferentes demonios que tenemos en este primer números.

Aunque el cliffhanger final igual no es tan potente como hubiera podido ser, lo cierto es que creo que este primer número nos ha dado un arranque modélico que al menos a mi me ha dejado con ganas de más. Voy a encantar encantado esta miniserie porque es algo diferente a todo lo que se está publicando en la actualidad. Así da gusto comprar y leer comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

The Deadman va a ser una lectura diferente a cualquier cosa que esté publicando DC en la actualidad. Y me encuentro con el estado mental adecuado para disfrutarlo, así que: Let´s go!!!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros