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Crítica de Spider-Noir temporada 1 (Prime Video)

Tenía cierta curiosidad con Spider-Noir, la serie de Prime Video en Imagen real que recupera al personaje interpretado por Nicolas Cage en las películas de animación de Miles Morales. El resultado es como la misma serie, lleno de luces y sombras.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Ben Reilly, un experimentado investigador privado en mala racha en el Nueva York de los años 30, se ve obligado a enfrentarse a su pasado tras una tragedia profundamente personal, mientras la ciudad cuenta con un único superhéroe.

En los comics, el personaje de Spider-Noir ha tenido una vida más bien corta. Fue creado en 2009 por David Hine, Fabrice Sapolsky y Carmine Di Giandomenico como parte del universo Marvel Noir (Tierra-90214), una versión alternativa de Spider-Man en una reinterpretación del personaje inspirada en el cine negro que surge en Nueva York durante la Gran Depresión. Dan Slott aprovechó al personaje incorporándolo al Spiderverso, pero su verdadera popularidad no llegó hasta que  Phil Lord y Christopher Miller no lo incorporaron al reparto de la brillante película de animación Spider-Man: Un nuevo Universo (2018), acertando al conseguir que Nicolas Cage pusiera la voz para el personaje de Ben Reilly.

Mientras esperamos al estreno de la segunda parte de Spider-Man: Cruzando el multiverso (2023), que no llegará hasta 2027, los productores decidieron dar luz ver a esta serie en imagen real, que ha contado con Nicolas Cage para protagonizarla. Lord y Miller han mantenido funciones de productores, aunque el creador de la serie es Oren Uziel, que comparte labores de showrunner junto a Steve Lighttfoot. La serie de 8 episodios ha sido dirigida por Harry Bradbeer, Nzingha Stewart, Alethea Jones y Greg Yaitanes. Los guiones corren a cargo del propio Uziel con Christopher Chen, Megan Liao, Steve Lightfoot, Tori Sampson, Jennifer Frazin, Jack Henderson y Bruce Marshall Romans.

La serie tiene la peculiaridad de haberse estrenado en dos formatos diferentes. En blanco y negro, que es como se había pensado originalmente, y en color. La sensación es que los productores no confiaban que el público generalista aceptara ver una serie en blanco y negro, motivo del desdoblamiento de la serie. La serie se creó para su emisión tanto en blanco y negro como en color. Para conseguir las dos versiones, las imágenes rodadas en el plató se capturaron digitalmente para luego dividirlas y procesarlas por separado. El equipo acuñó el término «True-Hue» para referirse al proceso mediante el cual crearon su versión en color, similar al Technicolor; Cage afirmó que esa versión se hizo para que pareciera «super saturada», y Uziel señaló que era como si la película en blanco y negro se hubiera coloreado.

En el reparto tenemos a Nicolas Cage como Ben Reilly / The Spider, una versión más madura y curtida de Spider-Man, un investigador privado en horas bajas y superhéroe procedente de un mundo alternativo basado en la Nueva York de los años 30. Cage es el gran reclamo de la serie y el personaje de Reilly le permite desplegar toda una serie de movimientos histriónicos marca de la casa que harán las delicias de sus fans.

Lamorne Morris es Joe «Robbie» Robertson, amigo de Ben y un periodista independiente muy trabajador que persigue las historias más arriesgadas para llamar la atención y avanzar en su carrera. Li Jun Li interpreta a Cat Hardy, una cantante de club nocturno con aire de femme fatale que será el interés amoroso tanto de Ben como de Flint Marko, que trama matar a Silvermane (Brendan Gleeson), el jefe de la mafia irlandesa que controla los elementos criminales de la ciudad. Karen Rodríguez como Janet Ruiz, secretaria de Ben y compañera de investigación; Jack Huston como Flint Marko / Sandman, guardaespaldas y amante de Cat que se convierte en secuaz de Silvermane y tiene la capacidad de transformar su propio cuerpo en arena, Abraham Popoola como Lonnie Lincoln / Tombstone, amigo de Marko y secuaz de Silvermane, que posee una piel blindada casi indestructible que le otorga fuerza y resistencia sobrehumanas, Andrew Lewis Caldwell como Dirk Leyden / Megawatt, un criminal con la capacidad de absorber y liberar electricidad, y Jack Mikesell como Jimmy Addison, un criminal con habilidades piroquinéticas, completan el reparto en sus papeles principales.

Muchas veces, los espectadores nos enredamos en temas de producción, de costes y de la parte del negocio que rodea el mundo del cine y la televisión. Yo el primero. Pero en realidad, como espectador no puedo más que levantarme y aplaudir porque una serie freak como este Spider-Noir haya llevado a hacerse realidad. Porque en realidad, esta serie es un bendito milagro incluso cuando hay cosas con las que no he conectado.

El primer elemento a destacar es la propia visión de hacer un Spider-Noir en blanco y negro, para igualarlo a la aparición del personaje en las películas de animación. El blanco y negro hace que la serie conecte con los clásicos del noir de los años 30, y me parece un elemento muy interesante para construir el tono que se quería crear. Visualmente creo que el blanco y negro es un acierto, incluso cuando el efecto provoca que las pocas escenas de efectos especiales queden apagadas y sin chispa. Como son las apariciones del Electro de este universo, Megawatt. Dicho esto, globalmente me alegro de haber podido ver la serie en blanco y negro.

Vi un episodio en color y lo cierto es que el efecto queda extraño y poco natural. Para escribir esta reseña he leído que se buscaba provocar la sensación visual que provocan las películas coloreadas, y lo cierto es que en ese sentido, el objetivo está super conseguido. Lo malo es que como las películas coloreadas, el color no resulta natural y queda extraño para la vista. Pero como decía antes, si Amazon acepta el sobre coste de hacer la serie en color y en blanco y negro, ¿Por qué tendría que ponerle un pero yo como espectador? De hecho, es mejor, porque nos ofrece la posibilidad de ver la serie como cada uno prefiera.

Entrando en la serie en si, otro elemento clave es que Spider-Noir NO es una historia de superhéroes con toques noir, sino una de detectives en la que algunos personajes tienen habilidades especiales en momentos concretos. Esto es clave, porque en parte yo esperaba ver lo primero, y me he encontrado lo segundo. En función de las expectativas de cada uno, el visionado puede ser más o menos satisfactorio. Y por eso creo que es importante que se avise a los espectadores, sobre todo a los comiqueros.

Luego tenemos a Nicolas Cage. Él es lo mejor y casi lo peor de la serie. Por un lado, su contratación tras poner la voz en las películas de animación era algo obligado, en eso no tengo dudas. Y Cage ha encontrado en Ben Reilly un vehículo fantástico para sus excentricidades actorales, aunque él las justifique al tratar de imitar el movimiento real de los arácnidos. El elemento torturado de Reilly tras la muerte de su amada antes de empezar la serie, que justifica que se encuentre torturado y casi alcoholizado, encaja como anillo al dedo en el rango interpretativo de Cage. Además, no se puede negar que él es el principal reclamo de la serie en lo referido al star-power de Hollywood. Cage es la única estrella de cine de la serie y su mera presencia vende la serie y anima a una parte de los espectadores a verle. Así que por esa parte, me parece perfecta la contratación de Cage para el papel de Ben Reilly.

Pero en realidad, Cage es un mal casting para la versión en imagen real de Ben Reilly. Cage era perfecto cuando se trataba de ponerle la voz en las películas de animación, pero el actor tiene 62 años y es demasiado mayor para el papel. Y ya no es que no pueda hacer las escenas de acción, que obviamente no puede. Es que cuando se plantea una relación amorosa con Cat Hardy, interpretada por la actriz Li Jun Li, no te puedes creer que esa femme fatale pueda enamorarse del anciano Reilly. Partiendo que obviamente Reilly en la serie no tiene 60 años, sino como mucho 40. Cosa en lo que Cage ya no resulta creíble. Y por mucho que Cage me encanta, el problema de este casting provoca una disociación que provocó que no conectara en muchos momentos con el drama del protagonista.

Esta situación creo que viene provocada por los propios estudios y su incapacidad de encontrar a la siguiente generación de estrellas de cine, que provoca que al final tengan que contratar a las mismas estrellas envejecidas de siempre. Algo que acaba siendo un problema evidente.

La serie usa algunos convencionalismos del noir, unidos a otros elementos que conectan con la sensibilidad identitaria woke que ha contaminado el mundo del entretenimiento americano.

Un Ben Reilly quemado es contratado para encontrar a un persona, que resulta ser un mutante con poderes piroquinéticos que quemó la casa del mafioso Silvermane. Reilly descubrirá que hay un grupo de personas con poderes que conectan con su propia historia y cómo consiguió él los poderes. Que esto conecte con la Primera Guerra Mundial y unos experimentos en un campo de prisioneros alemán me resulta una idea original que aleja a los personajes de los clichés más trillados del comic. Lo cual está bien.

Reilly conocerá a Cat Hardy, cantante y dueña de un club que en realidad es propiedad del mafioso Silvermane, interpretado por el veterano Brendan Gleeson. Hardy conecta con el arquetipo de femme fatale y son sus acciones las que provocan toda la serie. En los últimos años ha habido un cambio en el tratamiento y lo que simbolizaban las femme fatales, hasta el punto de quitarles la parte malvada para convertirlas en mujeres que siguen su propio destino y toman sus decisiones. Ejemplo de empoderamiento, vamos. Cosa que es exactamente lo que vamos a ver en esta serie, con Hardy tomando decisiones según su propio interés que benefician o perjudican a Reilly. Pero que no se toman desde un punto de vista de ser la villana de la serie, cosa que Hardy no es en absoluto.

Dentro que Silvermane es claramente el villano, en realidad la serie intenta humanizarle, al mostrarle como alguien que sufrió el hambre en la depresión antes de levantarse para convertirse en quien es. Algo que acaba provocando que tengamos a un villano muy poco imponente con una nula sensación de peligro. De alguna manera, la serie humaniza a la mayoría de teóricos villanos, como son las versiones de este mundo del Hombre de Arena y Tombstone. El único ser con poderes realmente malvado es la versión de Electro. En general, resulta super llamativo el intento consciente de la serie porque nadie sea realmente «malvado» en la serie.

La serie mantiene el misterio de cómo Ben consiguió sus poderes, cosa que no descubriremos hasta el quinto episodio. Ben se encuentra en medio de la lucha de poder de Silvermane y Alfred Morris, el alcalde de la ciudad que aspira a la reelección. A pesar de su manifiesta incapacidad y problemas con el alcohol, Reilly va saliendo adelante gracias a la ayuda de su amigo el periodista Robbie Robertson, que le pone en la pista de los crímenes de la ciudad, y de Janet Ruiz, su secretaria que es además una investigadora sagaz con contactos en la policía.

Aparte del problema de edad de Cage, el otro gran problema argumental de la serie es que Reilly en varios momentos se convierte en secundario de su propia serie. Sobre todo durante un climax final en el que son otros personajes los que resuelven la amenaza de Silvermane mientras The Spider (que ese es su nombre de superhéroe en esta Tierra) se enfrenta a los supervillanos en una descafeinada pelea final. Si a eso le sumamos el problema de unos villanos muy poco carismáticos y visualmente terriblemente sosos, tenemos una serie con problemas serios.

Comentaba al principio que Spider-Noir NO es una historia de superhéroes. Pero dicho esto, la serie destaca para mal en muchos momentos por lo cutre que luce todo. Hay un elemento llamativo que en realidad no es demasiado grave, pero que se ve. Y es que dentro de recrear la Nueva York de los años 30, los productores hacen que el 99% de las escenas «de calle» tengan lugar en la misma calle. Dentro que está rodado en estudio, claro. Esto no es super grave, pero provocó que la sensación fuera de una sitcom de los 80 y 90, y no de una serie de gran presupuesto de 2025. En realidad, esta sensación de sit-com es evidente porque el 80% de la serie está rodado en las mismas 5 localizaciones: La calle de Nueva York, el club de Cat y su habitación, el despacho de Ben y alguno más.

Es evidente que Spider-Noir NO es una serie barata. Pero en muchos momentos lo parece. El climax final de la serie en la calle delante de un teatro es super cutre. Y una parte puede ser por el efecto del blanco y negro en el CGI que comentaba antes. Pero otra parte es debido a unas escenas de acción super cutres con unas coreografías lamentables que no se si se pueden calificar como tales.

Luego tenemos a The Spider. Hay sólo un par de escenas con él balanceándose por la ciudad, y quedan pobres y sin chispa. Pero es que además por no ver ni siquiera vemos a Reilly escalar paredes o hacer las cosas que se suponen a un héroe arácnido. Su habilidad de tirar redes orgánicas es lo único que hace que Reilly se salga de la normalidad. Dentro que en realidad, los minutos en pantalla de The Spider son super escasos, porque tenemos el 95% del tiempo a Cage en su identidad de Ben Reilly.

Decía al principio que los espectadores tenemos que alegrarnos porque una serie como Spider-Noir se haya estrenado. Luego quien quiera que la vea y quien no, no. Pero una vez esto es así, lo cierto es que esta serie me ha parecido cutre y decepcionante en muchos momentos. Me da la sensación que este serie debería haber sido mucho mejor de lo que lo ha sido en realidad.

Mientras escribo estas líneas aún no se sabe si Spider-Noir va a tener una segunda temporada. En positivo tengo que decir que esta temporada ofrece una historia cerrada con un final satisfactorio a partir del arco de redención de Reilly, que termina aceptando que es The Spider y su obligación es ayudar a la ciudad. Si no hay más, al menos el final es el correcto. En caso de que se planteen hacer una segunda temporada, les recomendaría que pensaran bien la historia que quieren contar, y si realmente merece la pena.

Comparto el trailer de esta serie:

Spider-Noir es un experimento curioso que me parece increíble que haya llegado a hacerse realidad.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Para toda la humanidad temporada 5 (Apple TV)

Antes de terminar mi suscripción a Apple TV me ha dado tiempo de ver la quinta temporada de Para toda la humanidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

Para toda la humanidad plantea una realidad alternativa en la que los rusos llegaron primero a la Luna. En el inicio de esta cuarta temporada, en el año 2003, la base marciana de Happy Valley ha ampliado rápidamente su huella en Marte y el programa espacial ha pasado a centrarse en la captura y extracción de asteroides extremadamente valiosos y ricos en minerales. La aparición de un valioso asteroide hará que nuevas tensiones surjan en Marte y también en la Tierra.

La quinta temporada de Para toda la humanidad retoma la historia varios años después del robo del asteroide Goldilocks. Happy Valley se ha convertido en una próspera colonia con miles de habitantes y en una base para nuevas misiones que nos llevarán aún más lejos en el Sistema Solar.

Ronald D. Moore (Battlestar Galactica), Matt Wolpert y Ben Nedivi son los creadores de esta serie, que en esta quinta temporada tiene a Wolpert y Nevidi como showrunners. Esta tercera temporada cuenta con 10 episodios, que han sido dirigidos por Sarah Boyd, Meera Menon, Sylvain White, Dan Liu y Sergio Mimica-Gezzan. Wolpert y Nedivi escriben esta temporada junto a Bradley Thompson, David Weddle, Nina Braddock, Sabrina Almeida, Kira Snyder, Colby Day, Jovan Robinson y Kate Burns.

En el reparto volvemos a encontrar a Joel Kinnaman como Ed Baldwin, el gran protagonista de la serie desde su primera temporada que ahora vive en Marte con su hija y su nieto. Wrenn Schmidt interpreta a Margo Madison, la antigua directora de la NASA que cumple condena en una cárcel en Estados Unidos. Cynthy Wu es Kelly Baldwin, la hija adoptiva de Ed y Karen Baldwin es una consumada científica y astronauta. Coral Peña Interpreta a Aleida Rosales, una inmigrante indocumentada de México que se convierte en una de las ingenieras más importantes de la NASA primero y de Helios Aerospace después. Edi Gathegi interpreta a Dev Ayesa, el magnate de la tecnología fundador de Helios Aerospace, Toby Kebbell es Miles Dale, un trabajador que emigró a Marte buscando un futuro mejor para su familia, que tras las revueltas de la cuarta temporada se ha convertido en un referente moral en la base marciana.

Otros personajes importantes en esta temporada son Svetlana Efremova en el papel de Irina Morozova, una alta funcionaria soviética; Mireille Enos en el papel de Celia Boyd, miembro de la Fuerza de Seguridad de los Pacificadores en Marte; Costa Ronin en el papel de Leonid «Lenya» Polivanov, político soviético y antiguo cosmonauta, y gobernador de Marte; Sean Kaufman como Alex Poletov Baldwin, hijo de Kelly Baldwin y nieto de Ed; Ruby Cruz como Lily Dale, la hija menor de Miles y Amanda Dale; e Ines Asserson como Avery «A.J.» Jarrett (de soltera Stevens), una marine estadounidense que se entrena para una misión espacial e hija de Danny y Stevens.

Estamos en 2012, y la base marciana se ha ampliado considerablemente hasta albergar a 5.000 personas. Las naciones de Marte-6 han estado acaparando la riqueza procedente de la extracción de iridio provocando que el salto entre las naciones ricas y las pobres en la Tierra se haya incrementado todavía más. Kelly Baldwin lleva años buscando pruebas de vida extraterrestre en Marte, paro la búsqueda va a expandirse hasta la luna de Titán, donde una sonda ha informado de un hallazgo que puede cambiar la historia.En Marte la vida parece ser plácida. Los hijos de Marte se gradúan en el instituto, entre ellos Alex Poletov Baldwin, hijo de Kelly Baldwin y nieto de Ed y Lily Dale, la hija menor de Miles y Amanda Dale. Estos nuevos personajes simbolizan la idea de cambio generacional que está presente a lo largo de toda la temporada.

Para toda la humanidad es una serie que me encanta empezando por la visión positiva del futuro (pasado) de la humanidad. Pensando en que la ciencia ficción parece que lleva años abducida por los futuros distópicos, poder disfrutar de una serie con esta premisa es un placer. Dicho esto, dentro de este espíritu, van a suceder un montón de situaciones dramáticas y violentas, que van a poner en cuestión la misma supervivencia de la colonia marciana. Si en la cuarta temporada ya hubieron amagos de rebelión de los trabajadores contra el orden establecido, en esta temporada los problemas van a llevar auna guerra abierta.

Al ser una temporada de 10 episodios, me gusta mucho la forma en que la serie empieza de una manera muy diferente a como termina. En el arranque, la clave va a estar en un misterio a partir de una investigación por asesinato que va a iniciar la recién llegada agente de policía marciana Celia Boyd. Un misterio que busca tapar una conspiración que busca cambiar la vida en Marte.

Me gustan mucho los jóvenes protagonistas, pero creo que es un acierto que los ya veteranos Kelly Baldwin, Aleida Rosales, Dev Ayesa o Miles Dale lleven gran parte del peso dramático de la serie. Además, como en otras temporadas hay un buen equilibro entre las diferentes tramas, de forma que la misión a Titán va a tener muchos minutos, incluso cuando la base marciana se encuentre en una situación de guerra abierta.

Puestos a comentar algo menos bueno, en realidad todo me gusta bastante. Pero no hay nada sobresaliente, todo se mueve en situaciones bastante lógicas y razonables, que no es poca cosa. Pero me falta destellos de brillantez que si tuvimos en otras temporadas. En este sentido, las interpretaciones de todo el reparto no llegan tampoco al sobresaliente. Fijaros qué problema.

El final de la temporada plantea un final dramático para uno de los protagonistas, aunque quiero pensar que en la sexta temporada pueden haber sorpresar. Por soñar… Además, una vez que la serie va a alcanzar el presente de 2027, ya se ha anunciado que la sexta temporada va a ser la última. Sólo puedo desear que Wolpert y Nedivi acierten con el final de la historia. Ya os confirmo que seré el primero para suscribirme a Apple TV en cuanto se estrene.

Comparto el trailer de esta temporada:

Para toda la humanidad sigue siendo una serie más que disfrutable que merece mucho la pena. A ver cómo terminan la historia en la última temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Good Omens temporada 3 (Prime Video)

Casi por sorpresa se ha estrenado la tercera y última temporada de Good Omens. Una temporada que ha sido acortada a un único episodio para terminar esta historia basada en el libro de Terry Pratchett y Neil Gaiman.

PUNTUACIÓN: 5/10

La tercera temporada de Good Omens sigue a un desconsolado Crowley (David Tennant) y a un ambicioso Aziraphale (Michael Sheen) mientras intentan detener el nuevo apocalipsis de la Segunda Venida. El caos estalla cuando la reencarnación de Jesús desaparece y el Libro de la Vida es robado, lo que obliga al dúo a reunirse y evitar que el universo sea destruido.

Good Omens es una divertidísima novela de Terry Pratchett con Neil Gaiman, publicada antes de que Gaiman se convirtiera en una super estrella de la fantasía. La historia de un ángel y un demonio que viven en la Tierra y llegan a hacerse amigos tuvo una entretenida adaptación televisiva en la que Gaiman estuvo super involucrado y amplió la historia del libro.

Tras renovarse la serie para una tercera y última temporada, la producción se suspendió en septiembre de 2024 después de que varias mujeres acusaran a Gaiman de agresión sexual. Gaiman se retiró del proyecto, y aunque sigue acreditado como guionista perdió su puesto como showrunner, cargo que realizaron los productores ejecutivos como Sarah-Kate Fenelon y Rob Wilkins. Como consecuencia de la crisis reputacional de Gaiman, Prime acabó reduciendo la serie de seis episodios a un único especial de 90 minutos. Para este especial, Rachel Talalay (Freddy’s Dead: The Final Nightmare, Ghost in the Machine , Tank Girl) fue contratada como directora, con Neil Gaiman, Michael Marshall Smith y Peter Atkins acreditados en el guion.

El principal interés de la serie siempre ha sido la química de los dos actores protagonistas. Michael Sheen interpreta a Aziraphale, un ángel que ha vivido en la Tierra desde los albores de la creación. Tras la segunda temporada, Aziraphale aceptó un ascenso a arcángel supremo en el Cielo. Su plan es convertir la apocalíptica Segunda Venida en un acontecimiento que traiga la paz mundial, pero pronto se enfrenta al caos político y a las intromisiones de otros ángeles.

David Tennant interpreta a Crowley, un demonio que lleva viviendo en la Tierra desde los albores de la creación. Fue la Serpiente que tentó a Eva con la manzana del árbol del conocimiento del bien y del mal. Tras vivir aventuras con Aziraphale y conseguir cierto grado de felicidad, la marcha de su amigo al cielo de dejó hundido, hasta el punto de vivir en un callejón y haber perdido su amado Bentley.

Good Omens se aguanta por el carisma de los protagonistas David Tennant y Michael Sheen. Su química es bestial y sólo por ellos merecía ver la serie. Dentro que su química sigue intacta y son estupendos actores, no consiguen salvar la serie del problema inicial de tener que condensar una trama de una una temporada de 6 episodios en un único especial de 90 minutos.

Aziraphale busca transformar la apocalíptica Segunda Venida en un acontecimiento que traiga la paz mundial. Sin embargo, sus planes se tuercen cuando el Libro de la Vida es robado y la nueva reencarnación de Jesús (interpretada por Bilal Hasna) desaparece. Obligado a bajar a la Tierra para enmendar la situación, se volverá a reunir con Crowley y harán las paces antes del final de todas las cosas.

Y el caso es que me da la sensación que con un poco más te tiempo, esta tercera temporada de Good Omens hubiera sido igual de divertido que las dos anteriores. Sin embargo, la necesidad de condensar todas las tramas provoca que todo vaya demasiado, rápido con muchos personajes apareciendo y desapareciendo sin posibilidad de hacer nada interesante. El casi nulo papel de Jesús, es el perfecto ejemplo de los problemas narrativos que tiene este especial. O la identidad de la desquiciada villana, que en realidad no es sorpresa porque no puede ser nadie más que ella.

Otro problema de este último episodio de Good Omens es que me ha parecido aburridísimo. Aunque pasan muchas cosas y los personajes entran y salen, en realidad nada tiene poso debido a su propia naturaleza de resumen condensando algo más complejo. De hecho, tuve que ver el final varias veces porque me quedé dormido ¡DOS veces! viendo el episodio, y eso que sólo dura 90 minutos. En concreto, la última hora se hace insufrible.

En positivo, me gusta el final feliz que la serie plantea para Aziraphale y Crowley, confirmando una bonita historia de amor entre dos seres a priori opuestos. La idea de aceptar al diferente estaba en el ADN del libro original, por lo que me gusta que ellos consigan ser felices juntos. Pensando en este final, aunque la idea sea de Neil Gaiman, creo que conecta perfectamente con el profundo sentimiento antireligioso de Terry Pratchett. Dicho esto, tiene gracia que un ateo plantee la historia en la que DIOS le ofrece a los protagonistas la posibilidad que elegir cómo termina la historia.

Aunque tengamos un final feliz y todo cuadre bien al final, este último episodio de Good Omens ha sido un bajonazo tremendo. Por supuesto, peor hubiera sido que Prime hubiera cancelado la serie y nos hubiera dejado sin final. Pero el final feliz no oculta que Good Omens merecía mucho más que 90 minutos para cerrar la historia de la forma que fuese. Qué pena.

Comparto el trailer de este episodio final de Good Omens:

El final de Good Omens ha sido un bajón. Aunque se las han apañado para que el final feliz sea satisfactorio, la ejecución ha sido apresurada y carente de interés, hasta el punto de convertir este episodio en un aburrimiento.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Marshals: Una historia de Yellowstone temporada 1 (SkyShowtime)

Tras el final de Yellowstone, nos llega el primer spinf-of protagonizado por Kayce Dutton (Luke Grimes), convertido en agente de los Marshals de Montana. Hoy comento mis impresiones de la primera temporada de Marshals: Una historia de Yellowstone.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Serie de TV (2026). 1 temporada, 13 episodios. Tras dejar atrás el rancho Yellowstone, Kayce Dutton se une a una unidad de élite de los US Marshals, donde combina sus habilidades de cowboy con las de Navy SEAL para impartir justicia en Montana. Él y sus compañeros de equipo –Pete Calvin (Logan Marshall-Green), Belle Skinner (Arielle Kebbel), Andrea Cruz (Ash Santos) y Miles Kittle (Tatanka Means)– deben encontrar el equilibrio entre el alto precio psicológico que conlleva servir como última línea de defensa en la guerra que la zona libra contra la violencia y su deber con sus familias, que en el caso de Kayce incluye a su hijo Tate (Brecken Merrill) y sus confidentes de la reserva Thomas Rainwater (Gil Birmingham) y Mo (Mo Brings Plenty).

Tras el final de Yellowstone, CBS estaba buscando fórmulas para poder rentabilizar la popularidad de la serie creada por Taylor Sheridan. La opción elegida, este Marshals, se plantea desde la premisa de seguir la vida de Kayce Dutton (Luke Grimes) tras regalar el rancho a los nativos americanos de Broken Roc. Con la experiencia militar y como agente de la ley de Kayce, la premisa daba para lo que ha acabado convirtiéndose, en una serie procedimental con «el caso de la semana». El creador de Marshals es Spencer Hudnut, con Sheridan en segundo plano como productor ejecutivo, dado que la serie se basa en personajes creados por él. Al ser una serie producida por una cadena de televisión tradicional en lugar de una plataforma de streaming, la duración de esta primera temporada ha sido de 13 episodios, en lugar de los 10 a los que estamos más acostumbrados. Los directores de estos episodios son habituales de las series de Taylor Sheridan: Greg Yaitanes, Christopher Chulack, Guy Ferland, Gonzalo Amat, John Erick Dowdle, Gonzalo Amat y Ruben Garcia. Hudnut escribe los dos primeros episodios y el último. El resto de episodios de la temporada han sido escritos por Tom Mularz, Dana Greenblatt, Jim Adler, Mark H. Semos, Lyle Mitchell Corbine Jr. y Maggie Schroeder. Destacar también que la serie ha sido renovada para una segunda temporada.

En el reparto tenemos el retorno de Luke Grimes en el papel de Kayce Dutton, un ganadero y exmiembro de los SEAL que está pasando por el duelo por la muerte de su esposa Mónica y se está adaptando a la crianza de su hijo Tate (Brecken Merrill) en solitario. Kayce será visitado por su compañero y antiguo jefe en los SEAL Pete «Cal» Calvin, interpretado por Logan Marshall-Green, que le ofrecerá un puesto en los Marshals de Montana. Arielle Kebbel interpreta a Isabel «Belle» Turek-Skinner, miembro del equipo y exagente de la ATF, especializada en balística y armas. Ash Santos es Andrea Cruz, una agente inicialmente asignada en Washington D. C. antes de ser trasladada a Montana a regañadientes. Tatanka Means es Miles Kittle, antiguo agente de policía de la reserva y exmarine. También regresan de Yellowstone Gil Birmingham como Thomas Rainwater, jefe electo de las Tribus Confederadas de Broken Roc, y Mo Brings Plenty como Mo, el conductor y guardaespaldas personal de Thomas.

Dentro de la familia Dutton, tengo que reconocer que Kayce era uno de los hijos menos interesantes. Aparte de Kevin Costner, por la parte del carisma su hermana Beth y Rip Wheeler, el capataz del rancho novio de Beth, eran los que se llevaban el gato al agua. Para sorpresa de nadie, ambos protagonizan su propia serie, Rancho Dutton, que acaba de ser estrenada coincidiendo con el final de esta serie.

Centrándonos en Kayce en su serie como protagonista, si algo bueno tenía Luke Grimes era su habilidad para rodar escenas de acción además de su habilidad con los caballos. En la parte de transmitir intensidad en las escenas de acción Grimes es un actor valioso. Cuando se trata de transmitir emociones, sus habilidades son mucho más limitadas. Hasta el punto de parecer un palo inexpresivo.

Mashals: Una historia de Yellowstone aprovecha a los personajes creados por Taylor Sheridan para una serie policial bastante típica con estructura de «caso de la semana». O como mucho, arcos de dos episodios. La novedad es tener a los agentes montando a caballo sobre todo en los primeros episodios, con espectaculares paisajes naturales a sus espaldas. Paisajes que no son de Montana, ya que la serie se rodó en Utah.

La estructura de la serie es bastante básica. Kayce está aún de duelo por la muerte de su esposa Monica. La decisión de matar a Monica fuera de plano me pareció bastante sucia, por cierto. Porque la actriz Kelsey Asbille que interpretaba a Monica ofrecía la humanidad que Luke Grimes a veces no sabía transmitir. Aunque Monica no está, su hijo Tate entra y sale en la serie, mientras Kayce no sabe qué hacer en su vida y cual es su lugar en el mundo.

Afortunadamente, la solución se presenta en su puerta, ya que su compañero en los SEAL Cal Calvin necesita su ayuda en un caso, lo que llevará que acabe ofreciéndole una placa de Marshal. Cal es un veterano con errores en su pasado que quiere arreglar, y se mudó a Montana para estar cerca de su hija Maddie, a la que abandonó cuando era una niña.

El resto del equipo también traen sus problemas personales a la acción. Belle es una agente super capaz con un problema de adicción al juego. Aunque cree que puede compartimentalizar su vida personal con la parte de agente de la ley, está bastante equivocada. Andrea Cruz es otra agente super dura que en realidad no quiere estar en Montana, ya que su anterior trabajo en Washington era mucho más satisfactorio para ella que encontrarse en mitad de la nada en un mundo de pueblerinos. Por último, Miles Kittle es un nativo americano de la reserva de Broken Roc, y aunque quiere ayudar a la gente y hacer lo correcto, siente que está traicionando a su pueblo al aceptar trabajar en las fuerzas del orden del hombre blanco.

Como serie procedimental que es, situaciones de la vida personal de los agentes se mezclarán con los casos que tendrán que ir resolviendo a lo largo de esta larga temporada. En positivo, que la acción tenga lugar en Montana y tengamos la participación activa de Gil Birmingham y Mo Brings Plenty retomando sus papeles de Yellowstone de Thomas Rainwater y Mo ayuda a dar una sensación de continuidad de una historia conocida.

Tengo que reconocer que Marshals NO es una gran serie. El elemento natural de «Montana» es lo que la diferencia de decenas de series policiales de estructura similar a esta.

Las limitaciones actorales de todo el reparto me vuela la cabeza. Ya he comentado que Luke Grimes es un actor super limitado, pero es flipante ver como el resto de protagonistas le hacen bueno. Logan Marshall-Green como Cal es muy muy flojo, pero incluso peor es ver a Tatanka Means intentar ser un actor. Las actrices Arielle Kebbel y Ash Santos al menos son resultonas en su papel de tías duras que no se dejan achantar por nada. Pero en la parte actoral y emocional, es difícil no suspender a esta serie.

En lo que más se nota este problema actoral, sobre todo si lo comparamos con Yellowstone, es debido a unos diálogos de segunda división que no tienen nada que ver con la fuerza que Taylor Sheridan imprimía a sus personajes con una sólo línea de diálogo. Sobre todo en los diálogos se nota muchísimo la diferencia entre un fuera de serie como es Sheridan y los guionistas que han traído para cubrir su ausencia. Unos escritores que no consiguen nada ni remotamente parecido. Los diálogos que plantean para Kayce en las que recuerda la historia de Yellowstone se hacen un poco cargantes porque no aportan nada más que recordar al espectador que esta serie continúa Yellowstone, que es la buena.

Obviamente, no ves una serie como Marshals para ver cómo los protagonistas abren sus corazones, sino por los casos policiales. Y ahí tengo que decir que la serie tiene su principal punto fuerte. Dentro que la estructura de caso de la semana tampoco ayuda a que las investigaciones sean especialmente detalladas o los villanos a los que se enfrentan tengan el más mínimo carisma. Los episodios que han terminado con cliffhanger al alargar el caso dos episodios si me han parecido acertados. Y como serie policial, creo que cumple con su objetivo de entretenimiento.

Hace un mundo que no veía una serie procedimental de la televisión tradicional. Y quizá por esa novedad tengo que decir que me ha gustado ver Marshals, incluso a pesar de todas las limitaciones que comentaba sobre los actores y sus diálogos. Ver la serie en su formato semanal me daba siempre un buen entretenimiento, me salía a cuenta invertir una hora de mi ocio para ver el episodio de la semana.

De hecho, tras descubrir que CBS ha renovado la serie, tengo bastante claro que verá la segunda temporada cuando se estrene. Porque en realidad no hace falta que algo sea sobresaliente, o incluso notable, para que conecte con mis gustos y me entretenga. A pesar de todo, Marshals: Una historia de Yellowstone lo ha hecho.

Comparto el trailer de esta serie:

Marshals: A Yellowstone Story ha sido como un viaje al pasado a un tipo de televisión que hacía tiempo que no veía.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Boys temporada 5 (Prime Video)

Ya he visto el final de The Boys en esta quinta temporada, la serie basada en el comic de Garth Ennis y Darick Robertson. Te cuento mis impresiones, pero ya te adelanto que las expectativas son siempre malas compañeras.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En la quinta y última temporada The Boys, el mundo está en manos de Homelander, completamente sometido a sus caprichos erráticos y ególatras. Butcher, Starlight, Hughie y el resto del equipo buscarán un virus que pueda acabar con Homelander, con el posible efecto secundario de acabar con todos los supers de la Tierra, incluso los buenos.

Eric Kripke, el creador de la serie, se mantiene como showrunner de esta temporada final de 8 episodios. Los directores han sido Phil Sgriccia, Shana Stein, Karen Gaviola, Catriona McKenzie y Sylvain White. Los guionistas han sido Paul Grellong, Jessica Chou, Ellie Monahan, Geoff Aull, Judalina Neira, David Reed y Anslem Richardson.

En el reparto tenemos a los habituales Karl Urban como William «Billy» Butcher, Jack Quaid como Hugh «Hughie» Campbell Jr., Antony Starr como John / Homelander, Erin Moriarty como Annie January / Starlight, Jessie T. Usher como Reggie Franklin / A-Train, Laz Alonso como Marvin T. «Mother’s Milk» / M.M., Chace Crawford como The Deep, Tomer Capone como Frenchie, Karen Fukuhara como Kimiko Miyashiro, Nathan Mitchell como Black Noir II, Colby Minifie como Ashley Barrett, Susan Heyward como Jessica «Sage» Bradley / Sister Sage, Valorie Curry como Misty Tucker Gray / Firecracker, David Andrews como el presidente Steve Calhoun y Jensen Ackles como Soldier Boy.

The Boys ha finalizado, larga vida a The Boys.

Antes de empezar a comentar el final de The Boys, tengo que decir que no he leído el comic de Garth Ennis y Darick Robertson y no tengo ni idea cómo terminaron ellos su historia. Ennis me gusta muchísimo cuando se pone serio: en The Punisher, en sus historias bélicas, y qué decir de sus comics clásicos Hellblazer, Preacher, Soldado desconocido, Goddess, etc. Pero en realidad no me gusta cuando destila toda su bilis hacia el género de los superhéroes. Es por esto que cuando leí los primeros volúmenes de Yhe Boys en seguida me di cuenta que ese comic no era para mi.

El showrunner Eric Kripke podía por tanto plantear lo que quisiera para el final de The Boys. Por lo que a mi respecta, la fidelidad al comic no es un factor, si el final cuadra con la historia que ha planteado a lo largo de estas largas 5 temporadas, en principio a mi me valdría. Y lo cierto es que en realidad, el final si cuadra dentro del mundo que creó Kripke.

La quinta temporada tiene dos ejes fundamentales. Butcher, Starlight y su grupo intentan hacerse con el virus que puede matar a los supers. La mala noticia es que el virus matará a todos, sin importar si son malos o buenos. Kimiko y Starlight están dispuestas a morir para detener a Homelander, pero Hughie y Frenchie no están de acuerdo con que mueran. Incluso estando en su peor momento, Hughie no abandonará su esperanza porque los buenos consigan vencer. Dentro que Butcher sigue en sus trece de hacer lo que haga falta y a costa de lo que sea para acabar con Homelander.

Por su parte, Homelander intenta encontrar una última muestra del Compuesto-V original que puede concederle la inmortalidad que posee si padre Soldier Boy. Un Soldier Boy que desprecia a su hijo pero se mantiene a su lado al frente de Voight. Homelander hace un viaje loquísimo hacia la locura. Literalmente. Mientras intenta convertirse en inmortal, su megalomanía aumenta hasta el punto de creerse un Dios, obligando a sus esbirros a crear una nueva iglesia que le adore y se haga con el control de los Estados Unidos. Este rumbo psicótico provocará la caída uno a uno de sus ayudantes más cercanos. Unos seguidores como Firecracker que en realidad están aterrorizados ante lo que Homelander les haría si alguna vez no obedecen sus órdenes, no importa lo locas que sean.

Como sobre todo en la cuarta temporada, The Boys se ha convertido en una sátira contra los telepredicadores, contra los medios de comunicación de la derecha republicana y en general contra todo lo que sugiera «republicano». La misión mesiánica de Homelander creyéndose un Dios vengativo que matará a todo aquel que no le adore es una broma de trazo muy grueso contra los autoproclamados «salvadores de la patria» que abundan en el ámbito de la política. Entre los idiotas crédulos que se tragan todo lo que les echen, los aprovechados que esperan sacar tajada y los aterrorizados que no se atreven a hacer nada para evitarlo se cultiva el caldo que provoca el auge de los totalitarismos. Aunque sea con el trazo grueso, esta parte está muy bien reflejada en la serie.

Después de cinco temporadas, es una obviedad decir que todos los actores brillan en sus papeles. Aunque sea para resaltar el patetismo de sus vidas, como es el caso de The Deep o la vicepresidenta Ashley Barrett. Cuanto más salvaje y over-the-top, más disfruta y mejor se lo pasa Antony Starr interpretando a Homelander. Y eso traspasa la pantalla. Starr será recordado por este Superman desquiciado y psicótico, y cuando su final llega, imagino que todo el mundo habrá gritado en sus casas un «HELL, YEAH!!! » Pocas veces una muerte ha sido más patética y satisfactoria.

Por el lado de los buenos, Karl Urban como Butcher, Jack Quaid como Hughie y Erin Moriarty como Starlight plantean formas diferentes de enfrentarse ante una situación desesperada. Como comentaba, Butcher está dispuesto a sacrificar a quien sea necesario para matar a Homelander, pero sobre todo Hughie entiende que ganar usando los métodos de los malos les convertiría en igual de malos que ellos. La forma en que se gana es igual de importante que la propia victoria. Starlight tiene momentos de duda pero se mantiene fiel a si misma. Y su pelea final contra The Deep cierra el círculo a la historia que se inició cuando éste la agredió secualmente en su primer día en The Seven.

Por su parte, la relación de Frenchie y Kimiko se convierte en el pastelito de la serie. Aunque quizá esta relación es la que menos ha evolucionado a lo largo de la serie, el amor que se sienten es palpable, lo que hará que la pérdida se haga aún más dolorosa. Por su parte, Mother´s Milk termina la serie sin haber llegado a encontrar su sitio en el grupo más allá de estar siempre con el grupo viendo como los demás hacen las cosas realmente interesantes.

Dentro que la historia se cierra correctamente, tengo que decir que este final me ha decepcionado. Sobre todo porque Eric Kripke estuvo muy pesado criticando el final de Stranger things y el hecho que ninguno de los chavales muriera. The Boys no haría nada de eso, con él a los mandos la masacre estaba asegurada. Kripke anticipó un baño de sangre, y en realidad eso no se ha cumplido. De hecho, ha acabado siendo bastante mojigato, muriendo únicamente los malos en medio de la batalla final en la Casa Blanca. Para toda la murga que dio, la verdad es que NO ha ofrecido el baño de sangre que prometió. Y eso me parece un punto negativo, incluso cuando este final es lógico con la dirección a la que nos llevaba la serie. Entiendo que para que las muertes impacten, deben espaciarse, pero algunos episodios se han alargado muchísimo repitiendo elementos ya vistos como si el objetivo fuera hacer tiempo hasta que llegara la muerte de ese episodio. No puedo decir que la serie haya sido aburrida mientras la veía semanalmente, pero si tengo que decir que los episodios en su mayoría estaban bien sin más. Con algún que otro fogonazo impactante, pero opacado por demasiados escenas montoneras.

Otro elemento que no me ha gustado es que The Boys se recrea cuando se trata de mostrar cabezas estallando y regando a la gente de sangre y vísceras. Eso empezó en el primer episodio de la serie y han sido fieles a ellos hasta el final. Kripke sabe que los espectadores esperamos el gore y el over-the-top. En ese aspecto, la serie cumple. Sin embargo, la pelea final entre Homelander y los héroes dentro del despacho oval me parece muy muy pobre. Aquí seguro la serie no ha estado a la altura.

Comentaba lo malas que son las expectativas. Y no se qué esperaba, pero que la serie terminara con un mundo aún poblado por supers y en el que Vought sigue siendo la mayor corporación global, no entraba en mis sueños más locos. Con la murga que han dado toda la temporada con el virus asesina-supers, que se haya quedado sin usar ha sido super decepcionante. Incluso pensando que en realidad el virus está desplegado y un accidente puede liberarlo. De hecho, aunque los viaje vitales de los protagonistas encajen, el final abierto no me ha gustado. Y ya digo que no se si Ennis y Robertson terminaron igual el comic, sin plantear remedios milagrosos, manteniendo ese mundo imperfecto. Pero que la mayoría de héroes haya sobrevivido se me queda muy, muy lejos del baño de sangre que Kripke prometió al principio de la temporada.

Ha quedado todo tan abierto que en cualquier momento Soldier Boy podría ser despertado de nuevo para que todo volviera a empezar. Como digo, este final me se queda super lejos de lo que yo entiendo como un final definitivo. Y como digo, los viajes vitales de los protagonistas los llevan a sus destinos esperables, una vez sobreviven. Pero en algunas ocasiones las situaciones plantean unos «por que si» groseros, empezando por la creación del arma con el que consiguen derrotar a Homelander.

Estaba pensando que si vuelvo a ver The Boys sin el peso de las expectativas y ya sabiendo hacia donde se dirige, igual disfruto más de la serie. Pero al mismo tiempo, el final de The Boys no me ha dejado con ganas de volver a verla nunca más. Que el final de una serie de televisión me deje con esta sensación entiendo que no es lo deseable. Aceptando la idea del final inevitable, lo cierto es que The Boys no me ha enamorado en ningún momento. Que la haya terminado es un punto a favor, pero se me ha quedado en un bien sin más.

Comparto el trailer de la serie:

The Boys ha terminado, pero ni mucho menos ha dejado un final cerrado. No era lo que yo imaginaba, lo que influye en mi valoración final. Al menos, el punto de entretenimiento lo ha mantenido a lo largo de las 5 temporadas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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