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Crítica de Titane de Julia Ducournau

Tenía ganas de ver Titane, la película con la que Julia Ducournau ha ganado la Palma de Oro del Festival de Cannes de este año. Creo que está bien salirse de la zona de confort y ver con mentalidad abierta obras que a priori no encajan con mis gustos.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

CRÍTICA CON SPOILERS

Un joven con la cara magullada es descubierto en un aeropuerto. Dice llamarse Adrien Legrand, un niño que desapareció hace 10 años. Para su padre, Vincent, esto supone el final de una larga pesadilla y lo lleva a casa. Simultáneamente, se suceden una serie de horribles asesinatos en la región.

Julia Ducournau (Paris 1983) es una directora y escritora francesa. Finalizó en 2008 sus estudios de guion en la escuela de cine de La Fémis de París. En 2011 ganó el Petit Rail d’Or en el Festival de Cine de Cannes por su cortometraje Junior. Su película de 2016, Raw (Crudo),​ fue exhibida en la semana de la crítica del Festival de Cannes, y ganó el premio Sutherland en el Festival de Cine de Londres

En 2021 ganó la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes por su segundo largometraje, Titane.​ Se convirtió así en la segunda mujer en ganar el premio en la historia del Festival, después de que Jane Campion lo consiguiera ex aequo en 1993 por El piano junto a Chen Kaige por Adiós a mi concubina, siendo la primera en hacerlo en solitario.

La película de 108 minutos de duración cuenta con fotografía de Ruben Impens, música de  Jim Williams, sonido de Séverin Favriau, Fabrice Osinski y Stéphane Thiébaut y montaje de Jean-Christophe Bouzy. Titane ha recibido de momento la Palma de Oro del Festival de Cannes 2021 y el Premio del Público del Festival de Toronto 2021.

SPOILERS A CCONTINUACIÓN:

La película tiene dos protagonista absolutos que monopolizan toda la historia. Por un lado tenemos, el descubrimiento de la actriz, modelo, fotógrafa y cofundadora de la revista Peach Agathe Rousselle. La francesa interpreta a Alexia, una bailarina en muestras de tuning que es una sociópata asesina en serie con una nula empatía hacia el resto de seres humanos a su alrededor. Cuando era niña, Alexia tuvo un accidente de coche que la produjo heridas y obligó a los médicos a insertarla una placa de titanio en la cabeza (de ahí el nombre de la película, Titane). Ya de joven adulta, como no se siente a gusto con su cuerpo o su sexualidad y no consigue mantener relaciones satisfactorias con mujeres, mantiene relaciones sexuales con un Chevrolet que es lo único que la ayuda a llegar al orgasmo. De alguna manera queda embarazada y nota como algo metálico crece en su interior.

La idea de la película (creo) es hacernos ver que Alexia es una persona que no se siente feliz con su cuerpo y jugar así con los estereotipos de género intentando subvertirlos, pero lo único que vemos es a alguien asocial que no empatiza con nada ni nadie. Para evitar ser detenida por la policía que la persigue tras cometer múltiples asesinatos, se hace pasar por Adrien, un niño desaparecido hace 10 años que se supone ahora tendría su edad. Su transformación física implica una escena de violencia auto infligida que pone los pelos de punta. Con la llegada al hogar de su “padre” Vicent (un Comandante de Bomberos al cargo de una base local) en su identidad de Adrien intentará vivir como un joven bombero ocultando su prominente barriga de embarazada con una venda elástica, y entrará en contacto con una “masculinidad tóxica” representada por los bomberos (¿hay algo más masculino que unos bomberos?), pero obviamente tampoco se sentirá a gusto con esta identidad. Por cierto, mirando las características del material en Google, veo que el titanio es un material altamente maleable que permite muchas configuraciones. Es un metal duro y ligero, lo que hace que posea una alta relación resistencia/peso, lo que encajaría con la idea de experimentación y de los cambios sexual y personal que vivirá Alexia durante la película.

Agathe Rousselle tiene unas facciones andróginas que diría que es lo que convenció a Ducournau que era perfecta para el papel de Alexia / Adrien, fichándola a pesar de ser una actriz novel y siendo esta su primera película. Y efectivamente con el pelo rapado y la prótesis en la nariz, realmente puede pasar por un chico cuando se pone ropa suelta que disimula sus pechos, caderas, etc. En ese sentido diría que es un buen casting que ofrece a la directora lo que necesitaba.

Sin embargo, no me atrevería a calificar a Rousselle como una buena actriz dado que aparece el 99% del tiempo en pantalla con cara de mala ostia sin relacionarse con nadie a su alrededor como si fuera medio autista. Sobre sus escenas de violencia auto infligida que hay que reconocer que sí son super fuertes, me recordó a Leonardo DiCaprio en El Renacido ¿es una buena actuación si realmente Leo vivió ese calvario, comió carne cruda, etc? Pues igual, Rousselle. Hay que tener muchas narices (guiño, guiño, broma, broma) para realizar la escena del lavabo, pero como digo no transmite verdadera emoción en ningún momento y es imposible empatizar con un personaje que reconozco que está planteado desde el guión como un super over-the-top extremo con numerosos momentos de gritos y sufrimientos extremos mostrados en pantalla casi en primer plano.

El veterano y super conocido Vicent Lindon es el gran beneficiado de Titane, ya que su personaje es el tipo de caramelito over the top que todo actor desea interpretar para poder aparecer desatado en pantalla y ser carne de premios. El actor de 62 años interpreta a Vincent Legrand, un Comandante de bomberos super musculado que se droga para intentar evitar el paso del tiempo, traumatizado por la pérdida de su hijo. La llegada de Alexia / Adrien hace que intente recuperar el tiempo perdido, buscando ser de nuevo un padre que protege a su hijo, incluso aunque sea viviendo una mentira evidente.

Hay un intento de idea interesante sobre los roles de la paternidad / maternidad, ya que Vicent (un hombre muy macho) desea sobre todo ser padre y poder estar con su hijo perdido aunque sea a costa de negar la realidad, mientras que Alexia (la mujer) rechaza ser madre y de hecho intenta provocarse un aborto en otra de las escenas más bestias de la película. Como digo, como idea para desafiar los roles sociales habituales me parece interesante, lo malo es que la ejecución de esta y en general todos los intentos de metáforas de la película me parecen penosas, porque si el rol positivo de padre sólo lo puede hacer un hombre drogado y con problemas mentales, mal vamos.

Tengo que agradecer a Ducournau que al menos se refrenó y mostró a Alexia como la sociópata peligrosa que es. Cuando mata primero a un chaval que se intenta propasar con ella, ya me temía un “Joker” en el que sólo asesinara a gente mala, por supuesto hombres, convirtiendo la película en un panfleto feminista como tantos otros que nos machacan en los últimos años. Esto se vio acentuado al intentar posteriormente quemar a su padre, que se mostró distante con ella y ¿no le dio el amor que necesitaba? Sin embargo, aparte que su madre también está en la casa cuando provoca el incendio, la masacre posterior en la casa de los estudiantes muestra a las claras a una asesina sanguinaria que mata a cualquiera, incluso a los atontados pero sin duda inocentes jóvenes chicas y chicos que allí se encuentran. En ese sentido, menos mal que ese lado panfletario me lo ahorré. Además, resaltar que no tengo problema con una historia mostrada desde el punto de vista de un asesino, con esta temática han salido grandes clásicos como Henry, retrato de un asesino, y tengo claro que la empatía con el protagonista no es un elemento obligatorio para contar una buena historia.

Con toda la intención del mundo de señalado con cursivas algunos detalles del guión que realmente suceden en la película y que son sencillamente ridículos. Si mientras lo leías no has pensado “¿Pero qué cojones es esto?” es que no he hecho bien mi trabajo. Se me ocurre como positivo que Ducournau plantea una historia no lineal, con una primera mitad que sugería una historia de serial-killers que es abandonada para contar otra cosa en la segunda mitad. No tengo problema en señalar esto como un elemento diferente que rompe con la estructura de tres actos habitual.

Pero diferente NO ES MEJOR, sobre todo si lo que ofreces es una ridiculez que además juega con una penosa y estudiada ambigüedad en todo momento (¿los padres mueren o no? ¿Y el bombero en el incendio? Obviamente da igual, todo vale). De hecho, Alexia parece que fallece en el parto, pero realmente no se muestra bien, lo que me sugiere lo tramposo de todo. Porque una cierta ambigüedad puede venirle muy bien a una historia, al sugerir una duda y múltiples opciones igualmente interesantes. Pero en Titane esta ambigüedad es el recurso del mal escritor, del no cuento nada pero espero que la gente flipe y se haga pajas mentales imaginando elementos que no están ahí. O que están igual que sus contrarios, lo cual es un ejemplo de mala escritura. ¿Cuál fue el viaje de Alexia, qué cosas aprendió siendo mujer y luego hombre, ha crecido y mejorado como persona? No hay respuesta a estas preguntas porque no hay una idea sólida detrás de todo, sólo una intención de mostrar elementos polémicos a ver si alguno impacta en el espectador, aunque sea vacío.

Sin embargo, cuando la ejecución es tan terriblemente mala, cuando todo son locuras absurdas que no se sostienen, la verdad es que da un poco de rabia que haya críticos serios profesionales que opinen que esto es un buen guión, para empezar, o una buena película en general. La idea de plantear una mujer que desafía su sexualidad y su propia fisiología femenina como concepto es interesante, pero no es ni bueno ni malo de por si, depende de la ejecución. Conectar que por recibir una placa de titanio por un accidente vas a sentirte atraído sexualmente hacia los coches es una ridiculez. Y como eso, todo lo que pasa: chorrada, tras ridiculez, más porque sís, con dos gotas de violencia que escandalice y convierta todo en más cool. Así todo.

Como digo, da rabia que una película mainstream, cualquiera, de cualquier género, tenga que ofrecer una lógica interna, plantear una historia que respete las reglas que marca previamente y no se salte a la torera elementos cuando más le interesa a su directora. Y en este caso Titane se los salta uno tras otro y le aplaudan la gracia los mismos que no admiten que se haga eso mismo en el cine comercial, justificándolo con que esto es “cine de autor”. Obviamente, un autor / director puede hacer lo que quiera, claro que si, pero debe tener lógica y no puede ser todo un porque si, porque entonces seguirá siendo cine de autor, pero con un guión muy malo. Son conceptos perfectamente compatibles, de hecho en los últimos años conviven con demasiada frecuencia.

Y también entiendo que esta no es una película lógica, sino una que busca atrapar al espectador emocionalmente con los numerosos elementos polémicos, y desde cierto sentido no debería buscarse lógica en algo que no lo tiene. Aunque en ese sentido, tampoco puede buscarse un sentido a unas imágenes que sugieren metáforas que no llevan a ningún sitio. Metáforas que sin embargo son celebradas aún no entiendo porqué.

Hay otro elemento que no puedo entender. Es normal que un adolescente o joven que ha visto poco cine vea Titane y flipe, entre otros motivos por una violencia extrema que claramente está puesta para escandalizar al público y no es para todos los espectadores. Hasta ahí bien, hay decenas de películas “de festivales” que se plantean con elementos polémicos o gore para llamar la atención del público y los productores para dar a conocer a los autores, lo cual es legítimo y lógico en este mundo del entretenimiento audiovisual saturado de contenidos. Mejor que hablen de mi, aunque sea mal. Esto lo entiendo.

Lo que no me entra en la cabeza es que críticos veteranos que además de Titane conozcan la obra de Gaspar Noé, David Cronenberg o David Lynch por nombrar solo a tres directores, puedan ver la película de Julia Ducournau y calificarla de “revolucionaria”, cuando copia tan claramente a estos autores sin mejorarles en ningún momento. Bueno, quizá si introduciendo elementos más polémicos como un intento de aborto con un palillo afilado, pero desde luego con muchísimo menos pericia y, desde luego, contando una historia con mucho menos sentido o lógica interna que dichos directores.

Como digo, si exceptuamos el repelús de las dos escenas de hiper violencia que Alexia comete contra si misma, visualmente no veo en Titane nada realmente memorable y mucho menos revolucionario. Veo claro elementos que otros autores mostraron antes mucho mejor que Ducournau, empezando por Irreversible o Enter the Void, en el que además del aspecto visual hay una intención de contar una historia de forma rompedora. Y si a eso hay que sumarle el desastre de la historia con un embarazo que aparece y desaparece, entre otros muchos elementos, el resultado final es un bluf en toda regla. Ejemplo de ello puede ser el final con el nacimiento de un hijo “cyborg” como metáfora de las nuevas identidades de género como las transgénero, etc… que queda como un elemento de nuevo vacío que no lleva a ningún lado.

Me gusta probar cosas diferentes para poder hablar con conocimiento de causa sobre todo tipo de cine. Y os aseguro que NO fui al cine predispuesto a que no me iba a gustar Titane. Pero ver el reconocimiento que está recibiendo una película para mi super mediocre, vacía y tramposa no me cabe en la cabeza. De hecho, me recordó justo la noticia de hace unas semanas cuando Carlos Boyero anunciaba que dejaba de ir a festivales porque consideraba que “era redundante poner a parir películas que son evidentemente una mierda. No tiene sentido señalar la mediocridad de la sección oficial si la sección oficial tiene ya por norma estrenar cine mediocre políticamente correcto.” Y sobre todo “Se impone, desde los propios medios, que las buenas intenciones equivalen a calidad artística.” Estas palabras no son mías, sino de Alberto Olmos, en un artículo que me parece estupendo y que suscribo punto por punto. El reconocimiento masivo que en los últimos años se está haciendo desde los medios mainstream de una película porque trata “temas importantes” olvidando que cinematográficamente es muy deficiente me parece penoso.

Sin ser ni mucho menos un experto en el cine indy, de autor o europeo, veo que en el cine de festivales que intento ver ha habido una caída brutal de la calidad en los últimos años, encontrando muchísima basura panfletaria revestida de cine de autor con la excusa de contar historias importantes. Por supuesto, si tiene una mirada feminista (no femenina), mejor que mejor. Se habla mucho de la crisis del cine y de las salas comerciales dirigiendo siempre la mirada hacia el cine comercial como la fuente de todos los males, pero la calidad media del cine de autor es lamentable en los últimos años, por lo que tampoco sorprende que cada vez menos público quiera pagar para que le asalten con un mitin político mostrado a brocha gorda.

Comparto el trailer de la película:

Titane es un bluf. No se me ocurre otra manera de calificarlo. Qué lástima.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

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Sitges 2021: Mad God de Phil Tippett

Gracias a la versión online del festival de Sitges 2021 he podido ver una película que me va a tener pensando en ella durante mucho tiempo: Mad God, película de animación mediante stop-motion creada por el mago de los efectos especiales Phil Tippett.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

Genio absoluto de la animación y de los efectos especiales, y supervisor entre otras criaturas fantásticas de los dinosaurios de Parque jurásico, Phil Tippett ha tardado treinta años en completar Mad God, una película experimental que nos presenta un universo de monstruos y científicos locos. Una campana de buceo desciende en medio de una ciudad en ruinas, mientras el Asesino emerge para explorar un laberinto de paisajes extraños.

Phil Tippett (California, 1951), es un director de cine estadounidense. También es productor y supervisor de efectos visuales. Está especializado en el diseño y animación de criaturas, dinosaurios y otros animales prehistóricos y personajes de fantasía o de ciencia ficción. Ha conseguido dos Oscars a los Mejores Efectos Visuales por El Retorno del Jedi (1983) y Parque Jurásico (1993).

Amante de la animación mediante la técnica de stop-motion desarrollada por el genial Ray Harryhauser, la llevó más allá utilizando los recursos de la ILM, creando una técnica de animación conocida como go-motion, utilizada para El Imperio Contraataca y El retorno del Jedi. Tras estas películas, Tippett creó su Tippett Studio, y trabajó en películas como Howard the Duck (1986), El chico de oro (1986), RoboCop (1987), Willow (1988), Cazafantasmas 2 (1989) o Honey, I Shrunk the Kids (1989).

Parque Jurásico (1993) lo cambió todo, y fue la película que provocó el salto al mundo digital que hizo que la industria cambiara el stop motion por efectos creador por ordenador. Tippett vió la tendencia y su Studio empezó a trabajar también con lo digital, participando en películas como Dragonheart (1996), Starship Troopers (1997), Evolution (2001) o Hellboy (2004). Sin embargo, ya en los años 90, su amor por la animación tradicional con figuras reales le hizo empezar a trabajar en su tiempo libre en una idea que 30 años más tarde ha terminado creando este Mad God.

Mad God es una locura inclasificable. Jamás pensé que el creador de tantas maravillas que son historia del mundo del cine tuviera en la cabeza unos horrores tan terribles que necesitara exorcizar mediante esta película. La película de 80 minutos de duración está planteada como una bajada a los infiernos, en la que un solitario personaje con ecos de la 1ª Guerra Mundial explora unos paisajes de pesadilla que se van haciendo aún más terribles a medida que va descendiendo niveles, como si del infierno de Dante se tratara. Pensar que todo se ha realizado con go-motion me parece una bendita locura. Además de ser una maravilla oscura con una animación alucinante, sorprende la escala en la que todo está rodado, creando unos paisajes de pesadilla que van a hacer que esta película se convierta en obra de culto absoluto.

Al igual que Dante, para Tippett no hay un único infierno, y en Mad God encuentro detalles que me sugieren un steampunk malsano, una pesadilla postindustrial, los cuentos de hadas oscuros, las historias de científicos locos y un tramo final loquísimo de horror cósmico, todo ello adornado con un expresionismo sorprendente en una obra de animación, y una idea de pesadillas cíclicas condenadas a repetirse que me tiene muy loco. Mad God me ha volado la cabeza de las mejores formas posibles.

Tras una primera mitad con una historia lineal más o menos tradicional, la película muta en su segunda mitad a una obra inclasificable que se convierte en una orgía de sangre y gore que provoca momentos super crueles de difícil digestión para el espectador. Es esta segunda mitad dominada por el gore y el terror cósmico lo que me tiene loquísimo, ya que creo sinceramente que muchas de estas imágenes de pesadilla contienen metáforas de algo que no he sabido captar. O no significan nada, y simplemente hay que dejarse llevar ante la locura de las imágenes. Ya sea una explicación o la otra, la potencia de sus imágenes genera una locura tras otra en la retina del espectador.

Aún estoy pensando en Mad God. Creo sinceramente que en la cabeza de Tippett existen esas metáforas, aunque no haya sabido mostrarlas de forma comprensible para el espectador. O quizá es que yo no estaba preparado para entenderlas. Pero el esfuerzo de creación que ha llevado a cabo Tippett en esta película es digno de elogio. De hecho, si en algún momento leyera una entrevista a Tippett y descubriera que las imágenes no tienen simbolismo más allá de la fuerza que tienen, sinceramente creo que valdrían igual, porque el visionado de la película ha sido una experiencia visual como no pensaba que iba a tener en este 2021.

Comparto el trailer de la película:

Mad Dog me va a tener muy loco durante mucho tiempo. Una película que se ha ganado desde ya la categoría “DE CULTO”, y que tengo claro que quiero comprar el blu-ray para revisitarla una y otra vez.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

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Crítica de Free Guy, de Shawn Levy

Aprovechando la promoción de #YoVoyAlCine que ha sustituido este año a la Fiesta del Cine, he aprovechado para llevar a mi hijo a ver Free Guy, la comedia de acción y ciencia-ficción dirigida por Shawn Levy que tiene a Ryan Reinolds como gran reclamo. Y me he encontrado una película mucho más entretenida de lo que me esperaba.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Guy (Ryan Reynolds) trabaja como cajero de un banco, y es un tipo alegre y solitario al que nada la amarga el día. Incluso si le utilizan como rehén durante un atraco a su banco, él sigue sonriendo como si nada. Pero un día se da cuenta de que Free City no es exactamente la ciudad que él creía. Guy va a descubrir que en realidad es un personaje no jugable dentro de un brutal videojuego.

Shawn Adam Levy (1968) es un director de cine, productor y actor canadiense. Sus créditos como director incluyen Big Fat Liar, Cheaper by the Dozen, la serie de película de Noche en el museo. Fue productor de Arrival (Denis Villeneuve, 2016), que le valió una nominación al Oscar a la Mejor Película. Desde 2016, Levy ha sido productor ejecutivo de la serie original de Netflix Stranger Things y ha dirigido dos episodios en cada una de las tres temporadas.

Matt Lieberman vendió el guión de Free Guy a Fox antes de su compra por Disney, y se trata de una de las primeras películas que han llegado a las pantallas ya producidas por Disney a través de la ahora conocida como 20th Century Studios. A partir del guión de Lieberman, Zak Penn (X-Men 1 y 2) terminó de perfilar la historia que acabó siendo rodada.

La película de 115 minutos cuenta con fotografía de George Richmond, montaje de Dean Zimmerman y música de Christophe Beck. Con un presupuesto que ronda los 110 millones de dólares, ya recaudado más de 320 millones en todo el mundo, siendo uno de los pocos éxitos de taquilla de este 2021, reforzando la imagen de Reynolds como estrella de películas de humor con un target familiar.

Junto a Reynolds, que es el gran reclamos de la película, tenemos un reparto formado por Jodie Comer, Joe Keery, Lil Rel Howery, Utkarsh Ambudkar y el director Taika Waititi. que interpreta al villano de la función.

Entrando a valorar la película, debo decir que Free Guy es una comedia familiar muy entretenida. El argumento de un NPC (Non-Player Character – Personaje No Jugador) que adquiere vida propia conecta con toda una generación de jugadores de juegos online y ofrece algunos momentos super divertidos. Hay varios momentos en que aparecen youtubers reales comentando situaciones dentro del juego que a mi hijo le hicieron especial ilusión porque les conoce, lo que resalta que el estudio tiene claro el tipo de espectador al que se dirige.

Y dentro que a mi hijo le gustó mucho y sólo por eso ya podemos afirmar ¡objetivo cumplido!, la historia a poco que sepas algo del mundo gamer tiene easter-eggs muy buenos y disfrutables por todo el mundo. En concreto, el gag en la batalla final a cuenta de dos objetos que ya forman parte del imaginario colectivo me pareció antológico.

La historia se mueve entre el videojuego en el que el protagonista Guy (“tío” en inglés, interpretado eficazmente por Ryan Reynolds), va adquiriendo consciencia e intenta ligarse a la chica, con el mundo real en la que dos jóvenes intentan resolver un misterio alrededor del juego en el que vive Guy, consiguiendo que a nivel general la historia no se pare nunca y el visionado vaya como un tiro.

Dentro del cine familiar que es, hay unas ligeras críticas hacia los jugadores de estos juegos shooters y hacia las empresas sin escrúpulos que lanzan juegos al mercado a sabiendas que tienen fallos y les da igual con tal de conseguir forrarse. Pero son críticas desde el humor que no entorpecen en modo alguno la historia de aventuras. Con un final esperable pero satisfactorio que nos dejó con un buen rollo que considero otro elemento positivo a resaltar.

Entrando en los elementos menos buenos, lo cierto es que la historia es un pastiche que parece realizado con corta pega. Me alucinó ver un inicio de película que literalmente podría ser considerado un plagio de la Lego Película, aunque obviamente luego las tramas se separen. En este sentido, el papel de Molotov Girl (Jodie Comer) no difiere demasiado de Ready Player One, con la que también tiene muchas similitudes.

Free Guy es verdad que tiene momentos muy divertidos y globalmente es entretenida, pero excepto algún gag puntual, no tiene ni una sola sorpresa y todo se ve venir desde el minuto uno. O desde el minuto 15, cuando conocemos la historia del mundo real. De hecho, la misma idea que Antoine (Taika Waititi) les robe la idea a Elly (Molotov Girl) y Key (Joe Keery, uno de los niños de Stranger Things) y Key se quede en la empresa es tremendamente absurda. Aunque necesaria para que avance la historia, claro.

Hay otro elemento que es totalmente subjetivo y es que aunque Ryan Reynolds cumple y no hay duda que se ha convertido en una estrella del cine de acción / humor, realmente me parece totalmente encasillado en este papel de “buena persona un tanto atontado” y empieza a caerme un pelín gordo, la verdad. El que me cae totalmente gordo en pantalla es Taika Waitit, no le aguanto!

Hay otro elemento que no es importante, de hecho es uno de los muchos gags pero ni mucho menos el más importante, pero que es representativo de la doctrina woke dominante en los Estados Unidos, y es que el jugador nerd sea mostrado como un chaval blanco de veintitantos que sigue viviendo con su madre, algo que aún siendo cierto (en parte) perpetúa un estereotipo de brocha gorda, como si no hubieran trolls que sean chicas o personas de razas diversas. Unido a esto, obviamente cuando salen jugadores guays en actitudes positivas comentando el juego, ahí si colocan a chicas y personas racializadas, lo cual resulta muy poco sutil.

En resumen, Free Guy es una entretenidísima película que sabe qué tipo de cine es, a que público se dirige y que cumple sin duda con el objetivo de entretenimiento, aunque es igualmente olvidable una vez sales del cine.

Comparto el trailer de la película:

Free guy es un película familar super entretenida, pero igualmente olvidable en cuanto la has visto.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Cry Macho, de Clint Eastwood

91 años. Ya nos gustaría al común de los mortales tener la mitad de creatividad que tiene Clint Eastwood cuando nos acerquemos a su edad. Y en Cry Macho, su última película que dirige y también interpreta, tenemos un viaje por algunos lugares comunes de su filmografía.

PUNTUACIÓN: 6/10

Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura.

Eastwood ha elegido una novela de N. Richard Nash publicada en 1975 como historia para su última película, que ha sido adaptada para la gran pantalla por N. Nick Schenk. La película de 104 minutos de duración y un presupuesto aproximado de 33 millones de dólares, cuenta con fotografía de Ben Davis, montaje de David y Joel Cox y música de Mark Mancina.

Junto a Eastwood, tenemos un reparto de caras poco conocidas entre las que sólo destaca el cantante de country Dwight Yoakam. Eduardo Minett, Natalia Traven, Fernanda Urrejola y Horacio García completan el reparto de una película rodada en menos de dos meses en distantas localizaciones de Nuevo México.

Entrando a valorar la película, la verdad es que la historia es demasiado simple y evidente. Recordando otras obras de Eastwood como Gran Torino, al ver que teniamos en Cry Macho una historia con niño, uno pensaba que tendriamos otra historia de un viejo cascarrabias que tiene que poner a prueba sus prejuicios y racismo, pero qué va. Estamos ante una sencilla historia de un anciano al que no le queda nada que encuentra en el lugar menos pensado motivos por los que seguir viviendo. No sólo eso, a intentar disfrutar de los pequeños placeres de la vida que uno se encuentre, sin importar el tamaño. No hay grandes moralejas ni mensajes, conectando la película con los slice-of-life.

La sensación de historia “sin chicha” nos acompaña en todo el metraje mientras el anciano y el adolescente realizan su viaje desde México D.F. hasta Texas, lo que unido a unos diálogos tampoco demasiado inspirados hacen que el resultado final de Cry Macho se quede en un correcto sin más, muy alejado de las obras maestras de la filmografía de Eastwood.

Y, sin embargo, Eastwood es un maestro a la hora de contar una historia de forma visual, incluso con su habitual economía visual. A pesar de lo básica de la historia, que entiendo se ajusta al perfil de historias que puede interpretar con 90 años, Eastwood llena cada imagen de humanidad y genera empatía hacia los protagonistas, que comparten una buena química entre ellos.

Eastwood hace un comentario final sobre que puedes creer que hacerse el duro está bien cuando eres joven, y no tan joven, pero que al final te va a alejar de tus seres queridos y te va a hacer desgraciado al final del camino, que me parece interesante viviendo de quien viene, el icono Eastwood, pero que no se corresponde con lo que nos han contado del personaje. Puede servir de alguna manera de comentario social, pero se me quedó entre dos aguas, casi como casi todo en la película.

Cry Macho está claro que va a ser considerada una película menor dentro de la obra de Eastwood, pero está mejor rodada que el 70% de películas actuales. Como Woody Allen, Eastwood se ha convertido en un género en si mismo. Y aunque el momento de gloria ya pasó para ambos directores, siguen regalando un tipo de cine que sólo ellos hacen y que me justifica el pagar para verlas en el cine. Ojalá podamos seguir disfrutándoles muchos años más.

Este tipo de cine probablemente no sea del agrado de una gran mayoría de público, pero a mi me vale.

Comparto el trailer de la película:

Cry Macho puede ser una obra menor en la brillante filmografía de Eastwood, pero mientras siga haciendo películas, ahí estaré yo para verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Cuentos al caer la noche de David Yarovesky (Netflix)

Con producción de Sam Raimi, Cuentos al caer la noche dirigida por David Yarovesky estrenada en Netflix, es una estupenda película para introducir a los niños al cine de terror con una fantasía oscura muy disfrutable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Cuando Alex (Winslow Fegley), un chico obsesionado con las historias de miedo, es encerrado por una joven bruja malvada (Krysten Ritter) en su moderno apartamento de Nueva York, conoce a Yasmin (Lydia Jewett), que también está atrapada y se da cuenta de que debe contar una historia de miedo nueva cada noche para sobrevivir.

David Yarovesky, director de la estupenda El Hijo, dirige esta nueva película de terror para todos los públicos estrenada en Netflix. La película adapta el libro Nightbooks de J.A. White, con un guión de Mikki Daughtry y Tobias Iaconis. La película de 100 minutos de duración cuenta con fotografía de Robert McLachlan, música de Michael Abels y montaje de Peter Gvozdas.

La película está protagonizada por los niños Winslow Fegley y Lidya Jewett como Alex y Yazmin, dos niños secuestrados por una bruja malvada que vive en una casa que se mueve por todo el mundo secuestrando niños. Krysten Ritter (la recordada Jessica Jones de la serie de televisión de Netflix), interpreta a la malvada bruja Natacha.

Cuando pinchas para ver Cuentos al caer la noche en Netflix, la calificación por edades indica que la película es +7 años, básicamente un “para todos los públicos” teniendo en cuenta que diría que es una película planteada como una fantasía oscuro con toques de terror juvenil. Y lo cierto es que sin necesidad de muertes macabras ni gore de ningún tipo, Cuentos al caer la noche ofrece un catálogo de sustos estupendos que consiguieron sobresaltarme en un par de ocasiones.

En muchas ocasiones el principal problema de las películas protagonizadas por niños es que te suelen caer gordos y acaban resultando un poco repelentes. No es el caso en esta película, en el que Winslow Fegley y Lidya Jewett resultan un estupendo acierto de casting. Krysten Ritter realiza un over-the-top de libro y diría que ha disfrutado haciendo de la bruja del cuento, con el plus del giro de la película que aporta al personaje una dimensión más dramática de lo esperable en una obra para todos los públicos como esta.

David Yarovesky me sorprendió con la versión oscura del nacimiento de Superman que fue El Hijo. En esta película realiza una perfecta transición del gore y las punkarradas máximas a las limitaciones de una película prácticamente para todos los públicos. Además, hay un par de momentos con sustos un poco “pringosos” y asquerosos que me recordaron para bien los primeros clásicos de Sam Raimi y que creo que también gustará muchos a los niños cuando lo vean.

No tengo el dato del presupuesto de la película, y aunque a priori parece una película pequeña con prácticamente 3 personajes en el 95% del metraje rodado todo en estudio, la verdad es que hay unos sets estupendos que transmiten de maravilla la fantasía oscura que nos están contando, además de un par de bichos creados con CGI que están razonablemente bien y me sugerirían que la película tuvo más presupuesto del que me creía a priori.

La película creo que cumple de sobra con lo que se espera de ella y ofrece un estupendo entretenimiento. Si le tengo que poner un pero, diría que la sinopsis de Netflix da en 2 líneas más información de la que hubiera sido deseable, señalando uno de los giros de la película.

Comparto el trailer de la película:

Cuentos al caer la noche es una película muy disfrutable para ver con niños de más de 10 años a los que les gusten las emociones fuertes y hacerse los mayores. E incluso sin ellos, la he disfrutado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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