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Crítica de Hamnet de Chloé Zhao

Inauguro las películas de los Oscars 2026 con Hamnet, la nueva película de Chloé Zhao (Nomadland, Eternals) y protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

La historia de Agnes, la esposa de William Shakespeare, en su lucha por superar la tragedia familiar que irrumpe en su vida. Una historia con el telón de fondo de la creación de una de las más conocidas e importantes obras de Shakespeare, ‘Hamlet’. (FILMAFFINITY)

Chloé Zhao (Pekín, 31 de marzo de 1982) es una directora de cine china-estadounidense. Nació en Pekín pero pasó su adolescencia en Brighton, Reino Unido. Estudió ciencias políticas en Mount Holyoke College, después de lo cual se apuntó a un programa de dirección de cine de la Universidad de Nueva York. Hizo su película debut con Songs My Brothers Taught Me, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2015. En 2017, fue premiada en el Festival Internacional de Cine de Cannes por su película The Rider, pero la aclamación popular llegó este 2021 al ganar Nomadland tres Oscars entre ellos Mejor Película, Mejor Directora y Mejor Actriz Francis McDormand. Tras ella estrenó Eternals para Marvel Studios, una película que generó una encendida polémica entre los fans.

Hamnet está basada en el libro de Maggie O´Farrell. Ambas, O´Farrell y Zhao, escribieron el guion de la película. Zhao además de producirla, monta la película junto a Affonso Gonçalves. La película de 126 minutos cuenta con fotografía de Łukasz Żal y música es de Max Richter.

Hamnet ha sido aclamada por la crítica. La película ganó los premios a Mejor Película Dramática y Mejor Actriz en una Película Dramática (para Buckley) en la 83.ª edición de los Globos de Oro, y Buckley ganó además el premio Critics’ Choice a la Mejor Actriz. La película recibió ocho nominaciones en la 98.ª edición de los Premios Óscar, incluyendo Mejor Película, Mejor Director para Zhao y Mejor Actriz para Buckley.

Jessie Buckley y Paul Mescal son los grandes protagonistas, interpretando a Agnes y William Shakespeare. Emily Watson es Mary Shakespeare, madre de William, Joe Alwyn hace de Bartholomew Hathaway, hermano de Agnes. Jacobi Jupe interpreta a Hamnet Shakespeare, el hijo de William y Agnes y gemelo de Judith (Olivia Lynes), cuyo fallecimiento provocará todo el drama de la historia. Por último, Bodhi Rae Breathnach hace de Susanna, la hija mayor de la pareja.

Chloé Zhao se hizo conocida en sus primeras películas entre otras cosas por un estilo de cámara en mano casi documental que resultaba muy llamativo, colocando al espectador siempre al lado del protagonista. Tras ver Hamnet queda claro que Zhao ha refinado su estilo, porque la película está rodada de forma super elegante, con unos encuadres bellísimos y una fotografía casi poética, olvidándose de la cámara en mano excepto en unos pocos momentos. El trabajo de Zhao en todas sus facetas me parece fantástico.

Hamnet es una película de estados de ánimo. Incluso en los momentos en que William y Agnes Shakespeare son felices hay una sensación de desastre inminente. Y cuando Hamnet fallece, el drama y el duelo se apoderan de la película. Por comentarios y sensaciones, creía que la película iba a provocar una llorera absoluta y diría que no es tanto, aunque hay momentos super dolorosos y dramáticos. Unos momentos resueltos de forma maravillosa por la pareja protagonista. (Inciso, hablando con una compañera de trabajo, resulta que ella si se pasó llorando casi todo el último tercio de la película, y me comentaba que sólo de volver a pensar en ella le entraba emoción).

Hamnet disfruta de unos actores increíbles. Jessie Buckley lleva la voz cantante porque la película se plantea la mayor parte del tiempo siguiendo su punto de vista. Agnes es una persona con una fuerte conexión al mundo natural que tiene el presagio de que algo puede sucederle a sus hijos. A pesar de hacer todo lo que estuvo en su mano, su hijo Hamnet muere y eso provoca un agujero en su corazón, aumentado porque su marido no está con ella, al irse a Londres a triunfar en el teatro. Reconozco que no tenía ubicada a Buckey, y su trabajo es estelar. Aparte del drama y del dolor puro por la muerte de un hijo, Buckey transmite un montón con unos matices alucinantes, pasando del llanto a la alegría y de nuevo al dolor de forma magistral. Dicho esto, y reconociendo lo mucho que me gusta la película en general y el trabajo de Buckey en particular, creo que hay una parte importante de la película que se construye a partir de pornografía emocional, alargando planos para recrearse en el dolor de esta madre. Que Buckey resuelve de forma super emocionante, pero que no dejan de ser lo que son.

Por su parte, Paul Mescal se ha convertido en la «próxima estrella» de Hollywood, al participar en varias películas «importantes» recientes y ser promocionado por todos lados. De alguna manera, lo mismo que hicieron con Austn Butler hace un par de años. Mescal está genial poniendo cara a William Shakespeare. Un hombre bueno que tiene mundos en su cabeza que no sabe expresar con palabras, pero que aprenderá a plasmarlos en el papel. Mescal transmite todo el dolor y el sufrimiento de un padre en su situación. Un padre que tiene que irse de su casa para poder canalizar sus sentimientos y su imaginación en el papel. Aunque reconozco que creo que Mescal tiene una cara un poco rara que hace que no consiga conectar con él, creo que es un gran actor.

En realidad, el casting me parece que es fantástico. Emily Watson como la madre de William tiene un papel pequeño pero super potente. Y las dos niñas actrices que interpretan a las hermanas de Hamnet están también increíbles. Se nota que Zhao es una buena directora de actores y ha conseguido que todos estén maravillosos dentro de los dramáticos papeles que tienen que interpretar. En general, el tratamiento del duelo de los protagonistas y del resto de su familia me parece que está super bien.

En relación a la historia, me ha resultado super llamativo que en estos momentos de «resignificación» de contenidos clásicos en el entretenimiento mainstream, la mayoría de las veces para denigrar a esos personajes o hechos históricos al pasarlos por el prisma de lo políticamente correcto de 2020, Hamnet es una celebración del más grande escritor de las letras británicas, y de su obra más celebrada. Porque podría argumentarse que Shakespeare fue mezquino al abandonar a su mujer y sus hijas tras fallecer su hijo para irse trabajar a Londres. Sin embargo, la película hace un triple tirabuzón argumental y dramático al afirmar que Shakespeare no sólo escribió una de las grandes obras en lengua inglesa, sino que usó la obra de teatro para ayudar a que su esposa Agnes pudiera decir adiós a su hijo fallecido, además de ser la forma en que exorcizó sus propios demonios internos. La obra de teatro convierte a su hijo en un ser inmortal conocido por (casi) toda la humanidad, y consigue que Agnes le perdone por no haber estado con ella y por tener su cabeza siempre en las nubes pensando en sus historias. Unas historias que a estas alturas son ya patrimonio cultural de la humanidad. De alguna forma, esta obra de teatro es la forma de pedir perdón y de recibir la absolución por parte de Agnes, cosa que consigue. Lo que sirve para dar el final perfecto a la historia. Un final incluso positivo tras la epifanía de la madre que consigue dejar ir a su hijo.

La representación de Hamlet tiene momentos super emocionantes, con unos momentos de Buckey y Mescal antológicos, sobre todo de ella. Es muy interesante la forma en que Zhao hace un corta-pega con los diálogos de la obra de teatro, cogiendo sólo lo que necesita dramáticamente, olvidando por ejemplo que el padre de Hamlet, el Rey asesinado, pide a su hijo que le vengue y mate a su asesino. El climax emocional es perfecto y consigue que la película termine en el momento justo, no sobrándole ni una coma. Ni tampoco necesita nada más. Porque si nos guiamos de los hechos históricos conocidos, igual Shakespeare no volvió con su esposa y se quedó en Londres hasta su muerte. No se si esto fue así pero diría que es lo más probable. Así que está bien que la película termine donde lo hizo.

Para ayudar a la belleza y dramatismo de los momentos clave, la película se apoya en una buenísima banda sonora Max Richter, que amplifica el drama y la epifanía emocional que vivirán los protagonistas durante esa obra de teatro. La música es perfecta para la intención de Zhao, como también lo es la fotografía, el montaje, el vestuario y todo lo relativo al diseño de producción.

Hamnet me ha gustado mucho, la verdad. Creo que es una película en la que todo es de notable para arriba, y que consiguió dejarme con la mejor sensación posible, dentro del drama tremendo que acababa de ver.

Sin embargo, puesto a decir algo menos bueno, dentro de lo mucho que me gusta, hay que reconocer que Zhao plantea un ejercicio evidente de pornografía emocional a partir del drama de Agnes, que Jessie Buckey recrea de forma magistral. Algo planteado para hacer una película «premiable» que fuera aclamada en la temporada de premios, apoyado en las interpretaciones pero también en la resignificación de hechos históricos clave para la cultura anglosajona. Que están buscando premios diría que es algo que se nota casi desde el primer fotograma en el que vemos un bosque británico. En todo caso, aunque la pornografía emocional es evidente, al menos está realizada con estilo y personalidad, por lo que no es algo que me moleste o que me baje su nota.

Lo que si diré, de nuevo recalcando que es una película que me ha gustado mucho, es que para mi no es la mejor película del año 2025 ni muchísimo menos. Pero me alegro de haberla visto en pantalla grande.

Comparto el trailer de la película:

Hamnet es una película super recomendable, me ha gustado mucho. Pero no diría que es la mejor película del año.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Gladiator 2 de Ridley Scott

24 años después de Gladiator Ridley Scott nos trae una segunda parte protagonizada por Paul Mescal y Denzel Washington.

PUNTUACIÓN: 7/10

Años después de presenciar la muerte del admirado héroe Máximo a manos de su tío, Lucio (Paul Mescal) se ve forzado a entrar en el Coliseo tras ser testigo de la conquista de su hogar por parte de los tiránicos emperadores que dirigen Roma con puño de hierro. Con un corazón desbordante de furia y el futuro del imperio en juego, Lucio debe rememorar su pasado en busca de la fuerza y el honor que devuelvan al pueblo la gloria perdida de Roma. (FILMAFFINITY)

Sir Ridley Scott (Inglaterra, 1937) va a cumplir 87 años a final de este mes de noviembre. Y ya me gustaría llegar a su edad con la vitalidad y la cabeza del director inglés, uno de los grandes directores del cine comercial de los últimos 40 años. Debutó como director de cine con Los duelistas (1977) y obtuvo un mayor reconocimiento con su siguiente película, Alien (1979). Sus películas abarcan un amplio abanico de escenarios históricos, desde la Roma del siglo II en Gladiator (2000), la Jerusalén del siglo XII en El reino de los cielos (2005), la Inglaterra medieval en Robin Hood (2010), la antigua Menfis en Éxodo: dioses y reyes (2014), la Mogadiscio contemporánea en Black Hawk derribado (2001) y los paisajes urbanos futuristas de Blade Runner (1982) y diferentes planetas en Alien, Prometheus (2012), The Martian (2015) y Alien: Covenant (2017). Varias de sus películas también son conocidas por sus fuertes personajes femeninos, como Alien, Thelma & Louise (1991) o La Teniente O´Neil (1997). Y en general ha demostrado que puede hacer lo que quiera, con películas como Black Rain (1989), Legend (1985), Hannibal (2001) o American Gangster (2007). Aunque en alguna ocasión parecía perder el rumbo como con Prometheus (2012), luego se saca de la manga peliculones como The Martian (2015) que demuestran que quien tuvo retuvo. En los últimos años y ya sobrepasando los 80 años, Scott parece que se encuentra en una madurez creativa en la que no quiere parar ni un segundo, quien sabe si por el temor de no poder rodar más adelante. El último duelo (2021), La Casa Gucci (2021), Napoleón (2023) y Gladiator 2 (2024) se han rodado una detrás de la otra sin casi un segundo de respiro.

Gladiator fue un fenómeno en el momento de su estreno en 2000. Aparte de hacer un taquillazo en todo el mundo, ganó cinco Oscars, entre ellos el de mejor película y mejor actor para Russell Crowe. No sorprendió que desde 2001 se intentara realizar algún tipo de continuación, ya fuera como precuela o como secuela, incluso buscando la fórmula para que Russell Crowe pudiera protagonizarla. Tras múltiples tratamientos, finalmente la película que se ha estrenado cuenta con un guion de David Scarpa, colaborador de Scott en los últimos años que ha escrito los guiones de Todo el dinero del mundo (2017) y Napoleón (2024), a partir de una idea suya y de Peter Craig.

Gladiator II cuenta con un enorme presupuesto superior a los 200 millones de dólares y se ha rodado en localizaciones en Marruecos, Malta y Gran Bretaña. La película ha contado con fotografía de John Mathieson, montaje de Claire Simpson y Sam Restivo y música de Harry Gregson-Williams, recuperando varios de los temas de la clásica banda sonora de Hans Zimmer.

En el reparto tenemos a Paul Mescal como Lucius Verus, también conocido como Hanno. El antiguo heredero del Imperio Romano e hijo de Lucilla (Connie Nielsen, que retoma su papel en Gladiator) y Maximus Decimus Meridius (interpretado por Russell Crowe en el clásico de 2000). Pedro Pascal es Marcus Acacius, un general romano que se formó con Máximo y marido de Lucilla. Además, el carisma y la personalidad en la película corren a cargo de Denzel Washington como Macrinus, un antiguo esclavo que posee un grupo de gladiadores entre los que se encuentra Lucius.

Otros miembros del reparto son Joseph Quinn como el emperador Geta, co-emperador de Roma junto a su hermano, Caracalla (Fred Hechinger); Lior Raz como Viggo, el entrenador de gladiadores de Macrino; Alexander Karim como Ravi, un antiguo gladiador que ganó su libertad y luego eligió servir como médico, y Sir Derek Jacobi como el senador Gracchus, retomando su papel de la película original.

Gladiator 2 cumple en la parte de espectacularidad y de producción de gran escala que merece verse en pantalla grande. La película tiene un diseño de producción excepcional, a lo que habría que sumar el vestuario, la peluquería, el atrezzo y resto de elementos. Aparte de un uso del CGI bastante adecuado que ayuda a aumentar la sensación arquitectónica de la película, en la mayoría de escenas hay un montón de personas en plano que hace que la película recuerde a las producciones clásicas del cine de aventuras. Precisamente las película que la primera Gladiator buscaba emular y homenajear.

Hablando del reparto, es una pasada ver a Denzel Washington en pantalla. De hecho, puede decirse sin temor a equivocarse que Washington se come la película con su carisma y presencia, y se apropia de todas las escenas en la que aparece, que son muchas. Sorprendentemente, muchas más de las que hubiera pensado a priori. Esto por un lado es mérito de Washington, una de las últimas estrellas de Hollywood que sólo por él merece pagar por ver una película en el cine. Pero por otro, hay que decir también que el correcto Paul Mescal no tiene el carisma que se le supone a una estrella de cine. Y que si tenía Russell Crowe. Y tener a una figura como Washington todavía resalta más este hecho.

Para ser una película de casi dos horas y media con una estructura bastante previsible, hasta que deja de serlo, lo cierto es que Gladiator II ofrece un entretenimiento de primer nivel que consigue que la película nunca se haga larga. En ese sentido, aparte de algunos problemas del guion y el montaje, el poderío visual y narrativo de Ridley Scott con 86 años me vuela la cabeza. Es digno de elogio ver la forma en que Scott está consiguiendo estrenar películas con esta escala arquitectónica todos los años. Y que a pesar de lo que a continuación comentaré, son películas que merecen verse en pantalla grande y que sales de verlas pensando que ha sido un dinero bien invertido.

Sin embargo, dentro de ser entretenida, en realidad Gladiator II palidece en todo cuando se compara con la primera película del año 2000. Por supuesto el problema de tener a un protagonista como Paul Mescal que está sólo correcto es un problema. Exceptuando a Denzel, otro problema del reparto es que todos están correctos, pero no llegan a tener forma de lucirse. Otro damnificado de la comparación es Joseph Quinn como el emperador Geta, uno de los villanos de la película. Y que queda en segundo o tercer lugar ante la compleja creación que Joaquin Phoenix hizo en la primera película. Y como digo, no es que crea que algún actor está «mal», sino que estar correcto no acaba de cubrir las expectativas. Dicho esto, ver lo desaprovechado que está Pedro Pascal en la película si podría ser un motivo de queja.

Gladiator II es un blockbuster que repite muchos de los convencionalismos de las películas «legado» de franquicias de éxito que llevamos viendo en los últimos años. Excepto por la parte del giro final que prefiero no comentar, en realidad en cuanto a estructura la película es idéntica a la primera Gladiator, con una primera batalla, Lucius hecho esclavo y siendo comprado por un empresario de gladiadores que le llevará a Roma. Todo parece familiar porque lo es, y como digo nada mejora a lo que vimos en 2000. Ni siquiera la batalla naval del coliseo , con toda su espectacularidad, llega a igualar las diferentes escenas de la película original. Y esto no es bueno.

Gladiator II tiene un exceso de devoción hacia la primera película, empezando por la mítica música de Zimmer, que fuerza demasiadas escenas para que provoquen esa sensación en el espectador, pero que narrativamente no tienen sentido en la película. Por ejemplo, cuando Lucius grita al final «Fuerza y Honor» que es repetido por el resto de gladiadores, cuando es una frase que no se había verbalizado antes y no significa nada para esta generación de guerreros. O la escena de la mano de Maximus tocando el trigo, que le hace recordar su casa. Algo que tampoco tiene sentido porque esa escena le recordaba a Maximus su casa EN HISPANIA con su mujer y su hijo, algo que Lucius nunca vivió y no tiene forma de saber. Y está claro que es una escena de su imaginación, pero no puede imaginar lo que no vio ni sintió por sus propios medios. Si me ha gustado ver a Connie Nielsen retomando su papel de Lucilla, y lo mismo para Derek Jacobi como el senador Gracchus. Estos detalles si que me gustaron mientras vi la película. Pero la parte del legado de la película me parece exagerado y mal llevado en algunos momentos.

Luego hay otro tema controvertido, que es el giro que hace que haya película, y es el descubrimiento que Lucius es en realidad hijo de Maximus, que tuvo una aventura con su Madre. En realidad esto es algo que nunca se sugiere en la película. Y lo que es más, esta retrocontinuidad deja en mal lugar al personaje interpretado por Russell Crowe, ya que por un lado engañó a su esposa con Lucilla, y por otro en la película no muestra ninguna conexión paterno – filial con Lucius. Porque no había ninguna. Entiendo que sin este añadido no hay película, pero es algo que no se si me funciona, aparte de lo que significa de mancha para el honor de Maximus.

Comento que las escenas del coliseo, o en general cualquier escena de acción, no son tan espectaculares respecto a la primera. Pero es que en realidad creo que están más contadas. O más concretamente, parece que son escenas con un montaje atroz. Porque en Gladiator cada combate tenía una estructura y un final muy claro. Sin embargo, en Gladiator II hay combates cuyo final no se ve en pantalla porque el montaje precipita un no-final. Por ejemplo en la escena contra los monos o en el combate marino, que están combatiendo y de repente fin. No se si dentro de un año Scott nos sacara un «montaje del director» con una hora más de metraje en la que veamos la conclusión de estas escenas, pero no lo descarto porque Scott es muy fan de estos montajes ampliados, ya desde sus tiempos de Blade Runner. Pero lo cierto es que no siendo un problema gordísimo, si es cierto que son escenas que no lucen como deberían y que me dejaron una sensación sorprendente no para bien mientras veía la película.

Creo que Denzel Washington es lo mejor de la película. Pero siguiendo con el guion, los giros y las sorpresas que hay alrededor del personaje de Macrinus son muy locos. Con un plan que en algunos momentos resulta inverosímil siendo elegante en mi valoración. Luego hay un elemento sobre lo que aún no me he decidido, y es qué analogía tiene Macrimus respecto al mundo actual. Porque todo el entretenimiento mainstream tiene un factor de metáfora de la actualidad. ¿Lo de Macrimus es una metáfora de los peligros de los populismos que trabajan dentro de las instituciones para dinamitarlas cuando alcanzan el poder? Podría ser.

Con todo, Gladiator II resulta super entretenida. Pero la verdad es que el climax final es una sucesión de situaciones demasiado convenientes (o directamente locuras) que provocó que no fuera satisfactorio. Sobre todo con el final homenaje al personaje de Russell Crowe que no pinta nada en ese momento. Pero también con la duda de cómo va a hacer Lucius para conseguir que el «sueño de Roma» que tenía su abuelo el Emperador Marco Aurelio pueda hacerse realidad. Y que a priori y por lo visto en la película, sólo podrá conseguirse mediante una dictadura autoritaria que le permia a Lucius llevarlo a cabo.

Dicho todo esto, creo que Scott tenía todo el derecho de hacer esta película si le apetecía hacerla en este momento de su vida. Desde luego, hacer dos películas con 24 años de diferencia no considero que sea «ordeñar la vaca», dentro que seguro los estudios si piensan que dar luz verde a una película de un concepto popular sea la forma más fácil y sin riesgo de ganar mucho dinero. (Aunque ojo al enorme presupuesto de la película, que exige que recaude más de 550 millones de dólares en todo el mundo sólo para cubrir costes). En ese sentido, mi madre que apenas va al cine me dijo que la apetecía verla y fuimos juntos al cine. Y mi sala el miércoles estaba llena a rebosar, algo que se repitió en todas las sesiones del cine de ese día y que no es para nada habitual. Algo que me sugiere que en realidad el público SI teniamos ganas de ver otra película de gladiadores, dado que en más de 20 años no se había estrenado nada similar. No tengo duda que Gladiator II no va a perder dinero, lo que sería una muestra del buen ojo comercial del director inglés.

Gladiator II es inferior a la primera película de 2000, pero eso no quita que sea muy disfrutable, y que crea que pueda empatizar con varias generaciones de espectadores. Ahora mismo, en la cartelera no hay una película que entretenimiento a la escala que nos presenta Scott. En eso también creo que Scott es un productor mu hábil que sabe dar al público lo que no sabe que necesita.

Comparto el trailer de la película:

Gladiator II es entretenida y espectacular, pero se queda muy lejos del carisma y la fuerza de la primera película.

PUNTUACIÓN: 7/10

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