Crítica de Samurái de ojos azules temporada 1 (Netflix)

El estreno en Netflix de la serie de animación para adultos Samurái de ojos azules ha supuesto un sorpresón y un disfrute absoluto. ¡Dame más series así, Netflix!!!

PUNTUACIÓN: 8/10

Un maestro de la espada de ascendencia mestiza vive una vida encubierta mientras busca venganza en el Japón del periodo Edo. (FILMAFFINITY)

Samurái de ojos azules es una serie de animación para adultos creada y escrita por el matrimonio formado por Michael Green y Amber Noizumi. Green es un guionista y productor que además de escribir para televisión, ha escrito o coescrito varios guiones de largometrajes, entre ellos Logan (que coescribió junto a James Mangold y Scott Frank, por lo que fueron nominados al Oscar al mejor guion adaptado), Alien: Covenant, Blade Runner 2049 y Asesinato en el Orient Express.

Samurái de ojos azules es una serie de ocho episodios que tiene a Jane Wu como directora supervisora de la serie de animación de Netflix. El primer episodio tiene una duración de 62 minutos, el más largo de la temporada, mientras que el más corto tiene una duración de 35 minutos, siendo la duración media de los episodios de unos 45 minutos. La música ha sido realizada por Amie Doherty.

En la versión original tenemos un casting de voces estupendo. Maya Erskine es Mizu, una samurai mestiza de ojos azules. Masi Oka interpreta a Ringo, un cocinero discapacitado y protegido que idolatra a Mizu. Darren Barnet es Taigen, un prometedor pero arrogante espadachín de origen humilde. Brenda Song es la princesa Akemi, la hija mimada pero de fuerte carácter de un nuevo rico. George Takei interpreta a Seki, el tutor de la princesa Akemi. Randall Park es Heiji Shindo, el carcelero y cómplice de Fowler. Cary-Hiroyuki Tagawa como Padre Espada, un herrero ciego que crió a Mizu. Kenneth Branagh interpreta a Abijah Fowler, un contrabandista e inventor irlandés que se alía con el Shogun desafiando en secreto la política de puertas cerradas de Japón. Stephanie Hsu, Ming-Na Wen y Mark Dacascos completan los nombres conocidos que han participado en esta serie.

Aunque luego comentaré algunos aspectos menos buenos de esta serie en lo referido al fondo de la historia, en general me ha gustado mucho Samurái de ojos azules. La serie de animación para adultos tiene un diseño espectacular que destaca la belleza de la iconografía japonesa en su máxima expresión. Los paisajes, los palacios, los pueblos modestos, la herrería y el arte de la espada… Todos son elementos que lucen con una belleza extrema en cada uno de sus fotogramas. La animación me ha gustado mucho, partiendo de la creación de personajes carismáticos y ofreciendo unas coreografías de acción espectaculares y super sangrientas que me han volado la cabeza en varios momentos. Por hacer una comparación, me encanta Invencible, pero ante todo me flipa la historia creada por Robert Kirkman, que está contada de forma correcta con una animación que llamaría «funcional». En Samurái de ojos azules, en realidad tenemos una historia de venganza bastante trillada a la que la animación añade el toque de personalidad y carisma para que esta serie sea un éxito. Y el éxito para mi es monumental.

El elemento distintivo de Samurái de ojos azules reside, aparte de la animación, en la novedad que la venganza la realice una mujer que además es mestiza, al ser su madre violada por unos británicos. Esto provocó una doble discriminación para Mizu, por ser extranjera y por ser mujer. De hecho, si se hubiera sabido que era una niña su madre ya confirma que hubiera sido asesinada casi en el acto. Al ocultar su condición de mujer, Mizu vivirá como un extranjero o peor, un mestizo, alguien despreciado por todos que sólo sobrevive gracias a su habilidad con la espada, mientras busca a los hombres que violaron a su madre. De hecho, conocer que Mizu es una mujer fue una sorpresa total dado que nada en las imágenes que había visto previamente lo sugerían. En ese sentido, está guay que una serie de este tipo consiga sorprenderme de inicio, y me subí inmediatamente en su equipo deseando que matara a todos los asquerosos que mataron a su madre, o se ponen en su camino, de la forma más sangrienta posible.

La serie plantea dos historias en paralelo. Por un lado el viaje de la Mizu adulta mientras busca a los británicos que quiere matar, una historia que se expandirá hasta convertirse en una conspiración de unos traidores para hacerse con el trono de Japón con la ayuda de los británicos. La segunda parte está contada a modo de flashback y conoceremos la historia secreta de Mizu y como aprendió primero el arte de la forja y luego del manejo de la espada, para pasar a convertirse en un demonio sanguinario al abandonar todo lo que la hace humana con tal de conseguir su venganza. Mizu sobrevivió de niña (de niño en realidad) gracias a Padre Espada, un herrero ciego que la acogió tras morir su madre y tras ser apaleado por chicos del pueblo. No es un dato menor saber que si Padre Espada hubiera podido ver, probablemente NO la hubiera acogido por ser mestiza y por ser mujer, dada la forma en que sigue férreamente las tradiciones en lo relativo a la forja de espadas.

En ese sentido, no es casualidad que los únicos que ayudan a Mizu sean un maestro ciego y Ringo, un chaval discapacitado sin manos que aspira a convertirse en un samurái siguiendo a Mizu, aunque ella en realidad es una ronin, y que es el único que descubre que es una mujer sin importarle, como tampoco lo hace el hecho que sea una mestiza de ojos azules. Varias prostitutas también ayudan a Mizu, pero que antes piden un precio por su ayuda. El caso de Taigen es también ilustrativo de la rigidez de las tradiciones japonesas y su sentido del honor planteado en blanco y negros sin matices. Tras ser derrotado por Mizu, la buscará para restaurar su honor matándole en un duelo, pasando a luchar a su lado para evitar que otra persona la mate primero y le robe la posibilidad de recuperar su honor.

La serie tiene varios episodios espectaculares sobre todo en la primera mitad. El primer combate en el dojo o el combate en los acantilados son geniales. Pero el mejor episodio es el quinto en el que conoceremos los motivos por los que Mizu abandonó sus intentos de tener una vida normal, renunciando al amor y a la felicidad para convertirse en un demonio imparable. Esta parte del flashback es impactante y dolorosa emocionalmente, pero su combate contra decenas de asesinos es también uno de los puntos álgidos de la serie. El sexto episodio tiene reminiscencias a Game of Death de Bruce Lee, al tener que ascender Mizu por diferentes pisos de un castillo en los que tendrá pruebas cada vez más difíciles, para poder alcanzar a Fowler, uno de los violadores de su madre.

Sin embargo, debo también señalar que los dos últimos episodios en los que la historia de venganza se toma un respiro cuando asistimos al ataque de la capital de las fuerzas de Fowler hacen que la serie pierda parte de su fuerza, siendo para mi los más flojos de la temporada. Y eso a pesar que el incendio que vemos en el climax final está inspirado en el incendio real que tuvo lugar en 1657 y que consumió Edo durante tres días. La sorpresa final que provoca el cliffhanger del final de temporada, que nos deja un final abierto de cara a una posible segunda temporada, plantea posibilidades super chulas que harán que la serie no pueda repetirse a si misma, debido al cambio de ubicación. Por todo lo anterior, a pesar de bajar un poco al final, Samurái de ojos azules me ha gustado mucho y seguro vería una segunda temporada, en caso que llegue a hacerse.

Antes de entrar en lo que no me ha gustado de la serie, un disclaimer. Me flipa todo lo que tiene que ver con la cultura japonesa. El cine y el manga de samuráis como Lobo solitario y su cachorro, el género policial y de yakuzas. Akira de Otomo, Pluto de Urasawa. Dámelo todo que me lo meto en vena. Con el paso de los años no es que mi interés haya disminuido, sino que dentro de disfrutar las historias de honor y lealtad ambientadas en Japón, también he ido reconociendo que junto a estos ideales se esconde una de las culturas más racistas y machistas que existe. Y crueles, al disponer un señor de las vidas de sus súbditos como si fueran cosas que usar y tirar. Las matanzas y crímenes de lesa humanidad de Japón en China o Corea muestran a un país que no sólo se cree superior a los demás sino que piensa que las personas de otros países son de una raza inferior, por lo que no tienen problemas en masacrarles o torturarles reiteradamente, como en los campos de violación institucionalizados por las autoridades japonesas de ocupación.

Pero no hace falta irse a la 2ª Guerra Mundial o al siglo 17, hoy en día seguimos viendo una sociedad ultranacionalista en la que el racismo institucional y social es la norma en su relación con personas venidas de otros países. Tener a una mujer ronin que tiene que ocultar su condición para vivir su vida de venganza que es además mestiza, con una cualidad muy visible que la separa del japonés medio como son los ojos azules y que provoca el rechazo casi instantáneo, parecía el vehículo perfecto para resaltar y criticar estas situaciones lamentables que aún se producen en Japón. Empezando por el machismo de la sociedad y cómo se sigue relegando a la mujer a puestos serviles. La gente que habla de «emergencia machista» en España se nota que no ha viajado mucho por el mundo.

La protagonista Mizu ha sufrido el machismo de la sociedad, al ocultar toda su vida que es una niña primero y ahora una mujer, y además el racismo sistémico de esta sociedad que en el siglo XVI-XVII decidió aislarse de otros países y que veía a los extranjeros como demonios y a sus hijos como seres impuros. El machismo lo vemos también en la princesa Akemi, una niña mimada que disfruta de una vida de lujos pero no puede vivir su vida como ella quiere, al tener que obedecer a su padre. Y sobre todo, lo vemos en el grupo de prostitutas que era el único trabajo que podían realizar las mujeres de la época para intentar conseguir cierta independencia frente a los hombres. Siempre que no acabaran siendo esclavas de un señor, claro.

Hay tantas cosas criticables de la sociedad feudal japonesa que me he quedado muerto al ver que la historia en realidad se plantea para mostrar que el villano es el hombre blanco que viene a contaminar el orden japonés. Y no es que yo tenga que defender a los imperialistas británicos, otra sociedad como la japonesa que más racista no puede ser, y que ha cometido atropellos y genocidios allá donde llegó, por ejemplo en lo que ahora son los Estados Unidos. Pero no esperaba ver otra muestra más del indigenismo anti occidental tan presente en el mainstream actual, sobre todo el anglosajón, en que lo blanco siempre es malo.

Como historia de venganza, estoy super feliz en que Mizu quiera matar a los hombres que violaron a su madre, cuatro hombres blancos de los que apenas conoce los nombres. Y estos cerdos son unos villanos sin matices que claramente merecen la muerte, cuanto más sangrienta y cruel mejor. Pero que con tantas cosas criticables de la sociedad japonesa hayan optado por la solución facilona del «enemigo exterior» que de alguna manera apoya el asilamiento que tuvo Japón durante más de un siglo, me ha volado la cabeza. En este caso obviamente para mal.

Como digo, la forma en que nos han colado esta historia «anti-hombre blanco» no me ha gustado y me parece hasta panfletario, aunque sea de forma sutil. Dicho esto, en realidad esto es un pero muy pequeño dentro de una serie que me ha gustado mucho y como comentaba antes, si llegara a realizarse una segunda temporada, la vería seguro.

Por cierto, recuerdo que no he mencionado que esta serie además de mostrar combates super sangrientos, también tiene muestra varios desnudos frontales tanto masculinos como femeninos. No soy pudoroso, así que estos desnudos y las escenas sexuales no me suponen ningún problema, y sirven para resaltar la parte de «animación para adultos» con que se vende la serie.

Confío que Samurái de ojos azules tenga mucho éxito y mucha gente la vea. En todo caso, merece la pena resaltar el gran momento que está viviendo el mundo de la animación gracias al streaming. Y sobre todo, gracias a Netflix, que ha apostado muy fuerte en la animación para ampliar su catálogo de contenidos. A veces critico a Netflix por sus contenidos montoneros, pero en este caso, no puedo más que darles las gracias, porque sin ese catálogo amplio esta serie no existiría.

Comparto el trailer de esta serie:

Samurái de ojos azules me ha gustado mucho y la recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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2 comentarios en “Crítica de Samurái de ojos azules temporada 1 (Netflix)”

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