Cada vez que Nic Klein dibuja una grapa de El Increíble Hulk, el disfrute aumenta exponencialmente. Hoy hablar del número 15 de la actual etapa guionizada por Philip Kennedy Johnson, con color de Matt Wilson.
PUNTUACIÓN: 8/10
Mientras Banner trata de escapar de la prisión mental de Hulk, el alma de Charlie está encerrada en su propia pesadilla. Para escapar necesita tanto a Banner como a Hulk. La Primogénita observa cada movimiento y su plan de liberar a la Madre de Horrores comienza a tomar forma.
Me está gustando el planteamiento de Philip Kennedy Johnson para esta nueva etapa de El Increíble Hulk. La Primogénita es una villana que ha permitido volver a la colección a la senda de lucha de monstruos de sus primeros comics, y la actual búsqueda de una cura para la condición de Charlie, cuya alma está encerrada en una vasija, nos está dando comics super entretenidos como el de este mes. El paisaje de pesadilla que es la mente de Hulk nos da un comic con imágenes impactantes, y me gusta mucho como Kennedy Johnson usa la loquísima y fallida etapa previa de Donny Cates como un nuevo agravio de Banner hacia Hulk, que explica que se haya hartado y quiera eliminar a Banner de una vez por todas.
Por supuesto, cuando un comic de Hulk está dibujado por Nic Klein (con color de Matthew Wilson), el resultado es un festín para la vista. Klein se supera a si mismo número a número, y me llama la atención como de nuevo Klein se colorea en algunas páginas del comic, demostrando un interés en controlar y mejorar aún más si cabe el resultado final. La doble splash-page de ese número de un Hulk gigante luchando contra un monstruo de pesadilla es de lo mejorcito que hemos visto en esta colección a lo largo de este mes. Lo digo con cada grapa que veo de Nic Klein, pero como me pasó con Joe Bennet mientras leía El Inmortal Hulk, Klein parece que nació para dibujar a Hulk.
El comic nos deja con un buen cliffhanger ante la proposición imposible que Betty plantea a Bruce para salvar el alma de Charlie. Una propuesta que no parece especialmente ventajosa para Banner si no fuera porque su situación es desesperada. Lo malo es que Panini ya anuncia que la siguiente grapa la va a dibujar Danny Earls, un dibujante al que estoy empezando a coger manía por su flojo nivel general y porque está «hurtándonos» de disfrutar del dibujo de Klein. Porque me resisto a pensar que Klein de repente ya no es que no pueda mantener el ritmo mensual, es que ya no dibuja ni dos grapas seguidas. Como digo, me gusta mucho El Increíble Hulk cuando lo dibuja Klein, pero con Earls la cosa baja muchísimo. Hasta el punto me fastidia este baile de dibujantes que me estoy planteando si merece la pena comprar esta colección si la situación se alarga en el tiempo como parece que es el caso.
Hoy toca quedarse con el lado bueno de tener a Nic Klein, pero el baile de dibujantes que han planteado los editores de Marvel no es de recibo.
Comparto las primeras páginas del comic.
Disfruto mucho de El Increíble Hulk cuando lo dibuja Nic Klein. Lo malo es que el mes que viene vuelve Danny Earls.
PUNTUACIÓN: 8/10
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