Archivo de la etiqueta: película

Crítica de Street Fighter (2026) de Kitao Sakurai

Aprovechando la Fiesta del Cine vi sin muchas expectativas la nueva versión de Street Fighter, el mítico videojuego de Capcom que ha sido dirigida por Kitao Sakurai. Y ha sido un horror que no esperaba.

PUNTUACIÓN: 2/10

Basada en la saga de videojuegos ‘Street Fighter’ y ambientada en 1993, los alejados Street Fighters Ryu y Ken Masters son lanzados de nuevo al combate cuando la misteriosa Chun-Li los recluta para el próximo Torneo Mundial de Guerreros: un brutal choque de puños, destino y furia. Pero detrás de esta batalla se esconde una conspiración mortal que los obliga a enfrentarse entre ellos y a los demonios de sus pasados. Y si no lo hacen… ¡fin de la partida!

Kitao Sakurai (Kioto, 1983) es un cineasta y actor estadounidense nacido en Japón. Se le conoce por sus colaboraciones con el cómico Eric André, siendo el director principal de The Eric André Show (2012-2023), y como guionista y director de la película Bad Trip (2021). Además de dirigir la nueva adaptación cinematográfica del clásico videojuego de Capcom, Sakurai ha escrito el guion junto a T. J. Fixman, a partir de una historia de Dalan Musson y Gary Dauberman.

Para esta adaptación de 120 minutos de duración rodada en Australia con un presupuesto de 80 millones de dólares, la película ha contado con la fotografía de Ken Seng, montaje de James Thomas y Delaney Del Vecchio, y música de Leo Birenberg y Zach Robinson.

En el reparto encontramos a Noah Centineo como Ken Masters, Andrew Koji como Ryu, Callina Liang como Chun-Li, Joe «Roman Reigns» Anoa’i como Akuma, David Dastmalchian como M. Bison, Cody Rhodes como Guile, Andrew Schulz como Dan Hibiki, Eric André como Don Sauvage, Vidyut Jammwal como Dhalsim, Orville Peck como Vega, Don Lee como Gouken, Kyle Mooney como Marvin, Curtis «50 Cent» Jackson como Balrog, Jason Momoa como Blanka, Olivier Richters como Zangief, Hirooki Goto como E. Honda, Mel Jarnson como Cammy y Rayna Vallandingham como Juli.

Recordar que Street Fighter tuvo una primera adaptación de 1994 muy criticada en su momento porque el en ese momento super popular Jean-Claude Van Damme interpretó a Guile, dejando a los protagonistas de los videojuegos Ruy y Ken en segundo plano.

Enpezando por las cosas positivas, la película hace que el inicio de la película, y en general los flashbacks que nos cuentan los orígenes de los protagonistas, sean un anime mega espectacular. El arranque en el que Ryu poseído por una fuerza maligna se convirtió en el ganador del primer Torneo World Warrior en 1986 me parece un inicio muy prometedor e inesperado para la película. Sin lugar a dudas, las partes de anime son lo mejor de la película.

Aunque luego entraré en las cosas malas, lo cierto es que las caracterizaciones de los actores están clavadas al videojuego. Por eso me ha encantado ver a Andrew Koji como Ryu, Callina Liang como Chun-Li y todos los demás. Incluso aunque su personaje es penoso, visualmente Noah Centineo está perfecto como Ken Masters. Además, ver algunos de los golpes característicos de los luchadores ha sido genial, recordando mis épocas de chaval en los que jugué alguna vez a Street Fighter en los recreativos.

Aparentemente, los productores y el director de Street Fighter parece que plantean la película para que nos guste a los espectadores veteranos que a lo mejor jugamos con el videojuego original o alguna de sus continuaciones. Si no, no se explica que ambienten la película en un imaginario 1993 y nos bombardeen a lo largo de la película con un montón de temazos de la época. Las canciones en si son geniales, incluso a pesar que en algunos momentos entren en la película sin demasiado sentido.

Y aquí se acaba lo bueno. Porque esta versión de Street Fighter es un desastre que no hay por donde cogerlo que me ha dado vergüenza ajena en varios momentos del visionado.

El principal problema de Street Fighter viene de unos productores y de un director que NO creen que pueda hacerse una película que tome en serio al mundo de Street Fighter. Hay una diferencia sideral entre no tomarse muy en serio una película para incorporar humor, y boicotear completamente a todos los protagonistas masculinos mostrándoles como incompetentes y ridículos. Desde la desastrosa Thor: Love and Thunder que no había visto a unos «creativos» ridiculizar y boicotear a sus protagonistas como lo hace esta película. Es penoso.

Por eso los protagonistas Ryu y Ken son personas lamentables que son ridiculizados en todo momento y no dejan de tomar las peores decisiones en todo momento. Por cierto, me da mucho asco que el director Kitao Sakurai se dedique a ridiculizar a Ryu, Ken, Guile o Dhalsim, los teóricos héroes de la película. Pero es incluso peor cuando Chun-Li, la única mujer, no es ridiculizada como sus compañeros. Al contrario, es mostrada como una mujer fuerte empoderada que toma sus propias decisiones a costa de quien sea. El wokismo galopante que esto supone me parece vomitivo, porque demuestra que la ridiculización de los protagonistas era claramente selectiva, teniendo claro sobre quien podían plantear el humor y sobre quien no. Lo cual es doblemente vomitivo.

Esto contradice lo que decía al principio sobre que los productores dirigían la película al público veterano. Porque ya te digo yo que los espectadores de una edad como la mía nunca hemos querido que una película se ría del protagonista. Eso es una mierda actual a partir de la resignificación que el «progresismo» quiere hacer de los roles del cine comercial y en general de la historia occidental. Así que por mucho que la música noventera mole y la película esté ambientada en 1993, este desastre no es para mi. Y ya te digo yo que no creo que los jugadores de Street Fighter vayan a estar satisfechos con la representación que la película hace de los personajes. No se quien querría ver esta basura, pero desde luego yo no.

Otro de los problemas de la película es que la historia es un jodido desastre que no hay por donde cogerlo. Personajes del juego como Zangrief apenas aparecen siendo casi un cameo, mientras que se da protagonismo a otros nuevos como Don Sauvage o Dan Hibiki que son lamentables. De nuevo, si la idea era que fueran alivio cómico de una película que se ríe de todos los personajes masculinos, el resultado es catastrófico.

Street Fighter es terrible en casi todos los aspectos, empezando por un montaje demencial y una falta absoluta de coherencia visual. En lugar de un director, este mejunje parece hecho por tres personas diferentes que han rodado una parte sin saber como estaban rodando los demás sus partes. De forma que unido a un montaje epiléptico las escenas no tenían sentido puestas como estaban una detrás de las otras. Si le sumamos unos efectos especiales de CGI lamentables en algunos momentos y una casi nula capacidad de plantear las coreografías de acción de forma mínimamente lógica o atractiva, la película es un fracaso de principio a fin.

Luego tenemos el papel del villano M. Bison, interpretado por David Dastmalchian, que resulta una broma de mal gusto que jamás da sensación amenazadora a pesar de las alzas y el vestuario que lleva el actor. Esto no es un problema de Dastmalchian, sino del que le contrata para este papel de forma totalmente errada. Por cierto, a Dastmalchian le acabo de ver y disfrutar en Murderbot, donde queda claro que sus puntos fuertes van más hacia la comedia y es un actor estupendo cuando le aciertan el papel. Que le contraten ya indica por donde iban los tiros para los productores. Los esbirros de Bison Vega y Balrog no aportan demasiado, haciendo que el conjunto sea super fallido.

Puesto a ampliar la desvergüenza, los productores y el director han planteado una película ¡SIN FINAL! WHAT THE FUCK?!!!! Imagino que la idea era que esta película iniciara una franquicia cinematográfica, pero resulta vergonzoso que ni siquiera luchen contra Bison y dejen ese combate para otro día. Para una próxima película que espero viendo este desastre que no llegue a producirse.

Volviendo al principio. ¿Para quién dirigen los productores esta película? ¿De verdad Capcom ha quedado contenta con la forma en que Kitao Sakurai ridiculiza a unos personajes que son queridos por varias generaciones de jugadores? En serie, no entiendo que cojones acabo de ver. Terrible.

Comparto el trailer de la película:

No entiendo como los creadores de esta nueva versión de Street Fighter hayan podido equivocarse de la forma en que lo han hecho. Prácticamente en todo. Qué bochorno.*

PUNTUACIÓN: 2/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

* No suelo emplear palabras gruesas en mis reseñas, pero lo hago hoy con toda la intención para resaltar lo enfadado que me ha dejado este película. Cuando ni siquiera tengo conexión emocional con el videojuego. Voy a dejarlo ya, porque cuanto más pienso en esta película, peor me pongo.

Crítica de Clayface de James Watkins

Aprovechando la Fiesta del Cine vi Clayface, la película del origen del villano de Batman dirigida por James Watkins a partir de una historia de Mike Flanagan, que nos ha traído el descubrimiento del actor Tom Rhys Harries.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

El meteórico ascenso de Matt Hagen, desde chico de la calle en Gotham hasta protagonista de Hollywood, se ve trágicamente truncado cuando las acciones de un jefe del crimen local lo dejan horriblemente desfigurado. Abandonado por su equipo y sin nada que perder, Matt busca un tratamiento de vanguardia que, milagrosamente, le devuelve su aspecto anterior… pero que también afecta inesperadamente su percepción de la realidad, sumiéndolo en una espiral destructiva de venganza que lo consume por completo. Película basada en el personaje de DC Comics.

James Thomas Watkins (Nottingham, 1973) es un cineasta inglés conocido por películas de terror como Eden Lake (2008), La mujer de negro (2012) y Speak No Evil (2024). También ha dirigido episodios de series como Black Mirror (2016) y The Ipcress File (2022), y fue creador, guionista, director y productor ejecutivo de la serie McMafia (2018).

Clayface nace con el interés del director y guionista Mika Flanagan por el personaje. Tras dirigirse a James Gunn y Peter Saffran, escribió un tratamiento que fue aprobado inmediatamente por DC Studios. Debido a problemas de agenda, Flanagan no pudo dirigir la película, para lo que se contrató a James Watkins. Finalmente, junto a Flanagan aparece acreditado en el guion Hossein Amini, que se encargó de la reescritura del guion de Flanagan.

La película de 108 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 40 millones de dólares. Se rodó en Inglaterra, con fotografía de Rob Hardy, recién acabado su trabajo en Supergirl, montaje de Jon Harris y música de Volker Bertelmann.

El gran descubrimiento de la película es el actor Tom Rhys Harries como Matt Hagen, el actor que en la cresta de su fama como actor es desfigurado por un gangster de Gotham. Naomi Ackie interpreta a la doctora Caitlyn Corr, una científica crea el tratamiento de regeneración celular al que se somete Matt y de quien Matt se enamora. David Dencik es Markos Szabo, el mafioso que desfigura a Matt, Max Minghella hace de John Borrelli, un detective de la policía de Gotham City que sale con Caitlyn mientras que Eddie Marsan interpreta a Frank Fitzpatrick, el agente de Matt. En el resto del reparto tenemos a Nancy Carroll como Hildie Love, la agente de Matt, Joshua James como Corey Bowery, el mejor amigo de Matt, y Joana Ribeiro como Mia Torrez, la amante de Markos.

Empezando en positivo, la historia de Matt Flanagan plantea una buena historia de origen del personaje. Flanagan, y luego la reescritura de Hossein Amini ofrecen una historia que no hace trampas y permite que haya una progresión en la historia lógica que nos lleve hasta su inevitable conclusión. Tenemos tantas películas recientes avergonzándose del material de base que hay que agradecer ver una película que no lo haga.

Como escribía antes, el gran descubrimiento de la película es el actor Tom Rhys Harries. Harries crea a un personaje trágico que lo va a perder todo y una vez descubra sus habilidades va a iniciar una venganza contra todos los que llevaron a esa situación. La película puede ser su plataforma de lanzamiento hacia el estrellato, porque creo que realiza un trabajo estupendo. Junto a Harries, creo que todo el reparto lo hace bien y cumple con lo que la historia necesita de ellos, empezando por Naomi Ackie como la doctora Caitlyn Corr, Joshua James como el mejor amigo de Matt Corey Bowery, Max Minghella como el policía John Borrelli que al mismo tiempo sale con Caitlyn, o Eddie Marsan como el traicionero agente de Matt Frank Fitzpatrick. Todo el mundo está bien, pero no notable, como la película en general.

Me ha gustado también la fotografía de Rob Hardy, que ayuda a crear unas imágenes elegantes que ayudan a contar la historia de la mejor manera posible. Al mismo tiempo, la duración de 108 también me parece perfecta para una película que puede desarrollar la trama de forma adecuada, permitiendo la escalada en los poderes de Matt Hagen que nos lleva hasta su casi inevitable final. Un final que lamentablemente ofrece un climax fallido, como la película en su conjunto.

Y es que lamentablemente Clayface es una película plana y, al final, decepcionante. Empezando porque James Watkins no parece tener claro qué tipo de película tiene entre manos. Clayface es una película de terror que no da miedo en ningún momento. En el arranque hay un par de escenas que podrían conectar con el body-horror y que resultan malrolleras. Dicho en positivo. Empezando por la agresión a Matt Hagen por los mafiosos, y un momento en una operación de cirugía en la que le levantan la nariz y se ve el hueso destrozado por debajo. Estas escenas planteaban el germen de una buena película de terror que nunca llega.

Dentro que todo en la historia es correcto, la indefinición de Watkins hace que la película de terror se transforme en una historia de venganza bastante convencional, en la que todo está mostrado de la forma menos impactante e interesante posible. Fruto de la falta de habilidad narrativa de Watkins, a la historia le falta tensión o una progresión dramática interesante. Por eso, dentro que como comentaba antes el final casi es inevitable, está rodado de forma mediocre. De forma que su venganza contra los mafiosos es decepcionante y el climax emocional de Matt con Caitlyn resulte un bluff.

Otro de los problemas de Clayface es que aunque todo en la historia es correcto y cubre las bases esperables de este tipo de historia, en realidad no hay ninguna profundidad psicológica en el personaje de Matt Hagen, quedándose siempre en la superficie de lo que debería haber sido. Además, quizá en parte por un trailer que mostraba algunos de los momentos impactantes de la película, como el momento en que Matt intenta abrir sus ojos con una tijera en el servicio de un avión, al cerrarse la «arcilla» sobre ellos, tenemos una película sin ninguna sorpresa porque todo se ve venir a la legua. Y en positivo agradezco que el guion no haga trampas, pero todo es super plano y evidente.

Los efectos de maquillaje de Clayface creo que están bastante bien, con momentos malrolleros cuando los nanobots que han reconstruido la cara de Matt fallan por el stress y la cara se le deforma. No hay apenas escenas con CGI, lo que ayuda a abaratar una película que no necesita ser un gran éxito de taquilla para que resulte rentable para Warner.

La música y el montaje están en la misma línea plana de la película. Por cierto, Clayface está ambientada una gran parte del metraje en Gotham City, pero más allá de la existencia de un río que parte en dos la ciudad no plantean nada que resulte reconocible, más allá de alguna mención a los Narrows. Dado que esto siempre se planteó como una historia aislada sin ninguna conexión a nada, no es un problema. Pero si hay que comentarlo.

En este punto reconozco que los espectadores y lectores veteranos hemos visto y leído mucho. Y las cosas evidentes para mi a lo mejor a un espectador joven le han podido impactar. Pero lo cierto es que muchos momentos de Clayface me recordaban a momentos leídos en los comics o vistos en Darkman de Sam Raimi o en la serie Batman: The animated series. Y en todos los casos Clayface salía perdiendo en la comparación. Y ya tiene delito que unos dibujos animados para niños tengan más profundidad psicológica que esta película destinada a un público adulto.

Como digo, no suspendo a Clayface porque no creo que sea una mala película. Pero tampoco es una película especialmente buena en nada. Igual que digo que me ha gustado mucho el trabajo de Tom Rhys Harries, creo que James Warkins no ha estado a la altura del encargo. Lo que provoca la sensación decepcionante que tiene el conjunto. Dado que vi la película a precio reducido gracias a la Fiesta del Cine no me arrepiento de verla, pero si salí con la sensación que la película debería haber sido mucho mejor de lo que ha sido.

Y aunque es un tema separado del visionado de Clayface, no puedo dejar de comentar la estafa de la propuesta hasta ahora de DC Studios, que prometía devolver el heroismo al centro de su actividad y se están centrando en historias de villanos asesinos como The Penguin, Supergirl y Clayface, series que se avergüenzan del género como Lanterns y como mucho de antihéroes como Peacemaker o Creature Commandos. Está claro que Clayface no era el lugar indicado, pero parece que los héroes ni están ni se les espera en DC Studios. Lo cual es otra decepción mucho mayor que la indefinición de este Clayface. Que estén anunciando ahora el desarrollo de una serie de Poison Ivy, en la que sin duda la villana de Batman será una víctima de la sociedad capitalista que la obligará a convertirse en una villana, no es más que la confirmación de esta realidad.

Comparto el trailer de la película:

Me sabe hasta mal lo plana y falta de todo que es Clayface. James Watkins ha deslucido los buenos trabajos del actor y de Mike Flanagan.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Whalefall de Brian Duffield

Aprovechando la Fiesta del Cine vimos Whalefall, survival dirigido por Brian Duffield en el que un joven submarinista es tragado por una ballena y tendrá que hacer todo lo posible para sobrevivir.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras la muerte de su padre, Jay Gardiner se sumerge en la costa central de California en busca de sus restos. En esa búsqueda, es tragado por una ballena. Atrapado en su interior y con solo una hora de oxígeno restante, Jay se da cuenta de que las lecciones que su padre le enseñó pueden ser la clave para escapar.

Brian Duffield (Pensilvania, 1985) es un director estadounidense. Escribió y dirigió la comedia negra Spontaneous (2020) y la película de terror y ciencia ficción Nadie te salvará (2023). Duffield dirige, produce y coescribe el guion de esta película junto a Daniel Kraus, escritor de la novela en que se inspira la película.

Whalefall está producida por 20th Century Studios con un presupuesto de 60 minutos de duración. La película de 106 minutos de duración cuenta con fotografía de Aaron Morton, montaje de Pietro Scalia y música de Joseph Trapanese.

En el reparto encontramos a Austin Abrams, al que acabo de descubrir gracias a Resident Evil, interpretando a Jay Gardiner, el joven que será engullido por una ballena. Josh Brolin es Mitt Gardiner, el padre de Jay recientemente fallecido. Elisabeth Shue es Zara, la madre de Jay. John Ortiz interpreta a Hewey, amigo de Mitt y dentista jubilado, mientras que Jane Levy y Emily Rudd interpretan a las hermanas de Jay Eva y Nan.

Whalefall nos cuenta como tras la muerte de Mitt Gardiner (Josh Brolin), su hijo Jay intentará recuperar sus restos que reposan en el fondo del mar. Jay no se hablaba con su padre porque era un padre despótico que estaba obsesionado con que su hijo dominara todo lo relativo al mar, al mundo marino y a la técnica de submarinismo. Durante su inmersión, Jay verá como una ballena enorme persigue a un calamar gigante. Intentando recordar las enseñanzas de su padre, Jay tendrá que intentar sobrevivir sea como sea.

La película ofrece un poco lo que se espera de ella, un survival en un espacio reducido que puede ser mortal para el protagonista. En otro contexto, estariamos antes una continuación espiritual de películas como Buried o Blindado. Y lo primero a destacar es que para ser una película con casi un único actor en pantalla en un espacio cerrado la mayor parte del tiempo, construye una buena tensión que hace que la película no se haga aburrida o repetitiva. Bueno, un poco larga si se hace, pero globalmente Whalefall me parece un éxito.

Dentro del intento de que la película no se haga aburrida, Whalefall nos enseña el interior de una ballena. Y no se si es correcto o no, quiero pensar que si, pero he aprendido que tras tragarse a sus presas, las ballenas tienen un espacio anterior al estómago en el que sus paredes se comprimen para asfixiar y matar a sus víctimas. Luego, en el estómago, los jugos gástricos son ácidos que deshacen los cuerpos para alimentar a este memífero marino. Jay pasará por ambas en su lucha por sobrevivir.

Como en Resident Evil, Austin Abrams es el protagonista perfecto de Whalefall. Abrams interpreta a un típico chaval normal que vive con el trauma de los problemas que sufrió con su padre. Jay se va a meter en una situación extraordinaria en que lo normal es que no sobreviva. Y me ha encantado su interpretación, sufriendo gran parte del tiempo no solo en lo físico, sino en lo emocional. La lucha por la supervivencia va a servir para que Jay se reconcilie con la figura de su padre, ya que en el momento clave sus enseñanzas serán claves.

Aunque Abrams está en pantalla el 95% del tiempo, Me ha gustado el papel de Josh Brolin como el exigente e intransigente padre de Jay, Mitt. Y aunque su papel es super corto, es un placer ver a Elisabeth Shue interpretando a la madre de Jay.

Otra de las claves de Whalefall es el diseño de producción para mostrar el interior de la ballena, sumado a los efectos especiales para las escenas submarinas. Y en ambos aspectos, la película es un acierto total. De nuevo, no se nada de anatomía de ballenas, pero su interior resulta asqueroso y peligroso, incluso moviéndose de forma inconsciente. La representación de la ballena y el calamar gigante me parece brillante. Como digo, todo lo que plantea esta película está resuelto de forma acertada.

Dentro que la duración es ajustada, tengo que reconocer que la película se me hizo un poco larga. Nada grave, pero el nivel de sufrimiento de Jay está a un pelo de ser excesivo y repetitivo. No llega a serlo, pero igual 5 minutos menos hubiera sido preferible. Además, en la parte de superación emocional, Jay tiene una evolución que podría decirse que es una pura alucinación. Aunque en el fonda da igual cómo lo haga mientras consiga sobrevivir.

Whalefall es una buena película. Verla aprovechando la Fiesta Del Cine me salió a cuenta. Valoro muy positivamente la diferencia frente a otros thrillers más convencionales ambientados en la naturaleza. Pero dentro que todo me ha gustado, también es cierto que nada me ha flipado. Está bien, y punto. Lo cual tampoco es algo negativo en absoluto. Sabiendo a lo que vas, la película ofrece un entretenimiento genial a partir de ver cómo el chaval protagonista las pasa putas para sobrevivir.

Comparto el trailer de la película:

Whalefall es justo lo que parece. Y se trata de una película muy acertada que es honesta a partir de lo que plantea.

PUNTUACIÓN:7/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Digger de Alejandro González Iñárritu

Tenía ganas de ver Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu (Birdman, El renacido) protagonizada por Tom Cruise. También reconozco que pensaba que era posible que no me fuera a gustar. Pero estaba totalmente equivocado.

PUNTUACIÓN: 8/10

El hombre más poderoso del mundo se embarca en una misión frenética para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado lo destruya todo.

Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963) es un cineasta mexicano conocido por sus películas Amores perros (2000), 21 gramos (2003), Babel (2006), Biutiful (2010), Birdman (2014), El renacido (2015) y Bardo (2022). Los proyectos de Iñárritu han recibido elogios de la crítica y numerosos galardones, entre ellos cuatro premios Óscar, tres premios BAFTA y cuatro Globos de Oro.

Iñárritu concibió la idea de Digger tras trabajar en «El renacido» (2015). Escribió el guion junto con Sabina Berman, Alexander Dinelaris Jr. y Nicolás Giacobone, a partir de una historia de Iñárritu, Berman y Jez Butterworth. La película se rodó en el Reino Unido, contando con un enorme presupuesto que se comenta que puede ser superior a los 150 millones de dólares. En la película tenemos la fotografía de Emmanuel Lubezki, el montaje de Stephen Mirrione y Conor O’Neill y la música de Cosmo Sheldrake.

Tom Cruise es el omnipresente protagonista en el papel de Digger Rockwell, un acaudalado magnate petrolero cuya empresa provoca un desastre en Groenlandia que podría acabar con el mundo.

Riz Ahmed como el Dr. Nirav Ganesh, un científico y jefe de Seguridad Medioambiental de Digger; John Goodman como Compson, el presidente de los Estados Unidos; Sandra Hüller como Emma Rockwell, hermanastra y socia de Digger; Michael Stuhlbarg como Eddie, el vicepresidente de los Estados Unidos; y Jesse Plemons como Kenny Rockwell, completan el reparto en sus papeles principales.

Digger ha sido machacada por una parte de la crítica y el poco público que la vio en USA la ha calificado como la peor película de la carrera de Tom Cruise. Además, los medios oficiales se han recreado con el tremendo fracaso económico de la película, que se ha estrellado en la taquilla. Y reconozco que en parte, yo fui a verla temiéndome que no me fuera a gustar.

Me alegro de haberme equivocado, porque Digger es una película fascinante, que cuanto más pienso en ella, más me gusta. Dicho esto, entiendo por qué el público ha podido no conectar con la película, porque la propuesta de Alejandro González Iñárritu es excesiva, arriesgada, teatral y muy compleja. Con muchísima más crítica política y social de la que yo podía imaginar de inicio, y realizada de forma super inteligente.

Pero antes de nada, hay que levantarse a aplaudir a Tom Cruise por aceptar el papel más complejo de su carrera, que le ha servido para darnos un trabajo histórico. El protagonista Digger Rockwell es un ser despreciable que aparentemente siempre se ha salido con la suya. No se a quien me recuerda, actual presidente de los Estados Unidos. Incluso a pesar de las múltiples exageraciones, Digger no es una caricatura. Es una mala persona con una personalidad compleja que tiene un carisma que no debería tener. Incluso con las prótesis y las muchas capas de maquillaje, Tom Cruise llena la pantalla mostrando una vez más su categoría de ESTRELLA. Realizando un trabajo con muchos matices y a la vez super exagerado, amplificado por el giro de la película en que se descubre que Cruise está realizando un doble papel. Papel este segundo para el que incluso llega a cambiar el acento, resaltando que en realidad son dos personas diferentes. Cruise estaba en un momento en que podía elegir hacer cualquier cosa y eligió el «cine de prestigio». A pesar de lo que diga la actualidad, la apuesta le ha salido bien, porque actoralmente ha demostrado que puede hacer lo que quiera y el espectador lo va a flipar.

Digger es una película excesiva, empezando por su duración de 128 minutos. Para mi, esto sería lo que menos me ha gustado, reconociendo que se me ha hecho un poco larga. Más que la duración, lo que más me ha llamado la atención, en este caso para bien, es la sensación incómoda que el director Alejandro González Iñárritu ha planteado para su película. Debido a la sorpresa de la película, Digger plantea un ritmo a trompicones que también ayuda a la sensación de desequilibrio que se siente a lo largo de todo el metraje. Todo ello son elementos que hacen que los espectadores no estén recibiendo los feedbacks esperados leyendo la sinopsis, lo que también explica que la gente esté puntuando mal a la salida del cine al no recibir lo que imaginaba.

El aspecto visual y técnico es una sorpresa. Digger está rodada prácticamente toda en interiores, lo que aumenta la sensación teatral de la película. Sensación que acaba teniendo una confirmación, contando con las sorpresas que iremos conociendo. La fotografía de Emmanuel Lubezki me parece magistral y lo mismo para el inesperado diseño de producción. Hay un montón de planazos con unas composiciones de imágenes que casi parecen pensadas para salir en los hilos de «One perfect shot».

La película tiene una crítica política clara, en eso si hace lo esperado. En teoría a un empresario petrolífero que intenta solucionar un problema medioambiental que ha creado. Una crisis creada con la connivencia del poder político comprado por Digger durante décadas. La crítica al ala republicana y a los ultrareligiosos, uniendo por supuesto al presidente Trump, es super evidente. Imagino que esto ha restado espectadores y también explica la bajísima taquilla que está haciendo allí. El trabajo super exagerado de John Goodman como el presidente de los Estados Unidos Compson, es parte de la crítica a un establishment político que convierte el despacho oval en una secta religiosa. Como Digger dejó claro desde su primera imagen que se trataba de una farsa, la parte exagerada, super exagerada, de la película no me molestó. Al contrario, hizo que valorara la valentía de Iñárritu de hacer una película tan compleja y over-the-top. Sobre todo porque la película en realidad no nos cuenta esto. O al menos, no solo eso.

Hay metáforas visuales prácticamente en todo lo que vemos. Empezando porque el único amor en la vida para Digger es su gata Maggie. Una gata que se nos dice que tendría que haber muerto hace años y que Digger ha mantenido con vida artificialmente. De alguna manera, ¿Esto es una metáfora de la Naturaleza y como llegamos tarde para salvarla? No sólo eso, es que nos estamos engañando creyendo que podemos hacerlo. Entiendo que es algo evidente.

Si la película se quedara en esto, sería una más de las muchas películas que critican a los políticos ante los desmanes contra el medio ambiente. Pero Digger hace algo muy, muy interesante. Voy a comentar la sorpresa de la película, que puede decirse que es spoiler. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Supuestamente la película va de un magnate luchando para evitar el desastre que ha creado. Pero el giro magistral lo encontramos cuando descubrimos que en realidad estamos viendo un ensayo de una obra de teatro titulada Fossil Fools, que ridiculiza al personaje «real» de Digger Rockwell. Y que nos muestra que el realidad el desastre medioambiental sucedió sin que Digger o el gobierno de los USA pudieran evitarlo. Mostrando además un mundo que se ha ido a la mierda y que tiene que lidiar con las consecuencias creadas por unos poderosos que no han pagado por sus crímenes.

La sorpresa de estar en una obra de teatro conecta con el género de cine dentro de cine, y me resultó una maravilla. Al mismo tiempo, explica la sensación de What the fuck? que tenía en la primera hora, hasta que conocemos esta sorpresa. Y permite a Tom Cruise la maravilla de interpretar dos papeles, el de Digger Rockwell, o al menos una versión exagerada para ridiculizarle, y a Curtis Markson, el actor que le está interpretando.

Como sátira que es, lo que descubrimos no es sólo que los USA no evitaron el desastre, es que sabiendo que iba a suceder no hicieron nada para intentar que no se supiera que es responsabilidad suya. Lo cual es infinitamente más grave, y puede decirse que tiene una correlación directa para los líderes políticos. Por esto mueren centenares de miles de vidas en Europa, y nadie paga por este crimen. Por cierto, Europa no queda tampoco bien parada, al ser mostrada como una agrupación de burócratas incapaces de ponerse de acuerdo entre ellos que por supuesto no son capaces de defenderse a si mismos. La irrelevancia con que son(somos) mostrados los europeos debería levantar ampollas a nuestros políticos, si estos tuvieran la más mínima vergüenza.

El mundo se ha ido a la mierda, pero el sobrino de Digger sigue siendo multimillonario. Y dentro del desastre mundial, produce una obra de teatro que al menos alegre la existencia de la gente durante unas horas. Jesse Plemons interpreta a Kenny Rockwell y lo hace genial. Su monólogo final me parece brillante, es un gran actor. Y Kenny es una persona empática que se preocupa por la gente a su alrededor. Parece buen tío. Pero esto no debe ocultar la verdadera crítica de la película, el hecho que los millonarios que destruyeron el mundo siguen controlándolo. ¿Nos recuerda a alguien de Silicon Valley? De hecho, esto podría ser una metáfora de la misma existencia de la película, que nos entretiene y nos hace mirar hacia otra parte mientras el mundo se va a la mierda. O mejor dicho, el mundo ya se ha ido a la mierda y no nos lo queremos creer. O peor, hacemos como si aún tuviera salvación.

La crítica a los políticos es salvaje. Pero es incluso mayor la de los empresarios que quieren entretenernos mientras sus corporaciones son más poderosas que muchos países. Empresarios y corporaciones que sufren otro dardo antológico, cuando vemos que los mismos que contaminan crean otras empresas «verdes» que no sirven para nada y que hacen creer a la gente que están haciendo cosas positivas. Supuestamente luchando por la contaminación que ellos han creado, pero que sólo sirven de pantalla de relaciones públicas que muchos ilusos compran. Me parece una crítica magnífica, planteada de forma super inteligente.

Como digo, cuanto más pienso en Digger más interesante me parece. Pero esto no quita que tengo que reconocer que es una película que probablemente no vuelva a ver nunca más. Porque resulta tan excesiva que es agotadora. Su tamaño y ambición no evita que la película se me hiciera super largar sobre todo a partir que Kenny Rockwell realice su monólogo en el que explica los motivos de la existencia de esta obra de teatro. A partir de ahí, lo que se supone es el epílogo incluyendo la muerte de Digger, se me hizo bola.

También tengo que decir que el trailer posiblemente no haya mostrado el nivel de farsa que es la película, lo que ayudara a que algunos espectadores que esperaran ver una comedia sin más salieran espantadas. En realidad, nada de lo que vemos resulta gracioso, aunque yo reconozco que me reí un par de veces debido a la locura de algunas situaciones. En todo caso, la promoción no creo que sea un problema achacable a Iñárritu en absoluto, aunque si creo que explica las malas puntuaciones entre la gente que fue a verla.

Agradezco que se hagan películas arriesgadas como Digger. Ojalá el fracado monumental que le va a suponer a Warner no provoque de deje de apostar por este otro tipo de cine.

Comparto el trailer de la película:

Digger es incómoda, teatral y muy interesante. No volveré a verla pero me alegro de haberlo hecho.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de En el corazón de la bestia de David Ayer

David Ayer y Brad Pitt vuelven a colaborar tras Fury (2015) en En el corazón de la bestia, película de supervivencia en el que Pitt es un ex-militar que tendrá que intentar sobrevivir junto a su perro Odin a un accidente aéreo en la Alaska profunda.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Tras sobrevivir a un brutal accidente aéreo, el oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont y su perro de combate Odín quedan atrapados en el corazón indomable de Alaska. Frente a una naturaleza implacable, ambos deberán luchar al límite por sobrevivir.

David Ayer (Illinois, 1968) es un cineasta estadounidense. Nacido en Champaign, Illinois, Ayer creció en Los Ángeles, California, donde sus experiencias en el barrio de South Central de Los Ángeles se convirtieron en la inspiración para muchos de sus guiones. Ayer alcanzó el éxito con el guión de Training Day, dirigida por Antoine Fuqua, y debutó como director con Harsh Times. Ayer escribió y dirigió End of Watch, aclamada por su retrato realista de la policía de Los Ángeles. Entre otras películas de Ayer se encuentran Fury, The Tax Collector, Sabotage, Suicide Squad, The Beekeeper y A Working Man.

En el corazón de la bestia es una película de 100 minutos de duración que tiene un guion de Cameron Alexander y fotografía de Mauro Fiore, montaje de Dody Dorn y música de Jared Michael Fry. Con un presupuesto de 85 millones de dólares, curiosamente la película se rodó en localizaciones de Nueva Zelanda, no es Alaska.

En el corazón de la bestia está monopolizada por Brad Pitt como el militar retirado James Belmont que sufrirá un accidente aéreo en Alaska con su perro. Los otros dos personajes de la película son J. K. Simmons como Watkins y Anna Lambe como Amber. Como curiosidad, el papel de Odín, el perro de James Belmont lo interpretan cuatro perros en la película.

Brad Pitt es uno de las pocas ESTRELLAS DE CINE que quedan en activo. Su presencia en la película es suficiente para vendértela y hacer que quieras verla en pantalla grande. Por si fuera poco, Pitt monopoliza la película junto a su perro, estando en pantalla el ¿95% del tiempo? Y consigue que disfrutes de la película y no necesites a nadie más para una historia de estas características. En los últimos años, no hay duda que Pitt, que también es productor de la película, selecciona perfectamente los papeles que mejor se ajustan a su rango interpretativo. Y este duro soldado de pocas palabras y mentalidad estoica se ajusta como anillo al dedo.

En el corazón de la bestia es un survival de manual. Pitt (James Belmont) es un militar retirado que pasa sus días con Odín un perro de combate del ejército que acompañó a Belmont en muchas misiones, hasta que ambos fueron heridos en una misión. Odín tiene unos colmillos de titanio y la falta una pata, que ha sido sustituida por una prótesis. El pobre perro sufre de SSPT como si fuera una persona, y se despierta por la noche debido a las pesadillas. Esta pareja llega con una avioneta a un paraje remoto de Alaska para pescar y descubrir este territorio casi virgen. Tras unos días allí, levantan el campamento debido a la llegada de una fuerte tormenta. Mientras pilota el avión, Belmont sufre un infarto que le incapacita y provoca que se estrellen. Solos, heridos y con sólo su ingenio y sus propios recursos, marine y perro tendrán que iniciar un viaje de más de 80 kilómetros a través de un terreno extremadamente peligroso.

Si la película funciona es por el carisma de Pitt y por la química que tiene con el perro Odín (perros, en realidad). Ayer nos cuenta si realización con extraordinaria ternura y cariño, mostrando el amor que Belmont tiene por su perro, que es su única familia. A título gracioso, fuimos a ver la película en versión original, y para sorpresa de nadie, ¡casi no hablan en toda la película! Sin embargo, a pesar de este detalle empaticé desde el minuto uno con lo que nos estaban contando y con el drama de supervivencia que tenían por delante la pareja protagonista.

David Ayer consigue que el interés del espectador no decaiga en ningún momento. Diría que la duración de 100 minutos es perfecta, sabiendo terminar en el momento justo sin alargar una historia que en realidad no daba más de si. Junto a Pitt y su perro, Ayer consigue que la naturaleza se convierta en el tercer protagonista de la película. Y va a ser alguien sin perdón ni misericordia que hará que paguen con dureza cada error que cometan. Dicho esto, la belleza y la dureza de Alaska queda perfectamente reflejada en la película. Con un equipo técnico haciendo un trabajo perfecto.

Quizá lo malo de En el corazón de la bestia es que siendo una película super entretenida que cumple de sobra el objetivo de entretenimiento, si ves el trailer (yo lo hice) te llama la atención como para ir a ver la película al cine, pero provoca que toda la película quede telegrafiada, al presentar los hechos principales de la historia. Y por supuesto, los principales antagonistas del mundo natural a los que tendrán que enfrentarse. Como digo, conecté por Brad Pitt y disfruté la película de principio a fin, pero de alguna manera estaba viendo un deja-vu porque tras una escena casi tenía claro lo que iba a pasar a continuación.

De hecho, no es que sea un problema, pero teniendo en cuenta como empieza la película, casi parece que Ayer y el equipo han hecho un esfuerzo consciente para que la única sorpresa de la película se vea venir desde bastante antes del final y no genere un shock al espectador.

Puesta en la balanza, En el corazón de la bestia es una buena película que me alegro de haber visto en pantalla grande. Diría que verla en casa en la tele hubiera sido como ver cualquier película del sábado por la tarde de La 1. Exageramente hablando, claro. Porque estas película de la sobremesa no están protagonizadas por Brad Pitt. En todo caso, si te gustan los survivals rodados con gusto y personalidad, te recomiendo que le des una oportunidad a esta película.

Comparto el trailer de la película:

En el corazón de la bestia es una película estupenda que cumple con su objetivo de entretenimiento, aunque sin grandes sorpresas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!