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Crítica de La Grazia de Paolo Sorrentino

En los últimos años, la filmografía de Paolo Sorrentino nos está dando películas espectaculares. Por ese motivo tenía claro que quería ver su siguiente película, La Grazia, en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8/10

Mariano De Santis, presidente (ficticio) de la República italiana, es un veterano político demócrata, humanista y católico, que de repente comienza a dudar sobre varias importantes decisiones que debe tomar, en especial sobre si aprueba o no una ley de eutanasia, planteándose un gran dilema moral.

Paolo Sorrentino (Nápoles, 1970) es un director de cine, guionista y escritor italiano. Está considerado uno de los cineastas más destacados del cine italiano actual. Es conocido por sus dramas visualmente impactantes y complejos, y ha recibido numerosos galardones, entre ellos un Óscar, un BAFTA, dos premios del Festival de Cannes, cuatro del Festival de Venecia y cuatro Premios del Cine Europeo. En Italia recibió ocho David di Donatello y seis Nastro d’Argento.

Sorrentino debutó como director con la comedia italiana One Man Up (2001). Las consecuencias del amor (2004), El amigo de la familia (2006), Este debe ser el lugar (2011). El drama biográfico Il Divo (2009) recibió el Premio del Jurado del Festival de Cannes. Fue aclamado por la crítica con el drama artístico La gran belleza (2013), que ganó el Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA a la mejor película de habla no inglesa. Le siguieron Youth (2015), Loro (2018) y The Hand of God (2021), esta última nominada al Oscar a la mejor película internacional. También es conocido por su trabajo en televisión creando y dirigiendo las estupendas series de HBO The Young Pope (2016), y The New Pope (2019). Parthenope (2025) fue su última película.

Sorrentino produce, dirige y escribe esta película de 133 minutos de duración, con fotografía de Daria D’Antonio y montaje de Cristiano Travaglioli. La película se estrenó mundialmente como película inaugural del 82.º Festival Internacional de Cine de Venecia, donde Toni Servillo ganó la Copa Volpi al mejor actor.

El reparto totalmente italiano está formato por Toni Servillo en el papel del presidente Mariano De Santis, Anna Ferzetti como su hija y asistente Dorotea De Santis, y Massimo Venturiello como el ministro de Justicia Ugo Romani. Orlando Cinque como el coronel Massimo Labaro, Milvia Marigliano como Coco Valori, Giuseppe Gaiani como el general Lanfranco Mare, Giovanna Guida como Valeria Cafiero, Simone Colombari en el papel del primer ministro Giulio Malerba, Alessia Giuliani en el papel de Maria Gallo, Roberto Zibetti en el papel de Domenico Samaritano, Linda Messerklinger en el papel de Isa Rocca, Vasco Mirandola en el papel de Cristiano Arpa y Rufin Doh Zeyenouin en el papel del Papa.

Paolo Sorrentino es un director super elegante, un narrador extraordinario que tiene una potencia visual poco habitual dentro del cine europeo. Su nueva película era un visionado obligado, por lo que intenté saber lo menos posible de la película, dentro que si sabía que el protagonista era un político buena persona. Y no era ciencia ficción.

Sorrentino realiza un análisis íntimo y muy profundo de un imaginario presidente de la República de Italia que es un jurista a punto de jubilarse y cuya vida cambió dramáticamente hace unos años con la muerte de su mujer. Y que antes de irse, deberá decidir si «liarse» con un tema complejo como es el de la eutanasia.

No tengo claro si había visto antes a Toni Servillo, pero me ha parecido un actor increíble. También Anna Ferzetti como su hija Dorotea está super bien. Me gusta la forma en que consiguen que sintamos que realmente son familia y están cortados por el mismo patrón me parece notable. Dentro de ser una persona a punto de jubilarse, Servillo consigue que empaticemos con él, pero también entendemos la frustración de su hija al no conseguir que su padre haga más de lo que está haciendo. Dentro que una cualidad política de un presidente de una república que tiene a un primer ministro para el día a día es no significarse demasiado. La pareja protagonista me parece bestial, pero reparto en general me parece espectacular. El detalle de ver a un Papa afroamericano es un detalle inesperado que me consigue que la película sea siempre inesperada.

Pero lo mejor de la película es la forma super elegante como Sorrentino nos cuenta la historia. Porque las dudas de un señor mayor sobre si actuar o no podría haber sido un tostón importante, pero Sorrentino consigue que la película sea siempre preciosa de ver. Hablaba antes de elegancia, pero es que además consigue que cada plano sea casi un cuadro, una experiencia para los sentidos.

El diseño de producción es brillante, y las localizaciones en las que han rodado ayudan a que la historia tenga un sentido monumental incluso cuando la mayoría de escenas está rodado en interiores. Otra cosa que me gusta de Sorrentino es la forma en que incorpora la música en las escenas, De hecho, es muy llamativa la forma en que la música tecno genera una sensación de tensión que rompe la tranquilidad de este veterano político. O como los momentos de rap funcionan dentro de sentirse contrario a todo lo que se podría esperar del protagonista.

Otro elemento a destacar de La Grazia es la propia premisa de hacer una película sobre un político que no sólo es una buena persona, sino alguien con unos valores morales importantes. En estos momentos de críticas anti sistema y críticas ante todo, me gusta que alguien se atreva a contar una historia en que las buenas personas pueden mejorar la vida de la sociedad.

Comparto el trailer de esta película:

La Grazia me ha gustado mucho. Paolo Sorrentino se ha convertido en un seguro de vida.

PUNTUACIÓN: 8/10

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