Crítica de What If…? episodio 6 (Disney+)

Nuevo episodio de What if…? en Disney+ y un nuevo triunfo, aprovechando el que con permiso de Thanos es el villano más carismático de los últimos años de MCU: Killmonger.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Episodio 6: ¿Qué pasaría si… Killmonger rescatara a Tony Stark?

UN soldado apodado “Killmonger” rescata a Tony Stark cuando sufre un ataque a Afganistán.

Matthew Chauncey, guionista de los episodios 2 y 5 vuelve a escribir el guión de esta historia que toma los sucesos de Iron Man 1 para llevarlo por un rumbo de colisión con la película de Black Panther. Bryan Andrews se mantiene en la dirección de este capítulo de 33 minutos, 29 si quitamos los títulos de crédito.

En este episodio volvemos a contar con un verdadero all-star de escrellas de Marvel en la versión original. Junto a Jeffrey Wright (Watcher), tenemos a Michael B. Jordan (Killmonger), Chadwick Boseman (T Challa), Jon Favreau (Happy Hogan), Angela Bassett (Reina Remonda), Don Cheadle (James Rhodes), Paul Bettany (Jarvis), Danai Gurira (Okoye), Andy Serkis (Ulysees Claw) y John Kani (Rey T Chaka).

Hay pocas dudas que Killmonger es uno de los villanos más carismáticos del MCU, sobre todo dentro de la comunidad afroamericana, donde abundan los comentarios de su papel en Black Panther sobre que “tenía razón, pero sus métodos fueron equivocados”. El aspecto revolucionario en un momento previo al Black Lives Matter y el carisma del siempre genial Michael B. Jordan provocaron muchas, muchas adhesiones hacia el personaje, y su muerte al final de Black Panther fastidió a muchísima gente.

Así que es curioso como en cierto sentido este episodio puede servir para reivindicar al personaje ante su público, dejando claro eso si que es un villano que no duda en mancharse las manos de sangre para hacer que el mundo arda. En ese sentido, su motivación es la misma que en Black Panther, pero el marco narrativo que ofrece el episodio crea una historia en la que destaca su inteligencia a la hora de poner en marcha sus planes.

Como siempre en What if…?, un cambio en un suceso puntual tiene unas repercusiones mayores de las esperadas, y en este sentido me ha gustado mucho lo bien que han conectado el mundo de Tony Stark con Wakanda y la búsqueda de venganza de Killmonger. Además, me parece que la historia de este episodio sabe hilar mucho mejor el climax final de lo que lo hizo la propia película de Black Panther.

Otro elemento muy chulo de los What if…? es que por supuesto nadie está a salvo y cualquiera puede morir, lo que nos da varios momentos buenísimos (e inesperados) durante el episodio.

SPOILERS A CONTINUACIÓN:

Ver un episodio con una cuenta de bajas tan grande es alucinante, y me flipa que hayan planteado una historia en la que pesos pesados como Tony Stark, T Challa y Rhodey hayan sido asesinados por Killmonger. De hecho, leí por Twitter que Marvel ha matado a Tony Stark en cuatro de los seis episodios emitidos hasta ahora, lo cual es muy curioso y vendría a resaltar lo importante que fue Tony / Iron Man en el MCU. Como espectador, no podría estar más contento con una serie tan entretenida como esta.

Por ponerle un pero, el episodio hubiera sido perfecto si hubieran omitido los últimos 30 segundos, que me transmite como si de alguna manera a Marvel a última hora le supo mal el triunfo de Killmonger y forzaran un añadido final que abre una ventana de esperanza sobre el que bien al final acaba ganando. Algo que obviamente no tiene sentido en el formato de What if…? , en el que casi lo normal es ver un final que no acabe bien para los héroes. Hecha esta pequeña y personalísima salvedad, la verdad es que el episodio es super entretenido.

Comparto el nuevo trailer de What if…? que Marvel ha publicado al encontrarnos en la mid-season:

What if…? es ya una apuesta segura dentro del catálogo televisivo de Marvel, y llegados a este punto estoy seguro que no va a fallar en los episodios que restan por emitir en esta primera temporada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítíca de Marvel vs DC, 50 años de guerra editorial de Reed Tucker (Planeta Comics)

Dentro de mi afición a los comics de superhéroes, sobre todo de Marvel y DC, el salseo siempre ha sido una fuente de diversión complementaria. Leer Marvel vs DC, 50 años de guerra editorial de Reed Tucker, editado por Planeta, ha sido una espectacular fuente de información sobre las relaciones de ambas editoriales a lo largo de casi medio siglo, escrito con un toque de humor irónico con el que conecté del principio a fin que hizo que prácticamente me leyera este libro en una sentada.

PUNTUACIÓN: 8,5/10



SON LOS DOS TITANES DE LA INDUSTRIA DEL COMIC, la Coca Cola y la Pepsi de los superhéroes, y durante más de 50 años Marvel y DC han estado enzarzadas en una épica batalla por la supremacía en el negocio del spandex. Lo que está en juego no son solo las ventas, sino la relevancia cultural y los corazones de millones de aficionados.
Para muchos devotos, Marvel está ahora en la cima. Pero durante gran parte de principios del siglo XX, DC fue la líder indiscutible tras el lanzamiento del género del superhéroe americano con la publicación en 1938 de la serie de Superman de Joe Shuster y Jerry Siegel. Los títulos de DC vendían millones de ejemplares cada año, y casi todos los norteamericanos estaban familiarizados con sus icónicos personajes. Superman, Batman, Wonder Woman… DC los tenía todos. Y entonces, en 1961, una advenediza editorial apareció de la nada para sacudirle un bofetón en los morros a la poderosa DC. Con la publicación de Fantastic Four n.º 1, Marvel cambió la forma de hacer superhéroes. El guionista y editor Stan Lee, el artista Jack Kirby y los talentosos miembros del Bullpen de Marvel desplegaron una serie de deslumbrantes nuevas creaciones, entre las que se incluyen Avengers, Hulk, Spider-Man, X-Men e Iron Man. El auge de Marvel dividió para siempre a los aficionados en dos tribus enfrentadas. De repente, la pregunta más reveladora que podías plantear a un amante de los superhéroes pasó a ser, “¿Marvel o DC?”.

MARVEL VS DC, el primer libro que relata la historia de este épico enfrentamiento en una única y detallada narración, es la historia de la mayor rivalidad corporativa jamás contada. Con entrevistas a los nombres más destacados de la industria, MARVEL VS DC revela el arsenal de argucias que las editoriales han utilizado en su empeño por aventajar a la competencia, ya sea robar ideas, birlar empleados, colocar espías, plagiar personajes o decretar guerras de precios. La contienda jamás ha llegado a desaparecer por completo, y hierve a fuego lento hasta el día de hoy. En todo caso, con los personajes de DC y de Marvel convirtiéndose en iconos globales valorados en millones de dólares, nunca ha habido tanto en juego.

Reed Tucker es periodista free-lance y autor que escribe principalmente sobre cultura popular y entretenimiento. Su trabajo ha aparecido en New York Post, Esquire, Fortune y USA Today, entre muchos otros. Se graduóo en la Universidad de Nort Carolina en Chapel Hill. Vive en Brooklyn, N.Y.

La disputa de los Marvel Zombies y los DC Maniacos solía estar dominada por el típico “¿Quién es más fuerte, Superman o Hulk?” Sin embargo, más allá de las disputas que tuviéramos de críos, descubrir en este libro el origen de los históricos desencuentros entre ambas editoriales en los que millones de dólares y el ser la editorial más importante de comics en Estados Unidos me ha parecido una pasada.

Reed Tucker plantea una profunda investigación sobre esta cuestión y para ello ha hablado con numerosos profesionales de ambas editoriales que vivieron esta rivalidad en primera persona, además de estudiar numerosísimas fuentes bibliográficas. Comprobar el final del libro las más de 20 páginas de notas en las que indica las fuentes de las que ha sacado numerosas frases literales me ha volado la cabeza. Además, esta opción de hacer que la historia la cuenten los actores vivos que estuvieron allí hace que la lectura sea más amena y la dota de mayor relevancia académica.

Lo mejor de este ensayo es que además de ser super interesante por la información que da, es super fácil de leer y Tucker lo cuenta todo con mucha gracia y una fina ironía con la que he conectado desde la primera página. Leerle en la introducción su opinión sobre la horrenda Batman v Superman de Zack Snyder ya me indicó que era una persona cabal e inteligente con la que iba a conectar. Cosa que por supuesto acabó sucediendo. Aparte de la broma, lo cierto es que este libro no reparte carnets de buenos y malos, y Tucker no se posiciona (como no podía ser de otra forma) sobre qué editorial es mejor o quien tenía razón. Porque sería absurdo y aparte, porque ambas han hecho a lo largo de los años muchas cosas bien y otras que no lo eran tanto. El relato cronológico permite conocer las interioridades de ambas editoriales y la forma en que ambas desarrollaban su actividad, y el inevitable rumbo de colisión en el que se enzarzaron cuando una joven Marvel controlada por Stan Lee empezó a ganarle terreno a la hasta ese momento poderosa DC. Las 340 páginas de historia están llenas de anécdotas y situaciones buenísimas que valen su precio en oro.

Decir que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y el resto del Marvel Bullpen produjeron comics que conectaron con el público de los años 60 mejor que DC no es ponerse del lado de Marvel, sino indicar una realidad histórica. Como lo es que sin la DC de los 80 no se hubiera producido el salto de calidad del medio hacia contenidos más adultos e interesantes que permite ahora en 2021 disfrutar de una edad de oro en lo referido a variedad y calidad de la oferta disponible a nuestra disposición. Eso si, leer el libro me permitió recordar lo gilipollas que era Bill Jemas y lo chunga que fue la campaña de insultos que organizó contra DC como forma de realizar una campaña publicitaria que hiciera que los fans volvieran a acordarse de Marvel.

La vertiente personal y el business son dos caras de la misma moneda, y es refrescante ver la forma en que analiza cómo los cambios en una faceta provocaban también desencuentros en la otra. Recordar como los cambios en la propiedad de Marvel Comics provocó una espiral de búsqueda de benefició a toda costa que acabó provocando el crack en los años 90 me ha gustado mucho. Y no es que DC estuviera libre de pecado, claro. Como también que se recuerde que ahora mismo los comics de Marvel y DC son una pequeña parte del pastel del sector del entretenimiento, sin duda de las menos rentables.

Otro elemento muy chulo, además de poder leer todas las anécdotas que aquí se resumen, es poder tenerlo todo en un único volumen, ya que conocía algunas de las situaciones que aquí se cuentan, y muchas de hecho las viví en directo cuando era un lector habitual de web como CBR, Newsarama o Bleeding Cool. Poder tener toda esta información y estas anécdotas en un único libro en mi librería para poder revisar siempre que lo necesite es sin duda otro gran plus de la compra de este libro.

El único pero de este estupendo libro ha sido descubrir que el libro fue editado originalmente en 2017 en Estados Unidos. Que haya tardado cuatro años en ser editado en España provoca que me haya quedado con la miel en los labios ante los choques y desencuentros que se han producido en los últimos años que lógicamente no pueden estar incluidos en el libro. Por no hablar de las locuras producidas a partir del Snyder-Cut de Justice League. En todo caso, tener estos más de 50 años de historia resumidos aquí es una pasada.

Entenderéis que si este es el único pero del libro, la cosa pinta muy bien, y lo cierto es que este Marvel vs DC me ha encantado. Una lectura obligada para todos los fans de los comics de superhéroes a los que les guste la intra-historia de la industria.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

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Crítica de Maligno de James Wan

Doy gracias a que James Wan se haya atrevido a hacer una película tan sorprendente, valiente y, porque no decirlo, loquísima. Maligno es un triunfo total y una de las mejores películas del año. Si aceptas la locura inspirada en Sam Raimi, la vas a disfrutar un montón.

No leas nada, no veas nada, pero ves a ver la película al cine, me lo agradecerás.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Crítica SIN spoilers.

Madison está paralizada por visiones de asesinatos espeluznantes, y su tormento empeora cuando descubre que estos sueños de vigilia son, de hecho, realidades aterradoras.

James Wan es uno de los grandes nombres del cine comercial americano actual. El director de origen malayo revolucionó el mundo del terror con las franquicias Saw, Insidious o Expediente Warren. Junto a esta faceta, su entrada en el mundo de los blockbusters se ha saldado con un gran éxito, al dirigir Fast 7 (para mi la mejor de toda la serie de Fast & Furious), y la mega exitosa Aquaman, que triunfó sobre todo por abrazar la maravilla y la locura del mundo del comic, en lugar de rechazarla en pos de una estúpida seriedad y “realismo” que parecía que imperaba en Warner en los últimos años.

Buscando nuevos desafíos y no repetirse, Wan pensó en la idea original de Maligno junto a Ingrid Bisu, aunque el guión definitivo de la película está firmado por Akela Cooper y J.T. Petty. La película de 111 minutos de duración cuenta con Don Burgess como director de fotografía y con música de Joseph Bishara.

Maligno está protagonizada por Annabelle Wallis como Madison “Maddie” Lake-Mitchell, una embarazada que empieza a tener unas visiones que resultarán ser reales y muestran una serie de crímenes macabros. Maddie Hason interpreta a su hermana Sidney, que la apoyará y la ayudará a buscar respuestas en su pasado.

Junto a ellas, tenemos en papeles secundarios a George Young y Michole Briana White como los detectives Kekoa Shaw y Regina Moss de la policía de Seattle, que investigan una serie de crímenes macabros, y a Jake Abell como Derek Mitchell, el marido de Madison.

No sabía nada de Maligno. No había visto ningún trailer ni había leído nada sobre ella, ni la sinopsis ni ninguna crítica. Tan sólo sabía que la dirigía James Wan, y con eso ya me valía. En todo caso, reconozco que leer que Maligno se estrelló en la taquilla me chafó un poco las expectativas. Tras hablar con mi hermano Fernando, que si la había visto, me animó a verla sin prejuicios para juzgar por mi mismo y reconozco que la película me ha volado la cabeza de las mejores formas posibles.

Qué bonito es que una película te sorprenda, te entretenga y te de mucho más de lo que imaginabas. Porque reconozco que con haber visto una película típica de terror de casa encantada o pesesión infernal a mi ya me iba bien, y en eso Wan es un maestro consumado. Pero en Maligno encontramos al Wan más valiente y experimental que se ha atrevido a correr riesgos y saltar sin paracaídas, creando una película que rechaza las etiquetas y juega a mezclar elementos muy variados que no tendrían por que funcionar. Con una clara fuente de inspiración en el primer Sam Raimi más loco y transgresor, Maligno es un triunfo total.

En este momento, debo reconocer que hay que ver Maligno con el estado mental adecuado (yo lo tenía), ya que puedo entender que alguien esperando ver una película de terror clásica que no acaba de llegar pueda salir decepcionado con la película, o enfadado, cuando la película muta del terror hacia corrientes más fantásticas y de serie B ochentera.

Dentro que no quiero destripar nada de la trama o de los enormes giros y sorpresas que esperan a los espectadores, si quiero detenerme para quitarme el sombrero ante la dirección de Wan. En los momentos de terror, utiliza todo su repertorio para crear escenas estupendas con una tensión perfecta, consiguiendo que la diversión fuera máxima. Casi en cada escena hay soluciones imaginativas y tiros de cámara perfectos, pero hay algunos planos que me dejaron boquiabierto, como un plano cenital de Madison moviéndose por toda su casa, el uso (creo) de efectos prácticos en el sangriento climax final o el uso de CGI en los cambios de ubicación, que son perfectos empezando por la iluminación, que me han dejado flipado. Wan es un genio, y espero que Warner o New Line le permita seguir haciendo lo que quiera durante muchos años.

Pero vuelvo a la valentía, y a la honestidad de Wan. Porque probablemente lo mejor para él hubiera sido jugar a lo seguro y no plantear una historia tan loca como es Maligno. Y no os podéis imaginar lo loca que es, hay que tener muchas narices para atreverse a plantear el giro que vemos en la película. Pero un verdadero creador tiene que experimentar, probar cosas nuevas para no repetirse. Y Wan lo ha hecho, rompiendo en el proceso con todas las etiquetas. Y para que Maligno triunfara, Wan debía jugar también al despiste empezando por el título, que sugiere un tipo de cine de terror que no es de lo que va la película.

Otro elemento que me ha flipado es que Wan plantea Maligno en la mejor tradición de la serie B de los 80, y nos ofrece una película que es pura diversión para los amantes del terror, el fantástico y los slashers sangrientos que no busca nada más que entretener. Sin moralejas, sin lecciones políticamente correctas o críticas sociales a las que tantos autores “serios” nos están acostumbrando en los últimos años, pero a los que muy a menudo se les olvida la parte de entretenimiento. No es el caso de Wan, que nos ofrece una película con un ritmo envidiable que es un disfrute de principio a fin.

No quiero irme sin olvidarme de destacar a la estupenda Annabelle Wallis en el papel protagonista. Desde el primer fotograma transmite indefensión y confusión ante lo que pasa a su alrededor, y hace imposible que no empaticemos con ella y deseemos que sobreviva a la experiencia. Junto a Wallis, creo que el resto está muy bien seleccionado y aportan los toques perfectos de empatía a sus personajes que hacen que funcionen.

Maligno ha contado con un presupuesto de 40 millones de dólares, alto para los estándares del género de terror, y lamento tener que decir que aunque a mi me ha volado la cabeza, en general está pasando totalmente desapercibida en la taquilla de todo el mundo. Por un lado, está el estreno simultáneo en HBO Max en Estados Unidos, pero en el resto del mundo tampoco ha funcionado, posiblemente por una campaña de promoción conservadora (o inexistente) que no ha sabido o no ha podido mostrar por los spoilers, la bendita locura que espera a los aficionados que se atrevan a verla en el cine.

En todo caso, la calidad y originalidad de la propuesta de Wan creo que va a hacer que la película alcance una categoría de culto con el paso de los años. Hablando por mi, acabo de verla y sólo estoy pensando en volver a verla (después de Dune, claro), para poder fijarme bien en las decenas de detalles visuales chulísimos, en los planos alucinantes de Wan y, en general, en el sangriento climax final que me ha volado la cabeza y aún no se cómo lo ha rodado Wan. Creo que es la primera vez que algo así me pasa con una película de terror.

Comparto el trailer de la película, que casi os recomiendo que NO veáis:

Maligno es una rara-avis de difícil clasificación. Quizá por ello la sorpresa y el triunfo sea tan importante y, a la vez, su pinchazo en taquilla. Sin embargo, si eres un fan del terror y el fantástico, no te la puedes perder, tienes que verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Nightwing 78-83 de Tom Taylor y Bruno Redondo (DC Comics)

Te amo Tom Taylor y a Bruno Redondo. En su faceta artística y creativa, claro!! El final del primer arco de este equipo creativo super estrella en Nightwing me permite recomendar este comic que me ha hecho volver a comprar grapas mensuales de DC Comics en continuidad. Un comic maravilloso que gustara tanto a fans veteranos como a posibles nuevos lectores debido al enorme corazón de Dick Grayson.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nightwing está de regreso, ¡y su impulso para mantener a Blüdhaven a salvo nunca ha sido tan fuerte! Pero su ciudad adoptiva ha elegido un nuevo alcalde con el apellido Zucco. Cuando Nightwing solicita la ayuda de Batgirl para investigar al político que lleva el mismo nombre que el hombre que asesinó a sus padres, descubre detalles que sorprenderán y cambiarán fundamentalmente al héroe. El exitoso equipo del New York Times formado por el escritor Tom Taylor (DCeased, Injustice) y el artista Bruno Redondo (Injustice, Suicide Squad) están a punto de llevar a Nightwing a la siguiente etapa de su evolución como héroe.

Leaping into de Light, el primer arco de Tom Taylor y Bruno Redondo en la serie de Nightwing, ha sido publicado en los números 78 a 83 USA.

A estas alturas, no voy a descubrir a Tom Taylor. Me encanta lo que está haciendo en DC Comics, con comics estupendos como DCsos, Escuadrón Suicida o Hellblazer, además de entre otras, una increíble etapa en Lobezna en Marvel. Taylor en la actualidad es uno de los 3 mejores escritores de superhéroes puros del mercado, centrado en ofrecer grandes aventuras con una perfecta caracterización de los personajes, haciendo que te enamores de ellos instantáneamente.

El verdadero descubrimiento para mi de este Nightwing ha sido el del artista español Bruno Redondo, con color de Adriano Lucas. De hecho, compré el Nightwing 78 y me fui de cabeza a continuación a comprar toda su etapa en Escuadrón Suicida junto a Taylor, que disfruté de principio a fin.

Ya escribí hace unos meses mis impresiones del Nightwing 78, el primer número de Taylor y Redondo en la serie que consiguió hacerme llorar de emoción y que prometía un retorno a la grandeza del personaje, que siempre fue mi favorito de DC por encima de Batman o Superman. El chaval que a pesar de su trauma y de perder a sus pares, no dejó que la oscuridad le envolviera como a Batman. Una vez leído el arco al completo, confirmo que tenemos ante nosotros la que puede ser una de las grandes etapas de Nightwing de toda su historia.

En estas páginas, Taylor nos devuelve al mejor Dick Grayson, el boy-scout de claros valores morales que sabe que el cómo se vence es tan importante como la victoria en si, y el comic es ante todo una historia planteada para recordarnos que lo importante de Dick nunca fueron sus habilidades gimnásticas, sino su gran corazón y su obsesión de ayudar a todo aquel que lo necesite.

El positivismo y el feel-good inundan estas páginas, y Taylor pone el foco en Dick pero también en otros personajes de la batfamilia como Barbara Gordon, que va a tener una gran importancia en la serie, o Tim Drake, ofreciendo diálogos increíbles que dan en el clavo de sus personalidades y ofrecen momentos maravillosos.

En el lado de las amenazas, Taylor recupera al clásico villano Blockbuster, que fue el gran antagonista en la histórica etapa de Chuck Dixon y Scott McDaniel, además de Heartless, un villano de nueva creación. Junto a ellos, la aparición de Melinda Zucco, la hija de Tony Zucco, el asesino de los padres de Dick, convertida en alcaldesa de Bludhaven, va a generar un shock que cambiará el mundo de Dick para siempre.

En general, visto el primer arco en conjunto tiene un buen equilibrio entre la parte personal de Dick y su vertiente superheroica, aunque me gusta que sea Dick el que lleve la voz cantante en estas páginas y Taylor se centre en su vertiente más personal, mostrando que ya era un héroe que buscaba ayudar a quien lo necesitara mucho antes de convertirse en Robin. Y que no necesita a Nightwing para hacer el bien en Bluhaven. Además, teniendo en cuenta el sorprendente final del arco, parece que Taylor quiere manenter a Dick Grayson en el foco durante toda su etapa, incluso más que Nightwing, algo de lo que no puedo estar más contento.

El otro gran triunfo del comic es el dibujo de Bruno Redondo con color de Adriano Lucas. Sus lápices muestran una narrativa limpia y clara en la que siempre está claro lo que pasa, y los colores de Adriano Lucas tienen el punto de luz que diferencia Blüdhaven de la clásica Gotham, aunque sea también una ciudad peligrosa que le va a poner las cosas difíciles a Dick. Gracias a Redondo, los personajes transmiten personalidad y todo el corazón del mundo, que es básico para que el comic triunfe como lo hace. Reconozco que me he enamorado de la versión de Barbara Gordon que dibuja Redondo, llena de personalidad y empatía, alejándola de la fría Oráculo que fue durante muchos años.

Otro elemento sobresaliente de Redondo es su extraordinario uso de la página para ofrecernos siempre la acción de la forma más espectacular posible, utilizando un recurso que Scott McDaniel popularizó en su día, dibujando a varias figuras de Dick en la misma viñeta para mostrar su movimiento y sus habilidades gimnásticas. Redondo utiliza páginas simples o aprovecha la doble página para mostrar escenas horizontalmente que enfatizan la espectacularidad o la emoción, en función de lo que necesite la historia en ese momento. Recordando mi reseña de DCsos: Planeta Muerto, me lamentaba que el dibujo de Trevor Hairsine era sólo correcto y desaprovecha los múltiples momentazos que Taylor le proporcionaba para lucirse. Eso no pasa en Nightwing, con un Redondo creando en cada grapa momentazos para el recuerdo y unas splash-pages maravillosas.

Comentar además que Redondo dibuja casi completamente este primer arco, dejando para el veterano Rick Leonardi gran parte del número 82 en el que conoceremos una parte del pasado de los padres de Dick desconocida hasta ahora y que va a cambiar su presente de forma radical. Dentro del fastidio que es no tener a Redondo en todo el arco, poder disfrutar del veterano y siempre excelente Leonardi en la escena del flashback justifica este cambio en el dibujo y hace que el salto no quede mal.

Por ponerle un pero, Dick / Nightwing es uno de los mejores héroes con una larga experiencia, pero aparece en este primer arco en varias ocasiones cometiendo errores y siendo superado, no digo más por los spoilers. Entiendo que sobre todo uno de esos momentos (que no puedo comentar por los spoiler) está concebido por necesidades dramáticas y para poner en marcha lo que nos cuentan a continuación, pero se me hace raro que siendo lo veterano que es, cometa errores de principiante de bulto que podrían haberle costado la vida.

En todo caso, es un pero pequeñito que no empeña un primer arco que he disfrutado de principio a fin. Comparto a continuación algunas páginas del número 79 para que lo flipéis:

Tom Taylor y Bruno Redondo han devuelto a Nightwing a la grandeza, y nos prometen una etapa que puede quedar para el recuerdo. ¡No os la podéis perder!!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Kate de Cedric Nicolas-Trojan (Netflix)

Netflix ha estrenado Kate, su última película de acción dirigida por Cedric Nicolas-Trojan con la siempre estupenda Mary Elisabeth Winstead, que ofrece un estupendo entretenimiento para todos los fans del cine de acción.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras ser envenenada sin remedio, una implacable criminal tiene menos de 24 horas para vengarse de sus enemigos y, durante el proceso, se forma un vínculo inesperado con la hija de una de sus víctimas anteriores.

Cedric Nicolas-Troyan (1969) es un director de cine y artista de efectos visuales francés. Fue nominado al Oscar a los mejores efectos visuales por la película de 2012 Blancanieves y el cazador, y dirigió su secuela, The Huntsman: Winter’s War, que fue su debut como director en 2016.

La película de 95 minutos de duración y ambientada en Japón, cuenta con guión de Umair Aleem, fotografía de Lyle Vincent, montaje de Sandra Montiel y Elísabet Ronaldsdóttir y música de Nathan Barr.

La película está protagonizada por Mary Elizabeth Winstead, que interpreta a la asesina que da nombra a la película. Woody Harrelson interpreta a Varrick, el hombre que la entrenó y con el que ha compartido toda su vida desde que perdió a su fmilia. Miku Martineau es Ani, una adolescente japonesa que se verá en medio de la búsqueda de venganza de Kate y a la que tendrá que proteger de quien quiere verla muerta. Junto a ellos, encontramos a Michiel Huisman, Tadanobu Asano, Miyavi y Jun Kunimura .

Tengo reconocer que con sólo ambientar la película en Japón y crear una historia de acción con asesinos y yakuzas, ya me tenían ganado. Junto a esto, me encanta Mary Elisabeth Winstead así que tenemos el combo perfecto para una película de acción con todos los elementos para que me guste.

Y lo cierto es que visualmente Kate está bien, y plantea unas buenas secuencias de acción, que al final es a lo que vienes. La cuenta atrás a la que se enfrenta Kate aporta una gran tensión a todo lo que sucede a su alrededor ya que ves y sientes como va muriendo en pantalla y cómo el tiempo se le escapa. A pesar de estupendos secundarios como Woody Harrelson o Jun Kunimura que aportan su carisma y buen hacer, la película se construye completamente a partir del carisma de Mary Elisabeth Winstead, y lo cierto es que aguanta perfectamente el encargo y hace suya la película de forma modélica.

Sin embargo, reconociendo que me ha entretenido y que la duración es perfecta, la verdad es que más formulaica no puede ser. A partir del giro de la película que indica la sinopsis, la protagonista ha sido envenenada y va a morir al final de la película, todo lo que pasa se ve venir a la legua y no hay ni una sola sorpresa en toda la película. En ese sentido, el guión de Umair Aleem me ha parecido flojísimo, una mera combinación de elementos chulos de otras películas bastante reconocibles. Y está claro que a una película como Kate no vienes por la profundidad del guión, pero si me hubiera gustado que la historia no fuera tan derivativa y aportara algún elemento innovador o novedoso.

Otro elemento en este caso totalmente personal y subjetivo es que como digo me gusta mucho Mary Elisabeth Winstead como protagonista. Su carisma se sale de la pantalla y consigue que empaticemos con su personaje y me parece que en los tiroteos está convincente. Sin embargo, en un par de escenas de acción con peleas cuerpo a cuerpo no me la acabo de creer. No se si porque las coreografías no acertaron con sus puntos fuertes o que ella tampoco se acaba de creerse que sea una all-action woman, pero no acaban de quedar bien y se notan todas las costuras, notándose en demasía el elemento coreográfico y teatral. Algo que obviamente no mola cuando estás viendo una película de acción.

Dentro de lo entretenida que es y que como digo me ha gustado, se entiende que la película se haya estrenado en Netflix. Es tremendamente correcta, pero sin elementos brillantes que me hayan volado la cabeza más allá de la propia ambientación en Japón. Por esto, Kate queda como un producto destinado a los fans del cine de acción y poco más.

Comparto el trailer de la película:

Kate es un buen entretenimiento para todos los fans del cine de acción, que gracias a la estupenda Mary Elisabeth Winstead consigue que empaticemos con la película y la cuenta atrás a la que se enfrenta.

PUNTUACIÓN: 7/10

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