Crítica de El océano al final del camino, de Neil Gaiman

Neil Gaiman es un género en si mismo y su última novela El océano al final del camino es una extraordinaria historia que nos devuelve a nuestra niñez y a las cosas que dejamos atrás al crecer.

PUNTUACIÓN: 8/10

El océano al final del camino es una novela sobre la validez de los recuerdos, la magia y la supervivencia; sobre el poder de la imaginación y la oscuridad que hay dentro de cada uno de nosotros. Un hombre vuelve a la zona donde vivió hace cuarenta años para asistir a un funeral. En un arranque incomprensible e inesperado, decide acercarse a la casa de su amiga de la infancia, Lettie. Y es ahí donde los recuerdos que no sabía que tenía empiezan a fluir, como el océano que Lettie insistía que era, en realidad, su estanque. La memoria se mezcla con la fantasía mientras el protagonista nos cuenta un viaje imposible, en un mundo que puede o no existir, repleto de monstruos imaginarios que se hacen reales en el relato de ese niño de siete años. Tan reales como los monstruos que los adultos sí podemos entender y temer, y ante los que la única defensa con la que cuenta el niño son las tres mujeres extravagantes que viven al final del camino.

Neil Gaiman, el maestro de la novela gráfica, es autor además de varios libros infantiles y juveniles entre los que se incluyen: Coraline, la colección de relatos El libro del cementerio y El cementerio sin lápidas. Además es autor de los guiones de varias películas basadas en sus escritos. Sus novelas para adultos, entre las que se encuentran las aclamadas American Gods y Los hijos de Anansi, han sido un éxito unánime para crítica y público. Entre los numerosos premios que se le han concedido están el World Fantasy, el Hugo, el Nebula y el Bram Stoker. Aunque nació en Gran Bretaña, ahora vive en Estados Unidos.

Es curiosísimo como cada vez que termino una novela de Neil Gaiman pienso que cuenta siempre lo mismo: Cómo la vida de gente normal queda cambiada para siempre por el contacto con seres más grandes que la vida que viven junto a nosotros y que no son buenos ni malos, sino que actúan según su naturaleza. Y que son a menudo demasiado grandes para que la mente humana adulta y racional pueda entender lo que acaba de suceder.

Y sin embargo, la forma en que Gaiman transmite en esta novela la imaginación, los miedos y la lógica sencilla y aplastante de la niñez me ha parecido magistral. Sus descripciones evocan un momento pasado pero en el fondo muy presente, aunque nuestra mente racional a veces no lo recuerde. Esos momentos antes de crecer en los que todo era más grande que la vida y cada día era una aventura llena de peligros.

Nunca visité la campiña inglesa, pero Gaiman me hizo sentir como si estuviera allí, no tanto en la real sino en la idealizada, aquella que el autor recuerda  sin saber a ciencia cierta si realmente era así, siendo el lugar y el momento preciso (y único) dónde esta historia podía tener lugar.

Cómo podéis imaginaros, me ha gustado mucho la lectura de El océano al final del camino, y me encanta leer a Gaiman al menos una vez al año. Incluso si a veces su obra gire alrededor de los mismos elementos una y vez. En el fondo, nadie escribe como él, y me gusta que me recuerden que la magia existe, si sabes mirar el mundo de la forma adecuada.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

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