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Crítica de Masters del Universo: Revelación Parte 1 (Netflix)

Nunca fui fan de los Masters del Universo, pero el estreno de la nueva serie de animación Revelación Parte 1 en Netflix era una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar. Y una vez vista la primera parte de Revelaciones, me quedo con sensación de entretenida sin más y que cinco episodios se me han quedado muy cortos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En esta secuela del clásico de los 80,

Continuación del clásico de los años 80. Comienza la batalla final. ¿Los Guardianes de Grayskull salvarán a Eternia y el destino de todo el Universo? El final es solo el comienzo.

Masters of the Universe: Revelación es una producción de Mattel Television y Powerhouse Animation Studios que busca dar nueva vida a los clásicos personajes de los años 80. Para esta serie recién estrenada por Netflix, los productores escogieron a Kevin Smith como Showrunner, planteando esta serie como continuación de la serie original de 1983, pero de una forma que sea accesible a una nueva generación de espectadores. Revelaciones cuenta con música Bear McCreary y guiones de Marc Bernardin, Eric Carrasco, Diya Mishra y Tim Sheridan en los 5 episodios de los que se compone la primera parte de la primera temporada que acaba de ser estrenada.

En la versión original encontramos a un casting de voces estupendo, con Chris Wood como el Príncipe Adam / He-Man, Mark Hamill como Skeletor, Sarah Michelle Gellar como Teela, la verdadera protagonista de esta temporada, Liam Cunningham como Man-at-Arms, Lena Headey como Evil-Lyn, y el mítico Kevin Conroy (Batman La serie animada) también con un papel.

Al escribir estas líneas, me doy cuenta que no he reseñado en el blog ninguna película de Kevin Smith, lo cual me resulta super curioso. El guionista y director de New Jersey se convirtió en un icono del frikerío comiquero con sus míticas Clerks (1994), Mallrats (1995), Chasing Amy (1997) o Jay y Bob el Silencioso contraatacan (2001), simbolizando el mito de chaval del barrio que consigue alcanzar su sueño haciendo lo que le gusta junto a sus amigos, con el plus de saber que Smith es un super fan de los comics. Dicho esto, y reconociendo el valor de Smith como guionista aunque como director sea mediocre, la verdad es que sus mejores momentos pasaron hace más de 15 años, con una filmografía en los últimos 20 años en los que ha caído en la parodia involuntaria y de la que sólo rescataría su Red State (2011).

Sin embargo, además de ser un super fan declarado de Masters of the Universe, Smith sigue teniendo un importante número de seguidores entre el fandom gracias entre otros a su podcast, lo que le convierte en una elección perfecta como showrunner de el relanzamiento de Masters of the Universe como serie de animación en Netflix. Esta primera parte de la primera temporada está compuesta por cinco episodios que acaban siendo el equivalente a 2 horas de visionado, como si fuera una película.

Durante mi niñez yo era super fan de Star Wars. Tenía las películas compradas en VHS, todos los juguetes en un momento en que era una rareza en España, y leía todo lo que caía en mis manos, ya fueran los comics Marvel primero y las novelas después. Eso hizo que estoy seguro que vi algún episodio de la serie de animación de Masters del Universo durante mi niñez / adolescencia, pero no me flipó ni me impactó en su día, siendo una serie más de las muchas que se emitían en esa época. También aguanté la terrible película de Masters of the Universe de 1987 con Dolph Lungren, producida por la infame Cannon, que cometió el peor error imaginable, convertir una fantasía épica con inmensas posibilidades en una historia mundana debido a la falta de presupuesto. Pero ni compré sus muñecos ni leí los comics de Masters of the Universe que se han ido publicando en los últimos años.

He-Man / Adam era, además de una excusa de Mattel para vender más juguetes, un personaje que apela a los niños y a los adolescentes americanos, al ser un joven príncipe debilucho que en secreto se transforma en un héroe super poderoso, el ideal de perfección física que se enfrenta al malvado Skeletor. Esto apelaba de forma nada sutil a todos niños empezando por los nerds, que podían soñar que ellos también tenían una fuerza que tarde o temprano saldría a la luz y les ayudaría a resolver sus problemas. Incluso el hecho que oculte su identidad a su aliada y amiga Teela, cuando otros compañeros suyos sí la conocen, recordaba el triángulo romántico de Clark Kent / Superman con Lois Lane de los años 70 y primeros 80, convirtiéndola de alguna manera en “la chica” de He-Man y el ideal de chica entiendo que para muchos chavales de la época: fuerte, capaz y a la que le gustan las mismas cosas que a los chicos. Pensando en ello pienso en el típico nerd de instituto mirando a la típica animadora que sólo se fija en los jugadores de futbol, deseando que se de cuenta que él también tiene fuerza, pero es interior. Veo clarísima esta analogía pensando en el concepto de He-Man y los Masters del universo.

Como digo, no ser fan de los Masters del Universo y no entrar en juego el factor nostalgia me permite llegar a esta serie con una mentalidad abierta, deseando que la serie me entretenga y me haga pasar un buen rato. El no haber leído los comics posteriores en este caso creo que es también un beneficio, ya que no tengo nada con lo que comparar la serie ni, desde luego, voy a estar preocupado por la continuidad de la franquicia. Si la serie está bien, yo encantado.

Masters del Universo: Revelación Parte 1 ha sido entretenida sin más. Nada me ha enganchado, ni los personajes ni tampoco la trama general, aunque reconozco que el cliffhanger con el que terminado esta primera parte me ha parecido bastante chulo. Pero también entiendo que yo no soy el público objetivo de esta serie, por lo que veo clarísimos los motivos por los que no me ha enganchado. Y no pasa nada, me alegro por todos vosotros a los que sí os ha gustado.

Hay un primer elemento que me ha chocado, y es comprobar que He-Man se ha convertido en secundario de su propia serie, al menos en lo que se refiere a esta primera parte de la primera temporada. De hecho, viendo los trailers iniciales, casi parecen publicidad engañosa una vez visto lo que nos han contado en este prólogo y cómo es realmente Teela la protagonista ante la desaparición de He-Man durante una parte importante de la temporada. Como decía antes, no soy fan de Masters del Universo, así que esto no me supone ningún problema, y de hecho como giro argumental creo que está bastante bien, pero podría entender que un fan de toda la vida que esperaba ver una serie de “su” héroe favorito tras 30 años de ausencia audiovisual, se viera decepcionado.

En 1983, Masters del Universo era una serie para niños. Eso es así. Lo cual no quiere decir que no pudiera gustar también a niñas, claro, y para eso todas las líneas de juguetes como ésta o G.I. Joe tenía siempre al menos un personaje femenino para que las niñas se identificaran con ella. Pero para las niñas Mattel ya tenía Barbie, los segmentos de consumidores estaban claramente delimitados. Así que Mattel y Kevin Smith lo primero que hacen, probablemente con acierto, es intentar ampliar el target de la serie apelando al público femenino con una sensibilidad políticamente correcta de 2021, variada e inclusiva. Por este motivo, no sorprende ver a Teela convertida en una guerrera fuerte que no responde ante nadie con un nuevo look “radical” que la aleje de la imagen de princesa guerrera que tenía en los 80, compartiendo aventuras con su nueva novia racializada Andra, una joven super inteligente que fabrica herramientas y mecanismos que utilizar en sus batallas. Parece que hayan hecho un check-list previo de las cosas que debía tener la serie en 2021 para ser “aceptable”, y los productores lo hubieran llevado al pie de la letra. Lo cual si lo hacen bien realmente no me supone ningún problema, no recordaba a Teela de antes, me parece perfecta su orientación sexual de 2021.

En este sentido, veo que eliminar a He-Man de la serie durante un importante periodo de tiempo permite que los secundarios tengan su momento de gloria en estos primeros episodios. Además de Teela y Andra, tenemos a Evil-Lyn, Man-at-Arms, Roboto, Orko, Cringer o Tri-Klops con minutos y cierto desarrollo de sus personajes. No mucho, tampoco nos engañemos. Esto en todo caso permite darles una importancia que quizá no tenían en la serie de animación original. Además, frente a la “aventura” semanal autoconclusiva de la serie de los 80, esta primera parte opta por contar una historia continuada a través de toda la temporada que implica una búsqueda de unos objetos que puedan devolver la magia perdida a este mundo fantástico. Un arco que siendo correcto no me ha acabado de cuadrar.

La animación de la serie me ha gustado, la verdad, y tiene un feeling entiendo que totalmente buscado que recuerda a la animación original pero con técnicas por ordenador que queda muy bien. Las escenas de acción están bien planteadas y lo cierto es que todo en general me ha resultado como comentaba antes entretenido.

Sin embargo, el problema ya empezó cuando al empezar el visionado vi que esta primera parte de Masters del Universo: Revelaciones era de tan sólo 5 episodios, que ya me sugería que me iban a saber a poco y todo se iba a quedar a mitad. Y es que más que “Primera Parte”, lo que acabamos de ver es el prólogo de la serie. De hecho, recordando la película de 1987, ésta empezaba con Skeletor conquistando Greyskull y los héroes escapando. El cómo había vencido carecía de importancia, porque la historia era la llegada a la Tierra de He-Man y el posterior contraataque. Pues de alguna manera, y siendo historias totalmente diferentes, esta primera parte con la misión de recuperar objetos que reinicien la magia se siente como precisamente eso, la parte del argumento descartado que no merece aparecer en el montaje final, porque lo bueno es todo lo que vendrá a continuación en la Segunda Parte de la temporada.

Estos primeros cinco episodios se construyen sobre Teela. Y hay un detalle clave que se me escapa y es porqué algunos aliados de He-Man saben que él es en secreto el príncipe Adam y otros no, aparte de plantear un “Lois Lane” que comentaba antes, formando un triángulo no resuelto al tratarse de una serie infantil. El problema narrativo de estos episodios es que no me acabo de creer el enfado de Teela con el reino hasta el punto de abandonar sus obligaciones cuando el propio Rey tampoco sabía que su hijo era He-Man. A partir de ahí, hay un intento mal resuelto de intentar que Teela acepte meses ¿años? más tarde la pérdida de su amigo. Un elemento que, como digo, para mi no acaba de funcionar y que hace que no consiga conectar con la protagonista de la serie. Hay un momento clave que es cuando Teela tiene que enfrentarse con su mayor miedo, y aparte que no queda muy claro cual es, es un momento que no funciona porque como ella es perfecta y parece no tener defectos, vence con facilidad a su miedo sin aprender ni evolucionar debido al combate realizado en concreto, y en su viaje en general.

Lo cierto es que digo esto de Teela pero tampoco acabo de empatizar con Adam / He-Man y su motivación del bien puro sin matices luchando contra el mal puro que simboliza Skeletor, algo que me ha parecido básico a más no poder, lo cual no deja de ser el argumento de lo que es Masters of the Universe, un cartoon dirigido a un público infantil. Y digo esto a sabiendas que muchos cuarentones como yo habrán (habremos) visto la serie. Pero todo lo mostrado es realmente infantil y así debe ser. Pero esto explica que no conecte con la serie, al igual que se me hace imposible el personaje de Skeletor por mucho que Mark Hamill le ponga la voz, con un histrionismo over-the-top con nula sensación de amenaza o interés por nada de lo que hace.

Comentaba que la serie tiene un cliffhanger estupendo que te deja con ganas de saber cómo terminan la historia en la segunda parte de esta primera temporada. Sin embargo, es justo reconocer que justo antes de ese último minuto de la serie, literalmente, estaba pensando sobre lo flojo estaba resultando el climax de la temporada, y como todo en general en lo relativo a la historia me había resultado bastante plano y sin punch. A pesar de algún momento puntual de Man-at-Arms, Orko o Evil-Lyn que si están bien, todo me ha transmitido (para mal) el feeling de unos episodios a los que les falta fuerza por todos lados empezando porque no hay un antagonista que les complique las cosas en ningún momento durante su búsqueda. Es una opinión subjetiva personal, claro, porque narrativamente no tengo ningún problema con la historia que nos han contado, que me parece correcta en todo y establece el escenario para el cliffhanger final que lo cambia todo. Unas consecuencias que tendremos que esperar a conocer hasta la segunda parte de esta primera temporada.

Comentaba que Master of the Universe siempre fue y sigue siendo una serie de dibujos para todos los públicos pero ante todo dirigida a niños y/o adolescentes. Hay algunos momentos tontos (o por ser más exactos más infantiles) que realmente vienen de la propia premisa de la serie y el target al que se dirigen, que como digo entiendo que no sea yo. Es por esto que tras ver con mentalidad abierta esta serie, veo claramente que no me ha enganchado porque no tenía por qué hacerlo en primer lugar, al ser una serie pensada para niños y niñas con especial énfasis en el público femenino en esta nueva versión. Y como digo, no pasa nada por ello. Esta serie no me ha enganchado, ya habrán series que sí lo hagan.

El hecho que hablen de primera y segunda parte de la primera temporada sugiere que Netflix y Mattel tienen planes a largo plazo con este universo y posiblemente hayan varias temporadas más en el futuro cercano. Frente a otras series canceladas por Netflix tras una primera temporada, entiendo que Mattel puede tener una fuerza decisiva a la hora de provocar que la serie continúe, ya que las ventas de sus juguetes pueden depender de ello. A pesar que como digo este arranque me ha parecido bien sin más, tengo cierta curiosidad en ver como termina esta primera temporada. De hecho, más que la acción en sí o los personajes, quizá es este intento de crear una narrativa más compleja que sea contada a través de múltiples temporadas lo que me ha parecido más interesante de esta primera parte de Masters del Universo: Revelación.

Viendo la polémica online de los últimos días, entiendo que estamos también en un caso de libro de un “Hail Hydra” en el comic del Capitán América de Nick Spencer, que provocó un odio injustificado en redes sociales hacia Marvel en general y los creativos del comic en particular que no se justificaba con lo que fue la historia de Spencer. Estos 5 episodios forman parte de una narrativa mayor que cobrará sentido al final. Pensar que Mattel va a boicotear a su propio personaje es directamente absurdo, y no tengo duda que hacer que He-Man tuviera poco protagonismo ahora significa que cuando asistamos a su regreso triunfal, va a ser un momento similar a la llegada de Thor, Rocket y Groot a Wakanda en Infinity War. Eso sería lo lógico a poco que alguien sepa como funciona la narrativa serializada actual, y no dudo que los tiros van a ir por ahí.

Ahora bien, dicho esto y rechazando cualquier posible locura que algún flipado haya podido soltar en redes sociales hacia Kevin Smith y los creadores de la serie, tampoco nos hagamos trampas al solitario. La serie puede llamarse “Masters of the Universe”, pero HE-MAN es (era) el protagonista principal de la serie original. Y contaba a su vez con secundarios que le acompañaban y que también disfrutaban de sus momentos de gloria como no puede ser de otra forma. No tengo problemas con que He-Man haya sido secundario de estos episodios, narrativamente tiene todo el sentido, pero no digamos que todos los secundarios estaban al mismo nivel que He-Man porque no os lo creéis ni vosotros. Asimismo, Masters of the Universe es una marca molona que Mattel registró para vender más juguetes que le permite sacar cuantos más juguetes mejor. Si hubieran pensado en los años 80 que llamándoles “He-Man and his super-friends” venderían más juguetes, ese nombre se hubiera quedado. Tampoco tomemos el nombre de una marca comercial de una línea de juguetes como la prueba irrefutable que “He-Man no era el único protagonista, habían más a su mismo nivel”. En este sentido, yo puedo ser super fan de Chewbacca, por ejemplo, pero no se me ocurriría decir que es igual de protagonista que Luke, Leia y Han. Y lo mismo podría decir de Lando o Wedge. Lo mismo por ejemplo para los 7 Magníficos, los Ocean´s 11 y tantos y tantos conceptos grupales que hemos disfrutado durante todos estos años.

Quiero decir que si preguntamos al 99% del público de más de 45 años que vio en su día la serie original o la película, no creo que supieran decir el nombre de ningún personaje aparte de He-Man o Skeletor. Bueno a posteriori también debo decir que Evil-Lyn es un nombre tan ridículo que también me sonaba algo. Pero fuera de los dos principales, imposible nombrar a nadie. Y lo digo yo que estoy en el fandom comiquero y muchas cosas aunque no las lea me suenan de verlas en el Previews y similares.

No se a donde quiero llegar, que 4 haters que lleguen a decir que “Netflix ha arruinado a mi personaje favorito” es realmente ridículo y no se sostiene, pero al mismo tiempo reducir todas las críticas a “señoros llorando” igual es un comentario de brocha gorda que tampoco ayuda a que cada uno disfrute de sus aficiones como le apetezca. Por otro lado, debo tener un TL sanísimo en Twitter, porque es que no he leído a nadie quejarse de esto y sí a varios amigos quejarse de los que opinan completos desconocidos, así que no se si criticando a unos haters que no son nadie se les está dando una notoriedad que no merecen en primer lugar.

En todo caso, no haber conectado con esta serie de animación no significa que no me alegre por la gente que ha encontrado verdadero gozo con ella. Y en todo caso, os considero a mis lectores lo bastante maduros para que no os pueda afectar a vuestra afición leer una crítica que no es todo lo positiva que me hubiera gustado.

Comparto el trailer de esta serie:

Masters del Universo: Revelación Parte 1 ha sido entretenida sin más. Debido al cliffhanger es más que posible que vea la siguiente temporada, pero no me he enganchado ni a los personajes ni a lo que nos han contado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 3: 1666, de Leigh Janiak (Netflix)

Ya tenemos el final de La Calle del Terror con la Parte 3 ambientada en 1666 que da todas las respuestas al misterio que ha estado afectando a los pueblos de Sunnyvale y Shadyside durante más de tres siglos, confirmando que estamos ante uno de los experimentos más entretenidos de Netflix de los últimos tiempos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En 1666, un pueblo colonial sufre una caza de brujas que tiene consecuencias letales durante siglos. Está en manos de los jóvenes de 1994 poner fin a esta maldición. (FILMAFFINITY)

La calle del Terror Parte 3: 1666 culmina la trilogía de terror adolescente dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basada en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. La película de 114 minutos cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich.

En esta tercera parte volvemos a encontrar a los adolescentes protagonistas de la primera película ambientada en 1994: Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh y Olivia Scott Welch como Samantha. A ellos se les une Gillian Jacobs en el papel de la adulta Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978 y Ashley Zukerman como el Sheriff de Sunnyvale Nick Goode.

Por si os interesa, enlazo a continuación las reseñas de la Parte 1 y la Parte 2.

La calle del terror me ha dado un entretenimiento estupendo estos últimos tres fines de semana. Las películas basadas en los libros de R.L. Stine se han movido en todo momento por casi todos los clichés del género de terror, pero han sabido equilibrar estos tópicos con una historia interesante y unos personajes con los que he conectado. Esta tercera parte ambientada en 1666 ofrece todas las respuestas a las cuestiones que quedaban por resolver, lo cual a su vez genera un último giro que, aunque evidente a priori, no deja de estar bien resuelto. Y es que la semana pasada en mi reseña de la Parte 2 ambientada en 1978, hice una predicción del que creía que iba a ser el giro de la historia, y no me sorprende que se haya confirmado punto por punto.

Al final de la segunda película, Deena reúne todo el cadáver de la bruja Sarah Fier, y al hacerlo ve transportada su mente a 1666 para vivir en el cuerpo de Sarah y conocer lo que realmente pasó en el pueblo tres siglos antes. Además de Deena ( Kiana Madeira), la tercera parte toma una decisión creativa curiosa al hacer que todos actores principales de las dos primeras partes hagan papeles de habitantes del pueblo de 1666. Este elemento me parece curioso, pero en algunos casos no se si me acaban de funcionar porque esos personajes parecen como peces fuera del agua. En todo caso, este es un elemento anecdótico más que otra cosa que no afecta al disfrute de la película.

La historia de 1666 con una caza de brujas dirigida por gente odiosa hacia aquellos (en este caso aquellas) que son diferentes movidos por un odio irracional es un argumento muy actual con reminiscencias del siglo XXI. Lo que hace que el contraataque de los nerds y los raritos en 1994 para acabar con la maldición sea casi un exorcismo de estos males que aquejan a nuestra sociedad actual.

Toda La Calle del Terror me ha parecido una historia perfectamente desarrollada con los giros, las muertes y las sorpresa situados en el sitio justo. Y además del propio giro que comentaba antes, esta tercera parte tiene varios detalles muy chulos en ambos momentos temporales, 1666 y 1994.

Por ponerle un pero, esta tercera parte es la peor película de las tres. Por un lado con una caza de brujas que se queda mueve por todos los tópicos del género y se me queda un pelín plana ya que más que shock emocional está planteada a modo de exposición de hechos que den las respuestas para el presente de 1994 y consiga que todo cuadre. Y justo a continuación, la resolución final de la historia en 1994, a pesar de algún detalle puntual se me ha quedado también un poco meh. Por un lado por el papel menor que tiene el que ha sido el villano en la sombra todo este tiempo y por las reminiscencias a Strangers things situando el climax en el centro comercial.

En todo caso, aunque diría que puesta en la balanza esta tercera parte es la menos terrorífica y quizá la menos buena de las tres películas, da un buen cierre a la historia en la que todo cuadra a la perfección, de forma que globalmente me siento satisfecho de la experiencia de ver La Calle del Terror durante las últimas semanas.

¡Ah! Y como era perfectamente esperable en este tipo de películas, la última escena en los títulos de créditos deja un elemento abierto que podría facilitar, si a Netflix le cuadra la audiencia, la realización de nuevas películas.

Comparto el trailer de la película:

La Calle del Terror me ha resultado una buenísima idea, a pesar de su simplicidad y que todos los elementos estaban telegrafiados, nos ha ofrecido un estupendo entretenimiento. Ojalá la audiencia sea buena y tengamos más experimentos similares en el futuro.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 2: 1978, de Leigh Janiak (Netflix)

Tras el disfrute la semana pasada con la primera parte de La Calle del Terror, esta semana viajamos a 1978 para conocer más detalles de la maldición que asola Shadyside y tal vez la forma de acabar con ella. Esta serie de películas dirigidas por Leigh Janiak y estrenadas en Netflix basadas en los libros de R.L. Stine me parecen una idea super exitosa muy bien ejecutada.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1978, la oleada de asesinatos que arrasa el campamento Nightwing, en la ciudad maldita de Shadyside, convierte el veraneo en una macabra lucha por la supervivencia.

La trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas en Netflix continúa con esta segunda parte ambientada en 1978. La calle del Terror es una serie de películas de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak. En esta segunda parte volvemos a encontrar la fotografía de Caleb Heymann, el montaje de Rachel Goodlett Katz y la música de Marco Beltrami y Anna Drubich

En esta segunda parte tenemos de protagonistas principales a Sadie Sink (Stranger Things) como una joven Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978, mientras que Gillian Jacobs (Community) interpreta a la Ziggy adulta del presente de 1994 que cuenta la historia a los jóvenes que sobrevivieron a la noche de terror contada en la primera película.

Junto a ellos encontramos a Ted Sutherland como un adolescente Nick Goode de 1978 que crecerá para convertirse en el Sheriff de Sunnydale (interpretado por Ashley Zukerman) en 1994, a Emily Rudd como Cindy Berman, que encontrará en 1978 las claves que pueden acabar con la maldición de la bruja de Sarah Fier, mientras que McCabe Slye interpreta a Tommy Slater, el novio de Cindy.

Si la primera película nos transportó de forma modélica a los años 90 para una película de terror adolescente, esta segunda parte ambientada en 1978 hace lo propio y realiza un estupendo homenaje a los slashers de esa época (en la que incluyo los primeros años 80) ambientados en campamentos juveniles y/o espacios en medio de la naturaleza en el que unos jóvenes se topaban con más de lo que podían imaginar y no todos vivirían para contarlo.

Como en la primera parte, la película incluye todos los tópicos del género, empezando con que todos aquellos que se drogan o tienen sexo en pantalla acaban muertos por el joven poseído por la maldición de la bruja Sarah Fier. O los chulitos de campamento que se meten con los débiles que en parte acabarán pagando el precio de sus pecados. También tenemos a una protagonista inadaptada (Sadie Sink), enfrentada con una hermana con la que comparte un trauma que una asume y la otra no. La relación entre estas hermanas es el núcleo emocional de la historia y a mi me funciona, creo que gracias a la empatía que me transmiten las actrices Sadie Sink y Emily Rudd, que comparten una buena química entre ellas en pantalla y te crees que son hermanas que en el fondo se quieren pero no pueden evitar discutir todo el rato.

La Calle del Terror 1978 tiene varias muertes super gores que están genial, con hachazos en el cabeza mostrados en primer plano, y unas muertes finales que no por esperadas dejan de ser menos potentes. En general, aunque la película vuelve a ser un contenedor de clichés del género de terror, a mi me funciona de principio a fin y ha conseguido que pasara un rato estupendo. Si te gusta el terror y quieres pasar un buen/mal rato sin mayor pretensión, creo que esta Calle del Terror es un éxito pensado para ti (y para mi)

Entro a partir de ahora en terreno de SPOILERS, ¡estáis advertidos!

Aunque inicialmente yo pensaba que el experimento de Fear Street iban a ser tres películas independientes contando historias historias de terror diferentes con un hilo conector común, no es para nada el caso, ya que esta segunda parte continúa justo al final de la primera, con la adulta Ziggy contando a los niños de 1994 lo que la pasó a ella en el pasado y, con suerte, encontrar la clave para detener a la bruja y acabar con su maldición. Sin embargo, estoy convencido que la tercera película (1666, que se estrenara esta semana) se guarda todavía muchas sorpresas, porque las cosas no son como nos han contado hasta ahora.

Y es que la premisa de dos pueblos vecinos, Sunnydale donde todos son ricos y felices y Shadyside donde son pobres y sus habitantes sufren cada ciertos años el ataque de un serial killer, lo que me sugiere es que los habitantes de Sunnydale firmaron un pacto con el demonio en 1666, de forma que ellos son felices y ricos a costa que sus vecinos paguen el precio en sangre para el demonio. Algo que se confirma al ver que el asesino va únicamente a por los chavales de Shadyside y deja con vida a los de Sunnydale, como vemos con el adolescente Nick Goode o el otro monitor que se acuesta con una de las chicas de Shadyside y a ella la mata pero a él no, confirmando que es una maldición dirigida, no son muertes aleatorias. Es por esto que no creo que Sarah Fier fuera alguien malvado, sino una joven que se intentó oponer a este pacto demoniaco, y acabó pagando el precio. Además, haber encontrado los nombres de los serial killers en el altar en la cueva sugiere que alguna persona de Sunnydale controla la maldición o al menos sabe de su existencia, por lo que los jóvenes creo que van a tener que enfrentarse, además de a monstruos, a personas que intentarán evitar que acaben que la maldición, que provocaría que Sunnydale perdería sus privilegios conseguidos con la sangre de sus vecinos.

Si esto se confirma, aunque sea en parte, lo que me muestra es un buen guión muy bien construido que va más allá de los clichés y los homenajes al género de terror, que puede convertir a esta Calle del Terror en un clásico televisivo que gracias a Netflix podremos ver una y otra vez con nuestros hijos adolescentes.

Comparto el trailer de esta Calle del Terror parte 2: 1978.

La Calle del Terror continúa el éxito narrativo de la primera parte y nos promete un montón de sorpresas para una tercera parte que seguro no me pienso perder.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 1: 1994, de Leigh Janiak

Gracias a Netflix he empezado a ver el experimento de La calle del Terror, serie de tres películas basadas en las novelas de terror juveniles de R.L. Stine, ambientadas cada película en un momento temporal diferente. 1994, la primera película dirigida por Leigh Janiak me ha parecido un entretenimiento más que digno que celebra las múltiples referencias que homenajea.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras una serie de brutales asesinatos, una adolescente y sus amigos deciden plantarle cara al poder maligno que asola Shadyside, su famosa ciudad, desde hace siglos.

Trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas consecutivamente en Netflix y cada una ambientada en diferentes épocas.

La calle del Terror Parte 1: 1994 es una película de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basado en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. Janiak es una directora principalmente adscrita al terror televisivo. Tras Honeymon (2014), su opera prima, trabajó en series de televisión como Scream u Outcast.

Esta primera parte ambientada en 1994 cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich y una banda sonora alucinante de canciones de la época, entre los que encontramos a Nine Inch Nails, Garbage, Iron Maiden, Bush, Portishead, Cypress Hill, Radiohead o White Zombie, que sinceramente me alegraron el día y me hicieron sentir 25 años más joven.

La película está protagonizada por Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh, Olivia Scott Welch como Samantha, la mejor amiga y pareja lesbiana de Deena en una época en la que era una rareza, Julia Rehwald como Kate y Fred Hechinger como Simon, formando ellos cinco el grupo de chavales que se enfrentará a las fuerzas del mal.

Dado que no he leído las clásicas novelas de terror adolescente de R.L. Stine, no se que vino primero, si el huevo o la gallina. Lo digo porque La Calle del Terror es un catálogo de referencias de multitud de clásicos del cine de terror siendo el primero y más obvio Scream, pero con detalles que van desde La noche de Halloween, el cine de zombies y de maldiciones satánicas, aparte por supuesto de todo el cine basado en novelas de Stephen King. Pero dado que Stine empezó a publicar su serie de novelas en 1989, igual resulta que una gran parte del género de terror ha bebido de él y el homenaje fue en dirección contraria para empezar.

Independientemente de este detalle que al final carece de importancia, lo cierto es que me ha gustado la primera parte de La Calle del Terror. De hecho, al verla con mi hijo de 13 años puedo confirmar que la película es un gran éxito para el target de edad al que se dirige, los jóvenes adolescentes, pero también entre sus padres. En primer lugar, me parece que a pesar de los numerosísimos homenajes (que yo pillo pero mi hijo no), la película me funciona gracias a unos protagonistas con los que curiosamente me hacen empatizar, involucrados en un mundo en el que se encuentra concentrado todo el terror que a uno se le pueda ocurrir, con maldiciones, brujas, zombies o serial killers indestructibles. Hay referentes evidentes, pero creo que los autores los han utilizado desde el respeto máximo y creo que eso se nota durante el visionado.

Como toda buena película adolescente de los 80 y 90, Deena la protagonista es una inadaptada que se sale de la norma y tienen que luchar por ser como ella quiere. Que en este caso es una chica adolescente que sufre porque su amor de toda la vida, su mejor amiga Sam, se ha mudado al pueblo vecino de Sunnydale y siente que la ha perdido para siempre. Los amigos encajan en parte en los estereotipos esperables, con un hermano pequeño friki estudioso de la historia sangrienta del pueblo, o la amiga camella con poca cabeza pero gran corazón.

Y a pesar que toda la película suena a pastiche de cosas ya vistas anteriormente, Stranger Things también viene a la cabeza inmediatamente, lo cierto es que me ha funcionado y me lo he pasado de maravilla viéndola. No es cosa de mi hijo, aunque me gustó verla con él, sino que realmente me ha gustado a mi. Por un lado, a pesar de lo arquetípico de los personajes, con el ligero cambio de la relación de amor lésbico adolescente, lo cierto es que todos me caen simpáticos y creo que es mérito de los chavales actores por un lado, pero también del guión y la puesta en escena que nos da elementos con los que empatizar, a pesar de que sabes que no todos saldrán con vida a esta noche mortal.

El segundo detalle chulísimo es la banda sonora, que me ha flipado de forma increíble, repleta de temazos a cual mejor. Sólo con estas canciones ya me tenían medio ganado. Además, debo reconocer que la película está bien rodada, con unos sustos telegrafiados pero efectivos y una historia que es casi más aventura adolescente que terror, entiendo que debido a la fuente original de las novelas de Stine, aunque con un par de toques gores que estuvieron muy bien.

Es cierto que La Calle del Terror: 1994 no me ha cambiado la vida y puedo sin duda pensar 10 películas mejores de terror que esta. Pero ha cumplido con el objetivo fundamental de entretenimiento, y me deja con ganas de ver las dos siguientes películas que cierren la historia, ambientadas en 1978 y 1966, en las próximas dos semanas. Ojalá acierten con esta historia y se abra la posibilidad de este tipo de narrativa serializada que ofrece unas posibilidades más que interesantes.

Comparto el trailer de la película:

La Calle del Terror Parte 1: 1994 es un entretenimiento más que digno que nos deja con ganas de que llegue el viernes para ver la segunda parte. ¡A ver con qué nos sorprenden!

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Trese temporada 1 (Netflix)

Netflix tiene un catálogo tan grande que es imposible estar al tanto de todo. Por suerte, he descubierto Trese, serie de animación filipina que me ha gustado mucho y continúa el buen sabor de otras series de animación del canal online como Castlevania o Love, Death & Robots estrenadas recientemente.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Si la policía es incapaz de proteger Manila de amenazas sobrenaturales, Alexandra Trese será la encargada de hacerlo. Basada en un galardonado cómic filipino.

Trese es una serie de televisión filipina de animación basada en el comic filipino del mismo nombre de Budjette Tan y Kajo Baldisimo. Cuenta con la dirección de Jay Oliva y guiones de Mihk Vergara y Tanya Yuson, y está producida por BASE Entertainment. Oliva es un veterano productor, director y artista de storyboards para animación, trabajando en numerosas series y películas animadas como The Invincible Iron Man: The Movie, Doctor Strange: The Sorcerer Supreme, Batman: The Dark Knight Returns, Justice League: The Flashpoint Paradox o Justice League Dark, entre otras muchas.

La protagonista Alexandra Trese es una guerrera y curandera que sirve como protectora de la humanidad frente a los seres sobrenaturales del inframundo. El Capitán Guerrero de la policía de Manila acude a ella, como antes lo hacía con su padre fallecido Anton, cuando surge un problema que no puede ser resuelto por métodos ordinarios. A Trese le ayudan los gemelos Crispin y Basilio. De origen sobrenatural, acúan como guardaespaldas de Alexandra y son conocidos colectivamente como Kambal.

La primera temporada de Trese se compone de seis episodios de entre 25 – 30 minutos cada uno, y me ha resultado complicado de dosificar para no vérmelos casi de una sentada. Planteada casi como una serie procedimental, sigue el típico modelo de casos sueltos autoconclusivos por episodio que sin embargo acaban estando conectados a un propósito oscuro de un villano en la sombra. Sin inventar ninguna rueda, creo que la historia funciona sin problemas e incluye el típico giro sorpresa que lo cambia todo ¿o no? de forma muy hábil, convirtiendo a esta serie en un descubrimiento super recomendable.

El personaje de Alexandra Trese me gusta. Aunque tiene detalles de Doctor Extraño unido con John Constantine, su propia historia conectada a la mitología y leyendas filipinas ayuda a que tenga una entidad por si misma y no parezca una versión femenina de nadie. Su origen, familia e historia está interesante y aunque la serie ofrece un final satisfactorio, las incógnitas que quedan abiertas haría que fuera muy fácil poder continuar la historia con una segunda temporada. Habrá que esperar a saber los datos de audiencia para ver si va a ser el caso, pero si no fuera así, la serie creo que tiene una conclusión más que digna.

Dentro que la serie globalmente me ha gustado, encuentro como principal problema su animación montonera. La serie cuenta con clasificación para adultos (+18) y es super sangrienta con algunos detalles gores que están bastante bien, pero en general estamos ante la típica animación de serie de televisión que muestra lo que pasa pero no transmite sentimientos ni personalidad, quedando como una animación genérica como tantas otras similares. No está mal, per tampoco especialmente bien.

Por suerte, la historia y la protagonista si consiguieron que me enganchara a la serie y como tiene un ritmo bestial sin un segundo de respiro, te atrapa con suma facilidad.

Comparto el trailer de la serie:

Trese me parece una serie estupenda recomendada para los amantes de la animación y de las historias sobrenaturales.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

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