El cuarto número de la miniserie La muerte de Estela Plateada de Greg Pak, Sumit Kumar y Frank D´Armata, este mes acompañados por Tiago Palma en los lápices y Jonas Trindade en el entintado de las páginas que dibujan, nos acercan al momento que nunca pensé que llegaría a leer jamás.
PUNTUACIÓN: 5/10
El sacrificio final de Estela Plateada. La Tierra se encuentra al borde de la aniquilación mientras el tiempo se agota para Norrin Radd. ¿Cuál será el legado del primer heraldo de Galactus? O quizás la pregunta no debería ser «cuál», sino «quién».
Me está pasando una situación extraña con esta miniserie, y es que la historia de Greg Pak está planteando situaciones mal explicadas que me están sacando de la lectura. El malvado Director Harmon, dueño de ONA (la Oficina de Neutralización Alienígena) se fue a los confines de la galaxia para encontrar la gota de sangre de Galactus que en teoría le va a permitir obtener un poder cósmico descomunal. Estela Plateada fue a intentar detenerle pero fue derrotado por Harmon y hecho prisionero.
Pero luego nos encontramos que Harmon está en la Tierra, o al menos en su estación orbital, mientras que los 4 Fantásticos, la comandante Kelly Koh, Estela y el resto de alienígenas está en el espacio, intentando evitar que los monstruos espaciales que han salido de la sangre de Galactus lleguen a la Tierra para destruirla. Me chirría muchísimo la forma en que Harmon no está en la nave, pero aún más la existencia en si de estos bichos salidos del Poder Cósmico de Galactus. Algo que no se explica y provoca una situación absurda. Absurda si pensamos que Harmon ya ha absorbido el poder cósmico. No entiendo los movimientos de los personajes en el mapa y por eso me parece todo increíble. No me lo creo.
En este sentido, creo que el dibujo tampoco ayuda a entender qué está pasando y donde está sucediendo. Porque todo es oscuro e impersonal, y da igual estar en la órbita de la Tierra que de Júpiter, todo se ve igual de mal, lo cual es otro aspecto que hace que no conecte con nada de lo que plantea este comic.
Cuando publican un comic con el título de «La muerte de…» no estás dejando lugar a la duda. Y parte de la gracia de comic es ver cómo sucede, cosa en la Pak no está acertando. En este número y también en el interior, está sucediendo tener un comic con un teórico protagonista, su nombre está en portada, con un interior en el que Norrin Radd se siente secundario en la historia. Pak ha dado más protagonismo a los 4 Fantásticos o a Kelly Koh que a Estela, lo cual creo que es un error garrafal. Pero es que además, la historia de la teórica sustituta Kelly Koh no puede ser más anodina y falta de interés. Para Pak lo único importante es poder crear un nuevo personaje de origen coreano como el suyo. Pero su origen empezando por la existencia de una madre que vive en una estación espacial como si estuviera en una granja de Kansas me ha parecido ridículo. Algo que no ayuda a que se pueda conectar con este personaje.
A esto hay que sumar que los comics Marvel son una trituradora de dibujantes. Tras tres números de Sumit Kumar dibujando esta miniserie, en este cuarto número no ha llegado con los plazos de entrega, de forma que Tiago Palma en los lápices y Jonas Trindade en el entintado se han encargado de cubrir estas páginas. En positivo, ambos Kumar y Palma son correctos, hasta el punto de Palma no desentona demasiado con el resto de páginas. Pero me parece una locura que los editores no trabajen para que un dibujante pueda dibujar en su totalidad una miniserie de 5 números que no tiene continuidad directa con nada y hubiera dado igual publicarla un mes arriba o abajo. Es algo tan bochornoso y lamentable que el hecho que suceda casi a diario en los comics Marvel no hace que sea mejor. Más bien al contrario.
Igual no tendría que haber comprado este comic, pero me da que no me va a gustar la forma en que Greg Pak va a matar a Norrin Radd. Ya es malo que este cambio venga impuesto por una película ambientada en una realidad alternativa a la 616, pero todo en este comic está repeliéndome en lugar de hacerme conectar con él. Desde luego, por culpa de la historia de Pak, pero también porque resulta imposible conectar con el dibujo de Kumar. Y ya ni entro en la olvidable sustituta que se han sacado de la manga Kelly Koh. Completamente olvidable. Así es muy difícil que un comic pueda gustarme.
Comparto las primeras páginas del comic:
El cuarto número de La Muerte de Estela Plateada lo deja todo listo para el gran final del mes que viene, pero lo hace de una manera con la que ha sido imposible de conectar.
PUNTUACIÓN: 5/10
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