Crítica de Sin piedad de Timur Bekmambetov

En redes sociales los «profesionales» habían masacrado Sin piedad, la película de Timur Bekmambetov (Wanted, Abraham Lincoln: Vampire Hunter) protagonizada por Chris Pratt y Rebecca Ferguson. Al final me animé a verla para ver si realmente era tan mala como la pintaban. Por supuesto, no lo era.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En un futuro próximo, un detective (Chris Pratt) es acusado de asesinar a su esposa. Tiene 90 minutos para demostrar su inocencia ante la Jueza de la I.A. avanzada (Rebecca Ferguson), a la que él mismo defendió en su día, antes de que esta decida su destino.

Timur Nuruakhitovich Bekmambetov (Unión Soviética, 1961) es un cineasta y empresario tecnológico kazajo-ruso. Es conocido principalmente por la épica fantástica Night Watch (2004), el thriller de acción Wanted (2008) y la película de terror histórico Abraham Lincoln: Vampire Hunter (2012), así como por las películas de screenlife Unfriended (2015), Searching (2018), Profile (2018) y War of the Worlds (2025).

Sin piedad es una película producida por Amazon MGM Studios (Prime Video), estudio con el que Chris Pratt mantiene una buena relación profesional, con Sony Pictures encargándose de la distribución internacional. La película nace a partir de un guion de Marco van Belle y tiene fotografía de Khalid Mohtaseb, montaje de Austin Keeling y Lam T. Nguyen, con música de Ramin Djawadi. El rodaje tuvo lugar en Los Ángeles, con un montaje final de 100 minutos de duración. El presupuesto estimado es de 60 millones de dólares.

En el reparto tenemos a Chris Pratt como el detective Christopher «Chris» Raven, un agente de la policía de Los Ángeles que está siendo juzgado por el asesinato de su esposa; Rebecca Ferguson como la jueza Maddox, una IA que forma parte del programa Mercy; Kali Reis como Jacqueline «Jaq» Diallo, la compañera de Chris; Annabelle Wallis como Nicole Raven, la difunta esposa de Chris; Chris Sullivan como Robert «Rob» Nelson, el padrino de Alcohólicos Anónimos de Chris y compañero de trabajo de Nicole; Kylie Rogers como Britt Raven, la hija de Chris, y Kenneth Choi como Ray Vale, el difunto compañero de Chris.

Sin piedad es un thriller efectivo que parte de una premisa interesante que hace a la película diferente, pero que también plantea una limitación que podía significar el principal problema de la película. La premisa de ciencia ficción anticipatoria es que debido al aumento exponencial de crímenes violentos en los Estados Unidos, en los casos en los que las evidencias parece irrefutables los acusados son juzgados por un sistema dirigido por un I.A., y en caso de encontrarle culpable el acusado muere en ese mismo momento. Para demostrar su inocencia y poder salvar la vida, la I.A. pone a disposición del acusado un poder casi ilimitado, al poder entrar sin limitación en cualquier teléfono, cámara u ordenador que esté conectado en línea con la I.A. para buscar pruebas de su inocencia. De momento, todos los casos hasta la fecha han acabado confirmando la condena del acusado.

La limitación actoral es brutal, porque Chris Pratt se pasa el 99% del metraje atado a una silla de ejecución en una habitación cerrada. Y se despierta borracho sin saber lo que ha pasado, lo que plantea la duda inicial sobre si él realmente pudo matar a su mujer. Junto a él Rebecca Ferguson interpreta a la I.A. que le juzga, de forma que sólo la vemos de medio cuerpo y en primeros planos, y su interpretación debe ser lo más austera de movimientos y sentimientos posible. Sin embargo, me alegra poder decir que estas limitaciones no impidieron que disfrutara de la película.

En especial Chris Pratt demuestra que es uno de los pocos actores que ahora mismo puede decirse que es una ESTRELLA de cine. Pratt consigue transmitir toda la confusión inicial y la duda ante un pasado que le muestra como un policía alcohólico que no se ha portado bien con su esposa. A pesar de la limitación de movimientos, Pratt demuestra que no los necesita una vez se pone en marcha la investigación, porque su personalidad se adueña de la pantalla. En positivo también, dentro que Rebecca Ferguson interpreta a una I.A. a priori sin sentimientos, Ferguson añade un toque de ironía en su interpretación, incluso de duda cuando se plantea que igual puede haberse equivocado con su primera valoración del caso. En una película en la que la pareja protagonista está presente en pantalla el 90% del tiempo, me alegra que ellos sean los artífices del éxito de la película.

Pero ojo que Sin piedad dista mucho de ser perfecta. El principal problema es su guion. A pesar de que la película es super entretenida, lo cierto es que se plantean una serie de trampas que resultan un poco ridículas una vez te paras a pensar un poco en lo que acabas de ver. Esa sensación de trampa, empezando porque Chris Pratt no recuerde lo que hizo en los momentos previos a la muerte de su mujer, no la tuve durante el visionado sino una vez terminó la película y me puse a pensar en ella. Luego a lo mejor no está tan mal, si pensamos en lo que opinaba al respecto Alfred Hitchcock. Bueno, en realidad cuando se descubre todo el pastel es una locura tan grande, y sobre todo, una casualidad sobre una imposibilidad sobre una locura, que un poco sí que pensé que los giros finales eran un poco demasiado.

En positivo, Timur Bekmambetov plantea un ejercicio narrativo diferente con esta película, creo que influido en los videojuegos de primera persona y los videos corto de Youtube o TikTok. Cuando Pratt empieza a investigar la muerte de su mujer, muchas de las escenas se ven desde las cámaras personales de policías, con lo que tienes la sensación de estar siempre en medio de la acción, con unas imágenes a menudo caóticas. Por ejemplo, cuando seguimos una persecución desde una de esas cámaras. El resultado a veces me gusta y otras veces no tanto, pero me parece interesante que se intente plantear un lenguaje visual diferente al de los thrillers tradicionales.

El presupuesto de 60 millones de la película puede parecer exagerado pensando que la mayoría del tiempo tenemos a dos personas hablando en un espacio cerrado. Pero la película plantea numerosos elementos de ciencia ficción empezando por unos vehículos voladores que usa la policía. Además de varias explosiones y recreaciones digitales. Dicho esto, vería normal que la mayor partida de gasto haya sido para pagar a Pratt y a Ferguson, porque la película se estrena en cines debido a su presencia y ellos son el principal reclamo que provocó que quisiera verla. Así que sin saber lo que han cobrado, seguro lo merecen.

Con los tiempos que corren, uno pensaría que la mala de la película sería la I.A. Pero me ha llamado la atención también la idea positiva que se transmite de ella, porque incluso equivocándose está aprendiendo para mejorar y hacerlo mejor la próxima vez. Lo que no es sorpresa es que cuando se conozcan todos los misterios, resulte que el eslabón débil sea el ser humano, en concreto la policía, que son los que proporcionan la información a la I.A. para que juzgue. Y claro, si las pruebas son incorrectas el veredicto no puede acertar.

Sin piedad dista mucho de ser perfecta. Pero es una película más que digna que se atreve a plantear cosas diferentes y que tiene una duración y un ritmo que me parecen perfectos. No va a ser la mejor película para nadie, pero estoy seguro que van a estrenarse películas mucho peores y con historias mucho más trilladas y con sensación de «esto ya lo he visto».

Sin embargo, la crítica americana y las redes sociales se tiraron en contra de la película. Y más concretamente, de Chris Pratt. Y hay que ser sinceros, el hecho que sea un cristiano practicamente  que no se ha unido al coro progresista contra los republicanos y Donald Trump, le ha granjeado el odio de muchas personas de izquierdas en los Estados Unidos. Y puedo equivocarme, pero diría que Pratt no ha dicho nunca que apoye a los republicanos, o que haya votado a Trump. Pero tampoco ha dicho que vote demócrata, y eso es suficiente para ser puesto en la picota por los «buenistas» de izquierdas. Unas personas que se han propuesto boicotear sus películas, porque ya se sabe que o estás conmigo al 100% o estás contra mi sin término medio. En España hay críticas de todo tipo, buenas y malas. Pero en USA las críticas fueron exageradamente malas, y no tengo duda que fueron por ideología, no por un análisis sincero de los pros y contras de esta película.

Chris Pratt ha protagonizado películas malas, claro que sí. Pero la virulencia de algunos comentarios me hizo sospechar que había más campaña organizada en su contra que problemas reales de la película. Por eso me animé a verla incluso cuando la cosa no pintara demasiado bien. Por cierto, si os animáis a ver la película, NO veáis el trailer, ya que destripa algunos de los giros más importantes de la película. Y lo cierto es que una vez vista, creo que Sin piedad es una película más que digna que cuando la veas en casa cuando se entrene en Prime Video, estoy seguro que diréis «pues no es tan mala, ha sido entretenida».

Comparto el trailer de la película, que os recoiendo que NO leáis:

Sin piedad me ha parecido un curioso experimento narrativo que no sale tan mal parado como las críticas especializadas hacen creer.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Punisher Red Band 5 de Benjamin Percy y Julius Ohta (Marvel Comics)

Finaliza la miniserie The Punisher Red Band de Benjamin Percy, Julius Ohta y Yen Nitro en el color. Y la decepción es máxima.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

¡El regreso de Frank Castle al Universo Marvel queda finalmente confirmado, mientras la sinfonía de violencia de los virtuosos BENJAMIN PERCY y JULIUS OHTA alcanza su crescendo asesino!

¿CÓMO HA SIDO POSIBLE QUE FRANK SALGA DE WEIRDWORLD? ¿POR QUÉ? ¿Y QUÉ GIROS Y SORPRESAS NOS DEPARARÁ AÚN ESTA HISTORIA QUE DESBORDARÁ NUESTROS SENTIDOS?

The Punisher Red Band ha sido una decepción tremenda. Y más que por la historia en si, que también, por la forma en que Benjamin Percy se declara fan del personaje pero luego plantea una historia en la que le convierte en un psicópata peligroso. Esto es en realidad lo peor de este comic. Y al principio podía tener su justificación con la amnesia de Frank Castle, pero que resulta lamentable que se mantenga cuando Frank recupera su memoria. Percy ha escrito una historia que termina sin que sepamos quien es Frank Castle en realidad, y me parece tremendo. Su insistencia con un narrador produciendo frases terribles («I see red») puede que le pareciera que añade un matiz literario florido, pero resulta ridículo cuando se utiliza para alguien como Punisher.

He comentado en anteriores ocasiones como parece que Marvel odia a Punisher y por eso se negó a publicar comics del personaje durante mucho tiempo y cuando lo hizo fue para retirarle. Pero leyendo este comic casi me parece que Marvel se vió «obligada» a publicar este comic debido a la popularidad del personaje en Daredevil Born Again, pero lo ha hecho con la instrucción al escritor que el personaje debe caer mal y ser mostrado como un desequilibrado peligroso. Porque es que no se entiende.

Obviamente al comprar este comic no esperaba que fuera igualarse a la mítica etapa de Garth Ennis, pero no esperaba encontrarme a un incompetente que dispara 20 tiros a alguien para no matarle. Este no es Punisher, que si algo es es quirúrgico, no malgastando 20 balas si puede matar a un enemigo con una apuntada a la cabeza. Por cierto, hablando de esa escena, me parece lamentable que todos sabemos que en el Universo Marvel nadie permanece muerto mucho tiempo. Pero que Punisher haga una punkarrada super fuerte que podría tener importantísimas repercusiones en el universo Marvel y en el mismo comic te muestren que Punisher es un incompetente que no ha matado a alguien a quien disparó 20 veces, es incomprensible.

La incompetencia de Castel se ve cuando que entra a otro tiroteo con las pistolas casi descargadas. Se que es la escusa que Percy usa para que NO mate a ese otro personaje, pero es una situación ridícula. Como lo es que una policía con un brazo destrozado se haga la dura y convence a Frank que no le mate y deje que le detenga. Por cierto, otra cosa que Frank Castle no es es cruel. Si quiere matar a alguien lo hará sin pensarlo dos veces. Digo esto porque la escena con Microchip me parece tremenda también, rayando la tortura. Es que en lo referido a la caracterización de Frank Castle, Benjamin Percy lo ha hecho todo al revés.

Aparte de la equivocadísima caracterización de Punisher, que ya es algo muy malo, este último número de miniserie me ha parecido un comic deslavazado con escenas que no parece que conecten unas con otras. Acepto que las 20 páginas obligan a la síntesis y a ir al grano, pero no me ha gustado tampoco lo que Percy plantea, a pesar de lo guay que parecía a priori que Punisher fuera a enfrentarse en la misma grapa a Kingpin y a Tombstone. El resultado final no ha podido ser más decepcionante.

Otro elemento que igual no resta pero tampoco suma es el dibujo de Julius Ohta con color de Yen Nitro. Lo primero a comentar es que Ohta no ha sabido aprovechar el formato Red Band para adultos para crear escenas realmente potentes visualmente. Los tiroteos a los que aludía antes son el ejemplo más claro de oportunidad perdida. También diría que su estilo correcto sin más no acaba de saber dibujar a Punisher, hasta el punto que parece planteado a mostrarle como un psicópata, no como alguien estoico que sabe como realizar el trabajo que tiene delante suyo. Siendo un dibujo aceptable, no busques personalidad o momentos realmente destacados, porque no los hay. El drama de los dibujantes correctos de Marvel está también presente en esta miniserie, y reafirma la idea de oportunidad perdida.

Tenía muchas ganas de leer una nueva historia de Punisher, pero este Punisher Red Band ha sido una decepción embarazosa para el guionista Benjamin Percy. Tras comprobar que Percy se mantiene como guionista en la nueva serie regular que comenzará a publicarse justo a continuación, solo cabe una opción. Por mucho que me duela, debido a mi amor por el personaje. NO COMPRAR EL NUEVO COMIC. Una vez más, Marvel ha fracasado no dando a los lectores lo que queremos. Y mira que lo tenían fácil.

Comparto las primeras páginas de este último número de miniserie:

The Punisher Red Band ha sido una decepción tremenda. Me da mucha pena que Marvel y sus creadores no sepan plantear buenas historias que se sientan con el feeling correcto que debe tener un comic de Punisher.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Batman 6 de Matt Fraction y Jorge Jiménez (DC Comics)

Termina el primer arco de la nueva etapa de Batman de Matt Fraction y Jorge Jiménez, y lo hace con otro comic super entretenido que da gusto leer gracias al fantástico trabajo del dibujante español.

PUNTUACIÓN: 8/10

Después de sobrevivir a una cita infernal, la larga noche no ha terminado para Bruce Wayne. Mientras hace malabarismos con múltiples necesidades como Bruce, los Monster Men de Hugo Strange atacan una instalación petroquímica y obligan a Batman a entrar en acción. Gotham City se convierte en un polvorín mientras las superestrellas Matt Fraction y Jorge Jiménez continúan su aclamada serie sobre el Caballero Oscuro.

El quinto número de Batman de Fraction y Jiménez nos dejó con un cliffhanger antológico, y la forma en que se resuelve de momento me ha hecho mucha gracia. La situación es un poco tonta, pero de alguna manera juega con los mitos de los comics y como no son las gafas lo que ocultan la identidad de Superman, sino la imposibilidad de la gente de creer que Superman puede tener una vida gris y vive entre ellos. Esto, pero aplicado a Batman es lo que Fraction plantea, y creo que tiene sentido.

En lo referido a este número, tengo que decir que probablemente sea el más flojo hasta ahora. Tras el despliegue visual del quinto número, en este el combate de Batman contra los Monster Men de Hugo Strange queda como una escena vacía de intensidad, de alguna manera transmitiendo que se plantea porque toca una escena de acción y no tanto por el peso dramático que aporte a la trama.

Además, Bruce tiene dos momentos emocionales con Damián y con Tim Drake (el tercer Robin). Y dentro de estar bien, me dejó un poco la sensación que me he perdido cosas entre las apariciones de Tim en este cómic. (Obviamente, me he perdido su vida, que entiendo se está contando en otras series). Y que un cómic me deje está sensación, o que debería estar comprando otra cosa además de este cómic, es algo que no mola nada.

Como en números anteriores, Jorge Jiménez se sale dibujando este cómic. Sus paginas tienen un dinamismo alucinante, y sabe ser divertido cuando toca, como en las páginas iniciales. Además, los momentazos visuales que Jiménez dibuja confirman cada mes que el granadino nació para dibujar Batman. Y mira que disfruto cuando Dan Mora (por ejemplo) dibuja a Batman, pero Jiménez me chifla. Es que es capaz de triunfar dibujando cualquier cosa.

Otro tema a comentar que me hace pensar en esta grapa como la menos buena hasta ahora, es que en realidad este número no es el final de nada. De hecho, el cómic plantea una sorpresa final que confirma la naturaleza ambigua de la doctora Zegler, dejando claro que no está claro que vaya a ser una amiga de Bruce Wayne, o una enemiga de Batman.

Con todo, sigo ilusionado con esta colección de Batman. Creo que Fraction está muy entonado y con el dibujo de Jiménez, el cómic se convierte en TOP.

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman de Matt Fraction y Jorge Jiménez es un éxito absoluto, lo cual es compatible con que este comic haya sido el más flojo hasta la fecha.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de G.I. Joe 13-17 de Joshua Williamson y Tom Reilly (Image Comics)

Analizo Dreadnok War, el último arco de G.I. Joe a cargo de Joshua Williamson, Tom Reilly y Jordie Bellaire en el que Duke y el Comandante Cobra se convierten en extraños compañeros que huyen en una la persecución mortal.

PUNTUACIÓN: 10/10

¡LA GUERRA DE LOS DREADNOKS COMIENZA AQUÍ!

Cuando Cobra Commander es traicionado por uno de sus aliados más cercanos, ¡se convierte en el objetivo de la venganza de los Dreadnoks!

Pero en su hora más oscura, el único que puede salvar a Cobra Commander es… ¿Duke?

¡La alianza más inesperada da inicio a la historia más grande de G.I. JOE hasta la fecha, tan llena de acción que se publicará cada dos semanas de la mano del equipo de ensueño formado por Joshua Williamson y Tom Reilly!

Este arco de G.I. Joe se ha publicado con periodicidad quincenal en Estados Unidos, una demostración del enorme acierto editorial que Skybound está consiguiendo con el Universo Energon.

Hace un par de meses reseñé los dos primeros números de Dreadnok War, y el arranque de este arco me gustó mucho. La trama no puede ser más sencilla, y quizá por eso funciona también. Cobra necesita Energon para sus armas, lo que hace que el Comandante Cobra vaya al desierto a encontrar una posible fuente. Esto permite a Destro a poner en marcha su plan para hacerse con el control. Y para ello, sólo es necesario dar la localización del Comandante Cobra a los Dreadnoks, que tienen una deuda pendiente con él.

La primera sorpresa viene cuando Duke llega en el momento justo para salvar la vida del Comandante Cobra, porque le necesita vivo. Y esto parece una tontería, pero explica uno de los motivos por los que me gusta tanto este comic. Y a la vez, el problema de muchos comics actuales de Marvel. Cuando compro comics de superhéroes, quiero ver a héroes haciendo cosas de héroes debido a una moral que les obliga a hacer lo correcto. La p&%$ manía del «realismo» mal entendido y de las narrativas progresistas destinadas a desmontar mitos del género está haciendo mucho daño al comic mainstream. Y aunque esta acción de Duke puede ser un poco loca y nada realista, precisamente me gusta porque un héroe es quien hace lo correcto aunque hacerlo ponga en riesgo su vida.

Otro de los aspectos de Dreadnok War que me ha volado es la forma en que Joshua Williamson plantea un blockbuster palomitero en el que hay unas increíbles escenas de acción, que Tom Reilly aprovecha para lucirse como la super estrella que es, y un montón de giros y sorpresas a cual mejor. Esto hace que la experiencia de lectura en grapa sea alucinante. Hay escritores que escriben para el tomo y me alegro que Joshua Williamson no sea uno de ellos. ahora que tengo el arco completo me lo he vuelto a leer de un tirón, pero la lectura grapa a grapa, con días de diferencia entre ellas, ha sido una maravilla. Además, me encanta la acción, pero Williamson se guarda momentos de Duke con el Comandante Cobra que son oro puro.

G.I. Joe es un comic de acción. Y tener a Tom Reilly es una garantía de éxito. Tras dibujar el primer arco de la colección se tomó un respiro, y aunque los dibujantes que le sustituyeron son buenos, Reilly está a otro nivel ahora mismo. La narrativa de Reilly es soberbia, y el detalle de plantear un homenaje a Mad Max Fury Road en los dos primeros números me ha volado la cabeza. Viendo la persecución, lo primero que me alegró el día es ver vehículos de los Dreadnoks que yo tenía comprados físicamente junto a mis muñecos de G.I. Joe. En concreto hablo de la moto de 3 ruedas que tiene acoplada una plataforma con una ametralladora, y el coche blindado. Que los actuales creativos del comic se acuerden de algo que mis padres nos compraron a mis hermanos y a mi ¿hace 40 años? me parece una pasada.

Luego tenemos el homenaje a Mad Max: Fury Road, en el que tenemos incluso un paso entre montañas que será dinamitado para permitir la huida de los protagonistas. Las escenas de acción me parecen maravillosas, consiguiendo que estas grapas se lean en un suspiro a pesar de que pasan muchas cosas. Porque todo está contado de la forma más clara y espectacular para el lector.

Tom Reilly es un dibujante de sensibilidad clásica que centra su estilo en contar la historia de la forma más clara posible, haciendo que la experiencia sea un placer para el lector. Otro elemento que me ha flipado de este arco es que Reilly plantea los principales sets de acción de cada grapa con una doble splash-page dividida en viñetas super pequeñas con las que Reilly realiza las diferentes coreografías de acción que Duke, el Comandante Cobra y el resto de personajes realizan. Esta solución visual y creativa me parece un acierto absoluto, y consigue que las grapas de 20 páginas cundan muchísimo más.

Skybound ha permitido a Tom Reilly trabajar con margen de sobra para que pudiera dibujar todo el arco sin necesidad de fill-ins. Incluso para un arco que se ha publicado quincenalmente. Puede hacer, no es una utopía imposible. Esto también puede parecer una tontería, pero la satisfacción de leer una historia dibujada toda por el mismo dibujante es algo tan evidente que me hierve la sangre pensando las malas prácticas con las que los editores de Marvel llevan años castigando a sus lectores. Por eso, cuando ves un comic tan satisfactorio como este G.I. Joe más canta lo mal que trabaja la mal llamada actualmente «Casa de las Ideas».

Cuando un comic une un dibujo perfecto con una historia que entiende a los personajes y lo que los lectores esperamos en un comic de estas características, el éxito está asegurado. Es justo lo que está pasando con este comic de G.I. Joe.

The Dreadnok War me han parecido una lectura fantástica. Por comics como este G.I. Joe me aficioné a los comics de superhéroes cuando era niño y sigo aquí después de todos estos años. El comic no puede ser más sencillo y conecta con todos los mitos de G.I Joe de la mejor manera posible. Y si a eso le sumamos el SORPRESÓN final con que termina el arco, queda claro que esta nueva etapa de G.I. Joe apunta a que va a darnos AÑOS de grandes historias.

Suelo cortarme un poco con las puntuaciones, porque obviamente no todo puede ser sobresaliente aunque me guste mucho a mi. Pero este arco Dreadnok War ha conseguido que me entusiasme con un comic que ya me estaba gustando muchísimo. Es una maravilla. Pocas veces un 10 sobre 10 está más merecido que ahora.

Comparto las primeras páginas del número 13 USA:

Por comics como G.I. Joe y arcos como este Dreadnok War me aficioné a los comics de superhéroes y 40 años después sigo aquí enganchado al medio. ¡Menuda maravilla!!!

PUNTUACIÓN: 10/10

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Crítica de Skinbreaker 5 de Robert Kirkman y David Finch (Image Comics)

Comenzamos la segunda mitad de Skinbreaker sin levantar el pie del acelerador. El cómic de Robert Kirkman y David Finch, con color de Analissa Leoni, me tiene atrapado por completo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Anok descubre el verdadero coste de ser el Anciano… pero ¿a qué precio?

Me encanta el uso de las elipsis que Robert Kirkman plantea en Skinbreaker. Tras el sorprendente e impactante giro del número anterior que cambió la vida en la tribu, las cosas están yendo a peor. Paca, el nuevo líder, ha destruido todas las innovaciones y está destinado a hacer que la gente viva peor al tener que depender de los cazadores. Los avisos de Anok antes del combate sobre que los animales del bosque se estaban acercando demasiado a la tribu y que todos corren peligro no se han tenido en cuenta. Y casi anticipan que la tribu está destinada a ser destruida.

Kirkman plantea en esta grapa una historia sencilla que se desarrolla de forma lógica, dejando margen para que David Finch se luzca como siempre. Resulta súper llamativa la capacidad de Kirkman de dejar siempre el cómic en una situación apasionante que provoca que la lectura del siguiente número sea una necesidad.

Y como en números anteriores, el MVP de Skinbreaker es David Finch. Además de la espectacularidad del cómic, Finch consigue que los personajes transmitan un montón, consiguiendo que me preocupe por Anok y su familia, y por el futuro de la tribu en su conjunto. Aunque la historia se cuenta por la acción y no tanto por las emociones, Finch consigue que cada página sea un despliegue visual que consigue que me pierda entre las imágenes.

Quedan tres números de Skinbreaker, y no me atrevo a anticipar lo que puede pasar a continuación. Luego cuando lo lea pensaré que era lógico que las cosas sucedieran así, pero de momento temo por la vida de Anok. Tendré que esperar un mes para saber cómo continúa.

Comparto algunas páginas del comic:

Skinbreaker es el cómic que más ganas tengo de leer cada vez que me llegan los comics de la librería. Y cada mes confirma que estamos ante un cómic destinado a ser un bestseller atemporal.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros