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Crítica de Primal temporada 2 (HBO Max)

Los amantes de la animación para adultos estamos de enhorabuena, ya que junto al estreno de la tercera temporada de Harley Quinn, HBO Max ha simultaneado la brillante segunda (y posiblemente última) temporada de Primal, la serie creada por Genndy Tartakovsky sobre la amistad de un neandertal y un Tiranosaurio Rex.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Ambientada en un mundo prehistórico anacrónico y fantástico, la premisa es un vínculo entre un neandertal llamado Spear y un dinosaurio llamado Fang mientras luchan por sobrevivir.

Tras el final de la primera temporada en la que Spear y Fang descubrieron la existencia los humanos cromañón y en concreto de Myra, una joven que fue exclavizada por un grupo que la tatuó un símbolo de un escorpión en la cabeza, la pareja empezará un viaje para intentar rescatarla en el que conocerán otras tribus y razas humanas de la Edad de Hierro.

Primal es una serie de televisión de animación para adultos creada y dirigida por Genndy Tartakovsky para el bloque de programación nocturna de Cartoon Network, Adult Swim. Primal está ambientada en una visión deliberadamente anacrónica de la prehistoria, en la que los dinosaurios, los homínidos prehistóricos y los homo sapiens de la Edad de Hierro coexisten en el mismo período de tiempo bárbaro, e incorpora muchos elementos de fantasía, terror, acción y aventura. Primal ha recibido un amplio reconocimiento de la crítica, con muchos elogios por su animación, narración, música, profundidad emocional, elementos de terror y edición. La serie ha ganado tres premios Emmy Outstanding Individual Achievement in Animation Juried Awards al mejor artista de storyboards (Genndy Tartakovsky), al director artístico (Scott Wills) y al diseñador de personajes (Stephen DeStefano). Junto a Tartakovsky y su equipo, merece la pena destacar una brillante banda sonora realizada por Tyler Bates y Joanne Higginbottom.

La primera temporada de Primal estuvo dividida en dos partes de 5 episodios cada una que nos supieron a muy muy poco. Para esta segunda temporada por fin tenemos 10 episodios emitidos de forma semanal por HBO Max que han sido espectacularmente satisfactorios. Si la primera temporada estuvo ambientada en un mundo prehistórico y Fang y Spear tenían que enfrentarse a amenazas del mundo animal, la llegada de otros seres humanos parece hacer avanzar la historia decenas de miles de años, hasta una Edad de Hierro un tanto fantástica en la que encontramos vikingos, egipcios, romanos, reinos orientales y otras tribus diferentes.

Que hayan humanos no hace que los nivel de sangre y violencia disminuyan. Incluso diría que es al contrario, con episodios super hardcore como el combate contra la tribu de vikingos que me ha parecido una barbaridad. Pero no es sólo la ultra violencia, si algo tiene Primal que hace que nos enganche es la alucinante narrativa sin diálogos de la serie y como ello no impide que conectemos con los protagonistas, aunque uno sea una dinosaurio hembra. Una pareja protagonista a la que se les une Mira, una cromañón que lucha por escapar de la esclavitud. Fang y Spear son una pareja increíble y los dos van a tener su dosis de dolor y sufrimiento mientras intentan sobrevivir a un mundo aún más violento que el natural.

Un cambio interesante entre la primera temporada y esta es que la naturaleza es dura y se rige por el matar o morir, pero hablamos en la mayoría de los casos de luchas de poder o por el territorio de animales que buscaban su alimento para ese día. Sin embargo, en cuanto llega la humanidad, llega la maldad y tenemos un mundo de fuertes que esclavizan a débiles y que les usan a su antojo en la búsqueda de acumular más poder. En este sentido, me gusta que frente a la visión idílica y casi romántica de los vikingos que otras series han llevado a la televisión, Primal incida en el aspecto terrible de depredador esclavista que tenía su cultura. De igual forma, la gran villana de esta temporada es la cruel Ima, la reina de una raza egipcia que viaja para destruir toda civilización con que se encuentre y que utiliza la estrategia de rehenes para mantener controlados a sus guerreros más poderosos. En estos tiempos en que la corrección política y los identitarismos han colonizado el entretenimiento, ha resultado un soplo de aire fresco encontrarme con una mujer en una ficción que es una villana pura, el mal personificado. Alguien que merece la muerte y que te alegras cuando le llega su hora.

A medida que avanza la serie todo se vuelva más sangriento y exagerado. De hecho, si tengo un pero a la serie es la forma en que Fang y Spear reciben decenas y decenas de flechazos y otras heridas en sus campañas militares y siguen como si nada, algo que no pasaba al principio de la temporada cuando las heridas tenían algo más de consecuencias. Dicho esto, realmente Primal nunca fue una serie «realista» y en el contexto en que estas heridas se producen tiene su lógica. Realmente no es un problema importante ni desde luego me ha impedido disfrutar de una serie que he disfrutado una barbaridad.

Los episodios de 20 minutos la verdad es que han pasado en un suspiro y siempre me dejaban con ganas de más. En este sentido, creo que Primal no es una serie para ver semanalmente precisamente por esta duración tan reducida de los episodios. Dicho esto, me vi los 10 episodios durante el fin de semana y la experiencia no ha podido ser más satisfactoria.

Además, me gusta que Tartakovsky haya contado su historia en estas dos temporadas y nos deje con una sensación tan satisfactoria sin necesidad de alargar la serie más de la cuenta. El mundo de Primal es violento y la esperanza de vida no es muy alta, pero los protagonistas se aferran a su vida con uñas y dientes, consiguiendo un final que siendo casi inevitable, resulta perfecto.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La segunda temporada de Primal ha resultado super satisfactoria y un gran final de la historia. Ojalá sea un éxito de audiencia y Tartakovsky pueda seguir creando muchas más historias de esta calidad.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Harley Quinn temporada 3 (HBO Max)

Aprovechando mi suscripción a HBO Max para ver La Casa del Dragón he aprovechado para ver la tercera temporada de Harley Quinn, la serie de animación para adultos protagonizada por la antigua novia del Joker. Y aunque la serie ha empezado bien, tengo graves problemas con el final de temporada.

PUNTUACIÓN: 6/10

El caos y la locura continúan en la tercera temporada de esta mordaz y desternillante serie de animación para adultos. Concluyendo su temporada «Come. ¡Bang! Matar. Tour», Harley Quinn y Hiedra Venenosa regresan a Gotham como la nueva pareja de villanos de DC. Junto con su equipo -King Shark, Clayface y Frank la Planta-, «Harlivy» se esfuerza por convertirse en la mejor versión de sí mismas, al tiempo que trabaja por el ansiado plan de Hiedra de transformar Gotham en un paraíso del Edén.

Desarrollada por Justin Halpern, Patrick Schumacker y Dean Lorey, la tercera temporada de Harley Quinn cuenta con Chrissy Pietrosh y Jessica Goldstein como co-showrunners junto a Schumacker y Justin Halpern.

En la versión original tenemos de nuevo a Kaley Cuoco como Harley Quinn, Lake Bell como Hiedra Venenosa, Alan Tudyk como The Joker, Clayface, Ocean Master, Ron Funches como King Shark, JB Smoove como Frank the Plant, Tony Hale como Dr. Psycho, Christopher Meloni como Commissioner Gordon, James Adomian como Bane y Clock King y Diedrich Bader como Batman / Thomas Wayne.

Disfruté muchísimo las dos primeras temporadas de Harley Quinn. Su humor bestia, el nivel de sangre y violencia y que pudieran ir a su aire sin tener que respetar ningún tipo de continuidad consiguieron que la serie fuera sin duda el éxito sorpresa más satisfactorio de la actual producción audiovisual de DC / Warner / HBO. Así que tenía muchas ganas de ver por donde irían los tiros en esta tercera temporada. Y la verdad es que excepto un GRAN PROBLEMA que luego comentaré, la serie me estaba dejando bastante satisfecho. Tras la confirmación del romance entre Harley e Ivy en la temporada anterior, esta temporada se centra en la forma en que ambas tienen que aceptar a su pareja cómo es, con lo bueno y lo malo. La locura que es Harley no debería encajar con el mundo tranquilo y ordenado que busca la doctora Pamela Isley, sobre todo ahora que ha recuperado su plan maligno de convertir Gotham en un jardín destruyendo la ciudad y sus habitantes. Pero sin embargo funciona, y su relación me parece una delicia de principio a fin, creando una relación que transmite empatía y cariño mutuo que es lo mejor de la serie.

Junto a la pareja protagonista, me encantan los secundarios. Escuchar a Bane en la versión original es una pasada divertidísima, y lo mismo para King Shark o Clayface. Junto a ellos, Batgirl aspira a convertirse en LA defensora de Gotham, recibiendo la ayuda de un Nightwing sobre el que los productores y guionistas dirigen su mirada para reírse abundantemente a su costa. Junto a ellos, Joker es un personaje demasiado goloso para dejarle correr, y volveremos a tenerle en la serie en su nuevo papel de padre y marido respetuoso que vive en los suburbios. De hecho, que la serie le dedique un episodio monográfico me ha gustado, resaltando el hecho que en esta serie todo es posible.

Es curioso que hace pocos meses The Boys incluyó el Herorgasm en su tercera temporada y Harley Quinn haga algo similar en esta. No tengo claro quien copió a quien si es que eso sucedió. De hecho, teniendo en cuenta los tiempos de producción de la animación, lo más probable es que fuera esta serie la que primero empezara a trabajar en el episodio en cuestión, aunque la orgía de héroes aparecía ya en el comic de Ennis y Robertson. Así que más que «¿quién copió a quien?» podemos estar en el caso que dos equipos creativos diferentes empleen el mismo argumento para uno de sus episodios sin saber de la existencia del otro. Dicho esto, me parece una casualidad increíble.

En cierto sentido me parece que los productores de Harley Quinn han sido bastante cobardes en esta temporada. Lo digo porque hasta la fecha Harley e Ivy eran sin duda alguna villanas cometiendo delitos y buscando cumplir sus objetivos egoístas. Lo cual realmente era un soplo de aire fresco dentro del actual panorama televisivo americano en el que toda historia debe tener un objetivo moralizante o de visibilización de colectivos oprimidos. Esto ya no se cumple en esta temporada. A pesar de la ultraviolencia que sigue presente, Harley hace su transición de villana a heroína. No a antiheroína, no. A heroína. Y al mismo tiempo mantiene su relación con una Ivy que no renuncia a sus fechorías y a sus planes de terraformación del planeta, pero un poco si. A pesar de todo lo punkies que dicen ser de boquilla, la evolución del personaje de Harley no puede ser más mainstream y esperable.

Harley Quinn es una exageración andante, tampoco es que haya que tomársela demasiado en serio, las cosas como son. Ofrece un entretenimiento over-the-top para los fans del universo DC (o simplemente a las fans de la antigua novia del Joker que tantos y tantos cosplays protagoniza en casi cualquier evento). Es una serie muy divertida y el 90% del tiempo me ha dado un entretenimiento estupendo.

Sin embargo, hay algo que me ha fastidiado mucho mucho en el final de la temporada, hasta el punto que me estoy planteando NO ver una posible continuación en caso que se realice. Pero es algo que no puedo comentar sin entrar en SPOILERS, así que sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Entrando en territorio de spoilers, si algo no me acabó nunca de gustar de la serie era el tratamiento del Comisario Gordon, convirtiéndole en un borracho amoral igual de malo que los villanos (las villanas) que dice querer detener. Como decía, acepto sin problemas que esta serie no abrace ninguna continuidad y pueda contar la historia que quiera sin problemas. El caso de Batman / Bruce Wayne era más complejo, ya que aceptaba precisamente este elemento de NO continuidad y la realidad que si Batman apareciera «normal», no habría serie de Harley porque estaría siempre detenida sin más. La forma en que se lo quitaron de en medio en gran parte de la segunda temporada me pareció un elemento necesario que funcionó bien en el contexto de la serie.

En esta tercera temporada han llevado todo un paso más allá al convertir a Bruce en un lamebotas ridículo que pierde la salud mental cuando Selina rompe con él. Y hasta eso lo acepté sin problemas porque esta serie merece contar su historia a su aire, etc, etc… Aparte que el episodio en que Harley entra en la mente de Bruce para descubrir información que necesita pero acaba ayudando a una mente rota me parecen estupendos. Hasta ese momento todo iba bien y no tenía problema con los cambios.

Sin embargo, el climax final en que el Alcalde Joker detiene a Bruce por fraude fiscal y él reconoce haber cometido el delito y acepta ir a la cárcel me parece penoso. Penoso por lo que supone para un personaje tan icónico como él, dentro que él no es el protagonista de esta serie. Pero penoso además porque pone encima de la mesa el actual pensamiento woke en el que todos los hombres blancos son (somos) culpables de algo, abrazando las teorías del «white privilege» tan extendidas en los Estados Unidos. En otro momento de la serie alguien le dice a Bruce específicamente que sería mejor si empleara su riqueza para ayudar a los pobres y dar becas de educación.

Esto por supuesto conecta con el sorprendente giro del Joker de hacerse alcalde porque quiere que su hijo adoptivo pueda recibir una beca, haciendo una crítica muy poco sutil a la cultura política maintream actual. Lo cual no tiene nada de malo si no fuera lo parecido que resulta con ese engendro que fue Joker de Todd Phillips, donde se abrazaban todas las teorías antisistemas mientras tiraba la piedra y escondía la mano. Esta serie está diciendo lo mismo que la película de Phillips, pero con una versión más friendly y cool. Y qué casualidad que dos obras mainstream de una gran corporacón como Warner repita estos elementos.

Cuando veo algo tan penoso como es mostrar a Bruce como un defraudador (un delincuente), me han roto la suspensión de credulidad metiéndome un panfleto político de la peor calaña. Y ha provocado que el castillo de naipes se me ha derrumbado de forma clamorosa. Hasta ahora he aguantado con humor que todos los hombres blancos sean villanos o personajes patéticos. El humor siempre es a costa de Bruce, Gordon o Nightwing, nunca de una mujer. Y no es un tema de reírse de los héroes, no hay bromas a costa de Batgirl ni desde luego su caracterización la hace parecer nada más que una heroína que busca hacer lo correcto. Por poner otro ejemplo, Selina (Catwoman) es mostrada como una elitista, pero el humor nunca es a su costa. Aceptaba el humor chungo a costa de los hombres porque de alguna manera ofrecía algo diferente y era entretenido, las cosas como son. Y porque no hay duda que hay diferencia entre Gordon y Batman. Pero en el momento en que veo el panfleto político y la soflama identitaria, me han tocado la moral de la peor forma posible. Tengo claro que Harley Quinn está siendo un éxito entre el fandom, a mi 9 de los 10 episodios me estaban gustando mucho. Pero una vez queda claro de qué va esto, creo que mejor conmigo no cuenten.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Harley Quinn me parece una serie divertidísima, pero reconozco que los ramalazos woke in-your-face me han molestado bastante. En todo caso, el todo irreverente consiguen que el visionado sea mayoritariamente satisfactorio si no piensas en lo que realmente te están mostrando.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de El monstruo marino de Chris Williams (Netflix)

Llega el verano y además de su avalancha de estrenos semanales, Netflix ha preparado una interesante oferta familiar con El monstruo marino, película de animación dirigida por Chris Williams (Big Hero 6, Vaiana).

PUNTUACIÓN: 7/10

Una niña intrépida y un famoso cazador de monstruos marinos unen fuerzas para encontrar a una poderosa bestia.

Chris Williams (1968) es un animador, director de cine, guionista y actor de doblaje estadounidense que dirigió el cortometraje Glago’s Guest y codirigió Bolt, que fue nominado al Óscar a la mejor película de animación en 2009, Big Hero 6, que ganó el Óscar a la mejor película de animación en 2015 y Vaiana, que fue nominada a dos Óscar a la mejor película de animación y a la mejor canción original en 2016. Williams además de dirigir, siendo esta su primera película como director en solitario, produce y escribe el guion junto a Neil Benjamin.

El monstruo marino es una producción de Netflix Animation, y cuenta con una duración de 119 minutos, más de lo habitual para una película de animación. En su versión original cuenta con las voces de Karl Urban, Zaris-Angel Hator, Jared Harris y Marianne Jean-Baptiste. Para terminar con los aspectos de la ficha técnica, comentar que la música corre a cargo de Mark Mancina.

El monstruo marino es una buena película que recuerda las antiguas películas de aventuras que disfrutamos toda una generación los sábados por la tarde. Por un lado tenemos las historias de piratas tipo Piratas del Caribe, pero también el cine de aventuras marinas tipo Master and Commander, con el añadido de estar en un mundo donde poderosos monstruos marinos ponen en peligro la navegación del reino humano, según nos cuentan al principio de la película.

Dentro del mundo de la animación, se está librando una lucha fraticida por el dominio de la audiencia. A los clásicos Disney y Pixar ahora fusionado, tenemos en los últimos tiempos estamos disfrutando mucho películas de Illumination o Dreamworks. Y hay que decir que Netflix Animation no les va a la zaga. Si ya nos sorprendieron en 2019 con Klaus, en El monstruo marino me han maravillado con una animación alucinante, que aparte del diseño de los personajes tiene una perfección en las texturas brutal. Tengo claro que cuanto más oferta tengamos salimos ganando todos, y aparte de la ventaja y comodidad de verlas en casa, con este nivel no tengo duda que veré las próximas película de animación que produzcan.

Pero junto al elemento de aventura pura, la película incorpora un interesante giro que dota a una historia que ante todo está pensada para que los más pequeños la disfruten, de una profundidad bastante inesperada, planteando la necesidad de pensar y actuar por nosotros mismos y según lo que nos diga la tradición. Este elemento ha sido super inesperado, y ha conseguido que una película normal tenga algo más.

SPOILERS

La idea que los Reyes de este mundo se inventaron que los monstruos atacaron a la humanidad para tener una excusa para cazarles y ampliar así su poder, me parece una idea muy potente y una crítica a muchos elementos históricos coloniales. También de otros más recientes, como fue la mentira que los Estados Unidos utilizó a partir de la explosión en el acorazado Maine para justificar la Guerra de Cuba de 1898 que provocó la pérdida de la isla para el decadente reino de España que pasó a estar bajo control de Estados Unidos. No se si los guionistas pensaban en hechos históricos como el del Maine, porque lo más sencillo es que sea una crítica directa al capitalismo americano que lleva años (re)escribiendo la historia como más le interesa, pero la conexión a mi me surgió muy clara cuando vi la película.

Esto conecta con la idea esta si expresada repetidamente que siempre son los pobres y la gente humilde la que muere para que los ricos que hagan más ricos, que es lo que pasa en este mundo cuando los barcos zarpaban para cazar a estos monstruos gigantes. Esa idea anti-stablishment y anti-poderosos me gusta mucho en la parte de plantear que la gente tiene que pensar por si misma y no creer la propaganda que con la que todos los extremismos nos bombardean todos los días. También el mainstream y los partidos políticos tradicionales, claro.

Hay además una idea de respeto del medio ambiente que se desprende también de la idea que no hace falta cazar a los monstruos, dado que su ecosistema no choca con el de lo humanos, que me parece interesante sobre todo para los niños más pequeños.

Dentro que la animación como comentaba antes me ha gustado, tengo que reconocer que creo que no han acabado de acertar con el diseño de algunos monstruos, empezando por el co-protagonista Rojo. Y mira que el primer monstruo Verde y un cangrejo gigante me han gustado mucho y tenían un nivel increíble de detalle, pero Rojo, Azul y los bichos amarillos me parecen flojetes. De hecho, para mostrar que Rojo no es peligroso, habían formas más interesantes de diseñarle que podrían haber conseguido el mismo efecto.

También hay que reconocer que la historia no es especialmente profunda ni sorprendente porque el guion te lleva hacia la sorpresa casi desde el primer momento, pero hay que entender que ante todo es una película pensada para que sea vista y disfrutada por los más pequeños. Y en este sentido, para tener casi dos horas, la película en ningún momento se me hizo larga.

Con todo, tengo que alabar la forma en que Netflix Animation y el director Chris Williams plantean una historia que tiene aventura, sense-of-wonder y mensaje interesante que gusta a los niños y a sus padres. Justo lo que NO consiguió hacer Lightyear hace apenas unas semanas.

Comparto el trailer de la película:

El monstruo marino es una buena película para todas las edades que me ha gustado por el mensaje de pensar por uno mismo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Minions: El origen de Gru de Kyle Balda, Brad Ableson y Jonathan del Val

Nueva película de Minions y la diversión está asegurada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Son los años 70 y Gru crece en un barrio residencial, en pleno boom de los peinados cardados y los pantalones de campana. Como fan incondicional de un famoso supergrupo de villanos, ‘Los salvajes seis’, Gru idea un plan para demostrarles que es lo suficientemente malvado como para trabajar con ellos. Por suerte, cuenta con la ayuda de sus fieles seguidores, los Minions, siempre dispuestos a sembrar el caos. Juntos, Kevin, Stuart, Bob, y Otto -un nuevo Minion con aparato en los dientes y desesperado por sentirse aceptado- desplegarán su potencial para construir junto a Gru su primera guarida, experimentar con sus primeras armas y llevar a cabo sus primeras misiones. Secuela de «Los Minions» (2015).

Tras el éxito de Minions (2015) estaba claro que Universal e Illumination no iban a renunciar a una de sus franquicias más rentables de animación. Para esta secuela, los productores han escogido a Kyle Balda para dirigirla, con Brad Ableson y Jonathan del Val como codirectores, mientras que Matthew Fogel escribe el guion, con música de Heitor Pereira.

La película de tan sólo 88 minutos de duración tiene claro el tipo de versión que ofrece y que la historia ligera no necesita alargarse más de la cuenta. Por cierto, frente a los 200 millones de presupuesto de la decepcionante Lightyear, esta nueva película de Minions tiene un presupuesto de apenas 85, lo que asegura su rentabilidad. Y está claro que la

En la versión original encontramos un verdadero all-star de voces conocidas. A Steve Carell (Gru) y Pierre Coffin como Kevin, Stuart, Bob, Otto y el resto de los Minions, se les une Taraji P. Henson como Belle Bottom, la recién nombrada líder de Los Viciosos, y Michelle Yeoh, RZA, Jean-Claude Van Damme, Lucy Lawless, Dolph Lundgren, Danny Trejo, Russell Brand, Julie Andrews y Alan Arkin, entre otros.

Minions: El origen de Gru nos da exactamente lo que esperamos de ella y en este caso es algo bueno. La comedia es de largo el género más infravalorado del cine y ver la película con mi hijo me ha dado una dosis maravillosa de buenrollismo con unos gags visuales divertidísimos que funcionan prácticamente siempre.

Illumination tiene claro que ha encontrado un filón con los Minions, y la primera película de Minions (2015) fue la tormenta perfecta, al unir la ricura y diversión de los peluches amarillos con el efecto nostalgia al presentar su aventura principal a final de los años 60. Para esta segunda película la acción salta hasta el San Francisco de 1976 con un Gru que en este momento tiene 11 años e intenta unirse al grupo de supervillanos los 6 Viciosos. Esto permite a los creativos realizar un nuevo ejercicio de memoria histórica y cinefilia a la hora de recrear unos años 70 idealizados, presentando personajes con ropa, maquillaje y peinados buenísimos, a los que hay que sumar unos diseños de los 6 Viciosos super divertidos y over-the-top.

Los Minions está llena de gags visuales maravillosos, empezando por la intro y los títulos de crédito que recuerdan a una película de James Bond, y una clara inspiración en el cine de artes marciales tan de moda en la época. Pero los homenajes son constantes, desde Tiburón de Spielberg a Easy Rider o Aterriza como puedas. Todo vale cuando el objetivo es generar la risa en el espectador, y en muchos momentos es tan importante para el gag lo que sucede en segundo plano como lo que hacen los protagonistas.

Gru comparte protagonismo con Kevin, Stuart, Bob y un Otto también divertidísimo incluso cuando no entendemos ni papa de lo que está diciendo. En este sentido, la duración de 87 minutos es la justa para el tipo de historia que nos quieren contar, provocando que vayan a tope desde el primer minuto, con un climax final super chulo que recuerda el cine de superhéroes con el combate final de héroes contra villanos. Posiblemente sea cierto que la historia y los gags no dieran más de si, pero la duración para mi es perfecta, desde luego no necesitaba más.

Minions: El origen de Gru ha costado 85 millones de dólares de producir, y por lo visto en su fin de semana de estreno, ha recaudado 125 millones en USA, va a suponer un gran éxito de taquilla para Illumination, lo que asegura que vamos a tener más película de Gru en el futuro. Otro hecho que quería destacar es que a pesar de este presupuesto, la animación de la película luce increíble, no sólo son los fondos y diseños y movimientos de los personajes, sino también con las texturas, empezando por la piel de los minions o de Gru, que me han dejado flipado. 85 millones en este caso no significa «malo», más bien al revés, con un uso óptimo de los recursos a disposición de los creativos del estudio de animación.

Esto conecta con el fracaso de Lightyear, película que aparte de otras consideraciones tiene el gran problema de un coste de 200 millones de producción que la obliga conseguir unas cifras de taquilla importantes para conseguir ser rentable. Cifras que NO ha logrado debido al nulo interés que ha despertado la película de Pixar entre el gran público. O al menos, no lo suficiente para verla en el cine cuando se sabe que en 45 va a estar disponible en Disney+. Lo que sí ha confirmado Gru es que las familias SI van al cine cuando les ofreces una película que sea percibida como algo que merece la pena verse en pantalla grande. Y que son los estudios los que deben ajustar sus costes para que sus películas sean rentables, cosa que Illumination domina a la perfección y que Pixar tendrá que aprender a hacer.

Comparto el trailer de la película:

Minions nos da lo que esperábamos de ella, lo cual no es algo malo. ¡Qué importante es la risa y el pasar un buen rato!

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Lightyear de Angus MacLane

Lightyear dirigida por Angus MacLane es la primera película de Pixar que se estrena en cines desde la pandemia. Y lamentablemente se queda muy muy lejos de las mejores películas del estudio.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

La historia del origen de Buzz Lightyear, el héroe que inspiró el juguete, y que nos da a conocer al legendario Guardián Espacial que acabaría contando con generaciones de fans. (FILMAFFINITY)

Buzz Lightyear es uno de los personajes más queridos de Pixar a partir de su aparición en la franquicia de Toy Story. Para dirigir su primera película en solitario spin-of de la franquicia de los juguetes, Pizar a elegido a Angus MacLane (1975) un animador, artista de storyboard, diseñador de personajes, guionista, director de cine y actor de doblaje estadounidense que ya codirigió la película Buscando a Dory (2016).

Además de dirigir, MacLane escribió el guion de la pelicula junto a Jason Headley y Matthew Aldrich. La película de 105 minutos cuenta con un presupuesto de 200 millones y montaje de Anthony J. Greenberg. Destaca sobremanera la música de Michael Giacchino que tiene el perfecto tono aventurero que necesita un personaje tan querido.

En las voces originales tenemos a Chris Evans como Buzz Lightyear. Uzo Aduba es Alisha Hawthorne, compañera de Buzz y su mejor amiga, mientras que Keke Palmer es Izzy Hawthorne, la nieta de Alisha. James Brolin da la voz al Emperador Zurg, el comandante del ejército robótico invasor a quien Lightyear tendrá que enfrentarse. Keira Hairston como una versión joven de Izzy. Peter Sohn da la voz a Sox, un gato robótico y compañero de Buzz, mientras que Taika Waititi es Mo Morrison, un ingenuo recluta en las fuerzas de defensa coloniales y Dale Soules es Darby Steel, un anciano convicto en libertad condicional que ha sido reclutado en las fuerzas de defensa coloniales.

Empezando los elementos positivos de la película, como no puede ser de otra manera, la animación de Pixar está a otro nivel. Todos los elementos que se ven parecen obra de un ingeniero, como si antes de animarlo lo hubieran construido primero para asegurarse que funcionaría. Los trajes, las naves o el propio planeta son alucinantes, y me gusta mucho también el diseño de los personajes. Empezando por supuesto por un Buzz Lightyear que suponía un desafío para los creativos de Pixar, ya que su imagen de juguete es super icónica y había que modificarla para que funcionara en esta aventura. Ver a Buzz como un Guardián Estelar de «carne y hueso» me funciona, lo cual era básico para que la película funcionara.

Lightyear plantea una historia bastante funcional en la que tanto el protagonista como el grupo disfuncional formado por Izzy, Mo, Darby, y Sox no dejan de equivocarse en casi todo lo que hacen. Al final Lightyear aprende que debe confiar en sus compañeros y ellos aprenden a sobreponerse a sus deficiencias para ayudar a derrotar a la amenaza de Zurg. Sin embargo, lo que en el papel es un argumento bastante funcional (y nada novedoso), no acaba de funcionar porque la película se olvida en la mayor parte del metraje plantear cosas realmente heroicas o entretenidas. Está muy bien la idea de sobreponerse a sus problemas, pero con todas las opciones a disposición de Pixar para crear una aventura espacial realmente emocionante y potente, el estudio de animación por primera vez en su historia ha errado con las elecciones creativas que han planteado.

Lightyear es una película moderadamente entretenida con el plus que supone tener una animación alucinante. Sin embargo, globalmente me parece que no funciona como entretenimiento para los más pequeños, repitiendo una tendencia de películas de Pixar como Soul. Fui a verla con mi hijo y a él no le acabó de gustar, y en mi caso de adulto también creo que la película no funciona, un fallo tremendo pensando que el público familiar que vamos al cine tenemos en este caso el standard de Toy Story, no el de las películas más adultas del estudio . ¿A qué es debido este problema?

La película empieza con dos líneas que explican la película: «En 1995, Andy recibió un juguete de su película favorita. Esta es esa película». Sin embargo, para supuestamente ser una película de los años 90, Pixar se ha olvidado de hacer una aventura sencilla como se hacían en esa época. De hecho, de aventura espacial tiene bastante poco, y como suele decirse está bien romper las expectativas, pero siempre que lo que hagas sea MEJOR. Cosa que no sucede en este caso. Empezando porque la película se empeña en reirse de Lightyear en lugar de intentar mostrarle desde una perspectiva heroica. Cosa que sin embargo sí plantean desde el primer momento con su compañera Alisha Hawthorne.

Una de las cosas que más han gustado de Top Gun Maverick aparte de todo, es que tiene claro qué tipo de entretenimiento ofrece y no necesita plantear un giro absurdo en el tercer acto para cambiar todo lo que pensábamos de la historia o el protagonista hasta ese momento. La historia de Maverick funciona en todo momento sin elementos rompedores o novedosos, o tal vez precisamente porque no los necesita para empezar. Esta lección no se la plantearon en Pixar y han intentado hacer una historia más compleja de lo que realmente era necesario, con una sorpresa realmente estúpida a partir de un giro al final del segundo acto que no funciona en el contexto de la historia tal y como lo han planteado.

El mensaje de Lightyear es que no tienes que obsesionarte con tu trabajo porque eso te hará perderte la vida que pasa a tu alrededor. Y como mensaje así en general no está mal. Pero Lightyear se ha perdido esa vida buscando el bien de sus compañeros. No es decisión suya perderse cuatro años cada vez que prueba el combustible que permite la velocidad hiperespacial clave para que puedan volver a la Tierra, sino que lo asume como su obligación. Lo cual es muy diferente. Es cierto que él también busca reparar el error que cometió al causar el accidente que dejó a su nave varada en el planeta. Un hecho en si mismo cuestionable, dado que están escapando de una amenaza planetaria ¿realmente es un error suyo o era algo inevitable dada la situación? Pero lo que hace Lightyear no es algo egoísta, gracias a esas pruebas y la investigación del gato robótico Sox, ¡acaban encontrando un combustible apto para el viaje interestelar! Gracias a él, por fin el contingente humano puede abandonar  T’Kani Prime.

Tras Toy Story, todos queriamos ver a Zurg como villano de la cinta, que es lo que se nos había prometido desde el principio de la franquicia juguetera. Pero la forma en que lo han usado en Lightyear es realmente tonta, con un giro ridículo absurdo siendo generoso. Y esto es un problema fundamental clave que rompe sin sentido la historia del personaje de Zurg y con él el de Buzz con algo que no era necesario para empezar.

SPOILERS A CONTINUACIÓN:

El giro que hacer que Zurg sea un robot manejado por una versión alternativa malvada de Lightyear del futuro es ridícula. Directamente. Entiendo que Pixar quería resaltar lo malo que es el concepto de un Lightyear obsesionado con «la misión», para que el protagonista reciba el empujón que le convenza que tiene que vivir la vida y confiar en sus compañeros. Pero realmente eso no era necesario ¡porque Buz ya lo estaba haciendo! Esta idea que el villano de una película de Buzz Lightyear es el propio Buzz puede ser una de las peores ideas de todas las malas planteadas por un gran estudio para una película mainstream de gran presupuesto como esta.

Pixar se había empeñado tanto en contarnos como el concepto del tiempo relativo tiene una base científica para justificar el salto de 4 años para Buzz (inciso, el concepto puede ser físicamente plausible, pero NO PARA LA SITUACIÓN QUE LA PELÍCULA PLANTEA), que meter porque sí la existencia de viajes por el tiempo en el tercer acto es realmente tonto y rompe esa supuesta plausibilidad científica.

A partir del giro de la película todo lo que nos cuentan es una absurdez tras otras que arruina la película. Empezando porque el Buzz malo se encuentra una nave de robots que aparecen no se sabe de donde y se adueña de ellos porque si. Incluso si el Buzz malo ganase, lo que conseguiría sería crear una nueva rama temporal, no cambiaría lo que acabamos de ver. O si, quien sabe, porque está tan mal contado que cualquier cosa es posible a estas alturas de la película. Han abierto una puerta a una situación ridícula que sin ser experto en el mundo de Toy Story diría que entra en contradicción con todo lo que nos habían contado de Zurg hasta ese momento, lo cual es otro fail absoluto.

Para empeorarlo todo, el final de la película en la que aparentemente el Comandante Burnside ha abandonado la investigación para encontrar el combustible hiperlumínico con el que volver a la Tierra es otro fail como una casa. Primero porque por un lado Lightyear y Sox ha demostrado que lo pueden fabricar en el planeta con los recursos disponibles. Pero lo principal es que abandonar la idea de volver a la Tierra si que niega todo el sacrificio previo de Lightyear a lo largo de la película. Lo cual por supuesto supone un problema. Otro más.

Pixar ha fallado de forma incomprensible con Lightyear. Y lo ha hecho con lo primero y principal, que es presentar un entretenimiento familiar para todas las edades a partir de un personaje super querido al que apenas le dan las herramientas para brillar en su propia película. Me quedo muerto pensando en qué momento del complejo proceso de crear una película mainstream como esta a los creativos de Pixar se les olvidó cual debía ser el foco principal. Si la idea debía ser contar una historia de origen de Lightyear que nos mostrara lo gran héroe galáctico que es, la verdad es que no lo han conseguido.

Y esto no puede saberme más mal, ya que tras dos años de pandemia, Lightyear debía ser la película que devolviera con éxito las películas de Pixar a las pantallas de cine, y al menos en su estreno ha conseguido unas cifras de taquilla por debajo de lo esperado. Confío que las cifras veraniegas y el comienzo de las vacaciones invitará a muchas familias a verla, pero no tengo claro que el boca a boca entre esas mismas familias vaya a ser del todo positivo. Qué pena.

Por cierto, se me olvidaba comentar que como podéis comprobar, creo que Lightyear tiene numerosos problemas todos ellos derivados de la historia. Lo que seguro no es un problema es la decisión de Pixar de mostrar a personajes variados en los relativo a raza, apariencia u orientación sexual. La que se ha formato por un beso entre dos mujeres que no puede ser más inocuo me parece algo asqueroso. Me parece perfecto que los personajes como en el mundo real sean lo más variados posible y creo que Disney / Pixar no debería abandonar esta senda.

Comparto el trailer de la película:

Lightyear no acaba de acertar la premisa de la película, lo que perjudica el disfrute de la película, algo que es la primera vez que sucede en una película de Pixar.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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