Crítica de The Savage Sword of Conan 16 (Titan Comics)

El nuevo número de La Espada Salvaje de Conan (The Savage Sword of Conan) nos ofrece tres historias escritas por Jim Zub que sirven de prólogo del nuevo evento Conan: Tides of the Tyrant-King, que empieza este mismo mes.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Las revistas mensuales THE SAVAGE SWORD y CONAN se unen en un número especial de crossover! Prepárate para el lanzamiento de la nueva miniserie de Conan, TIDES OF THE TYRANT-KING, con este número especial que incluye tres emocionantes historias del legendario guionista JIM ZUB.

Incluye una fascinante historia de CONAN sobre recuerdos corrompidos y una locura que se va apoderando poco a poco, con la dibujante Nicola Scott; el regreso al extraño mundo del western del pistolero howardiano STEVE CORCORAN en una secuela del clásico «Vultures of Whapeton», con el dibujante Chris Campana; y un descenso al oscuro pasado de la femme fatale de la miniserie, ZULEIKA, con el dibujante Sean Izaakse.

Acompañado de una gran variedad de láminas y portadas increíbles de Joe Jusko y Nick Percival, ¡el número 16 de THE SAVAGE SWORD OF CONAN es una entrega que no te puedes perder!

Titan Comics ha dado libertad a Jim Zub para desarrollar sus historias. Fruto de esta confianza, además de la serie principal de Conan The Barbarian, Titan ha publicado cada año una miniserie – evento en la que Conan cruza sus pasos con otros personajes creados por Robert E. Howard. En otoño de 2024 se publicó Conan Battle of the Black Stone, en 2025 tuvimos Conan Scourge of the serpent, y para 2026 vamos a tener Conan Tides of the Tyrant-King. Un evento presentado en el especial FCBD 2026, que a priori va a estar protagonizado por dos personajes creados por Robert E. Howard. Conan, por supuesto es uno de ellos. Y Stephen Costigan, un americano de Texas que luchó en la Primera Guerra Mundial y tras la guerra se quedó en Inglaterra viviendo una vida sin rumbo.

Quizá uno de los problemas de estas miniseries evento es que su extensión de cuatro números no permite desarrollar todo con la extensión que yo al menos desearía. Por este motivo, Titan Comics está aprovechando la colección hermana de La Espada Salvaje de Conan para plantear una especie de acompañamiento del evento, que se suma al prólogo del FCBD. En el caso de este número, encontramos tres historias escritas por Jim Zub con personajes y artistas diferentes.

La historia principal de este comic es Massacred Memories, una historia brillantemente dibujada por Nicola Scott en la que conoceremos a Hylladan, un amigo de la infancia de Conan, que será el narrador de su historia. Una historia con final amargo para él, que conecta directamente con el evento de Tides of the Tyrant-King, Jim Zub hace un trabajo excepcional, porque la historia de Haylladan está conectada con el primer arco de Conan The Barbarian de Zub con Roberto de la Torre. La forma en que 3 años más tarde Zub nos hace volver a esa historia, y que tenga relevancia en los sucesos que estamos a punto de disfrutar me parece algo muy chulo. Y que es 100% comiquero.

El dibujo de Nicola Scott es parte del éxito de esta historia. Sus lápices son super detallados, ofreciendo el nivel de calidad que se espera en una revista en blanco y negro. La narrativa de Scott es perfecta, consiguiendo que la lectura sea super satisfactoria.

La segunda historia Ghost of Whapeton está protagonizada por el cowboy Steve Corcoran. En la sinopsis se nos indica que esta historia es continuación del relato de Howard «Vultures of Whapeton». Esto no es ni bueno ni malo, dado que no lo he leído. Lo malo es que esta historia está dibujada por Chris Campana, y es para mi lo más flojo del número. Todo lo que me gustó el dibujo de Scott encuentro que Campana no tiene ni la calidad ni la narrativa suficiente para poder trabajar en esta revista en blanco y negro. Me parece que la falta de calidad de su dibujo hace mucho daño a esta historia, planteada para mostrar que la influencia de Tulsa Doom se puede sentir a través de todas las épocas.

La tercera historia nos presenta el origen de Zuleika. Un personaje creada por Robert E. Howard en 1929 en Skull Face, una historia publicada en Weird Tales en la que esta femme fatale mantenía una relación con Stephen Costigan, el coprotagonista junto a Conan de Tides of the Tyrant-King.

Jim Zub plantea un origen terrible para Zuleika, al ser una huérfana vendida siendo niña como esclava en 1910, teniendo que trabajar en el servicio de un harén. Frente al triste final de Zuleika en la historia de Howard, Zub añade un elemento sobrenatural, al soñar visiones de otro yo que vivió en la Era Hyboria de Conan. Lo que sugiere que ella pueda ser el nexo de unión de la historia además de la amenaza a través del tiempo de Thulsa Doom.

El dibujo de Sean Izaakse me ha gustado mucho, arreglando el mal sabor de boca que me dejó Chris Campana en la historia anterior.

Me encanta que Zub tenga un plan tan a largo plazo para Conan. Y que lo esté desarrollando sin olvidar que cada número debe ser espectacular y emocionante para dejarte con ganas de más. Tras este preludio en el que hemos conocido a dos de los jugadores que veremos en Tides of the Tyrant-King, ya sólo queda que me llegue cuanto antes el primer número de la serie. ¡Qué ganas de leerlo!!

Comparto páginas del comic:

The Savage Sword of Conan sigue ofreciendo un nivel de calidad muy apreciable. Así da gusto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de M.A.S.K. 4 de Dan Watters y Marco Ferrari (Image Comics)

El cuarto número de M.A.S.K. sirve para que el dibujante titular Pye Parr se tome un descanso. Y el cambio se nota un montón. Comparto mis impresiones de este número realizado por Dan Watters, Marco Ferrari (Scarlett) y el color de Pierluigi Casolino.

PUNTUACIÓN: 5/10

Dusty Hayes, ¿estás listo para salvar el mundo? Cuando un agente de V.E.N.O.M. fuera de control prende fuego a Nueva Orleans, ¿podrán Dusty Hayes y Matt Trakker detener la destrucción sin que se pierdan vidas humanas?

El cuarto número de M.A.S.K. nos cuenta una aventura autoconclusiva en la que Matt Trakker y su compañero Dusty Hayes, nuevo para nosotros pero que tiene una historia compartida con Trakker y Haymen, tienen que detener a un involuntario terrorista en las calles de Nueva Orleans. El comic sirve para mostrar que aunque Trakker parecía un tipo serio que usa sus recursos para parar como sea a Miles Hayhem, en realidad es una buena persona que se preocupa por sus agentes y la gente inocente y pone su vida para protegerles. Por contra, la villanía de Mayhem se demuestra una vez más cuando usa a una persona corriente para causar el caos y la destrucción, al ponerse un casco que no puede quitarse y que tiene potencia de fuego suficiente para destruir Nueva Orleans.

Sin embargo, este número es la triste demostración que el comic es un medio narrativo que depende del dibujo para contar la historia. Y la diferencia entre el dibujo de Pye Parr y el de Marco Ferrari de este número es abismal. Ferrari fue el dibujante de Scarlett, una de las cuatro miniseries que presentaron el mundo de G.I. Joe dentro del Universo Energon. Y para mi es de largo la serie más floja de las cuatro precisamente por el dibujo de Ferrari. La cosa no ha mejorado desde entonces.

Ya no es que las páginas de Ferrari a veces parecen apenas abocetadas, es que se empeña en contar la historia de la forma menos interesante y menos dinámica posible. Una parte de contar la historia de forma no interesante viene de un empeño de mostrarnos primerísimos planos de acciones como ver la mano de Trakker desactivar el casco asesino. O emplear ¡una página completa! para ver cómo Trakker quita el casco al inocente, con cuatro viñetas en las que sólo vemos el casco. Me resulta super llamativo que aparte de que el dibujo sea feo, lo cual es un criterio estético totalmente subjetivo, Ferrari se empeñe página tras página en dibujar la historia de la forma menos atractiva, dinámica y emocionante posible. Transmitiendo además la sensación de «atajo», de buscar formas de dibujar lo menos posible. Tiene mérito hacerlo tan mal.

El dibujo de Ferrari es tan malo que un comic que lo dibuje él no merece ser comprado. Acepto este tie-in como inevitable y porque ya tengo el comic en casa. Pero este no es el nivel de calidad del Universo Energon, ojalá el dibujante no vuelva a estas páginas.

Comparto las primeras páginas del comic:

Sin Pye Parr, M.A.S.K. se convierte en un comic del montón. Espero que vuelva pronto, porque con este dibujo no seguiré con la serie.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de The Fury of Firestorm 6 de Jeff Lemire y Rafael de Latorre (DC Comics)

The Fury of Firestorm llega a su punto culminante en su número 6, cortería de Jeff Lemire y Rafael de Latorre, con el color de Marcelo Maiolo.

PUNTUACIÓN_6.5/10

Firestorm tiene a la ciudad de Pittsburgh atrapada y va a empezar a desmantelarla átomo a átomo. ¿Podrá Firehawk romper por fin el control de Matrix y llegar hasta Ronnie antes de que sea demasiado tarde?

Se dice que en narrativa tienes que tender a los finales inevitables. Aquellos hacia los que la historia y los personajes se dirigen que nada puede evitar que sucedan, y que resultan lógicos con la evolución y las decisiones que toman los protagonistas. Puede decirse que lo que sucede en este número entra en los «finales inevitables». Y a pesar de ello la sensación es de decepción. Primero porque todo pasa sin más, y con un chasquido de dedos se resuelve todo. A pesar de ser hacia lo que nos dirigiamos desde el principio del comic, con la reunión de Ronnie y el profesor Stein dentro de Matrix. Y segundo, porque toda la narración parece un excusa para alargar el comic para llegar donde tiene que llegar en las páginas finales.

El dibujo de Rafael de Latorre con el color de Marcelo Maiolo son perfectos como a lo largo de toda la serie. Pero al mismo tiempo, las páginas ambientadas en los comics de los 80 que ya sabemos que son una trampa mental de Matrix para tener controlado a Ronnie Raymond se sienten como páginas «minutos de la basura». Que alargan la historia y evitan que lleguemos al climax del comic. Y me gusta mucho el dibujo, la verdad que si. Por ejemplo, con el color imitando el tono amarillo de los comics antiguos que estaban impresos en papel de mala calidad. Pero lo que molaba visto en los primeros números se ha convertido tras 6 números con esta narrativa, en un gimmick vacío una vez sabemos que no tienen sentido narrativo más allá de ser la prisión mental de Ronnie.

El comic parece que nos ha llevado al final del camino. Pero siendo los comics como son, Lemire nos deja con una nueva sorpresa como cliffhanger del comic. Pensando que estamos ante una miniserie de 8 números, que ahora ha sido ampliada hasta nueve (creo), estaba claro que la historia no podía terminar de esta manera. Pero estamos en un momento en que empiezo a preocuparme por si Lemire no va a acertar el final. Aún espero y confío que lo haga, pero que surjan estas dudas no es una buena noticia. Con todo, a ver con qué nos sorprenden el próximo mes.

Comparto las primeras páginas del comic:

The Fury of Firestorm 6 me parece el peor número de la colección, cosa que obviamente es una mala noticia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Madison temporada 1 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan es ahora mismo el Rey Midas del entretenimiento televisivo. Tras el éxito monumental de Lioness T3, he visto The Madison, drama protagonizado por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras una tragedia, una adinerada familia neoyorquina se traslada al idílico estado de Montana rural, explorando la conexión humana en medio de un profundo dolor.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, Lioness con Zoe Saldaña y esta serie me están volando la cabeza. Y lo hace con historias muy diferentes entre si.

Esta primera temporada de The Madison ha contado con 6 episodios, que han sido escritos por Sheridan y dirigidos por Christina Alexandra Voros, que es además la directora de fotografía. Voros es una de las principales colaboras de Sheridan, dirigiendo episodios de Yellowstone y 1883, y se nota que están en la misma onda creativa. Por motivos de agenda de la pareja protagonista, la producción de The Madison decidió rodar a la vez las temporadas uno y dos, por lo que es seguro que veremos la continuación de la historia en 2027. Además del trabajo extraordinario de Sheridan y Voros, quiero destacar también la música de Breton Vivian.

La serie está protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell interpretando a Stacy y Preston Clyburn, un matrimonio adinerado de Nueva York. Preston suele escaparse con su hermano Paul (Matthew Fox) al territorio casi virgen de Montana, donde tienen un pequeño terreno.

Stacy y Preston tienen dos hijas. Abigail (interpretada por Beau Garrett) es la hija mayor, que a su vez tiene dos hijas: Bridgette Reese (Amiah Miller) y Macy Reese (Alaina Pollack). Tras su divorcio, no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Paige (Elle Chapman), es la hija pequeña, y está casada con Russell McIntosh (Patrick J. Adams). Paige es una niña tonta de Nueva York casada con el típico broker de finanzas de Wall Street.

En el condado de Madison (Nevada), la familia va a conocer a Van Davis (Ben Schnetzer), el ayudante del sheriff del valle del río Madison, y Cade Harris (Kevin Zegers), vecino del terrero de Paul y Preston. Por último, Liliana Weeks (Rebecca Spence), es la mejor amiga de Stacy en Nueva York.

The Madison es el último éxito de Taylor Sheridan. Y esta serie plantea dos lecturas para una historia que inicialmente parece evidente. Por un lado tenemos el drama alrededor del duelo que va a vivir la familia. Ante la desgracia que sucede, los miembros de la familia se desplazarán al valle de Madison (Montana) al ser el lugar favorito de Preston, el patriarca de la familia. Stacy (Pfeiffer) quiere entender qué es lo que hizo que su marido se enamorara de ese sitio, que es mucho más que el hecho que el hermano de Preston Paul viviera allí.

La serie plantea en cierta manera los diferentes estados del duelo. Y le da a Michelle Pfeiffer uno de los mejores papeles de su carrera. El rango interpretativo de Pfeiffer es increíble, y consigue engancharnos a una historia dolorosa, aunque está rodeada de la belleza de la naturaleza. Como siempre en Taylor, los diálogos son directos y secos, y dan la oportunidad de que los actores se luzcan. Que Pfeiffer no haya recibido los premios que claramente merece por su trabajo en The Madison sólo se explica por el odio que el «progresismo» americano le tiene a Sheridan. Por hablar de lo que no toca. Y peor, por tener éxito.

El reparto me parece todo fantástico. Por supuesto Michelle Pfeiffer está increíble. Pero Kurt Russell en su papel de patriarca que nos explica la belleza de la naturaleza mientras disfruta de la vida pescando, es otro de los puntos fuertes de la serie. También me ha gustado mucho Matthew Fox interpretando a Paul, el hermano de Preston. A pesar de su pequeño papel, añade muchísima emoción y credibilidad a la historia. Las hijas y nietas de la familia cumplen con lo que Sheridan necesita de ellas. Algo sobre lo que luego comentaré.

The Madison es un éxito, pero no sólo de Sheridan. Porque la directora Christina Alexandra Voros ha creado una serie insultantemente bella que hipnotiza con la belleza del paraje natural de The Madison. Pensando en que Voros es además directora de fotografía, hay que quitarse el sombrero ante el sobresaliente trabajo de la directora. Junto a Voros, quiero destacar la música de Breton Vivian, que ayuda a convertir esta serie en un clásico atemporal. Hemos visto otras series de Sheridan celebrando el medio natural, pero ninguna ha planteado mostrar la belleza de la naturaleza de la forma en que lo hace The Madison. Y hay que reconocer que la serie se recrea con el mismo meandro del río una y otra vez, pero es una imagen que queda clavada en las retinas y nunca olvidaremos.

Otro elemento diferencial de The Madison es que la productora de Sheridan ha rodado a la vez la primera y la segunda temporadas. Frente a la «maldición de la cancelación» que se ha impuesto en el entretenimiento en el que empiezas una serie sin saber si (Netflix) la va a cancelar dejándola colgada, Paramount+ demuestra una confianza absoluta en Sheridan. Y es cierto que el rodaje fue motivado por los problemas para ajustar las agendas de las estrellas. Pero el resultado es una historia que sabemos que podremos disfrutar en su totalidad. La tranquilidad que eso da al espectador para empezar a ver una serie es absoluta.

The Madison es increíblemente bella. Y como estudio del duelo ante la muerte de un ser querido, la historia me parece increíble. Pero es que ADEMÁS The Madison mete el dedo en el ojo para señalar la estupidez de un mundo moderno que se ha olvidado de vivir la vida de verdad. La vida conectada con la naturaleza. Frente a la vida vacía en Nueva York con gente con la nariz pegada a la pantalla del móvil, The Madison nos muestra que sólo en contacto con la naturaleza se puede decir que se está vivo. Vivo de verdad, no el trampantojo en que se ha convertido la vida moderna.

Hablaba antes sobre el odio que el progresismo americano tiene a Sheridan. Y es que casi Sheridan se atreve a mostrar y señalar que el emperador está desnudo. Escenas como cuando Paige es robada y agredida en el centro de Nueva York sin que nadie la ayude muestra la deshumanización de nuestra sociedad. Algo que obviamente no sucedería en Montana. Ampliado con la realidad de ver cómo han lavado el cerebro de nuestros jóvenes, hasta el punto de no atreverse a decir que su agresor es un afroamericano para no ser calificada de racista. Aunque su asaltante fuera afroamericano.

Las hijas de Stacy y Preston Clyburn son el ejemplo perfecto de niñas malcriadas que merecerían unos azotes para quitarlas la tontería que llevan encima. Algo provocado por haber vivido una vida acomodada sin desafíos reales a los que enfrentarse, convirtiéndose en piltrafas que no saben ni ir a un retrete de campo. Y lo mismo para sus nietas, que se atreven a calificar de «racista» que un plato de llame «olla india», cuando es el nombre que los mismos indios le han dado.

En el mundo del entretenimiento, cuando un urbanita se encuentra con gente de campo, en un gran porcentaje de veces, lo más educado que hacen esas series es llamarles «pueblerinos». Cuando no directamente calificarles como paletos, hillbilies o rednecks. Que una serie se atreva a decir que son los neoyorkinos, epítome de lo que se califica como «vida moderna», los tontos que no saben nada realmente importante, entiendo que es una revolución. Aparte del humor que Sheridan añade a la serie al reírse de ellos. Leyendo algunos comentarios y críticas USA, es algo que ha escocido bastante. Lo cual es algo tonto, porque en realidad ese es el mensaje implícito que Sheridan ha impreso en otras series empezando con Yellowstone. Lo que pasa es que The Madison igual lo hace más evidente, sumado a señalar que son los urbanitas los que no pillan lo que es la vida de verdad.

Ver The Madison me ha gustado mucho. Pero en cierto sentido yo también me ha visto señalado, al disfrutar de esta serie comodamente sentado en el sofá de mi casa cuando tengo el Desierto de Las Palmas a cinco minutos de casa. Igual mi caso no es tan extremo como el de la familia Clyburn, o en general de los americanos sedentarios que no han salido de su ciudad en toda su vida y a lo máximo a que aspiran es a ir a Las Vegas de vacaciones. Pero me parece una llamada muy evidente y exitosa de disfrutar del medio natural que tenemos a nuestro alrededor. Antes que sea imposible.

The Madison es una seriaza. Qué ganas tengo de que se estrene la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta serie:

The Madison es un éxito arrollador. Otro más de Taylor Sheridan, que sigue sin fallar con sus historias. Ganazas de ver lo próximo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de En el corazón de la bestia de David Ayer

David Ayer y Brad Pitt vuelven a colaborar tras Fury (2015) en En el corazón de la bestia, película de supervivencia en el que Pitt es un ex-militar que tendrá que intentar sobrevivir junto a su perro Odin a un accidente aéreo en la Alaska profunda.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Tras sobrevivir a un brutal accidente aéreo, el oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont y su perro de combate Odín quedan atrapados en el corazón indomable de Alaska. Frente a una naturaleza implacable, ambos deberán luchar al límite por sobrevivir.

David Ayer (Illinois, 1968) es un cineasta estadounidense. Nacido en Champaign, Illinois, Ayer creció en Los Ángeles, California, donde sus experiencias en el barrio de South Central de Los Ángeles se convirtieron en la inspiración para muchos de sus guiones. Ayer alcanzó el éxito con el guión de Training Day, dirigida por Antoine Fuqua, y debutó como director con Harsh Times. Ayer escribió y dirigió End of Watch, aclamada por su retrato realista de la policía de Los Ángeles. Entre otras películas de Ayer se encuentran Fury, The Tax Collector, Sabotage, Suicide Squad, The Beekeeper y A Working Man.

En el corazón de la bestia es una película de 100 minutos de duración que tiene un guion de Cameron Alexander y fotografía de Mauro Fiore, montaje de Dody Dorn y música de Jared Michael Fry. Con un presupuesto de 85 millones de dólares, curiosamente la película se rodó en localizaciones de Nueva Zelanda, no es Alaska.

En el corazón de la bestia está monopolizada por Brad Pitt como el militar retirado James Belmont que sufrirá un accidente aéreo en Alaska con su perro. Los otros dos personajes de la película son J. K. Simmons como Watkins y Anna Lambe como Amber. Como curiosidad, el papel de Odín, el perro de James Belmont lo interpretan cuatro perros en la película.

Brad Pitt es uno de las pocas ESTRELLAS DE CINE que quedan en activo. Su presencia en la película es suficiente para vendértela y hacer que quieras verla en pantalla grande. Por si fuera poco, Pitt monopoliza la película junto a su perro, estando en pantalla el ¿95% del tiempo? Y consigue que disfrutes de la película y no necesites a nadie más para una historia de estas características. En los últimos años, no hay duda que Pitt, que también es productor de la película, selecciona perfectamente los papeles que mejor se ajustan a su rango interpretativo. Y este duro soldado de pocas palabras y mentalidad estoica se ajusta como anillo al dedo.

En el corazón de la bestia es un survival de manual. Pitt (James Belmont) es un militar retirado que pasa sus días con Odín un perro de combate del ejército que acompañó a Belmont en muchas misiones, hasta que ambos fueron heridos en una misión. Odín tiene unos colmillos de titanio y la falta una pata, que ha sido sustituida por una prótesis. El pobre perro sufre de SSPT como si fuera una persona, y se despierta por la noche debido a las pesadillas. Esta pareja llega con una avioneta a un paraje remoto de Alaska para pescar y descubrir este territorio casi virgen. Tras unos días allí, levantan el campamento debido a la llegada de una fuerte tormenta. Mientras pilota el avión, Belmont sufre un infarto que le incapacita y provoca que se estrellen. Solos, heridos y con sólo su ingenio y sus propios recursos, marine y perro tendrán que iniciar un viaje de más de 80 kilómetros a través de un terreno extremadamente peligroso.

Si la película funciona es por el carisma de Pitt y por la química que tiene con el perro Odín (perros, en realidad). Ayer nos cuenta si realización con extraordinaria ternura y cariño, mostrando el amor que Belmont tiene por su perro, que es su única familia. A título gracioso, fuimos a ver la película en versión original, y para sorpresa de nadie, ¡casi no hablan en toda la película! Sin embargo, a pesar de este detalle empaticé desde el minuto uno con lo que nos estaban contando y con el drama de supervivencia que tenían por delante la pareja protagonista.

David Ayer consigue que el interés del espectador no decaiga en ningún momento. Diría que la duración de 100 minutos es perfecta, sabiendo terminar en el momento justo sin alargar una historia que en realidad no daba más de si. Junto a Pitt y su perro, Ayer consigue que la naturaleza se convierta en el tercer protagonista de la película. Y va a ser alguien sin perdón ni misericordia que hará que paguen con dureza cada error que cometan. Dicho esto, la belleza y la dureza de Alaska queda perfectamente reflejada en la película. Con un equipo técnico haciendo un trabajo perfecto.

Quizá lo malo de En el corazón de la bestia es que siendo una película super entretenida que cumple de sobra el objetivo de entretenimiento, si ves el trailer (yo lo hice) te llama la atención como para ir a ver la película al cine, pero provoca que toda la película quede telegrafiada, al presentar los hechos principales de la historia. Y por supuesto, los principales antagonistas del mundo natural a los que tendrán que enfrentarse. Como digo, conecté por Brad Pitt y disfruté la película de principio a fin, pero de alguna manera estaba viendo un deja-vu porque tras una escena casi tenía claro lo que iba a pasar a continuación.

De hecho, no es que sea un problema, pero teniendo en cuenta como empieza la película, casi parece que Ayer y el equipo han hecho un esfuerzo consciente para que la única sorpresa de la película se vea venir desde bastante antes del final y no genere un shock al espectador.

Puesta en la balanza, En el corazón de la bestia es una buena película que me alegro de haber visto en pantalla grande. Diría que verla en casa en la tele hubiera sido como ver cualquier película del sábado por la tarde de La 1. Exageramente hablando, claro. Porque estas película de la sobremesa no están protagonizadas por Brad Pitt. En todo caso, si te gustan los survivals rodados con gusto y personalidad, te recomiendo que le des una oportunidad a esta película.

Comparto el trailer de la película:

En el corazón de la bestia es una película estupenda que cumple con su objetivo de entretenimiento, aunque sin grandes sorpresas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros