Vatican City es el último comic de Mark Millar en Dark Horse. Una miniserie de 3 números con una historia directa al grano con dibujo de Per Berg que reseño a continuación.
PUNTUACIÓN: 4/10
La nueva serie del autor superventas del New York Times, Mark Millar. El mundo ha sido invadido por un apocalipsis vampírico, todos los hombres, mujeres y niños han muerto excepto los dos mil turistas que se encuentran a salvo tras los muros y reliquias sagradas de la Ciudad del Vaticano. Pero cuando los vampiros se reúnen por millones en el exterior, ¿Cuánto tiempo podrán resistir? Porque los monstruos pueden esperar eternamente.
Mark Millar vuelve por sus fueros con una historia que se vende sola simplemente leyendo el argumento. Cuando Netflix compró Millarworld y contrató a Millar fue precisamente para que creara conceptos potentes como éste que es perfecto para un blockbuster palomitero. La parte de los comics ciertamente era secundaria. Una cosa que me parece curiosa del argumento publicado es que en realidad los vampiros no arrasan con todo el mundo, sino sólo con occidente. Que Rusia, China y los países asiáticos sigan con vida es una diferencia fundamental, sobre todo pensando en el final de la historia.
Vatican City es una miniserie de 3 números que empieza a tope y no levanta el pie del acelerador hasta su impactante final. Millar tiene claro que esto es una idea para un blockbuster y no pretende alargar la historia más de la cuenta. Durante el comic tendremos sorpresas impactantes, algún que otro puntazo y sobre todo una situación de humor que cambia toda la historia al plantear el último giro super loco del comic.
Millar no pretende dar profundidad a nada, dado que la importancia es el blockbuster. Dicho esto, tenemos como protagonista a Guido Cavelti, un piloto suizo que acude a una entrevista de trabajo en el Vaticano para formar parte de la Guardia Suiza del Papa. Cuando los vampiros ataquen el mundo, quedará aislado dentro del Vaticano junto a los que en ese momento se encontraban allí. Ante el horror de la situación tomará la iniciativa para intentar proteger a la gente e intentar impedir los planes de los vampiros, que pasan por excavar por debajo del terreno sagrado. Su ánimo de ayudar y proteger a dos niños huérfanos le convierte en un héroe puro alejado de los personajes amorales que suelen aparecer en los comics de Millar.
Dentro de estar ante un blockbuster palomitero, tengo que destacar para mal la poca chicha y nulo carisma que tienen los vampiros en general y el líder de los vampiros en particular. Estos vampiros son más una ola que arrasa con todo que individuos peligrosos, algo potenciado por por un deficiente apartado artístico, sobre el que comentaré a continuación. Dicho esto, me gusta la mala leche que tiene Millar en el climax del comic, y cómo los niños piensan que ha pasado una cosa cuando la realidad es otra. Como blockbuster de consumo rápido, creo que la idea de Millar cumple con su objetivo de entretenimiento y nos deja con un final estupendo.
Desde hace mucho tiempo sigo la Newsletter de Millar, en la que da información muy interesante sobre sus comics y su creación. Y como decía antes, Millar siempre ha expresado que Netflix le contrató para que desarrollara historias para películas y series de la cadena. Que luego Millar haga comics de esos conceptos es algo que es ADEMÁS del desarrollo audiovisual. De esa forma Millar creó The Magic Order, King of Spies y Space Bandits, entre otros. Primero el tratamiento audiovisual, luego el comic.
Millar ha comentado también en innumerables ocasiones que el trato con Netflix en la parte comiquera es que Millar quería que sus comics tuvieran un aspecto impresionante, por lo que Netflix tenía que invertir para poder contratar a los mejores artistas del medio. Así llegaron los Travis Charest, Frank Quitely, Oliver Coipel, Matteo Scalera, Jorge Jiménez y Pepe Larraz, entre otros. Y es cierto que durante unos años, los comics del Millarworld han sido de los mejor dibujados del medio, superando con mucho a la media de los comics de Marvel o DC.
He hecho esta introducción al apartado artístico porque la triste realidad es que parece que esto de lo que Millar siempre ha estado muy orgulloso parece que ha cambiado. La sensación que tengo es que tras Big Game con Pepe Larraz, Netflix ha reducido su presupuesto y Millar ya no puede contratar a lo mejor de lo mejor. Y eso se nota. Pasó en la miniserie Nemesis: Rogues´ Gallery dibujada por el italiano Valerio Giangiordano y lamentablemente se nota muchísimo más en Vatican City con un dibujo lamentable del dibujante Per Berg.
No había leído ningún comic previo de Per Berg. Y si puedo, no volveré a hacerlo, porque su dibujo en Vatican City no me ha gustado nada. No me ha gustado su sensación de leer viñetas que son bocetos a medio terminar, no me ha gustado su nula narrativa y tampoco unos diseños de personajes lamentables que los hace casi indistinguibles. Y lo peor de todo, no me ha gustado la sensación amateur que transmite todo este comic. Los comics de Millarworld tenían el mejor dibujo del mercado. Ya no. Y eso es un problemón no tanto para este comic, que al final es una miniserie de apenas 3 números. Sino por lo que eso supone para el futuro de este sello.
El dibujo de Berg arruina completamente el comic. Un comic que con Jorge Jiménez o John Romita Jr. hubiera molado mil se convierte en un dolor de cabeza ininteligible por culpa de un dibujo que no está al nivel que se espera de un comic de primer nivel. De hecho, que Millar contrate a Berg sólo se explica desde una disminución bestial de su presupuesto para comics. Millar sigue vendiendo que tiene un montón de proyectos de nuevos comics que anunciará en breve, pero como tengan dibujantes con un nivel similar al de Berg, los va a comprar Rita la Cantaora.
Comparto las primeras páginas del comic:
Vatican City sufre por tener un dibujo que no está al nivel que nos acostumbra el Millarworld. Algo que me preocupa de cara a los próximos comics del escritor escocés.
PUNTUACIÓN: 4/10
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Ostras, pensaba que exagerabas con lo del dibujo hasta que he visto las páginas. Tremendo bajón…
Me ha impactado tanto el poco nivel que he investigado un poco al Per Berg y necesito compartir esto, perdona la chapa de antemano…
El tema es que su dibujo parece amateur porque realmente es amateur!
No me gusta juzgar a la gente ni mucho menos a un artista por sus pocos seguidores en instagram pero es que su nombre apenas aparece en internet y aparte de este no he encontrado otro cómic suyo… vamos, que no es que no sea famoso sino que es prácticamente desconocido.
No sé cómo alguien a quien solo conocen en su casa a la hora de comer ha acabado trabajando con Mark Millar pero es digno de estudio, sobre todo que te den esta oportunidad y des esa baja calidad de dibujo.
Como artista amateur que soy le sigo dando vueltas a eso… El caso es que Per no es un mal dibujante, en instagram tiene ilustraciones majas incluso buenas, sobre todo cuando más se aleja de su estilo actual, que es el de este cómic.
Parece que quiere emular el estilo de un storyboard de anime estilo Watanabe como Samurai Champloo, cosa que entiendo porque es un estilo super rápido, cómodo y ultra divertido. Dices que parece boceto porque lo es, pero no deja de ser una decisión artística. Personalmente me encanta el estilo simple, abocetado y dinámico, lo que pasa es que mientras otros lo han perfeccionado y hecho suyo (como Nikola Cizmesija o Patrick Boutin por poner ejemplos), a este pobre le queda feísta e inacabado.
En fin, necesitaba soltar la chapa artística porque ya te digo que sigo flipando. Supongo que le han cortado el grifo a Millar y ahora tirará de artistas nóbeles acelerando aún más la caída de calidad. Si lo único bueno de sus cómics eran sus dibujos y ya ni eso, apaga y vámonos…
Un saludo!
¡Muy buenas! El tema del dibujo de este tomo ha sido un bajonazo terrible. Que Netflix le ha cortado el grifo parece evidente, porque pasar de Pepe Larraz, etc… a este Per Berg es demoledor. Millarworld se distinguió durante años de tener a los mejores dibujantes, que eso se haya acabado de esta forma como lector y fan de Millar duele.
No tengo problema con otros artistas con un estilo rápido y divertido como dices. El problema es que Berg es super limitado y se nota que no sabe las claves para que el dibujo luzca aunque no esté muy detallado. Algo que se consigue con experiencia, cosa que él no tiene. La sensación amateur es demasiado evidente.
¡Buff, qué bajonazo!
Un saludo grande.