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Crítica de The Madison temporada 1 (SkyShowtime)

Taylor Sheridan es ahora mismo el Rey Midas del entretenimiento televisivo. Tras el éxito monumental de Lioness T3, he visto The Madison, drama protagonizado por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell.

PUNTUACIÓN: 9/10

Tras una tragedia, una adinerada familia neoyorquina se traslada al idílico estado de Montana rural, explorando la conexión humana en medio de un profundo dolor.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, Lioness con Zoe Saldaña y esta serie me están volando la cabeza. Y lo hace con historias muy diferentes entre si.

Esta primera temporada de The Madison ha contado con 6 episodios, que han sido escritos por Sheridan y dirigidos por Christina Alexandra Voros, que es además la directora de fotografía. Voros es una de las principales colaboras de Sheridan, dirigiendo episodios de Yellowstone y 1883, y se nota que están en la misma onda creativa. Por motivos de agenda de la pareja protagonista, la producción de The Madison decidió rodar a la vez las temporadas uno y dos, por lo que es seguro que veremos la continuación de la historia en 2027. Además del trabajo extraordinario de Sheridan y Voros, quiero destacar también la música de Breton Vivian.

La serie está protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell interpretando a Stacy y Preston Clyburn, un matrimonio adinerado de Nueva York. Preston suele escaparse con su hermano Paul (Matthew Fox) al territorio casi virgen de Montana, donde tienen un pequeño terreno.

Stacy y Preston tienen dos hijas. Abigail (interpretada por Beau Garrett) es la hija mayor, que a su vez tiene dos hijas: Bridgette Reese (Amiah Miller) y Macy Reese (Alaina Pollack). Tras su divorcio, no tiene claro qué quiere hacer con su vida. Paige (Elle Chapman), es la hija pequeña, y está casada con Russell McIntosh (Patrick J. Adams). Paige es una niña tonta de Nueva York casada con el típico broker de finanzas de Wall Street.

En el condado de Madison (Nevada), la familia va a conocer a Van Davis (Ben Schnetzer), el ayudante del sheriff del valle del río Madison, y Cade Harris (Kevin Zegers), vecino del terrero de Paul y Preston. Por último, Liliana Weeks (Rebecca Spence), es la mejor amiga de Stacy en Nueva York.

The Madison es el último éxito de Taylor Sheridan. Y esta serie plantea dos lecturas para una historia que inicialmente parece evidente. Por un lado tenemos el drama alrededor del duelo que va a vivir la familia. Ante la desgracia que sucede, los miembros de la familia se desplazarán al valle de Madison (Montana) al ser el lugar favorito de Preston, el patriarca de la familia. Stacy (Pfeiffer) quiere entender qué es lo que hizo que su marido se enamorara de ese sitio, que es mucho más que el hecho que el hermano de Preston Paul viviera allí.

La serie plantea en cierta manera los diferentes estados del duelo. Y le da a Michelle Pfeiffer uno de los mejores papeles de su carrera. El rango interpretativo de Pfeiffer es increíble, y consigue engancharnos a una historia dolorosa, aunque está rodeada de la belleza de la naturaleza. Como siempre en Taylor, los diálogos son directos y secos, y dan la oportunidad de que los actores se luzcan. Que Pfeiffer no haya recibido los premios que claramente merece por su trabajo en The Madison sólo se explica por el odio que el «progresismo» americano le tiene a Sheridan. Por hablar de lo que no toca. Y peor, por tener éxito.

El reparto me parece todo fantástico. Por supuesto Michelle Pfeiffer está increíble. Pero Kurt Russell en su papel de patriarca que nos explica la belleza de la naturaleza mientras disfruta de la vida pescando, es otro de los puntos fuertes de la serie. También me ha gustado mucho Matthew Fox interpretando a Paul, el hermano de Preston. A pesar de su pequeño papel, añade muchísima emoción y credibilidad a la historia. Las hijas y nietas de la familia cumplen con lo que Sheridan necesita de ellas. Algo sobre lo que luego comentaré.

The Madison es un éxito, pero no sólo de Sheridan. Porque la directora Christina Alexandra Voros ha creado una serie insultantemente bella que hipnotiza con la belleza del paraje natural de The Madison. Pensando en que Voros es además directora de fotografía, hay que quitarse el sombrero ante el sobresaliente trabajo de la directora. Junto a Voros, quiero destacar la música de Breton Vivian, que ayuda a convertir esta serie en un clásico atemporal. Hemos visto otras series de Sheridan celebrando el medio natural, pero ninguna ha planteado mostrar la belleza de la naturaleza de la forma en que lo hace The Madison. Y hay que reconocer que la serie se recrea con el mismo meandro del río una y otra vez, pero es una imagen que queda clavada en las retinas y nunca olvidaremos.

Otro elemento diferencial de The Madison es que la productora de Sheridan ha rodado a la vez la primera y la segunda temporadas. Frente a la «maldición de la cancelación» que se ha impuesto en el entretenimiento en el que empiezas una serie sin saber si (Netflix) la va a cancelar dejándola colgada, Paramount+ demuestra una confianza absoluta en Sheridan. Y es cierto que el rodaje fue motivado por los problemas para ajustar las agendas de las estrellas. Pero el resultado es una historia que sabemos que podremos disfrutar en su totalidad. La tranquilidad que eso da al espectador para empezar a ver una serie es absoluta.

The Madison es increíblemente bella. Y como estudio del duelo ante la muerte de un ser querido, la historia me parece increíble. Pero es que ADEMÁS The Madison mete el dedo en el ojo para señalar la estupidez de un mundo moderno que se ha olvidado de vivir la vida de verdad. La vida conectada con la naturaleza. Frente a la vida vacía en Nueva York con gente con la nariz pegada a la pantalla del móvil, The Madison nos muestra que sólo en contacto con la naturaleza se puede decir que se está vivo. Vivo de verdad, no el trampantojo en que se ha convertido la vida moderna.

Hablaba antes sobre el odio que el progresismo americano tiene a Sheridan. Y es que casi Sheridan se atreve a mostrar y señalar que el emperador está desnudo. Escenas como cuando Paige es robada y agredida en el centro de Nueva York sin que nadie la ayude muestra la deshumanización de nuestra sociedad. Algo que obviamente no sucedería en Montana. Ampliado con la realidad de ver cómo han lavado el cerebro de nuestros jóvenes, hasta el punto de no atreverse a decir que su agresor es un afroamericano para no ser calificada de racista. Aunque su asaltante fuera afroamericano.

Las hijas de Stacy y Preston Clyburn son el ejemplo perfecto de niñas malcriadas que merecerían unos azotes para quitarlas la tontería que llevan encima. Algo provocado por haber vivido una vida acomodada sin desafíos reales a los que enfrentarse, convirtiéndose en piltrafas que no saben ni ir a un retrete de campo. Y lo mismo para sus nietas, que se atreven a calificar de «racista» que un plato de llame «olla india», cuando es el nombre que los mismos indios le han dado.

En el mundo del entretenimiento, cuando un urbanita se encuentra con gente de campo, en un gran porcentaje de veces, lo más educado que hacen esas series es llamarles «pueblerinos». Cuando no directamente calificarles como paletos, hillbilies o rednecks. Que una serie se atreva a decir que son los neoyorkinos, epítome de lo que se califica como «vida moderna», los tontos que no saben nada realmente importante, entiendo que es una revolución. Aparte del humor que Sheridan añade a la serie al reírse de ellos. Leyendo algunos comentarios y críticas USA, es algo que ha escocido bastante. Lo cual es algo tonto, porque en realidad ese es el mensaje implícito que Sheridan ha impreso en otras series empezando con Yellowstone. Lo que pasa es que The Madison igual lo hace más evidente, sumado a señalar que son los urbanitas los que no pillan lo que es la vida de verdad.

Ver The Madison me ha gustado mucho. Pero en cierto sentido yo también me ha visto señalado, al disfrutar de esta serie comodamente sentado en el sofá de mi casa cuando tengo el Desierto de Las Palmas a cinco minutos de casa. Igual mi caso no es tan extremo como el de la familia Clyburn, o en general de los americanos sedentarios que no han salido de su ciudad en toda su vida y a lo máximo a que aspiran es a ir a Las Vegas de vacaciones. Pero me parece una llamada muy evidente y exitosa de disfrutar del medio natural que tenemos a nuestro alrededor. Antes que sea imposible.

The Madison es una seriaza. Qué ganas tengo de que se estrene la segunda temporada.

Comparto el trailer de esta serie:

The Madison es un éxito arrollador. Otro más de Taylor Sheridan, que sigue sin fallar con sus historias. Ganazas de ver lo próximo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Neagley temporada 1 (Prime Video)

Neagley, la compañera de Jack Reacher interpretada por Maria Sten, consigue su propia serie que acaba de ser estrenada por Prime Video. Comparto mis impresiones de la entretenida primera temporada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Tras convertirse en uno de los activos más importantes de Jack Reacher y su grupo de élite 110, la ex sargento Frances Neagley inicia una nueva etapa como investigadora privada en Chicago. Allí se embarcará en una peligrosa misión para intentar sacar a la luz una amenaza siniestra.

Nick Santora, creador de la exitosa serie de televisión Reacher, y Nicholas Wootton han desarrollado la serie, son productores ejecutivos y showrunners. Ambos escriben cuatro de los ocho episodios de esta serie. Los otros guionistas son Adam Higgs, Kyle Long y Lacey Herbert. La serie ha estado dirigida, a razón de dos episodios cada uno, por Sam Hill, Gary Fleder, Phil Abraham y MJ Bassett. Como nota curiosa, descubro que la serie se rodó hace más de un año, entre febrero y Junio de 2025. Y resulta extraño que hayan tardado tanto tiempo en estrenarla. Cosa en lo que entiendo que habrá jugado un factor la fecha de estreno de la siguiente temporada de Reacher.

Maria Sten interpreta a Frances Neagley, una antigua sargento mayor del Ejército de los EE. UU., agente de la policía militar y miembro de la unidad de élite 110.ª de Investigadores Especiales, que ahora trabaja como investigadora privada. Zion Hutson interpreta a la joven Neagley. Greyston Holt es el detective Hudson Riley, un agente de la Policía de Chicago que, a regañadientes, ayudará a Neagley en su investigación. Adeline Rudolph es Renee Birdwhistle, una asistente que trabaja en la agencia de Neagley, Jasper Jones hace de Keno, un delincuente de poca monta y exdrogadicto que se ve envuelto en la investigación. Por último, Tyrone Benskin en el papel de Calvin Neagley, el padre de Neagley

Por la parte de los villanos, Matthew Del Negro interpreta a Pierce Woodrow, director ejecutivo de Invection Pharmaceuticals, que está experimentando con un medicamento experimental, y Damon Herriman como Lawrence Cole, líder de una secta fundada en Echo Canyon Farm que se aprovecha de la gente sin hogar y con problemas.

Reacher es un gran éxito para Prime Video. Y la cosa pinta bien, porque la cuarta temporada ha sido la mejor hasta la fecha, en mi opinión. Tiene sentido que puestos a exprimir la vaca, el personaje de Frances Neagley fuera el más adecuado para protagonizar el primer spin-of de este universo televisivo. Para que no haya ninguna duda, el inicio de la serie y el mismo trailer de la serie nos trae a Alan Ritchson como Jack Reacher para ayudar a la protagonista. Que Nick Santora, el creador de la serie de Reacher, sea el showrunner de esta serie es otro elemento que infunde confianza para animarse a verla.

Y la serie es justo lo que se espera de ella. Frances Neagley es una ex-militar super capaz que se ha establecido como investigadora en su ciudad natal, Chicago. Como conocimos en la serie de Reacher, Neagley tiene un trauma indeterminado que hace que evite el contacto físico con otras personas. El caso que tendrá que investigar es el supuesto suicidio de un amigo de la infancia, que estaba drogado hasta las cejas. La investigación que nadie más quiere hacer y que parecen empeñados en cerrar lo antes posible, llevará a Neagley hasta la granja Echo Canyon, que es la sede de un culto que ha lavado la cabeza a sus integrantes.

Durante esta investigación Neagley formará un equipo de personas con muy pocas cosas en común. Además, Neagley recordará cosas de su pasado y del trauma que provocó que no pueda tocar a nadie. Trauma en el que su padre, un ex-policía que estuvo implicado en hechos turbios, tiene un papel fundamental.

La historia de Neagley me parece que está muy bien hilada, planteando el drama personal de la protagonista junto al caso procedimental en el que descubrirá que también hay implicados policías corruptos. Los episodios de 45 minutos aproximadamente tienen un buen equilibrio en lo referido a las escenas de acción. No hay muchas, pero están colocadas en el sitio justo para conseguir que el interés del espectador no decaiga en ningún momento.

Dentro del protagonismo absoluto de Neagley, la serie desarrolla de forma adecuada el grupo de secundarios que la ayudarán en la investigación. En especial el detective de la policía de Chicago Hudson Riley, que es un policía honesto que lucha por quitarse el estigma de venir de una conocida familia de delincuentes locales. También me ha gustado bastante Keno, un chaval que ha vivido toda su vida en la calle que tuvo que realizar pequeños delitos para sobrevivir, pero que en realidad es buena persona.

El ritmo de la serie me parece muy acertado, planteando una tensión que termina de forma lógica en un último episodio que nos da el climax de acción que la historia necesitaba. De hecho, me parece genial que más de la mitad del episodio sea acción pura y dura. La serie me ha dejado con buen sabor de boca.

La serie se mueve por los terrenos lógicos dentro de una historia de acción de estas características. En realidad, no hay ningún misterio, ya que se establece desde el primer momento la conexión entre el líder de la secta de Echo Canyon Lawewnce Cole con la empresa farmacéutica de Pierce Woodrow que necesita cobayas para sus experimentos. Y que utilizó a quien no debía, poniendo en marcha la acción. No estamos ante un «quién lo hizo», sino ante la historia de ver como Neagley recoge las pruebas que la llevarán hasta ellos. Y les hará pagar por lo que hicieron a su amigo y a todas las personas inocentes esclavizadas en la granja.

En realidad, que la serie no plantee casi ningún misterio y deje claro en cada momento quien son los buenos y los malos no es un problema. La mayoría de series usan esta misma estructura. Y lo importante es si la serie resulta entretenida y consigue que empaticemos con los protagonistas. Cosa que sucede. Así que como entretenimiento que es, no me importaría ver una segunda temporada de Neagley.

Quizá el único pero que le puedo poner es que la serie parece peor de lo que es porque se ha estrenado justo después de dos series con temporadas increíbles. La cuarta temporada de Reacher y la tercera temporada de Lioness (en SkyShowtime). Por la parte de Prime Video, comercialmente hablando tiene todo el sentido que estrenaran Neagley justo a continuación del final de Reacher, porque los fans de la serie podrían engancharse a esta justo a continuación. Pero cuando Reacher y Lioness han sido tan buenas, ver a continuación una serie que «está bien» parece que sepa a poco. Y en realidad, no hay ningún problema con que una serie de acción esté bien y sea entretenida. El objetivo es ese. Pero las comparaciones son muy malas.

Lo más importante para mi es que si Prime aprueba una segunda temporada, yo la veré seguro. De momento no se sabe nada, veremos si se confirma algo en las próximas semanas.

Comparto el trailer de esta serie:

Neagley es una serie super entretenida que sabe qué tipo de historia quiere contar a qué audiencia. No hay nada malo en ello, todo lo contrario.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Lioness temporada 3 (SkyShowtime)

La tercera temporada de Lioness puede ser la mejor serie de televisión de 2026. Taylor Sheridan es el puto amo del entretenimiento televisivo de calidad para un público adulto que busca temas complejos sin sermones ni panfletos.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

Joe McNamara (Zoe Saldaña) es secuestrada brutalmente al comienzo de la temporada, lo que da inicio a una guerra de inteligencia de alto riesgo dirigida por Kaitlyn (Nicole Kidman) y Westfield (Michael Kelly) para rescatarla, mientras conoceremos los sucesos que llevaron al secuestro.

Taylor Sheridan (Carolina del Norte, 1970) es un cineasta, productor, guionista y actor estadounidense. Como actor, Sheridan trabajó en series como Hijos de la anarquía y Veronica Mars. Dio el salto a guionista con Sicario (2015), la brillante película de Denis Villeneuve por la que fue nominado al premio Writers Guild of America al mejor guion original. Con Hell or High water (David Mackenzie, 2016), fue nominado al Óscar al Mejor Guion Original. Su primera película como director y guionsta fue Wind River (2017), tras la que escribió la secuela de 2018 de Sicario: El día del soldado dirigida por Stefano Sollima. En 2021 estrenó su segunda película como director, Aquellos que desean mi muerte, protagonizada por Angelina Jolie.

En televisión, Sheridan ha construido un imperio en Paramount Network y lo ha hecho a partir de buenas historias que han ido creciendo paso a paso. Además de Yellowstone, serie de la que es co-creador junto a John Linson, productor, guionista y director de algunos episodios, ha creado sus precuelas 1883 (2021) y 1923 (2022), y es cocreador del thriller policíaco Mayor of Kingstown con Jeremy Renner, con quien coincidió en Wind River. También ha creado la serie policíaca Tulsa King, que co-escribe y dirige con Terence Winter y está protagonizada por Sylvester Stallone.

Taylor Sheridan está on-fire en SkyShowtime (Paramount+ en USA). Si alguien pensaba que se iba a tomar unas vacaciones tras el final de Yellowstone, no podía estar más equivocado. Landman con Billy Bob Thornton, The Madison con Michelle Pfeiffer y Kurt Russell, y Lioness muestran que aún Sheridan aún tiene cuerda para rato.

Taylor Sheridan escribe los ocho episodios de esta tercera temporada de Lioness. Michael Friedman ha dirigido 5 episodios, mientras que D.J. Caruso dirige dos y Robert McLachlan el restante. Frente a la premisa de la básica de mujeres soldado del ejército de los EE. UU. infiltrándose en misiones de alto riesgo, esta tercera temporada ha dado un vuelco total a la historia, siendo de largo la mejor hasta la fecha.

En el reparto tenemos a las habituales Zoe Saldaña en el papel de Joe McNamara, jefa del programa Lioness; Nicole Kidman como Kaitlyn Meade, supervisora de la CIA y jefa de Joe; Michael Kelly como Byron Westfield, subdirector de Operaciones de la CIA y jefe de Kaitlyn; y Morgan Freeman en el papel de Edwin Mullins, secretario de Estado de EE. UU.

Dave Annable interpreta a Neal McNamara, el marido de Joe. Los miembros del equipo son Laysla De Oliveira como Cruz Manuelos, Jill Wagner como Bobby, LaMonica Garrett como Tucker, James Jordan como Two Cups, Austin Hébert como Randy, Jonah Wharton como Tex, Genesis Rodríguez como la capitana Josephina Carrillo y Thad Luckinbill como Kyle McManus, oficial superior de la CIA y compañero de Joe.

Los nuevos personajes de esta tercera temporada son Elizaveta Neretin en el papel de Oleksandra Balakin, una agente ucraniana de la FISU y espía infiltrada en el SVR ruso, y Lev Gorn en el papel de Maxim Petrov, el embajador adjunto de Rusia en Estados Unidos

Taylor Sheridan es tan puto amo que en Lioness se guarda el papel de Cody Spears, un miembro de la Fuerza Delta del Ejército de los Estados Unidos que es aún más duro que todos los soldados del equipo Lioness. Y que les explica como funcionan las cosas en el frente de batalla del siglo XXI. Y Sheridan lo hace porque puede. Y queda mega guay. ¡Hell Yeah!!

La tercera temporada de Lioness me ha impresionado. Me gustaron mucho las dos anteriores, pero quizá el formato de infiltrar a una mujer soldado en un nuevo enemigo de los Estados Unidos podía ser repetitivo. Por suerte, Taylor Sheridan es un productor igual de bueno que en su faceta de escritor, y se dio cuenta de esto antes que nadie. Por eso esta tercera temporada es completamente diferente de las anteriores.

Sheridan cambia incluso la estructura de la serie, al lanzarnos el shock del secuestro de Joe nada más iniciarse la serie, para engancharnos completamente. A partir de ahí, la narración de divide en dos líneas temporales. Una en el pasado que muestran la última misión del equipo Lioness en Ucrania, en medio de la guerra contra Rusia, y todo lo que llevó hasta el secuestro de Joe. En paralelo, en el presente toda la maquinaria de los Estados Unidos se enfoca en encontrar a los secuestradores y salvar a Joe antes de que abandonen los Estados Unidos, momento en el Joe puede darse por muerta. Y encontrarla no va a ser fácil, porque hay una conspiración con varios frentes abiertos en los que no va a ser fácil saber en quien confiar. Porque incluso los agentes dobles pueden tener sus propias bazas que jugar.

Lo primero a destacar de Lioness es que es una serie que luce espectacular. No se lo que Paramount+ se ha gastado en esta serie, pero todas las escenas están planteadas como un blockbuster palomitero de primer nivel. El combate en Ucrania empleando drones y la infiltración del equipo de Joe para secuestrar a un militar ruso de alto rango me ha ofrecido momentos increíbles que creo que no había visto antes en una película o serie. Y mira que el género militar me gusta mucho. Además, no puede decirse que en esta temporada haya mucha acción. Pero los tiroteos que tenemos están rodados como Dios. Son escenas breves, secas y directas, en la que la tensión estalla en un segundo y el que dispara primero a menudo es el que sale con vida. Me encantan las coreografías locas y peliculeras tipo John Wick, pero esto es mucho mejor. Mucho, mucho mejor.

Igual que los tiroteos, los diálogos de Taylor Sheridan confirman por qué es el mejor guionista de la televisión a mucha diferencia de todos los demás. Diálogos directos, afilados, que no malgastan ni una palabra de más. Porque este mundo las acciones hablan más que las palabras. Y porque estos militares no se andan con tonterías. Incluso las escenas expositivas, a menudo informando a Morgan Freeman, son momentazos que me tenían pegado al televisor gracias al carisma de Freeman, Kidman, Kelly y Saldaña.

Una parte importante de la serie en la que la CIA y el ejército buscan operativos rusos infiltrados en los Estados Unidos, le sirve a Sheridan para hacer un certero comentario sobre el estado del país. Y como suele ser en él habitual, no deja títere con cabeza. Me encanta ver a los wokes indignados con Sheridan llamándole fascista (facha en España) porque muestra que las grandes potencias enemigas de los USA como Rusia o China lleva años invirtiendo en empresas, medios de comunicación y universidades para influir en la vida americana y crear un caldo de cultivo contra el gobierno y la sociedad americana, para debilitarla. Como si fuera algo que no se hubiera demostrado que ya ha pasado.

Para una parte de los Estados Unidos, el concepto del heroísmo está trasnochado. Por eso una parte de Hollywood no quiere hacer historias de héroes puros que luchan contra el mal simplemente porque es lo correcto. Lo que nos lleva a películas terribles que supuestamente deberían transmitir heroismo y que en realidad muestran a una villana con un traje de superhéroe con una S asesinar a sangre fría a un enemigo derrotado que no supone una amenaza y podría haber sido detenido y llevado a juicio. Me estoy desviando, pero digo esto porque otra parte de la sociedad SI cree en hacer lo correcto. Incluso en dar la vida por un ideal o para que sus hijos puedan seguir disfrutando del nivel de bienestar que disfrutan actualmente. Y que los enemigos de los USA quieren arrebatarles. La dureza que implica vivir según esos ideales para los soldados que lo llevan a cabo es mostrado de forma brillante por Taylor Sheridan. Claramente esta serie es para ese tipo de público.

La escena en que Joe detiene a un topo ruso que es un profesor de universidad pagado para difundir las ideas comunistas en una obra de arte. Porque Joe afirma lo que pensamos todos, que respetaría a ese traidor si hubiera donado toda su fortuna a la causa comunista, pero se dedica a convertir a jóvenes desde su púlpito con las ventajas de su vida de (casi) millonario a la que no piensa renunciar. Seguro que es algo que ha escocido a más de un actor, cantante o influencer de ideas de izquierda en los Estados Unidos. Por cosas como esta entiendo que Sheridan moleste tanto a algunos sectores «progresistas». Empezando porque no están acostumbrados que una serie o un autor no difunda la propaganda woke como se les exige. Algo que ha colonizado el 85-90% del entretenimiento actual. Que alguien como Sheridan sea tan rabiosamente independiente sin duda ofende a todos los del pensamiento único. Y hay un montón en Estados Unidos y también en España.

Pero Sheridan no está para darnos sermones, sino para mostrarnos un mundo peligroso en el que todos los países tienen sus intereses y harán lo que sea para conseguirlos. Incluso países que son teóricamente aliados de los americanos. De hecho, otro de los enormes aciertos de la serie es que mientras intentan liberar a Joe, en realidad no saben quien ordenó el secuestro. Lo que hace imposible que puedan detenerle. Ni ahora ni tampoco en el futuro si decide llevar las cosas un paso más allá. La complejidad de la conspiración hace que se hagan suposiciones que no tienen por qué ser correctas. Y gente inocente puede pagar el precio si están equivocados.

Por supuesto, la serie muestra los poderes casi absolutos que tienen las fuerzas del orden en virtud de las leyes que se crearon tras el 11 de Septiembre. Leyes que ningún presidente demócrata han derogado y que permiten la tortura y la detención indefinida sin cargos ni control judicial. En esta serie vemos acciones dirigidas a gente que la serie demuestra que es «mala». O como mínimo, traidores a sueldo de otros países enemigos de los EE. UU. Que para el caso es lo mismo. Sin embargo, no hay que ser muy lince para darte cuenta de lo terrorífico que puede ser este poder casi absoluto en manos de gente con agendas políticas e intereses económicos que defender. Ver la serie sirve no sólo para ver el alcance del poder del gobierno de los Estados Unidos y su complejo militar, sino cuestionarte la cantidad de abusos y situaciones injustas que pueden haber sucedido en los últimos años al amparo de estas leyes.

Y dentro de esa zona gris, me vuela la cabeza y me aterroriza que los «heroes» sean capaces de las mismas crueldades y torturas que los supuestos villanos. Joe es torturada por sus captores, pero no es muy diferente a lo que viven los prisioneros de Guantánamo. Que sean capaces de matar a gente inocente, incluso los que hasta hace 5 minutos eran aliados, muestra lo chungo que es este mundo y lo complicado que es todo. Por supuesto, los miembros de Lioness son los «buenos» de esta serie. Pero en realidad viendo lo que son capaces de hacer, no creo que sea un calificativo adecuado para ellos. Sheridan no está para colarnos planfletos, sino historias complejas como el mundo que vivimos. Protagoniza por personas con grandes zonas de gris.

La duración de 8 episodios me ha parecido perfecta, y la experiencia de ver semana a semana la serie una maravilla. Sheridan entiende como nadie el formato televisivo y consigue darnos en todos los episodios momentos dramáticos y giros que hacen avanzar la trama que hacen que el espectador siempre queramos más. Como formato televisivo que es, la tercera temporada de Lioness ha resultado un éxito monumental. Y como guinda, Sheridan desvela la identidad del villano en una última escena que conecta con temporadas anteriores y nos lleva de cabeza a una cuarta temporada que puede ser la bomba. Temporada que de momento no ha sido confirmada por Paramount+.

Aunque en realidad, lo cierto es que me da igual lo que Sheridan haga a continuación, lo veré seguro. Tras Lioness, llega el momento de ver The Madison, una historia completamente diferente, pero 100% Sheridan. Espero que Paramount+ no cometa una locura y renueve Lioness, aunque lo cierto es que hace unos meses salieron informaciones sobre la ruptura de relaciones del jefe de Paramount con Sheridan. Desde luego, ellos se lo pierden.

Comparto el trailer de esta tercera temporada de Lioness:

Lioness me ha impresionado. Ya sabía lo bueno que es Taylor Sheridan, pero es que esta serie está a otro nivel. Qué barbaridad.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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Crítica de Reacher temporada 4 (Prime Video)

Jack Reacher a vuelto para una cuarta temporada en Prime Video en la que el gigante protagonista se va a enfrentar a su mayor desafío. En lo suyo, estamos ante una de las mejores series de la televisión.

PUNTUACIÓN 9/10

Un encuentro casual con una desconocida desesperada en el metro de Filadelfia involucra a Jack Reacher en un arriesgado misterio.

La cuarta temporada de Reacher está basada en la novela de Lee Child «Gone Tomorrow» (2009), de la serie protagonizada por Jack Reacher. Nick Santora se mantiene como showrunner de esta temporada de 8 episodios. Sam Hill dirige 5 episodios, mientras que Gary Fleder dirige los otros tres. En los guiones encontramos a Nick Santora con Scott Sullivan, Seth Cohen, Amy Pocha, Penny Cox, Cait Duffy y Mick Betancourt.

Además de Alan Ritchson en el papel del imparable Jack Reacher, en esta temporada encontramos a Sydelle Noel como la detective del Departamento de Policía de Filadelfia Tamara Green; Agnez Mo interpreta a Lila Hoth, periodista indonesia investigando un caso con grandes implicaciones políticas. Anggun hace de Amisha Hoth, compañera de Lila; Christopher Marquette hace Jacob Merrick, un agente de policía de un pueblo pequeño que verá involucrado en una compleja conspiración tras la muerte de su hermana Anna (interpretada por Karen Kwong-Chip). Kevin Corrigan como el detective Shaun Docherty, compañero de Tamara; Kevin Weisman como Russell Plum, un periodista independiente de Washington D.C. acusado de conspiranoico, Marc Blucas como el congresista John Sampson; Kathleen Robertson como Elspeth Sampson, la esposa de John; Aaron Poole como Springfield, el jefe de seguridad de Sampson; y Dean Armstrong como Foster, un agente de la CIA, completan el reparto.

Reacher es el tipo de entretenimiento que más me gusta y que mejor conecta con mis gustos. Pero dentro que reconozco que me tenían ganado de inicio, porque disfruté como un enano las tres temporadas anteriores, tengo que decir que esta cuarta puede ser la más satisfactoria en todos los sentidos.

El principal éxito de esta temporada empieza con la historia, que es super enrevesada y me tuvo tres cuartas partes de la temporada no sabiendo qué estaba pasando y quien era el villano. Reacher ve a una mujer en el metro con síntomas de ansiedad. Cuando intenta ayudarla, Anna Merrick se suicida. Las autoridades quieren cerrar el caso inmediatamente, al parecer un suicidio sin más. Pero cuando varias personas empezando por la CIA empiezan a interrogar a Reacher preguntándole si Anna le dio algo en el metro, y tras descubrir que Anna era una empleada del gobierno, queda claro que hay algo más. Reacher no acepta un no por respuesta, así que va a empezar una investigación en el que no va a dejar títere con cabeza.

A Reacher le van a ayudar tres personas: Jacob Merrick, el hermano de Anna que es un policía de un pueblo pequeño en el que nunca pasa nada, que va a meterse en una situación que le supera completamente. La detective del Departamento de Policía de Filadelfia Tamara Green era una buena policía que fue degradada por hacer bien su trabajo en un caso con connotaciones políticas. Y el periodista conspiranoico Russell Plum, que busca desvelas los complots ideados desde el poder. Y todo apunta que el candidato a la presidencia de los Estados Unidos, el congresista John Sampson, un ex-militar que realizó misiones cuestionables en Indonesia hace casi 30 años, podría estar implicado.

En la mayoría de historias de acción, no suele haber misterio y el villano siempre está claro desde el primer fotograma. De hecho, ni siquiera se intenta ser sutil sobre ello. Que Reacher plantee una historia super compleja y hasta el séptimo episodio no resuelva los enigmas del caso me parece un éxito absoluto.

Alan Ritchson como Jack Reacher está increíble. No se como lo hace, pero parece que cada año está más grande, es más fuerte y tiene más músculos. Dentro que mantiene sus rasgos de identidad, empezando por no aceptar órdenes de nadie, en esta temporada se va a encontrar a su rival más peligroso hasta la fecha. Y es curioso que hasta ahora la serie había planteado enfrentarle a villanos cada vez mayores, como vimos en la tercera temporada con el gigante Paul van Hoven, que era incluso más alto, ancho y grande que Reacher. Por contra, en esta temporada vamos a descubrir que un adepto a las artes marciales puede provocar daños catastróficos incluso a los guerreros más grandes.

Otra de las cosas que más me gustan es ver a Reacher convertido en un fugitivo acusado de asesinato, con todas las agencias del orden americanas buscándole por un motivo u otro. En este punto tengo que reconocer que la serie tensa la suspensión de credulidad, porque es imposible que un fugitivo de ese tamaño pueda escalar de un bloqueo de la ciudad. Pero al estar todo en el mismo tono un poco exagerado, no es algo que moleste.

Esta temporada estrenó de golpe los 3 primeros episodios, dejando con salidas semanales los 5 últimos. Y la verdad es que para mi esto es un éxito, porque me tuvieron varias semanas especulando qué podía estar pasando.

El climax de la temporada es super bestial. Y empieza yendo contracorriente, al hacer el que villano típico esperable, sobre todo en estos tiempos en los que lo woke domina el entretenimiento, resulte no serlo. Además, la pelea final de Reacher puede ser la más bestia de todas las vistas hasta la fecha. Con un Reacher herido de muchísima gravedad y viendo a un enemigo que puede ser más listo y rápido que él. El cambio de enemigos y la forma en que va destrozando esbirros, pero también recibiendo castigo, pasando pantallas hasta llegar al final boss, recuerda a muchísimas películas y series, empezando por Game of Death de Bruce Lee. En este final ha habido tanta sangre y destrozos que me ha dejado en lo más alto. ¡Qué locurón!!

Y por si fuera poco, la última escena de la temporada es un momento super emocionante, cuando a pesar de todo Reacher recuerda a la mujer que no pudo salvar y queda claro que sigue sintiéndose culpable por ellos. Tras eso, la naturaleza compasiva de Reacher le hace ayudar a quien sea que necesita ayuda, simplemente porque puede. Aunque sea un vagabundo sin casa ni casi recursos. Si puedes ayudar, lo hará. Está claro que Reacher es ante todo una serie de acción,pero este final fue super satisfactorio y emocionante.

Reacher sabe qué tipo de entretenimiento es y cumple de forma modélica. Pero me tengo que quitar el sombrero ante unos creativos que saben ofrecer historias super diferentes entre si, dentro del leit-motiv del personaje de ayudar a quien lo necesita y meterse en problemas por ello. Reacher es un éxito monumental, y no me extraña que ante incluso del estreno de la temporada Prime Video confirmara la producción de la quinta temporada, que entiendo se estrenará en 2026.

Con series como Reacher, da gusto engancharse a una serie de televisión. Ya me pueden dar las temporadas que quieran, que con Alan Ritchson, Nick Santora y los libros de Lee Child tienen una combinación ganadora.

Comparto el trailer de esta temporada:

La cuarta temporada de Reacher puede ser la mejor hasta la fecha. Y mientras espero la quinta temporada, creo que voy a saciar mi sed de este tipo de entretenimiento de acción con la primera temporada de Neagle, la serie protagonizada por la socia de Reacher que Prime acaba de estrenar. ¡Qué listos son!!!

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Chad Powers temporada 2 (Disney+)

Disney+ ha estrenado de un tirón la segunda temporada de Chad Powers, la notable comedia dramática creada por Glen Powell y Michael Waldron (Wandavision) ambientada en el mundo del fútbol americano universitario.

PUNTUACIÓN: 8/10

Al final de la primera temporada, Ricky Hudson (Perry Mattfeld) descubre que Chad Powers (Glen Powell) el quarterback estrella de los South Georgia Catfish es en realidad Russ Holliday, un quarterback caído en desgracia escondido tras prótesis faciales. Es esta segunda temporada, Ricky decide convertirse en su cómplice y guardar el secreto para proteger el legado de su padre como entrenador principal y evitar que la temporada del equipo se vaya a la basura. Pero los problemas empezarán cuando alguien más descubra el secreto de Chad.

Chad Powers es una serie de televisión estadounidense de comedia deportiva creada por Glen Powell y Michael Waldron (Loki, Doctor Strange en el multiverso de la locura), protagonizada por Powell en el papel principal. Desarrollada a partir de un sketch de Omaha Productions de Eli Manning, la serie sigue a Russ Holiday (Powell) el quarterback estrella de un importante equipo de futbol americano universitario caído en desgracia que decide disfrazarse para jugar en un equipo de segunda, lo que significa su última oportunidad de hacer lo que más le gusta.

Tras la exitosa primera temporada, Hulu renovó la serie para una segunda temporada que ha constado de nuevo con apenas 6 episodios de 35-40 minutos de duración. Los episodios han sido dirigidos por Michael Waldron y Tony Yacenda, con guiones de Waldron, Jen Bashian, Ben Dougan, Jordan Mendoza, Rickey Larke, Rebecca Addelman, Gaelyn Golde y Luvh Rakhe.

En lo relativo al reparto, Glen Powell sigue siendo el gran protagonista en su doble papel de Russ Holliday y Chad Powers. Perry Mattfeld es Erica «Ricky» Hudson, entrenadora asistente de ataque de los South Georgia Catfish e hija del entrenador jefe Jake Hudson (Steve Zahn). Rankie Rodríguez interpreta a Danny Cruz, la mascota del equipo que ayuda a Russ con su disfraz y, más tarde, se hace amigo suyo; Quentin Plair es el entrenador Byrd, el coordinador ofensivo del equipo, Wynn Everett hace de Tricia Yaegar, la presidenta del fondo que controla el equipo, Clayne Crawford es el entrenador Dobbs, Toby Huss como Mike Holliday, el padre de Russ, y Colton Ryan como Gerry Dougan, el quarterback de los South Georgia Catfish al que Chad mandó al banquillo, completan el reparto en sus papeles principales.

Me gusta Chad Powers, pero es una serie extraña. Extraña porque la serie se vendió como una comedia pero a lo largo de esta segunda temporada ha mutado hacia el drama, centrado en un protagonista y sus amigos haciendo todo lo que está en su mano para proteger su secreto y la mentira que ha vendido al mundo.

Glen Powell me parece que es un extraordinario actor, y su doble papel en esta serie lo prueba. El principal cambio respecto a la primera temporada es que Russ Holliday era un gilipollas y tras pasar un tiempo como Chad, ha empezado a intentar ser mejor persona, sobre todo con sus amigos. En los episodios de esta temporada Russ va a sufrir golpes en todos los ámbitos que van a amenazar con revelar su secreto al mundo. Lo que provocaría el despido y la vergüenza para el entrenador Hudson y su hija Ricky.

El humor se construye a partir de la extravagante forma de actuar de Chad. Lo cual provoca una dicotomía, porque aunque el humor me funciona la mayor parte del tiempo, en realidad esto esconde el pecado original de Russ. Que es que está mintiendo a todo el mundo para ocultar la mentira de su identidad. Aparte de hacer humor por hacer que Chad parezca casi un retrasado mental, lo cual es también otro elemento cuestionable. En todo caso, incluso pensando en estos elementos, me gusta que la serie opte por este humor nada convencional incluso en una temporada que en realidad es bastante dramática.

Perry Mattfeld como Erica «Ricky» Hudson fue el gran descubrimiento de la primera temporada, y en esta serie está increíble. Tras el comprensible enfado tras descubrir el secreto de Chad, al final no tiene más remedio que ayudarle a mantener su secreto. Primero por no perjudicar al equipo y sobre todo a su padre. Pero luego por la innegable atracción física que comparten Chad y ella. Algo a lo que se tiene que negar, porque está super prohibido que un entrenador tenga relaciones con un estudiante / jugador. Entre los problemas con Chad y el renqueante estado de salud de su padre tras su infarto, Ricky va a ser una verdadera sufridora en esta temporada.

Steve Zahn como el entrenador Hudson y Rankie Rodríguez como Danny Cruz, el amigo de Russ que le ayuda con su disfraz, cumplen con lo que estos papeles necesitan de ellos. Pero en esta temporada, el descubrimiento es Colton Ryan como Gerry Dougan, el quarterback al que Chad mandó al banquillo, que se ha convertido en un psicópata al no entender cómo alguien como Chad le ha robado el puesto.

Si en la primera temporada habían pocos momentos deportivos pero bien utilizados, en esta segunda temporada son aún menos. Sin embargo, el drama que rodea a Chad / Russ y lo que tendrán que hacer para mantener el secreto está contado de forma super adictiva que nos hizo vernos la temporada en dos sentadas de tres episodios cada una. Como pasó con el final de la primera temporada, esta segunda termina con un cliffhanger monumental que te hace desear que empiecen a rodar pronto la tercera y a priori última temporada. Temporada que de momento Hulu no ha confirmado, así que parece que nos va a tocar esperar más tiempo del deseable.

Como pasó con la primera temporada, se me hace muy difícil de entender que con lo difícil que es que una plataforma de streaming, en este caso Disney / Hulu, de luz verde a la serie, las temporadas estén constando de apenas 6 episodios que ves en un suspiro. Se que Waldron ha comentado que quiere buscar una serie de consumo rápido que no se eternice como las típicas sit-coms, con situaciones impactantes que dejen huella en la audiencia. Cosas que en realidad suceden en esta temporada. Está claro que el engaño de Chad Powers va a ser imposible de mantener, lo que obliga a ir al grano y no alargar el concepto. Pero al mismo tiempo, creo que hubiera agradecido una mayor duración con un final de la historia.

En todo caso, a pesar de su brevedad el caso es que me gusta mucho Chad Powers. Y me doy cuenta que la brevedad también ayuda al éxito de la serie. Espero que Hulu confirme pronto la tercera temporada y que Glen Powell pueda encontrar un hueco en su apretada agenda para que podamos ver pronto el final de Chad Powers. A ver si no tardan mucho.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Chad Powers me gusta mucho, pero estas temporadas de 8 episodios me saben a poquísimo. Esperemos que sepan cerrar la historia en la tercera temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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