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Crítica de The Undoing de David E. Kelly (HBO)

HBO estrenó el pasado otoño The Undoing, un thriller psicológico creado por David E. Kelly basada en la novela You Should Have Known de Jean Hanff Korelitz, que tiene a Nicole Kidman y Hugh Grant como sus principales reclamos. Comento mis impresiones sobre este bluf.

PUNTUACIÓN: 5/10

6 episodios. Grace Sachs (Nicole Kidman) es una mujer que ha cumplido todos los sueños de su vida: es una psicóloga que está a punto de publicar su primer libro, tiene un marido devoto, Jonathan Fraser (Hugh Grant), oncólogo pediatra de prestigio, y un hijo que va a uno de los colegios más importantes de Nueva York. Sin embargo, pocas semanas antes de que su libro se publique, la vida de Grace cambia por completo. Una trágica muerte y la desaparición de su marido Jonathan alteran drásticamente su forma de ver el mundo, y la obligan a comenzar de cero. Su única preocupación ahora es garantizar que su hijo pueda vivir la vida que se merece. Por desgracia para ambos, la tarea es mucho más complicada de lo que parece. (FILMAFFINITY)

David Edward Kelley (1956) es antiguo abogado reconvertido a escritor y productor de éxito para la televisión. Es conocido por ser el creador de series como Picket Fences, Chicago Hope, The Practice, Ally McBeal, Boston Public, Boston Legal, Harry’s Law, y más recientemente, Big Little Lies. The Undoing, serie que adapta la novela de 2014 You Should Have Known de Jean Hanff Korelitz es su último éxito televisivo, al hacer historia para la HBO al ser la primera serie original de la cadena en ganar audiencia todas las semanas durante el transcurso de la temporada , con un final que fue el programa más visto desde el final de la temporada 2 de Big Little Lies.

Los seis episodios de The undoing han sido dirigidos por Susanne Bier, directora, guionista y productora de cine danesa. Ha dirigido Brothers (2004), After the Wedding (2006), In a Better World (2010) y Bird Box (2018) para cine, y la miniserie de televisión The Night Manager y The Undoing para HBO. Bier es la primera directora en ganar un Globo de Oro, un Premio Primetime Emmy y un Premio de Cine Europeo.

The Undoing cuenta con fotografía de Anthony Dod Mantle y música de Evgueni Galperine, Sacha Galperine y Víctor Reyes, con la particularidad de que la canción “Dream a Little Dream of Me” que aparece en los títulos de créditos está cantada por la propia Nicole Kidman.

Como comentaba antes, el principal reclamo que vendió la serie es su pareja protagonista. Nicole Kidman es Grace Fraser una psicóloga de éxito casada con prestigioso doctor Jonathan Frazer (Hugh Grant). Donald Sutherland interpreta al rico padre de Grace, al que Jonathan nunca le cayó bien e intentará ayudar a su hija cuando todo su mundo se derrumbe.

El resto del reparto está compuesto por Édgar Ramírez como el detective de policía Joe Mendoza, Noah Jupe como Henry Fraser, el hijo de Grace y Jonathan, Lily Rabe como Sylvia Steinetz, una abogada (también de éxito) amiga de Grace que lleva a su hija al mismo colegio exclusivo que Henry. Noma Dumezweni es la abogada sin escrúpulos (y también de éxito) Haley Fitzgerald experta en conseguir que los culpables no pisen la cárcel. Por último, Matilda De Angelis e Ismael Cruz Córdova interpretan a Elena y Fernando Alves, un matrimonio cuyo hijo Miguel fue tratado de cáncer por Jonathan y que ahora comparte colegio con Henry.

Empezando por los elementos positivos, debo reconocer que el Star-Power de los protagonistas Kidman y Grant resulta un reclamo perfecto, a los que se suma el siempre estupendo Donald Sutherland en el típico secundario de prestigio que ayuda a elevar el caché. Y ellos solos consiguen vender la serie, con un carisma que se transmite en cada escena.

Otro elemento positivo es su propia duración de 6 episodios, que nos permitió verla y conocer el final de la historia en 3 días. En las últimas fechas parece que estoy más interesado en historias cortas con principio y final antes que largas temporadas que se eternicen. En el caso de The undoing, la serie está planteada como una montaña rusa de giros y sorpresas para mantener enganchado al espectador, y reconozco que la serie cumple con el objetivo de entretenimiento, aunque sea con algún detalle absurdo que luego comentaré.

Por otro lado, The undoing cuenta con unos perfectos valores de producción. Está rodada en Nueva York, con el glamour que ello supone, los protagonistas son ricos y famosos que viven en lujosas viviendas y visten de punta en blanco, y se nota que hay un intento clarísimo en cada escena de mostrar a Nicole Kidman como el ejemplo de belleza y estilo perfectos, algo que viene supongo del propio target femenino que busca captar la serie, y del hecho que Kidman es además productora de la serie. Si la ficción en muchas ocasiones sirve para evadirnos de nuestra gris realidad diaria para trasladarnos a un mundo idealizado de lujo y riqueza, The Undoing cumple completamente esta función.

The Undoing traducido sería algo así como ruina, perdición, o deshacer lo que estaba hecho, lo cual ya explica lo que a priori es el concepto clave de la serie, y es seguir a Grace mientras su perfecto mundo se deshace a su alrededor.

Empecé a ver la serie sin haber leído la sinopsis. Pero tras el decepcionante final que no voy a spoilear, alucino leyéndola porque no tiene nada que ver con lo que he visto: “Una trágica muerte y la desaparición de su marido Jonathan alteran drásticamente la forma de ver el mundo (de Grace), y la obligan a comenzar de cero. Su única preocupación ahora es garantizar que su hijo pueda vivir la vida que se merece. Por desgracia para ambos, la tarea es mucho más complicada de lo que parece.”

Whaaaaaat?!! A ver, The undoing está planteada como una típica historia de Agatha Christie en la que tras un crimen hay que averiguar quien fue el asesino y cada episodio crea dudas sobre lo que acabas de ver además de lanzar la posibilidad que otra persona sea realmente el asesino. Y es cierto que hay muchas sorpresas y revelaciones impactantes en cada episodio, pero la resolución tendría que estar a la altura, cosa que no ocurre. Además, el giro que se espera en este tipo de narrativa, que es la única que ha existido en los episodios previos, no llega a suceder nunca, provocando una sensación de decepción y de que acabamos de ver un bluf en toda regla.

Por otro lado, teniendo en cuenta que Nicole Kidman es la gran protagonista absoluta, uno esperaría ver un cierto desarrollo de su personaje que lo haga interesante. Sin embargo, a pesar de aparecer guapísima en pantalla en todo momento, su Grace es un fail espectacular porque es un envoltorio totalmente vacío. ¿Qué rasgos tiene Grace, cual es su personalidad? Pues es una página en blanco, un pegote que ve como van pasando cosas a su alrededor mientras ella pone ojos llorosos y mira alucinada hacia el infinito, siempre pasiva y sin actuar ni hacer nada realmente interesante. El guión me parece flojísimo en ese aspecto. Y en otros también no os vayáis a pensar.

Volviendo a la sinopsis, Grace es una millonaria con un padre aún más rico que ella. En ningún caso tiene que empezar de cero. Por que, en fin, es millonaria. Y si el guionista considera que mudarse de una casa a una mansión aún más lujosa (de su padre) es un drama, lo que demuestra es que no vive en el mundo real. Su único “superpoder” es su habilidad de pasearse por Nueva York luciendo vestuarios maravillosos. ¿Es Grace inteligente? Se le supone por la profesión que ejerce, pero sus actos en pantalla no me permiten afirmarlo, la verdad. Incluso me hace gracia que la sinopsis habla que ha escrito un libro que va a ser publicado que en la serie no llega a mostrarse jamás.

En este sentido, veo mucho más interesante la interpretación de Hugh Grant que al menos aporta unas interesantes gotas de ambigüedad que te hacen dudar de lo que ha pasado.


David E. Kelly escribe series “para mujeres”, sin que ello sea para nada un calificativo peyorativo. Al revés, la forma de asegurar el éxito de un producto es tener claro cual es tu target para ofrecer a tu público lo que quieren ver. Y Kelly lo tiene claro, su público son mujeres por encima de ¿los 30/40 años? a las que las gusta ver a otras mujeres con ropas caras, maquillajes perfectos y viviendas de ensueño que tienen que enfrentarse a algún que otro problema que nos entretenga. De hecho, diría que no es casualidad que todas las mujeres que vemos en pantalla son o bien ricas o profesionales de éxito que son muy buenas en su trabajo, mientras que los hombres son mostrados desde un prisma mucho menos favorecedor.

Otro elemento que refuerza esta sensación es la forma en que se nos presenta a la joven, voluptuosa y sexual Elena Alves (Matilda De Angelis) de alguna manera como “rival” de las madres del colegio entre las que se encuentra Grace. Kelly busca que sus espectadoras se identifiquen con la situación que sufre Grace, ante los “ataques” a su estabilidad a manos de otra mujer más joven y sexual que ella.

Volviendo a la historia, si el thriller policiaco es un bluff y la construcción de la protagonista inexistente, no debería sorprender que no haya encajado nada con esta serie ni por supuesto se la pueda recomendar a nadie. Tampoco es que esto sea ningún drama dado que no formo parte del público objetivo de la serie. Me quedo eso sí con el consuelo que a mi mujer tampoco le gustó nada el final y le pareció lo peor. De hecho, ambos acabamos opinando que hace 10 años esta misma serie hubiera tenido un final muy diferente, y el actual clima social sobre todo en los Estados Unidos ha provocado que se haya querido rodar una historia de este tipo. Y no digo más para no entrar en territorio spoilers.

Lo que esto debe servirme es para recordar que mejor no empiezo a ver la siguiente serie creada por Kelly porque no se va ajustar a mis gustos. Hay contenidos de sobra que me apetecen que no me los acabo, así que mejor si nos separamos y cada uno por su lado.

Lo que si me molesta es que al estar ante un drama protagonizado por una mujer “fuerte” tengamos unas críticas mayoritariamente positivas ante una historia que acaba siendo un bluf de proporciones bastante importantes que ni acierta el misterio ni crea ninguna profundidad psicológica en la protagonista. Y luego, tendremos que escuchar de esas mismas personas que tal o cual película de aventuras “tiene un nulo desarrollo de personajes”, cuando posiblemente lo tenga y mucho mejor que lo visto aquí. Pero claro, se confirma que como siempre no es qué sino quien lo importante a la hora de valorar un producto de entretenimiento.

Comparto el trailer de la serie:

No me ha gustado The Undoing, me parece la siguiente serie televisiva de usar y tirar. Entiendo que seguro tiene su público y hasta es posible que le haya gustado, tendré que esforzarme en buscar contenidos pensados para mi.

PUNTUACIÓN: 5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Saint Maud de Rose Glass

Ante la falta de estrenos potentes y las ganas de ir al cine, he optado por ver Saint Maud, drama psicológico que supone el debut en la dirección de la directora y escritora británica Rose Glass y que fue estrenada entre otros en el pasado Festival de Sitges.

PUNTUACIÓN: 6/10

Maud es una joven enfermera que, tras un oscuro trauma, se vuelve devota de la fe cristiana. Cuando empieza a trabajar cuidando a Amanda, una bailarina jubilada enferma de cáncer, la fe de Maud le inspira la obsesiva convicción de que debe salvar el alma de su paciente de la condena eterna… sea cual sea el coste. (FILMAFFINITY)

Saint Maud ha sido escrita y dirigida por Rose Glass (1990). Tras licenciarse en cine y video en la London College of Communication con el corto Storm House, estudió en la NFTC (National Film and Television School), donde consiguió cierto reconocimiento en 2014 con su corto Room 55 realizado como trabajo de fin de carrera. Gracias a él empezó a trabajar con la productora Film4 para lo que acabaría siendo Saint Maud, que también cuenta con la productora especialista en terror A24.

Saint Maud es una película estrenada en 2019 en el festival de Toronto, aunque el COVID provocó el retraso en su estreno, como le ha pasado a tantas y tantas películas. La película, de apenas 84 minutos de duración, títulos de créditos incluidos, cuenta con claustrofóbica fotografía de Ben Fordesman, montaje de Mark Towns y música de Adam Janota Bzowski.

El gran descubrimiento de Saint Maud es la actriz protagonista Morfydd Clark, que realiza una intensísima interpretación de la desequilibrada Maud. Y no cabe que más gente se ha fijado en las dotes interpretativas de Clark, porque ha sido contratada por Amazon para la serie de El Señor de los Anillos que ya está en producción.

Junto a Clark, hay que destacar también a Jennifer Ehle como Amanda, una bailarina de éxito que tiene una enfermedad terminal y a la que Maud irá a cuidar a su casa a modo de interna.

A la hora de escribir el guión, Glass se dejó llevar por una curiosidad, particularmente en la “idea de colocar una película completamente dentro de la cabeza de una mujer joven y alguien que tiene esta relación intensa, personal e inusual con Dios”. Este elemento distintivo es la clave de Saint Maud, al hacer que un personaje tan subjetivo sea nuestro narrador y punto de vista, conectándola con clásicos como Taxi Driver o Carrie.

Morfydd Clark lo hace super genial como Maud y su implicación con esta joven transmite toda la confusión, el dolor, el gozo y el resto de emociones y fases por las que pasa el personaje durante la película. Aunque nunca se aclara, la película da a entender que a partir de un trauma sufrido por la muerte de algún paciente, Maud sufre una crisis nerviosa y/o mental, de forma que su realidad interior ya no se encuentra en sintonía con la realidad física del mundo en que vivimos.

Me han gustado también la claustrofóbica puesta en escena y la fotografía de Ben Fordesman que muestra una fría realidad en la que la mayoría de la gente peca de egoísmo e individualismo y del que Maud intenta escapar. En mi opinión hay algunos momentos opresivos y otros malsanos que te dejan con mal cuerpo, pero realmente no estamos ante una película de TERROR tal y como yo lo entiendo, sino que temáticamente veo a Maud como un drama psicológico. En todo caso, e independientemente de la etiqueta que queramos ponerle a la película, sí me ha gustado leer a la directora opinar que “Y debo decir que en esa catalogación (de la película), no me gusta nada la etiqueta de “terror elevado (Elevated Terror)”. Es un estilo que podría conectar claramente con el terror psicológico, pues en el fondo estamos hablando de personajes y sus traumas.”

Me gusta que Rose Glass sepa sacar el máximo partido a todos elementos de que dispone, la música, el montaje, incluso el vestuario y las localizaciones, y sabe el tipo de historia quiere contar, obteniendo el máximo impacto a las imágenes que crea para el espectador. Narrativamente, le veo un interesante futuro como contadora de historias, y creo que Saint Maud entra completamente en la categoría de “película con concepto impactante para llamar la atención en festivales “, que se supone que toda opera prima debe tener.

Sin embargo, no puedo ser igual de elogioso en lo relativo a su guión, que al final es de largo el elemento más flojo de la película y lo que hace que al final a pesar de ver elementos interesantes, al final Saint Maud entra en la categoría de “vista sin más, no me deja con ganas de volver a verla ni creo que lo vaya a hacer”.

Ya no es sólo el hecho que la película dura 80 minutos escasos porque tampoco hay nada más que rascar de esta historia, sino que la historia está pobremente construida de forma que no hay una evolución en el personaje de Maud que construya un climax realmente potente que se sienta de alguna manera que el personaje se “ha ganado”

A continuación entro en territorio de SPOILERS, si realmente estás pensando verla, ¡no sigas leyendo!!

El problema principal de Saint Maud es que la película establece desde el primer momento que Maud está loca, en ningún caso se crea ni siquiera la duda sobre si lo que experimenta es real. La interesante idea inicial “de colocar una película completamente dentro de la cabeza de una mujer joven que tiene una relación intensa, personal e inusual con Dios”, no acaba de verse reflejado en pantalla al contraponerse siempre con el mundo real.

Incluso los elementos físicos que experimenta, similares a un orgasmo, cuando cree estar en contacto con Dios no consiguen “engañar” al espectador y desviarnos de nuestro convencimiento sobre que Maud es una pobre chiquilla desequilibrada cuya mente le hace ver cosas que no están realmente ahí.

Unido a esto, las cosas que le pasan a Maud tampoco son tan interesantes ni hay un hilo conductor que explique su evolución durante la película más allá de intentar escapar de una realidad fría y oscura en la que no tiene amigos ni elementos positivos a los que aferrarse. Maud ya estaba desequilibrada al comienzo y a pesar de una ligera pérdida de fe, lo sigue estando al final, haciendo que el final sea casi inevitable, quitándole en parte el impacto emocional que hubiera podido tener en caso de que se hubiera generado alguna duda sobre su desequilibrio mental y sobre la posibilidad de que realmente sí estuviera hablando con DIOS. No es el caso.

Como comentaba antes, no me arrepiento de haber visto Saint Maud y he visto elementos interesantes, pero se me queda muy lejos de la unánime aclamación de la crítica. Por ejemplo, con motivo de su estreno en Sitges, El Periódico publicó “La directora británica ha conquistado a la crítica con su debut, el retorcido clásico instantáneo ‘Saint Maud’.

Comparto el trailer de la película:

Me ha faltado una historia más potente a Saint Maud que hubiera sacado mejor partido del interesante concepto de partida. En todo caso, prefiero quedarme con lo bueno.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de El padre de Florian Zeller

La primera película del año 2021 que veo en el cine ha significado un fantástico y duro duelo interpretativo entre Anthony Hopkins y Olivia Colman en El padre, drama dirigido por el director y dramaturgo francés Florian Zeller adaptando su propia obra de teatro.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Anthony (Anthony Hopkins), un hombre de 80 años mordaz, algo travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todos y cada uno de las cuidadoras que su hija Anne (Olivia Colman) intenta contratar para que le ayuden en casa. Está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, pero también se aferra al derecho a vivir su propia vida. (FILMAFFINITY)

Florian Zeller es un novelista, dramaturgo y director francés. Ganó el prestigioso Prix Interallié en 2004 por su novela La Fascination du Pire (Fascination of Evil) y varios premios por sus obras de teatro. Su obra de teatro Le Père (el padre) ganó en 2014 el premio Molière a la Mejor Obra francesa del año. Se estrenó en septiembre de 2012 en el Théâtre Hébertot, París, con Robert Hirsch (André) e Isabelle Gélinas (Anne) y fue considerada “la obra nueva más aclamada de la última década” ganando varios premios y nominaciones en París, Londres y Nueva York.

Su comedia, The Truth, se estrenó en el West End de Londres en junio de 2017 y recibió una nominación al premio Olivier a la mejor comedia. The Height of the Storm, protagonizada por Jonathan Pryce y Eileen Atkins, se estrenó en el West End de Londres en septiembre de 2018 y en Broadway de Nueva York en septiembre de 2019. Ha sido nombrada “mejor obra de teatro de 2018” y “una de las mejores obras de teatro del siglo XXI” por The Guardian.

Para la adaptación cinematográfica de su obra El padre, Zeller no hay duda que ha ido a lo seguro al conseguir que los espectaculares Anthony Hopkins y Olivia Colman firmaran para interpretar al anciano Anthony y a su hija Anne respectivamente. Junto a ellos tenemos a unos estupendos Rufus Sewell as Paul, Imogen Poots, Mark Gatiss y Olivia Williams, confirmando la cualidad teatral de la historia con pocos personajes y localizaciones.

La película, de tan sólo 97 minutos de duración, cuenta con fotografía de Ben Smithard, montaje de Yorgos Lamprinos y música de Ben Smithard.

El padre es una interesante e intrigante mirada hacia la realidad de la demencia senil y como afecta no sólo a las personas mayores sino también a los que les cuidan de forma a menudo ingrata y desde luego no reconocida. El primer elemento que me ha gustado de la película es su propia estructura fragmentada. Lo que parece ser un retrato de apariencia convencional de un anciano enfurecido contra su hija y su cuidadora se transforma enseguida en un brillante estudio de una mente que cae en un pozo, de forma que el espectador asistimos casi igual aturdidos que el pobre Anthony Hopkins ante lo que está sucediendo a su alrededor, que no es otra cosa que su mente empieza a jugarle malas pasadas aunque él no quiera admitirlo.

El padre nos ofrece un duelo actoral antológico. Por un lado, Anthony Hopkins está en modo Dios ofreciendo otra interpretación magistral, aunque en este caso ofreciendo un retrato doloroso pero muy real de lo que supone perder la memoria al hacernos mayores. Y por otro lado, tenemos a una Olivia Colman como su sufridora hija que ama a su padre y quiere cuidarle pero ve como su estado no se lo va a permitir. Hay que reconocer que estos papeles son un regalo ya que están pensados para el lucimiento de los actores, y no veo nada malo en que ambos lo aprovechen para ofrecernos una película magistral desde el punto de vista actoral y la emoción que transmiten.

Por cierto, aunque es obvio, en la medida de lo posible si podéis os recomiendo que veáis la película en V.O. para poder alucinar con las potentes interpretaciones de ambos actores en sus voces originales, repletas de matices super interesantes que diría que es imposible que puedan ser trasladados igual de bien al castellano.

Visualmente la película transmite en todo momento su origen teatral, pero Zeller hace un estupendo uso de los espacios y la colocación de cámara para transmitir la confusión en la que se ha convertido la vida de Anthony. La ejecución transmite sencillez y la sensación de eliminar todo elemento superfluo que impida el trabajo de sus dos estrellas y del resto de un reparto muy acertado.

Sólo hay un elemento que no me cuadró de la película, y es que la película está contada desde el punto de vista de la confundida mente de Anthony. Sin embargo, en una escena Zeller cambia el punto de vista, creando una situación que no se corresponde con el resto. Entiendo que este elemento sirve para mostrar el drama que la hija vive en silencio cuidando a su padre y como eso la va minando a ella también, pero me pareció una escena un poco tramposa.

En todo caso, hay películas como Sound of Metal que reseñé la semana pasada o este El padre que no son películas de historia sino de personajes, y creo que merecen la pena ser descubiertas. De momento, el 2021 ha empezado bien, espero que la racha de buenas películas se mantenga.

Comparto el trailer de la película:

El padre es una de esas películas que hay que ver aunque sólo sea para admirar el gran talento interpretativo de Hopkins y Colman. Reconozco que no salgo maravillado, pero me ha resultado interesante y me ha gustado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Un saludo grande!

Crítica de El Tercer Día (HBO)

Aprovechando mi suscripción a HBO he visto El tercer día, miniserie creada por Felix Barrett y Dennis Kelly con Jude Law como principal reclamo. Y me ha parecido una serie que a peasr de tener elementos interesantes me deja una sensación decepcionante, al ir de más a menos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Miniserie de 6 episodios. La línea entre la realidad y la fantasía comienza a desdibujarse para un hombre que visita una misteriosa isla frente a la costa británica.

Felix Barrett es el fundador y director artístico de Punchdrunk y Punchdrunk International, la productora de esta serie para los canales HBO y Sky (para Reino Unido). Dennis Kelly por su parte es un escritor británico de teatro, cine y televisión, creador de la espectacular serie Utopia para Channel 4.

El principal hecho distintivo de esta serie es que está dividida en dos partes interconectadas. En la primera parte de tres episodios, “Summer”, dirigidos por Marc Munden, conocemos a Sam (interpretado por Jude Law), un hombre atraído por una misteriosa isla frente a la costa inglesa donde se encuentra con un grupo de isleños que se empeñan en preservar sus tradiciones a cualquier precio. La segunda parte de la serie, “Winter”, dirigida por Philippa Lowthorpe, sigue a Helen (interpretada por Naomie Harris), una forastera que llega a la isla con sus dos hijas en busca de respuestas, pero cuya llegada precipita una frenética batalla para decidir el destino de la isla.

Dennis Kelly escribe en solitario los primeros 3 episodios protagonizados por Jude Law, mientras que en los segundos tres episodios trabaja en colaboración con Dean O’Loughlin y Kit de Waal. La serie cuenta además con fotografía de Benjamin Kracun y David Chizallet y música de Cristobal Tapia de Veer.

Como comentaba antes, el gran reclamo de la serie es poder ver el despliegue interpretativo de Jude Law como un hombre misterioso y atormentado que verá como los límites que separan la realidad de la locura desaparecerán al llegar a esta isla misteriosa. Junto a Law, Naomi Harris (28 días después, Skyfall, Moonlight) protagoniza la segunda parte y también cuenta con un intereante papel dramático para lucirse. Los veteranos actores británicos Emily Watson, Paddy Considine, Mark Lewis Jones o John Dagleish son algunos de los notables secundarios de la serie que interpretan a varios habitantes de la isla. Katherine Waterston como Jess y Jessie Ross como Epona son unas jóvenes que parecen estar atrapadas en la isla contra su voluntad.

Como comentaba antes, la principal virtud, y a la postre su principal problema, es la creación de una miniserie de 6 episodios que casi podrían ser 2 series diferentes, al estar narrativamente cortadas por la mitad. Y el caso es que la primera parte protagonizada por Jude Law me gustó mucho, con un feeling a historias tipo Shutter Island en las que los límites de la locura se difuminan y te das cuenta que quizá el narrador no sea alguien en quien se pueda confiar que se está engañando incluso a sí mismo. Jude Law es un actorazo y borda este papel de alguien que ve como su mundo se derrumba bajo sus pies y ve como los traumas del pasado acaban volviendo lo queramos o no.

Sin embargo, tras el excelente tercer episodio que sirve de climax para el personaje de Law, empezamos de cero el segundo arco con un nuevo punto de vista, el de Naomi Harris, que llega a la isla tiempo después con unas maletas igual de dolorosas, pero a la postre menos interesantes. Su papel en la historia, y la forma de no cerrar argumentos que quedaron abiertos en el arco de Law hicieron que estos episodios me parezcan muy inferiores a la primera mitad.

Sin embargo, me gusta que existan autores que busquen contar otro tipo de historias, aunque no siempre encajen con mis gustos, o incluso a pesar de entender que la serie ha ido de más a menos. En ese sentido, no me quedo con la sensación de haber perdido el tiempo o que el visionado haya sido malo, ni mucho menos.

Comparto el trailer de esta serie:

El tercer día me ha parecido una serie un tanto fallida, pero sin embargo dada su corta duración creo que ofrece un interesante experimento narrativo que puede merecer la pena, si estás buscando una serie con un punto de vista diferente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Patria, la serie del año (HBO)

HBO emitió el domingo el último y emocionante episodio de Patria, confirmando que estamos antes la serie del año en España y una historia de obligado visionado por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 10/10

Miniserie de 8 episodios basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, que abarca 30 años del conflicto vasco y estudia el impacto del mismo sobre la gente común, como la viuda de un hombre asesinado a tiros por la banda terrorista ETA, que vuelve a su pueblo natal tras el alto el fuego de 2011, o la madre de un etarra encarcelado. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no he leído la novela de Fernando Aramburu, no me encontraba nunca mental ni emocionalmente preparado para leer la historia de estas familia rotas por décadas de violencia etarra, violencia que tiene muchas formás más allá de los asesinatos y las bombas, y que aún está extendida en múltiples capas de la sociedad vasca.

Aitor Gabilondo es el creador y escritor de esta adaptación de la novela de Aramburu. Gabilondo es un guionista y productor de gran experiencia, siendo el creador de series con o El Príncipe, Allí Abajo o Vivir sin permiso. Los 8 episodios han sido dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, y cuentan con fotografía de Álvaro Gutiérrez y Diego Dussuel y musica de Fernando Velázquez.

Uno de los grandes aciertos de la serie es un extraordinario reparto de actores de origen vascos, que transmiten una autenticidad total en sus interpretaciones, gracias a las expresiones familiares como el uso del euskera que usan de forma habitual. Patria es, además de un retrato de una sociedad vasca que alentaba a los asesinos y los vitoreaba como héroes mientas acosaban a las víctimas haciéndolas parecer culpables de no se sabe qué, la historia inspirada en hechos reales de dos mujeres que nos muestran dos caras de esta moneda.

Por un lado está Bittori (Elena Irureta), esposa y víctima del terrorismo, al ser viuda del empresario Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), asesinado por ETA. Por otro lado tenenos a Miren (Ane Garabain), amiga de Bittori y madre del etarra condenado por el asesinato de Txato. A pesar de ser grandes amigas, Miren se unió al señalamiento de la familia de Bittori que realizó todo el pueblo, al entrar su hijo Joxe Mari (Jon Olivares) en ETA y negarse a pagar Txato el impuesto revolucionario. No por españolismo ni nada que se le parezca, sino porque económicamente no se lo podía permitir.

Tras el asesinato del Txato, asistiremos a las diferentes formas en que los miembros de la familia Lertxundi asimilaron su muerte. El hijo mayor Xabier (Íñigo Aranbarri), médico, sufrió un dolor terrible y una depresión que le impidió no sólo feliz sino ni siquiera intentarlo. Nerea (Susana Abaitua) la hija pequeña, bajo su aparente superficialidad, sufrió un profundo dolor interior que la hizo intentar alejarse lo más que pudo de la violencia y del Pais Vasco.

Los asesinatos de Joxe Mari también afectaron a su familia. Joxian (Mikel Laskurain), marido de Miren y padre de Joxe Mari vivió el resto de su vida atormentado por un lado por no haber sabido criar mejor a su hijo, y por otro por hacer el vacío al Txato, (amigo suyo de toda la vida) antes de su asesinato por miedo a la presión abertxale que domina el pueblo. Los dos hijos de Joxian y Miren, Arantxa (Loreto Mauleón) y Gorka (Eneko Sagardoy) se marcharon del publo para intentar hiur de la violencia y la presión etarra, sin llegar a conseguirlo completamente. Arantxa sufrió un ictus y vive incapacitada en silla de ruedas cuidada por sus padres en el pueblo, mientras que Gorka es escritor y locutor de radio y vive en Bilbao.

Patria es una maravilla. Para tratarse de un tema tan espinoso como es el de la violencia etarra, lo presenta de forma tremendamente elegante y centrada no tanto en los hechos, que también, sino en como los mismos afectan a las personas. Y en este sentido, las interpretaciones de todo el reparto me parece magnífico. Elena Irureta y Ane Garabain son unas actrices maravillosas que realizan probablemente las interpretaciones de sus vidas.

Bittori es una mujer y madre normal cuya vida se rompió en dos y que no tiene motivos por los que vivir, más allá de obtener las respuestas que nadia fue capaz de darla sobre los motivos de la muerte de su marido. Cada momento en que está en pantalla, la emoción está a flor de piel y conseguía que mi corazón sufriera por lo que ella y sus hijos tuvieron que sufrir, algo que es reflejo del drama que sufrieron cientos o miles de familias vascas no abertxales. El personaje de Bittori es perfecto por lo bien construido que está y lo realista que es, sin dejar de mostrar que no era ni mucho menos perfecta y a la que el drama y los años la han convertido en alguien antipática para con sus hijos y que no se deja ayudar.

Y también es espeluznante el viaje al infierno de Miren, que aunque inicialmente tenia firmes convicciones vascas, solo se preocupaba de cuidar de su familia y de andar con sus amigas. De la noche a la mañana, a partir de entrar Joxe Mari en ETA, cambia completamente y se convierte en una abertxale radical. De esta forma, pasó de escandalizarse por los episodios de violencia callejera a justificar los asesinatos de gente inocente, todo en nombre del amor por su hijo.

Mi compañera y amiga Lupe comenta que en la novela Miren tiene una mayor profundidad que en la serie, y muestra a una madre que se convierte en abertxale en la creencia que así protege a sus otros hijos y a su marido de la violencia pro-etarra, y que quiere tanto a su hijo que pone por delante este amor por delante de todo lo demás, incluso de la realidad de los hechos que cometió. Sin embargo, este matiz que me comenta no se ve en la serie, en la que hasta el giro final aparece caracterizada como la peor radical del pueblo que ha perdido el contacto con la realidad, algo que por ejemplo queda reflejado en un diálogo con su marido en el ella le dice “qué sabrás tu del amor de una madre (hacia su hijo encarcelado)”, a lo que Joxian le contesta “yo también soy su padre”. Lo que yo lo interpreto que él le dice que se puede querer a un hijo y no por ello justificar sus actos, que no tienen justificación bajo ningún punto de vista.

Elena Irureta y Ane Garabain están como digo maravillosas, pero no quiero dejar de destacar a todo el reparto, que ofrece unas interpretaciones que transmiten verdad y todo el dolor de cómo asimiló cada uno su dolor de una manera diferente. Todos ofrecen unos interesantes puntos de vista a las consecuencias de la violencia etarra y como afectaron a la gente que tuvo que sufrirla en esos años.

Además de su brillante ejercicio de revisión histórica, los 8 episodios de Patria me han resultado un prodigio narrativo, ofreciendo un ritmo perfecto a todos los episodios mientras se van planteando las vidas de las dos familias casi como un rompecabezas que se va resolviendo hasta ponerse la última pieza al final.

Un elemento espeluznante de Patria es conocer el papel de la iglesia vasca durante estos años, una iglesia y unos párrocos a menudo más radicales que los propios chavales y que se convirtieron junto a la herriko tabernas en verdaderos reclutadores de asesinos. El cinismo del párroco local que tiene siempre buenas palabras para todos excepto las víctimas me ha repugnado profundamente, por ser un reflejo de lo que pasó ¿y sigue pasando? En muchos pueblos de Euskadi, sobre todo en los más pequeños.

Junto al papel de la iglesia, también se pone el foco en muchos momentos en la sociedad que calló y ayudó a acosar a las víctimas del terrorismo, haciéndoles el vacío en el pueblo, negándose a venderles en las tiendas, colocando pinturas en sus casas, hasta llegar al asesinato. El cinismo de esta sociedad que ve el retorno de Bittori al pueblo como un intento “de molestar” cuando ella es igual del pueblo que todos los demás me heló la sangre y no quiero ni imaginarme lo que tantas y tantas familias tuvieron que sufrir en ese ambiente.

Hubo controversia por el cartel que la HBO lanzó para promocionar la serie, poniendo al mismo lugar la violencia etarra y la violencia policial. Me alegra comprobar que, sin embargo, la serie nunca hace esa equiparación y desde el primer momento queda claro quienes fueron las víctimas inocentes y quienes los verdugos. Es cierto que existe una realidad añadida al drama del terrorismo, y es que las familias de los etarras también han sufrido por el encarcelamiento de sus hijos e hijas.

Pero queda claro que si alguien es responsable de ese sufrimiento, en primer lugar son sus propios hijos que cometieron los asesinatos, y en segundo la iglesia y en general la sociedad que radicalizó a toda una generación para luego abandonarles en las cárceles. Y me parece interesante que Aramburu en su novela planteara también el drama de las familias de etarras, pero esto nunca va a estar al mismo nivel que el dolor que ellos, los asesinos etarras, causaron a sus víctimas. Y no hay duda que los etarras eran asesinos sanguinarios, ya que se muestran varios atentados que me helaron la sangre y que resultan aterradores.

Además, la serie presenta también las torturas que Joxe Mari sufre tras su detención. Todo tipo de violencia debe ser perseguida e investigada, pero, de nuevo, desde mi punto de vista, esta realidad que sin duda existió no está equiparada a los asesinatos terroristas, ni desde luego tuvieron la misma extensión que los más de 850 asesinatos etarras.

Ante un problema tan complejo como fue el de la violencia terrorista y la sociedad que la amparó no existen soluciones mágicas fáciles. Me ha gustado por tanto que la serie, e imagino que lo mismo la novela, no los plantee tampoco. Me ha gustado mucho el final y me ha parecido un broche de oro para una serie que diría que puede aportar incluso un valor social añadido, al hacer que las víctimas del terrorismo vuelvan a estar en el debate de la calle y se muestre la realidad de estas familias que en gran parte han estado ninguneadas y olvidadas durante años.

Comparto el trailer de la serie:

Patria es de verdad una serie IMPORTANTE. La mejor serie de televisión del año y en general la mejor serie española hasta donde me llega la memoria. Un retrato descarnado pero necesario de lo que significó ser víctima de la violencia etarra durante los años más duros de su actividad armada, y que ahora tanta gente “de buena voluntad” quieren imponer su olvido como si esa violencia no hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 10/10

¿Habéis visto ya la serie? No puedo recomendarla más. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!