Crítica de Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña (Marvel Comics – Panini)

Aprovechando una sesión de firmas, mi hermano Fernando compró la miniserie Vengadores: Crepúsculo de Chip Zdarsky y Daniel Acuña firmada por el artista murciano. Comparto mis impresiones tras su lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En un mundo de prosperidad, el Capitán América ya no existe. Pero Steve Rogers todavía está ahí, vagando a través de una América donde la libertad es una ilusión, donde Los Vengadores son extraños y sus amigos murieron hace mucho tiempo. ¿Cómo reúnes a Los Vengadores en un mundo que no los quiere? 

No compré en su momento esta miniserie de 4 números de Panini en la que recopilaba los 6 números publicados en USA. Soy fan de Daniel Acuña y me parece uno de los dibujantes de mayor personalidad de la Marvel actual. Sin embargo, en los últimos años no he conectado con los guiones de Chip Zdarsky. Ni con los temas sobre los que escribe ni con la misma estructura o diálogos que incorpora a sus historias. Zdarsky no es para mi, y no pasa nada. Puestos en la balanza Acuña con Zdarsky, el presupuesto limitado mandó para la no compra. Como comentaba, un viaje a Madrid de mi hermano y una sesión de firmas de Acuña en Tomos y Grapas me ha permitido, además de leer la miniserie, descubrir que Acuña es una persona super maja con el que da gusto hablar.

Y empezando por las cosas positivas, el dibujo de Daniel Acuña es extraordinario. Estamos en un mundo futuro en el que hace casi 30 años que los superhéroes desaparecieron tras el desastroso Dia H en el que muchos héroes murieron combatiendo a Ultrón. Héroes y casi la mitad de la población de Boston. El gobierno americano prohibió a los superhéroes y empezó a perseguirlos, lo que provocó que los pocos que sobrevivieron abandonaran.

Este mundo del futuro implica diseñar todo. Por supuesto los nuevos trajes de los Vengadores que conoceremos en esta historia, así como de los vilanos. Pero también los vehículos, la ropa y los elementos de tecnología de una sociedad que aparentemente es feliz y ha conseguido una buena vida durante estos años. En ese aspecto, el trabajo de Acuña es espectacular. En realidad, es un trabajo que justifica la compra de un comic independientemente de la historia que se trate.

El corazón de la historia es un Steve Rogers anciano que ha visto como su suero del super soldado se agotaba y vive sus días resignado a que sus mejores días están en el lejano pasado. Steve abandonó como el resto de héroes, pero se siente mal porque ve como la sociedad está abandonando la democracia a cambio de la seguridad que el actual gobierno le proporciona. Una seguridad que se ha convertido casi en autoritarismo, con un gobierno que acalla y persigue al discrepante. Llegará un momento en que Steve no podrá aguantar más injusticias e intentará luchar una vez más. Hasta donde puede luchar un anciano.

La historia de Zdarsky me ha sonado a ya vista de principio a fin. Se han publicado tantas historias de futuros distópicos que todo me sonaba demasiado familiar, no siendo esa una sensación positiva para este comic. Y por un lado entiendo que hay una serie de conveniencias inevitables para que esta historia pueda suceder. Empezando porque el propio Steve Rogers abandonara su trabajo hace 30 años. O que Thor abandonara la Tierra para vivir en Asgard. Son cosas que tienen que pasar o no hay historia. Aunque eso en realidad vaya contra el ADN de los personajes.

Cuando el comic avisa de los peligros de cambiar democracia por seguridad, Zdarsky obviamente plantea una crítica a la presidencia de Donald Trump y sobre todo a la sociedad que le vota. Unido a una crítica a los magnates tecnológicos (¿He oído Elon Musk?) que dominan a los políticos desde las sombras. Iba a escribir que era una crítica sutil, pero en realidad de sutil no tiene nada. Y en realidad, esta idea no es para nada original por parte de Zdarsky, a lo largo de los años hemos leído en Capitán América numerosas historias con el mismo argumento mejor contadas que esta.

Dentro de las conveniencias ridículas, la más grosera de todas es el hecho que Tony Stark muera y Janet Van Dyne desaparezca, y su hijo James Stark quede al cuidado de un supuesto hermano de Edvin Jarvis que en realidad es Cráneo Rojo. Como digo, es un elemento necesario sin el cual no hay comic y que explica que en 30 años Cráneo utilice los recursos de Industrias Stark para convertir los Estados Unidos en una autocracia autoritaria. Pero la idea es sencillamente ridícula y no aguanta el análisis más ligero. Pueden haber conveniencias, pero la mayoría de situaciones me parecían ridículas o forzadas más allá de lo racional.

Un anciano Luke Cage que lidera a un nuevo grupo de Defensores dará a Steve la oportunidad de volver a la lucha gracias a un nuevo suero del Super Soldado. A partir de ahí, el renovado Capitán América tendrá que reunir a un nuevo grupo con Ms. Marvel, una nueva Ojo de Halcón, la sorpresa de Tony Stark, cuya consciencia fue mantenida con vida en Industrias Stark, Thor y una aparición estelar de última hora.

Al ser un comic de superhéroes, tras 30 años dominando el país en la sombra, Cráneo Rojo decide realizar un golpe de estado matando al Presidente, para tomar el control. Esto da la excusa para el gran climax final con una gran batalla en Washington con el destino de la nación en juego. Aunque el comic se titula Vengadores: Crepúsculo, casi parece un comic de Capitán América, dado que el corazón emocional de todo gira en torno a él, como también el principal combate contra Cráneo Rojo.

El comic de superhéroes se nutre de los momentazos. Momentazos que Acuña aprovecha para crear páginas impresionantes. Pero en realidad, los hechos que Zdarsky plantea para generar esos momentos son ridículos, como que Thor llegue en el momento en que alguien le reza pidiéndole ayuda. ¿Significa eso que NADIE le pidió ayuda en 30 años? Y lo mismo para el momentazo de Janet Van Dyne, que esconde una decisión totalmente absurda que dejó a su hijo solo durante tres décadas. Y esto es en realidad el problema de gran parte del comic.

Por cada momentazo visual en el que Acuña lo clava, tenemos una decisión narrativa cogida por los pelos siendo generoso. Empezando por todo, TODO, lo relativo a la historia de James Stark. Hablaba de la sensación de haber visto cosas similares a lo visto en este comic, pero mejor en comics previos. La llegada de Hulk es un ejemplo perfecto, recordando el primer arco de The Ultimates de Mark Millar y Bryan Hitch. Lo que pudo ser un momentazo se convierte en un cliché esperable en una historia alternativa como esta.

Como comic de dejarte llevar y no pensar demasiado, Vengadores: Crepúsculo me parece una gozada gracias a un dibujo impresionante de Daniel Acuña. Como digo, sólo por él merece la pena leer este comic. Aparte de todo lo demás, Acuña imprime una personalidad alucinante a sus páginas, y sus personajes transmiten humanidad y empatía, sabiendo crear los momentos más grandes que la vida que los fans de Los Vengadores hemos aprendido a apreciar.

Pero lo cierto es que la historia de Zdarsky transita lo funcional para que la historia suceda, con las situaciones ridículas que no tienen sentido y que van en contra del corazón de estos personajes. Como comentaba al principio, Zdarsky es un escritor que no es para mi. Y con Vengadores: Crepúsculo tengo una nueva prueba. Que lo disfruten sus fans.

Comparto las primeras páginas del comic:

Me da pena que Daniel Acuña no haya tenido un mejor guion de Chip Zdarsky para esta miniserie. A pesar del maravilloso dibujo del murciano, la sensación de «esto ya lo he leído antes mejor» y «esto es un absurdez» estuvieron demasiado presentes durante la lectura.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.