Crítica de El Cid temporada 1 (Prime Video)

Tras alabar ayer la película de El Cid de 1961, un autentico CLÁSICO del cine, hoy toca analizar la serie de televisión que Prime Video estrenó el pasado mes de diciembre, cuyo visionado ha sido como la noche y el día en todos los aspectos.

PUNTUACIÓN: 3,5/10

FILMAFFINITY. ‘El Cid’ cuenta la historia del hombre detrás de la leyenda, Rodrigo Díaz de Vivar, también conocido como “Ruy”, desde que era niño hasta que se convirtió en un héroe de guerra, mientras intenta encontrar su lugar dentro de una sociedad donde las intrigas de la Corona de León intenta controlarlo. El Cid es un héroe por todos conocido pero también uno de los personajes más misteriosos y complejos de la historia de España. La trama tiene lugar en el siglo XI, una de las épocas más fascinantes de la historia de España, donde cristianos, árabes y judíos convivieron en la Península Ibérica, enfrentándose en guerras y/o forjando alianzas. Una historia de aventuras, amor, intriga, traición y lucha entre quienes ostentan el poder y quienes poseen la auténtica autoridad.

La primera temporada de El Cid constó de 5 episodios estrenados por Prime de forma simultánea el 18 de Diciembre. Tras ciertas dudas, finalmente ha sido renovada para una segunda, con estreno previsto este 2021 (supongo que de cara a final de año). La serie ha sido creada por José Velasco y Luis Arranz. Velasco es uno de los profesionales con mayor experiencia en la producción audiovisual en España. Es presidente de Zebra Producciones, y cofundador de Globomedia y Zeppelin, productoras responsables de programas de éxito como Inocente, Inocente (entretenimiento, 1995-), El Super (primera serie de emisión diaria entre 1996-99), Querido Maestro o el tristemente célebre Gran Hermano.

Luis Arranz ha escrito para series como «Lalola (2008-09), «La sopa boba (2004), Fernández y familia (1998-99) o «El Gordo: Una historia verdadera (2010). También co-escribió la ópera prima de Adolfo Martínez “Zona hostil (2017). Arranz, Martínez y José Velascoaparecen acreditados como creadores del argumento de la serie, mientras que los episodios fueron escritos junto a Curro Royo, Luis Moreno, Nicolás Saad, Ángel E. Pariente, Felipe Mellizo y Cristina Pons. Además, para dirigir los 5 capítulos, tenemos al propio Adolfo Martínez, Miguel Alcantus (2 episodios), Marco A. Castillo (2) y Arantxa Echevarría.

La serie se vendió como la producción española más cara de la historia, aunque no se han hecho públicas las cifras exactas de inversión. Con un equipo formado por más de 200 personas, más de 1100 figurantes, unos sets de decorados de más de 4000 m2 y un 70% rodado en exteriores y localizaciones históricas de Soria, Burgos, Albarracín, Madrid (Colegiata de San Isidro), San Martín de Valdeiglesias, Guadamur y La Adrada y en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza, la sensación a priori no podía ser mejor, al haber contado con todos los medios para crear una gran serie.

Esta sensación vino también por la contratación de reputados profesionales de Hollywood como son el director de arte Benjamín Fernández (Gladiator), el músico ganador de 2 Oscars Gustavo Santaolalla (Babel y Brokeback mountain) y el director de fotografía Javier Salmones, ganador del Goya y con una amplísima carrera con películas como Anticristo, Capitan Trueno, Romasanta, Carreteras secundarias o La lengua de las mariposas entre otras muchas.

Curiosamente, el proyecto inicial que vendieron a los medios de comunicación cuando Prime anunció el contrato para producir esta serie era que se iban a rodar de forma simultánes 2 temporadas de 6 episodios cada una, con 7 meses de rodaje en total, y con la idea que el final de la 2ª temporada situaría a Rodrigo con 20 años ANTES del inicio del Cantar del Mío Cid. Sin embargo, esto no ha llegado a materializarse así, ya que finalmente sólo se rodó una temporada de 5 capítulos y durante 2021 tendrá que rodarse la segunda.

La serie está protagonizada por Jaime Lorente (Casa de Papel, Élite) como Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” o Ruy, Lucía Guerrero como Jimena Díaz, la futura esposa del Cid, José Luis García Pérez como Fernando I el Grande, figura histórica y esposo de la Reina Sancha la Bella (Elia Galera).

Sus hijos los infantes están interpretados por Alicia Sanz (infanta Urraca de León), Lucía Díez (infanta Elvira de León), Jaime Olías (Alfonso VI el Bravo de León), Francisco Ortiz (Sancho Fernández II el Fuerte de Castilla) y Nicolás Illoro (rey García de Galicia). El resto del reparto está formado por Ginés García Millán (Ramiro I de Aragón), Juan Echanove (Obispo Don Bernardo), Juan Fernández (abuelo de Rodrigo), Carlos Bardem (Conde Flaín de León) y Pablo Álvarez (Orduño Flaínez, hijo del conde Flaín de León).

Entrando en materia, lo mejor que puedo decir de esta serie es que gracias a su estreno la figura histórica que es El Cid y el apasionante momento histórico que vivió han recibido un interés que hacía décadas que no tenía. Yo mismo me puse a investigar sobre el siglo XI tras ver las película de Charlton Heston y esta serie.

El siglo XI fue un momento histórico increíble en la Península Ibérica, en el que convivieron varios reinos cristianos (Castilla, León, Navarra, Aragón) con unos reinos de Taifas musulmanes surgidos tras la desintegración del Califato de Córdoba. Entre estos reinos se crearon multitud de dinámicas de colaboración y agresión en función de los intereses de cada monarca. En ese momento concreto, la idea de una cristiandad unida contra los musulmanes invasores era totalmente errónea, y asistimos a cristianos y musulmanes unidos contra otro reino cristiano, o cristianos y musulmanes contra otro reino de Taifa rival. O cristianos contra musulmanes y viceversa.

Frente a las comparaciones de la serie El Cid con Juego de Tronos, lo cierto es que el complejo mundo de esa época bien pudo servir de inspiración para George R.R. Martin para escribir las novelas. Y en ese sentido, si algo hace bien esta primera temporada es haber mostrado la complejidad de estos reinos y las luchas por el poder que tuvieron lugar durante esos años.

Y hasta aquí puedo leer. Me quedo muerto viendo la forma tan desastrosa en la que los creadores han desaprovechado los increíbles hechos históricos para crear casi 300 minutos de televisión aburridos hasta decir basta y que no hay por donde cogerlos. No quiero alargarme más de la cuenta ni hacer sangre del árbol caído, pero El Cid me ha parecido increíblemente mediocre a todos los niveles: Actoral, de guión, visual y estético… no se salva nada.

En primer lugar, tiene delito que habiendo rodado tantas escenas en localizaciones históricas y espacios naturales, todo de sensación de falso. Mi compañera Lupe hizo un símil muy acertado, al sentirse viendo la serie como si fuera a recibir una lección de historia y se encontrara que la han llevado a Port Aventura. Esto me muestra que en muchas ocasiones no es cuestión de dinero, sino de calidad de los que deciden y de atención a los detalles.

En este sentido, me produce bochorno que excepto algún momento puntual del ¡4º capítulo! con la única batalla de la temporada, me parece que TODO está rodado de la peor forma posible, como si ante la posibilidad de rodar y mostrar algo de forma dinámica e interesante optaran siempre por la opción más cutre y televisiva posible, dicho esto en el peor sentido posible (lamentablemente). En todo caso, los momentos correctos son demasiado pocos, demasiado tarde.

El Cid es una serie aburrida, plana y que se hace lenta porque aunque el contexto histórico es interesante, lo que hacen los personajes no lo llega a ser nunca. Y peor, con unos diálogos realmente penosos que parecen sacados de “Al salir de clase” o subproductos similares y unas interpretaciones flojísimas que cuando oyen hablar de carisma no saben a qué se refieren.

El casting es terrible y es otro de los motivos que la serie no enganche. Es cierto que los actores tienen que lidiar con unos diálogos que no se los desearía a mi peor enemigo, pero sobre todo Jaime Lorente y todos los actores jóvenes de la serie transmiten que en el fondo no se acaban de creer lo que están interpretando y que estarían más cómodos en una serie juvenil ambientada en la actualidad. Lorente jamás está a la altura del desafío, y eso lastra también el visionado.

Aunque es cierto que la España del siglo XI pudo inspirar a George R.R. Martin, la realidad es que la serie intenta copiar sin ningún pudor a Juego de tronos con resultados lamentables. Para alargar la serie y justificar una franquicia de múltiples temporadas que ofrezca a Prime contenidos para varios años, los guionistas se inventan tres líneas argumentales diferentes que se van desarrollando a paso de tortuga y nunca acaban de interesar. En primer lugar un drama histórico con conspiraciones palaciegas de mercadillo, en segundo lugar una historia juvenil con grandes dosis de empoderamiento femenino y amoríos adolescentes nivel al salir de clase, y por último una historia de aventuras repleta de acción, que acaba resultando pobre y tampoco funciona. 3 arcos, todos mediocres que en ningún caso te dejan con ganas de querer saber cómo continuará la historia.

Esta primera temporada acaba resultando un chiste que se olvida de lo principal de cualquier obra de entretenimiento, que es ofrecer algo que haga al espectador querer volver la próxima semana, la próxima temporada, etc… Y es cierto es esta primera temporada es poco menos que un prólogo y que todo lo bueno del Cid queda para mucho más adelante, pero alguien con un poco de cabeza debería haber pensado que antes que 6 temporadas mediocres alargadas, que ya veremos si llegan a rodarse cosa que dudo, no hubiera sido mejor plantear únicamente dos (máximo tres), que fueran realmente potentes con los principales hechos históricos conocidos. Que no optara por inventarse todo lo que les pasa a los personajes y que dejara a los espectadores con ganas de seguir viendo próximos episodios.

Como véis, no me ha gustado la serie como producto de entretenimiento, y ni siquiera entro en las diferentes polémicas que han rodeado a la serie como son su falta de fidelidad histórica por ejemplo con la espada con la que Prime promocionó la serie, o el revuelo que se formó cuando Lorente expresó en una entrevista “Que se preparen las derechas” con el tratamiento realista e histórico con el que se ha planteado la serie, teniendo en cuenta que “la sombra de El Cid ha sido absolutamente manipulada por intereses políticos”. No me interesan, no me parecen algo tan grave para empezar y hubiera preferido eso sí que todos hubieran empleado sus energías en hacer una serie “buena” en lugar de algo que intentara meter con calzador elementos actuales que no interesan ni pegan con la historia.

Comparto el trailer de esta serie:

El Cid me parece una serie muy floja, aunque debo agradecer su existencia porque gracias a ella volví a ver y disfruté el peliculón de 1961, un clásico imperecedero. Pero, en fin, hazme caso y no pierdas cinco horas de tu vida en este serie cuando hay tanto contenido bueno, variado y de calidad con el que aprovechar nuestro tiempo.

PUNTUACIÓN: 3,5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de El Cid de Anthony Mann (Clásico de 1961)

Cuando me comentaron el tema para el último podcast de El Colmo, la verdad es que a priori no podía apetecerme menos. Con motivo del estreno de El Cid en Prime Video, la idea era ver y comparar la serie de televisión y la película clásica de 1961 dirigida por Anthony Mann y con los dioses de la pantalla Charlton Heston y Sofía Loren. Y aunque de la serie de televisión hablaré mañana, hoy quiero destacar este películón que 60 años después de su estreno ha vuelto a volarme la cabeza.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

En la segunda mitad del siglo XI, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, se hizo célebre por sus victoriosas campañas contra los musulmanes durante la reconquista del Reino de Valencia. Acusado injustamente de traición, Rodrigo mata en duelo al padre de Jimena, que lo rechaza y se encierra en un convento. Este es el punto de partida de numerosas peripecias: las intrigas del conde García Ordóñez, el desafío del rey Ramiro de Aragón y su enfrentamiento con Alfonso VI (Jura de Santa Gadea), que lo desterró de Castilla. (FILMAFFINITY)

El Cid es una coproducción italo-americana dirigida por Anthony Mann, director con una amplísima filmografía durante los años 40, 50 y 60 hasta su fallecimiento en 1967, con películas como T-Men, Colorado Jim, Cimarrón, La caída del imperio romano o Los héroes de Telemark. La película fue producida por Samuel Bronston, uno de los grandes productores del cine épico de los años 60 y que estuvo muy ligado a España, donde rodó no sólo El Cid, sino también las míticas Rey de reyes (1961), 55 días en Pekín (1963) o La caída del imperio Romano (1964). El Cid supuso un importante éxito para Bronston, ya que a partir de un presupuesto de 7 millones de dólares recaudó cuatro veces más, además de recibir 3 nominaciones a los Oscars de 1962 (que no ganó).

A partir de una historia de Fredric M. Frank, en el guión final aparecen acreditados el propio Frank, Philip Yordan y Ben Barzman. Para El Cid Bronston contrató a Robert Krasker como director de fotografía y contó con una super icónica y recordada partitura de Miklós Rózsa y una dirección artística de Veniero Colasanti y John Moore. El montaje de la película de 3 horas fue realizado por Robert Lawrence.

El Cid fue rodado entre noviembre de 1960 y febrero de 1961 en localizaciones en Peñíscola, Ávila, Burgos, Calahorra, Manzanares, Belmonte, Toledo y Madrid entre otras, más otro mes para los interiores que fueron rodados en los míticos estudios Cinecittà de Roma.

La película está monopolizada por Charlton Heston y Sofía Loren como El Cid Rodrigo Díaz de Vivar y su amada Jimena Díaz. Ellos llenan de carisma e iconicidad cada uno de los planos en los que participan y firmaron una película que les convierte en leyendas del cine.

Junto a Heston y Loren hay un reparto de caras conocidas pero menores del cine de la época. Raf Vallone, un actor con muchos papeles de villano, interpreta al conde Ordóñez rival de El Cid, mientras que Ralph Truman es el rey Fernando I, padre de Sancho (Gary Raymond), Alfonso (John Fraser) y Urraca (Geneviève Page), mientras que Douglas Wilmer es Al-Mutamin, rey de Zaragoza.

El Cid es un drama histórico inspirado en la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, cuya leyenda pasó a la historia gracias al Cantar del Mío Cid, la primera gran obra literaria en lengua castellano además del el primer cantar épico conservado prácticamente en su totalidad en Europa. Como todo el mundo de mi edad, vi la película de niño hace más de 30 años y el interés a priori era nulo, ya que pensaba que la película habría envejecido de mala manera al ser una película de hace 60 años. Sin embargo, la sorpresa que me he llevado al verla de nuevo ha sido monumental.

En lugar de una película “vieja”, me he encontrado un películón alucinante con una escala en lo referido a la acción, los decorados y el carisma de los personajes que me he dejado sin habla. Ante la irrupción de la televisión en los años 50 en los Estados Unidos, empezó a plantearse si el cine tenía los días contados. La respuesta de los grandes estudios fue crear películas más grandes que la vida con un tamaño y unas imágenes con colores cada vez mejores que la pequeña pantalla en blanco y negro no podría en ningún caso igualar. Es en esos años cuando el CINEMASCOPE y las películas rodadas en 70mm ofrecían historias para pantallas aún más grandes de lo habitual.

El Cid me ha parecido lo más grande que he visto en una pantalla desde posiblemente Ben-Hur. Con unas increíbles localizaciones históricas entre las que encontramos una Peñíscola que ya es historia del cine (aunque la fidelidad histórica con Valencia fuera nula), las aventuras están protagonizadas por momentos increíbles con cientos (¿miles?) de extras en pantalla, con unos larguísimos travellings y unas escenas con una escala que sólo El Señor de los Anillos recientemente está a la altura de lo que nos muestra la película. No sólo en las localizaciones históricas de Belmonte, por ejemplo, es que los decorados construidos en Cinecittà transmiten una escala monumental que te los crees completamente y parecen más reales que el 99% de las imágenes que nos muestra la serie de televisión.

Charlton Heston y Sofía Loren demuestran en esta película porque son auténticas ESTRELLAS del cine. Su carisma y presencia llenan la pantalla y atraen todas las miradas. En especial Heston, que no es solo por sus 1,90 metros de altura y su imponente presencia, sino por una voz (vi la película dos veces, la segunda en versión original) que hace te que creas que puede ordenar a los océanos a que se muevan. Heston transmite heroicidad y una integridad en sus valores éticos que más que un héroe medieval parece casi Jesucristo, un ser puro que antepone la seguridad de su gente antes que la suya propia y sus acciones siempre vienen provocadas por lo que es correcto por encima de las órdenes que le pudieran dar los Reyes del momento.

También Sofía Loren está impresionante. A pesar de ser italiana, nos traslada al ideal de belleza griega con unas facciones perfectas que ofrecen personalidad y carisma. Sus mejillas, las cejas, y su penetrante mirada justifican de sobra el precio de una entrada de cine, o más recientemente, el del DVD de la película.

La película dura 3 horas que jamás se me hicieron largas. De hecho, en comparación con la serie de televisión, están pasando todo el rato cosas super interesantes con multitud de localizaciones y personajes enfrentados, de forma que si hubiera durado una hora más me la hubiera fundido sin inmutarme. Un detalle que no recordaba y me alucinó es que el edición restaurada por Martin Scorsese con motivo del 50 aniversario mantiene el intermedio que se producía en los cines no sólo para cambiar el rollo de película, sino también para permitir ir al baño, etc debido a la larga duración de la película. Y aprovechando este corte, los guionistas aprovechan para hacer un salto temporal de varios años, en los que se entiende que el Cid ha estado guerreando y por los que ha sufrido una terrible herida que le marca el rostro. La habilidad que muestran a la hora de llevar a cabo esta elipsis me parece de una brillantez alucinante, ya que en esta última hora asistiremos a los momentos quizá más espectaculares con las batallas en Peñíscola.

Otro detalle muy interesante es que frente al doblaje clásico de la película, realizado hace 60 años y que inevitablemente transmite cierta sensación viejuna por las voces de la época, el segundo visionado en versión original me alucinó porque escucharlo por primera vez con sus voces originales y con la copia restaurada me dió una sensación totalmente contemporánea, nada que ver con algo realizado hace más de medio siglo.

El Cid es un espectáculo visual y actoral impresionante, no se puede calificar de otra manera. Quizá el único pero que le puedo poner no es a la película en si, que es un ejemplo del mejor cine de aventuras del que mucha gente debería aprender, sino a la poca fidelidad histórica que tiene la historia, de forma que hay gente que cree que realmente El Cid ganó una batalla después de muerto o hizo jurar a un Rey en el día de su coronación que no había tenido nada que ver con el asesinato de su hermano.

Este detalle y quizá algún detalle en los combates en los que sí se nota que la película se rodó hace 60 años, como gente que se mueve y no sabe a donde va o tira flechas que caen un par de metros delante suyo, con detalles menores que no impiden el disfrute de una película que tenía totalmente olvidada y me ha volado la cabeza.

Por todo ello, te invito a que como yo elimines cualquier prejuicio o reparo que tuvieras ante la película y te animes a verla, vas a alucinar.

Comparto el trailer de la película:

El Cid es un peliculón. Hazte un favor e intenta verla porque te va a sorprender.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Dcsos Planeta muerto 1 de Tom Taylor y Trevor Hairsine (DC Comics – Ecc Ediciones)

Si terminé el mes de febrero con Tom Taylor, me ha parecido buena idea empezar el marzo comiquero también con el escritor australiano, al haber comenzado recientemente ECC Ediciones a publicar en España DCSos: Planeta Muerto, la continuación de la exitosa serie DCSos junto al artista Trevor Hairsine, cuyo primer número está a la altura de las expectativas creadas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La corrupta Ecuación de la Antivida convirtió a miles de millones de personas en monstruos, incluyendo a los héroes más grandes de la Tierra, conduciendo al planeta a un inminente apocalipsis. Años más tarde, una llamada de socorro pone en alerta a Damian Wayne, Jon Kent y Cassie Sandsmark, que han asumido en el exilio planetario el legado de Batman, Superman y Wonder Woman, respectivamente. ¿Todavía hay vida en la Tierra? ¿Está preparada la nueva Liga de la Justicia para enfrentarse al horror? ¡Tom Taylor y Trevor Hairsine, los responsables de Dcsos, vuelven a la carga!

DCSos fue uno de los éxitos de DC más inesperados del final de 2019 y primeros meses de 2020. A la estupenda miniserie inicial le siguió la también impactante DCSos: Inmortales, planteada a modo de spin-off con personajes secundarios que no tuvieron cabida en la miniserie inicial. Pero la editorial afincada en Burbank sabía que este concepto creado por Tom Taylor era un filón que había que explotar, por lo que para alegría de los lectores, nos llega esta nueva miniserie de 7 episodios en los que tenemos de vuelta a Trevor Hairsine, el artista de la primera serie.

Taylor nos devuelve con maestría al mundo de DCsos, no sólo en lo relativo a los personajes y qué han estado haciendo estos últimos 5 años, sino también con sus señas de identidad narrativas, consiguiendo que los personajes nos importen a partir de una única línea de diálogo, de forma que su posterior muerte consiga impactarnos.

Además de la vuelta a la Tierra, la serie incluye un enorme giro mostrado en el cliffhanger del final del comic que puede cambiar todo lo que pensábamos que conociamos del mundo de DCSos. Esto me hace destacar a un Taylor que podría haber optado por más de lo mismo, casquería y muertes de personajes icónicos, cosa que realmente es lo que hizo en su día Marvel con sus Marvel Zombies, y sin embargo muestra querer llevar la serie por territorios nuevos que sin duda sorprenderán a los lectores entre los que me incluyo.

En el apartado artístico, a Hairsine le acompañan Gigi Baldassini y Stefano Gaudiano en las tintas y Rain Beredo en el color. No soy un gran fan de Hairsine y en algunos momentos me da la sensación que algunas viñetas suyas se quedan como medio abocetadas. Sin embargo, consigue clavar la parte emocional que hace que los personajes te atrapen, y no se corta en unos momentos gores que son dolorosamente impactantes. Globalmente, me parece un equipo sólido aunque no super estrella, y estoy seguro que van a conseguir que disfrutemos mucho de este comic.

Comparto a continuación algunas páginas más de este primer número. Enjoy!!

DCSos Planeta Muerto pinta que nos va a brindar una estupenda historia no exenta de momentos dramáticos en la que quien sabe si todos nuestros héroes van a sobrevivir. Un comic super recomendable para los fans de los personajes de DC Comics.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Bruja Escarlata y Visión Episodio 8 (Disney+)

Ahora si. Tras varias semanas de dudas, teorías y, por qué no decirlo, desinformación, ya tenemos todas las respuestas que necesitábamos. Bruja Escarlata y Visión (Wandavision) nos las ha dado en un episodio increíblemente emocionante que eleva a Elisabeth Olsen como una de las mejores actrices de la actualidad.

(Artículo CON Spoilers)

PUNTUACIÓN: 9/10

Episodio 8. En episodios anteriores.

Wanda emprende un viaje muy inquietante: ir al pasado para entender su presente y su futuro.

Este octavo episodio cuenta con 43 minutos y es el más largo hasta la fecha. Aunque lo importante en si no es la duración sino lo emocionante que es todo lo que nos cuentan, consiguiendo atraparnos desde el minuto uno. Es asombroso como Wandavisión nació (en apariencia) como una comedia ligera, y ha mutado hasta convertirse en un doloroso drama centrado en una protagonista que ha perdido a todos sus seres queridos y parece predestinada a una vida en soledad. Esto que es un enorme acierto creativo y narrativo es sin duda mérito del director Matt Shakman, la showrunner Jan Schaeffer, y de Laura Donney, escritora de este episodio.

El prólogo en 1693 en Salem, donde conocemos el origen de la bruja Agatha Harkness, nos ofrece la primera sorpresa del episodio, al comprobar como para crear al personaje, la serie ha copiado con total fidelidad su origen comiquero. Que buen comienzo. Agatha eso sí, es un personaje “malvado” que absorbe las habilidades de otros magos, y se ha visto atraída hasta Westview tras el enorme despliegue de poderes de Wanda al crear su anomalía con la idea de controlar esa enorme fuente de poder que ha resultado ser Wanda.

Tras los homenajes previos a la historia de la televisión y los episodios en los que brillaba un personaje u otro, este octavo episodio es todo Wanda. Es él veremos momentos de su vida que fueron apenas mencionados en las películas ampliados para dotar al personaje de una profundidad que la convierte en uno de los personajes más interesantes de todo el MCU. Hasta ahora podría decirse que Wanda “sólo” era la heroína más poderosa (junto a Carol), ahora es una protagonista de gran complejidad y con grandes matices que hacen que sea imposible no empatizar con ella y cuyo dolor nos conmueve a lo largo del episodio.

Su infancia en Sokovia en la que ocultaba las penurias del mundo real con las sitcoms americanas, la bomba de Stark que mató a sus padres, la primera manifestación de sus poderes que evitó que la segunda bomba les matara componen una escena excelente de gran dramatismo. Shakman rueda increíblemente bien esta escena y consigue alterarnos con la caída de la primera bomba en su casa, demostrando que es un director muy inteligente que sabe sacar el máximo partido al guión.

Los experimentos de Hydra muestran a la Gema de la Mente activando y probablemente aumentando sus habilidades de bruja, con otro momento potentísimo en el que Wanda y nosotros vemos un detalle del futuro y muestra la primera muestra inconsciente de Wanda de su control de la realidad como mecanismo de defensa, al trastocar las imágenes de Hydra.

La escena de Wanda y Visión en la base de los Vengadores tras La Era de Ultrón y antes de Civil War es otro momento de gran emoción y ofrece una de esas escenas que nunca se vieron en las películas y que se intuían pero que ahora nos damos cuenta de lo mucho que las necesitábamos. Junto a una Olsen que nos está matando con su dolor, Paul Bettany hace otra actuación magistral desde el minimalismo y nos ofrece la que será una de esas frases que recordaremos toda la vida. “¿Que es la pena, sino amor perseverante?”. Escribo estas líneas y no puedo evitar que la lágrimas lleguen a mis ojos, porque es un momento alucinantemente emocionante que explica y justifica el amor y la conexión que ambos personajes poseen.

Y llegamos a una clave del episodio y sin duda la sorpresa del episodio. Wanda llega a SWORD para llevarse el cuerpo de Visión. Frente a la versión que el director Hayward dio sobre que Wanda se había llevado el cuerpo de Visión, la realidad es que NO lo hizo. Esto es algo que yo ya vi en el sexto episodio cuando Darcy detectó dos señales de Vibranium y me alegra que esa parte se haya confirmado.

El dolor de Wanda al ver a Visión desmontado nos golpea muy duro, y Olsen realiza un despliegue interpretativo alucinante. Viendo la escena, lo cierto es que SWORD y Hayward NO son malos como también se ha especulado (a falta de alguna sorpresa final en el último episodio). De hecho, Hayward actúa de forma correcta al permitir que Wanda pueda despedirse del cuerpo de Visión y obtenga un final que la permita pasar página. La forma en que poco menos que la invita a que intente revivir a Visión sirve para alimentar las teorías sobre la aparición de Mefisto, al que llegados a este momento no creo que vayamos a ver. Ese diálogo es cierto que es ambiguo, pero la siguiente escena desmentiría una presencia sobrenatural.

Y es que Wanda tras dejar SWORD se dirige a WestView, donde descubrimos que Wanda y Visión habían comprado un terrero donde construir una casa “donde envejecer”. El paseo de Wanda muestra un pueblo deprimido y triste que sin duda ha vivido tiempos mejores en el pasado, y nos lleva a la gota que colma el vaso, al ver los cimientos de una casa que no llegó a construirse, metáfora clara de su amor destruido que no se puede arreglar. Normal que Wanda se rompiera por dentro y no pudiera aguantarlo más.

De esta forma, descubrimos que siempre fue Wanda. Ella creó la anomalía, a Visión y posteriormente a los niños buscando esa vida perfecta que sin duda merece tras tanto dolor, usando las sitcoms que tanto la alegraron de niña como fuente de inspiración. No fue Agatha, ni ninguna presencia sobrenatural, siempre fue Wanda y solo ella. Ni multiverso, ni Mefisto, ninguna de las teorías que se fueron construyendo a partir de las dosis de desinformación se han demostrado correctas. Algo que nos transporta a House o M y a numerosas historias de los comics en los que Wanda pierde el control de sus poderes con resultados catastróficos.

La explicación final de Agatha que Wanda es la Bruja Escarlata, la poseedora de la Magia del Caos que la permite la creación espontánea, nos ofrece un ¿último? momentazo alrededor del nombre de superhéroe de Wanda (Bruja Escarlata) casi al nivel del “Vengadores reuníos”. Y es que ya sabemos que Wanda no fue nombrada así en las películas y tampoco se había utilizado este nombre hasta ahora, por lo que la forma en que se ha explicado y construido una tensión a su alrededor me ha parecido excelente.

Pero espera, ¡aún hay más! La escena entre créditos en la que Hayward activa a la Visión Blanca sin su memoria anterior es puro John Byrne y nos ofrece otro momentazo que adelanta todo lo que está por resolver en el último episodio dentro de unos días.

Este octavo episodio ha sido 1000% comiquero y me llena de alegría, además de construir una historia fírmemente asentada en el MCU cinematográfico. La gran cantidad de localizaciones y efectos especiales que hemos tenido en el episodio nos justifica el presupuesto cinematográfico que ha tenido la serie. Hay tantos momentos que vamos a recordar durante años que me ha maravillado, y confirma una vez más que NO existe la fórmula Marvel, más allá de intentar siempre hacer cosas diferentes.

Elisabeth Olsen está a otro nivel, pero sin duda merece la pena destacar a Kathryn Hahn como Agatha, que ofrece también una gran fuerza en su interpretación mientras intenta enseñar a Wanda su pasado como forma de intentar hacerse con el control de sus poderes.

¿Y qué va a pasar en el último episodio?

Hay un montón de cosas por resolver. Por un lado, lo principal es la lucha Wanda – Agatha. Pero también está pendiente el final del séptimo episodio con Mónica y Pietro (si, creo que quedan cosas que aclaran sobre él), y sobre todo, la lucha de Visión Blanca, con la Visión de la Anomalía creado por Wanda, y contra ella misma. Y eso sin entrar en Darcy o Jimmy Woo, que seguro van a tener también aparición, o las teorías sobre el personaje de Dottie, que por otro lado casi no ha tenido ninguna importancia hasta ahora, pero se supone que va a seguir apareciendo en las siguientes películas del MCU.

No se cómo lo van a resolver, pero si tengo claro que una vez Wandavision se ha puesto en modo Byrne, el final NO va a ser un final feliz para Wanda. Lo más probable es que una vez activado la Visión Blanca, aún recuperando en parte su memoria, no sentirá el amor que compartía con Wanda y se aleje de ella. Además, parte del mensaje de la serie es que Wanda debe dejar partir a su pasado como única forma de poder seguir adelante, cosa que no pasaría si ella y Visión acabaran juntos al final de la serie. No, eso no va a pasar ahora. De hecho, para que su reunión dentro de unos años tenga un mayor impacto emocional en la audiencia, ahora es el momento de su separación. Y dentro de unos años, cuando por fin vuelvan a reunirse, el momento será también grandioso.

Luego están las dudas alrededor del director Hayward. A pesar de las dudas que plantea que mintiera sobre que Wanda robó el cuerpo de Visión, creo que al final NO va a ser nadie importante, desde luego no Mefisto, cuya aparición de la nada en el último episodio cuando realmente nada hasta la fecha ha sugerido su existencia, sería un deus-ex-machina un tanto impropio a estas alturas. Al final, le veo como un funcionario que intenta hacer lo correcto, incluso equivocándose, aunque eso choque con lo que los héroes del MCU necesitan e implique destruir o activar un arma de gran poder como es el cuerpo de Visión.

Se lleva anticipando una gran aparición en el último episodio. Elisabeth Olsen lo “soltó” en redes sociales. Todos tenemos claro que Doctor Strange va a salir, aunque sea a modo de cameo, dada la anunciada aparición de Wanda en Doctor Strange and the Multiverse of Madness. Sin embargo, si sólo aparece a modo de cameo en una eventual escena post-créditos, quedaría la posibilidad de otra aparición que ha sido comparada con “un momento Luke” en Mandalorian.

Puestos a especular, y aunque es muy difícil que pueda suceder, me parece que un cameo que sin duda provocaría un “momento Luke” sería ver a CHADWICK BOSEMAN interpretando a T´CHALLA por última vez. Por un lado, el rodaje de Wandavisión terminó en marzo de 2020, y Boseman falleció en agosto, por lo que tuvo tiempo de participar en la producción y que su cameo pudiera ser mantenido en secreto. Pero es que además, en Infinity War, Shuri estaba grabando las pautas cerebrales de Visión cuando fue interrumpida por Corvus Glaive. ¿Y si realmente terminó (o se quedó en el 80%) y aparece ahora para devolverle la memoria a Visión? Si Shuri entrara en juego, T´Challa iría detrás. De hecho, que la memoria no estuviera completa ayudaría al argumento que una Visión revivida no tuviera sin embargo sentimientos hacia Wanda. Y conociendo a los americanos, es la única aparición ahora mismo que podría provocar un “momento Luke” en el MCU, sobre todo si Wandavision se mantiene en una forma tan contenida dentro de la narrativa cinematográfica actual.

Esta sería la opción A) “grounded”, anclada en el mundo visto hasta ahora. Pero hay una opción B) que sería un último episodio super loco que nos volara la cabeza entrando a tope con todas las teorías locas del multiverso vistas hasta ahora. De hecho, gracias a Doctor Strange y Vengadores Endgame, ya sabemos que SI existe un multiverso en el MCU, lo que pasa es que de momento no se han lanzado en explorarlo, cosa que aparentemente pasará en Spiderman No way home y en Doctor Strange and the Multiverse of Madness.

Sin embargo, si se hubieran guardado un último as en la manga para el último episodio y Wanda fuera a protagonizar la versión cinematográfica del “No More Mutants” del comic House of M, mi opción es que Wanda en esta ocasión sería una creadora de vida y traería a los mutantes al MCU. En ese caso, cualquier cameo tipo Charles Xavier o Magneto tendrían un impacto equivalente a ver a Luke en Mandalorian. Lo cierto es que esta opción me gustaría mucho, al dar a Wanda una vertiente CREADORA en lugar de la destructora que ha sido durante años en los comics Marvel gracias a Brian Michael Bendis y a los diferentes editores que le dieron luz verde a sus ideas.

No tengo ni idea si veremos alguna de estas opciones la semana que viene. Lo que sí se es que Wandavision está marcando un standard de calidad que las próximas series y películas de Marvel van a tener muy difícil de igualar, empezando por Falcon and the Winter Soldier a mitad de marzo, o la película de Viuda Negra, que espero que ahora sí llegue a estrenarse en los cines a finales de abril. Y lo que también tengo claro es que después de los grandes momentos televisivos que hemos vivido, Marvel y sus creativos van a clavar el final, incluso aunque eso no implique un final feliz para todos los personajes. Dentro de los arcos de personajes que con tanta maestría están trabajando en Marvel, ahora es el momento de la separación para que cuando por fin se junten dentro de unos años, el momentazo sea para el recuerdo.

El momento de soñar es ahora, y Wandavision nos ha subido a lo más alto en las últimas semamas, ahora es el momento de disfrutarlo. ¡Qué gran momento estamos viviendo para ser fan de Marvel!!

Comparto el trailer de este episodio:

WandaVisión no puede ser mejor y está creando historia del MCU. ¡Imposible perderse el final el próximo viernes!!

PUNTUACIÓN: 9/10

¿Cómo pensáis que va a terminar la serie? ¿Tenéis otras teorías locas? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Hellblazer: Rise and Fall de Tom Taylor y Darick Robertson (DC Black Label)

Tras unos meses de espera, por fin me llegó el tercer y último número de Hellblazer: Rise and Fall, la reimaginación del mago John Constantine dentro del sello Black Label de DC Comics de Tom Taylor y Darick Robertson, que ha resultado una lectura diferente pero en la que identifico los principales rasgos del personaje.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un multimillonario cae del cielo y es ensartado horriblemente en la aguja de una iglesia. Curiosamente, las alas de ángel están pegadas a su espalda. Siguen más hasta que, aleluya, está lloviendo empresarios. La detective Aisha Bukhari está perpleja por esto, hasta que la visita su amigo de la infancia, el investigador de lo oculto John Constantine. Hellblazer de DC descubre un vínculo entre la élite que cae y un momento impactante de su juventud malgastada junto a Aisha. ¿Cómo se relacionan estos asesinatos con la primera muerte a manos de John? ¿Cómo involucra esto al cielo y al infierno? Incluso si esto es culpa de John, ¿Constantine se alegrará de dejar caer del cielo a algunos bastardos ricos más, como un Robin Hood vengativo? ¡Es un misterio completamente nuevo de DC Black Label protagonizado por John Constantine en su primera historia escrita por el aclamado escritor Tom Taylor (DCeased) y el artista Darick Robertson (The Boys)!

Comentaba el pasado mes de octubre cuando reseñé el primer número de esta miniserie que John Constantine es para mi como un viejo bastardo amigo de la familia, y sus comics me han acompañado casi desde que tengo uso de razón y afición lectora. Es por esto que la confirmación de este Dream-Team formado por el escritor Tom Taylor (Lobezna, Amistoso Vecino Spiderman, DC Sos) y el histórico dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys) con el colorista Diego Rodríguez, me alegró muchísimo la existencia.

Esta miniserie Hellblezar: Rise and Fall está editada dentro del sello Black Label de DC Comics, lo que significa que Taylor tiene rienda a suelta para contar la historia que quiera sin tener en cuenta años de continuidad del personaje. He leído algunos comentarios y también en algunos podcasts a gente dudando sobre el objetivo de la línea Black Label, al haberse convertido en un poco un cajón de sastre donde entra casi cualquier comic previo de DC Comics o, en su caso, del difunto sello Vertigo. En mi opinión, la clave en lo referido a los nuevos comics Black Label es que NO buscan publicar obras maestras que marquen un antes y un después (tampoco Alan Moore pensaba en esto mientras escribía Watchmen o La broma asesina) sino obra COMERCIALES que puedan seguir vendiéndose durante años gracias a la calidad de los profesionales a los que contratan. Artistas que cuentan con libertad casi total, lo que a priori pudiera ayudar a potenciar su creatividad.

En este sentido, dentro que este Rise and Fall es un comic que tiene claro su objetivo de entretenimiento y que Taylor no inventa ninguna rueda ni plantea nada especialmente revolucionario con el personaje, creo que es una lectura perfecta para nuevos lectores a los que les suene el personaje de películas o series de televisión y no sepan por donde empezar a leer ya que transmite perfectamente la esencia de John Constantine. Teniendo en cuenta que justo esta semana volvieron los rumores sobre que HBO Max estaría analizando la posibilidad de dar luz verde a una nueva serie de televisión del personaje, parece que DC está creando stock para cuando se estrene hayan tomos en las librerías para que piquemos.

Y es que John Constantine, aparte de otras consideraciones, es un héroe del pueblo que ha tenido que luchar toda su vida en las calles y que si algún enemigo tiene, son los poderosos, los políticos, la nobleza y los snobs a los que busca de derribar de unos pedestales creados por la tradición y años de opresión hacia la gente normal. Frente a la figura del mago sabio y poderoso que mira y cuida desde su atalaya al pueblo y que sabe lo que es mejor para ellos, John vive en el pub y parece empeñado en cometer errores nuevos con cada aventura, lo que al final le convierte en carismáticamente humano.

Su lucha contra Lucifer, y en general contra cualquier que quiera apropiarse de su alma, forma parte importante de su historia, pero también lo es el hecho que para John los Ángeles en muchos momentos son igual de malos que los demonios, al ser unos seres fríos que no se preocupan por la vida de la gente normal que son los que suelen sufrir las consecuencias de la eterna lucha entre el bien y el mal.

Me gusta el punto de vista con el que Taylor escribe esta historia, haciendo que a pesar de una infancia desgraciada, una vida en las calles y su cinismo superficial, John claramente busca ayudar a la gente, quizá en parte para compensar alguno de esos muchos errores que cometió en el pasado, que por supuesto siempre acaban resurgiendo para cobrarse su deuda. HÉROE serían quizá palabras mayores a la hora de calificar a John, pero para mi no hay duda que es una buena persona.

Darick Roberton es un artista perfecto para dibujar a John Constantine. Su estilo transmite un toque cínico y de humor negro que le viene de maravilla al personaje, y además de se un estupendo narrador, no se amilana a la hora de dibujar momentos sangrientos y gores. Sus páginas son 100% Hellblazer y me encantaría que pudiera volver a dibujar al personaje en una nueva miniserie.

Dentro del estupendo apartado artístico, me resulta interesante comentar que los colores de Diego Rodríguez son más luminosos de lo esperado a priori en un comic de Hellblazer y ayudan a transmitir que NO estamos en un comic de terror sino más bien en una aventura sobrenatural (eso si, con algunos elementos sangrientos). Esto puede resultar chocante en un principio y de hecho sería el principal pero que le encuentro al comic, sobre todo pensando en las expectativas de la gente, pero leída la historia de nuevo de un tirón, ayuda a transmitir el tono correcto que la serie necesitaba.

Además, el diseño de Robertson de Lucifer resulta un tanto chocante al alejarlo del clásico demonio infernal al que nos hemos acostumbrado incluso en otras aventuras de Constantine. Sin embargo, de nuevo, resulta perfecto con el concepto de Taylor de convertirle en un ser educado y con sentido del humor (el gag del número dos es antológico), pero con cuernos y con una residencia fijada un pelín por debajo de Londres. La dinámica que ha creado para John y Lucifer me ha parecido super chula e invita a pensar que podemos tener más momentos de gloria con ambos en el futuro.

Aunque como digo este Rise and Fall choca al no ser una historia de terror al uso, Taylor no se corta a la hora de incorporar punkarradas muy típicas de John Constantine como es la frase “los billonarios son la gente más inútil del planeta”, o el propio significado del título del comic. Cuando descubrimos quien “se alza y cae”, el comic adquiere un nuevo significado anti capitalista lleno de humor negro y mala baba que significa la guinda del pastel.

El formato más grande de los comics Black Label sirven para que podamos disfrutar del arte de Darick Robertson en toda su amplitud, justificando para mi el precio de portada. Además, al ser comics de 44 páginas, Taylor no está limitado por las 20 páginas de historia de las grapas normales, lo que permite que cree una historia con un ritmo diferente que desarrolla sus giros y sorpresas a su propio aire.

Lo único malo de este formato Black Label es que los números han salido con una diferencia de dos meses, lo que hizo que la espera se me hiciera un pelín larga. De hecho, no acabo de entender porqué teniendo en cuenta que este comic tiene tan sólo 3 números, DC no esperó a publicarlo hasta que los autores no lo hubieran finalizado, sacándolo mensualmente. No acabo de recordar si es que en Octubre hubo algún tipo de efemérides del personaje que les forzara a empezar a publicarlo ese mes, pero dado que ya no llegaban a tener el tomo recopilatorio para navidades, casi hubiera preferido que hubieran tardado dos meses en publicarlo.

El pero que le veo a este comic es que tras unos años en los que John Constantine fue incorporado al universo DC superheróico y vivió unas aventuras bastante intrascendentes y sin demasiado interés, la noticia de este Rise and Fall invitaba a ilusionarse ante una historia quizá más ¿trascendente? respecto a lo que habiamos tenido en el pasado reciente. En realidad, Taylor solo pretendía hacer una buena historia de Hellblazer sin ninguna pretensión más allá del entretenimiento, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene en función de las expectativas con las que llegáramos cada uno de los lectores de este comic.

En todo caso, dentro de su ligereza, me gusta que Taylor a pesar de punkarradas puntuales, plantee una historia casi desde un punto positivo y optimista. Suena raro leer una historia de John Constantine con final feliz (más o menos), pero justo por eso me ha gustado bastante, ya que creo que lo fácil para un guionista de Hellblazer, es hacer un comic super dramático en el que los amigos de John pagan el precio de sus errores y él acaba solo y desgraciado. Este es otro elemento que me gusta de Taylor, al saber escribir historias con el feeling de lo que debe ser un buen comic de John Constantine a los que le suma detalles chulos e interesantes que hacen que no parezca un refrito que ya hemos leído en innumerables ocasiones.

En resumen, me ha gustado el comic y no me importaría que Taylor y Robertson volvieran a reunirse en el futuro para una nueva historia. Dentro de su simplicidad y falta de pretensiones, creo que es una buena historia que satisfará a los lectores veteranos y también a las nuevas generaciones.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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