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Crítica de Torrente Presidente de Santiago Segura

La sexta película de la serie de Torrente de Santiago Segura, Torrente Presidente, ha roto todos los datos de taquilla de una película española. Me fui a verla con un grupo de amigos con la esperanza de hacer unas risas. ¿Lo habré conseguido?

PUNTUACIÓN: OBJETIVO CUMPLIDO

José Luis Torrente, siempre convencido de ser un héroe nacional de España pese a su ineptitud, es persuadido para meterse en política y, con su estilo vulgar, demagógico y lleno de ocurrencias, logra convertirse en líder de un partido populista.

Santiago Segura Silva (Madrid, 1965) es un actor y cineasta español, popular por su saga de Torrente y Padre no hay más que uno. La fama le llegaría con la película El día de la bestia (dirigida por Álex de la Iglesia) por cuya interpretación ganó el Premio Goya al mejor actor revelación 1995. Ha trabajado también, aunque en menor medida, como presentador de televisión, actor de doblaje y guionista de historietas. Segura es con mucha diferencia el director español más taquillero de la historia, algo que mucha gente no le perdona.

La película de 106 minutos de duración cuenta con fotografía de Javier G. Salmones, música de Roque Baños y Taburete. La película de Santiago Segura ha superado los 11 millones de recaudación en tan sólo una semana de cartelera, superando de largo el millón y medio de espectadores, lo que supone un hito para el cine español.

En el reparto, además de Santiago Segura como José Luis Torrente, tenemos a Gabino Diego como Cuco, José Luis Moreno como Spinelli, Fernando Esteso como Ramiro Cuadrado, Cañita Brava como Antoñito, Neus Asensi como Amparito, Kiko Rivera como Rinrín y un montón de caras conocidas realizando cameos. Algunos realmente buenos.

No me considero fan de Santiago Segura ni de Torrente. Creo que sólo vi las dos primeras películas de la saga y no tuve ganas de ver las siguientes. En condiciones normales no creo que hubiera visto esta sexta entrega. Pero un grupo de amigos de mi colla si habían visto todas las películas de Torrente por las risas políticamente incorrectas, y organizaban una quedada para verla. Verla, hacer unas risas e irnos a cenar para seguir la «celebración». En esas condiciones, no me podía negar. Y me alegro de haber visto Torrente Presidente.

Una cuestión que TODOS mis amigos y yo teníamos claro antes de ver la película ES algo muy obvio, pero que hay que resaltarlo. ¿Alguien que ve alguna película de Torrente querría copiarle?¿Alguien que vea las películas querría ser como Torrente? POR SUPUESTO QUE NO. Porque Santiago Segura se está riendo de este facha machista enemigo del higiene personal. ¡ES UNA SÁTIRA! Una sátira super over-the-top que además de contra los fachas tira contra todos, porque Segura no está aquí para hacer amigos.

En estos momentos en los que se está intentando imponer el pensamiento único y se asaltan los medios de comunicación públicos para sustituir los periodistas por activistas, es una absurdez que se nos intente vender que Segura está haciendo una apología del fascismo / franquismo / machismo / racismo / cualquier __ismo que se te ocurra… con una película ¡que les deja en mal lugar!! Como con tanta propaganda que nos intentan colar, ¿A quién vas a creer? ¿Lo que ven tus ojos o lo que nos quieren decir que significa aunque sea lo contrario de la realidad?

Segura plantea una actualización del esperpento valleinclaniano, en el que la sociedad es grotesca y no tiene salvación porque está dominada por los peores individuos posibles. En ese contexto, Torrente es un compendio de las peores cualidades de una persona que sirve como espejo en el que reflejar que, por ejemplo, todos los partidos políticos son estructuras endogámicas que buscan su supervivencia y su propio beneficio, no el bien de la sociedad. Y este es sólo un ejemplo de los muchos dardos que lanza la película

El humor puede tener una función catártica, de liberación. Es genial reirte con los muchísimos gags que plantea Segura en la película. Unos gags que en parte te hacen sentirte un poco culpable porque te estás riendo de situaciones super machistas o racistas o lo que sea. En medio de un mundo de cancelaciones por herir los sentimientos de colectivos autodenominados «oprimidos», ver a Torrente hacer lo contrario de lo correcto y hacer broma de temas que resultan tabús para los colectivos «progresistas» es un éxito absoluto. Cuanto más bestia es el chiste, más se reía la sala en la que vi la película. Una sala que estaba llena, por cierto.

Quizá el problema de Torrente Presidente es que Santiago Segura era más o menos soportado en sus películas anteriores. De hecho, recuerdo con bastante nitidez que una parte de la izquierda sociológica aplaudió la valentía de la primera película y cómo dejaba en mal lugar a un facha irredento. Parecía que se podía ser machista y grosero si las bromas eran a costa de Marbella, Euro Vegas o El guardaespaldas de Kevin Costner. Pero en el momento que dirige muchos de sus dardos hacia los políticos, y en concreto del Presidente del gobierno, entonces es cuando han salido en tromba los guardianes de la moral para intentar convencernos que la película es mala, no tiene gracia y no debería ser vista. Da igual que el 95% del metraje Segura se esté riendo de VOX y la ultraderecha y les deje en mal lugar de la peor manera imaginable para un político, que es hacerles parecer ridículos. Segura comete el pecado de ¡reírse de alguien del PSOE un par de veces! Imperdonable.

A todo esto, las bromas de Torrente sobre que su político favorito es Ábalos porque se llevó a un grupo de putas a un parador, algo que se ha demostrado cierto, o la que le dice a Cuco que robe un móvil a unas niñas porque él no puede empezar a robar hasta estar aforado, son antológicas. Seas del partido que seas. Me parece muy interesante que las críticas evidentes sean contra VOX, pero en realidad lo que hace Torrente tiene conexiones con situaciones que han pasado en el mundo real, como que un presidente del gobierno se rodee con un núcleo duro de las peores personas imaginables, de seres chungos, corruptos, porteros de pituclubs y similares. A poco que conozcas la actualidad, muchas conexiones son evidentes, y creo que por eso también está escociendo esta película. Porque todo en Torrente es una exageración, pero hay situaciones en las que la realidad ha superado a la ficción.

Mostrar no es apoyar. Martin Scorsese lo ha repetido una y otra vez. Él no apoya a gangsters y delincuentes, aunque protagonicen muchas de sus películas. Ni cree que sus acciones están justificadas o son correctas. Y Santiago Segura ha dado en la diana apuntando en su película no solo a los políticos, que por supuesto también, sino a la dictadura de lo políticamente correcto. Y la sociedad normal está cansada que nos estén diciendo todo el rato desde el poder que somos malos si no pensamos o nos relacionamos como ellos quieren. Más que cansados, estamos hartos. Y por eso, la gente nos reímos con unas bromas que sabemos que no deberían hacernos risa. Por eso funcionan.

La verdadera cultura, no los panfletos subvencionados que nos intentan colar como tal, es ANTISISTEMA. La cultura tiene que hablar de los problemas de la gente auditando a los poderosos, exponiendo sus actuaciones inmorales e ilegales. Y a pesar de los mensajes de los medios comprados, el poder lo tiene el presidente que controla todos los mecanismos del poder, el BOE, el presupuesto y los medios del estado. Y sin embargo, se intenta vender como un pobre indefenso que lucha contra los poderosos. Un pobrecito que además hace que sus terminales mediáticas se ofendan si alguien hace media broma contra él incluso si se hace en una película en la que como digo el 95% del humor va dirigido hacia otro partido político. Por eso mismo, la campaña contra Santiago Segura es tan burda que ha provocado el efecto contrario, y ha hecho que miles de personas hayan querido ver en el cine esta película. Precisamente porque nos han dicho que no deberiamos hacerlo.

El éxito de Santiago Segura es absoluto. En una película de 100 minutos lanza más pullas de las que se pueden contar, la mayoría de ellas contra el propio protagonista y los valores que dice defender. Que entre otros son el individualismo extremo y el todo para mi y que se fastidien los demás. Lo mismo que plantean los partidos políticos aunque nos intenten vender lo contrario. Por eso la mayoría funcionan, provocando risas un poco indignadas de espectadores que sabemos que igual no está bien reirse de personas con minusvalías físicas pertenecientes a partidos políticos de ultra izquierda. Pero es que el gag es demasiado bueno como para no reirse. Muchas gracias, Santiago Segura, por atreverte a combatir lo políticamente correcto haciendo lo que mejor sabes hacer: Ser gracioso y meter el dedo en la yaga.

He disfrutado muchísimo con Torrente presidente. Mi grupo de amigos no paraba de reirse durante la película. Y somos gente que votamos opciones políticas diferentes. También es verdad que fuimos entendiendo el tipo de humor que íbamos a ver, por eso lo disfrutamos. Tengo claro que si alguien va predispuesto a que no le va a gustar, Torrente Presidente le parecerá un horror zafio y grosero, en un ejemplo perfecto de profecía auto cumplida. Pero para el resto de gente «normal», la diversión es absoluta. Y os aseguro que tras verla no voy a insultar a nadie por la calle, ni dejaré de tratar con respeto a todo el mundo. Se la diferencia entre una sátira y el mundo real.

Comparto el trailer de la película:

Torrente presidente es un festival del exceso tan enorme como divertido, que ha resultado una experiencia catártica en medio de la dictadora de los políticamente correcto y la polarización que los políticos y los medios afines intentan transmitir a la sociedad.

OBJETIVO CUMPLIDO

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