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Crítica de Give Me Liberty de Frank Miller y Dave Gibbons (Dark Horse Comics – Norma Editorial)

Comienzo el mes de diciembre recordando Give Me Liberty, el comic de Frank Miller y Dave Gibbons publicado por Dark Horse Comics, en España Norma Editorial, ganador de un Premio Eisner que 30 años después de su publicación se mantiene de plena vigencia y se muestra casi como visionaria de lo que iba a ser la realidad de nuestros días.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

En los años noventa, Frank Miller y Dave Gibbons se unieron para revolucionar las bases de la ciencia ficción con GIVE ME LIBERTY, una historia que muestra un mundo distópico y posible, peligrosamente parecido al nuestro, donde la frontera que separa la libertad y la esclavitud es casi invisible. Premio Eisner 1991 a la mejor serie Limitada.

Para muchos, la explosión del comic independiente americano mainstream tuvo lugar en 1992 con el nacimiento de Image Comics y la publicación de comics como Youngblood, Savage Dragon, Spawn o Wild C.A.T.s. Sin embargo, la realidad es que varios años antes editoriales como Dark Horse Comics empezaron a disputar la atención de los principales profesionales de la industria, publicando comics exitosos que abrieron la puerta a que otros autores se plantearan la posibilidad de realizar comics de creación propia alejados de Marvel o DC.

Give Me Liberty es un claro ejemplo de esta tendencia. Publicado en 1990 en Estados Unidos, fue el primer trabajo en el ámbito independiente de Miller tras sus obras maestras The Dark Knight (1986), Daredevil: Born Again (1986) y Batman: Año Uno (1987). Lo mismo para Gibbons, que venía de dibujar Watchmen (1986-87) y Batman: La Broma Asesina (1988), ambas con Alan Moore.

Miller había salido rebotado de DC Comics tras una disputa sobre tarifas y lo que Miller entendía que era una ataque contra la libertad de los autores, y declaró que a partir de ese momento se concentraría en desarrollar comics de creación propia sobre los que conservaría los derechos de la obra. Para ello, la recién fundada Dark Horse Comics de Mike Richardson, creada en 1986, resultó ser el espacio perfecto. Junto a Give Me Liberty, en 1990 Miller empezó la publicación de Hard Boiled con Geoff Darrow, a las que continuaron Sin City en 1991, Big Guy and Rusty the Boy Robot de nuevo con Darrow en 1995 o la también mítica 300 en 1998.

David Chester Gibbons es un artista y escritor británico, nacido en Londres en 1949. Profesional de amplísima experiencia, empezó a trabajar en el medio en 1977 en series británicas como 2000AD y Doctor Who para Marvel U.K., antes de dar el salto a DC Comics en 1982, donde fue sobre todo conocido por su Green Lantern junto a Len Wein, la etapa en la que conocí al personaje y me enamoré de su lore. En 1985, Gibbons colaboró con Alan Moore, con el que ya había trabajado en Inglaterra, en el icónico Annual nº11 “Para el hombre que lo tenía todo”, al que siguió la ya mítica Watchmen.

Merece la pena comentar que mientras Miller rompió con DC durante esos años y se centró en los comics de creación propia, Gibbons siguió colaborando con la editorial, hasta el punto que la publicación de este Give Me Liberty coincidió en el tiempo con su miniserie World´s Finest, de la que fue escritor colaborando con Steve Rude. Gibbons también escribió en 1991 el primer crossover Batman vs Predator dibujado por los hermanos Kubert.

En su dilatada carrera, ha ganado entre otros los premios Inkpot Award de 1986 y Kirby en 1987, siendo incluido en Hall of Fame de los Premios Harvey en 1988.

Entrando en el comic en si, Give Me Liberty nació fruto de un encuentro de ambos autores en la San Diego Comicon de 1998, en un momento en que sobre todo Miller era lo más parecido a una estrella del rock dentro del mundo del comic. Y tampoco es que Gibbons se quedara corto, ya que su colaboración con Moore había producido dos de los comics más importantes e influyentes para la industria americana. Sin embargo, la colaboración se hizo esperar, tardando casi dos años en materializarse.

Give Me Liberty es una historia de aventuras ambientada en el futuro cercano -para la época- de 2009-2012 (aunque la protagonista Martha Washington nació en el inminente 1995). Un futuro cercano distópico con unos Estados Unidos al borde de la secesión, con numerosos desastres ecológicos por todo el mundo, en el que minorías raciales como los nativos americanos se encuentran al borde de la extinción, se inician guerras por motivos económicos y para acallar los problemas internos del pais y un presidente populista, Rexall, se perpetuó en el cargo más allá de los dos mandatos constitucionales. Elementos todos ellos que han acabado teniendo numerosas correspondencias con nuestro mundo de treinta años después.

Martha Washington es la personificación de víctima de discriminación en Estados Unidos, al ser mujer, afroamericana y nacida en un ghetto urbano de Chicago que para salir adelante sólo tiene la opción de alistarse en el ejército. La forma en que se levanta frente a todas las adversidades y rompe todas las barreras resulta realmente inspirador. Martha es la mujer definitiva, que hace lo mismo que un hombre, y a menudo incluso mejor, sin necesidad de envolverse en ninguna bandera reivindicativa de nada. En ese sentido Martha transmite también los valores americanos liberales ya que sólo hace lo que tiene que hacer sin plantearse valores superiores más allá de “hacer lo correcto”. Y por supuesto, no rendirse jamás.

Bajo el prisma del clásico lema de “show, don´t tell”, el futuro de Miller nos muestra un montón de situaciones terribles que el lector sabe interpretar sin necesidad que nadie nos venga a contar “mira que malo es el racismo, la destrucción del medio ambiente, etc…” como lamentablemente nos pasa en obras de comic, cine y televisión actuales que dejan de ser entretenimiento para convertirse en panfletos políticos infumables con la excusa de tratar temas “importantes”.

Give Me Liberty es junto a Watchmen, probablemente el mejor trabajo de Dave Gibbons de toda su carrera, que en este comic contó con la colaboración del colorista Robin Smith. Si en Watchmen el simbolismo y la potencia de sus imágenes, así como su composición, crearon momentos que ya son historia para el mundo del comic, en esta obra Gibbons saca el máximo partido a la mayor libertad que Miller le ofrece para narrar la historia, de forma que vemos una narrativa desatada que no está constreñida por la rígida estructura de 9 paneles establecida por Moore.

La narrativa de Gibbons es maravillosa como siempre, pero encuentro que el toque de humor negro y de ironía con que Miller adornaba su historia le permite ofrecer un catálogo de grandes momentos visuales junto a pequeños detalles de personajes que dan contexto a sus actos y motivaciones además de ofrecer elementos de humor, con el añadido de un diseño futurista genial, con detalles loquísimos como el Robot gigante de Fat-Burger o la representación de los Nazis-gays.

En todo caso, Miller no plantea Give Me Liberty como una ciencia ficción anticipatoria, sino que traslada y exagera en su comic elementos históricos que él estaba viviendo o había conocido a lo largo de su vida. Por ejemplo, la crisis del petróleo, el calentamiento global, la deforestación del Amazonas y el aumento del nivel de los océanos que inunda Nueva York son temas que surgieron ya en los años 70 y llevan en el ideario político de los partidos de izquierdas y verdes desde entonces. El presidente Rexall no anticipaba a Trump, aunque parezca mentira, sino que es una versión llevada al extremo de Ronald Reagan y su populismo. Al igual que el Presidente Howard Nissen que le sustituye nos sugiere claramente a Jimmy Carter, el presidente anterior a Reagan, y que resume los que parece Miller son los problemas históricos de los demócratas, que aunque tienen siempre la mejor de las intenciones, son “blandos” y acaban creando los mismos problemas que los republicanos o incluso peores.

Los paralelismos son clarísimos y nada sutiles, componiendo un cuadro en el que Miller critica mediante la exageración la historia reciente de los Estados Unidos de finales de los años 80. Sin embargo, justamente para evitar caer en el pastiche político, Miller y Gibbons plantean a partir de ahí una aventura super loca, entretenida y sin complejos, como si desde el primer momento quedara claro que para ellos lo primero y principal es entretener.

Para ello, Martha Washington tendrá que enfrentarse a un superior en el mando que es un blanco asqueroso machista y racista de buena familia con aspiraciones políticas, la amenaza de las grandes empresas cárnicas que buscan deforestar el amazonas, o unos nazis-gays que se hacen con el control de un satélite orbital que puede atacar cualquier blanco e la Tierra, incluida la Casa Blanca. Las situaciones suelen ser super over-the-top pero funcionan de maravilla gracias al tono irónico que Miller transmite a su historia y al extraordinario trabajo artístico de Gibbons.

Esto no quiere decir que el comic no tenga momentos dramáticos, ya que sobre todo en los dos primeros números hay un montón y consiguen ponerte el corazón en un puño. Además, la descripción que Gibbons hace del horror de la guerra y las secuelas que deja en los supervivientes me parece una barbaridad, con unas páginas con una fuerza expresiva alucinante.

El éxito de Give Me Liberty abrió las puertas a que Miller y Gibbons retomaran a Martha Washington en varias miniseries y especiales posteriores, que aunque entretenidas (algunas más que otras) carecieron de la fuerza de la obra original: Martha Washington goes to war (5 números, 1994), Happy birthday Martha Washington y Stranded in Space (2 one-shots de 1995), Martha Washington saves the world (3 números, 1997-98) y el especial Martha Washington dies (2007), cuyo título se explica solo.

Comparto las primera páginas del comic:

Si pensamos en los mejores comics de los años 90, Give Me Liberty sin duda es uno de ellos, y treinta años después su lectura mantuvo toda su fuerza, personalidad y sentido de la diversión y la locula. Un clásico con todas las letras que merece ser recuperado para los nuevos lectores.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Mandalorian 2×05 (Ep. 13 – La Jedi) Disney+ CON spoilers

Llegó el momento. Hoy si, ¿no? Dave Filloni escribe y dirige el quinto episodio de esta segunda temporada y las expectativas no pueden estar más altas. He publicado hasta ahora mis reseñas sin spoilers, pero dado que todo el episodio es spoiler, hoy este artículo va a ser FULL spoilers. Teniendo en cuenta que hoy lunes la propia Disney ha liberado las imágenes en cuestión, entiendo que sigo las instrucciones de Lucasfilm y no hay problema.

PUNTUACIÓN: 9/10

El Mandaloriano viaja a un mundo gobernado por una cruel magistrada que tiene una poderosa enemiga.

Pues si. Llevábamos tanto tiempo esperando ver a Ahsoka Tano, que me alegra que Dave Fillon y Jon Favreau hayan conseguido volarme la cabeza con ella, excediendo las expectativas más locas que tenía a priori.

Ya desde el episodio 2×03 cuando Bo Katan soltó la bomba que Ahsoka estaba viva en la ciudad de Calodan del planeta boscoso Corvus, todos los fans de Star Wars deseábamos que llegara el momento de verla en carne y hueso. Además, la publicación por adelantado que Dave Filloni, el creador de Star Wars Clone Wars y Rebels, escribía y dirigía este quinto episodio tampoco dejaba lugar a la duda, que nos ha tenido durante la semana contando las horas hasta poder verlo.

Dave Filloni y Jon Favreau lo tenían claro también, y en un ejemplo de conocimiento de narrativa televisiva y de respeto al fan, este episodio está dedicado a ella casi en su totalidad. Y por eso no se andan con remilgos y nos muestran a Ahsoka en todo su esplendor desde el primer minuto, mientras se encarga de varios mercenarios en un bosque en sombra. El momento es espectacular y y hace que la espera hasta haber llegado hasta aquí haya merecido la pena.

Reconozco que Rosario Dawson ha sido mi amor platónico desde que la vi por primera vez en Kids en 1995, y más adelante en película como Men in Black 2, The 25th hour, Cin City o Clerks 2. A su belleza de DIOSA GRIEGA y su inteligencia superior, se une su cualidad de “girl next door” divertida y capaz de tumbar a cualquiera bebiendo cerveza viendo el partido que la elevó a la categoría de culto, confirmado por su interpretación de Claire Temple en Daredevil. Por todo ello, verla como Ahsoka es otro sueño hecho realidad. Su personaje transmite el carisma que esperamos de ella, es una guerrera implacable y se nota además que sabe más de lo que cuenta, debido a su larga historia en las series de animación.

El episodio es espectacular en muchos aspectos, no sólo por la aparición de Ahsoka. En primer lugar, conocemos por fin el nombre de Baby Yoda, Grogu, y cómo sobrevivió a la purga de los Jedi en el episodio 3 cinematográfico. También que ocultó por miedo sus capacidades Jedi para sobrevivir, y es ese miedo el que le impide progresar en la Fuerza. Baby Yoda, perdón, Grogu, se había convertido en una fuente de ricura esta segunda temporada, pero ya tocaba hacer avanzar al personaje. En todo caso, ¿pasa algo si le seguimos llamando Baby Yoda? Es que es taaan mono….

Otro motivo de alegría es el personaje de Lang, el pistolero ex-militar al servicio de la Magistrada Morgan Elsbeth, interpretado por el mítico Michael Biehn (Terminator, Aliens, The Abyss, Tombstone, La Roca). Favreau y Filloni saben que a los aficionados al cine de acción nos va a hacer una ilusión tremenda verle, y esto es fan service en el mejor sentido posible. Si no le conoces no molesta a la narración del episodio, pero si creciste con el cine de acción de los 80 como yo, el disfrute es total.

Y este es un excelente ejemplo de cómo plantean Favreau y Filloni The Mandalorian. Dado que Mando fue toda su vida a su aire, cuando conoce a Bo Katan ¡él no la conoce de nada! De forma que la serie te da suficiente información sobre ella para que Mando sepa con quien está tratando y que nosotros disfrutemos del episodio sin conocimiento previo. Y a la vez, si eres un fan de Star Wars el disfrute es espectacular ver lo bien hilado que está todo. Y esto es aplicable a todos los episodios y la mayoría de personajes que Mando va conociendo a lo largo de sus misiones por la galaxia.

Narrativamente, Filloni plantea este episodio The Jedi como un homenaje a Kurosawa y el cine de samurais, al ver a una figura solitaria llegar a un pueblo a liberar a sus habitantes, con un duelo final en un jardín japonés. De hecho, de forma nada casual los habitantes de Corvus son asiáticos. Estos homenajes son estupendos pero, de nuevo, no entorpecen la narrativa, ofreciendo unos momentazos geniales. El episodio dura unos perfectos 40 minutos, descontando el resumen y los títulos de crédito, que como siempre en The Mandalorian van al grano y crean una aventura estupenda con los detalles justos.

Hay un montón de momentazos visuales en este episodio. De hecho, cualquier momento en el que Ahsoka aparezca en pantalla y en particular, con su uso de los sables laser, me voló la cabeza. Las emboscadas por los callejones oscuros en la batalla final son bestiales, y en general The Mandalorian está dejando en muy mal lugar a J.J. Abrams. Hay otro elemento menor si se quiere, pero que me gustó mucho del episodio, y es que Bo Katan describe Corvus como un “planeta boscoso”. Cuando vemos el planeta y está todo quemado y deforestado, el primer pensamiento es ¿qué ha pasado aquí? De forma que automáticamente sabes que quien sea que esté al cargo van a ser los malos del episodio. Este detalle me gustó mucho también, siendo como es el detalle menos importante del episodio.

Pero incluso el final del episodio con los duelos entre Mando y Lang y Ahsoka y la Magistrada Elsbeth sirvió para que me diera cuenta que este episodio estaba siendo bestial, posiblemente el mejor hasta la fecha, y al mismo tiempo, planteaba un problema para el futuro que es resuelto de maravilla por Filloni y Favreau. Y es que Ahsoka mola, pero mola demasiado, hasta el punto de eclipsar a Mando.

Entiendo que ellos también lo vieron, porque Mando la abandona al final del episodio para llevar a cabo una nueva misión, mientras Ahsoka también tiene cuentas pendientes… ¡con el Gran Admirante Thrawn!! ¿Puede haber algo más grande que eso? Sinceramente, pensaba que Thrawn no estaba vivo (para mi murió en las novelas de Timothy Zahn aunque luego fuera recuperado en Rebels). ¿Hay alguna posibilidad de que Disney de luz verde a una serie de Ahsoka Tano en solitario? Yo pagaría encantado.

Por cierto, estoy viendo el episodio por cuarta vez mientras escribo este artículo, y estoy flipando muchísimo con la música de Ludwig Göransson, que ha creado para este episodio una partitura construida a partir del tema principal de Mando y otros de Star Wars que añaden capas de misterio e incertidumbre a la historia, con una celebración final super chula también. A veces no destaco como se merecen los diferentes elementos de la producción, que por otro lado es excepcional, por lo que hoy es buen momento de acordarse del elemento musical.

Comparto el teaser de este episodio:

The Mandalorian sigue haciendo historia. El futuro de Star Wars está en las mejores manos y se encuentra en la televisión. ¡Qué gran momento para ser fan de Star Wars!

PUNTUACIÓN: 9/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Sara de Garth Ennis y Steve Epting (TKO – Panini)

Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes de noviembre de Sara, el maravilloso comic bélico de Garth Ennis, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser publicado por TKO, hoy quiero recomendarlo en el blog.

PUNTUACIÓN: 9/10

De Garth Ennis (Preacher, The Punisher, The Boys) y Steve Epting (Velvet, Capitán América). En el frío invierno de 1942, la francotiradora soviética Sara y sus camaradas luchan contra los invasores nazis. Pero a medida que la lucha se intensifica, ¿podrá sobrevivir su escuadrón? Inspirado en hechos reales.

Sara ha sido la lectura más impactante y satisfactoria de los últimos años de Garth Ennis, un enamorado de las historias bélicas que ha construido un extenso catálogo de historias centradas mayoritariamente en la segunda guerra mundial, aunque no solo, y que en este caso elige un concepto poco habitual por múltiples motivos: Por ser una mujer la protagonista, por ser francotiradora, y por ser una historia situado en el frente ruso.

La dureza de la historia y la frialdad del punto de vista de Sara, la protagonista es nuestro punto de vista, hace que encaje perfectamente con la tradición rusa y la conocida dureza del frente ruso durante la invasión nazi. La construcción del personaje de Sara me parece maravillosa, una mujer que hace lo que hay que hacer aunque sabe que los líderes comunistas habían cometido crímenes igual de terribles que los nazis. No hay héroes en esta historia, tan sólo personas que buscan sobrevivir un día más. Y tampoco los nazis son mostrados como monstruos, tan sólo un enemigo al que interesa deshumanizar para no sentir reparos a la hora de meterles una bala en su cabeza.

Sara es una historia bélica de la vieja escuela, que consigue meterte en la historia desde la primera página y que realiza críticas muy bestias contra el régimen comunista, pero lo hace evitando convertir la trama en un panfleto. Simplemente presenta a los lectores algunos hechos históricos conocidos sobre el régimen comunista, y deja que seamos los lectores los que entendamos y valoremos en su justa medida. Hechos como que los soldados eran ejecutados por sus propios mandos si se retiraban, incluso si se trataba de una retirada táctica para seguir combatiendo en otro lugar, es mostrado con toda su crudeza en estas páginas. Comentaba antes que no hay héroes en esta historia, y los nazis son el enemigo. Pero si tuviera que elegir un “villano”, esos serían los líderes comunistas rusos.

Otro detalle que me ha gustado mucho es la sensación de camaradería del pelotón de tiradoras rusas. No hay profundos estudios psicológicos, pero Ennis si muestra las diferentes formas que tenían estas jóvenes de enfrentarse al horror de la guerra, y a tener a una comisaria política intentando adoctrinarles constantemente que impedía que se expresaran libremente. Un tema recurrente de toda historia bélica es que los soldados no luchan por grandes ideales, sino por el soldado que lucha con él en el frente. Esto, pasado por el punto de vista ruso, también es mostrado en estas páginas.

En el apartado artístico, Steve Epting y Elisabeth Breitweiser al color ofrecen un trabajo sobresaliente. Un primer elemento que me llamó la atención es que para resaltar la frialdad del frente ruso y las muertes realizadas a distancia, no hay tipografías que resalten los impactos como solemos ver con los puñetazos de los comics de superhéroes. Sólo una pequeña explosión de sangre al golpear la bala el frágil cuerpo humano.

Epting realiza un trabajo alucinante a la hora de incorporar en sus páginas elementos reales de la época. Desde los uniformes, los vehículos, las armas y todo lo que rodea la vida de estas soldados transmite realismo y me ha encantado. De igual forma, la caracterización de Sara y sus compañeras me parece también espectacular, haciéndolas reconocibles en todo momento incluso cuando visten igual en las situaciones de combate.

Otro elemento brillante de este comic es el ritmo y la narrativa que Epting y Ennis incorporan a estas páginas. La vida en el frente era mayoritariamente monótona, con estallidos puntuales de combates. Eso mismo lo vemos en estas páginas, creando momentos super impactantes al girar las páginas, resaltando la habilidad de ambos autores a la hora de crear esta historia que sólo podía contarse en comic.

Elisabeth Breitweiser opta por una paleta de color en todos apagados que encaja con la dureza del invierno ruso, tan sólo roto por las explosiones de rojo sangre cada vez que Sara acierta en un blanco. Un destello, una muerte. Todo en este comic me ha parecido espectacular.

Y como guinda del pastel, el final me ha dejado tocado, siendo el detalle que termina de elevar una obra notable en una sobresaliente. Un final que aunque lógico dadas las circunstancias, está tan bien resuelto que me ha dejado con un nudo en la garganta.

Comparto las primeras páginas de este comic a modo de preview:

Sara me ha parecido una maravillosa (y dura) lectura que no puedo dejar de recomendar a todo el mundo. Si te gusta el género bélico, no te puedes perder este comic. Y casi diría que aunque no te guste este género, tampoco debes perderte este comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

¿Habéis leído este comic, qué os han parecido? Aprovechando la publicación por parte de Panini este mes, ahora no hay excusa. Espero vuestros comentarios. Y como siempre, si os gustó el artículo, os agradezco los me gustas y que lo compartáis en redes sociales.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man vol. 1 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Llevo tiempo leyendo dentro de las típicas listas de “los mejores comics que nunca supiste que existían” nombrar mucho Ice Cream Man, comic editado por Image Comics creado por el escritor W. Maxwell Prince y el dibujante Martín Morazzo, con color de Chris O´Halloran. Es por esto que me he animado a darle una oportunidad y me alegra poder decir que me ha gustado y me ha intrigado lo visto en este primer volumen.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Chocolate, vainilla, horror existencial, adicción, fantasía musical… hay sabor para la miseria de cada uno.

Ice Cream Man es un cómic que desafía los convencionalismos del género, que presenta historias dispares de dolor, asombro y redención. Cada entrega presenta su propio elenco de personajes extraños, lidiando con su propio helado especial de sufrimiento. Y en la periferia de todos ellos, como la música centelleante de su colorida camioneta, está el Heladero, un tejedor de historias, un proveedor de dulces. Amigo. Enemigo. Dios. Demonio. El hombre que con un chasquido de sus dedos ―¡Lickety split! ― Puede cambiar el curso de tu vida para siempre.

Escrito por W. Maxwell Prince (One week in the library) con apartado artístico de Martín Morazzo (Snowfall, Great pacific) y color de Chris O´Halloran, este primer volumen recopila los 4 primeros números de la serie regular editada por Image Comics.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

A pesar de que Ice Cream Man está contando con buenas ventas, algo que merece la pena ser destacado dado que este comic no cuenta con personajes icónicos ni autores super ventas, leo que Maxwell no es escritor a tiempo completo y que alterna esta actividad con un trabajo “de día”, algo que resaltaría la difícil situación de muchos profesionales del mundo del comic en la actualidad.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics.She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Martín vive en Buenos Aires. Cuando no está absolutamente consumido con los plazos de entrega de dibujos y cómics, le gusta pasar tiempo con su encantadora esposa, Victoria, y sus hijas, Nina, Lupe y Vera.

Este primer volumen de Ice Cream Man me ha ofrecido una antología de historias sueltas que tienen como único nexo de unión el misterioso Heladero con extraños e inconcretos poderes. El tono de los comics no es tanto del género de terror sino historias que transmiten el dolor de los protagonistas, un dolor que no es tanto físico como emocional. Este es el principal valor diferencial de este comic respecto a otras antologías. Hay también un tono malsano en las cuatro historias que consigue momentos perturbadores para el lector.

En lo referido al dibujo de Martín Morazzo con color de Chris O´Halloran, me ha gustado el estilo realista del argentino que contrasta con las situaciones sobrenaturales que veremos en los diferentes capítulos. Esta dualidad ayuda también que los sentimientos de culpa, dolor o tristeza estén también muy presentes en todo momento, algo muy difícil de trasladar a viñetas frías y estáticas.

Reconozco que no conocía a Martín Morazzo, ni tampoco a W. Maxwell Prince, para que negarlo, pero este primer volumen me ha dejado con ganas de volver a este mundo y descubrir que nuevas historias nos han preparado. Por suerte, otro de los elementos que me hizo animarme a comprar este primer volumen es comprobar que habían 4 volúmenes ya disponibles, por lo que tenía lectura asegurada para los próximos meses.

En este momento, quiero dar las gracias a @GrumpyOldMate , cuya labor de divulgación en Twitter y en la web de Sala de Peligro de comics fuera del ámbito mainstream me ha descubierto comics geniales como The Plot, y ahora este Ice Cream Man. En este mundo comiquero en el que parece que cada nuevo comic de Batman o Spiderman viene telegrafiado, es genial descubrir nuevos comics que ofrezcan visiones diferentes a lo establecido.

Aprovecho para compartir a continuación las primeras páginas de este comic para que veáis el estilo y tono de este comic. De hecho, el primer número puede leerse gratuitamente dentro de la web de Image Comics :

De momento, Ice Cream Man sigue inédita en España, por lo que agradezco haber podido descubrir este comic y tengo ganas de comprar el segundo volumen. Supongo que no hay mejor halago dentro del saturado panorama comiquero actual. Si el inglés no es problema, te invito a que le des una oportunidad.


PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Tercer Día (HBO)

Aprovechando mi suscripción a HBO he visto El tercer día, miniserie creada por Felix Barrett y Dennis Kelly con Jude Law como principal reclamo. Y me ha parecido una serie que a peasr de tener elementos interesantes me deja una sensación decepcionante, al ir de más a menos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Miniserie de 6 episodios. La línea entre la realidad y la fantasía comienza a desdibujarse para un hombre que visita una misteriosa isla frente a la costa británica.

Felix Barrett es el fundador y director artístico de Punchdrunk y Punchdrunk International, la productora de esta serie para los canales HBO y Sky (para Reino Unido). Dennis Kelly por su parte es un escritor británico de teatro, cine y televisión, creador de la espectacular serie Utopia para Channel 4.

El principal hecho distintivo de esta serie es que está dividida en dos partes interconectadas. En la primera parte de tres episodios, “Summer”, dirigidos por Marc Munden, conocemos a Sam (interpretado por Jude Law), un hombre atraído por una misteriosa isla frente a la costa inglesa donde se encuentra con un grupo de isleños que se empeñan en preservar sus tradiciones a cualquier precio. La segunda parte de la serie, “Winter”, dirigida por Philippa Lowthorpe, sigue a Helen (interpretada por Naomie Harris), una forastera que llega a la isla con sus dos hijas en busca de respuestas, pero cuya llegada precipita una frenética batalla para decidir el destino de la isla.

Dennis Kelly escribe en solitario los primeros 3 episodios protagonizados por Jude Law, mientras que en los segundos tres episodios trabaja en colaboración con Dean O’Loughlin y Kit de Waal. La serie cuenta además con fotografía de Benjamin Kracun y David Chizallet y música de Cristobal Tapia de Veer.

Como comentaba antes, el gran reclamo de la serie es poder ver el despliegue interpretativo de Jude Law como un hombre misterioso y atormentado que verá como los límites que separan la realidad de la locura desaparecerán al llegar a esta isla misteriosa. Junto a Law, Naomi Harris (28 días después, Skyfall, Moonlight) protagoniza la segunda parte y también cuenta con un intereante papel dramático para lucirse. Los veteranos actores británicos Emily Watson, Paddy Considine, Mark Lewis Jones o John Dagleish son algunos de los notables secundarios de la serie que interpretan a varios habitantes de la isla. Katherine Waterston como Jess y Jessie Ross como Epona son unas jóvenes que parecen estar atrapadas en la isla contra su voluntad.

Como comentaba antes, la principal virtud, y a la postre su principal problema, es la creación de una miniserie de 6 episodios que casi podrían ser 2 series diferentes, al estar narrativamente cortadas por la mitad. Y el caso es que la primera parte protagonizada por Jude Law me gustó mucho, con un feeling a historias tipo Shutter Island en las que los límites de la locura se difuminan y te das cuenta que quizá el narrador no sea alguien en quien se pueda confiar que se está engañando incluso a sí mismo. Jude Law es un actorazo y borda este papel de alguien que ve como su mundo se derrumba bajo sus pies y ve como los traumas del pasado acaban volviendo lo queramos o no.

Sin embargo, tras el excelente tercer episodio que sirve de climax para el personaje de Law, empezamos de cero el segundo arco con un nuevo punto de vista, el de Naomi Harris, que llega a la isla tiempo después con unas maletas igual de dolorosas, pero a la postre menos interesantes. Su papel en la historia, y la forma de no cerrar argumentos que quedaron abiertos en el arco de Law hicieron que estos episodios me parezcan muy inferiores a la primera mitad.

Sin embargo, me gusta que existan autores que busquen contar otro tipo de historias, aunque no siempre encajen con mis gustos, o incluso a pesar de entender que la serie ha ido de más a menos. En ese sentido, no me quedo con la sensación de haber perdido el tiempo o que el visionado haya sido malo, ni mucho menos.

Comparto el trailer de esta serie:

El tercer día me ha parecido una serie un tanto fallida, pero sin embargo dada su corta duración creo que ofrece un interesante experimento narrativo que puede merecer la pena, si estás buscando una serie con un punto de vista diferente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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