Tenía ganas de leer Damn them all, la nueva serie de Boom Comics creada por Simon Spurrier y Charlie Adlard, con color de Sofie Dodgson, que proponía una renovación del concepto de John Constantine y en general los antihéroes británicos que nos defienden frente a las fuerzas sobrenaturales.
PUNTUACIÓN: 5/10
Descubre una nueva y terrorífica serie sobrenatural del equipo creativo super estrella formado por el escritor Simon «Si» Spurrier (Step by Bloody step) y el dibujante Charlie Adlard (The Walking Dead).
Conoce a Ellie «Bloody El» Hawthorne: ocultista a sueldo. Tras la muerte de su tío Alfie, un infame mago y detective ocultista, los 72 demonios del Ars Goetia son liberados misteriosamente de su reino infernal. Ahora depende de Ellie localizar a cada uno de estos demonios exiliados y condenarlos de vuelta al Infierno por cualquier medio necesario… agua bendita, conjuros, o simplemente su fiel y oxidado martillo.
Mientras tanto, Dora, una detective traumatizada por los mismos sucesos que Ellie, sospecha de la prematura muerte de Alfie. A medida que se desatan nuevos terrores, las dos son testigos de extraños cambios en el panorama político de Gran Bretaña: una locura galopante infecta a la población. La intromisión de Alfie ha convertido el reino de los mortales en una pesadilla, así que depende de ellas el arreglar las cosas… con la eternidad en juego.
El legendario dibujante de The Walking Dead Charlie Adlard se une al guionista de Step by bloody step Simon Spurrier para ofrecer a los lectores el nuevo antihéroe ocultista más macabro y tenaz desde John Constantine.
Este volumen recopila Damn them all #1-6 USA, publicado por Boom Studios.
John Constantine es uno de mis personajes de comic favorito desde siempre. Hellblazer el protagonista de la serie para adultos de Vertigo, no la versión edulcorada que nos están intentando colar en los últimos años en los comics de DC Comics. Así que cuando leí que Simon Spurrier y Charlie Adlard se unían en una serie de Boom con la que buscaban recrear de alguna manera el espíritu del Constantine de los 80, mi alegría no podía ser mayor.
Por un lado, Charlie Adlard es un dibujante modélico que se mantuvo más de 12 años dibujando The Walking Dead manteniendo la periodicidad mensual sin fallo, con algunas etapas publicadas quincenalmente. Adlard es un dibujante estupendo, si bien no espectacular, que aseguraba una consistencia gráfica notable para este comic.
A esto hay que sumarle al guionista Simon «Si» Spurrier, un escritor notable que me gusta mucho en Marvel, sobre todo centrado en «su» personaje fetiche Legión, pero que me gusta incluso más en su vertiente de escritor indy, con comics chulísimos como Step by bloody step, Six-Gun Gorilla, The Spire o Coda.
Analizar Damn them all va a ser un poco complicado. No puedo decir que sea un mal comic, pero si que no es lo que yo esperaba (sin tener claro qué esperaba exactamente), y que se me ha hecho bola y me ha costado terminar de leerlo. Un primer problema que le he encontrado es que Spurrier convierte este comic casi en una novela ilustrada con unos textos exageradisímamente largos. De hecho, una de las señas visuales de este comic es que en muchos momentos la página se corta para dejar un espacio para los textos con la voz en off de Ellie (y Dora cuando corresponde) que nos van contando la historia desde sus puntos de vista. De alguna manera los textos son los que de verdad presentan al lector este Londres en el que lo sobrenatural se combina con las organizaciones mafiosas, quedando el arte como un compañero subordinado, cuando debería ser al revés, que fuera el dibujo el que contara la historia. Igual estoy siendo un poco exagerado con esta apreciación, pero como digo he leído en inglés un montón de comics de Spurrier y jamás tuve sensación de que me estaba pegando un tostón expositivo detrás de otro.
La idea de unos demonios que han salido del Infierno y se encuentran en la Tierra a través de unas monedas de oro que pueden ser poseídas por gente normal es algo que me recordó a las novelas de Harry Dresden de Jim Butcher. De hecho, un par de novelas de Butcher tenían exactamente ese argumento con los Denarios como enemigos. Y entiendo que Butcher seguro se inspiró en otras obras previas que tratan este tema de demonios encerrados en objetos de la vida cotidiana, pero me parece curiosísima que la idea clave que justifica todo el comic no me haya resultado enteramente original. Obviamente a partir de esta premisa luego Spurrier plantea algo totalmente diferente a lo que leí en las novelas de Harry Dresden. Siguiendo con los elementos familiares, el comic incorpora en cada grapa varias páginas de prosa para darnos información sobre los diferentes demonios que van apareciendo, así como se algunos personajes humanos. Estos textos en cierto sentido me recordaron las páginas de apoyo en las colecciones mutantes de Marvel, franquicia en la que él ha escrito Legión de X , resaltando la idea de «novela ilustrada» (exageradamente hablando) que significa un envoltorio que no me ha funcionado.
La protagonista Ellie Hawthorne es una antiheroina 100% John Constantine. De hecho, dado sus lazos con los mafiosos de Londres, que sea una heroina es algo que hay que coger con pinzas. Introducida al mundo de la magia por su tío Alfie, el mago más poderoso de Londres y mantenedor del orden con las esferas sobrenaturales, Ellie tiene sus intereses siempre en primer lugar. De niña veía la magia con ojos inocentes y puros, pero el tortazo de realidad que se dio la transformó en una persona cínica para la que los negocios van siempre primero. Junto a ella tenemos a Dora, una policía de Nueva Orleans traumatizada por un hecho de su pasado que tiene una visión de la vida y una actitud más positiva, que viajará a Londres al creer que la muerte de Alfie no fue un accidente. Dora empezará a colaborar con Ellie muy a pesar de ambas. Estas protagonistas me parecen dos personajes con muchas posibilidades sobre todo por el contraste existente entre ambas. Y digo esto incluso a pesar que la historia de Spurrier no me haya funcionado.
No todo es malo en el comic, obviamente. La construcción del mundo de la mafia de Londres con sus complejas relaciones y grupos, y la propia existencia de los 72 demonios del Infierno huidos significan un enorme trabajo de worldbuilding por parte de Spurrier, que transmite que ha puesto toda la carne en el asador para que este sea uno de sus grandes comics. Igual en este primer volumen la narración ha pecado de expositiva porque había mucho que presentar y luego en próximos volúmenes ya tendremos más acción y más momentazos sobrenaturales. Como en Breaking Bad, igual esta es la primera temporada que hay que pasar para llegar a lo bueno, no lo se.
Spurrier plantea un giro potente en el último número que justifica el título de «malditos sean todos» (Damn them all), resaltando que igual nadie merece ser salvado. Tras este primer volumen Ellie y Dora se han encargado de 2 demonios, por lo que quedan 70 por devolver al infierno. Eso significa que Spurrier puede plantear este comic todo lo largo que quiera en función de si van a tener que ir a por cada demonio individualmente o sin embargo acaba planteando una solución global para todos los demonios. Reconozco que ahora mismo no me ha quedado con ganas de saber cómo continúa la historia, pero igual es que el comic no me ha encajado e igual el año que viene con la relectura y sabiendo lo que es el comic y lo que no es me entra mejor. ¡Qué mal me sabe no haber conectado con este comic!
Comentaba al comienzo que Charlie Adlard no es espectacular, pero sin duda si que es eficaz, mostrándose con un gran narrador. El caso es que por lo que comentaba antes el guion de Spurrier no le ofrece demasiados momentos para su lucimiento, quedando muy constreñido por los larguísimos textos que incluso se comen secciones enteras de la página. Adlard realiza un buen diseño de personajes que los convierte en reconocibles y transmite sus personalidades, y no se arruga en los momentos sangrientos que nos ofrece el comic, pero globalmente su buen desempeño queda condicionado por la historia en si.
Tengo que comentar también sobre el color de Sofie Dodgson, que recibe ayuda de Shayne Hannah Cui. Una clave de esta historia es que la llegada de un demonio al plano terrenal provoca una alteración de la realidad. Esto se consigue mediante unos colores luminosos que además provocan que las figuras «normales» aparezcan difuminadas en la viñeta. Como idea creo que aporta una forma novedosa de presentar en un comic a seres sobrenaturales, pero como con todo en este comic más allá de la sorpresa inicial esta herramienta no ayuda a que la lectura sea sencilla o satisfactoria. Por lo demás, si exceptuamos estos momentos sobrenaturales, el color de Dodgson presenta una paleta de tonos apagados que tampoco ayuda a que el dibujo de Adlard destaque, quedando todo el conjunto bastante plano.
Mientras escribo estas líneas he vuelto a coger el primer volumen de Damn them all, y me doy cuenta que igual una parte del problema venga de la rotulación de Jim Campbell, que utiliza unas fuentes y unos tamaños de letra que se me hacen incómodo de leer. Igual me está empezando a fallar la vista (espero que no, porque me revisé la vista y me cambié de gafas hace apenas unos meses), pero también diría que la rotulación tampoco me ha parecido «reader-friendly» y desde luego no ha ayudado tampoco.
Por último, comentar también sobre la elección creativa de las portadas. En primer lugar hay que recordar que las librerías de comics están saturadas todas las semanas de nuevos comics, por lo que es imprescindible crear unas portadas que llamen la atención al lector por un motivo u otro. La forma para hacerlo en el caso de Damn them all ha sido crear una portada con un personaje en primer plano en el lado izquierdo de la imagen completando la portada con el título y un fondo prácticamente monocolor. Tengo que decir que estas portadas si son llamativas y desde luego se alejan de una imagen clásica de un héroe peleando contra un villano. Sin embargo, al final vistas en su conjunto en el tomo la verdad es que acaban resultando bastante monótonas. Aparte de la potente primera imagen con el fondo rojo, no tengo claro que el resto de portadas sean lo suficientemente potentes como para conseguir que un lector despistado pudiera querer comprar el número 2, 3 o 4, por ejemplo.
Reconozco que me ha quedado una reseña bastante negativa. Y como comentaba al comienzo, en realidad no es tanto que me parezca que sea un mal comic sino que no he conectado con casi ninguna de las decisiones creativas que se han tomado para la creación de Damn them all, empezando por la engorrosa historia de Spurrier, el color, la rotulación, las portadas o incluso la comparación con John Constantine, algo en que tampoco sale bien parado este comic. Eso si, Adlard creo que hace un buen trabajo dentro de todas las limitaciones a las que se enfrenta. Igual soy sólo yo, igual resulta que este comic le vuela la cabeza a mucha gente y se convierte en el favorito del fandom, pero de alguna manera no creo que esto vaya a suceder.
Comparto algunas páginas de primer número:
Y como bonus-track, el trailer que Boom ha preparado para apoyar la promoción de esta nueva serie:
Le tenía muchas ganas a este comic y me sabe mal que Damn Them All no me haya gustado todo lo que me hubiera gustado. Lamentablemente, me encuentro en la situación en la que no tengo claro que vaya a comprar el siguiente volumen a ver si la cosa mejora, porque no es un tema de bueno o malo, sino de que no he conectado con este concepto.
PUNTUACIÓN: 5/10
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