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Crítica de Coda: Los sonidos del silencio de Sian Heder

Dentro del repaso de las películas que han recibido una nominación al Oscar a Mejor Película, hoy toca hablar de Coda: Los sonidos del silencio, remake americano de una película francesa que ha dirigido Sian Heder que da visibilidad al mundo de las personas sordas.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

Ruby (Emilia Jones) es el único miembro oyente de una familia de sordos. A sus 17 años, trabaja por la mañana con sus padres y su hermano en Gloucester, Massachusetts, antes de ir a clase, tratando de mantener a flote el negocio pesquero familiar. Ávida de encontrar nuevas aficiones, Ruby decide probar suerte en el coro de su instituto, donde no sólo descubre una latente pasión por el canto, sino también una fuerte atracción física por el chico con el que debe realizar un dueto. Su entusiasta profesor (Eugenio Derbez) ve algo especial en ella y la anima a que piense en la posibilidad de entrar en la escuela de música, algo que la obligaría a tener que tomar una decisión de cara a su futuro: o sus estudios, o su familia. (FILMAFFINITY)

Sian Heder (Massachusetts, 1977) es una guionista y directora norteamericana. En 2005, Mother, el primer cortometraje de Heder como directora y guionista, ganó el Gran Premio del Jurado al «Mejor Cortometraje Narrativo» en el Festival de Cine de Florida. En 2010, Heder ganó un premio Peabody, junto al resto de guionistas de la serie de televisión estadounidense Men of a Certain Age. En 2011, escribió y dirigió una comedia corta, Dog Eat Dog (A Short Tale) protagonizada por Zachary Quinto. Además, trabajó de guionista en el tres primeras temporadas de Orange Is the New Black, y en 2015 dirigió Tallulah protagonizada por Elliot Page y Allison Janney.

Coda es un remake en inglés de la película francesa de 2014 La familia Bélier, dirigida por Éric Lartigau. La película de 111 minutos con fotografía de Paula Huidobro, montaje de y música de Marius De Vries. La película se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2021, con una acogida super positiva que hizo que Apple adquiriera los derechos de distribución por una cifra récord en el festival de 25 millones de dólares. Ha sido nombrada una de las 10 mejores películas de 2021 por el American Film Institute. Recibió tres nominaciones en la 94.ª edición de los Premios Óscar, incluida la de Mejor película, Mejor Guión adaptado (Sian Heder) y Mejor Actor Secundario (Troy Kotsur), además de recibir numerosas nominaciones para los Premios Globos de Oro.

La película está interpretada por Emilia Jones (Locke and Key, Utopia, Doctor Who) como Ruby Rossi, una chica adolescente que ama la música y ayuda a su familia, todos sordos, en su barco pesquero además de asistir al instituto local. La familia de Ruby está formada por tres actores sordos: Troy Kotsur como su padre Frank. Daniel Durant como su hermano mayor Leo y la ganadora de un Oscars Marlee Matlin como Jackie, su madre. Se da la circunstancia que Matlin, Kotsur y Durant ya se conocían por su colaboración en el musical de Broadway de 2006 Spring Awakening. Eugenio Derbez interpreta al profesor de canto de Ruby, Bernardo Villalobos / Mr.V, mientras que Amy Forsyth interpreta a Gertie, una amiga de Ruby, y Ferdia Walsh-Peelo interpreta a Miles, un amigo del coro de Ruby.

Empezando por los elementos positivos, lo más destacado de la película es la complicidad y empatía que genera la familia protagonista formada por tres personas sordas y una que no sufre esta discapacidad. Emilia Jones es una estupenda protagonista interpretando a la joven Ruby cuyo sueño es dedicarse a la música. Además de tener una voz super bonita y reconocer que me encantan sus canciones en la película, ha aprendido perfectamente el lenguaje de signos y tiene una química perfecta con el resto del reparto, vendiéndome que es una persona con audición que ha vivido toda su vida con personas sordas y les cuesta socializar con el resto del mundo.

La película tiene dos escenas con la sordera de protagonista que están bien muy bien resueltas y son super emocionantes. La primera es cuando el padre de Ruby Frank (Troy Kotsur) está en el concierto del instituto en el participa su hija y aunque no puede escuchar a su hija, descubre el efecto que la voz de su hija tiene entre el público. La segunda es la audición de Ruby en la que además de cantar como los ángeles, canta la canción en lenguaje de signos para su familia. Estas dos escenas son super chulas y de largo lo mejor de la película.

La decisión de elegir a actores sordos me parece un acierto total, y en general me gustan todos los elementos de producción. La fotografía es super correcta, y las escenas tanto en el barco cuando salen a faenar como las localizaciones alrededor de Gloucester, Massachusetts donde se rodó la película transmiten realismo. Para ser una película de casi dos horas no se me hizo larga y la verdad es que se ve con agrado.

Sin embargo, dentro que todo es correcto, la historia es una sucesión de tópicos que sería intercambiable con cientos de historias de jóvenes que luchan por alcanzar su sueño, con el único añadido en esta película de las personas sordas. Tampoco existe un drama real en todo lo que nos cuentan y todo sucede dentro de los convencionalismos de este tipo de historias de forma que no hay ni un sola sorpresa durante todo el visionado.

Justo el año pasado cuando Sound of Metal (Darius Marder) me voló la cabeza por su genial representación del mundo de la sordera y cómo afecta a los que lo sufren, con un increíble Riz Ahmed. Dentro que entiendo que toda película que muestra el mundo de la sordera es positivo en lo relativo a la representación y visibilización de este colectivo, en la comparación con esa película, el minidrama de Coda queda como lo que es, un melodrama de domingo por la tarde de Antena 3. Y ni siquiera uno de los mejores.

Y esto es quizá lo peor de todo, la sensación de película correcta sin más que es inflada no por sus valores cinematográficos sino por aspectos de representatividad y visibilización de colectivos con problemas. En todo caso, dado que seguro no hubiera visto Coda de no ser por su nominación, entiendo que el objetivo de visibilización lo han conseguido.

Comparto el trailer de la película:

Dentro de la corrección general, reconozco que no entiendo la nominación a Mejor Película en los Oscars de Coda, ni en general todos los premios y nominaciones que ha recibido. Está genial lo de dar visibilidad a colectivos que no suelen tenerla, como son las personas sordas, pero como película es super montonera y olvidable.

PUNTUACIÓN: 6,5/10

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Crítica de Being the Ricardos de Aaron Sorkin (Prime Video)

Aaron Sorkin es uno de los guionista y directores más sólidos del Hollywood actual, y en Being the Ricardos con las super estrellas Nicole Kidman y Javier Bardem plantea un doble desafío narrativo con el que no he acabado de conectar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Película sobre la actriz, pionera de la televisión, Lucille Ball (1911-1989). La historia se desarrolla durante una semana concreta de la producción de la exitosa serie de la época ‘I Love Lucy’ cuando Lucy y su marido, Desi Arnaz, se enfrentan a una crisis que podría terminar con sus carreras y también con su matrimonio.

Hablar de Aaron Sorkin (Nueva York, 1961), es hablar de uno de los más sólidos guionistas de los últimos años. Entre sus obras más destacadas encontramos las series de televisión The West Wing (1999-2006) y The Newsroom (2012-14), así como los guiones de A Few Good Men (1992), la comedia The American President (1995), y varias biopics como Charlie Wilson’s War (2007), Moneyball (2011) y Steve Jobs (2015). Por escribir La red social (2010), ganó el Oscar al mejor guión adaptado y el Globo de Oro al mejor guión.

Being the Ricardos es la tercera película de Sorkin como director tras Molly´s Game y El juicio de los 7 de Chicago. La cinta, producida por Amazon Studios está a medio camino entre el género documental y el cine dentro del cine para contar la relación de dos de los mayores iconos de la televisión americana clásica, la actriz y comediante Lucille Ball (Nicole Kidman), y su marido, el músico, actor y productor de origen cubano Desi Arnaz (Javier Bardem), aprovechando un momento del rodaje de la serie I Love Lucy.

I Love Lucy fue una de las comedias de más éxito de la televisión estadounidense, emitida por la CBS desde 1951 hasta 1957, con un total de 180 episodios de media hora, que abarcan seis temporadas. La serie estaba protagonizada por Lucille Ball, su marido, Desi Arnaz, junto con Vivian Vance y William Frawley. Tras el final de la serie en 1957, una versión modificada del programa continuó durante tres temporadas más, con 13 especiales de una hora, que se emitieron de 1957 a 1960. Primero se conoció como The Lucille Ball-Desi Arnaz Show, y más tarde, en las reposiciones, como The Lucy-Desi Comedy Hour.

La película de 132 minutos cuenta con fotografía de Joff Cronenweth, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton. Junto a los increíble Nicole Kidman y Javier Bardem tenemos en los papeles principales a J.K. Simmons y Nina Arianda como los compañeros de Lucille y Desi en la serie, los actores William Frawley y Vivian Vance. A destacar que Kidman, Bardem y Simmons han conseguido ser nominados para los Oscars de este año en sus respectivas categorías.

Recomiendo ver Being the Ricardos en versión original. Escuchar las voces originales de todo el reparto me parece una pasada, empezando por una Nicole Kidman está increíble en el papel de Lucille Ball, mimetizando su expresión corporal y una de las voces más conocidas y características de la televisión. Y si Kidman está bien, lo de Javier Bardem es que está a otro nivel. Bardem tiene una fuerza y una presencia alucinante que llena la pantalla y me vuela la cabeza. Su acento es perfecto y te crees que es cubano, no español, además de atreverse a realizar varios números musicales que clava. Y por si fuera poco, si ambos son unos actores enormes, es que además tienen una química estupenda en pantalla y convierten en una realidad llena de emotividad la relación que mantuvieron los actores Lucille y Desi en la vida real, con toda su complejidad.

Además de Kidman y Bardem, la verdad es que todos los actores están estupendos en la película. No sólo J.K. Simmons y Nina Arianda, también el resto de secundarios tienen momentos muy chulos, demostrando que Sorkin es un gran guionista que sabe sacar partido a sus estrellas pero también darles elementos que permitan su lucimiento.

La película además de mostrarnos la relación de los protagonistas está planteada casi a modo de making-of para enseñar las interioridades del programa de televisión I love Lucy, viendo el proceso desde que empezaban las primera lecturas del guión, los ensayos posteriores que obligatoriamente producían cambios sobre el libreto original, y su grabación con público en vivo. Un proceso que tenía lugar de lunes a viernes, aunque el episodio en si se emitía los lunes por la noche.

Si te gusta conocer las interioridades del mundo del cine (en este caso de la televisión), esta película se convierte de visionado obligado, porque la recreación del Hollywood de 1953 en pleno McCarthismo y su caza de brujas contra toda persona que fuera considerado “comunista”, me parece excelente. En la película se recrean escenas de la serie original, y la verdad es que lucen perfectas.

Y sin embargo, Being the Ricardos me ha gustado pero no me ha encantado. Quizá el problema es que Sorkin peca de exceso de ambición, ya que además de todo lo anterior intenta dotar a la película de un tono pseudo-documental. Como parece no tener suficiente con contar la historia de Lucy y Desi y de su serie de televisión, Sorkin inserta numerosas escenas con entrevistas ficticias a miembros de la producción que años más tarde cuentan su punto de vista sobre la complejidad del rodaje y en concreto sobre la relación que tenían Lucy y Desi. Y es algo que no era necesario ya que entorpece el visionado. De hecho, no necesito que estos personajes me cuenten lo mucho que Desi amaba a Lucy a pesar de sus infidelidades, porque Javier Bardem transmite ese amor en todo momento. por poner un ejemplo.

Este elemento de falso documental es también la herramienta que utiliza Sorkin para contarnos cómo se conocieron los protagonistas y el camino que realizaron hasta convertirse en protagonistas de I love Lucy. Y aunque me gusta conocer esta parte de la historia, creo que seguro Sorkin podría haber contado lo mismo sin tener que emplear esta “muletilla” narrativa, que me acaba resultando un tanto tramposa.

No se si los sucesos que cuenta la película sucedieron realmente o Sorkin ha planteado una dramatización condensando en una semana lo que debió ser una larga relación y diferentes problemas a los que tuvieron que enfrentarse a lo largo de los años de emisión de la serie. Pero la verdad es que Sorkin me vende la historia y consigue que me la crea de principio a fin. Y el caso es que Being the Ricardos tiene muchas cosas super buenas que me han encantado, pero curiosamente el conjunto final no es tan potente como la suma de sus partes buenas.

Además, pensando en mi mujer, es posible que alguien que no conozca I Love Lucy no entienda nada o no encuentre elementos en la película que le merezca la pena. Por esa parte, entendería que hubiera gente que no tuviera ninguna intención o ganas de ver la película.

En todo caso, a pesar de estos elementos con los que no he podido conectar, hay que reconocer que estamos ante una película con unas interpretaciones espectaculares con una historia super interesante, por lo que para mi pesar mucho más estos elementos positivos que los pocos peros que le he podido encontrar durante el visionado.

Comparto el trailer de la película:

Being the Ricardos es una muy buena película, y me sabe mal no haber podido conectar con ella como me hubiera gustado. En todo caso, dado que la película está disponible en Prime Video, realmente os invito a que la veáis, sobre todo si os gustan las historias de cine dentro de cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Dopesick: Historia de una adicción (Disney+)

Con bastante retraso comento mis impresiones de Dopesick: Historia de una adicción, maravillosa serie denuncia sobre uno de los grandes problemas de la sociedad americana, el exceso en el consumo de medicamentos.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Miniserie que transporta a los espectadores al epicentro de la lucha contra la adicción a los opioides que se libra en Estados Unidos, desde la sala de juntas de Purdue Pharma a una castigada comunidad minera de Virginia, pasando por los despachos de la DEA.

Dopesick es una miniserie creada por Danny Strong que ha sido estrenada en España por Disney+. La serie está basada en el libro Dopesick: Dealers, Doctors and the Drug Company that Addicted America de Beth Macy, escribiendo Strong el guión junto a Benjamin Rubin.

Daniel William Strong (1974) es un actor, escritor, director y productor de cine y televisión estadounidense. Como actor, Strong es conocido por sus papeles en Buffy the Vampire Slayer y Gilmore Girls. También escribió los guiones de Recount, la adaptación de HBO Game Change, The Butler de Lee Daniels y el final de dos partes de la trilogía cinematográfica de Los juegos del hambre, Sinsajo – Parte 1 y Sinsajo – Parte 2. Strong ha ganado dos premios Emmy, dos premios Writers Guild of America, un premio Producers Guild of America y un premio NAACP Image.

Dopesick cuenta con ocho episodios de una hora de duración, que han sido dirigida por Michael Cuesta, Barry Levinson, Patricia Riggen y Danny Strong, con dos episodios cada uno. La serie cuenta con fotografía de Checco Varese y música de Lorne Balfe.

El reparto de Dopesick me parece una pasada, empezando por el gran reclamo de Michael Keaton como el Dr. Samuel Finnix, Rosario Dawson como la agente del FBI Bridget Meyer, Peter Sarsgaard, Michael Stuhlbarg, Will Poulter, John Hoogenakker y Kaitlyn Dever.

Dopesick me ha parecido una gran serie que denuncia una terrible historia real que no conocía, cómo una empresa farmacéutica lanzó un opiáceo contra el dolor tremendamente adictico como si no lo fuera, falsificando con la ayuda de las personas que supuestamente tenían que controlarles el etiquetado con el objetivo de ganar más dinero al poder venderlo masivamente, engañando sistemáticamente a los médicos que tenían que prescribirlo y provocando una de las crisis más graves de drogadicción en los Estados Unidos.

El acierto para que la denuncia realmente tenga fuerza es que la historia aparte de estar contada de forma super didáctica y sencilla de entender, es que además se plantea desde los personajes, de forma que ves el primera persona el sufrimiento que este medicamente causó en gente inocente. Además, las investigaciones de los fiscales y de la agente del FBI interpretada por Rosario Dawson nos muestra la peor cara del capitalismo salvaje, aquel que hará cualquier cosa por conseguir un beneficio, aún a sabiendas que sus acciones iban a causar mucho dolor. En todo caso, me llamó la atención como la serie sugiere los delitos, pero en ningún caso los muestra o dice que se cometieron, cosa que entiendo es para evitar un pleito de la familia propietaria de la empresa. Pero que a pesar de no mostrarse quedan implícitamente muy claros.

Cuando ves series denuncia como esta la verdad es que uno se alegra de vivir en España, porque es acojonante el estado de la sanidad en los Estados Unidos y de la FDA (Food & Drugs Administration), conunos recursos mínimos y unos funcionarios que en lugar de velar por la salud pública están pensando en hacer no hacer enemigos entre los empresarios de cara a un futuro fichaje por parte de estas empresas. La sensación que si no pasan más cosas es por pura casualidad y no por el trabajo de los funcionarios fue una sensación que me rondó varias veces a lo largo del visionado de la serie, al igual que el convencimiento que a lo major si han pasado pero no nos hemos enterado y han pasado por debajo del radar.

El reparto me parece que están todos muy bien y transmiten la humanidad necesaria a cada uno de los dramas individuales causados por este medicamento, además de la impotencia de los fiscales que siendo honestos notan que son motas de polvo luchando contra un sistema corrupto que no les va a permitir ganar. También la duración de 8 episodios creo que es muy correcta y consiguió mantenerme interesado sin llegar a aburrir en ningún momento. Plantear el guión como una historia no cronológica sino hacer que la serie vaya dando salto adelante y atrás en el tiempo creo que es otro de los grandes aciertos, que enfatizan momentos como cuando los ejecutivos dicen que el medicamento no produce adicción para ver a continuación las colas de enfermos adictos delante de las farmacias que se convirtieron en habituales apenas un par de años después del lanzamiento del medicamento.

No se me ocurre nada menos bueno que decir de esta serie, creo que acierta en prácticamente todo lo que plantean. Lo único es reconocer que por la temática es una serie que tienes que ver con el estado mental adecuado, dado que igual con la que está cayendo con el COVID ver esta historia no es la idea más optimista que se nos puede ocurrir. Dicho esto, si realmente te gusta el cine denuncia de los años 70, esta es una serie perfecta que te encantará.

Comparto el trailer de la serie:

Dopesick me ha parecido una gran serie de las que deben ser vistas por todo el mundo, que hacen que me alegre de vivir en España.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El contador de cartas de Paul Schrader

A pesar de tener una larga filmografía como director, para mi Paul Schrader será siempre el guionista de Martin Scorsese en Taxi Driver y Toro Salvaje. Descubrir su nueva película El contador de cartas con Oscar Isaac me ha animado a verla.

PUNTUACIÓN: 7/10

William Tell (Oscar Isaac) es un exmilitar y jugador profesional de póker. Su meticulosa vida se trastoca cuando se le acerca Cirk, un joven que busca ayuda en Tell para ejecutar su plan de venganza contra un coronel militar.

Paul Joseph Schrader (Míchigan, 1946) es un guionista y director de cine estadounidense. En 1975 escribe junto a su hermano Leonard el guion de Yakuza, que posteriormente dirigiría Sydney Pollack con Robert Mitchum de protagonista. En 1976 escribiría el guion de la película de Brian De Palma Obsession. Ese mismo año Martin Scorsese se encargaría de dirigir su guion de Taxi Driver, que ganaría la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. El binomio con Scorsese crearía las películas Toro Salvaje (1980), La última tentación de Cristo (1988) y Al límite (1999). En 1986, Peter Weir dirigiría su guion titulado La costa de los mosquitos y diez años más tarde Harold Becker haría lo propio con City Hall. El resto de sus guiones originales ya fueron dirigidos por él mismo.

Schrader inicia su carrera como director gracias al éxito de Taxi Driver, y lo hace con Blue Collar (1978), un drama sobre tres trabajadores que planean escapar a sus dificultades económicas cometiendo un robo. Tras Blue Collar Schrader ha dirigido un total de 17 películas. La religión (The Last Temptation of Christ, Touch, Dominion), las difíciles relaciones familiares (Affliction), las vidas de gente que intenta cambiar o fingir su clase social (American Gigolo, The Walker), las relaciones sentimentales marcadas por la frustración sexual (Cat People, The Comfort of Strangers), el mundo de los bajos fondos (Hardcore), las vidas al margen de la ley (Light Sleeper) y los personajes autodestructivos (Taxi Driver, Raging Bull, Mishima: A Life in Four Chapters, Auto Focus y esta misma El contador de cartas) son algunos de los temas recurrentes en su filmografía.

El contador de cartas es una película de 112 minutos que cuenta con fotografía de Alexander Dynan, montaje de Benjamin Rodriguez Jr. y música de Robert Levon Been (miembro del grupo Black Rebel Motorcicle Band). La película cuenta además con producción de Martin Scorsese y fue estrenada en el Festival de Venecia de 2021.

Oscar Isaac es William Tell, un ex-militar que ha cumplido 8 años en prisión y que aprendió a contar cartas allí. Tras salir de la cárcel, usa sus habilidades para ganarse la vida de forma modesta sin llamar demasiado la atención sobre si mismo, llevando una vida solitaria y monótona. .

Tiffany Haddish es La Linda, una conocida del mundo del juego que dirige un establo, un grupo de inversores que respaldan a los jugadores por una parte de sus ganancias. Ella se ofrece a estacar a William, pero él inicialmente se niega, ya que sabe que al final los jugadores que entran en este círculo acaban viéndose cercados por las deudas.

En un casino de forma fortuita William conocerá a Cirk (Tye Sheridan), un joven con una conexión con su pasado que le hará una proposición en relación al Mayor John Gordo (William Dafoe), el militar que dirigió las operaciones por las que William acabó en prisión, que ahora se encuentra retirado.

Me ha gustado El contador de cartas. Oscar Isaac realiza una interpretación alucinantemente contenida de un ex-militar que tras vivir en el infierno, ha conseguido volver a la humanidad gracias a una vida ordenada, monótona y solitaria. Isaac vuelve a demostrar lo grandísimo actor que es, me flipa todo lo que hace. En este sentido, no puedo dejar de recordar los ridículamente desaprovechado que estuvo en la franquicia de Star Wars o en ese desastre que fue X-Men Apocalipse. Hay muy pocos actores que puedan transmitir tanto con la mirada y como los sutiles matices que incorpora a una escena realmente cambian todo el sentido, pasando de una persona normal a un explosivo a punto de estallar en cuestión de segundos.

Schrader plantea una historia sobria y descargada de artificios ambientada en el mundo del juego aunque realmente no va del poker, a pesar también del título de la película, que puede de alguna manera llevar a error. En mi caso, el giro de la película me sorprendió y me llevó por un interesante camino inesperado. El director muestra todo con una frialdad aséptica que contrasta con el shock que supone conocer el pasado de William, rodado de forma impactante en lo visual y sobre todo por todo lo que sucede. Esto me muestra que a pesar de sus 75 años, sigue buscando hacer cosas diferentes que creativamente le motiven, lo cual es totalmente de agradecer.

La frialdad del mundo de William no evita que notemos como hay cosas que no acaban de encajar, con una música disonante en ocasiones y un mundo de espacios claustrofóbicos. El ritmo lento que imprime Schrader no convierte a la película aburrida, de forma que sus 112 minutos acaban siendo la duración perfecta para esta historia.

El reparto además de Isaac lo veo muy bien escogido, con una Tiffany Haddish que a pesar de vivir en un mundo oscuro aún busca poder conectar con alguien, o un Tye Sheridan (Ready Player One) que nos recuerda que no importa lo que hagas o creas, la vida parece una partida en la que las cartas están marcadas y estás destinado a perder. La sensación de futuro marcado de antemano del que no se puede escapar es una de las cualidades del género negro, y en ese sentido El contador de cartas es un gran ejemplo, a pesar de moverse más por territorios del drama.

Sin embargo, dentro que todo es correcto y no puedo decir nada negativo de ningún aspecto de la película, la verdad es que todo me ha acabado resultando demasiado frío. De hecho, quizá la sensación de inevitabilidad que tiene todo hace que el climax narrativamente sea el único posible pero emocionalmente se me ha quedado muy lejos de conseguir engancharme de ninguna manera.

Y reconozco que ésta es una película fría en todos los aspectos planteada así por su autor, pero en mi caso ha provocado que se me haya quedado un poco corta en general en todo. Schrader ambienta la película en el mundo de los casinos y las mesas de poker, pero la historia no va de eso, ni plantea una moraleja a un drama cuyo única conclusión satisfactoria que podría sacarse es que algunas personas encuentran la paz encerrados, lo cual es un mensaje bastante desolador.

Otro elemento menos importante es el hecho que Willem Dafoe más que secundario hace casi un cameo, apareciendo literalmente en 3 escenas de la película. Saber que él estaba en la película me alegró un poco, y me supo mal que a pesar de ser su personaje la clave de todo, tenga tan pocos minutos.

En todo caso, esta parte me está quedando bastante negativa cuando la verdad es que como digo la película me ha gustado.

Comparto el trailer de la película:

El contador de cartas es una muy buena película con un Oscar Isaac estelar que sin embargo le ha faltado algo en la ejecución para ser un películón. En todo caso, recomendable si te gustan las historias de gente condenada con un destino marcado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Cry Macho, de Clint Eastwood

91 años. Ya nos gustaría al común de los mortales tener la mitad de creatividad que tiene Clint Eastwood cuando nos acerquemos a su edad. Y en Cry Macho, su última película que dirige y también interpreta, tenemos un viaje por algunos lugares comunes de su filmografía.

PUNTUACIÓN: 6/10

Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura.

Eastwood ha elegido una novela de N. Richard Nash publicada en 1975 como historia para su última película, que ha sido adaptada para la gran pantalla por N. Nick Schenk. La película de 104 minutos de duración y un presupuesto aproximado de 33 millones de dólares, cuenta con fotografía de Ben Davis, montaje de David y Joel Cox y música de Mark Mancina.

Junto a Eastwood, tenemos un reparto de caras poco conocidas entre las que sólo destaca el cantante de country Dwight Yoakam. Eduardo Minett, Natalia Traven, Fernanda Urrejola y Horacio García completan el reparto de una película rodada en menos de dos meses en distantas localizaciones de Nuevo México.

Entrando a valorar la película, la verdad es que la historia es demasiado simple y evidente. Recordando otras obras de Eastwood como Gran Torino, al ver que teniamos en Cry Macho una historia con niño, uno pensaba que tendriamos otra historia de un viejo cascarrabias que tiene que poner a prueba sus prejuicios y racismo, pero qué va. Estamos ante una sencilla historia de un anciano al que no le queda nada que encuentra en el lugar menos pensado motivos por los que seguir viviendo. No sólo eso, a intentar disfrutar de los pequeños placeres de la vida que uno se encuentre, sin importar el tamaño. No hay grandes moralejas ni mensajes, conectando la película con los slice-of-life.

La sensación de historia «sin chicha» nos acompaña en todo el metraje mientras el anciano y el adolescente realizan su viaje desde México D.F. hasta Texas, lo que unido a unos diálogos tampoco demasiado inspirados hacen que el resultado final de Cry Macho se quede en un correcto sin más, muy alejado de las obras maestras de la filmografía de Eastwood.

Y, sin embargo, Eastwood es un maestro a la hora de contar una historia de forma visual, incluso con su habitual economía visual. A pesar de lo básica de la historia, que entiendo se ajusta al perfil de historias que puede interpretar con 90 años, Eastwood llena cada imagen de humanidad y genera empatía hacia los protagonistas, que comparten una buena química entre ellos.

Eastwood hace un comentario final sobre que puedes creer que hacerse el duro está bien cuando eres joven, y no tan joven, pero que al final te va a alejar de tus seres queridos y te va a hacer desgraciado al final del camino, que me parece interesante viviendo de quien viene, el icono Eastwood, pero que no se corresponde con lo que nos han contado del personaje. Puede servir de alguna manera de comentario social, pero se me quedó entre dos aguas, casi como casi todo en la película.

Cry Macho está claro que va a ser considerada una película menor dentro de la obra de Eastwood, pero está mejor rodada que el 70% de películas actuales. Como Woody Allen, Eastwood se ha convertido en un género en si mismo. Y aunque el momento de gloria ya pasó para ambos directores, siguen regalando un tipo de cine que sólo ellos hacen y que me justifica el pagar para verlas en el cine. Ojalá podamos seguir disfrutándoles muchos años más.

Este tipo de cine probablemente no sea del agrado de una gran mayoría de público, pero a mi me vale.

Comparto el trailer de la película:

Cry Macho puede ser una obra menor en la brillante filmografía de Eastwood, pero mientras siga haciendo películas, ahí estaré yo para verla en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 6/10

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