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Crítica de Space-Mullet! One gamble at a time de Daniel Warren Johnson (Dark Horse)

En apenas un año y medio, Daniel Warren Johnson ha pasado de ser un completo desconocido para mi a ser uno de mis autores favoritos de comic: Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman: Dead Earth entre otros se han convertido en algunos de mis comics favoritos. Es por esto que no me he podido resistir a comprar Space-Mullet, una de sus primeras obras publicó como webcomic que posteriormente Dark Horse recopiló en este volumen. Y aún notándose que estamos ante una obra de un artista en construcción, me ha gustado prácticamente todo lo que he visto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El ex marine espacial Jonah y su copiloto Alphius recorren la Galaxia, tratando de sobrevivir. Atraídos por una loca aventura tras otra, convierten a un grupo de inadaptados en una familia que debe enfrentar juntos las partes más oscuras del universo. Space-Mullet es un mundo de ciencia ficción accesible y rico en detalles con personajes sinceros y una historia inolvidable.

Daniel Warren Johnson es un ilustrador y dibujante de cómics independiente con sede en Chicago. Se esfuerza por crear ilustraciones significativas y divertidas que se ajusten a los objetivos de sus clientes y que superen sus expectativas. Daniel cree en mantener una sensación orgánica y natural en cada proyecto, mientras disfruta de la naturaleza tangible de la colaboración y expresión creativas. Ha trabajado con Dark Horse Comics e Image Comics. Cuando no está trabajando en el trabajo del cliente, Daniel trabaja en su cómic publicado por él mismo, Space-Mullet, y pasa el rato con su increíble esposa. También le encanta la cerveza artesanal. El autor vive en Chicago.

Mi yo completista no ha podido evitar comprar este volumen, a pesar de saber que me iba a encontrar a un DWJ primerizo. Sin embargo, la sensación con que me quedo tras la lectura no podía ser mejor, con un dibujo y unas páginas repletas de la humanidad y emoción, algo que se ha convertido en una se sus señas de identidad.

Lo primero que hice al llegarme el comic fue mirar qué significa “Mullet”: Una pescadilla, un pequeño pez de mar que se puede cocinar y comer, y que en ocasiones se utiliza para pescar peces más grandes. Mullet es también un estilo de peinado masculino, popular en la década de 1980, en el que la parte superior y a los lados se dejaban muy cortos y el cabello por detrás largo.

Así que el título Space-mullet (pescadilla / pececillo espacial) puede aludir aparte del peinado de Jonah, a que los protagonistas son unos perdedores que no tienen nada que hacer contra el gobierno galáctico y las razas que lo pueblan, siendo unos “pececillos” en un océano lleno de peligros.

Sin embargo, hay que reconocer que aunque estamos ante un comic de aventuras, el título no refleja para nada el tipo de historia que vamos a leer, con un protagonista traumatizado por un suceso de su pasado cuando era marine espacial, que le atormenta en el presente.

Escuché una entrevista a DWJ en la que comentaba que poner títulos con connotaciones humorísticas a unas historias con elementos oscuros en parte era un mecanismo de defensa por su parte, para capear una posible crítica exagerada contra su obra, como si estuviera diciendo por adelantado “oye, que sólo es un comic, es entretenimiento y ya”, lo que me recuerda los problemas de autoestima que incluso artistas de esta calidad sufren en su día a día.

Leer Space Mullet me ha gustado, la verdad. DWJ creó esta historia como un webcomic entre 2012 y 2014, que Dark Horse recopiló en 2016 cuando DWJ y Donny Cates ya habían publicado con ellos The Ghost Fleet . Si tengo que decir algo menos bueno de este comic, sería que la historia que nos presenta DWJ queda inconclusa, ya que en estas 200 páginas agrupadas en 4 números tan sólo vemos como se forma la tripulación de la nave de Jonah y Alphius, pero no llegamos a verles vivir las aventuras que promete la sinopsis. Ojo, que aventuras hay a raudales, pero centradas en esta pareja humana y alienígena, y en como conocen al resto de la tripulación. En este sentido, el final del comic nos deja un poco con la miel en los labios.

Sin embargo, narrativamente hay un montón de hallazgos, empezando por la elección de color de DWJ. Normalmente él no colorea sus páginas y trabaja siempre con colorista, sin embargo para Space-Mullet opta por añadir unos tonos azulados a sus lápices que ayuda a resaltar determinados elementos de la viñeta además de aportar una mayor sensación de profundidad a las imágenes.

En estas páginas hay en algunos momentos una ligera falta de fondos, pero en otros momentos podemos disfrutar de unos mundos de ciencia-ficción con una enorme riqueza y complejidad. Visualmente veo una clara influencia de Aliens de James Cameron o el manga Battle Angel Alita de Yukito Kishiro, pero aún notándose estas influencias, DWJ consigue que su personalidad sea lo que más poso nos deje a los lectores.

Como comentaba antes, el título semi humorístico no le hace justicia al comic, algo que también podría decirse de Murder Falcon. Aunque estamos ante una historia que ante todo es aventura espacial, DWJ crea a un protagonista con SSPT (Síndrome de Stress Post-Traumático) que sufre por su pasado, en una historia que habla de genocidios gubernamentales, racismo institucional, las diferencias entre ricos y pobres o lo barata que es la vida en el futuro y lo fácil como puedes morir por cualquier nimiedad. Hay un cierto cinismo en varios personajes, pero DWJ busca contraponer un halo de esperanza, las cosas pueden mejorar si cada uno de nosotros hacemos cosas que ayuden a los demás y dejamos de comportarnos egoistamente. El cambio y la revolución deben nacer de uno mismo, y este mensaje lo veo importante, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante un comic a priori “ligero”.

A pesar del tono aventurero y su objetivo básico de entretenimiento, DWJ consigue que empaticemos con unos protagonistas que transmiten una enorme emoción, sobre todo un traumatizado Jonah que inicia el camino hacia la luz, y cuyo primer paso debe ser perdonarse a si mismo ante unos hechos que no hubiera podido evitar.

Además, aunque las páginas de DWJ no tienen los ENORMES momentazos visuales de comics como Extremity, Murder Falcon o Wonder Woman, hay varias escenas de acción super bien narradas y hay un par de splash-pages que anticipan el artista en que iba a convertirse en sus siguientes trabajos. Su narrativa de la acción es ya estupenda, pero además también triunfa en los momentos más tranquilos en los que conocemos a los personajes. Así que artísticamente este comic está aún mejor de lo que esperaba a priori.

Otro detalle muy chulo de este comic viene ya desde la propia introducción, en la que DWJ hace una master-class de algo que todo creador debe asumir, que la perfección no existe y como los autores deben aprender a terminar el trabajo y dejarlo ir. He traducido esta introducción porque creo que es muy interesante, aquí os la dejo:

“Cuando empecé a dibujar Space Mullet!, no sabía nada sobre crear comics. Casi no sabía ni coger un pincel, mi perspectiva era floja y mis personajes lucían inconsistentes. Miro de nuevo estas primeras páginas y no puedo evitar sentirme un poco avergonzado.

Pero no es una vergüenza mala. El la clase de sentimiento que tengo cuando veo fotos mías de la escuela. Parte tristeza, parte gozo, parte shock al ver que mis dientes estaban tan mal. Pero hay también personalidad en estas primeras páginas. Lo cual es bueno, porque trabajaba tan duro para mejorar.

Cuando creo arte, quiero que sea perfecto. Quiero emocionar al lector. Pero no importa las horas que emplee en mi mesa de dibujo, o cuantas veces rehaga los diálogos, mi trabajo nuca será perfecto. Siempre miraré hacia atrás y veré qué cosas podría haber hecho mejor. Pero no pasa nada. Liberarme de la auto exigencia de perfección me permite centrarme en el storytellin y en divertirme mientras realizo el trabajo.

Mi amigo Riley me dijo una vez que él creía que hacer un comic era como hacer magia, ya que gente, lugares y cosas que sólo existen en tu cabeza de repente son transportados a la página para que todo el mundo pueda verlo. Es increíble cómo los comics pueden conectar a la gente. Así que gracias por formar parte de Space-Mullet!

Espero que me puedas ver en estas páginas. DWJ.”

Como bien dice DWJ, Space-Mullet! Es una obra de un autor primerizo. Sin embargo, esta historia tiene un montón de elementos chulísimos que hemos visto cómo los ha ido refinando en sus obras posteriores.

Comparto a continuación las primeras páginas del primer número:

En resumen, me parece que hecho una buena compra, estoy muy contento de añadir este volumen a mi biblioteca de DWJ. Y ahora, a esperar mientras se confirma cual va a ser su próxima obra. Sea cual sea va a ser otra compra segura, pero no estaría mal que le contrataran para hacer Star Wars o alguna miniserie en Marvel fuera de continuidad. Por soñar…

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Give Me Liberty de Frank Miller y Dave Gibbons (Dark Horse Comics – Norma Editorial)

Comienzo el mes de diciembre recordando Give Me Liberty, el comic de Frank Miller y Dave Gibbons publicado por Dark Horse Comics, en España Norma Editorial, ganador de un Premio Eisner que 30 años después de su publicación se mantiene de plena vigencia y se muestra casi como visionaria de lo que iba a ser la realidad de nuestros días.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

En los años noventa, Frank Miller y Dave Gibbons se unieron para revolucionar las bases de la ciencia ficción con GIVE ME LIBERTY, una historia que muestra un mundo distópico y posible, peligrosamente parecido al nuestro, donde la frontera que separa la libertad y la esclavitud es casi invisible. Premio Eisner 1991 a la mejor serie Limitada.

Para muchos, la explosión del comic independiente americano mainstream tuvo lugar en 1992 con el nacimiento de Image Comics y la publicación de comics como Youngblood, Savage Dragon, Spawn o Wild C.A.T.s. Sin embargo, la realidad es que varios años antes editoriales como Dark Horse Comics empezaron a disputar la atención de los principales profesionales de la industria, publicando comics exitosos que abrieron la puerta a que otros autores se plantearan la posibilidad de realizar comics de creación propia alejados de Marvel o DC.

Give Me Liberty es un claro ejemplo de esta tendencia. Publicado en 1990 en Estados Unidos, fue el primer trabajo en el ámbito independiente de Miller tras sus obras maestras The Dark Knight (1986), Daredevil: Born Again (1986) y Batman: Año Uno (1987). Lo mismo para Gibbons, que venía de dibujar Watchmen (1986-87) y Batman: La Broma Asesina (1988), ambas con Alan Moore.

Miller había salido rebotado de DC Comics tras una disputa sobre tarifas y lo que Miller entendía que era una ataque contra la libertad de los autores, y declaró que a partir de ese momento se concentraría en desarrollar comics de creación propia sobre los que conservaría los derechos de la obra. Para ello, la recién fundada Dark Horse Comics de Mike Richardson, creada en 1986, resultó ser el espacio perfecto. Junto a Give Me Liberty, en 1990 Miller empezó la publicación de Hard Boiled con Geoff Darrow, a las que continuaron Sin City en 1991, Big Guy and Rusty the Boy Robot de nuevo con Darrow en 1995 o la también mítica 300 en 1998.

David Chester Gibbons es un artista y escritor británico, nacido en Londres en 1949. Profesional de amplísima experiencia, empezó a trabajar en el medio en 1977 en series británicas como 2000AD y Doctor Who para Marvel U.K., antes de dar el salto a DC Comics en 1982, donde fue sobre todo conocido por su Green Lantern junto a Len Wein, la etapa en la que conocí al personaje y me enamoré de su lore. En 1985, Gibbons colaboró con Alan Moore, con el que ya había trabajado en Inglaterra, en el icónico Annual nº11 “Para el hombre que lo tenía todo”, al que siguió la ya mítica Watchmen.

Merece la pena comentar que mientras Miller rompió con DC durante esos años y se centró en los comics de creación propia, Gibbons siguió colaborando con la editorial, hasta el punto que la publicación de este Give Me Liberty coincidió en el tiempo con su miniserie World´s Finest, de la que fue escritor colaborando con Steve Rude. Gibbons también escribió en 1991 el primer crossover Batman vs Predator dibujado por los hermanos Kubert.

En su dilatada carrera, ha ganado entre otros los premios Inkpot Award de 1986 y Kirby en 1987, siendo incluido en Hall of Fame de los Premios Harvey en 1988.

Entrando en el comic en si, Give Me Liberty nació fruto de un encuentro de ambos autores en la San Diego Comicon de 1998, en un momento en que sobre todo Miller era lo más parecido a una estrella del rock dentro del mundo del comic. Y tampoco es que Gibbons se quedara corto, ya que su colaboración con Moore había producido dos de los comics más importantes e influyentes para la industria americana. Sin embargo, la colaboración se hizo esperar, tardando casi dos años en materializarse.

Give Me Liberty es una historia de aventuras ambientada en el futuro cercano -para la época- de 2009-2012 (aunque la protagonista Martha Washington nació en el inminente 1995). Un futuro cercano distópico con unos Estados Unidos al borde de la secesión, con numerosos desastres ecológicos por todo el mundo, en el que minorías raciales como los nativos americanos se encuentran al borde de la extinción, se inician guerras por motivos económicos y para acallar los problemas internos del pais y un presidente populista, Rexall, se perpetuó en el cargo más allá de los dos mandatos constitucionales. Elementos todos ellos que han acabado teniendo numerosas correspondencias con nuestro mundo de treinta años después.

Martha Washington es la personificación de víctima de discriminación en Estados Unidos, al ser mujer, afroamericana y nacida en un ghetto urbano de Chicago que para salir adelante sólo tiene la opción de alistarse en el ejército. La forma en que se levanta frente a todas las adversidades y rompe todas las barreras resulta realmente inspirador. Martha es la mujer definitiva, que hace lo mismo que un hombre, y a menudo incluso mejor, sin necesidad de envolverse en ninguna bandera reivindicativa de nada. En ese sentido Martha transmite también los valores americanos liberales ya que sólo hace lo que tiene que hacer sin plantearse valores superiores más allá de “hacer lo correcto”. Y por supuesto, no rendirse jamás.

Bajo el prisma del clásico lema de “show, don´t tell”, el futuro de Miller nos muestra un montón de situaciones terribles que el lector sabe interpretar sin necesidad que nadie nos venga a contar “mira que malo es el racismo, la destrucción del medio ambiente, etc…” como lamentablemente nos pasa en obras de comic, cine y televisión actuales que dejan de ser entretenimiento para convertirse en panfletos políticos infumables con la excusa de tratar temas “importantes”.

Give Me Liberty es junto a Watchmen, probablemente el mejor trabajo de Dave Gibbons de toda su carrera, que en este comic contó con la colaboración del colorista Robin Smith. Si en Watchmen el simbolismo y la potencia de sus imágenes, así como su composición, crearon momentos que ya son historia para el mundo del comic, en esta obra Gibbons saca el máximo partido a la mayor libertad que Miller le ofrece para narrar la historia, de forma que vemos una narrativa desatada que no está constreñida por la rígida estructura de 9 paneles establecida por Moore.

La narrativa de Gibbons es maravillosa como siempre, pero encuentro que el toque de humor negro y de ironía con que Miller adornaba su historia le permite ofrecer un catálogo de grandes momentos visuales junto a pequeños detalles de personajes que dan contexto a sus actos y motivaciones además de ofrecer elementos de humor, con el añadido de un diseño futurista genial, con detalles loquísimos como el Robot gigante de Fat-Burger o la representación de los Nazis-gays.

En todo caso, Miller no plantea Give Me Liberty como una ciencia ficción anticipatoria, sino que traslada y exagera en su comic elementos históricos que él estaba viviendo o había conocido a lo largo de su vida. Por ejemplo, la crisis del petróleo, el calentamiento global, la deforestación del Amazonas y el aumento del nivel de los océanos que inunda Nueva York son temas que surgieron ya en los años 70 y llevan en el ideario político de los partidos de izquierdas y verdes desde entonces. El presidente Rexall no anticipaba a Trump, aunque parezca mentira, sino que es una versión llevada al extremo de Ronald Reagan y su populismo. Al igual que el Presidente Howard Nissen que le sustituye nos sugiere claramente a Jimmy Carter, el presidente anterior a Reagan, y que resume los que parece Miller son los problemas históricos de los demócratas, que aunque tienen siempre la mejor de las intenciones, son “blandos” y acaban creando los mismos problemas que los republicanos o incluso peores.

Los paralelismos son clarísimos y nada sutiles, componiendo un cuadro en el que Miller critica mediante la exageración la historia reciente de los Estados Unidos de finales de los años 80. Sin embargo, justamente para evitar caer en el pastiche político, Miller y Gibbons plantean a partir de ahí una aventura super loca, entretenida y sin complejos, como si desde el primer momento quedara claro que para ellos lo primero y principal es entretener.

Para ello, Martha Washington tendrá que enfrentarse a un superior en el mando que es un blanco asqueroso machista y racista de buena familia con aspiraciones políticas, la amenaza de las grandes empresas cárnicas que buscan deforestar el amazonas, o unos nazis-gays que se hacen con el control de un satélite orbital que puede atacar cualquier blanco e la Tierra, incluida la Casa Blanca. Las situaciones suelen ser super over-the-top pero funcionan de maravilla gracias al tono irónico que Miller transmite a su historia y al extraordinario trabajo artístico de Gibbons.

Esto no quiere decir que el comic no tenga momentos dramáticos, ya que sobre todo en los dos primeros números hay un montón y consiguen ponerte el corazón en un puño. Además, la descripción que Gibbons hace del horror de la guerra y las secuelas que deja en los supervivientes me parece una barbaridad, con unas páginas con una fuerza expresiva alucinante.

El éxito de Give Me Liberty abrió las puertas a que Miller y Gibbons retomaran a Martha Washington en varias miniseries y especiales posteriores, que aunque entretenidas (algunas más que otras) carecieron de la fuerza de la obra original: Martha Washington goes to war (5 números, 1994), Happy birthday Martha Washington y Stranded in Space (2 one-shots de 1995), Martha Washington saves the world (3 números, 1997-98) y el especial Martha Washington dies (2007), cuyo título se explica solo.

Comparto las primera páginas del comic:

Si pensamos en los mejores comics de los años 90, Give Me Liberty sin duda es uno de ellos, y treinta años después su lectura mantuvo toda su fuerza, personalidad y sentido de la diversión y la locula. Un clásico con todas las letras que merece ser recuperado para los nuevos lectores.

PUNTUACIÓN: 9.5/10

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Crítica de Star Wars: X-Wing Rogue Squadron de Michael A. Stackpole (Comic Dark Horse)

X-Wing Rogue Squadron es uno de los grandes comics del universo expandido de Star Wars que la editorial Dark Horse publicó entre 1995 y 1998, escrita por el escritor de las novelas Michael A. Stackpole, que ofreció unas estupendas aventuras en una galaxia lejana, muy lejana. Hoy quiero recuperar este estupendo comic de aventuras y ciencia ficción.

Michael Austin Stackpole (Wisconsin,1957) es un autor estadounidense de ciencia ficción y fantasía conocido principalmente por sus libros de Star Wars y BattleTech. A partir de 1977, trabajó como diseñador de juegos de rol para varias empresas de juegos y escribió docenas de artículos en revistas del medio antes de dar el salto a la novela.

Dentro del mundo de Star Wars, además del comic de X-Wing Rogue Squadron, Stackpole escribió entre 1996 y 1997 las cuatro primeras novelas de la serie, X-Wing: Rogue Squadron, X-Wing: Wedge’s Gamble, X-Wing: The Krytos Trap y X-Wing: The Bacta War. También escribió en 1999 la octava novela de la serie, X-Wing: Isard’s Revenge, que servía de culminación a argumentos presentados en las primeras novelas.

Stackpole publicó en 1998 I, Jedi, cuya importancia radica en ser la primera novela protagonizada por un personaje que NO había aparecido en las películas, el carismático Corran Horn, ex-agente de Cor-Sec en Corellia, miembro del Rogue Squadron y posteriormente discípulo de Luke Skywalker para dominar sus habilidades Jedi.

En 2000 escribió dos de las primeras novelas del arco The New Jedi Order, Dark Tide I: Onslaught y Dark Tide II: Ruin, en la que se presentaba a la nueva amenaza para la galaxia, los Yuuzhan Vong. El cambio de siglo marcó el final de la relación de Stackpole con el universo de Star Wars, y en los último años ha seguido publicando las series de novelas DragonCrown War, Age of Discovery o The Crown Colonies.

X-Wing Rogue Squadron fue una serie de 35 números publicada en Estados Unidos entre Julio de 1995 y Noviembre de 1998. Este dato resulta curioso, ya que Stackpole comenta que fue contratado para escribir el comic después de firmar para escribir las primeras 4 novelas da Rogue Squadron, que son otro clásico absoluto de la franquicia. Sin embargo, el comic, que fue ambientado justo después del Retorno del Jedi empezó a publicarse antes de las novelas. Stackpole comenta que tras realizar un extenso trabajo de back-story de todos los personajes de cara a empezar a escribir las novelas, aprovechó el encargo de los comics para poder contar el origen de los principales personajes, algo que no siempre tiene ocasión de hacer en las novelas, que se planteaban como historia de acción sin casi un segundo de respiro.

Estos comics están planteados como miniseries sucesivas de 4 números en las que se van contando diferentes misiones del Rogue Squadron por toda la galaxia. Stackpole juega de maravilla con la narrativa haciendo que no todo sean batallas espaciales, sino que tengamos liberaciones de mundos ocupados, misiones diplomáticas o infiltraciones en misiones de espionaje de alto riesgo. Estos comics son un estupendo entretenimiento que servía además para ampliar el mundo de Star Wars en un momento, justo después del Retorno del Jedi, en el que en la narrativa del Universo Expandido (ahora denominado Legends) aún había una fuerte oposición imperial luchando contra los rebeldes por el control de la galaxia.

Lo mejor de este comic, además de las propias aventuras, es la estupenda caracterización de todos los Rogues, que ya forman parte de la familia galáctica. Wedge Antilles, Tycho Celchu, Wes Janson, Derek Klivian, Elscol Loro, Ibtisam, Feylis Ardele, Dllr Nep, Plourr Ilo, Nrin Vakil, Winter o el Barón Soontir Fel forman parte de la historia de Star Wars.

Incluso los villanos Leonia Tavira, Sage Pestage e Ysanne Isard son estupendos personajes que además tuvieron su importancia en las novelas que se estaban publicando casi simultáneamente, lo que hacía que el disfrute de este comic fuera doble, incluso.

Quizá el único pero de esta serie fueron los cambios de dibujantes. De los 9 arcos principales, el maravilloso Edvin Biukovic firmó el arco mejor dibujado de toda la serie, “The Phantom affair” el segundo de la serie, seguido de Gary Erskine, que dibujó el quinto “Requiem for a Rogue”. Unos comics con una narrativa espectacular y una excelente atención al detalle.

Sin embargo, Allen Nunis que dibujó el primer arco “The Rebel Opposition” y sobre todo John Nadeau, que dibujó los arcos “Battleground: Tattoine”, “The Warrior Princess” y “In the Empire´s Service” los vi super flojos, dibujando unos personajes genéricos que a veces se confunden y una acción sin fuerza ni momentazos destacados. En el caso de Nadeau, me parece curioso comprobar cómo sus portadas son estupendas, pero sin embargo la narrativa interior se me queda muy corto. Y es una pena, porque una buena historia con gran dibujo crece y sin embargo un dibujo convierte el comic en montonero.

A continuación voy a recordar los arcos argumentales de la serie y una pequeña sinopsis y comentario del mismo:

THE REBEL OPPOSITION, con argumento de Stackpole, guión de Mike Baron, dibujo de Allen Nunis, tintas de Andy Mushynsky y color de Dave Nestelle. Números 1-4, con portadas de Dave Dorman.

Wedge Antilles es un piloto de ala-X endurecido por el combate, uno de los únicos pilotos que ha sobrevivido a las misiones contra ambas Estrellas de la Muerte. Después de esas dos asignaciones y su puesto como líder del Escuadrón Pícaro (Rogue Squadron), pensarías que lo ha visto todo. Pero cuando dirige el rescate y la recuperación de un hombre caído en el planeta Cilpar, encuentra algo que nunca había esperado: una cultura que odia al Imperio… ¡y odia a la Alianza aún más!

Este primer arco presenta de forma modélica la serie y las dinámicas de los personajes que van a marcar la serie. Un primer arco que presentó a Elscol Loro y empezó a tope con la liberación de un planeta que inicialmente no desea ser salvada.

THE PHANTOM AFFAIR, con historia de Stackpole, guión de Darco Macan y dibujo de Edvin Biukovic, y color de Dave Nestelle. Números 5-8, con portadas de Mathieu Lauffray.

Los valientes pilotos del Rogue Squadron han sido asignados al planeta Mrlsst. En el corazón de la misión se encuentra una subasta entre la Nueva República y el Imperio Galáctico. Pero una figura del pasado de Wedge Antilles puede alterarlo todo.

Este segundo arco es para mi el mejor de la serie. El dibujo de Biukovic es impresionante en todos los aspectos, y este mundo académico más preocupado por la teoría que por la realidad de lo que está pasando en la galaxia ofrece un contraste interesante con lo que se espera que debe ser una historia de X-Wing Rogue Squadron. Y además, ¿hay un Jedi escondido en Mrlsst?

BATTLEGROUND: TATTOINE, con argumento de Stackpole, guión de Jan Strnad, dibujo de John Nadeau, tintas de Jordi Ensign y color de Perry McNamee. Números 9-12, con portadas de Mark Harrison.

¡El crimen y la muerte provocados por Jabba the Hutt no son nada comparados con el caos creado a raíz de su desaparición! El legado de Jabba es un alijo de hardware y armas imperiales robados, escondidos en algún lugar del mundo desértico de Tatooine. Quien encuentre el tesoro tendrá suficiente potencia de fuego para gobernar el planeta, ¡quizás incluso el sector! Y eso significa que Rogue Squadron debe encontrarlo primero, ¡o si no, lo encontrará apuntado a sus cabezas!

Tras dos arcos en mundos nuevos, Stackpole con buen criterio viaja a la familiar Tattoine para mostrar las repercusiones de la muerte de Jabba, presentando tres arcos muy diferentes entre si que me engancharon completamente.

THE WARRIOR PRINCESS, con argumento de Stackpole, guión de Scott Tolson, dibujo de John Nadeau, tintas de Jordi Ensign y color de Dave Nestelle. Números 13-16, con portadas de Mark Harrison.

La lista del escuadrón ha contenido héroes corellianos y ases de combate alderaanianos, pero cuando la corte real de Eiattu 6 viene a reclamar a su princesa de las filas del Rogue Squadron, es una sorpresa para todos … ¡especialmente para la princesa!

El segundo año de la serie arrancó con un arco centrado en el origen de uno de los Pícaros que permite dar otro punto de vista de los planetas que forman la República.

REQUIEM FOR A ROGUE, con argumento de Stackpole, guión de Jan Strnad, dibujo de Gary Erskine y color de Dave Nestelle. Números 17-20, con portadas de Kevin Ryan.

Malrev IV es un planeta sub civilizado en un bonito, pero inútil, rincón de la galaxia. Habitado por brutos viciosos e irreflexivos, es como un museo viviente de la pre-evolución. No te molestarías en ir allí a menos que tuvieras un deseo de morir… o fueras miembro del Rogue Squadron y estabas intentando rescatar un crucero derribado.

Este quinto arco se enfrenta a las críticas que tenía la serie sobre que el hecho que no muriera nunca nadie estaba haciendo que la serie perdiera la sensación de peligro. El comic además enfrenta a los Rogues a un enemigo poderoso en el Lado Oscuro, lo que hace que, de nuevo, al aventura sea diferente a lo visto hasta el momento. Otro arco muy chulo, entre otras cosas con el dibujo de Gary Erskine.

IN THE EMPIRE´S SERVICE, con guión de Stackpole, dibujo de John Nadeau, tintas de Jordi Ensign y color de Dave Nestelle. Números 21-24, con portadas de Tim Bradstreet y John Nadeau.

Wedge Antilles es el piloto estrella de la Alianza Rebelde, y su Rogue Squadron acoge a los mejores pilotos de Ala-X. Pero así como la Nueva República tiene sus pilotos estrella, también los tiene el Imperio. Y el Baron Fel y la 181a División de Cazas Imperial tienen hambre de ver de qué está hecho el Escuadrón Pícaro. ¡No te pierdas el estreno de cómics de Baron Fel, el mejor luchador del Imperio!

Y de nuevo, Stackpole acierta en la diana. Tras 5 arcos, se dió cuenta que hacía falta presentar un villano de entidad suficiente como para poder amenazar a Wedge y su equipo. Soontir Fel es un gran personaje, un piloto de honor que se siente un peon en manos de los complots políticos de las imperiores Leonia Tavira y sobre todo de la gran villana de los comics y las novelas que fue Ysenne Isard. Un arco super entretenido también.

THE MAKING OF BARON FEL, con guión de Stackpole, dibujo de Dave Crespo, tintas de Chip Wallace y color de Dave Nestelle. Número 25, con portada de Tim Bradstreet.

Tras la presentación del Baron Fel en el arco anterior, en este especial conoceremos la historia de como Soontir Fel y como llegó a convertirse en un as del Imperio.

Creo que Dark Horse y Lucasfilm vieron desde el principio el carisma de Soontir Fel, lo que provocó la publicación de este especial destinado a contar su historia.

FAMILY TIES, con guión de Stackpole, dibujo de Jim Hall y Drew Johnson, tintas de Gary Martin y color de Perry McNamee. Números 26 y 27, con portadas de John Nadeau.

Wedge Antilles tiene noticias que a sus compañeros Rogues no les van a gustar. Si dudaban en volar contra Baron Fel, el mejor luchador del Imperio, ¿cómo se sentirían si tuvieran que volar con él?

Este arco de dos números fue una excusa para Stackpole para poder incluir en un comic de X-Wing a Corran Horn, un personaje super icónico de las novelas que me encanta. Sólo por eso ya vale la pena este arco.

MASQUERADE, con guión de Stackpole, dibujo de Drew Johnson y Jim Hall, tintas de Gary Martin y color de Dave Nestelle. Números 28-31, con portadas de John Nadeau.

Hay pocas ocupaciones más peligrosas que pilotar un Ala-X para la Alianza Rebelde, y el Rogue Squadron está a punto de descubrir que en la diplomacia las cosas, y los diplomáticos, ¡no siempre son lo que parecen!

Y lo mismo que comentaba sobre Corran Horn, un Stackpole que ya tenía planificado el final del comic no pudo evitar la tentación de incluir, aunque fuera en un arco, a Han, Leia y Chewia. Y este arco ofrece un montón de giros y sorpresas y hace que la historia sea super chula.

MANDATORY RETIREMENT, con guión de Stackpole, dibujo de Dave Crespo y John Nadeau, tintas de Chip Wallace y color de Dave Nestelle. Número 32-35, con portadas de John Nadeau.

Cuando la jefa de Inteligencia Imperial, Ysanne Isard, descubre que el Emperador en funciones Pestage ha hecho un trato con la Alianza Rebelde, parece que el boleto de los Rebeldes al Centro Imperial ha sido marcado. Pero un operativo rebelde es testigo de la captura de Pestage, y se asigna al Escuadrón Pícaro para ir tras él.

Dado que la cronología de X-Wing y Star Wars era conocida ya sabiamos que la mayoría de personajes de este comic sobrevivían y protagonizaban nuevas aventuras en las novelas. Por tanto, este último arco no es tanto un final cerrado como la culminación de varias líneas argumentales vistas en estos comics, dejando al mismo tiempo el camino libre en el caso que la serie fuera a continuar en el futuro, cosa que no llegó a suceder.

Además, la serie tuvo un comic especial Handbook con fichas de los personajes, vehículos y autores implicados en la serie, que dió un montón de detalles super interesantes.

X-Wing Rogue Squadron es uno de mis comics favoritos de Star Wars y The Phantom Affair de Darco Macan y Edvin Biukovic una aventura que suelo releer con mucha frecuencia. Al igual que Star Wars Dark Empire, estos comics llegaron en el momento justo en el que necesitaba saciar mi sed de Star Wars, y estos comics y las novelas cumplieron de sobra con su objetivo de entretenimiento en una galaxia lejana, muy lejana…

Si eres fan de Star Wars, si tienes oportunidad no dejes de comprar estos comics, te van a sorprender muy positivamente.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Star Wars: Dark Empire de Tom Veitch y Cam Kennedy (Dark Horse)

En mi repaso de los comics míticos de la editorial Dark Horse basados en licencias cinematográficas, hoy por fin toca dirigir la mirada hacia una galaxia lejana, muy lejana… gracias a STAR WARS: Dark Empire, el primer comic de la franquicia galáctica de Dark Horse creado por Tom Veitch y Cam Kennedy.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Seis años después de la caída del Imperio en El Retorno del Jedi, la batalla por la libertad de la galaxia continúa. El Imperio ha renacido misteriosamente bajo un líder desconocido, empuñando una nueva arma de gran poder. La princesa Leia y Han Solo luchan por mantener unida a la Nueva República mientras el salvador de la galaxia, Luke Skywalker, libra una batalla interna mientras se siente atraído por el lado oscuro, al igual que su padre …

Los años 90 fueron unos años maravillosos para los fans de Star Wars. A falta de películas, El Retorno del Jedi se estrenó en 1983, Lucasfilm relanzó la franquicia galáctica en 1991 con el lanzamiento de una línea de novelas que continuaban la historia de Star Wars, con Heredero del Impero de Timothy Zahn como la primera parte de la exitosa trilogía de Thrawn. Ese mismo año, Dark Horse publicó el primer número de esta miniserie de 6 ejemplares, publicado con periodicidad bimensual entre diciembre de 1991 y octubre de 1992.

El equipo creativo formado por el escritor Tom Veitch y el artista Cam Kennedy ya habían propuesto una historia similar a Marvel Comics, que durante los años 80 aún conservaban la licencia de publicación de los comics de Star Wars. Al cambiar la licencia de manos en los 90 y ya en poder de Dark Horse, volvieron a proponerles este proyecto, que fue aceptado rápidamente.

El éxito de Dark Empire dió luz verde a dos continuaciones: Star Wars: Dark Empire II, nueva miniserie de 6 números también realizada por Veitch y Kennedy publicada en 1993-94, y Star Wars: Empire´s End, serie de 2 números publicada en 1995 con dibujo de Veitch y dibujo de Jim Baikie.

Tom Veitch es un escritor americano famoso en el ámbito independiente, publicando desde los años 70. Nacido en 1941, ha escrito numerosos títulos de Star Wars, incluida la historia completa Dark Empire I, II y Empire´s End. Además, fue el creador del comic Tales of the Jedi que empezó a contar historia ambientadas en la antigua República, siendo las primeras obras de Star Wars ambientadas en ese periodo.

En mi caso, yo le conocí gracias al comic The Light and Darkness War publicado en el Epic de marvel, realizado ya en colaboración con Cam Kennedy. Además, de trabajar con Marvel y Dark Horse, publicó en DC Comics las obras de creación propia The Nazz con el artista Bryan Talbot, Clash con el Adam Kubert y My Name Is Chaos con John Ridgway. Y a modo de anécdota, acabo de descubrir que Tom es el hermano de Rick Veitch (Swamp Thing y Miracleman junto a Alan Moore, TMNT, Bratpack, The Maximortal, etc…), o quizá es que todos estos años los he confundido y pensaba que eran la misma persona.

Cam Kennedy es un artista escocés que dibujó en Reino Unido numerosas historias de Judge Dredd y Rogue Trooper para 2000 AD. También trabajó con Tom Veitch, no solo en las dos series Star Wars: Dark Empire I y II, sino también en The Light and Darkness War dentro del sello Epic que publicaba obras en las que los autores conservaban la propiedad de sus creaciones. Tras Dark Empire I y II, Kennedy siguió trabajando en otros cómics de Star Wars como fue el especial de Boba Fett con el escritor John Wagner. Para DC Comics ha trabajado en Lobo, Batman, Outcasts y The Specter, mientras que dibujó Punisher, Daredevil y Nick Fury, agente de S.H.I.E.L.D en Marvel.

Antes de Alex Ross, si existía en el mundo del comic un ilustrador super estrella, ese era Dave Dorman. Nacido en Michigan en 1958, comenzó su carrera profesional en 1979 y ha trabajado para Dark Horse, Marvel, DC entre otros. Su gran oportunidad le llegó en 1983 cuando empezó a realizar las portadas para la revista Heavy Metal, además de realizar varias series de trading-cards para Hasbro (G.I. Joe o Ultraverso).

Dorman ha trabajado con personajes como Indiana Jones, Aliens y Batman, pero sin duda donde alcanzó mayor reconocimiento fue con sus portadas e ilustraciones para Star Wars. Su libro “El arte de Star Wars de Dave Dorman” publicado en 1996 por Random House / FPG ha sido un best-seller durante años, y en 1998 ganó una encuesta entre los lectores de The Official Best of Star Wars Magazine como “Mejor artista de Star Wars”. Además, Dorman ganó un premio Eisner en 1993 por sus ilustraciones en el libro Aliens: Tribes escrito por Steve Bissette, publicado por Dark Horse en 1992.

Entrando en mi valoración del comic tras volver a leerlo recientemente, quiero analizarlo a dos niveles. En primer lugar, a nivel de fan de Star Wars, para mi fue un regalo poder comprar y disfrutar de este comic en 1991/92 junto a las novelas de Timothy Zahn. El ver de nuevo las maravillosas portadas de Dave Dorman para este comic hace aún hoy que se me ponga la piel de gallina.

El concepto general de las novelas de Zahn, que Dark Horse aprovechó e incorporó a Dark Empire, es que a pesar de la muerte del Emperador en Endor, la Rebelión nunca llegó a controlar totalmente la galaxia, al existir un núcleo de planetas bajo un férreo control imperial, entre ellos los planetas industriales donde se construyen los Destructores Imperiales. De esta forma, la situación seis años después del final del Retorno del Jedi era de guerra civil entre dos bandos en igualdad de condiciones que dominaban cada uno una parte de la galaxia conocida.

Sinceramente, esto me parece mucho más lógico que todo lo que vimos años más tarde en el cine. Y aquí incluyo la versión remasterizada del Retorno del Jedi que Lucasfilm estrenó en 2004, en la que se veían fiestas en muchos planetas y el derribo de una estatua del Emperador en Coruscant, lo cual era una locura teniendo en cuenta que era un planeta bajo la ley marcial y el control militar imperial.

Mientras que Heredero del Imperio planteaba un nuevo enemigo, el frío y calculador Admirante Thrawn, Dark Empire optó por la repetición y por jugar a lo seguro, al traer de vuelta al Emperador y a Boba Fett, además de unos nuevos destructores de mundos. A pesar de que el hecho que un villano muerto resucitara en el mundo del comic de superhéroes era lo más normal del mundo, ya en 1992 me pareció una locura, pero en aquellos años aún estábamos en la época que cualquier cosa que se publicara era bienvenida aún cuando hubieran elementos con lo que no acabara de conectar, dada la escasez de oferta disponible.

El comic de Dark Empire destacaba frente a otros comics normales de la época ya que, además de las nuevas aventuras de Luke, Han y Leia, incluía 4 páginas adicionales de texto con información interesantísima sobre la situación en la galaxia y el contexto de algunos personajes, planetas u objetos que irán apareciendo durante el comic, ofreciendo datos vitales para poder comprender y disfrutar completamente la historia. De hecho, sin estos textos de apoyo, el comic quedaba un poco cojo y con una sensación de acción apresurada que al que le faltaba contexto sobre lo que estaba sucediendo.

En el apartado artístico, Cam Kennedy tenía un estilo muy particular en lo relativo al color que le separaba de los comics de la época. En lo referido a su dibujo, ofrecía sobre todo en los primeros números una alucinante atención al detalle, mostrando de forma increíblemente precisa todas las naves, vestuario y armas de Star Wars, además de dibujar a todos los personajes heciéndoles super reconocibles. Ver por ejemplo, la primera viñeta del comic con una gran splash-page del Halcón Milenario es aún hoy una gozada.

Sin embargo, el principal problema de este comic es la elección del color por parte de Kennedy. Merece la pena recordar que este comic se realizó en 1991-92, justo antes de la explosión del color digital en el mundo del comic. Kennedy utilizaba una gama de colores pastel que ofrecían una paleta monocromática al comic, que en mi opinión hace que el comic luzca raro. Buscando algo positivo, debo decir que cuando lo leí por primera vez, el color ayudaba a transmitir que este comic era algo diferente a todo lo que se estaba publicando en ese momento, porque de hecho era así. En ese momento, diferente significaba “ESPECIAL”, al tratarse de Star Wars.

Una vez comentado el polémico color de Kennedy, también hay que decir que Kennedy fue de más a menos en el dibujo, pasando de unos números iniciales bestiales, con páginas repletas de detalles y fondos chulísimos y unos personajes clavados a los reales, a unos últimos números en los que dió la sensación que los plazos de entrega se le echaron encima y terminó como pudo. En los 2 últimos números encontramos páginas en las que las figuras son casi bocetos y en los que los fondos desaparecieron.

Debo decir que a pesar de la polémica resurrección de Palpatine, el comic resultó super entretenido, con una acción non-stop y un climax en el que Leia tenía una importancia fundamental. De hecho, décadas antes de la explosión del movimiento feminista y de polémicas sobre la forma en que Leia utilizaba la Fuerza en los episodios VII, VIII y IX, este comic nos mostró una poderosa Jedi en total control de sus habilidades y que salva a Luke de caer en el lado oscuro. De hecho, si hay dos claros protagonistas en Dark Empire esos son Luke y Leia, siendo ella la que provoca elgiro que hace finalmente triunfar al bien frente al mal.

El resto de protagonistas tienen una importancia mucho menor, empezando por Han o Chewie, que están siempre presentes en los viajes de Leia, pero en segundo plano. Sin embargo, Veitch introduce bien el lore de Star Wars, haciendo que casi todo el mundo tenga al menos una aparición: Lando, C3PO, R2D2, el admirante Ackbar, Mon Mothma, Wedge… Todos tienen su cameo en estas páginas.

Sin embargo, no todo fueron alegrías con el final de la historia, ya que si a Kennedy le pilló el “toro” de los plazos de entrega, Veitch se quedó sin páginas y no pudo o no supo construir in climax satisfactorio, haciendo que el final fuera super apresurado y anticimático. Aunque narrativamente todo queda suficientemente explicado, en mi opinión debería haber contado con 8/10 páginas más para haber podido contar correctamente el final creando un climax que realmente fuera satisfactorio.

Mi yo de 1992 disfrutó este comic aunque siempre me ha parecido un peldaño por debajo de las novelas de Timothy Zahn que se estaban publicando de forma casi simultánea. Aunque sin duda tienen el feeling perfecto de lo que un comic de Star Wars debería transmitir.

Comentaba al comienzo que mi análisis de este Star Wars: Dark Empire que planteaba este post con dos niveles. El primero recordando mis impresiones de hace 28 años y el segundo nivel de análisis el que me ha producido la relectura de este comic después de haber sufrido el desastroso Star Wars Episodio IX: El ascenso de Skywalker de J.J. Abrams, y pensando globalmente en la tercera trilogía cinematográfica.

Y me da rabia recordar que Lucasfilm desechó todo el concepto del Universo Expandido en el que se incluye este comic o las novelas de Zahn, para dar total libertad a los directores y guionistas de Disney / Lucasfilm de contar mejores historias sin estar coartados por las decenas de historias previas. Vista la ridiculez de tantas y tantas cosas de las películas, como la Primera Orden que No es el Imperio que al final resulta que sí que lo es porque Palpatine estaba controlándolo todo en la sombra, y el terrible desastre cinematográfico, se confirma que Disney no necesitaba inventar la rueda, sólo buscar de verdad contar las mejores historias evitando los refritos o reboots, algo que sólo transmite falta de creatividad y valentía de los que lo realizan.

Hablando de Palpatine, debo decir que su aparición en Star Wars IX renacido mediante clonación tiene muchísimas similitudes con lo que nos cuenta este comic, pero Veitch se molestó en explicar y justificar todo lo que sucede de forma más que adecuada, creando además un suspense que funciona razonablemente bien en el comic, mientras que Abrams se lanzó a la piscina sin tener ni bañador ni agua, creando uno de los desastres creativos más decepcionantes que he sufrido en mi corazón de fan.

Como fan friki, reconozco que no me importa si Hellboy, Suicide Squad o Terminator Genysis son malas películas, porque son productos de entretenimiento sin más. Pero Star Wars era algo más que ocio, era algo especial. Lamentablemente, gracias a Disney, Star Wars se ha convertido en una franquicia de ocio más al mismo nivel que muchas otras, y últimamente una que no ha sabido ofrecer un buen producto a sus fans.

Leer Star Wars Dark Empire después de ver el Episodio IX ha hecho que aprecie mucho más el trabajo de Veitch y Kennedy. La elección cromática de Kennedy sigue luciendo extraña, eso no voy a negarlo, pero si le aporta una cualidad atemporal al comic que consigue que visualmente no haya envejecido nada mal.

Además, hay un montón de ideas poderosas en este comic y de información relativa a los Jedis, la Fuerza y el Lado Oscuro y en general sobre la galaxia que muestra que hubo una profunda reflexión sobre el mundo de Star Wars, lo que le hacía funcionar y necesitaba. En este mundo actual de “autores” que se creen más listos que los creadores de las obras que adaptan a cine o televisión, veo que Veitch a dejado en muy mal lugar a J.J. Abrams, Chris Terrio y compañía.

Star Wars: Dark Empire no es en ningún caso una obra redonda. Pero llegó en un momento clave de mi vida en que necesitaba leer Star Wars, y ocupó durante mucho tiempo un lugar especial en mi corazón de fan. Algo que muy pocas obras pueden alcanzar hoy en día.

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Aliens de Mark Verheiden y Mark A. Nelson (Dark Horse)

En 1988, Dark Horse Comics cambió el paradigma editorial americano con la publicación de la primera miniserie de Aliens, escrita por Mark Verheiden y dibujada por Mark A. Nelson, continuando los sucesos de la película de James Cameron de 1986. El siguiente comic clásico de la editorial del Caballo Oscuro que hoy quiero recordar.

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En el espacio profundo, un equipo de rescate es atacado por monstruos aparentemente imparables. Se llama a los marines, pero necesitan a alguien con experiencia. Pronto Hicks (el superviviente de Aliens con cicatrices horribles) y Newt (que ahora tiene casi dieciocho años) se encuentran en una misión para localizar y destruir el mundo natal de los Aliens.

Esta primera miniserie de Aliens de 6 números fue publicada en Estados Unidos entre 1988 y 1989. En España por Norma Editorial en 1991, dentro de su colección Nostromo dedicada a las adaptaciones de franquicias cinematográficas.

Al adquirir la licencia para publicar comics de Aliens en 1988, los responsables de Dark Horse Comics Mike Richardson y Randy Stradley tomaron la decisión desde el principio de no publicar series mensuales ilimitadas tal y como Marvel Comics hizo con los comics de Star Wars, sino que prefirieron construir su línea editorial a partir de series limitadas, one-shots e historias cortas más o menos autoconclusivas, lo que permitiría una mayor libertad creativa y flexibilidad para los escritores y artistas implicados, además de permitir a la pequeña editorial poder mimar como se merecían cada una de las historias. Tras Aliens, los comics basados en licencias aumentaron con las primeras miniseries de Predator (1989), Terminator (1990) y, por supuesto, la también mítica Aliens vs Predator (1990).

Mark Verheiden es ahora un reconocido escritor y productor de cine y televisión, tras haber trabajado en series como Battlestar Galactica, Heroes, Falling Sky o Daredevil, además de escribir los guiones de películas como The Mask o Time Cop. Pero en 1986 era un chaval de Portland (Oregon),con ganas de comerse el mundo. Muy activo en la escena comiquera local, se hizo amigo de Mike Richardson y Randy Stradley, que acabaron fundando Dark Horse Comics.

Aunque se mudó a Los Angeles para luchar por su carrera como guionista, Richardson y Stradley le preguntaron si tenía alguna idea para un comic. Este propuesta acabó siendo The American, el primer comic publicado de Verheiden en 1987 con dibujo de Chris Warner. Tras el éxito de este comic, Richardson y Stradley le ofrecieron escribir la primera miniserie de Alien de 6 números, publicada finalmente entre 1988 y 1989 y que contó con dibujo de Mark A. Nelson, con la peculiaridad de ser publicada en blanco y negro, una “anormalidad” dentro del mundo editorial americano mainstream.

Dark Horse planteó esta serie como una continuación directa de Aliens: El Regreso de James Cameron de 1986. Verheiden comenta que por contrato no podían usar al personaje de Ripley interpretado por Sigourney Weaver, pero quitando eso tuvieron una libertad prácticamente total para crear el comic que ellos quisieron. Otro elemento destacado es que dado que en ese momento no tenían claro si esta iniciativa iba a tener continuidad porque no sabían si el comic iba a ser un éxito o un fracaso, no se guardaron nada en estos seis números protagonizados por unos traumatizados Hicks y Newt.

Frente al tono de aventura espacial de la película de Cameron, Verheiden optó por crear un guión más cercano al tono de terror de Ridley Scott centrado en una adolescente Newt que se encuentra traumatizada en la Tierra tras haber sido abandonada por Ripley, por causas no aclaradas en esta miniserie. Y no es que el mutilado Hicks se encuentre mucho mejor en los diez años que han transcurrido desde el final de la película de Cameron hasta ahora. En todo caso, a pesar de centrarse en el retrato psicológico, Verheiden comenta también que aprovecharon al máximo las ventajas del comic respecto al cine al no estar limitados por un presupuesto, unas localizaciones concretas y los limitados efectos especiales de la época.

En esta primera miniserie volveremos a ver a Hicks y Newt enfrentarse a los Xenoformos, pero también les veremos viajar hasta el planeta natal de los Aliens junto a un nuevo equipo de marines espaciales, además de encontrarse con la raza de los Spaces Jockeys presentados en la película original de Ridley Scott. Sin olvidarse de la repercusión que la existencia de los Aliens provocaría en la Tierra, de forma que el argumento en la Tierra cobra casi más protagonismo durante esta serie que el viaje de Hicks y Newt al espacio.

Esta primera miniserie nos cuenta una buena historia utilizando elementos clásicos de las películas, como es el colocar a los protagonistas en medio de una lucha entre corporaciones para controlar al Alien, a los que añade unas dosis de fanatismo religioso que complican el futuro de la raza humana. Como en las películas, el Alien no es ni bueno ni malo, sino que actúa según su naturaleza y buscando sobrevivir. Si hay un villano en esta historia, estos son la codicia del ser humano representado por el conglomerado militar-industrial, que no duda en sacrificar a quien sea con tal de conseguir su “activo”. Como dicen en el propio comic, al final la raza humana cae no por culpa del alien sino por sus propias miserias.

El comic sorprende un poco por el marcado tono intimista al estar centrado en el retrato psicológico de Newt, por lo que si algún lector viene buscando un “all-out war”, quizá puede verse un pelín decepcionado. Sin embargo, me parece una notable añadido a los mitos de Aliens y, como fan de los personaje de Newt y Hicks, este comic me parece una pasada.

En lo referente al apartado artístico, la principal sorpresa de esta miniserie viene a partir de su propia naturaleza de comic en blanco y negro. Entiendo que esta decisión vino provocada primero y principal debido a que Dark Horse Comics era una editorial pequeña con apenas 2 años de vida que tenía que ajustar gastos en todo lo que pudiera. De hecho, su mítica antología Dark Horse Presents era un comic en blanco y negro. Esta decisión artística era habitual dentro del mundo underground e independiente, pero justo por eso transmitía la sensación de comic y editorial pequeña, nada que ver con los gigantes Marvel y DC, pero incluso también alejado de los First o Eclipse que publicaban en color. Una vez confirmado el éxito monumental de este comics, las posteriores miniseries de Aliens ya fueron publicadas en color, al igual que todos los comics de Predator, Terminator y del resto de franquicias que vinieron después.

Sin embargo, si eliminamos la vertiente económica y empresarial, lo cierto es que el blanco y negro funciona para transmitir el tono agobiante que la historia requería. El dibujante Mark A. Nelson fue elegido para realizar este comic. Nelson, nacido en 1953, es un ilustrador de juegos de rol como Dungeons & Dragons que había trabajado en editoriales como First Comics, Eclipse Comics y Kitchen Sink.

Sus páginas de Alien reproducen perfectamente los diseños de H.R. Giger y muestra a unos Xenomorfos igual de aterradores que en el cine. Además, los marines y los diseños de las naves y el mundo futurista están muy bien conseguidos por parte de Nelson, que muestra un gran detallismo en ese aspecto. Sin embargo, aunque su principal valor es la creación de una atmósfera opresiva y malsana y creo que es un buen ilustrador que consigue crear algunos momentos de pesadilla, le veo muy limitado como narrador, como storyteller. Empezando porque dibuja todas las caras iguales y hace que sea confuso saber quién aparece en cada viñeta. Además, narrativamente sus viñetas son muy estáticas y no hay una buena fluidez en la página. En este aspecto, el resultado global lo calificaría sólo de correcto.

El éxito de esta miniserie, que en los recopilatorios posteriores fue denominada “Outbreak / Estallido” fue arrollador y confirmó la rentabilidad comercial de realizar comics de franquicias cinematográficas de éxito. Verheiden acabó realizando dos miniseries más, ya en color, que forman una historia completa: Aliens Book 2: Nightmare Asylum junto al ilustrador Denis Beauvais (1990), y Aliens: Earth War junto a Sam Kieth en 1991. Como curiosidad, Dark Horse ya pudo utilizar a Ripley en Earth War y se convirtió como no puede ser de otra manera en la gran protagonista, al responderse la pregunta de donde había estado todo este tiempo.

Por contra, el estreno en 1992 de Alien 3 supuso un mazazo para Dark Horse, al entrar la película de David Fincher en contradicción con todo lo narrado en estos comics, hasta el punto que Dark Horse en las siguientes ediciones de recopilatorios optó por eliminar el nombre de Newt y Hicks para intentar minimizar de alguna manera esta diferencia frente al canon cinematográfico.

A pesar de haber pasado más de 30 años desde su publicación, esta primera miniserie de Aliens sigue siendo super interesante y me ha parecido una lectura espectacular que ningún fan de los Xenomorfos debería perderse.

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