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Crítica de El país de los sueños de Francis Lawrence (Netflix)

Había leído cosas buenas de El país de los sueños, la última película de Francis Lawrence (Red Sparrow, Constantine, Soy Leyenda) con Jason Momoa de principal reclamo, que se ha estrenado en Netflix. Y me encontrado con una película con el corazón en el sitio correcto, pero muy normalita a nivel general.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una niña busca a su padre, desaparecido en un místico país de los sueños, con la ayuda de una gran criatura mitad hombre y mitad monstruo.

Francis Lawrence es una director de amplia trayectoria, entra las que encontramos Contantine (2005), Soy leyenda (2007), Agua para elefantes (2011), Red Sparrow (2018) y la serie de Los juegos del hambre: en llamas (2013), Sinsajo – Parte 1 (2014) y Parte 2 (2015).

A partir del célebre comic de Little Nemo in Slumberland de Winsor McCay, el guion de la película fue escrito por David Guion y Michael Handelman. La película de 117 minutos de duración cuenta con Fotografía Jo Willems, montaje de Mark Yoshikawa y música de Pinar Toprak. Por cierto, aunque luego lo comentaré, me quedo muerto al comprobar que esta película estrenada en Netflix ha contado con un presupuesto de 150 millones de dólares.

El principal reclamo de la película es ver a Jason Momoa como Flip, un estafador con orejas y cuernos de cabra que vive en el País de los Sueños y se convierte en compañero de aventuras de Nemo (Marlow Barkley), una joven que sueña con ir al País de los Sueños, un personaje que en el cómic de 1900 era un niño. Kyle Chandler interpreta a Peter, el padre de Nemo y antiguo farero que se pierde en el mar. Chris O’Dowd es Philip, el tío de Nemo que trabaja como vendedor de pomos, mientras que Weruche Opia es la agente Green, un agente de la Oficina de Actividades del Subconsciente.

Empiezo reconociendo que NO he leído Little Nemo, así que la primera parte de comparación con un clásico del comic con el que seguro no va a estar a la altura me la he ahorrado. Y la verdad es que valorando la película como lo que es y lo que nos muestra, creo que es una más que correcta película familiar que puede gustar a los niños y a los padres.

La película tiene a la joven Nemo en el centro de todo, y me alegra poder decir que me ha gustado la interpretación de Marlow Barkley, siendo una niña que es todo corazón. Hay tantas películas supuestamente infantiles que tienen a un protagonista «ostiable» que me alegro que esta no sea una de ellas. Junto a Barkley, Jason Momoa se muestra desatado en esta película. Aparte de tener una buena química con la protagonista, se le ve muy a gusto con esta vena cómica haciendo chorradas en pantalla al tratarse de un ser del reino de los sueños. En general, creo que El reino de los sueños tiene un buen reparto, con Kyle Chandler y Chris O’Dowd en roles secundarios que aportan su carisma y buen hacer en los pocos minutos que aparecen.

La historia se mueve por muchos de los tópicos de la fantasía, con una protagonista infantil que tiene que realizar un viaje (una aventura) a partir de sufrir una pérdida terrible. Creo que todo se mueve por lo correcto y esperable, sin giros ni situaciones extrañas a lo largo del metraje. Y aunque por un lado parece una historia escrita de manual, en este caso creo que la película sufre un poco debido a que hay muchas películas con esta misma estructura básica que hemos visto antes de ver esta, lo que provoca la sensación de situaciones moderadamente originales. En este sentido, que realmente no haya un antagonista más allá de una pesadilla indefinida tampoco ayuda a que haya sensación de amenaza hacia Nemo.

Por suerte, el dolor por la pérdida del padre de Nemo se siente real, lo que consigue que aunque no brille por su originalidad, al menos si te atrape el aspecto emocional. En ese sentido, hay un algún momento sobre todo al principio y con la aparición de la pesadilla que creo que visualmente están muy bien y transmiten un feeling onírico y casi terrorífico que me sorprendió al ser una película infantil.

Comentaba antes que me he quedado muerto al descubrir que la película ha costado 150 millones de dólares. Está claro que todos tienen un caché y seguro Momoa ha exigido cobrar lo que se merece, aparte que igual da la sensación que Netflix aún se encuentra en fase de buscar (y pagar) por contenidos potentes. Pero aunque hay alguna escena acertada, sobre todo al principio, en general algunos pasajes del sueño como es todo lo referido a la ciudad me han parecido bastante montoneros siendo generosos. Y entiendo que quizá se han planteado NO ir por el naturalismo en las imágenes del mundo de los sueños, cosa entendible, pero eso es una cosa y otra que parezca que les da igual que el resulta final luzca cutre porque al fin y al cabo es una película para niños.

En este sentido, dentro que me ha gustado la película y ha cubierto de sobra el objetivo de entretenimiento un lunes por la noche, la verdad es que hay muy pocas destacables de la película o que hagan que la vaya a recodar dentro de seis meses. La química y el corazón de Momoa y Nemo y poco más, la verdad. En líneas generales, entra en la categoría de película funcional de Netflix.

Comparto el trailer de la película:

El país de los sueños es una correcta película familiar que cumple de sobre su función de entretenimiento, pero que queda lejos de ser una película memorable. De hecho, ya me estoy olvidando de ella.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El metal perdido de Brandon Sanderson (Nacidos de la Bruma VII)

Brandon Sanderson ha publicado El metal perdido, cuarta novela de la segunda edad de la serie Nacidos de la Bruma que cierra esta edad mezcla del lejano oeste con el Londres de la revolución industrial.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El metal perdido es el séptimo libro de Nacidos de la Bruma (Mistborn), la saga de fantasía épica que ha conquistado el mundo y parte imprescindible del Cosmere, el universo destinado a convertirse en la serie más extensa y fascinante jamás escrita en cualquier género.

Waxillium Ladrian, vigilante de la ley convertido en senador de la gran ciudad, lleva años intentando dar caza a la sombría organización llamada el Grupo -entre cuyos líderes se cuentan su difunto tío y su hermana-, desde que empezaron a secuestrar a personas con el poder de la alomancia en su linaje. Cuando la detective Marasi Colms y su compañero Wayne encuentran un almacén ilegal de armas con destino a la ciudad exterior de Bilming, se abre ante ellos una nueva pista. El conflicto entre Elendel y las ciudades exteriores favorece al Grupo, que ya extiende sus tentáculos hasta el Senado de Elendel -cuya corrupción pretenden destapar Wax y Steris-, y la ciudad de Bilming está incluso más implicada de lo que creían.

Después de que Wax descubra un nuevo tipo de explosivo capaz de desatar una destrucción sin precedentes y comprenda que el Grupo ya debe de tenerlo, un kandra inmortal al servicio del dios de Scadrial, Armonía, le revela que Bilming ha caído bajo la influencia de otro dios: Trell, venerado por el Grupo. Pero Trell no es el único factor que interviene procedente del amplio Cosmere, puesto que a Marasi la reclutan unas personas de fuera del planeta dotadas de extrañas capacidades, que afirman que su objetivo es proteger Scadrial… a toda costa.

Wax deberá decidir si deja a un lado las dificultades de su relación con Dios y se convierte de nuevo en la espada que Armonía lo ha estado preparando para ser. Si nadie da el paso y actúa como el héroe que Scadrial necesita, el planeta y sus millones de habitantes sufrirán una repentina y calamitosa ruina.

Brandon Sanderson (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con veintitrés millones de lectores, y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio Final, El Pozo de la Ascensión, El Héroe de las Eras, Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de Duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada y El Ritmo de la Guerra (además de la novela corta Esquirla del Amanecer). Con la serie Escuadrón (Escuadrón, Estelar, Citónica Escuadrón Cielo), Sanderson se acerca, también, a los lectores de la ciencia ficción. Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica.

Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young. Curso de escritura creativa es el libro que recoge sus valiosos consejos.

Dentro que es una novela super entretenida, El metal perdido me ha parecido la novela más floja de la serie de Nacidos de la Bruma. La investigación que Wax, Max y Marasi realizan en la ciudad portuaria de Belsing en seguida se transforma en una aventura repleta de acción en la que las habilidades ferruquímicas y alománticas juegan (como no podía ser de otra forma) un papel fundamental. Como blockbuster palomitero de acción la verdad es que esta novela cumple de sobra su objetivo. Y está chulo además que Sanderson plantee en la novela el cierre de varias tramas secundarias que vienen desde el principio de esta segunda edad, como es el tema de los secuestros de personas, algo que venía desde Aleación de ley, la primera novela de esta segunda serie de novelas, y de lo que sinceramente yo ni me acordaba. La novela ofrece un final satisfactorio para los principales personajes y me dejó con buen sabor de boca al finalizar la lectura. En ese sentido, no se puede pedir más.

Sanderson es un maestro a la hora de construir a personajes increíbles, y en esta novela Max consigue robarnos el corazón en varios momentos. Junto a él, Marasi, la capaz agente de policía que en estos momentos es compañera de Max (o podría decirse más correctamente que Max es el compañero de Masari) y Steris, la esposa de Wax que tendrá que controlar al Senado de Elendel mientras Wax y los demás se trasladan a Bilming, son los personajes que más destacan en la novela. Porque Wax al final es el superhéroe con los poderes más espectaculares y tiene combates para dar y tomar en los que usar sus habilidades, pero emocionalmente no tiene una evolución tan interesante como la de los otros tres.

La novela de 630 páginas avanza a una velocidad endiablada y si la empiezas, no podrás parar. En mi caso, en tres sentadas me la fundí y casi ni me enteré, lo cual es otra muestra de la habilidad literaria de Sanderson, que hace que la lectura sea un placer. Sin embargo, en algunos momentos de esta novela he notado lo que los críticos del Universo Marvel acusan las películas del MCU de ser (algo falso por otra parte), una presentación de hechos para que sean desarrollados en próximas novelas. De hecho, hay una parte de bastante larga al principio de la novela en la que Wax y Steris están experimentando con nuevos metales en su laboratorio que para mi es precisamente eso. O la no-función que tienen en la novela los Brazales de Duelo encontrados en la sexta novela, además de todo lo relacionado con el belicoso reino del sur. Junto a eso, todo lo relativo a Harmonía o Trell, los dioses de Scadrial, al final son referencias al Cosmere que diría que son easter-eggs para generar interés en las otras novelas de Sanderson, reforzando la idea que todas sus novelas están ambientadas en el mismo sistema solar cada una en un planeta diferente del mismo. Pero que a la larga lo que consiguen es parar de alguna manera la acción ante unas situaciones que no van a ser resueltas en esta novela y se van a quedar para más adelante.

Con esta novela termina la Segunda Edad de Nacidos de la Bruma. Al comienzo de esta serie Sanderson comentaba que buscaba romper las limitaciones autoimpuestas en el género de la fantasía heroica que «obligaban» a situar sus historias en mundos más o menos medievales, y por eso esta segunda edad está situada en un mundo que sugería el Far-West con una historia ubicada aproximadamente en un San Francisco (o Londres) de 1880 en el que la revolución industrial estaba cambiando el mundo.

De cara a la tercera edad, cuya publicación estaría prevista para 2025, 2026 y 2027, Sanderson parece ser que plantea un mundo similar a nuestro pasado reciente de los años 80, un mundo en los primeros días del salto tecnológico que provocó el nacimiento de la informática. Aunque estos dos años y pico (en función de cuando se confirme que vaya a publicarse la siguiente novela) van a hacerse largos, lo cierto es que la idea de Sanderson no puede ser más apasionante. De hecho, me da un feeling a que podriamos estar ante lo que debió significar el nacimiento del universo Marvel en los comics en los años 60, con un mundo actual repleto de seres super poderosos, lo cual no puede ser más apasionante a priori.

Pero como para eso habrá que esperar varios años, disfrutemos de lo que está significando esta serie de los Nacidos de la Bruma. Incluso aunque esta novela me haya parecido la más floja de la serie, me ha proporcionado un estupendo entretenimiento, que no es poca cosa. Y llegados a este punto, si habías leído en su momento Brazales de Duelo, la sexta novela de la serie, esta novela es lectura obligada.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Tiempos interesantes de Terry Pratchett (Mundodisco 17)

Llevaba unas semanas en las que me resultaba imposible ponerme con ningún libro. Por suerte, Terry Pratchett me ha dado una de las mejores novelas del Mundodisco: Tiempos interesantes.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El imperio más antiguo e inescrutable del Mundodisco anda algo revuelto…

El imperio más antiguo e inescrutable del Mundodisco anda algo revuelto. Con educación, eso sí. Y la culpa de todo la tienen, por este orden: un panfleto revolucionario titulado Lo que hice en mis vacaciones…, el mago Rincewind y su fiel Equipaje…, una horda de bárbaros capitaneados por un viejo héroe llamado Gengis Cohen… y una mariposa muy especial.

¿Quizá por eso la peor maldición que se puede echar en el refinadísimo Imperio Ágata es «Ojalá vivas en tiempos interesantes»? Esta es la historia de una revolución largamente esperada y con giros insospechados. Al fin y al cabo transcurre en el Mundodisco del genial Terry Pratchett.

Desde hace más de tres décadas, Terry Pratchett ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo con sus novelas fantásticas, divertidas y satíricas. Su prolífica obra consta de unos setenta libros, ha sido traducida a treinta y siete idiomas y lleva vendidos más de ochenta y cinco millones de ejemplares en todo el mundo.

Conocido especialmente por la aclamadísima serie del Mundodisco, en 2009 Terry Pratchett fue nombrado caballero de la excelentísima Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura y siguió entregándose con pasión a la escritura hasta su fallecimiento en marzo 2015, a la edad de 66 años.

Los libros publicados en castellano de la serie del Mundodisco son: El color de la magia, La luz fantástica , Ritosiguales , Mort , Rechicero , Brujerías , Pirómides , ¡Guardias! ¡Guardias!, Fausto Eric, Imágenes en acción, El segador, Brujas de viaje, Dioses menores , Lores y damas , Hombres de armas, Soul Music, Tiempos interesantes, Mascarada, Pies de barro, Papá Puerco, ¡Voto a bríos!, El país del fin del mundo, Carpe jugulum, El Quinto Elefante, La verdad, Ladrón del tiempo, El ultimo héroe (edición ilustrada), El asombroso Mauricio y sus roedores sabios, Ronda de noche, Los pequeños hombres libres, Regimiento monstruoso, Un sombrero de cielo, Cartas en el asunto, ¡Zas!, La corona de hielo, Dinero a mansalva, El atlético invisible, Me vestiré de medianoche, Snuff, A todo vapor y La corona del pastor.

También se ha publicado en Fantascy la novela independiente Perillán, así como la serie de «La Tierra Larga», escrita a cuatro manos con el consagrado escritor británico de ciencia ficción Stephen Baxter, y que consta hasta la fecha de dos entregas en nuestro idioma: La Tierra Larga y La Guerra Larga.

Tiempos interesantes me ha perecido una novela divertidísima y una de las mejores de toda la serie del Mundodisco. Lo cual no es extraño, teniendo en cuenta el retorno de Rincewind, el peor mago del mundo, y el anciano Cohen El Bárbaro, que viene además con una cuadrilla de bárbaros aún más violentos que él dispuestos a arrasar con todo lo que se encuentren a su paso de la manera más divertida. El sentido del humor irónico de Pratchett brilla con estos personajes que se alejan de lo normal en contraste con lo que dicta la ordenada sociedad Agateana.

Frente a las aventuras habituales que tienen que lugar en Ankh-Morpork, la capital del mundo, esta novela se desarrolla en el lejano imperio Agateano, el reino de donde vino Dos Flores al comienzo de la serie del Mundodisco para hacer turismo, y la primera cosa interesante es la diferencia de comportamiento, al ser unos súbditos que no saben cómo desobedecer y son extremadamente educados. El contraste de estos súbditos con Cohen El Bárbaro y con el resto de su tropa de bárbaros ha provocado situaciones divertidísimas. Todas sus interacciones son buenísimas, así como la forma en que vencen en cada uno de los combates que realizan, consiguiendo que me riera a carcajadas en varias ocasiones.

Pero en esta novela el cobarde y por otro lado cauto y lógico Rincewind es el M.V.P. de la novela, al verse envuelto en unas situaciones super locas que pondrán a prueba su instinto de supervivencia, y cómo siempre por casualidad se verá en medio de todos los fregados sin él pretenderlo. Rincewind es de los mejores personajes de toda la serie del Mundodisco y espero que no tarde mucho en llegar a la siguiente novela con él de protagonista, porque la diversión está asegurada, normalmente a su costa.

Cuando uno está leyendo la decimoséptima novela del Mundodisco obviamente ya sabe a lo que viene. Pero es curioso comprobar cómo esta novela ha sido mucho mejor que las anteriores, posiblemente por los protagonistas que tenemos aquí, lo cual me indica que Pratchett en ese momento (la novela se publicó en 1994) tenía cuerda par rato. Así que tocará comprar la decimo octava novela, Mascarada, que nos trae el retorno de las brujas Yaya Ceravieja y Tata Ogg. ¡Diversión asegurada!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Juego de Tronos: La Casa del Dragón temporada 1 (HBO Max)

Termina la primera temporada de Juego de Tronos: La Casa del Dragón, y no sabéis la alegría que me da poder decir lo mucho que me ha gustado la serie, de largo la más satisfactoria de todas las series de grandes franquicias contra las que competía en las últimas semanas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Historia ambientada 172 años «antes de Daenerys Targaryen», y en el noveno año del reinado de Viserys Targaryen (Paddy Considine), un rey cuya línea de sucesión está en peligro. Su esposa Aemma (Sian Brooke) está embarazada, aunque no hay garantía de que dé a luz a un heredero varón. Si no lo hace, entonces el Trono de Hierro recaerá bien sobre el hermano de Viserys, Daemon, un gobernante impulsivo y potencialmente tiránico (Matt Smith); o bien, rompiendo con la tradición, en la hija adolescente de Viserys, Rhaenyra (Milly Alcock), cuyo reclamo del trono está destinado a tener una fuerte oposición. (FILMAFFINITY)

En medio del bloqueo creativo que le impide terminar Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin si pudo publicar en 2018 Fuego y Sangre, novela planteada para contar el origen de la Casa Targaryen antes de los sucesos de sus novelas previas. Martin ha manifestado que esta es la primera de dos novelas destinadas a contar los sucesos en este momento temporal. Tras el final de Juego de Tronos, HBO se moría por producir más material ambientado en el mundo de Poniente, y adaptar esta novela era sin duda la mejor opción posible. Para ello, Martin ha estado super implicado en la creación de esta serie, que ha sido creada por él y por el guionista Ryan Condal. Condal y el director Miguel Sapochnik, director de alguno de los mejores episodios de Juego de Tronos, actúan como showrunners de esta primera temporada que contará con 10 episodios, con Sapochnik dirigiendo el episodio piloto y otros dos episodias de la temporada. Otros directores han sido Greg Yaitanes (3 episodios), Clare Kilner (3) y Geeta Vasant Patel.

Waner / HBO Max ha tirado la casa por la ventana para esta serie. Se estima que cada episodio ha costado 20 millones, frente a los 6 que costó la primera temporada de Juego de Tronos a los entre 15 y 20 de la octava y última temporada. Para La Casa del Dragón, los productores han optado con buen criterio a contratar de nuevo a Ramin Djawadi para que cree la música de la serie, que se ha grabado en localizaciones de Inglaterra, Portugal y España. House of the Dragon es además la primera producción que se rodó en el nuevo escenario de producción virtual de Warner Bros. Leavesden Studios, similar el Dome de Disney, aunque informó que desmontó el escenario difgital para dar paso a otras producciones standard en esos estudios.

En la Casa Targaryen, encontramos a Paddy Considine como el rey Viserys I Targaryen, rey de los Siete Reinos. Milly Alcock interpreta a la joven Rhaenyra Targaryen, hija de Viserys, mientras que Emma D´Arcy es la Rhaenyra adulta. Matt Smith es el príncipe Daemon Targaryen, hermano menor de Viserys I. En la Casa Hightower tenemos a Rhys Ifans como Sir Otto Hightower, Mano del Rey. Emily Carey interpreta a la joven Alicent Hightower, hija de Sir Otto y amiga de la infancia de Rhaenyra, mientras que Olivia Cooke interpreta a la Alicent adulta. En la Casa Velaryon tenemos a Steve Toussaint como lord Corlys Velaryon, señor de las Mareas y esposo de la princesa Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima del rey Viserys I y cuya aspiración de ser ella la reina de los Siete Reinos fue cortada por unos nobles que eligieron a Viserys al no aceptar a una mujer como reina.

Juego de Tronos: La Casa del Dragón ha sido un entretenimiento de primer nivel que nos ha mostrado a personajes complejos e interesantes en un mundo de Poniente que recuerda a lo ya conocido pero que ha conseguido adquirir entidad propia en esta primera temporada. La Casa del Dragón me ha gustado en su visionado semanal y me ha justificado la suscripción que he pagado a HBO durante estos últimos dos meses, así que en ese sentido HBO Max debe sentirse tremendamente satisfecha, además de por unos datos de audiencia que han sido realmente buenos y aseguran que la segunda temporada será un éxito cuando se estrene.

HBO Max ha tirado la casa por la ventana y se transmite que es una producción de primer nivel. Las localizaciones, vestuario, efectos especiales y escala del guion ofrece un entretenimiento de primer nivel que luce estupenda la mayor parte del tiempo. Es cierto que Los Anillos de Poder en Prime ha sido más espectacular (aunque el guion fuera desastroso), pero HBO ha acertado creando el tono que esta historia necesitaba. Por cierto, como pasó en su día con Juego de Tronos, han vuelto a haber quejas porque algunos episodios se veían demasiado oscuros, lo cual me parece un error incomprensible dado que no es la primera vez que sucede y se supone que justo HBO debería controlar la problemática del visionado de series en streaming, etc…

El gran desafío de la serie giraba en torno a presentar personajes que fueran igual de carismáticos que los de Juego de Tronos. Dentro que ahora nadie se acuerda, pero esos actores ahora super conocidos en su momentos estaban más verdes que una lechuga, justo como les pasa a estos. Y la verdad es que Viserys, Rhaenyra, Daemon y Alicent me parecen personajes super interesantes y complejos que consiguen mantener la serie casi por ellos mismos. En lo relativo al reparto, creo que todos están muy bien en sus papeles, aunque me chocó el cambio de actrices protagonistas a mitad de la temporada, cuando los actores varones sí que se mantuvieron en la serie. En este sentido, el único pero que le pondría al reparto son los hijos de Rhaenyra y sobre todo Alicent, que sufren unos cambios en pocos años que rompen la suspensión de credulidad. Este error de casting de los príncipes es quizá el único pero que le encuentro en lo relativo a los actores escogidos.

Y reconozco que se hace extraño ver una serie de Juego de Tronos prácticamente con una única familia protagonista, unida a los Hightower o los Velaryon, frente a la narrativa coral con múltiples frentes simultáneos de Juego de Tronos, pero una vez que entendí que esto estaba planteada de forma diferente a la serie madre, pude disfrutar mucho más de la serie.

Un pero que se puede sacar a La Casa del Dragón tiene que ver con el ritmo de la serie, en especial si se compara con lo que fue Juego de Tronos. Como veis, la comparación es continua, pero es inevitable cuando los productores han sido los primeros en hacer esta conexión empezando por el tema principal de Ramin Djawadi. Que La casa del Dragón no tenga su propio tema me parece un error de bulto muy importante, porque por un lado intentas dotar a la serie de su propia personalidad, pero por otro ellos mismos nos recordaban todas las semanas que son lo mismo, aunque en momentos temporales diferentes. Volviendo al ritmo, diría que todos los episodios de una hora de duración me dejaron con la sensación que se podía haber contado exactamente lo mismo con 10 / 15 minutos menos de duración. En varios momentos sobre todo en la primera mitad de la serie la sensación fue que lo que habían contado sería uno de los subargumentos de un episodio de Juego de tronos y se hubiera podido condensar sin problemas en 15/20 minutos. Entendiendo que son imprescindibles para entender lo que pasa a continuación, los 5 episodios con las princesas adolescentes se sienten a veces como un prólogo super ampliado a lo que veremos a continuación con las princesas convertidas en madres y esposas, que es lo realmente interesante.

Incluso aceptando que La Casa del Dragón es otra cosa y se merece poder contar su historia con el ritmo que ellos estimen oportuno, así lo he entendido yo, hay otro elemento que puede no cuadrarle a algún espectador. Y es que estando todos los episodios bien mientras la trama avanza a su ritmo pausado, en la mayoría de veces me dejaban la sensación que el siguiente episodio podía ser el realmente brillante de la serie. El que nos ofreciera el climax emocional o directamente, el inicio de la guerra y el gran espectáculo que se llevaba anticipando desde el principio. Sin embargo, cuando pasaba una semana y veía dicho episodio ¡me hacía sentir igual, lo mejor parecía que seguía estando por llegar!

Todos los espectadores vimos desde el primer episodio que la clave de esta temporada es que habrá paz mientras Viserys viva. Él mantiene el reino estable, pero en cuanto palme se abrirá el infierno en Poniente por la lucha por la corona. Ya fue sorpresa asistir al salto temporal de 10 años y comprobar que Viserys aún vivía, pero a medida que avanzan los episodios hay una creciente sensación de «ahora se muere y se va a liar parda». Al final del 7º episodio (un episodio super chulo, por cierto) tras la lucha de los niños y la tensión con las familias enfrentadas, todo indicaba que los padres iban a continuar el combate y ahora si se «liaba”. Pero llega el 8º episodio en el que vuelven a hacer un salto temporal (en este caso de 6 años) y todo ha seguido más o menos igual ya el Rey Viserys sigue vivo, aunque apenas. Tras otro episodio muy chulo en el que Viserys fallece en paz al haber podido disfrutar de una cena con toda su familia, el pensamiento general era “ahora si, la reina (o más concretamente su padre Hightower) va a intentar matar a Rhaenyra y toda su familia y ahora se lía”.

Sin embargo, empieza el 9º episodio, (buen episodio, quizá un poco inferior al 8º) y hacen la pequeña trampa narrativa de hacer que Rhaenyra y toda su familia se marchara de Desembarco del Rey esa misma madrugada nada más terminar la cena. Que es necesario porque si se hubieran quedado y el Señor Hightower les mata se acaba la serie (igual que si Rhaenys hubiera matado a todos al final del 9º), ojo. Pero aquí no hay elipsis temporal, Viserys muere la misma noche del banquete y de alguna forma muere feliz porque ha visto a toda su familia junta y en paz. Y al menos a mi me choca porque lo lógico y normal pensando que nadie podría anticipar que el rey iba a morir esa misma noche no es que Rhaenyra se suba a un barco de madrugada, sino que duerman y a la mañana siguiente recojan todos sus bártulos, hijos y sirvientes y partan por la mañana. Pero lo dicho, sin ese lógico truco narrativo, la serie se acaba.

El episodio 9 tiene el punto de vista de la Reina Alicent en Desembarco del Rey, cuando siempre el noveno episodio de Juego de Tronos era en el que se liaba (p.ej. La Boda Roja ola Batalla de los Bastardos), lo cual fue un poco bajón. Dentro que el episodio en si me gustó y estuvo chulo, como todos en general. Pero cuando llega el décimo episodio y ves que se va a conter desde el punto de vista de Rhaenyra en Rocadragón, aunque tenga sentido narrativamente, podría decirse que nos ha robado el climax de esta temporada, al dejar la guerra que se lleva anticipando casi desde el principio para la segunda temporada. Aunque a mi me ha gustado la serie y me ha gustado el cliffhanger con el que ha finalizado, puedo entender que haya público que se haya podido sentir un poco estafado al haber terminado la temporada sin un climax verdaderamente potente.

Hay otro elemento que hay que comentar en relación a la representación de los personajes reflejando los criterios de lo políticamente correcto imperante en la actualidad. Martin empezó a escribir las novelas de Canción de Hielo y Fuego en los años 90. Fruto de esto encontramos personajes memorables que eran capaz de lo mejor y de lo peor que vivían en un mundo de grises. La vida en el medievo era dura y cruel y la serie reflejaba esto con protagonistas que hacían lo que fuera por sobrevivir ellos como primera prioridad, y ayudar a que su Casa triunfara frente a sus enemigos a continuación. De esta forma, excepto aún personaje puntual (Tywin Lannister o Ramsay Nieve me vienen inmediatamente a la cabeza) no me atrevería a calificar como «villano» a ninguno de los personajes principales. Incluso Cersei al final intenta proteger a sus hijos y la estirpe Lannister, desde su punto de vista no es mala aunque sus actos sin duda lo sean, sobre todo aplicando la lógica medieval. Y de igual forma, excepto quizá Jon Nieve, nadie puede ser calificado de «héroe» puro.

Fuego y Sangre, la novela de Martin que inspira esta serie se publicó en 2018. Y la diferencia en el tratamiento de los personajes es como de la noche al día. Todas las mujeres principales de la serie, la princesa Rhaenyra Targaryen, la reina Alicent Hightower y la princesa Rhaenys Targaryen de la casa Velaryen son mujeres de altos valores morales que hacen lo correcto, no lo que hay que hacer para sobrevivir. Hasta un personaje secundario como la jefa de las prostitutas en una negociación con la Mano del Rey no pide riquezas materiales para ella, sino que terminen los combates ilegales de niños. Lo nunca visto. A lo largo de la temporada si parece que Alicent puede ser calificada como «la mala» al moverse por envidia contra Rhaenyra porque ella es una coneja que solo se la quiere para parir herederos al trono mientras su amiga Rhaenyra se va de picos pardos y disfruta de su vida sin preocupaciones gracias a la protección de su padre el Rey. Sin embargo, el guion la rehabilita al final de la temporada, aceptando la sucesión planteada por su marido a favor de Rhaenyra. Que luego hagan que Viserys en su lecho de muerte le diga a Rhaenyra que su hijo Aegon debe reinar crea la justificación moral para que Alicent usurpe el trono en favor de su hijo, actuando no en su beneficio egoísta, sino por el futuro de sus hijosy lo que cree que le ha pedido su marido con su último aliento. Todo lo que hacen las 3 princesas puede ser calificado como «bueno» y dentro de los valores morales de lo que es correcto en el siglo XXI. Una ordena que no se intente matar a Rhaenyra cuando sería lo mejor para evitar una guerra abierta porque es lo honorable, mientras que las otras dos no quieren ser ellas las que inicien la guerra y harán todo lo que esté en su mano para evitarla a pesar de las voces que sugieren lo contrario a su alrededor. Esto provoca que dentro que me parecen personajes interesantes, claramente se pierde la complejidad y la ambigüedad que caracterizaba a Juego de Tronos.

Sin embargo, los hombres de la serie son todos unos violentos conspiradores ávidos de poder que harán lo que sea para conseguirlo. Que actúan dominados por la espada y el pene, los instintos más bajos, en lugar de pensar con la cabeza pensando lo que es mejor para el Reino y para sus habitantes. La diferencia entre sexos es abismal, demasiado para ser algo casual. Incluso el Rey Viserys que podría decirse que ha sido un buen Rey y ha conseguido mantener el reino en paz, es mostrado como un rey dubitativo que ha sido dominado en muchos momentos por los que están a su alrededor, empezando por la Mano del Rey, algo que no son las cualidades que se suponen a un buen líder. No, la sensación que han amoldado la historia de una obra de entretenimiento que se sabe va a ser popular para que enlace con los actuales dogmas identitarios es inevitable. Por suerte, aunque lo ha bordeado, nunca ha caído en el panfleto más chabacano, gracias a una trama con buenas caracterizaciones para los principales personajes, lo que me ha permitido entrar en la historia y disfrutar de esta Casa del Dragón. Acepto que Alicent y Rhaenyra son como son, y el drama alrededor de su disputa por el trono me ha resultado realmente interesante, de forma que me vale la historia tal y como nos la han contado.

Dicho esto, reconozco que al comienzo de la serie estaba deseando ver múltiples combates de dragón y frentes de guerra con cientos o miles de soldados enfrentados, y eso no hemos llegado a verlo. Sin embargo, los guionistas han conseguido engancharme únicamente con las intrigas palaciegas, lo cual me indica que HBO ha contado con unos buenísimos guionistas, además de contar con el libro de Martin como lienzo a partir del cual crear la serie. Volviendo a la comparación, prefiero mil veces más una serie como La Casa del Dragón en la que los personajes se muevan por evoluciones predecibles porque son lógicas y cuadran su psicología, que fuegos de artificios visuales como Los anillos de Poder con una historia que es una tomadura de pelo que parece que se ríe del espectador pensando que aceptaremos cualquier cosa mientras sea sorprendente. Para mi no hay duda, prefiero a Juego de Tronos frente al producto de Prime Video.

George RR Martin ha afirmado en entrevistas que para contar la historia de los Targaryen antes de Juego de Tronos estima que La Casa del Dragón debería tener 4 temporadas. De momento HBO sólo ha confirmado una segunda temporada que empezará a rodarse en localizaciones en España en la primavera de 2023, lo cual hará que probablemente su estreno no pueda anunciarse hasta 2024. En cualquier caso, creo que HBO Max sabe que tiene un bombazo entre manos, y no me extrañaría que las 4 temporadas de Martin puedan llegar a ampliarse alguna más si el éxito se mantiene tras la emisión de la segunda.

Aunque los dos años de espera pueden ser demasiados, no tengo duda que cuando sea que se estrene yo me suscribiré a HBO Max (o lo que haya en ese momento) para verla.

Comparto el trailer de esta serie:

La Casa del Dragón es LA SERIE de fantasía, espada y brujería de la temporada. Muchas ganas de saber cómo continuará la historia en su segunda temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder temporada 1 (Prime Video)

A pesar de su perfección visual y su estupendo diseño de producción, da un poco de rabia ver lo peor del Mistery Box de J.J. Abrams aplicado al mundo de El Señor de los Anillos creado por J.R.R. Tolkien. Comento mis impresiones de la primera temporada de Los Anillos de Poder ahora que Prime Video ha emitido los 8 episodios.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un periodo de relativa calma, los personajes se enfrentan al resurgimiento del mal en la Tierra Media. Desde las profundidades más oscuras de las Montañas Nubladas hasta los majestuosos bosques de Lindon, el impresionante reino insular de Númenor y los confines más lejanos del mapa, estos reinos y personajes esculpirán legados que perdurarán en el tiempo. Serie de TV basada en los libros de J.R.R. Tolkien, ambientada en la Tierra Media, y que explora nuevas líneas argumentales en una época muy anterior a «La comunidad del anillo».

El Señor de los Anillos escrita por J.R.R. Tolkien es una de las más grandes sagas de la fantasía épica, a la que hay que sumar la multipremiada trilogía de Peter Jackson. Cuando llegó la hora de hacerse con los derechos, el dueño de Amazon Peter Bezos tiró la casa por la ventana al pagar 250 millones de dólares por los derechos de un material que permitiera a su canal de streaming Prime Video competir con HBO y su Juego de Tronos. Si a esto le sumamos un compromiso de realizar al menos 5 temporadas de esta serie con un presupuesto estimado de 1000 millones de dólares, nos encontramos con la que probablemente sea la producción de televisión más cara de la historia. Tras tener a J.A. Bayona como director de los dos primeros episodios (además de ser productor de toda la serie), los seis restantes episodios han sido dirigidos por Wayne Che Yip (cuatro episodios) y Charlotte Brändström (2)

La gran sorpresa de esta serie gira alrededor de los casi desconocidos showrunners contratados por Prime para crear esta serie, J.D. Payne y Patrick McKay. Payne y McKay son unos guionistas que trabajaron en Bad Robot, la productora de J.J. Abrams y realizaron labores de guion no acreditadas en Star Trek Beyond (Justin Lin, 2016) y estaban trabajando en el guion de Star Trek 4 hasta que la producción fue cancelada por Paramount. Además de esto, también trabajaron en los diferentes borradores del guion de Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021). Muy poco bagaje para un encargo tan importante, algo que vista la temporada en su conjunto se ha demostrado como una losa insalvable.

En lo referente al reparto, Morfydd Clark es una joven Galadriel, la Señora Elfa de los bosques de Lothlórien interpretada en las películas por Cate Blanchett ahora es una joven guerrera elfa que cree que el mal está regresando a la Tierra Media. Markella Kavenagh es Elanor «Nori» Brandyfoot, una Pelosa (raza precursora de los hobbits que vivieron milenios antes que Frodo y compañía) con un anhelo de aventura. Robert Aramayo es Elrond, un arquitecto y político medio elfo que en la trilogía de Peter Jackson estuvo interpretado por el actor Hugo Weaving.

Benjamin Walker es Gil-galad, el Alto Rey de los Elfos que gobierna desde el reino de Lindon. Ismael Cruz Córdova es Arondir, un elfo silvano con un amor prohibido por la curandera humana Bronwyn, (Nazanin Boniadi), una humana y curandera que posee una botica en las Tierras del Sur. Tyroe Muhafidin es Theo, el hijo de Bronwyn. Charles Edwards hace de Celebrimbor, el herrero elfo que forja los Anillos de Poder, es un «brillante artesano» conocido en toda la Tierra Media que es amigo de los enanos de Khazad-dûm. Daniel Weyman es el extraño que cae del cielo en un meteorito en llamas y Owain Arthur es Durin IV, príncipe de la ciudad enana de Khazad-dûm. Por último, Charlie Vickers interpreta a Halbrand, un humano de las tierras del sur que se cree que puede ser el Heredero al trono desaparecido desde hace décadas.

Lo mejor que se puede decir de Los Anillos del Poder es que se nota que se han gastado mucho dinero en esta serie. De hecho, el diseño de producción en el sentido más amplio y general del término es de 10, de largo lo mejor de la serie. La serie consigue que el espectador sienta que ha vuelto a la Tierra Media, lo cual no puede ser más positivo a priori. Y dado lo mucho que le gusta este mundo a mi hijo, a pesar de lo que voy a escribir a continuación no descarto que dentro de 2 años veamos la segunda temporada cuando se estrene, ya que vemos todos los años la trilogía de El Señor de los Anillos.

Lo malo es que eso es todo lo positivo. Podría decirse que a nivel general la serie es moderadamente entretenida, pero la realidad es que a mi mujer dejó de interesarle la serie a partir del cuarto o quinto episodio porque no nos estaban contando nada interesante ni los personajes nos decían nada (¿cómo se llaman?, no me acuerdo de ningún nombre, por algo será). Con esto diría que los fans a veces estamos tan embobados con el envoltorio de colores y con querer que algo nos guste que no queremos ver lo que es evidente para un público «normal».

Da bastante rabia ver una serie como Los Anillos de Poder en la que han invertido tantísimos millones, y que parezca que el guion da igual porque todo vale. Cuando descubrí que los showrunner J.D. Payne y Patrick McKay eran alumnos de la escuela de J.J. Abrams me eché a temblar, y los peores augurios se han confirmado hasta llegar a un octavo episodio realmente penoso. Y es que no puedo más que flipar con el daño que la teoría del Mistery Box ha hecho el mundo del entretenimiento. Los escritores de esta tendencia creen que no hace falta crear historias coherentes con personajes lógicos que se comporten como los establezcas en un principio, porque mientras provoques giros sorprendentes en la historia y múltiples cambios de ubicación, el espectador se va a ver atrapado por la acción y la sorpresa y no se va a dar cuenta del truco. Y obviamente no es el caso, claro.

Los Anillos de poder ha sido una serie muy bonita de ver pero completamente vacía debido a una falta de personajes interesantes POR LO QUE HACEN EN PANTALLA, que viven una serie de situaciones intrascendentes contadas con unos diálogos realmente flojos. Caso especial es el de Galadriel, la carismática Dama de los Elfos y unos seres más poderosos de la Tierra Media que en la serie por lo que sea ha sido transformada en una guerrera antipática que se esfuerza por ser una gilipollas engreída que se cree con el derecho de decirle a todos los demás lo que deben hacer. Y el caso es que no diría que Morfydd Clark lo haga demasiado mal, ya que al final hace lo que los guionistas la piden que haga. En lo que si sufre es que se la ve en todo momento posando para la cámara, intentando verse cool pero sin que se note, y no funciona así. A los actores con carisma a los que parece que la cámara les ama la sensación es que todo es muy fácil y que no hacen nada para salir perfectos. DiCaprio o Margot Robbie son así. Esa cualidad no la comparte Clark, lamentablemente, y se la ve en todo momento intentando parecer dura y badass, no siéndolo.

Pero este detalle de Galadriel sería una chorrada si la historia (historias) funcionaran, y ninguna de las subtramas lo hace. La de los Pelosos y el ser caído del cielo es la nada personificada, construida además con trampa para alimentar al Mistery Box. La creación de Mordor es un episodio visualmente potente y uno de los mejores momentos de serie, pero sucede en el episodio 6, dejando dos últimos episodios en caída libre y sin frenos. La historia de amor entre la humana y el elfo es curiosa al principio pero intrascendente en su conjunto, y todo lo relacionado con el elfo oscuro Adar o la espada de Sauron que es el mcguffin de la serie resultan absurdos a poco que te pones a pensar en ello. Y ya lo del viaje de Galadriel y Halbrand a la isla de Númenor y de ahí a la Tierra Media es un despropósito una vez se desvelan las sorpresas que los guionistas nos tenían preparadas.

Y es que aparte de la cantidad de chorradas del guion y situaciones «porque si» que te van sacando del visionado, que son demasiadas para comentarlas porque hay varias en cada episodio, el problema es que como digo todo está mal escrito y realmente le da igual que sea así porque lo fían todo a la sorpresa final. La serie se vendió empezando por el título como ver cómo se forjaban los Anillos de Poder que siglos más tarde dieron lugar a El Señor de los Anillos. Pero narrativamente la serie podría resumirse en «¿Dónde está Sauron?» Porque todo gira sobre ello y por supuesto, a plantar pistas falsas de su identidad como buen Mistery Box que es. En lugar de construir a personajes redondos. ¿Para qué?, han debido pensar los creadores, si es mejor la sorpresa y el giro por el giro.

Hasta tal punto ha llegado la tomadura de pelo que el actor Charlie Vickers que interpreta a Halbrand ha reconocido como si tal cosa que no supo del giro de su personaje del último episodio hasta cuando empezaron a rodarlo. De forma que tuvimos 7 episodios en los que interpretó a un hombre caído que debe levantarse y aprender a ser un héroe, a ser otro personaje diferente que no cuadra con lo que habiamos visto hasta ese momento y él había interpretado. Es muy fuerte. Con el añadido que me da la sensación que dentro del despropósito, el foco de la historia es blanquear de alguna manera a Sauron para convertir una historia clara del bien contra el mal, de blancos y negros, en una historia de grises en la que merece la pena conocer el punto del vista del villano, porque de alguna manera también está intentando hacer el bien desde su punto de vista. Penoso.

Al menos, reconozco que no estoy enfadado con Los Anillos de Poder. Para que un producto de entretenimiento consiga ese efecto, primero debe haber una conexión emocional, importarme el personaje o el mundo donde tiene lugar la acción (por ejemplo Logan). Por suerte, ya los dos primeros episodios indicaban que la cosa no iba a pasar de «entretenida sin más» y así me tomé su visionado. Pero como comentaba al principio, si da rabia que se inviertan tantos millones en una serie como este y los guiones sean tan mediocres porque ni siquiera se han molestado a intentar hacerlo mejor.

Y cómo veis ni siquiera he entrado en la polémica por la falta de respeto por las historias creadas por Tolkien, muchas de las cuales no podían usar al no adquirir esos derechos, «forzando» a los creadores a tener que inventarse todo sobre la marcha. No he leído el Silmarilion o los Apéndices, por lo que si la historia hubiera estado bien o los personajes resultaran interesantes por si mismos, independientemente de los escritos de Tolkien, estoy seguro que la valoración sería positiva. Y no lo son.

Por cierto, no quiero irme sin recordar las que son casi las primeras palabras de El Señor de los Anillos de Peter Jackson, narradas por Galadriel:

«Todo comenzó con la forja de los grandes anillos. Tres fueron entregados a los elfos…»

Es que ni siquiera esto han respetado lo guionistas. No han sabido conectar su serie ni siquiera con la primera frase de la película. Acojonante.

Comparto el trailer de esta serie:

El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder representa lo peor del Hollywood que no conoce el material que está usando y realmente le da igual no hacerlo, inventándose las cosas sobre la marcha.

PUNTUACIÓN: 5/10

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