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Crítica de What if…? episodio 9 (Disney+)

¡Qué final! What if…? en Disney+ se ha convertido en el disfrute más satisfactorio y 100% comiquero de la actual hornada de contenidos de Disney+. Una pasada alucinante que no puedo recomendar suficientemente a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Episodio 9: ¿Que pasaría si… el Vigilante rompiera su juramento?

Último episodio de esta primera temporada de What if…?, que ha superado mis expectativas más locas de la mejor manera posible. El episodio de 35 minutos de duración, 31 con los títulos de crédito, está escrito por A.C. Bradley y cuenta como siempre con dirección de Bryan Andrews.

En este climax final tenemos un all-star de voces originales entre las que encontramos a Jeffrey Wright (Uatu el Vigilante), Hayley Atwell (Peggy Carter / Captain Carter), Chadwick Boseman (T Challa), Chris Hemsworth (Thor), Benedict Cumbebatch (Doctor Strange), Michael B. Jordan (Killmonger), Toby Jones (Arnim Zola), Frank Grillo (Rumlow), Georges St-Pierre (Batroc), Kurt Russell (Ego), Samuel L. Jackson (Nick Fury) y Tom Hiddlestone (Loki).

Comentaba la semana pasada sobre el octavo episodio, además de lo flipado que me había dejado el continuará, lo bonito que sería tener como climax final una reunión de los héroes de episodios anteriores para combatir a Ultrón. Dicho y hecho. El nivel de disfrute que me ha ofrecido este último episodio ha sido tan alto, con un final tan satisfactorio que recuerda con toda la intención del mundo a Vengadores Endgame, que no puedo más que quitarme el sombrero ante los creativos que nos han regalado la que para mi es junto a Wandavision, la mejor serie de Marvel Studios hasta la fecha.

Cuando se anunció What if…? como serie de animación, hay que reconocer que las sensaciones a nivel general era que se iba a tratar de una serie menor. Porque, claro, la animación es para niños, bla bla bla… ¡Qué equivocados estábamos!! La serie nos ha volado la cabeza gracias a las ilimitadas posibilidades que el concepto ponía a disposición de los creativos de Marvel, y nos han ofrecido una serie modélica que ha sabido jugar con argumentos, personajes y giros que han dotado a la serie de una increíble variedad.

Quiero aprovechar para destacar la alucinante animación de la serie, que me ha parecido increíble y super, por ejemplo, la de Invincible, la otra gran serie superheroica de 2021. La acción más-grande-que-la-vida a esta escala no es posible en imagen real, y me alegra que se hayan atrevido a lanzar conceptos tan grandes con el destino del multiverso en juego. Las escenas de acción han sido apabullantes e increíbles, pero quiero destacar la humanidad que transmiten todos los personajes. Aparte del plus de las voces originales, tengo reconocer que este episodio nos ha traído a la Natasha Romanoff más guapa que recuerdo, con una conexión con Peggy Carter que me encanta y me ha alegrado el día. Porque son los pequeños detalles los que hacen que conectemos con los personajes, y en este episodio los hay a montones.

Si le tengo que poner un pero al episodio, dentro que me ha gustado mucho, realmente tengo dos. El primero es el exceso de humor de Thor que no me ha funcionado y ha resultado un pelín excesivo. Y el segundo, el final “bonito” para todos en el que al final Killmonger, el villano que había terminado más o menos victorioso en su episodio, termina la temporada pagando por sus pecados, algo que queda un poco moralizante y va en contra del espíritu del What if…? original en el que algunas historias terminaban bien pero otras mal.

No me atrevo a puntual los nueve episodios de esta primera temporada de mejor a peor, en general todos me gustaron por un motivo u otro. Lo que si tengo claro es que curiosamente el más flojo de todos fue el quinto de los Marvel Zombies, justo el que a priori más fácil parecía que lo tenía para triunfar y que el climax que han supuesto los dos últimos episodios me ha parecido excepcional. Del resto me gustan las historias individuales pero mucho más si las vemos en conjunto y nos damos cuenta del crisol de historias con un nexo común de variedad.

Por suerte, la segunda temporada ya ha sido confirmada por Marvel Studios y Disney+. ya tengo ganas de ver la nueva tanda de historias, porque el concepto de Guardianes del Multiverso mola un montón y pueden ir jugando con infinitas posibilidades en el futuro. Cuando intentamos explicar a un no lector de comics de superhéroes lo genial de nuestra afición, la verdad es que a veces parece una misión imposible. What if…? se ha quedado muy cerca, si no ha conseguido ser, la mejor muestra del disfrute, la aventura y el sense-of-wonder que me atraparon hace tantos años y me hicieron en un fiel lector de Marvel durante toda muy vida. ¡Qué satisfecho me dejó este What if…?!!

Comparto el teaser de este último episodio:

What if…? ha sido diversión pura 100% Marvel. Ojalá más series así, menuda pasada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de What If…? episodio 8 (Disney+)

What if está teniendo la difícil tarea de tener que superarse semana a semana, y en el octavo episodio emitido esta semana han conseguido volarme la cabeza de nuevo planteando una historia diferente a las anteriores.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica CON Spoilers.

Episodio 8. ¿Qué pasaría si… Ultrón ganara?

Natasha Romanoff y Clint Burton se lanzan a la caza de Ultrón tras un cataclismo.

Este octavo y penúltimo episodio de la primera temporada ha sido escrito por Matthew Chauncey, que escribió los episodios 2 (Black Panther), 5 (Marvel zombies) y 6 (Killmonger), y el 3 (el Whodidit) junto a A.C. Bradley. En la dirección tenemos como siempre a Bryan Andrews, en un episodio de 30 minutos, 25 sin los títulos de crédito.

En las voces originales, junto a un Jeffrey Wright (Watcher) más ocupado que de costumbre tenemos a Jeremy Renner (Clint Burton ) y Toby Jones (Arnim Zola), junto a un cameo sorpresa que prefiero no revelar, en lo que es uno de los episodios con menos voces originales de esta temporada.

¡Menudo episodio hemos disfrutado esta semana!! No se si este octavo episodio es el mejor de los emitidos hasta la fecha, pero sin duda es uno de los más impactantes. Y de nuevo, se nota el planteamiento de hacer que cada episodio sea diferente de los anteriores, consiguiendo un gran éxito a todos los niveles.

Partiendo de Vengadores Age of Ultron como base a partir de la que construir esta realidad alternativa, el episodio es un triunfo desde el minuto cero al coger a Natasha Romanoff y Clint Burton como el punto de vista de los héroes que se van a enfrentar a esta versión de Ultrón. Así se consigue que a pesar de ser un What if…? , haya conexión emocional y no quieras que mueran los protagonistas, aunque sepas que gran parte del universo si va a perecer. Esto además sirve para que estos miembros de los Vengadores tengan una posibilidad de brillar que hasta ahora no tuvieron en los episodios anteriores, lo cual me gusta mucho.

Esta conexión emocional consiguió momentos super potentes que consiguen impactar, hasta el punto que algunas muertes causadas por Ultrón me dolieron en el alma, a pesar de ser una realidad alternativa contada en un episodio de animación de 30 minutos. Narrativamente, es de 10. Pero visualmente también tiene un montón de escenas que me dejaron con la boca abierta.

Las conexiones con casi todo el MCU consiguen dar una escala al episodio que ningún otro episodio, salvo quizá el del Doctor Extraño, han tenido. Con el giro buenísimo de hacer que el Vigilante tenga que enfrentarse a Ultrón, abandonando su posición de observador pasivo de los eventos del Multiverso. Este cambio y la espectacularidad del combate me ha volado la cabeza y ha sacado todo el partido a las posibilidades que pone a disposición de los creativos de Marvel la animación de la serie, que transmite perfectamente la acción más-grande-que-la-vida que hasta hace poco era un elemento que sólo se podía encontrar en las páginas de los comics. El listón está muy alto tras ver el episodio, a ver qué se sacan de la manga para superarlo. Lo bueno es que visto lo visto, no tengo duda que lo van a conseguir.

Y además tenemos la guinda de hacer que el episodio tenga un “continuará”, rompiendo la tónica de historias autoconclusivas que tuvimos hasta ahora. De hecho, que el episodio anterior terminara con la llegada de Ultrón al mundo del Thor juerguista, fue un teaser chulísimo totalmente inesperado, que ahora tras ver este episodio ha adquirido una nueva dimensión. Y entraba dentro de lo posible que el final de temporada se planteara con una historia aún más grande, pero creo que la ejecución ha sido espectacular.

Y por último, la sorpresa final con la aparición de Strange Supreme (Benedict Cumberbatch), continuando donde quedó al final del 4º episodio, ofrece el elemento final alucinante que me invita a pensar (y a soñar) que van a unir a más personajes de otros personajes para protagonizar el combate final que sería un espectacular climax de esta primera temporada. Un episodio y una temporada que no pueden ser calificado más que de espectacular.

Comparto el teaser de este episodio:

A falta de un episodio, What if…? ya es un triunfo y una de las series más satisfactorias del universo super heroico.

PUNTUACIÓN: 8/10

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El problema de Netflix con las adaptaciones de comics

A pesar de lo incorrecto de la afirmación, el mundo del comic y en concreto el comic de superhéroes siempre ha sido considerado de alguna manera el “hermano pequeño” del cine y la televisión.  Y es incorrecto porque antes incluso que Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y otros autores dieran inicio a la Marvel Age of Comics en 1961, los comics de superhéroes ofrecían en las páginas impresas un nivel de espectáculo, épica, ambientaciones fantásticas y acción más grande que la vida imposible de recrear en imagen real, ofreciendo un tipo de entretenimiento que el resto de medios no podía igualar.

Esto fue así durante más de 40 años, hasta que el director Sam Raimi nos mostró en 2002 a un Spiderman en imagen real que miraba de tú a tú a su versión comiquera.  El avance exponencial de la calidad de los efectos especiales no se ha detenido y la ventaja en espectacularidad de los comics respecto al cine se ha ido acortando con cada film. En 2019 se estrena Avengers Endgame y pocos podrán discutir que su batalla final es mucho más espectacular que la mayoría de las peleas que podemos encontrar en los comics. Pero para conseguir este nivel de espectáculo visual, es necesaria la inversión de enormes sumas de dinero, algo que no está al alcance de todas las producciones.

El avance de los efectos especiales desde los años 90 y sobre todo en el siglo XXI ya permiten crear cualquier cosa que un director pueda imaginar. Los comic con temática fantástica y superheroica se han convertido de esta manera en un filón de historias en las que los grandes estudios de cine invierten grandes presupuestos que suelen ser recompensados con buenos resultados de taquilla y rentabilidad.

En los últimos años los superhéroes también han saltado a la pequeña pantalla y cada vez hay más series de este género en la televisión. Las primeras series de este tipo también solían ser éxitos, a pesar de tener presupuestos menores, ya que la curiosidad que generaba el poder ver a tus personajes favoritos en imagen real suplía la falta de efectos especiales y medios. Pero cada vez hay más series superheroicas y cada vez más series fracasan en su búsqueda de audiencia debido a la saturación de contenidos que ofrecen todos los canales.

Y esto es lo que le ha pasado a Jupiter´s Legacy, la serie de Netflix que adapta los comics de Mark Millar y Frank Quitely. Como ha quedado demostrado, Netflix no es infalible y la serie ha sido cancelada tras la emisión de su primera temporada. En mi opinión este es el último ejemplo de una forma de hacer televisión que busca aprovecharse de la popularidad de las obras originales del mundo del comic, pero olvidándose en muchos casos de los motivos por los que esos comics son queridos y populares en primer lugar. Y no es un caso único. En los meses previos los lectores de comics sufrimos numerosas decepciones con las adaptaciones a imagen real de comics muy queridos como The Umbrella Academy (comic creado por Gerard Way y Gabriel Bá) o Locke and Key (de Joe Hill y Gabriel Rodríguez), entre otros muchos.

El primer y más obvio motivo de queja es que el comic es ante todo un medio visual en el que el lector disfruta de la acción espectacular que viven los personajes. Partimos que trasladar las aventuras y peleas de seres super poderosos a imagen real resulta muy caro, en caso de que quiera hacerse bien. Y excepto casos muy puntuales como el final de Juego de Tronos, The Mandalorian o las series de Marvel Studios estrenadas en Disney+, las cadenas de televisión no tienen a su disposición150-200 millones de dólares para producir una serie de televisión. De forma que lo que en los comics es un despliegue de imaginación y acción más grande que la vida, en las adaptaciones a la pequeña pantalla quedan convertidos en sitcoms con cabezas parlantes que ocupan el 90% del metraje del episodio, repletos de diálogos redundantes que repiten situaciones que funcionarían mejor con una imagen potente.

Esa limitación presupuestaria acaba convirtiendo las historias superheroicas en dramas en los que los personajes verbalizan sus sentimientos y la trama avanza a partir de dichos diálogos, no de la acción que se supone deberían mostrarnos. Casi parece que Netflix sabe que los espectadores durante los fines de semana tenemos la televisión puesta mientras limpiamos, cocinamos o hacemos labores de la casa, por lo que la sensación que están creando “series para escuchar” aumenta con cada nuevo visionado decepcionante.

La prueba del algodón para separar las buenas series de televisión del fast-food es muy sencilla: ¿Cuánto tiempo pasan estas series en las mismas tres localizaciones? ¿Cuánto metraje se destina a conversaciones rodadas en plano-contraplano genéricos? Cuando ves The Mandalorian o Wandavision, es imposible despegar los ojos de la pantalla porque las imágenes son las que cuentan la historia y consiguen que a los espectadores nos interese lo que está sucediendo. Con Jupiter´s Legacy, puedes tender la ropa o poner el lavaplatos y no te pierdes nada esencial porque los personajes verbalizan las situaciones y convierten lo que debería ser especial en mundano y sin chispa.

Esto por supuesto es todo lo contrario de lo que debería ser, y acaba generándose una sensación pobre, de un producto que no está a la altura del original. Si hay una constante que debería ser obligatoria es la aventura y el espectáculo. Y lamentablemente, cada vez es más habitual ver una serie con capítulos de 50 minutos en los que la falta de presupuesto hace que sólo muestren una única escena de acción y efectos especiales por episodio.

Existe otro problema añadido que es el de las escenas de acción. Te gustarán más o menos, pero son algo consustancial al género y no rodarlas bien transmite un feeling mediocre. Puestos a tener que mostrar acción espectacular, querer rodarla bien debería ser lo más importante para los productores y creativos, y sin embargo habitualmente se nota que se plantea como un trámite que hay que despachar de la forma más mecánica, impersonal y barata posible, copiando la película de moda en ese momento. Por ejemplo, John Wick.

Otro de los elementos fundamentales que explica las diferencias entre las series de televisión y los comics es la capacidad de síntesis. En las 20 páginas mensuales del comic los autores tienen que condensar las escenas más potentes y los mejores diálogos que ayuden a contar la historia, con la obligación añadida de dejar a los lectores con ganas de volver a comprar el comic el mes siguiente gracias a unos cliffhangers que son otro elemento consustancial del medio. Sin embargo, cuando ves que un comic de 6 números que se lee en 30 minutos se intenta convertir en una serie de televisión de 8-10 episodios  y al menos 45/50 minutos de duración, ya puedes intuir que la cosa no puede acabar bien.

El virus “Lost” es otro problema que aqueja a una parte de la narrativa televisiva de género. Debido a la influencia de la histórica serie creada por Damon Lindeloff, las series dividen en dos sus historias, una mitad en el presente de los personajes y la otra en un pasado que explica su origen y los posibles problemas emocionales que sufren, y que debería servir para dar pistas del misterio al que se enfrentan. Realmente esta técnica narrativa es correctísima si se utiliza bien, pero lamentablemente en los casos a los que me refiero su mala utilización hace que las historias queden partidas en dos y ninguna de las dos contiene elementos interesantes que me apetezca saber cómo terminan.

Netflix cambió el paradigma televisivo con su concepto de “binge-watching” o estrenar sus series en su totalidad el día del estreno para permitir que los espectadores puedan verse la serie entera en modo maratón. Al principio, poder ver series como House of Cards o la primera temporada de Daredevil se convirtió en un vicio tremendamente adictivo. Pero lo que antes era un acontecimiento ha mutado a una saturación de contenidos en los que Netflix estrena cada semana varias series y películas simultáneamente que hace imposible estar al tanto de todo. Mucho menos verlo.

La sensación de “serie de la semana” y que a Netflix le da igual qué serie emite mientras sigamos conectados, genera una sensación “montonera” e intercambiable en la mayoría de sus estrenos recientes de fantasía y género superheroico. Con el añadido (a peor) que en Disney+, Prime Video o HBO el estreno semanal ayuda a que el boca a boca de los espectadores genere interés por su estreno, de forma que las audiencias en muchos casos crecen semana a semana a medida que se va emitiendo. Sin embargo, Netflix prácticamente sólo promociona una serie o película la semana de su estreno y, excepto pelotazos puntuales, pasan a segundo término casi inmediatamente ante la necesidad de promocionar el estreno de la semana siguiente, con lo que el posible impacto que pudiera tener se reduce, quedando oculto entre el propio catálogo. Jupiter´s Legacy se estrenó en Mayo y a los 15 días nadie se acordaba de ella. Loki terminó en Julio y aún seguimos analizando las consecuencias de lo que ha sucedido en esa serie y sus repercusiones en el MCU.

Y esto no quiere decir que Netflix no tenga series muy disfrutables, El Método Kominsky o Gambito de Dama por ejemplo me han encantado. Pero en lo referido a adaptaciones en imagen real de historias nacidas en el mundo del comic, la cadena de streaming está mostrando una preocupante falta de calidad y personalidad.

La personalidad, o la falta de ella, es otro problema recurrente en estas adaptaciones de Netflix. Los comics reflejan ante todo la personalidad de sus autores, y no se entiende Locke & Key sin la imaginación oscura de su dibujante Gabriel Rodríguez o Jupiter´s Legacy sin el poderío visual de Frank Quitely y los golpes de efecto de Mark Millar. Sin embargo, cuando se estrenaron las series de televisión, buscando un producto que pueda gustar a un público mayoritario de todas las edades eliminaron precisamente todo lo que hacía especial el comic, consiguiendo unos personajes planos y un aspecto visual mediocre, que casi podría intercambiarse con el de otras series de la cadena.

Quizá lo primero que habría que pedir a Netflix es que si realmente quieren seguir produciendo series basadas en comics de superhéroes o de temática fantástica, que inviertan en ellas para que luzcan de la mejor manera posible. Pero no es sólo cuestión de dinero, también influye la calidad de los profesionales contratados y si realmente son fans del género y conocen qué es lo que hace que la historia sea especial, o estamos ante alguien con un contrato “alimenticio” al que le da igual hacer esto mientras le paguen y probablemente estuviera más a gusto en otro tipo de historias.

También es importante recordar que el aspecto visual por supuesto es importante, pero lo es incluso más crear historias potentes que resalten los valores que poseen los personajes. Superman o el Capitán América no han sobrevivido 80 años desde su creación por lo llamativo de sus uniformes o sus poderes, sino por el carisma y la personalidad que han transmitido a varias generaciones de lectores que queremos seguir leyendo sus aventuras, porque nos interesan Clark Kent y Steve Rogers.

Lamentablemente, mientras la política de Netflix siga siendo la de inundar la parrilla de novedades en lugar de cuidar cada uno de sus estrenos, no veo un final feliz a la vista. Si mantienen esta tendencia y no saben crear personajes interesantes que se enfrenten a amenazas originales con historias visualmente atractivas, tal vez sea mejor seguir disfrutando de los superhéroes en su medio natural, el comic.

**Escribí este texto el pasado mes de junio para la revista – fanzine El Colmo editada en Alcora (Castellón). Problemas de producción han provocado que la revista aún no haya sido publicada por lo que, debido el tiempo transcurrido, he decidido compartirlo en el blog para que llegue a más lectores y no se pierda. Espero que os guste.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Star Wars Visions temporada 1 (Disney+)

La necesidad de dotar de contenidos nuevos a Disney+ explica que Disney y Lucasfilm se hayan atrevido a realizar Star Wars Visions, antología de cortometrajes de animación realizados por algunos de los mejores estudios de Japón en los que tienen carta blanca para dar rienda suelta a su imaginación en cortos inspirados en el universo creado por George Lucas. Y tras ver la temporada al completo, el resultado me parece muy positivo.

PUNTUACIÓN: 7/10

Serie de animación que consta de varios episodios independientes animados por múltiples estudios japoneses, ofreciendo visiones ricas y novedosas del universo Star Wars con una filosofía similar a la de proyectos como “Animatrix”.

Como en toda antología, hay episodios muy buenos y otros no tanto. Por esto, he optado por hacer un desglose por episodios, en el que doy mi opinión de forma general.

Episodio 1. The Duel (El duelo), de Kamikaze Dôga

Un forastero errante de misterioso pasado defiende una aldea de poderosos bandidos. 14 minutos.

Hay que reconocer que la historia no es especialmente original, al inspirarse en Lone Wolf & Cub y en las decenas y cientos de historias de Ronins solitarios que defienden un pueblo de unos malvados. Sin embargo, este episodio tiene una animación alucinante que hace que sea de largo mi episodio favorito de toda la serie.

Junto a una animación casi en blanco y negro que incorpora un montón de elementos chulísimos como un efecto para simular que el corto está siendo reproducido a partir de una película envejecida, tengo que reconocer que me ha gustado todo mucho, empezando por el diseño de los personajes, la narrativa y los momentazos super espectaculares. Además, la sorpresa sobre la identidad del misterioso ronin añade un detalle super chulo que aporta un plus de originalidad.

Si sólo tienes que ver un episodio, que sea este.

Episodio 2. Tatooine Rhapsody, de Studio Colorido

Una banda con grandes sueños debe salvar a uno de sus miembros de Jabba el Hutt y Boba Fett. 13 minutos.

Por contra, esta historia de una banda de rock juvenil me parece el episodio más flojo de toda la serie. Su animación está planteada casi como si estuvieran pensando en un target totalmente infantil, con elementos super locos como ver a un Hutt con melena heavy y un diseño de personajes super minimalista con el que no he conectado nada.

En todo caso, debe decir que el mensaje de dejar ir el pasado para vivir el presente si lo encuentro bastante chulo, porque no todo van a ser cosas malas.

Episodio 3. The Twins (Los gemelos), de Studio Trigger.

Dos gemelos nacidos en el lado oscuro se enfrentan a bordo de un enorme destructor espacial. 17 minutos.

Ofreciendo una versión alternativa de Luke y Leia convertidos en gemelos criados por el lado oscuro, el episodio es super loquísimo y obliga a dejarte llevar ante las numerosos WTF?! que tiene la historia, como que los hermanos luchen en el espacio sin necesidad de trajes espaciales o que una espada láser destruya un Destructor Imperial. Este episodio en muchos aspecto es el más anime de todos, con personajes super exagerados sintiendo emociones extremas mostradas en primeros planos.

En todo caso, la animación muestra una acción más grande que la vida que acaba siendo un buen entretenimiento si entras en el rollo, cosa que reconozco que a mi me ha costado.

Episodio 4. The Village Bride (La novia del pueblo), de Kinema Citrus.

Una jedi fugitiva adopta las costumbres de una aldea remota amenazada por un señor de la guerra. 18 minutos.

Este episodio intenta transmitir una conexión de los personajes con la naturaleza que me recordó mucho al Studio Ghibli. Los diseños de los personajes me parecen chulísimos aunque la animación la veo super correcta tirando a montonera. En todo caso, uno de los mejores episodios de la serie gracias precisamente a este contacto con el elemento natural, que en muchos aspectos tiene similitudes con la Fuerza.

Aunque la animación la vi montonera, sin embargo la escena de acción me ha flipado, por lo que este episodio entraría en mi top de episodios.

Episodio 5. The Ninth Jedi (El noveno Jedi), de Production I.G.

A la hija de un forjador de espadas láser la persiguen fuerzas oscuras durante una peligrosa misión. 22 minutos.

Muy chulo también este quinto episodio que conecta con la idea planteada de Los Últimos Jedi que cualquier puede convertirse en un Jedi. Este episodio es el más largo de la antología y se nota que narrativamente es el más complejo, al juntarse dos líneas narrativas diferentes, la de la hija del forjador de espadas, y la del maestro que llama a jóvenes Jedi para entrenarles. La sensación de paranoia al no saber en quién confiar que me parece está bien conseguida y el giro me ha gustado mucho, y a la vez hay que sumarle una notable animación con una persocución de motos que me recordó completamente a El Retorno del Jedi.

Además, su buen final me dejó con ganas de más, de forma que este sería en mi opinión el segundo mejor episodio tras El Duelo.

Episodio 6. T0-B1, de Science SARU.

Un chico cibernético que sueña con ser un Jedi descubre una peligrosa verdad sobre su creador. 14 minutos.

Este corto me recordó los animes clásicos por su animación super básica. Además, al robótico T0-B1 le encontré también muchas similitudes con Astro-Boy, lo que ayuda a reafirmar mi sensación de que los autores buscaban hacer un homenaje a los animes más clásicos.

Reconociendo este hecho, el caso el que globalmente este episodio me parece flojito, la verdad, se me quedaría en la parte baja de la tabla junto a Tatooine Rhapsody.

Episodio 7. The Elder (El anciano), de Studio Trigger.

Un Jedi y su padawan persiguen una presencia oscura y poderosa. 16 minutos.

Otro episodio muy chulo que nos recuerda a la Amenaza Fantasma y las relaciones entre maestro y padawan. El episodio cuenta con enseñanzas filosóficas y unas excelentes escenas de combates con sables laser, por lo que el disfrute está asegurado, sintiéndose 100% Star Wars.

Episodio 8. Lop and Ochô, de Geno Studio.

Una familia tiene opiniones encontradas sobre qué hacer cuando el Imperio se adueña de su planeta. 20 minutos.

El episodio es curioso. El dibujo de los fondos pintados a mano y la animación en general me parece acojonante, y sin embargo hacer que la protagonista sea una conejita me sacó un poco de la historia. Y sin embargo, que que la protagonista no sea humana no puede ser más Star Wars, dentro de una galaxia llena de seres de todo tipo.

Además, la historia tiene un tema central sobre lo que nos convierte en familia y cómo no está limitado a la sangre y a compartir el ADN de tus padres, sino las vivencias y experiencias compartidas que me ha gustado mucho. Teniendo en cuenta su final abierto, estaría genial que la historia continuara en una eventual segunda temporada, cosa que tengo claro que NO va a suceder.

Episodio 9. Akariki, de Science SARU.

Un Jedi regresa con su amor prohibido para ayudarla a defender su reino de una sógun Sith. 13 minutos.

El episodio tiene un giro final que temáticamente lo separa completamente de los ocho anteriores, lo cual me gusta por la intención de crear historia diferentes. Sin embargo, la animación en sí me pareció un pelín demasiado básica y no conseguí conectar con ella, ni con los intentos cómicos a cargo de dos personajes muy, muy inspirados por R2D2 y C3PO. Se me quedó como un episodio “sin más”.

Globalmente, la verdad es que me he quedado muy satisfecho del visionado de estos cortos, incluso diría que 9 episodios acaban quedándose un poco cortos. Reconociendo eso sí que el propio formato de cortos de 15 minutos tampoco da para mucho más de lo que hemos visto. Se nota que el ADN de la serie gira en torno a ofrecer ejemplos variados de la animación que actualmente se hace en Japón y, visto en su conjunto, puedo apreciar mucho más incluso los episodios que menos me gustaron como Tatooine Rhapsody o TO-B1.

A destacar que Disney+ ha estrenado como extra unos estupendos mini documentales en los que cada estudio habla de su fuente de inspiración y nos muestra diseños de los personajes y otros detalles chulos de la producción que creo que amplían la escala de esta serie y me han apartado información muy interesante, ayudando a que la experiencia final sea incluso más satisfactoria.

Comparto el trailer de esta serie:

Globalmente, me parece que este Star Wars Visions es un experimento muy interesante, que espero abra la puerta a más series de cortos como estos.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Misa de Medianoche de Mike Flanagan (Netflix)

La nueva serie de televisión de Mike Flanagan (The haunting of Hill House, Doctor Sleep) se ha convertido en un auténtico acontecimiento para todos los fans del terror, y me alegra poder comentar que Misa de Medianoche (Midnight Mass), estrenada en Netflix, no decepciona.

PUNTUACIÓN: 8/10

CRÍTICA SIN SPOILERS.

Miniserie de TV (2021). 7 episodios. Una comunidad al borde de la extinción y ávida de fe recibe la llegada de un carismático sacerdote, que trae consigo milagros, misterios y un renovado fervor religioso.

Mike Flanagan se ha convertido en uno de los grandes nombres del terror actual. The Haunting of Hill House, Gerald s Name, The Haunting of Bly Manor y Doctor Sleep conforman una obra envidiable a la que ahora se suma esta Misa de Medianoche.

Misa de Medianoche está creada, producida, dirigida, montada y escrita por Mike Flanagan, esto último con la colaboración de James Flanagan, Jeff Howard, Dani Parker y Elan Gale. Aunque tiene muchas conexiones con la obra de su amado Staphen King, estamos ante una idea original suya que plantea una historia más orientada hacia el drama psicológico que al terror más al uso. Para esta serie, Flanagan cuenta con Michael Fimognari como director de fotografía y con The Newton Brothers en la música, con los que ya ha colaborado en obras anteriores.

También resulta interesante comprobar cómo Flanagan repite con varios actores que ya han aparecido en Hill House o Bly Manor. Empezando por su esposa Kate Siegel, que interpreta a Erin Greene, una joven embarazada que vive en la pequeña comunidad de Crocket Island, Rahul Kohli, que interpreta al Sheriff Hassan, un padre musulman que es mirado con suspicacia por muchos de los vecinos, y Henry Thomas como Ed Flynn, un marinero del pueblo, padre de Riley y Warren.

Junto a Kate Siegel, los grandes protagonistas de Midnight Mass son Zach Gilford como Riley Flynn, un joven amigo de la infnacia de Erin que regresa a Crockett Island después de pasar cuatro años en prisión por un accidente por conducir ebrio, Samantha Sloyan como Bev Keane, una miembro de la Iglesia de San Patricio y figura influyente en la comunidad, Annabeth Gish como la Dra. Sarah Gunning, la doctora local de la ciudad y amiga cercana de Erin, y el descubrimiento de Hamish Linklater como el padre Paul Hill, el enigmático nuevo sacerdote de la iglesia de San Patricio, que llega para reemplazar temporalmente al anciano Monseñor Pruitt.

Midnight Mass es una serie de siete episodios de una hora aproximadamente. Este número de capítulos un tanto extraña me sugiere que Flanagan ha podido contar la historia que ha querido al ritmo más adecuando, siendo estas siete horas la duración que él estima la adecuada. Con lo que estoy de acuerdo.

Misa de Medianoche es una seriaza que no te puedes perder. Como comentaba antes, más que una historia de terror, Mike Flanagan plantea su historia como un drama de personajes que intentan entender su lugar en el mundo, además de un interesante estudio de la línea que separa la fe religiosa del fundamentalismo más extremo. Con unos diálogos increíbles y unas escenas en las que todo lo que cuentan tiene importancia en la resolución de la historia, esta serie puede ser el mejor guión de Flanagan de los que ha realizado hasta la fecha.

Los personajes de esta serie me parecen maravillosos. Las conversaciones que comparte Riley Flynn con el Padre Hill o con su amiga Erin Greene me parecen algunos de los momentos más interesantes y profundos que he visto en televisión este año, mientras hablan de la vida, la muerte, la fe, la culpa o la posibilidad de expiar los pecados del pasado y la existencia de los milagros en el mundo real. También los sermones del padre Hill desde el púlpito son de los que dejan poso y te hacen querer analizar bien las ideas que nos lanzan a los espectadores.

Los habitantes y la propia isla de Crockett Island son elementos con gran importancia en la serie, y ayudan a dar el toque de verosimilitud que la serie necesitaba. Y sobre todos ellos se alza la tremenda Bev Keane, la beata que existe en todos los pueblos pequeños que es más integrista y radical que el propio cura local, y que ofrece momentos terribles si pensamos que realmente existe gente así en el mundo real. Gente que piensa que está bien quemar a pecadores o que ella/ellos pueden ser una raza elegida que de alguna forma están por encima de los que para ellos son diferentes.

Técnicamente, la serie me ha parecido una pasada. Con largos planos secuencia, una fotografía estupenda y una música que nos mete completamente en la historia, en la tensión de cada momento y en las numerosas liturgias religiosas, todo me transmite que estamos ante una de las producciones televisivas del año. Acorde con la temática de drama, Flanagan imprime un ritmo lento, pero jamás aburrido, que ayuda a que empaticemos con todos los habitantes del pueblo, en especial con aquellos que más errores han cometido.

No quiero chafar el enorme giro de la serie, pero sólo comentar que la forma en que Flanagan conecta el elemento religioso y los milagros que sucederán en el pueblo con uno de los mitos más clásicos del terror me ha volado la cabeza porque no lo esperaba para nada y me ha parecido brillante. Además, dentro que como digo es más drama que historia de terror, hay algunos momentos super tremendos y algunos personajes sufren unas muertes injustas que me dolieron mucho.

La serie tiene sorpresas impactantes, toca temas interesantes y transmite el amor que sienten los personajes, encuentro que la parte emocional la tienen más que bien cubierta.

Una vez he comentado lo mucho que me ha gustado Misa de Medianoche y que te recomiendo que veas la serie si estas suscrito a Netflix ¿hay alguien que no lo esté?, también tengo que reconocer que Flanagan en mi opinión no acierta el final. Y me va a resultar difícil justificarlo, porque los arcos de los principales personajes sí creo que están bastante bien desarrollados, pero sin embargo, la tensión que se acumulaba no estalla en un climax, sino más bien en un anticlimax.

Anticlimax si hablamos de la amenaza en la sombra, pero también en lo referente a los viajes vitales de varios vecinos que simplemente se apagan sin más. La presencia de un elemento sobrenatural es tomado como la prueba irrefutable de la existencia de Dios, cuando es en realidad otra cosa más oscura. Eso es un giro interesante a lo que hubiera podido ser una historia trillada de locos en un espacio pequeño, pero al final no acaba de ser explotada, y no cabe duda que a pesar de todo los habitantes del pueblo conservan su fe al final. Imagino que esto es una idea consciente de Flanagan de alejarse los típicos finales del género de terror, pero la forma en que las cosas pasan y de repente fin no se si me ha encajado.

Como tampoco que después de tantos análisis religiosos, al final no sepamos qué enseñanzas han aprendido los protagonistas, si es que han aprendido algo. Lo cual resulta curioso, porque frente a la dicotomía entre fe religiosa y confianza en la existencia de algo más allá de la muerte y ser ateo porque no hay nada más, finalmente la historia parece que se decanta por la primera opción.

Como historia de alarma hacia los integrismos que convierten ideas de fe y amor en excusas para el apocalipsis, creo que funciona razonablemente bien. Pero quizá me dejó la sensación que frente a la complejidad de todos los protagonistas, la beata Bev es quizá la más acartonada y peor planteada debido a su unidimensionalidad. Lo que es una pena.

En todo caso, que no me haya cuadrado ese final no significa que no haya disfrutado mucho con esta Misa de Medianoche. Y en este caso, creo que el estreno en Netflix le va de maravilla a la serie, ya que su ritmo pausado igual hubiera provocado que mucha gente no acabara de verla en caso de haber estrenado episodios semanalmente. En mi caso, vi la serie en tres bloques de tres, dos y dos episodios, y pude disfrutar de la opción de ser yo el que marcaba los ritmos del visionado.

Comparto el trailer de la serie:

Me encanta Mike Flanagan y Misa de Medianoche para mi es un triunfo. No puedo recomendarla más.

PUNTUACIÓN: 8/10

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