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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X vol. 10 (Marvel Comics – Panini)

El noveno volumen de Biblioteca Marvel Patrulla-X nos trae los dos números dibujados por Jim Steranko, el primer comic Marvel dibujado por la futura estrella Barry Windsor-Smith, y la presentación de Alex Summer, el hermano de Scott destinado a convertirse en Kaos. Unos comics creados, además de por Steranko y Windsor-Smith, por Arnold Drake y Roy Thomas, Werner Roth y Don Heck, con entintados de John Tartaglione, John Verpoorten, Michael Dee, Vince Colletta y Sam Grainger.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los legendarios episodios dibujados por Jim Steranko traen también un nuevo e histórico logotipo para la colección y la llegada de Polaris, la reina del magnetismo. ¿Acaso el diablo tuvo a una hija? Además, la primera aparición de Erik el Rojo, el debut de Barry Smith en Marvel, con una aventura contra Blastaar, y la irrupción del Faraón Viviente y Alex Summers, el hermano de Cíclope

Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The X-Men 50-55 USA, publicados originalmente entre noviembre de 1968 y abril de 1969.

Como ya he comentado en otras ocasiones, la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X con los comics originales del grupo son de largo los peores comics clásicos que estoy comprando. Aunque estos comics incluidos en este décimo volumen de la colección tienen un indudable interés histórico, como lectura destinada al entretenimiento en 2026 resultan un tostón considerable sobre todo por las deficientes historias de Arnold Drake, creador en DC de la Doom Patrol.

Empezando por los elementos destacables, la llegada de Jim Steranko a la colección se dejó notar desde la misma portada, en la que además de la mítica imagen de Lorna Dane como Polaris tenemos el rediseño que Steranko hizo del Logo de los X-Men, un logo que se ha convertido en el más icónico e utilizado, llegando hasta nuestros días. Hablando de imágenes icónicas, esta portada sin duda entra dentro de la categoría de imagen que te hace comprar el comic sin importar lo que haya en el interior.

La colaboración de Jim Steranko en la colección es interesante, porque Steranko era un autor completo en el comic de Nick Furia, pero aquí aceptó dibujar la historia de Arnold Drake que se había iniciado el mes anterior. Con motivo de la llegada del número 50 de la colección, Drake planteó un arco de 4 números que se desarrolló entre el numero 49 (incluido en el volumen anterior) y el 52. Tras la presentación de Mésmero, autoproclamado discípulo de Magneto y de Lorna Dane, en estos números asistiremos a la activación de los poderes de Polaris, el retorno de Magneto y la presentación de Erik el Rojo, posiblemente una de las historias más ridículas jamás publicadas en un comic de La Patrulla-X.

Aunque la historia de Drake deja bastante que desear, hay que reconocer que hacía lo que podía dentro de la limitación existente de 15 páginas por número, en lugar de las 20 habituales en otras colecciones. Esto era debido a las historias de complemento con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X que se incluían en cada grapa. Estas historias de complemento son en mi opinión lo que más dañó a la colección y ayudó a la cancelación de la serie, al ser historias super flojas que provocaban el efecto contrario a hacer a los protagonistas más interesantes. En rigor hay que decir que el comic de X-Men no se canceló, pero a partir del número 67 empezó a incluir reprints de comics antiguos.

Volviendo a Steranko, aunque tan sólo dibujó dos números, estos son una maravilla, todo lo contrario a los aburridos números dibujados por los Werner Roth o Don Heck que nos han acompañado durante demasiado tiempo. Steranko plantea imágenes visualmente arrolladoras, con una personalidad única que la colección no tuvo ni siquiera con los primeros comics dibujados por Jack Kirby. Steranko plantea a personajes con poses super dramáticas que expresan sentimientos extremos. Con él, los despliegues de poder como el de Lorna (Polaris) se siente como una fuerza física que arrasa con todo lo que pilla por delante. Hasta la llegada de Neal Adams unos meses después, la colección no había tenido nunca la potencia visual que Steranko imprimió en sus apenas dos números dibujados.

En el apartado gráfico tenemos una de cal y otra de arena. Tras la finalización del arco de Mesmero + Magneto, X-Men 53 es otro comic con una importancia histórica, al ser el primer comic dibujado para Marvel Comics por el futuro super estrella Barry Windsor-Smith, en ese momento conocido como Barry Smith. La importancia histórica de esta grapa es indudable, pero la realidad es que asistimos a un comic dibujado por un artista novato que dibuja a los personajes de forma horrible, super feos y con unos cabezones que les hacía parecer casi deformes. Todo el mundo empezó en algún sitio, y seguro que Windsor-Smith mejoró muchísimo en trabajos posteriores, pero febrero de 1969 cuando se publicó este comic nada hacía suponer que el británico tenía un futuro brillante. De hecho, mientras en los comics de Los Vengadores que dibujó unos meses más tarde ya planteaba estructuras de página novedosas y atractivas, en este número de X-Men Windsor-Smith dibuja todo el rato con cuadrícula de 4 o 6 viñetas, intercalando alguna página de 5 viñetas. Lo más habitual y carente de imaginación posible.

Aunque Windsor-Smith sólo dibujo ese número, si hizo las portadas de los números 54 y 55, que podéis ver a continuación. La portada del número 54 no está del todo mal, con una imagen típica del grupo enfrentándose a un enemigo que apunta super poderoso. Sin embargo, la portada del número 55 es terrible, posiblemente una de las peores portadas de la historia de los X-Men. Como digo, imagino que excepto Stan Lee que apostó por él, nadie en 1969 podría imaginar que Windsor-Smith llegaría a ser la super estrella que es hoy en día.

Cerrando el apartado artístico, los aburridos Werner Roth y Don Heck dibujaron los 3 números restantes de este volumen, así como las historias de complemento protagonizadas por Hank McCoy (Bestia) y Warren Worthington III (Ángel). Y como en volúmenes anteriores, su dibujo es correcto anatómicamente hablando, pero super anodino y carente de personalidad o espectacularidad. El cambio al que asistiremos a partir de la llegada de Neal Adams a la colección va a ser como la noche y el día. Pero de eso ya hablaremos cuando me lea el siguiente volumen.

Arnold Drake se mantuvo como guionista en la colección hasta el número 54, teniendo que volver Roy Thomas a la colección a partir del 55, el último incluido en este volumen. Y dentro que la limitación de 15 números de historia principal por grapa afecta mucho la capacidad de Drake de plantear una historia con un mínimo de complejidad o elementos dramáticos. Pero su historia de Eric el Rojo no hay por donde cogerla. Para quien no lo sepa, tras escapar de la base de Mesmero y Magneto por los pelos en el número 51, el plan maestro de Scott Summers (Cíclope) para por ponerse un traje diferente que no se sabe de donde ha sacado, que aparentemente le permite lanzar sus rayos ópticos por otro lados de su cuerpo como por ejemplo sus manos. Toda la Patrulla-X fue derrotada y escapó gracias a la ayuda de Lorna, pero ahora Scott solo derrota a todos los villanos y se autodeclara segundo al mando detrás de Magneto. De alguna manera, parece como si esperara que los lectores que lean este número no hubieran leído el anterior, porque lo que plantea aquí Drake no tiene ningún sentido. Lo que podría haber sido una saga de refundación para los X-Men terminó sin pena ni gloria por una historia imposible muy poco atractiva.

El número 53 dibujado por Barry Smith incluye la aparición de Blastaar, el villano de los 4 Fantásticos situado en la Zona Negativa. La historia plantea que los X-Men traen a Blastaar a nuestra realidad por accidente, devolviéndole al final del comic de forma igual de accidental que apareción. Un comic que no aporta nada con una historia muy floja que el dibujo de Barry Smith no ayudó en absoluto.

En relación a las historias de complemento de 5 páginas con los orígenes de los miembros de La Patrulla-X, en este volumen tenemos el final del origen de Bestia, una historia en 5 partes en las que Hank McCoy se enfrenta al penoso villano Conquistador, que secuestra a sus padres para obligarle a Hank a que obedezca sus órdenes. La llegada de Cíclope, Hombre de Hielo y Ángel será clave en la derrota de este villano, lo que llevará a la entrada de Hank a la escuela del Profesor Xavier.

Tras esta historia, asistimos al origen de Ángel, que se contará en tres partes, las primeras de las cuales se incluyen en este volumen. De todos los miembros de La Patrulla-X, el del Ángel es quizá de los más ridículos, al asistir al crecimiento de sus alas sin que sus padres se percaten de ello. La idea que Warren pliega sus alas en la espalda y las esconde debajo de su camisa y pantalón es algo que se veía con naturalidad en los años 60, pero resulta ridículo visto hoy en día. En la segunda historia, Warren se convierte en superhéroe con el nombre de Ángel Vengador, deteniendo a unos ladrones. Cuando llegan Cíclope y Hombre de Hielo para reclutarle, se van a encontrar con un rechazo absoluto.

Por último, los números 54 y 55 es una aventura en dos partes en las que los héroes se enfrentarán al Faraón Viviente, y en la que descubriremos que a Alex Summer, el hermano de Scott del que no conociamos de su existencia hasta ahora, es también un mutante como Cíclope.

La historia de Drake es un despropósito tras otro. Empieza con Cíclope enfrentándose a unos policías que le acusan de asesinato, lo que hace que recuerde cómo llegó a esa situación. Y la cosa no hay por donde cogerla. Drake era de una generación que aún debía pensar que los comics de superhéroes los leían niños de 8-10 años y por eso no era necesario plantear historias complejas o ni siquiera bien planteadas. ¿Para qué quiere el Faraón incriminar a Cíclope por asesinato cuando él ni siquiera está muerto? Es un completo desatino. Y como eso, todo. La participación de Arnold Drake en la colección de Patrulla-X se cerró de forma absolutamente decepcionante. Con el nivel de estas historias, es normal que las ventas de la colección no dejaran de caer mes tras mes.

Tras la marcha de Drake, Roy Thomas se encarga de cerrar esta historia del Faraón Viviente. Y lo hace sin nada especialmente destacable o emocionante. Exactamente lo mismo que transmitía el dibujo de Don Heck y Werner Roth. Lo que se supone que es el momentazo del comic, la activación de los poderes de Alex para salvar a los X-Men es una imagen anodina, como todo lo que dibujaron estos artistas en la colección. Leyendo estos comics me quedo con la idea que Heck y Roth eran dibujantes no adecuados para esta colección. Pero imagino que esta idea no la tengo solo yo, viendo las ventas menguantes de la colección, los lectores de 1968-69 pensaban exactamente lo mismo.

Leer estos comics clásicos de La Patrulla-X está siendo un suplicio. Nada que ver con el disfrute que me ha la lectura de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores. En el próximo volumen llega por fin otro de los momentos clave de la historia de la colección, la llegada de Neal Adams. Adams añadió todo lo que La Patrulla-X necesitaba, pero no fue suficiente para salvar la colección de su cancelación. Al menos, podré leer comics dibujados por una leyenda que dan gusto y justifican su calificativo de históricos.

Comparto las primeras páginas de este volumen, maravillosamente dibujadas por Jim Steranko:

Con cada nuevo volumen que leo de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X, más claros están los motivos por los que este comic fue cancelado. Incluso entendiendo la importancia histórica y el contexto de la obra, el nivel es flojísimo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Vengadores vol. 13 de Roy Thomas, Barry Windsord-Smith y Sal Buscema (Marvel Comics – Panini)

El volumen 13 de la Biblioteca Marvel nos trae unos comics míticos de la Marvel Comics de 1969. Roy Thomas, Barry Windsor-Smith y Sal Buscema nos presentan una nueva aventura contra Ultrón y la presentación del Gran Maestro y el Escuadrón Siniestro. Comics que son clásicos absolutos.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡Thor y Iron Man regresan a las filas de Los Vengadores! ¿Serán suficientes para detener a Ultrón en su explosivo regreso? Además: Kang el Conquistador, el debut del Escuadrón Siniestro y mucho más. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The Avengers 66-71 USA, publicados originalmente en 1969.

Al inicio de este decimo tercer volumen de la Biblioteca Marvel, Roy Thomas ya era un guionista veterano para Los Vengadores. Se acababan de cumplir 30 números con él a los mandos, aunque siempre supervisado por Stan Lee. Y lo que tenía claro es que el éxito de la colección dependía de plantear cambios constantes que provocaron que los lectores no supieran nunca lo que iba a suceder. En el volumen precedente descubrimos que Hank Pym era Chaqueta Amarilla y había sufrido un problema mental, y además tuvimos la presentación de Clint Burton como el nuevo Hombre Gigante. Este volumen se inicia con el retorno de Iron Man y Thor a la colección. Y menos mal, porque el retorno de Ultrón hará que los Vengadores necesiten toda su potencia de fuego para derrotarle.

Otra cosa que Roy Thomas aplica acertadamente a sus historias es empezar a plantear arcos de mayor extensión, rompiendo el planteamiento de historias autoconclusivos o arcos de dos números como máximo. En este volumen tenemos dos arcos de tres números en el que los héroes se enfrentarán primero a Ultrón, que posee a Vision para revivirle, y luego un segundo arco con Kang y la presentación del Gran Maestro y el Escuadrón Suicida.

Una de las claves que hace que compre esta Biblioteca Marvel a pesar de los posibles elementos que puedan haber envejecido peor, es poder leer por primera vez comics que son historia viva de Marvel. Por ejemplo, el número 66 con el que arranca este volumen es la primera aparición del Adamántium, la sustancia más dura del Universo Marvel y que alcanzó su cúspide de popularidad cuando cierto canadiense malhumorado que es el mejor en lo que hace aunque lo que hace no sea bonito, nos descubrió que sus huesos estaban recubiertos de este metal.

Otro elemento que es historia absoluta de Marvel es ver a un primerizo Barry Windsor-Smith dibujar los dos primeros comics de este volumen, los números 66 y 67, con fecha de portada de Julio y Agosto de 1969. Estos comics no son el primer trabajo en Marvel de Barry Smith (que es como se le acreditó en estos comics), honor que ostenta el X-Men 53 incluido en el décimo volumen de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X. En estas páginas Windsor-Smith está muy lejos del artista en que se convirtió años después entre otros comics en Conan The Barbarian. Pero empieza a mostrar detalles de su futura maestría, con unas composiciones de páginas novedosas para la época.

Por ejemplo, Windsor-Smith plantea una splash-page con los Vengadores en la mansión en la que añadía pequeñas viñetas con las caras de los héroes, lo que añadía un gran dramatismo a la situación. O planteaban las escenas de acción con composiciones super dinámicas con viñetas verticales que rompían la narración habitual de los comics de la época. Visualmente, el artista británico mostraba una personalidad que los Don Heck o Werner Roth de la época no podían ni soñar.

En estos comics tenemos el entintado de Syd Shores en el número 66 y de George Klein en el 67, que no se si no le hicieron ningún favor. En negativo, mostrando una influencia evidente de Jack Kirby, Windsor-Smith dibuja unas caras realmente feas y poco detalladas, pareciendo en algunos momentos como meros bocetos no acabados. Reconociendo que estas cosas menos buenas son evidentes leyendo estos comics, como decía antes tengo claro el elemento histórico, por lo que no me han supuesto ningún problema.

Otro de los detalles más llamativos de estos comics es la importancia de Hank Pym en la colección. Pensando en el calvario que los guionistas y editores de Marvel le hicieron pasar a partir de los años 80, de lo que el personaje aún no se ha recuperado, su importancia en estos comics es todavía mayor. Ultron es derrotado por Pym al disfrazarse del doctor MacLain, el creador del adamántium, compartiendo sus ondas cerebrales con Ultrón, lo que lleva a su autodestrucción. A pesar de todos los cambios, idas y venidas en Los Vengadores, la figura de Pym era la constante que daba estabilidad al grupo, con una valía que era apreciada por los otros héroes.

Este elemeto positivo de Pym en los comics conecta con el gran problema de los guiones de Thomas, que es la forma en que ningunea a Janet Van Dyne, La Avispa. En realidad, más allá de ser la mujer de Pym, Thomas parece que no sabe qué hacer con ella, provocando que esté ausente en la mayoría de peleas, o tenga que ser salvada por compañeros como Iron Man. El machismo como se trataba a los personajes femeninos en la Marvel de los años 60 es sin duda lo que peor ha envejecido de la lectura de casi cualquier comic de la época. Y Los Vengadores no es una excepción.

La otra gran novedad de este arco de Ultrón fue la llegada de Sal Buscema a la colección en el número 69, que vendrá acompañado del entintado de Sal Grainger. El menor de los hermanos Buscema siempre estuvo a la sombre de John, que marcó una época en esta colección o en Conan el Bárbaro. Precisamente después de los comics de Barry Windsor-Smith, al que acabamos de tener en estas páginas. Reconozco que Sal Buscema siempre fue para mi uno de los muchos currantes de Marvel que ayudaron a que la editorial se expandiera y sin el que no se explican colecciones como El Increíble Hulk, Rom o Sensacional Spider-Man. Pero que siempre se quedaba muy alejado del nivel de los grandes mitos de la editorial, empezando por Jack Kirby o su hermano John, o los posteriores John Byrne, George Pérez, Frank Miller, Walter Simonson, o la saga familiar de los Romita.

Sin embargo, comics como estos me están reconciliando con la enorme figura de Sal Buscema. La narrativa de Sal es perfecta, los personajes son super reconocibles y sabe añadir a sus páginas el toque justo de dinamismo, espectáculo y dramatismo que se espera en un comic Marvel. El nivel de dibujo que Sal Buscema ofrece en 1969 me parece sobresaliente, estando muy por encima de la media de dibujantes que trabajaban en Marvel durante esos años. Con Sal Buscema, la colección estaba en las mejores manos. De hecho, más allá del elemento histórico de tener la primera aparición del Gran Maestro o el Escuadrón Siniestro, para mi lo más destacable de estos comics ha sido poder disfrutar del dibujo de Sal. Me ha encantado.

El segundo arco de este volumen tiene lugar en los números 69 a 71. En este arco tenemos el regreso de Steve Rogers (Capitán América) a la colección. Y llegará justo a tiempo para la nueva amenaza del Gran Maestro, que obligará a Los Vengadores a aliarse con Kang para impedir la destrucción de la Tierra. El guion de Thomas plantea las típicas chorradas ridículas de esa época con la motivación del Gran Maestro, que plantea una apuesta aparentemente imposible a Kang.

La creación del Escuadrón Siniestro surgió a partir de una fiesta a la que asistieron Thomas y Dennis O´Neil, que en ese momento guionizaba la Liga de la Justicia para DC Comics. El también escritor Gary Friedrich les animó a escribir una historia cada uno que incluyera a los héroes de la otra editorial. Aunque O´Neil nunca llegó a hacerlo en los comics de DC, o los editores no se lo permitieron, Thomas si se animó a presentar a estas versiones oscuras de Superman, Batman, Flash y Green Lantern. Hiperión, Halcón Nocturno, Zumbador y Doctor Espectro. Lo que también copió Thomas para el enfrentamiento del número 70 es la estructura de combates uno contra uno, que era super habitual en los comics de DC de la época, en lugar de plantear combate de cuatro contra cuatro que siempre es más interesante. A pesar del nivel de poder de los villanos, su aparición se limita a ser presentados en la última página del número 69 y a luchar y ser derrotados en el 70, desapareciendo sin dejar rastro.

En lo que Thomas si es original es en recuperar para esta historia a Caballero Negro, que acabará convertido en miembro de pleno derecho de Los Vengadores al final de este arco. Dane Whitman ofrece la wild-card que permite a los héroes superar las maquinaciones del Gran Maestro y de un Kang que para sorpresa de nadie acaba traicionando a los héroes. La otra novedad del número 71 es la presentación en la continuidad Marvel de lo que años más tarde se nombró como Los Invasores, el grupo formado por Capitán América, Namor y la Antorcha Humana (Jim Hammond) que luchó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Aunque en este número son los involuntarios enemigos de los Vengadores del presente, esta es la primera aparición que provocó montones posteriores.

Dentro que el dibujo de Sal Buscema me ha gustado mucho, creo que Roy Thomas está demasiado anclado en los convencionalismos de los años 60 y ofrece buenos comics pero que nunca acaban de hacer explotar el potencial de estas premisas y personajes. Sin ir más lejos, las conclusiones de estas dos acciones resultan anticlimáticas, como si se quedara sin tiempo y tuviera que cerrarlo todo casi en la última página. De nuevo, entiendo el elemento histórico de unos comics publicados por primera vez hace 57 años, antes que yo naciera. Pero creo que hay que decirlo todo, lo bueno y lo no tan bueno. En todo casi, si creo que es muy meritorio la capacidad de presentar en apenas 20 páginas tantísimos personajes y situaciones, consiguiendo que todo tenga un sentido. Además, que en medio de esta aglomeración de héroes el Caballero Negro sea clave, me parece un detalle brillante.

La Biblioteca Marvel Los Vengadores me está ofreciendo comics que son historia viva de Marvel. Me lo estoy pasando genial con su lectura. Tengo ganas de leer el siguiente y descubrir las sorpresas que nos tienen preparadas.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Batman: Patrones oscuros 2 de Dan Watters y Hayden Sherman (DC – Panini)

Panini ha publicado este mes el segundo volumen de Batman_ Patrones oscuros de Dan Watters y Hayden Sherman, con color de Triona Farrell, con dos nuevos casos que cierran esta miniserie ambientada en los primeros años de Bruce Wayne como Batman.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡Nuevos casos para el Hombre Murciélago! Primero, un cadáver aparece incinerado en el corazón de uno de los más antiguos barrios de Gotham, y el Detective Oscuro se ve envuelto en una retorcida investigación de asesinato que nos lleva de vuelta a los primeros días de la Banda de la Capucha Roja. Después, un misterioso pirómano ha ido guiando en secreto el crecimiento de Gotham y Batman, desde las sombras… y, ahora, su oscuro diseño llega a la fase final. ¿Completará con éxito su obra o se verá truncado por el mejor detective del mundo?

Este volumen incluye Batman: Dark Patterns 7-12 USA.

Este segundo volumen de Batman: Patrones extraños se compone de dos arcos: Pareidolia (números 7-9) y El niño de fuego (10-12). En positivo, Dan Watters consigue conectar unos casos que aparentemente eran inconexos, dando una buena sensación de volumen cerrado al final del número 12. Como nos explican en el mismo comic, la pareidolia es el nombre que se da a cuando percibimos erróneamente patrones donde no los hay. Luego, con El niño de fuego, todas las historias que han tenido el fuego como elemento primordial se encontrarán al conocer a la mente maestra detrás del intento que Gotham arda hasta sus cenizas.

Antes de entrar a valorar el punto para mi más polémico de este comic que es la historia de Dan Watters, hay que reconocer que Batman: Patrones oscuros es un comic que merece la compra y la lectura únicamente por el fantástico dibujo de Hayden Sherman, que está acompañado por Triona Farrell en los colores. Sherman se ha hecho famoso por su Absolute Wonder Woman, pero este trabajo en Batman me parece de los que marcan una carrera profesional y te sitúan al mismo nivel que las super estrellas.

El despliegue creativo de Sherman me parece alucinante, creando una narrativa que convierte la página en un elemento artístico por si mismo. La distribución de viñetas y la forma que tiene Sherman de contar estas historias me han volado la cabeza en muchos momentos, mostrando una creatividad a la que estamos poco acostumbrados en el comic mainstream. Sherman junto al color de Farrell hacen que sintamos como si esta historia se desarrollara en el mundo malsano y decadente de Se7en de David Fincher.  La degradación de Gotham se ve en cada uno de los paneles, planteando un comic perturbador lleno de grises en el se intercalan grandes estallidos de color en los momentos claves.

Aparte, me flipa la caracterización de Batman de Sherman, entendiendo el elemento simbólico que tiene su silueta y cómo, a pesar de ser en teoría un héroe novato, ya es más que un hombre para los habitantes de Gotham. Además del poderío visual de Batman, me encanta tener a un Alfred o un comisario Gordon super reconocibles.

Solo disfrutar del arte de Sherman y Farrell hace que merezca la pena este comic. Sin embargo, Patrones oscuros me dejan con la sensación de que en el fondo a Dan Watters no le gusta Batman. Ya en mi reseña del primer volumen comentaba mi extrañeza ante dos casos planteados por Watters en los que Batman no detenía a los culpables. Pero podía haber sido casualidad (No te lo crees ni tu, pero bueno). Sin embargo, los peores augurios se confirman cuando Batman afirma al final del primer arco Pareidolia que su presencia sólo provocó que las cosas fueran a peor en el barrio. NO ayudó, empeoró la situación sólo por su presencia. Luego, en el arco final, Batman de nuevo deja escapar al villano. En este caso puede que haya cierta justificación, porque elige parar el incendio que puede destruir Gotham en lugar de detener al pirómano. Pero la excusa del Batman novato no vale, porque 3 años ya son mucho tiempo como para que lo sea. Y Batman siempre ha detenido al culpable. 

Me gusta el tono noir y malsano que Watters ha planteado para sus historias, y como ha dejado mucho margen para el lucimiento del dibujante. Pero me parece terrible la sensación de no querer dejar bien al personaje, por ejemplo haciendo que Batman sea emboscado por un anciano en silla de ruedas con un rifle oxidado. Watters parece creer que en realidad Batman no se enfrenta a la corrupción sistémica que asola Gotham, no siendo capaz de generar ningún cambio a mejor. Como máximo, se limita a reaccionar ante los planes y desvaríos de los villanos. Nada más.

Estoy cansado leer a idiotas woke en redes sociales decir que los superhéroes en general y Batman en particular no son héroes, sino servidores del stablishment, de la corrupción sistémica que oprime a la gente corriente. Cuando no le llaman a Batman directamente fascista (es que te tienes que reir). Esto lo dice gente que no lee comics y que quiere que su ideología inunde todos los ámbitos, incluido mi entretenimiento. Y me dan mucho asco. De alguna manera, leer Batman: Patrones oscuros me provocó la sensación que en realidad Watters está más o menos alineado con este pensamiento. Por supuesto, no va a rechazar un trabajo bien pagado como este comic, pero es inevitable que esta ideología poco favorecedora para el protagonista permee en todas las historias que he leído. Y no es una sensación agradable.

Por ello, se da la extraña situación de tener un comic con un dibujo impresionante como vehículo para una historia que me transmite las sensaciones contrarias a las que se esperan en un comic mainstream de entretenimiento. Menuda sensación agriculce me deja este comic.

Comparto las primeras páginas del número 7 USA, con el que se inicia esta volumen:

La historia de Dan Watters para Batman: Patrones oscuros me ha dejado con una sensación extraña, y eso a pesar del impresionante dibujo de Hayden Sherman. Con todo, el dibujo hace

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Biblioteca Marvel La Patrulla-X 9 de (Marvel Comics – Panini)

Noveno volumen de la Biblioteca Marvel La Patrulla-X, en el que el grupo se separa tras la muerte del profesor Xavier.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. ¡El fin de La Patrulla-X! Tras la muerte de Charles Xavier, todos abandonan el grupo para emprender sus propios caminos. Mientras tanto, continúan los orígenes de los mutantes. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye The X-Men 46-49, Ka-Zar 2 y 3 y Marvel Tales 30 USA, publicados en 1968.

Estos comics han sido realizados por Arnold Drake, Werner Roth, Jerry Siegel, Don Heck, Gary Friedrich, George Tuska, John Tartaglione, John Verpoorten y Dick Ayers.

La Biblioteca Marvel de La Patrulla-X se ha convertido en un comic que estoy comprando por motivos completistas, para tener todos los comics que Marvel publicó antes de la Segunda Génesis. Y la verdad es que se me está haciendo super duro de leer, porque leyendo estos comics se explica por qué la colección se canceló en su momento. Es que son unos comics flojísimos que no hay por donde cogerlos. Incluso sabiendo lo que me voy a encontrar en el interior.

En el octavo volumen la Patrulla-X tuvimos la ridícula muerte de Charles Xavier y un cruce con los Vengadores, que culminó con la siguiente muerte «definitiva» de Magneto. En esos comics, Roy Thomas abandonó los guiones de la colección y le cedía el testigo a Gary Friedrich, que se mantuvo como guionista en el número 46 con el que da inicio este volumen. En este número, la apertura del testamento del profesor Xavier coincide en el tiempo con el retorno de Juggernaut. Una aventura ridícula que termina de la misma manera anticlimática como empezó, con el malvado hermanastro de Xavier desapareciendo igual que llegó.

Este número se completa con otra idea de bombero torero a partir de la llegada del agente del FBI y amigo de Xavier Fred Duncan. El agente Duncan afirma que tras la muerte de Xavier, los alumnos corren peligro si se mantienen juntos, por lo que fuerza la disolución de los X-Men. Si, cada joven está más seguro viviendo sólo en una ciudad diferente, y si se encuentra con un villano, pues no tendrá problema en derrotarle por su cuenta. Ridículo.

Pero esta idea es doblemente ridícula cuando vemos que los números 47 y 48 están protagonizados por Bestia y el Hombre de Hielo el primero, y Cíclope y Marvel Girl el segundo. Es decir, la orden del Agente Duncan no llegó nunca a cumplirse. Excepto por parte de Ángel, que si protagonizó su propia aventura en solitario en unos complementos publicados en Ka-Zar 2 y 3 y Marvel Tales 30. Es como si Stan Lee forzara la idea de la disolución del grupo para plantear cosas diferentes a ver si conectaban con los lectores, para luego darse cuenta que los personajes por separado no podían aguantar su propio comic, teniendo que recular.

El número 47 cuenta con guion de Friedritch con Arnold Drake, siendo el último de Friedritch en la serie. El villano de este número, el hipnotizador Maha Yogi es un villano ridículo que hace que entienda por qué el público de la época abandonó la serie. Computo, comandante de la colmena robot será el villano al que tendrán que enfrentarse Cíclope y Marvel Girl en el número 48. Un comic ya con guion en solitario de Arnold Drake. Un comic que no mejoró en absoluto a los precedentes.

La historia de Ángel en solitario que se incluye en este volumen está realizada por Jerry Siegel, el creador de Superman. Siendo este la primera historia que hizo para Marvel. La historia en tres partes cuenta con dibujo de George Tuska y entintado de Dick Ayers, y enfrenta a Warren contra su tío, que resulta ser el villano Deslumbrante. Un villano que es ejemplo de los comics de DC de la época, que no tiene el más mínimo sentido.

Quizá el problema de los comics de la Patrulla-X fue la decisión editorial de dividir el comic en dos. Una historia principal de 15 páginas con 5 páginas contando el origen de los miembros del grupo. Contar una historia autoconclusiva en 20 páginas es complicado, hacerlo en 15 es aún más. Y sobre todo, hace imposible que el villano tenga la más mínima entidad. En este volumen, tenemos el final del origen de Hombre de Hielo en el número 46, una explicación de como funcionan los poderes de Bobby Drake en el número 47, lo mismo pero de Hank McCoy en el número 48 y el origen de la mutación de Bestia para el complemento del número 49.

En el número 49 se mantiene Arnold Drake como guionista, en una historia que significa la reunión del grupo tras apenas 2 números separados. En este número conoceremos a Mésmero, un seguidor de las ideas de Magneto, que intenta atraer a mutantes a su base en San Francisco. Fruto de esta llamada, la Patrulla-X conocerá a Lorna Dane, que acabará convirtiéndose en Polaris. Los poderes hipnóticos de Mésmero plantean un desafío interesante, si bien las 15 páginas de historia son el mayor muro que impide el disfrute de estos comics.

En el apartado gráfico, lo más interesante es la portada del número 49 que ha elegido Panini como portada de este volumen. Aparte de estar realizada por Jim Steranko, en lo que fue el avance de su colaboración en la serie, que veremos en el próximo volumen, tenemos el retorno del logo original de X-Men. Tras varios meses en los que Marvel jugaba con el logo, dando más importancia a otros elementos como los personajes que protagonizaban cada número, parece que Marvel por fin se dieron cuenta que la cosa NO estaba funcionando. La portada de Steranko destaca muchísimo gracias a su dramática composición, con esa ubicación poco habitual de la cara del villano. Esta imagen si es llamativa, y está a años luz de las flojísimas portadas previas de Don Heck (46 y 47) y Sal Buscema (48). Por decirlo todo, la idea de la portada del número 46 con Juggernaut rompiendo un signo de X era una buena idea, pero la ejecución fue un fracaso porque Heck no consigue transmitir el dramatismo de lo que ello implica.

Esto me lleva al segundo gran problema de estos comics. Porque por un lado las historias no eran nada del otro mundo, pero los dibujantes de estos comics son terribles. En Patrulla-X Don Heck abocetaba los comics que eran dibujados por Werner Roth. Y son comics que lo mejor que se me ocurre decir de ellos es que son anatómicamente correctos, pero que se olvidan de la parte de plantear imágenes que cuenten la historia de forma dinámica e interesante. Heck y Roth son tremendamente aburridos, aún cuando hay que reconocer que las historias tampoco es que les dieran demasiado con lo que jugar.

Para la historia de Ángel tenemos a George Tuska con el entintado de Dick Ayers. Y al menos Tuska intenta ofrecer imágenes más dramáticas, por ejemplo con las caras del villano y de sus esbirros. Pero globalmente es un comic nada atractivo. Como todo en este volumen de Patrulla-X.

En el próximo volumen la serie mejora con la llegada de Jim Steranko. Aunque sea para unos pocos números. Estos comics si los tengo porque Forum ya los publicó en su colección Clásicos Marvel. En todo caso, ya puestos prefiero tenerlos todos en el formato de la Biblioteca Marvel. Después, por fin llegará Neal Adams a la colección para los últimos números antes de empezar a publicar reprints de números anteriores. Los números de Adams también los tengo por el Clásicos Marvel. Como lector esos comics me van a dejar con buen sabor de boca. Pero la travesía por el desierto que están suponiendo estos 3 últimos volúmenes se me está haciendo muy duro.

Dentro de la historia de Marvel, se entiende que X-Men se cancelara, porque estos comics de Roy Thomas, Gary Friedrich, Arnold Drake, Don Heck, Werner Roth, Jerry Siegel y George Tuska entre otros son realmente flojos.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO MUY FLOJO

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos vol. 17 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel – Panini)

Leer la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby me está dando la oportunidad de leer por primera vez comic que son claves en comics posteriores de la editorial. Un ejemplo perfecto lo tenemos en este volumen 17 de Panini en el que la Primera Familia visitará Latveria en una aventura en 4 partes.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Máximus gobierna ahora sobre Los Inhumanos. ¿Cuál es el destino de Rayo Negro? El pueblo de Latveria da una calurosa bienvenida a Los 4 Fantásticos. ¿Qué pretende en realidad el Doctor Muerte? ¿Y qué misterio oculta la casa de Reed y Sue? ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye  Fantastic Four 83-88 USA, publicados originalmente en 1969.

La Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos me está ofreciendo un entretenimiento mayúsculo. Me declaro un fan absoluto de este formato incluso aceptando que hay muchos aspectos de los guiones y su representación de la mujer que han envejecido terriblemente mal. Pero que son unos comics que claramente influyeron en comics que yo leí en los años 80, empezando por la mítica etapa de John Byrne en la colección.

En el caso de los comics incluidos en este volumen, el número 83 ofrece el final del arco de los inhumanos en el que Maximus El Loco de nuevo (de nuevo) se ha hecho con el trono de Attilan. De este número me gusta mucho la idea de que Reed, Johnny y Ben se encuentran en una prisión mental de la que no pueden escapar. Esto me parece muy original. Como también lo es que en realidad los Inhumanos se liberen y expulsen ellos solos a Maximus sin ayuda de los Cuatro Fantásticos.

El final en el que Crystal destruye la maquina de control mental de Maximus me hizo pensar que posiblemente gran parte del machismo de la colección hacia Sue y Crystal podría ser en muchos casos debido a la falta de imaginación de Kirby, que no acababa de saber qué hacer con estos personajes más allá de convertirlas en las damiselas que tienen que ser salvadas.

Lo más destacado de estos comics sin duda es el dibujo de Jack Kirby, que está acompañado a la perfección por las tintas de Joe Sinnott. En 1969 Kirby se mudó a California por un problema médico de su hija, alejándose físicamente de sus problemas con Stan Leer. En estos años, Kirby se encargaba de la mayoría del trabajo, quedando Stan Lee a un dialoguista de las páginas de Kirby. Tras reducirle el tamaño de los originales, Kirby optó por dibujar menos viñetas por página, lo que hace que estos comics estén pobladas por splash-pages, algunas con imágenes que no merecían ese tamaño extra. Además, la narración de Kirby se plantea con páginas con 4 viñetas, lo que hace que todo tenga una sensación casi operística, al lucir todo más grande. Eso es algo que al estilo espectacular de Kirby le sienta le maravilla. Y consigue que estos comics leídos 57 años después de publicarse tengan una fuerza visual incontestable.

El arco siguiente de la colección, que tuvo lugar en los números 84 a 87, explica uno de los motivos principales de comprar y leer esta Biblioteca Marvel. En este arco, Nick Furia pide a la Primera Familia que vienen en Latveria para rescatar a un agente infiltrado y para averiguar si Muerte está acumulando armas de destrucción masiva. Por supuesto, el grupo es hecho prisionero y para su sorpresa, lo primero que vemos es una Latveria en la que sus habitantes viven una vida feliz sin problemas materiales. Por supuesto, esto es falso y en seguida empezará una lucha por la supervivencia no sólo de la Primera Familia, sino de la gente de Latveria.

Leyendo este arco veo que hay una conexión evidente entre estos comics y el primer arco de John Byrne en los Cuatro Fantásticos con Muerte de protagonista. Y tras muchos años de leer comics tenía claro que Byrne planteaba una revisión y actualización de los comics clásicos de los 4F, cosa que consiguió de forma notable. Pero da gusto leer los comics originales y sentir esa conexión.

Aunque el dibujo de Kirby es pura fuerza, la historia deja mucho que desear, llegando a plantear numerosas situaciones super ridículas. Como la aparición de la nada de Sue Richards para salvarles a todos. O que tras intentar matarles con explosivos, Muerte se muestra como un amante del arte y la música clásica, lo cual es ridículo y no se corresponde con lo que acabamos de leer ¡en la grapa anterior!! Por cierto, que Muerte intente matar a todos los habitantes de Latveria y el comic acabe con los 4F saliendo de Latveria y abandonando al pueblo, me parece también tremendo. Entiendo el contexto histórico y las chorradas de un comic para niños, pero las historias en realidad son muy flojas. Kirby era un dibujante visionario, pero hay que reconocer que era un escritor muy limitado.

El último número, el 88, es el primero de un arco que contará con el Hombre Topo como villano. La historia nace a partir de una absurdez típica de la época: Sue Richards estaba buscando una casa para criar en el campo a su hijo aún sin nombre, otra de las absurdeces de la colección. Tras buscar casas, encuentran una escondida en un bosque oscuro que está excavada en el subsuelo. A pesar de lo problemático que eso supone, los 4 Fantásticos deciden mudarse allí y que sea su nueva casa. Por cierto, que ese constructo aparezca y un fulano de una inmobiliaria decida venderla sin saber antes si tiene dueño también tiene su aquel. Por supuesto, todo acabará siendo una trampa del Hombre-Topo, quedando el comic con un cliffhanger de los típicos de la época, con los héroes indefensos ante el villano.

Las historias todas son un poco ridículas pensándolas con mentalidad del siglo XXI. En positivo, Kirby empezó a tener problemas de vista, y el miedo a quedarse sin trabajo provocó la creación de esta historia en la que los héroes se quedan ciegos de forma temporal por culpa del villano. A pesar de las chorradas, el comic de Kirby resulta super espectacular, una delicia para la vista. Con todo, aún con la fuerza visual de Kirby, resulta evidente en estos comics que la colección se había convertido en un contenedor endogámico en el que ya no se creaban nuevos conceptos y Kirby se dedicaba a reciclar creaciones previas para los siguientes números.

Kirby abandonó la serie en el número 102, por lo que aún nos quedan bastantes números que disfrutarle. Porque SI que estoy disfrutando mucho de la lectura de esta Biblioteca Marvel.

La Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos me está ofreciendo un entretenimiento mayúsculo.

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