¡Feliz Domingo! Hoy quiero aprovechar la sección de Reflexiones de Domingo 12/2026 para comentar algo que me lleva molestando desde hace un tiempo cuando leo comics de Marvel: La forma en que la editorial ha destruido uno de los principales valores para los lectores. LA CONTINUIDAD.
Antes de entrar al problema, hay que identificar a qué nos referimos con «continuidad». Y es que aunque parezca increíble, antes de Stan Lee, Jack Kirby y compañía, los comics americanos publicaban historias en las que los personajes no cambiaban ni evolucionaban, siendo básicamente iguales durante años. En ese sentido, podemos pensar en los comics del Tío Gilito de Disney o los de Archie, en los cuales los protagonistas 60 años después siguen siendo estudiantes que asisten al instituto de Riverdale. A pesar de cambios puntuales en algunos secundarios, podría decirse lo mismo de la serie de Los Simpson, en la que 25 años después Bart y Lisa siguen siendo niños viviendo más o menos las mismas aventuras una y otra vez.
Un ejemplo de la falta de continuidad y que ni siquiera se planteara podía verse en los comics de DC, que en los años 50 y 60 se editaban como parte de National Comics Publishing, precursor de lo que años más tarde pasó a llamarse DC Comics. Durante ese periodo, los editores creían que los comics de superhéroes sólo los leían niños pequeños, y el periodo máximo de tiempo en que un lector podía estar interesado era de 5-6 años, hasta la adolescencia. Cuando sus cambios les hiciera interesarse en otros hobbies como los deportes. Dado que pensaban que sus lectores cambiaban cada 5 años, no hacía falta plantear ningún tipo de historia continuada en el tiempo. Es más, podían plantear re-imprimir un comic de hace 10 años porque los lectores no lo habrían leído. Por ello, Batman y Robin, Superman y el resto de personajes vivían aventuras sin verdaderos cambios ni evolución.
Todo eso cambió con la creación de Marvel Comics. Sobre todo Stan Lee en su faceta de editor planteó lo que fue el cambio revolucionario de la continuidad. Un cambio que alteró para siempre la forma en que se entiende este género y los personajes que forman parte de este universo. La continuidad implica que los personajes evolucionan, recuerdan sucesos pasados y actúan en consecuencia según esas vivencias vividas. De esta forma, Reed Richards y Sue Storm se casaron y tuvieron un hijo, Ben conoce a Alicia que se convierte en su novia y así con todos los personajes. De alguna manera, los lectores acompañábamos a los personajes a lo largo de su vida, lo cual era un plus que nos ha acompañado hasta nuestros días.
El otro aspecto de la continuidad con el que Lee fue revolucionario era que todos los héroes Marvel vivían en el mismo mundo, de forma que Daredevil podía aparecer en un comic de Spider-Man y viceversa. No sólo eso, Un villano como Doctor Muerte podía aparecer en Los Vengadores o La Patrulla-X, y los sucesos de una colección acababan influyendo al resto de colecciones de Marvel. La idea de «El mundo al otro lado de tu ventana» no hubiera podido ser posible sin la continuidad. De esta forma, los lectores que conocieron a Peter Parker en el instituto asistieron a sus primeras clases en la universidad, lo que reflejaba el cambio que el mismo lector vivía en su vida real. Cuando Peter tuvo que abandonar la universidad años más tarde al no poder compaginar todas sus actividades de superhéroe con tener un trabajo y cuidar de su tía May, este golpe personal también dolía y afectaba a los lectores.
Durante años, la continuidad fue considerada uno de los puntos fuertes de los comics de superhéroes. Es cierto que cuando entramos a 40, 50 o 60 años de historia, la continuidad puede volverse un elemento complejo. Pero cuando creadores talentosos como Mark Waid crean comics celebrando la continuidad, el éxito y la satisfacción es mucho mayor a leer un elseworld ambientado en una continuidad alternativa.
En 2000, cuando nació el primer universo Ultimate, la idea era poder volver a contar las historias fundacionales de los héroes del universo Marvel de forma novedosa para los nuevos lectores, dejando a un lado 40 años de historia del universo 616 tradicional. Y durante unos años, estos comics fueron una pasada, convirtiéndose en los más exitosos de Marvel. Ultimate Spider-Man de Bendis y Bagley, The Ultimates de Millar y Hitch siguen siendo comicazos super disfrutables. Pero con el paso de los años, la línea Ultimate también empezó a complicarse con la continuidad que se creó a los largo de esos años. Haciendo que, a menor escala, la continuidad también empezara a jugar un factor para el disfrute o no de estos comics.
Uno de los ejemplos más emocionantes de lo que se puede conseguir con el buen uso de la continuidad, y probablemente la última vez que se usó bien, fue en el periodo comprendido entre 2003 y 2015. Los años de los Vengadores de Bendis iniciaron una serie de eventos como House of M, Civil War, Invasión Secreta, Miedo encarnado, etc… en los que los sucesos de un evento cambiaban el universo Marvel y abrían una nueva temporada de historias provocadas por las repercusiones de ese evento, lo que llevaba de forma orgánica al siguiente evento y el siguiente cambio de statu-quo. Todo ello culminó en 2015-16 con las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic, el último gran evento de Marvel.
Sin embargo, en los últimos años, se ha hecho palpable que editores sin talento contratados por Marvel han decidido que la continuidad es un problema. Porque lo contrario implicaría conocer la historia de unos personajes que obviamente no controlan. Y conocerla implica un trabajo que no quieren hacer.
Así que en lugar de contratar a escritores que celebren y conozcan la continuidad, se han dedicado a contratar, muchas veces por motivos ideológicos, a personas que no conocen los personajes y sólo los utilizan para extender su agenda ideológica. Esto en si mismo ya daría para un artículo. Pero volviendo a la continuidad, no me cabe duda que la instrucción que los editores han tenido ha sido contratar voces «diversas», permitiendo que un escritor cuente la historia que quiera sin tener en cuenta lo que se ha publicado previamente o sin preocuparse si entra en contradicción con lo visto en esta o en otra colección. Que sea buena o mala historia casi daba lo mismo, porque lo importante es que Marvel, y su casa matriz de Disney, pudieran vender la idea de que son una empresa que fomenta la diversidad. Lo de crear buenos comics ciertamente es secundario.
Como lector veterano que soy, siempre voy a disfrutar más del trabajo de escritores como Mark Waid, Jeremy Adams o Jed MacKay, que conocen la continuidad de los personajes y la usan para celebrar su historia y propulsarles hacia el futuro. Caballero Luna de MacKay y Alessandro Cappuccio es desde hace años el mejor comic de Marvel.
Por contra, luego hay otro grupo de escritores como Chip Zdarsky a los que la continuidad le molesta. Excepto para copiar elementos super reconocibles de etapas anteriores que son comics mucho mejores que los suyos. Y que no saben hacer comics realmente originales, sino plantear «homenajes» de estos clásicos. También tenemos la opción contraria de Jonathan Hickman, que es un escritor que si plantea historias que parecen originales, en las que su historia-río es lo más importante, hasta el punto de cambiar y desnaturalizar la esencia de los héroes para que encajen en la historia que quiere contar. Los mutantes de Krakoa son un ejemplo perfecto de esto, desde luego los krakoanos NO son La Patrulla-X. Pero Hickman ya hizo algo similar con Capitán América e Iron Man al final de su etapa de Los Vengadores previa a Secret Wars. Esos no eran los héroes que yo aprendí a amar. Eran otra cosa.
Hasta ahora, nada de lo que te he contado es novedad. Sin embargo, en los últimos meses varios comics que han empezado a transmitir la idea de que la continuidad ha saltado por los aires definitivamente.
Mientras Phillip Kennedy Johnson y Nic Klein estaban creando una aterradora etapa en El Increíble Hulk, Jonathan Hickman planteó en Imperial 1, su fallido reinicio de la franquicia galáctica de Marvel, un complejo complot en el que Hulk formaba parte de la acción. ¿Cómo era posible? En ese mismo momento, Hulk y Banner eran entidades separadas, era físicamente imposible que Hulk pudiera ir al espacio con esa caracterización. Y en la Marvel antigua, los editores hubieran al menos intentado colocar un aviso de «esta historia tiene lugar antes / después del comic X». Pero es que ni siquiera se molestaron. ¿Para qué explicar algo que no tiene sentido? El problema es precisamente ese, que se nota que les da igual que ambos comics no puedan tener lugar en el mismo universo y lo publican igual.
Hulk está en el centro de la polémica una y otra vez. Este mismo mes, con la publicación por parte de Panini del arranque de la nueva etapa El Infernal Hulk. En el segundo número de la colección, la Primogénita controlando el cuerpo de Hulk visita Atlantis para despertar a Ngathil, el Devorador de Dioses. Namor, al frente del reino submarino, intenta oponerse a Hulk, fracasando en el intento. Si leéis mi reseña de este comic, veréis que en realidad este comic me gusta bastante. Pero esta historia no tiene sentido si pensamos en los sucesos de Namor: El último Rey de Atlantis. En la serie de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson, ¡Namor renunciaba al trono! No sólo eso, se formaba una democracia dirigida por Kailani con una Atlantis convertida en una ciudad móvil que protegiera todos los océanos. Y esto no es un problema de Phillip Kennedy Johnson, que no tiene por que haberse leído todos los comics publicados por Marvel. Es un problema del editor, que tendría que haber informado del actual statu-quo de Namor para que Johnson adaptara la historia. Y no hubiera sido tan complicado, ni algo que alterara su historia de forma relevante. Pero la realidad es que al editor le dio igual si este detalle entraba en conflicto con otro comic publicado por Marvel ¡el año pasado!!! No hablamos de un oscuro comic de 1995 que nadie leyó, se trata de un comic planteado para cambiar el statu-quo de Namor para adaptarlo al siglo XXI. ¿Cómo es posible que nadie cayera en esto?
La respuesta es muy simple. La continuidad les da igual a los editores. Y creen que no nos importa a los lectores, cuando es todo lo contrario. Es la continuidad y la historia compartida lo que genera la conexión emocional de los lectores. En el momento en que cambias a Namor y en su siguiente aparición Marvel hacen como si los sucesos de ese comic no tuvieron lugar, ¿por qué tendría que interesarme lo siguiente que publiquen de él? La respuesta es sencilla: No lo va a hacer. Por eso los comics se venden cada vez menos. Y menos que se van a vender.
El ejemplo de Namor de este mes no es único, tenemos ejemplos como este casi todos los meses. Con cosas como esta se rompe la sensación de historia lineal y de vida «real» de los héroes. Y digo sensación porque está claro que los personajes han tenido reinicios más o menos evidentes a lo largo de los años. Pero nunca antes Marvel ha transmitido con tanta claridad que su historia ya no le importa.
A los fallos de continuidad de Hulk y otras muchas series hay que sumar el mayor de los problemas recientes. El desastre que supone el reinicio encubierto que Chip Zdarsky ha realizado en Capitán América, que va a culminar en el evento Avengers Armageddon destinado a cambiar el Universo Marvel aún no se sabe en qué sentido.
Zdarsky ha cambiado el origen del Capitán América al plantear un mundo en el que Steve Rogers se despertó en un momento indeterminado posterior al 11 de Septiembre. Lo que parece que nadie ha caído, o les ha dado igual, es que este reinicio encubierto no es un tema aislado de Steve Rogers, afecta a todo el universo Marvel. Provocando un efecto dominó que convierte 40 años de historias en poco menos que papel mojado. El desastre es absoluto. Y es un desastre que probablemente podría haberse evitado.
¿De verdad no se podía plantear una historia como Avengers Armageddon con la continuidad «normal»? Por supuesto que si. ¿Tenían que alterar la línea temporal de esta forma por nada? Lo que pasa es que es más fácil hacer un comic sin tener en cuenta la historia de estos héroes míticos, transformando héroes icónicos en personajes mediocres viviendo aventuras sin personalidad. Que transmiten las ideas políticas del guionista y se convierten en un panfleto infumable. Unir el origen de Steve Rogers con el de Victor Von Doom simplemente porque Marvel Studios va a estrenar una película es una decisión cortoplacista que no va a provocar mejores historias y que se siente con fecha de caducidad, en cuanto se estrene la película y vaya por otro lado diferente al de los comics. Desde luego, Marvel no va crear mejores comics con esta nueva continuidad creada por Zdarsky. Es todo terrible.
Y no es sólo terrible porque la historia sea mala. Es que Marvel está confirmando una y otra vez que se empeña en tomar todas las decisiones erróneas posibles. Con un guionista mediocre como Chip Zdarsky es imposible que pueda salir un buen comic. Y una nueva continuidad ya ni te digo. En estas circunstancias, se hace cada vez más difícil comprar y disfrutar de los comics Marvel. Normal que cada vez compre menos. Y menos que compraré como las cosas no cambien radicalmente. Lo malo, es que Marvel no parece querer cambiar, todo lo contrario.
Destruir la continuidad y el sentido de historia compartida hace más fácil el trabajo de escritores mediocres, pero rompe la conexión que los lectores tenemos con los personajes sin ofrecernos a cambios mejores historias. La situación de Marvel ahora mismo es dramática. Por eso agosto de 2026 será el primer mes desde que empecé con mi afición comiquera en que NO compraré ningún comic de Marvel en el presente del universo Marvel. Y no va a ser algo puntual, me veo NO comprando comics Marvel, y no me importa no hacerlo. Porque Marvel se lo ha ganado a pulso.
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