Conocí al director Paul Urkijo Alijo gracias a Irati . Gaua es su siguiente película, y comparte muchas de las claves de esa película.
PUNTUACIÓN: 7/10
Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin huye de su marido, abandonando el caserío en mitad de la noche. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino, se topa con tres mujeres que, mientras lavan la ropa junto al río, comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para su asombro, Kattalin acabará convirtiéndose en parte de esas mismas historias.
Paul Urkijo Alijo nace en 1984 en Vitoria-Gasteiz (Pais Vasco). Desde muy pequeño le apasionan el cine, la ilustración, la literatura, y los cómics, con predilección por el género fantástico, siendo un gran aficionado a la lectura de mitología y cuentos tradicionales. En 2008 Se licencia en Bellas Artes y profesionalmente se dedica a la realización de audiovisuales, la ilustración y la infografía. Así comienza a escribir y realizar sus propios cortometrajes de ficción y animación. Los cortometrajes que ha escrito y dirigido han ganado 85 premios nacionales e internacionales y más de 400 selecciones por todo el mundo. En 2016 escribe, produce y dirige su primer largometraje titulado Errementari, una película de género fantástico basada en el cuento del folclore vasco “Patxi Errementaria”. En 2023 estrenó Irati.
Además de dirigirla, Urkijo también escribe el guion de la película. La pelicula de 93 minutos de duración cuenta con Música de Aránzazu Calleja i Mursego, fotografía de Gorka Gómez Andreu y montaje de Elena Ruiz Guitart. La novedad de esta película estrenada este año en el Festival de Sithes es que está rodada íntegramente en euskera, aunque yo la he visto en su versión doblada.
En el reparto encontramos a Yune Nogueiras como Kattalin, Ane Gabarain como Beltra, Elena Irureta como Graxiana, Iñake Irastorza como Reme, Xabi «Jabato» López como Pello, Erika Olaizola como Maritxu, Elena Uriz como Estertxi, Manex Fuchs como Mateo, Elías García como Gaueko, Inguma y Akerbeltz, y Laura Iturregi como Eugenia.
Irati fue una película que destacaba principalmente por la celebración de la cultura y la historia del norte de España. Su diseño de producción era fantástico pero sufría por una historia flojita que transitaba por demasiados lugares comunes, y unas interpretaciones casi amateurs por la limitación de tener que trabajar con actores que hablaran euskera.
Lo primero a destacar de Gaua es que me ha parecido muchísimo mejor película. Como en Irati, el diseño de producción es fantástico, con un vestuario maravilloso y una iluminación naturalista que consigue llevarte al pasado del norte de España. La historia se nutre de las historias populares y el folklore del norte de España relativo a las brujas, con el típico toque anticatólico esperable en este tipo de historias. La historia tiene un fuerte elemento feminista y de sororidad femenina, mientras que los hombres adultos de esta historia son todos malvados, egoístas y se merecen lo que les va a pasar. Dentro que esto es super evidente, tengo que decir que en el contexto de esta historia funciona y no ha generado incomodidad mientras la veía.
Pensando en películas españolas con temática de brujas, en Akelarre (Pablo Agüero, 2020) existía una estudiada ambigüedad en una historia planteada en términos realistas sobre el mundo de las brujas y cómo a menudo se acusaba a gente inocente por motivos diversos. En contraste, Gaua juega desde el principio dentro de la temática fantástica, inspirada en el mundo de los cuentos oscuros y las historias de terror. La magia y los seres sobrenaturales existen y forman parte del acervo cultural y social de la región. Y en este mundo de dioses primigenios y demonios, Kattalin se escapa de su abusivo marido en medio de la noche, adentrándose en un mundo oscuro y peligroso. Tras caer desmayada, se despierta tras ser encontrada por tres ancianas que comparten historias en el lavadero local. En ese momento estas mujeres son libres de sus maridos y de las rigurosas leyes del párroco local, siendo realmente libres para beber, reir y pasar un buen rato. Katta escuchará varias historias terroríficas que en realidad son parte de su propia vida.
La estructura de cuento oscuro hace que cada historia nos muestre una faceta diferente de una comarca dominada por el miedo a los párrocos cristianos, que buscan «chivatos» que acusen a brujas o cualquiera que se enfrente con su doctrina. Junto a esto, tenemos el machismo social que obliga a las mujeres a casarse o quedar como solteronas.
El problema de Irati aparte de las lamentables interpretaciones fue que la historia era muy muy floja y estaba llena de lugares comunes. Y Gaua tiene unas actrices que hacen un trabajo estupendo transmitiendo todo lo que el director necesitaba de ellas. Me han gustado mucho Yune Nogueiras como la joven protagonista Katta, y Ane Gabarain, Elena Irureta e Iñake Irastorza como las 3 ancianas brujas.
El diseño de producción y la iluminación naturalista plantea momentos oscuros en los que los efectos especiales de los seres sobrenaturales están perfectamente integrados, quedando guay. Los planos nocturnos refuerzan la belleza de los bosques de euskadi, y el akelarre final, aunque esperable, está rodado con fuerza y buen gusto.
El problema principal que he visto es el de los lugares comunes. Para ser una película de 90 minutos hubo varios momentos en que las historias se me hacían largas, y siempre tenía la sensación que todo lo que me mostraban me sugería que esto ya lo había visto anteriormente. Posiblemente mejor. Dentro que no hay nada especialmente malo, en uno de los cuentos la narración resulta confusa porque empieza en el teórico presente para pasar al pasado sin ruptura evidente, lo que hace que lo que se ve resultara confuso. Además, hay un akelarre final, qué menos, pero se plantea un sorprendente final feliz que es un WTF? como una casa que se lo han sacado de la manga directamente porque si. Lo hizo un mago, pero aplicado al mundo de las brujas. Quizá parte del problema en la historia es la falta de ambigüedad, las buenas son muy buenas y sufren mucho y los malos son muy malos y se merecen lo que les pasa. En parte, la estructura de cuento permite este simplismo. Pero también provoca que la película en la parte del guion no sea tan bueno como la ambientación de la película.
En general, Gaua me ha gustado, creo que ha sido dinero bien invertido. Sin embargo, hablando en términos generales, estaba viendo Gaua y no dejaba de pensar en algo que mi amiga Bea nos ha comentado en varias ocasiones sobre la Leyenda Negra, entre otras en el último podcast de El Colmo dedicado a las películas de brujas. Y es que se habla mucho en el entretenimiento mainstream sobre la Inquisición española como si fuera el mayor genocida de la historia, y lo cierto es que en España casi no se quemaron brujas, mientras que en países como Alemania, Suiza, Polonia y muchos más se persiguieron muchísimo más y se mataron a miles de personas. Miles y miles más que en España. Algo que aparentemente no concita el rechazo de sus sociedades. Mientras, en España en los últimos años Akelarre y ahora Gaua comparten la crítica hacia la iglesia católica y dan una imagen algo distorsionada de la realidad histórica, sobre todo cuando como digo la comparas con la realidad de otros países. Y está genial intentar destacar el folclore local y sus tradiciones, pero canta un poco que siempre se busque el enemigo de fuera para aglutinar a «tu» pueblo. Es tan evidente que la parte feminista con hombres super malos todos ni siquiera me molestó en esta película.
En todo caso, esta es una apreciación lateral hacia una película que ya digo que en líneas generales me ha gustado. Si te gusta la historia y el folklore medieval, creo que Gaua te va a gustar.
Comparto el trailer de la película:
Gaua me ha gustado y tiene una ambientación fantástica. Pero al mismo tiempo, todo me sonaba a ya visto, lo que en cierta forma me ha restado puntos.
PUNTUACIÓN: 7/10
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