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Quantum of Solace de Marc Foster (2008) Segunda película de Daniel Craig como James Bond

Tras ver la última y decepcionante película de Daniel Craig como James Bond 007, Sin tiempo para morir (Cary Joji Fukunaga, 2021), me di cuenta que sólo había escrito en el blog sobre la sobresaliente Casino Royale (Martin Campbell, 2006), por lo que me he propuesto volver a ver todas las películas de Bond en orden cronológico para poder comentarlas. Hoy me centro en Quantum of Solace de Marc Foster (2008), la segunda película de Craig como Bond.

PUNTUACIÓN: 6/10

Traicionado por Vesper, la mujer a la que amaba, 007 se plantea su nueva misión como algo personal. Durante su investigación, Bond y M interrogan a Mr. White, que les revela que la organización que chantajeó a Vesper es mucho más compleja y peligrosa de lo que imaginan. El servicio de inteligencia forense vincula a un traidor del Mi6 con una cuenta bancaria en Haití, donde Bond conoce a la bella pero combativa Camille, una mujer que tiene sus propios motivos para vengarse. Camille pone a Bond tras la pista de Dominic Greene, un despiadado hombre de negocios y miembro importante de la misteriosa organización. Bond averigua que el objetivo de Green es controlar uno de los recursos naturales más importantes del mundo; pero, para ello, tiene que derrocar al gobierno de un país sudamericano. (FILMAFFINITY)

Quantum of Solace es la vigesimosegunda película de James Bond producida por Eon Productions y es secuela directa Casino Royale, la primera película de Daniel Craig como James Bond. Tras el éxito monumental de esta película, los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccoli forzaron la máquina para estrenar esta continuación tan sólo dos años después de Casino Royal, para aprovechar el impulso recibido por el nuevo Bond. Para ello, contrataron a Neal Purvis, Robert Wade y Paul Haggis, los guionistas de Casino Royale, para escribieran la continuación.

El director de origen aleman y afincado en California Marc Foster fue elegido para sustituir a Martin Campbell en la silla de director. Foster adquirió reconocimiento con Monster’s Ball (2001) película con la que Halle Berry ganó el premio Óscar a la mejor actriz por su papel en esta película. Su siguiente trabajo, Finding Neverland (2004), fue nominada a numerosos premios, pero tanto Stay (2005) como Stranger than Fiction (2006) pasaron totalmente desapercibidas. Su contratación parecía indicar que buscaban a alguien que supiera combinar el drama con la acción.

La película de tan sólo 106 minutos cuenta con fotografía de Roberto Schaefer, montaje de Matt Chesse y música de David Arnold, que también realizó la música de Casino Royale. Destacar además la canción de la película, interpretada por Jack Black y Alicia Keys. El rodaje tuvo lugar en México, Panamá, Chile, Italia, Austria y Gales mientras diseños interiores fueron construidos y filmados en Pinewood Studios.

La película fue un éxito de taquilla, recaudando 590 millones de dólares en todo el mundo a partir de un presupuesto de 200. Sin embargo, fue un éxito menor que el conseguido por Casino Royale, que a partir de un presupuesto de 150 millones recaudó 600. En todo caso, el objetivo de ganar dinero para seguir haciendo películas de Bond quedaba más que asegurado.

Además de Daniel Craig como James Bond, repiten en esta película Judi Dench como M, que en esta película tiene un papel mayor de lo que un M ha tenido normalmente, Jeffrey Wright como Felix Leiter, Giancarlo Giannini como René Mathis y Jesper Christensen como el Sr. White, el miembro de Quantum al que Bond detuvo al final de Casino Royale.

Las nuevas incorporaciones de esta película son Olga Kurylenko (Camille Montes), una mujer que busca venganza hacia los asesinos de su familia, Gemma Arterton (Strawberry Fields), una agente del MI6 que trabaja en el consulado británico en Bolivia, el español Fernando Guillén Cuervo como el coronel de la policía boliviana y Joaquín Cosío (general Medrano), un general exiliado que busca provocar un golpe de estado en Bolivia que le haga con el control del país. A este reparto hay que sumar el que es el villano principal de la película Dominic Greene interpretado por Mathieu Amalric. Un miembro destacado de Quantum que se hace pasar por un empresario y filántropo ecologista que trabaja en la reforestación y fondos de caridad para ciencias ambientales.

Empezando a valorar la película, Quantum of Solace es la primera película de Bond que es continuación directa de la anterior. Hasta ese momento cada actor que interpretó a un 007 tenía misiones que eran historias más o menos autónomas que podían ser prácticamente intercambiables. Es cierto que Sean Connery se enfrentó varias veces a Espectra, pero no había un orden claro de visionado más allá del cronológico. Sin embargo Quantum empieza prácticamente cinco minutos después del final de Casino Royale, con un Bon perseguido por unos sicarios tras detener a Mr.White. Esto es un hito en el mundo de Bond pero no tanto en otras series como por ejemplo las películas de Bourne, e inició una narrativa serializada que ha culminado tras cinco películas.

El Quantum of solace es una película entretenida, eso por delante. Sin embargo, su gran problema no fue tanto con lo que nos cuenta (aunque en parte si, luego lo comento), sino sobre al ser comparada con Casino Royale, película excelente bajo todos los puntos de vista que marcó un nuevo standard de calidad para la franquicia que esta película no supo igualar. Si no existiera Casino, Quantum sería una película más de Bond, no de las mejores pero tampoco de las peores. Del montón. Sin embargo, al ser la segunda, está universalmente considerada como la peor película de la serie protagonizada por Craig.

Siguiendo la estela de Casino Royale, los guionistas mantuvieron la idea de mantener a Bond en un mundo realista alejado de gadgtes y elementos fantásticos. Mantener al equipo de guionistas es sin duda un acierto para mantener la continuidad en la historia y a ser posible en el tono. Sin embargo, la sensación que me queda es que la urgencia de rodar cuanto antes y de querer estrenar tan sólo dos años después de Casino provocó una historia sobre todo en lo referido al plan del villano que no estuvo suficientemente trabajada y queda como lo más flojo de la película.

Como toda película de 007, Bond viaja por medio mundo para llevar a cabo su misión, lo que ofrece la escala y localizaciones que se espera en una película suya, haciendo que visualmente luzca genial. Y sin llegar al nivel de brillantez de Casino, las escenas de acción y las persecuciones están también muy bien, sobre todo las dos primeras de la película en Italia, una con coche y otra en Siena por los tejados, con un Craig que es una bestia en sus enfrentamientos físicos contra los diferentes esbirros que se va encontrando. Su nivel de sutileza en cero, pero ofrece una potencia física que es de agradecer como espectador.

Otro elemento que me gusta de Quantum que resalta la intención de dotar al mundo de Bond de la complejidad del mundo real es la forma en la que muestran la situación socio-económica mundial, con unos recursos naturales cada vez más escasos que obligan a los gobiernos a hacer tratos con dictadores y organizaciones amorales. En este sentido, es interesante el diálogo del Primer Ministro británico con M en la que dice que si Inglaterra sólo tuviera que hacer negocios con países “buenos”, no tendría con quien hacerlos. (Dejando aparte claro la propia consideración moral de UK como buena, pero esa es otra historia). Ante la falta de petróleo, los paises harán tratos con quien sea y este elemento sí me parece interesante, como el papel de la CIA, a la que mientras ellos exploten los recursos de Bolivia, les da igual si el presidente es un dictador.

Un detalle que visto con ojos de 2021 me ha hecho mucha gracia es que el villano Greene es un miembro de Quantum que oculto bajo la respetabilidad del activismo ecológico y sus llamadas a ayudar a “Salvar el planeta” pone en marcha un plan que busca conseguir un enorme poder económico controlando un recurso escaso como el agua, provocando el sufrimiento y la muerte de la población local de Bolivia. Ver el plan de este villano tras llevar años sufriendo la matraca de los ecologistas y sus emergencias climáticas y medioambientales, con unos expertos que hace 30 años que llevan avisando que hay que hacer algo o en 10 años la civilización terminará, me ha parecido buenísimo.

Hay varios elementos que lastran la película y que hacen que siendo entretenida Quantum no acabe de cuajar. El primer elemento es el propio Daniel Craig. Ya lo comentaba referido a Casino Royale, me parece un error de casting y en mi opinión no ha estado a la altura del personaje. Y físicamente y de cara a las escenas de acción es una bestia, pero es un témpano de hielo del que es imposible extraer el más mínimo sentimiento. Lo vimos en Casino Royale cuando le declaró su amor a Vesper (“no soy nada sin ti”) convirtiendo lo que deberías ser una una escena intensa de gran emoción en un frío monólogo sobre las fructuaciones de Wall St. Y que vuelva a pasar en Quantum durante toda la película con un Bond que solo tiene un registro, el frío asesino. Lo cual es una pena y a la larga un problema. No uno muy grande, porque como digo la serie de 007 es ante todo cine de entretenimiento de acción en el que están pasando un montón de cosas todo el tiempo y no nos deja un segundo de respiro entre tanto cambio de localizaciones y presentaciones y muertes de personajes. Pero si a la hora del sentimiento y la empatía que también debe generar.

En este sentido, es paradigmático que frente al “nuevo Bond” que nos vendieron en Casino Royale, a pesar de estar dolido por la muerte de Vesper, Bond se acueste con la primera chica que pasa por delante suyo, en este caso la bella Gemma Arterton, como hemos visto en cualquier película anterior de la serie, dejando a Olga Kurylenko como compañera de misión cuya sed de venganza refleje la de Bond.

Unido a esto, el climax resulta totalmente fallido al situarlo en una base secreta en medio del desierto de Bolivia que estalla porque sí cuando llega Bond sin mediar un plan previo. Esta base secreta en una localización singular recuerda demasiado a los finales de cualquiera de la anteriores películas y rompe completamente con la ilusión de estar viendo a un “nuevo Bond”, al vivir situaciones muy similares a lo más clásico del personaje.

Y en este sentido, Quantum tiene un enorme problema con el villano Dominic Greene interpretado por Mathieu Amalric. Amalric realmente no da la talla, aunque leyendo entrevistas al director Marc Foster precisamente buscaban a alguien que no pareciera un villano al uso. Sin embargo, una cosa es eso y otra que el antagonista de Bond parezca un dentista que pasaba por allí. La diferencia de carisma entre Amalric y Mads Mikkelsen es abismal, pero también en lo referido a los personajes que interpretan. Le Chiffre era un banquero con una necesidad de ganar la partida de poker para recuperar el dinero que había perdido de terroristas internacionales, una necesidad muy humana que aportaba una novedad frente a los típicos villanos de Bond de “TENGO UN PLAN MALÉFICO PARA DOMINAR AL MUNDO”. Algo que es precisamente el plan de Greene, encima con una escala ridícula al tratarse de controlar las reservas de agua ¿de Bolivia? Como digo, el problema que suscita todo lo referido al personaje de Greene es indicativo de la premura de tiempo con que contaron los guionistas para escribir este guión.

Otro elemento que también contribuye a que la sensación tras ver Quantum of Solace no sea todo lo buena que debería es su duración. En este caso los 100 minutos juegan totalmente en contra de la narrativa, ya que comentaba pasan demasiadas cosas y no hay un segundo de respiro, pero eso también provoca que los personajes entres y salgan, muchas veces asesinados sin que haya habido tiempo de construirles lo suficiente para que su muerte impacte. A parte que como inmediatamente hay otro set de acción, realmente la historia no ofrece esa pausa para que la pérdida nos pese.

Además, también resulta ilustrativo que Casino Royale acabara con Bond deteniendo a Mr. White, que a priori puede poner al MI6 en la pista de Quantum (la organización en la sombra), y esta película que empieza con la huída de White, termine exactamente igual, con la detención de otro miembro de la organización de Quantum. Quantum of Solace ofrece una aventura entretenida pero narrativamente no ha aportado casi nada a la amenaza de Quantum (que luego se convertirá en Spectre). De hecho, excepto por la huida de Mr. White al comienzo de esta película y detalles menores como cuando Bond identifica a varios miembros en la opera, realmente un espectador podría saltarse esta película y no sentiría que se ha perdido nada importante a este respecto.

Por todo lo anterior, realmente no se puede decir que sea una mala película, empezando por el objetivo cumplido de entretenimiento, pero tampoco es una gran película ni aporta elementos interesantes al mundo de Bond más allá del propio concepto de narrativa continuada.

Comparto el trailer de la película:

Quantum of Solace es entretenida pero se queda muy lejos del nivel exhibido por Casino Royale. En todo caso, cumple de sobra el objetivo de entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Titane de Julia Ducournau

Tenía ganas de ver Titane, la película con la que Julia Ducournau ha ganado la Palma de Oro del Festival de Cannes de este año. Creo que está bien salirse de la zona de confort y ver con mentalidad abierta obras que a priori no encajan con mis gustos.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

CRÍTICA CON SPOILERS

Un joven con la cara magullada es descubierto en un aeropuerto. Dice llamarse Adrien Legrand, un niño que desapareció hace 10 años. Para su padre, Vincent, esto supone el final de una larga pesadilla y lo lleva a casa. Simultáneamente, se suceden una serie de horribles asesinatos en la región.

Julia Ducournau (Paris 1983) es una directora y escritora francesa. Finalizó en 2008 sus estudios de guion en la escuela de cine de La Fémis de París. En 2011 ganó el Petit Rail d’Or en el Festival de Cine de Cannes por su cortometraje Junior. Su película de 2016, Raw (Crudo),​ fue exhibida en la semana de la crítica del Festival de Cannes, y ganó el premio Sutherland en el Festival de Cine de Londres

En 2021 ganó la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes por su segundo largometraje, Titane.​ Se convirtió así en la segunda mujer en ganar el premio en la historia del Festival, después de que Jane Campion lo consiguiera ex aequo en 1993 por El piano junto a Chen Kaige por Adiós a mi concubina, siendo la primera en hacerlo en solitario.

La película de 108 minutos de duración cuenta con fotografía de Ruben Impens, música de  Jim Williams, sonido de Séverin Favriau, Fabrice Osinski y Stéphane Thiébaut y montaje de Jean-Christophe Bouzy. Titane ha recibido de momento la Palma de Oro del Festival de Cannes 2021 y el Premio del Público del Festival de Toronto 2021.

SPOILERS A CCONTINUACIÓN:

La película tiene dos protagonista absolutos que monopolizan toda la historia. Por un lado tenemos, el descubrimiento de la actriz, modelo, fotógrafa y cofundadora de la revista Peach Agathe Rousselle. La francesa interpreta a Alexia, una bailarina en muestras de tuning que es una sociópata asesina en serie con una nula empatía hacia el resto de seres humanos a su alrededor. Cuando era niña, Alexia tuvo un accidente de coche que la produjo heridas y obligó a los médicos a insertarla una placa de titanio en la cabeza (de ahí el nombre de la película, Titane). Ya de joven adulta, como no se siente a gusto con su cuerpo o su sexualidad y no consigue mantener relaciones satisfactorias con mujeres, mantiene relaciones sexuales con un Chevrolet que es lo único que la ayuda a llegar al orgasmo. De alguna manera queda embarazada y nota como algo metálico crece en su interior.

La idea de la película (creo) es hacernos ver que Alexia es una persona que no se siente feliz con su cuerpo y jugar así con los estereotipos de género intentando subvertirlos, pero lo único que vemos es a alguien asocial que no empatiza con nada ni nadie. Para evitar ser detenida por la policía que la persigue tras cometer múltiples asesinatos, se hace pasar por Adrien, un niño desaparecido hace 10 años que se supone ahora tendría su edad. Su transformación física implica una escena de violencia auto infligida que pone los pelos de punta. Con la llegada al hogar de su “padre” Vicent (un Comandante de Bomberos al cargo de una base local) en su identidad de Adrien intentará vivir como un joven bombero ocultando su prominente barriga de embarazada con una venda elástica, y entrará en contacto con una “masculinidad tóxica” representada por los bomberos (¿hay algo más masculino que unos bomberos?), pero obviamente tampoco se sentirá a gusto con esta identidad. Por cierto, mirando las características del material en Google, veo que el titanio es un material altamente maleable que permite muchas configuraciones. Es un metal duro y ligero, lo que hace que posea una alta relación resistencia/peso, lo que encajaría con la idea de experimentación y de los cambios sexual y personal que vivirá Alexia durante la película.

Agathe Rousselle tiene unas facciones andróginas que diría que es lo que convenció a Ducournau que era perfecta para el papel de Alexia / Adrien, fichándola a pesar de ser una actriz novel y siendo esta su primera película. Y efectivamente con el pelo rapado y la prótesis en la nariz, realmente puede pasar por un chico cuando se pone ropa suelta que disimula sus pechos, caderas, etc. En ese sentido diría que es un buen casting que ofrece a la directora lo que necesitaba.

Sin embargo, no me atrevería a calificar a Rousselle como una buena actriz dado que aparece el 99% del tiempo en pantalla con cara de mala ostia sin relacionarse con nadie a su alrededor como si fuera medio autista. Sobre sus escenas de violencia auto infligida que hay que reconocer que sí son super fuertes, me recordó a Leonardo DiCaprio en El Renacido ¿es una buena actuación si realmente Leo vivió ese calvario, comió carne cruda, etc? Pues igual, Rousselle. Hay que tener muchas narices (guiño, guiño, broma, broma) para realizar la escena del lavabo, pero como digo no transmite verdadera emoción en ningún momento y es imposible empatizar con un personaje que reconozco que está planteado desde el guión como un super over-the-top extremo con numerosos momentos de gritos y sufrimientos extremos mostrados en pantalla casi en primer plano.

El veterano y super conocido Vicent Lindon es el gran beneficiado de Titane, ya que su personaje es el tipo de caramelito over the top que todo actor desea interpretar para poder aparecer desatado en pantalla y ser carne de premios. El actor de 62 años interpreta a Vincent Legrand, un Comandante de bomberos super musculado que se droga para intentar evitar el paso del tiempo, traumatizado por la pérdida de su hijo. La llegada de Alexia / Adrien hace que intente recuperar el tiempo perdido, buscando ser de nuevo un padre que protege a su hijo, incluso aunque sea viviendo una mentira evidente.

Hay un intento de idea interesante sobre los roles de la paternidad / maternidad, ya que Vicent (un hombre muy macho) desea sobre todo ser padre y poder estar con su hijo perdido aunque sea a costa de negar la realidad, mientras que Alexia (la mujer) rechaza ser madre y de hecho intenta provocarse un aborto en otra de las escenas más bestias de la película. Como digo, como idea para desafiar los roles sociales habituales me parece interesante, lo malo es que la ejecución de esta y en general todos los intentos de metáforas de la película me parecen penosas, porque si el rol positivo de padre sólo lo puede hacer un hombre drogado y con problemas mentales, mal vamos.

Tengo que agradecer a Ducournau que al menos se refrenó y mostró a Alexia como la sociópata peligrosa que es. Cuando mata primero a un chaval que se intenta propasar con ella, ya me temía un “Joker” en el que sólo asesinara a gente mala, por supuesto hombres, convirtiendo la película en un panfleto feminista como tantos otros que nos machacan en los últimos años. Esto se vio acentuado al intentar posteriormente quemar a su padre, que se mostró distante con ella y ¿no le dio el amor que necesitaba? Sin embargo, aparte que su madre también está en la casa cuando provoca el incendio, la masacre posterior en la casa de los estudiantes muestra a las claras a una asesina sanguinaria que mata a cualquiera, incluso a los atontados pero sin duda inocentes jóvenes chicas y chicos que allí se encuentran. En ese sentido, menos mal que ese lado panfletario me lo ahorré. Además, resaltar que no tengo problema con una historia mostrada desde el punto de vista de un asesino, con esta temática han salido grandes clásicos como Henry, retrato de un asesino, y tengo claro que la empatía con el protagonista no es un elemento obligatorio para contar una buena historia.

Con toda la intención del mundo de señalado con cursivas algunos detalles del guión que realmente suceden en la película y que son sencillamente ridículos. Si mientras lo leías no has pensado “¿Pero qué cojones es esto?” es que no he hecho bien mi trabajo. Se me ocurre como positivo que Ducournau plantea una historia no lineal, con una primera mitad que sugería una historia de serial-killers que es abandonada para contar otra cosa en la segunda mitad. No tengo problema en señalar esto como un elemento diferente que rompe con la estructura de tres actos habitual.

Pero diferente NO ES MEJOR, sobre todo si lo que ofreces es una ridiculez que además juega con una penosa y estudiada ambigüedad en todo momento (¿los padres mueren o no? ¿Y el bombero en el incendio? Obviamente da igual, todo vale). De hecho, Alexia parece que fallece en el parto, pero realmente no se muestra bien, lo que me sugiere lo tramposo de todo. Porque una cierta ambigüedad puede venirle muy bien a una historia, al sugerir una duda y múltiples opciones igualmente interesantes. Pero en Titane esta ambigüedad es el recurso del mal escritor, del no cuento nada pero espero que la gente flipe y se haga pajas mentales imaginando elementos que no están ahí. O que están igual que sus contrarios, lo cual es un ejemplo de mala escritura. ¿Cuál fue el viaje de Alexia, qué cosas aprendió siendo mujer y luego hombre, ha crecido y mejorado como persona? No hay respuesta a estas preguntas porque no hay una idea sólida detrás de todo, sólo una intención de mostrar elementos polémicos a ver si alguno impacta en el espectador, aunque sea vacío.

Sin embargo, cuando la ejecución es tan terriblemente mala, cuando todo son locuras absurdas que no se sostienen, la verdad es que da un poco de rabia que haya críticos serios profesionales que opinen que esto es un buen guión, para empezar, o una buena película en general. La idea de plantear una mujer que desafía su sexualidad y su propia fisiología femenina como concepto es interesante, pero no es ni bueno ni malo de por si, depende de la ejecución. Conectar que por recibir una placa de titanio por un accidente vas a sentirte atraído sexualmente hacia los coches es una ridiculez. Y como eso, todo lo que pasa: chorrada, tras ridiculez, más porque sís, con dos gotas de violencia que escandalice y convierta todo en más cool. Así todo.

Como digo, da rabia que una película mainstream, cualquiera, de cualquier género, tenga que ofrecer una lógica interna, plantear una historia que respete las reglas que marca previamente y no se salte a la torera elementos cuando más le interesa a su directora. Y en este caso Titane se los salta uno tras otro y le aplaudan la gracia los mismos que no admiten que se haga eso mismo en el cine comercial, justificándolo con que esto es “cine de autor”. Obviamente, un autor / director puede hacer lo que quiera, claro que si, pero debe tener lógica y no puede ser todo un porque si, porque entonces seguirá siendo cine de autor, pero con un guión muy malo. Son conceptos perfectamente compatibles, de hecho en los últimos años conviven con demasiada frecuencia.

Y también entiendo que esta no es una película lógica, sino una que busca atrapar al espectador emocionalmente con los numerosos elementos polémicos, y desde cierto sentido no debería buscarse lógica en algo que no lo tiene. Aunque en ese sentido, tampoco puede buscarse un sentido a unas imágenes que sugieren metáforas que no llevan a ningún sitio. Metáforas que sin embargo son celebradas aún no entiendo porqué.

Hay otro elemento que no puedo entender. Es normal que un adolescente o joven que ha visto poco cine vea Titane y flipe, entre otros motivos por una violencia extrema que claramente está puesta para escandalizar al público y no es para todos los espectadores. Hasta ahí bien, hay decenas de películas “de festivales” que se plantean con elementos polémicos o gore para llamar la atención del público y los productores para dar a conocer a los autores, lo cual es legítimo y lógico en este mundo del entretenimiento audiovisual saturado de contenidos. Mejor que hablen de mi, aunque sea mal. Esto lo entiendo.

Lo que no me entra en la cabeza es que críticos veteranos que además de Titane conozcan la obra de Gaspar Noé, David Cronenberg o David Lynch por nombrar solo a tres directores, puedan ver la película de Julia Ducournau y calificarla de “revolucionaria”, cuando copia tan claramente a estos autores sin mejorarles en ningún momento. Bueno, quizá si introduciendo elementos más polémicos como un intento de aborto con un palillo afilado, pero desde luego con muchísimo menos pericia y, desde luego, contando una historia con mucho menos sentido o lógica interna que dichos directores.

Como digo, si exceptuamos el repelús de las dos escenas de hiper violencia que Alexia comete contra si misma, visualmente no veo en Titane nada realmente memorable y mucho menos revolucionario. Veo claro elementos que otros autores mostraron antes mucho mejor que Ducournau, empezando por Irreversible o Enter the Void, en el que además del aspecto visual hay una intención de contar una historia de forma rompedora. Y si a eso hay que sumarle el desastre de la historia con un embarazo que aparece y desaparece, entre otros muchos elementos, el resultado final es un bluf en toda regla. Ejemplo de ello puede ser el final con el nacimiento de un hijo “cyborg” como metáfora de las nuevas identidades de género como las transgénero, etc… que queda como un elemento de nuevo vacío que no lleva a ningún lado.

Me gusta probar cosas diferentes para poder hablar con conocimiento de causa sobre todo tipo de cine. Y os aseguro que NO fui al cine predispuesto a que no me iba a gustar Titane. Pero ver el reconocimiento que está recibiendo una película para mi super mediocre, vacía y tramposa no me cabe en la cabeza. De hecho, me recordó justo la noticia de hace unas semanas cuando Carlos Boyero anunciaba que dejaba de ir a festivales porque consideraba que “era redundante poner a parir películas que son evidentemente una mierda. No tiene sentido señalar la mediocridad de la sección oficial si la sección oficial tiene ya por norma estrenar cine mediocre políticamente correcto.” Y sobre todo “Se impone, desde los propios medios, que las buenas intenciones equivalen a calidad artística.” Estas palabras no son mías, sino de Alberto Olmos, en un artículo que me parece estupendo y que suscribo punto por punto. El reconocimiento masivo que en los últimos años se está haciendo desde los medios mainstream de una película porque trata “temas importantes” olvidando que cinematográficamente es muy deficiente me parece penoso.

Sin ser ni mucho menos un experto en el cine indy, de autor o europeo, veo que en el cine de festivales que intento ver ha habido una caída brutal de la calidad en los últimos años, encontrando muchísima basura panfletaria revestida de cine de autor con la excusa de contar historias importantes. Por supuesto, si tiene una mirada feminista (no femenina), mejor que mejor. Se habla mucho de la crisis del cine y de las salas comerciales dirigiendo siempre la mirada hacia el cine comercial como la fuente de todos los males, pero la calidad media del cine de autor es lamentable en los últimos años, por lo que tampoco sorprende que cada vez menos público quiera pagar para que le asalten con un mitin político mostrado a brocha gorda.

Comparto el trailer de la película:

Titane es un bluf. No se me ocurre otra manera de calificarlo. Qué lástima.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

Gracias por leer este post. Y tu, ¿has visto la película? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Spirit de Darwyn Cooke

Tras comprar las novelas gráficas de Parker de Darwyn Cooke, gracias a mi hermano Fernando hemos cumplido con otro de nuestros debes comiqueros, al comprar la etapa que el recordado artista realizó en The Spirit entre 2006 y 2008.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1940, el legendario creador Will Eisner (“Un contrato con Dios”) comenzó una nueva y sorprendente tira cómica de periódico, “The Spirit”, que cambió la faz de los cómics para siempre. El criminólogo Denny Colt deja que el mundo crea que está muerto para continuar su guerra contra el crimen como el aventurero enmascarado The Spirit. Ahora se enfrenta a un elenco asombroso de criminales y femmes fatales armados solo con su ingenio, y con la ayuda del inteligente adolescente Ebony White, la ingeniosa novia Ellen Dolan y su padre, el comisionado de policía Dolan. El aclamado escritor y artista Darwyn Cooke (“DC: The New Frontier “) lleva la mayor creación de Will Eisner a un nuevo milenio con un entusiasmo incomparable.

La etapa de Darwyn Cooke en The Spirit fue inaugurada en 2006 con el especial Batman / The Spirit, escrito por Jeph Loeb, tintas de J. Bone y colores de Dave Stewart, que formaron el equipo creativo de la serie regular. Darwyn Cooke realizó los números 1 al 6 y 8 al 12, publicados entre 2006 y 2008, siendo un fantástico punto de entrada para que los nuevos lectores conozcamos la más famosa creación de Will Eisner.

En España, Norma Editorial publicó estos comics, que DC Comics posteriormente ha recopilado en dos estupendos Hardcover que ya forman parte de mi comiteca, y que incluyen además los números 7 y 13 realizados por varios equipos creativos.

Batman / The Spirit ganó el premio Eisner 2007 a la mejor número individual. El colorista Dave Stewart ganó el premio Eisner a la mejor coloristan en parte por su trabajo en Batman / The Spirit. Darwyn Cooke ganó el premio Joe Shuster 2007 al Artista Destacado por Batman / The Spirit y su serie en curso The Spirit.

Darwyn Cooke plantea estos comics como historias autoconclusivas en cada número, que condensan los principales mitos de The Spirit. Además de poder disfrutar de la enorme habilidad de Cooke como narrador y como dibujante para un desconocedor del personaje de Will Eisner com yo es una delicia descubrir en estas páginas al Comisario Dolan, a su hija Ellen, novia de Denny Colt el alter-ego de Spirit. También al taxista adolescente Ebony White que le ayuda en sus investigaciones, así como la enorme variedad de bellas mujeres y femmes-fatales que Spirit se irá encontrando en sus aventuras. Desde Madam P Gell, Silk Satin, Ginger Coffee y sobre todo, el primer amor de Denny, Sand Saref.

Por el lado de los villanos, hay un curioso grupo de criminales entre los que tenemos a Mr. Octopus y su organización the Octagon, Mr. Carrion, Cossack y, sobre todo, el gran archivillano Alvaro Mortez y su legión de muertos vivientes.

Las aventuras de Spirit son, como siempre estando Darwyn Cooke, una delicia de leer y super entretenidas. Cooke despliega su extraordinaria habilidad como narrador para construir historias sencillas pero efectivas que aunque autónomas, construyen los mitos del personaje y van completando un tapiz super completo que adquiere un sentido completo al final. El estilo cartoon de Cooke dota al comic de un aura atemporal que le viene de maravilla a un comic nacido con unas claras raíces pulp.

Cooke plantea las historias en un mundo atemporal que podría ser el actual o uno de hace 60 años. Esto queda sobre todo puesto de manifiesto en el crossover de Batman – The Spirit, que cronológicamente se publicó antes que la serie regular para generar interés en el personaje, en el que vemos una versión de Batman y su galería de villanos más cercana al camp de la serie de televisión de los años 60 que al grim-n-gritty creado por Frank Miller en 1986. Un comic, todo sea dicho, sencillo y sin pretensiones que resulta una delicia de lectura.

Quizá el único problema que tuve con este comic es la propia figura de Spirit, el héroe bonachón e inocente que podría encajar en los años 40 y 50 en los que Eisner realizó la mayoría de sus aventuras, pero que para el standard actual se me queda casi en una caricatura demasiado plana. Y no dudo que esto está claramente buscado por Cooke a la hora de escribir sus historias, buscando un acercamiento lo más fiel posible a la obra y al espíritu de Eisner, pero el resultado final hizo que aprecie muchísimo el trabajo de Cooke, pero no haya conectado nada con el protagonista.

Cooke colaboró con J. Bone, que además de entintar realizó los acabados de algunos números, y con el maravilloso Dave Stewart en el color, que ayudó a crear la estética atemporal que necesitaba este comic consiguiendo que sea uno de los comic mejor dibujados que he leído este año.

Aunque el comic de Spirit se vendió muy bien en USA y Cooke a priori tenía historias para al menos dos años, finalmente la etapa terminó antes de tiempo al realizar DC una reestructuración editorial, despidiendo al editor de la serie y a J. Bone, lo que hizo que Cooke se marchara también. El comics, con otros artistas, continuó siendo publicado hasta su cierre en el número 32, publicado en 2009.

Ejemplo de estos cambios tenemos los números 7 y 13, publicados en el segundo volumen en los que tenemos un grupo de historias cortas realizados por autores de primer nivel como Walter Simonson y Chris Sprouse, Kyle Bake, Gail Simone y Phil Hester, Jordi Bernet o Eduado Risso. Unas historias que están correctas, al tratarse de historias de 8 páginas en las que poco se puede hacer.

Para un fan de Darwyn Cooke como yo, era un pecado no tener su etapa en The Spirit, y una vez leídos me parecen una maravilla de narrativa y estilo. 100% recomendable!!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Sitges 2021: Mad God de Phil Tippett

Gracias a la versión online del festival de Sitges 2021 he podido ver una película que me va a tener pensando en ella durante mucho tiempo: Mad God, película de animación mediante stop-motion creada por el mago de los efectos especiales Phil Tippett.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

Genio absoluto de la animación y de los efectos especiales, y supervisor entre otras criaturas fantásticas de los dinosaurios de Parque jurásico, Phil Tippett ha tardado treinta años en completar Mad God, una película experimental que nos presenta un universo de monstruos y científicos locos. Una campana de buceo desciende en medio de una ciudad en ruinas, mientras el Asesino emerge para explorar un laberinto de paisajes extraños.

Phil Tippett (California, 1951), es un director de cine estadounidense. También es productor y supervisor de efectos visuales. Está especializado en el diseño y animación de criaturas, dinosaurios y otros animales prehistóricos y personajes de fantasía o de ciencia ficción. Ha conseguido dos Oscars a los Mejores Efectos Visuales por El Retorno del Jedi (1983) y Parque Jurásico (1993).

Amante de la animación mediante la técnica de stop-motion desarrollada por el genial Ray Harryhauser, la llevó más allá utilizando los recursos de la ILM, creando una técnica de animación conocida como go-motion, utilizada para El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi. Tras estas películas, Tippett creó su Tippett Studio, y trabajó en películas como Howard the Duck (1986), El chico de oro (1986), RoboCop (1987), Willow (1988), Cazafantasmas 2 (1989) o Honey, I Shrunk the Kids (1989).

Parque Jurásico (1993) lo cambió todo, y fue la película que provocó el salto al mundo digital que hizo que la industria cambiara el stop motion por efectos creador por ordenador. Tippett vió la tendencia y su Studio empezó a trabajar también con lo digital, participando en películas como Dragonheart (1996), Starship Troopers (1997), Evolution (2001) o Hellboy (2004). Sin embargo, ya en los años 90, su amor por la animación tradicional con figuras reales le hizo empezar a trabajar en su tiempo libre en una idea que 30 años más tarde ha terminado creando este Mad God.

Mad God es una locura inclasificable. Jamás pensé que el creador de tantas maravillas que son historia del mundo del cine tuviera en la cabeza unos horrores tan terribles que necesitara exorcizar mediante esta película. La película de 80 minutos de duración está planteada como una bajada a los infiernos, en la que un solitario personaje con ecos de la 1ª Guerra Mundial explora unos paisajes de pesadilla que se van haciendo aún más terribles a medida que va descendiendo niveles, como si del infierno de Dante se tratara. Pensar que todo se ha realizado con go-motion me parece una bendita locura. Además de ser una maravilla oscura con una animación alucinante, sorprende la escala en la que todo está rodado, creando unos paisajes de pesadilla que van a hacer que esta película se convierta en obra de culto absoluto.

Al igual que Dante, para Tippett no hay un único infierno, y en Mad God encuentro detalles que me sugieren un steampunk malsano, una pesadilla postindustrial, los cuentos de hadas oscuros, las historias de científicos locos y un tramo final loquísimo de horror cósmico, todo ello adornado con un expresionismo sorprendente en una obra de animación, y una idea de pesadillas cíclicas condenadas a repetirse que me tiene muy loco. Mad God me ha volado la cabeza de las mejores formas posibles.

Tras una primera mitad con una historia lineal más o menos tradicional, la película muta en su segunda mitad a una obra inclasificable que se convierte en una orgía de sangre y gore que provoca momentos super crueles de difícil digestión para el espectador. Es esta segunda mitad dominada por el gore y el terror cósmico lo que me tiene loquísimo, ya que creo sinceramente que muchas de estas imágenes de pesadilla contienen metáforas de algo que no he sabido captar. O no significan nada, y simplemente hay que dejarse llevar ante la locura de las imágenes. Ya sea una explicación o la otra, la potencia de sus imágenes genera una locura tras otra en la retina del espectador.

Aún estoy pensando en Mad God. Creo sinceramente que en la cabeza de Tippett existen esas metáforas, aunque no haya sabido mostrarlas de forma comprensible para el espectador. O quizá es que yo no estaba preparado para entenderlas. Pero el esfuerzo de creación que ha llevado a cabo Tippett en esta película es digno de elogio. De hecho, si en algún momento leyera una entrevista a Tippett y descubriera que las imágenes no tienen simbolismo más allá de la fuerza que tienen, sinceramente creo que valdrían igual, porque el visionado de la película ha sido una experiencia visual como no pensaba que iba a tener en este 2021.

Comparto el trailer de la película:

Mad Dog me va a tener muy loco durante mucho tiempo. Una película que se ha ganado desde ya la categoría “DE CULTO”, y que tengo claro que quiero comprar el blu-ray para revisitarla una y otra vez.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

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Crítica de Free Guy, de Shawn Levy

Aprovechando la promoción de #YoVoyAlCine que ha sustituido este año a la Fiesta del Cine, he aprovechado para llevar a mi hijo a ver Free Guy, la comedia de acción y ciencia-ficción dirigida por Shawn Levy que tiene a Ryan Reinolds como gran reclamo. Y me he encontrado una película mucho más entretenida de lo que me esperaba.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Guy (Ryan Reynolds) trabaja como cajero de un banco, y es un tipo alegre y solitario al que nada la amarga el día. Incluso si le utilizan como rehén durante un atraco a su banco, él sigue sonriendo como si nada. Pero un día se da cuenta de que Free City no es exactamente la ciudad que él creía. Guy va a descubrir que en realidad es un personaje no jugable dentro de un brutal videojuego.

Shawn Adam Levy (1968) es un director de cine, productor y actor canadiense. Sus créditos como director incluyen Big Fat Liar, Cheaper by the Dozen, la serie de película de Noche en el museo. Fue productor de Arrival (Denis Villeneuve, 2016), que le valió una nominación al Oscar a la Mejor Película. Desde 2016, Levy ha sido productor ejecutivo de la serie original de Netflix Stranger Things y ha dirigido dos episodios en cada una de las tres temporadas.

Matt Lieberman vendió el guión de Free Guy a Fox antes de su compra por Disney, y se trata de una de las primeras películas que han llegado a las pantallas ya producidas por Disney a través de la ahora conocida como 20th Century Studios. A partir del guión de Lieberman, Zak Penn (X-Men 1 y 2) terminó de perfilar la historia que acabó siendo rodada.

La película de 115 minutos cuenta con fotografía de George Richmond, montaje de Dean Zimmerman y música de Christophe Beck. Con un presupuesto que ronda los 110 millones de dólares, ya recaudado más de 320 millones en todo el mundo, siendo uno de los pocos éxitos de taquilla de este 2021, reforzando la imagen de Reynolds como estrella de películas de humor con un target familiar.

Junto a Reynolds, que es el gran reclamos de la película, tenemos un reparto formado por Jodie Comer, Joe Keery, Lil Rel Howery, Utkarsh Ambudkar y el director Taika Waititi. que interpreta al villano de la función.

Entrando a valorar la película, debo decir que Free Guy es una comedia familiar muy entretenida. El argumento de un NPC (Non-Player Character – Personaje No Jugador) que adquiere vida propia conecta con toda una generación de jugadores de juegos online y ofrece algunos momentos super divertidos. Hay varios momentos en que aparecen youtubers reales comentando situaciones dentro del juego que a mi hijo le hicieron especial ilusión porque les conoce, lo que resalta que el estudio tiene claro el tipo de espectador al que se dirige.

Y dentro que a mi hijo le gustó mucho y sólo por eso ya podemos afirmar ¡objetivo cumplido!, la historia a poco que sepas algo del mundo gamer tiene easter-eggs muy buenos y disfrutables por todo el mundo. En concreto, el gag en la batalla final a cuenta de dos objetos que ya forman parte del imaginario colectivo me pareció antológico.

La historia se mueve entre el videojuego en el que el protagonista Guy (“tío” en inglés, interpretado eficazmente por Ryan Reynolds), va adquiriendo consciencia e intenta ligarse a la chica, con el mundo real en la que dos jóvenes intentan resolver un misterio alrededor del juego en el que vive Guy, consiguiendo que a nivel general la historia no se pare nunca y el visionado vaya como un tiro.

Dentro del cine familiar que es, hay unas ligeras críticas hacia los jugadores de estos juegos shooters y hacia las empresas sin escrúpulos que lanzan juegos al mercado a sabiendas que tienen fallos y les da igual con tal de conseguir forrarse. Pero son críticas desde el humor que no entorpecen en modo alguno la historia de aventuras. Con un final esperable pero satisfactorio que nos dejó con un buen rollo que considero otro elemento positivo a resaltar.

Entrando en los elementos menos buenos, lo cierto es que la historia es un pastiche que parece realizado con corta pega. Me alucinó ver un inicio de película que literalmente podría ser considerado un plagio de la Lego Película, aunque obviamente luego las tramas se separen. En este sentido, el papel de Molotov Girl (Jodie Comer) no difiere demasiado de Ready Player One, con la que también tiene muchas similitudes.

Free Guy es verdad que tiene momentos muy divertidos y globalmente es entretenida, pero excepto algún gag puntual, no tiene ni una sola sorpresa y todo se ve venir desde el minuto uno. O desde el minuto 15, cuando conocemos la historia del mundo real. De hecho, la misma idea que Antoine (Taika Waititi) les robe la idea a Elly (Molotov Girl) y Key (Joe Keery, uno de los niños de Stranger Things) y Key se quede en la empresa es tremendamente absurda. Aunque necesaria para que avance la historia, claro.

Hay otro elemento que es totalmente subjetivo y es que aunque Ryan Reynolds cumple y no hay duda que se ha convertido en una estrella del cine de acción / humor, realmente me parece totalmente encasillado en este papel de “buena persona un tanto atontado” y empieza a caerme un pelín gordo, la verdad. El que me cae totalmente gordo en pantalla es Taika Waitit, no le aguanto!

Hay otro elemento que no es importante, de hecho es uno de los muchos gags pero ni mucho menos el más importante, pero que es representativo de la doctrina woke dominante en los Estados Unidos, y es que el jugador nerd sea mostrado como un chaval blanco de veintitantos que sigue viviendo con su madre, algo que aún siendo cierto (en parte) perpetúa un estereotipo de brocha gorda, como si no hubieran trolls que sean chicas o personas de razas diversas. Unido a esto, obviamente cuando salen jugadores guays en actitudes positivas comentando el juego, ahí si colocan a chicas y personas racializadas, lo cual resulta muy poco sutil.

En resumen, Free Guy es una entretenidísima película que sabe qué tipo de cine es, a que público se dirige y que cumple sin duda con el objetivo de entretenimiento, aunque es igualmente olvidable una vez sales del cine.

Comparto el trailer de la película:

Free guy es un película familar super entretenida, pero igualmente olvidable en cuanto la has visto.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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