David Robert Mitchell (It follows) ha creado la perfecta película veraniega con El final de Oak Street, película de inspiración ochentera con un casting estupendo y una historia con ciencia ficción y dinosaurios. ¿Qué más se puede pedir?
PUNTUACIÓN: 8/10
Después de que un misterioso fenómeno cósmico modifique Oak Street y su entorno suburbano, la familia Platt pronto descubre que su propia supervivencia depende de que permanezcan unidos mientras se orientan en un entorno que ya no reconocen.
David Robert Mitchell (Michigan, 1974) es un cineasta estadounidense. Tras su ópera prima, The Myth of the American Sleepover (2010, obtuvo un gran reconocimiento con su segundo largometraje, la película de terror It Follows (2014), aclamada por la crítica y una de las películas que inició lo que algunos llamaron «elevated terror». El fracaso en taquilla de su siguiente película, Under the Silver Lake (2018), supuso un parón en su carrera. El final de Oak Street es si cuarta película como director, que ha escrito y producido.
La productora de J.J. Abrams Bad Robot ha producido esta película de 99 minutos de duración y un presupuesto de 80 millones de dólares. La película cuenta con fotografía de Michael Gioulakis, montaje de John Axelrad y música de Michael Giacchino. Destacar además que Industrial Light & Magic fue la empresa principal encargada de los efectos visuales y se ocupó de la creación de los dinosaurios para la película.
El casting de El final de Oak Street es uno de los principales reclamos comerciales de la película. Anne Hathaway y Ewan McGregor son como Denise y Greg Platt, un matrimonio de clase media de los 80 que tiene dos hijos, Audrey y Brian, interpretados por Maisy Stella y Christian Convery. Denise y Greg sufren una crisis en su matrimonio, pue será puesto a prueba cuando su barrio sea trasladado en el tiempo a la época de los dinoaurios.
El resto de secundarios con Jordan Alexa Davis como Jeannette Christiansen, una chica del barrio de la que Brian está enamorado; P. J. Byrne como Mel Jacobs, el vecino irascible de los Platt; Emily Kuroda como la señora Valcourt, una bibliotecaria que es vecina de los Platt; y Anne Gee Byrd como la señora Huddleston, una anciana y amable vecina.
El final de Oak Street me parece una maravilla. Que esté ambientada en 1982 me parece una declaración de intenciones, porque su director David Robert Mitchell recrea el espíritu de las películas de esa época, en las que teniamos historias muy locas con premisas imposibles que las películas abrazaban con orgullo para crear un entretenimiento super digno. Pues eso mismo es lo que ha creado Mitchell en esta película.
Aunque la duración de 99 minutos me parece perfecta, a la película le cuesta llegar al giro que transporta el barrio a la época jurásica. Mientras, conocemos el barrio, a algunos vecinos de los Platt y los problemas existentes en el matrimonio, que están a punto de divorciarse. El barrio empieza a encontrarse cosas sin explicación, que van elevando la tensión hasta que llegamos a una noche de tormenta en la que los Platt ven un gran brillo que ilumina todo el barrio. A partir de ahí, comienza de verdad la película.
Todo el barrio de Flowervale (Michigan) donde se encuentra la calle Oak ha sido transportada al pasado prehistórico. Aunque la familia especula con los motivos, entrando las teorías de agujeros de gusano que permiten viajes por el tiempo, en realidad el motivo real es desconocido. Y me parece genial que sea así, viendo no tanto el ¿Cómo pasó? sino «como sobrevivimos». Una de las cosas que más me gustan de la película es cómo a construyendo la tensión dramática. Primero los Platt se preocupan porque no tienen luz ni agua, y no es hasta que van a buscar a su perro perdido Starbuck y a comprobar si su vecina la señora Huddleston se encuentra bien, es cuando empiezan a descubrir el alcance del problema que tienen ante si. La acción va de menos a más, y es un éxito narrativo para mi que todo llegue cuando tenga que hacerlo.
Entiendo que los dinosaurios no tienen por qué moverse inmediatamente, y no es hasta que los primeros animales más pequeños empiezan a cazar y se extiende el olor de la sangre de sus víctimas, los grandes no se dirigen hacia Oak Street. Esto es una genialidad que hace que la película tenga una tensión todo el rato que no acabe de estallar. Hasta que llegamos a uno de los puntos álgidos de la película con la llegada del Alosaurio.
Otra de las cosas que más me han gustado de la película es que no se esconde a la hora de mostrar algunas muertes. En realidad vemos pocas, aunque se intuye que la mayoría de habitantes del barrio están muriendo en las horas posteriores al salto temporal. De hecho, hay un momento super dramático que sería normal en los ochenta pero cuya crudeza no esperaba para nada, siendo un momentazo increíble de la película y una de sus grandes sorpresas.
Para que una película como El final de Oak Street funcione, los dinosaurios tienen que lucir bien en pantalla. Y la verdad es que me gusta mucho esta parte de la película. Las apariciones de los diferentes dinosaurios están planteadas para maximizar la tensión de cada escena, consiguiendo que estuviera en tensión toda la película. Y tenemos una enorme variedad de dinosaurios, encontrándonos con bichos de todo tipo. Los efectos especiales cantan un poco en la pintura mate de los fondos, o en la escena en la que la familia Platt descubre que están rodeados de jungla prehistórica y no tienen donde escapar. Pero globalmente me parece que están muy bien.
Aunque estamos en una película típicamente ochentera, necesitamos empatizar con los protagonistas, y creo que Anne Hathaway y Ewan McGregor hacen un trabajo magnífico como Denise y Greg Platt, al igual que los actores que interpretan a sus dos hijos, Audrey y Brian. Denise es una esposa frustrada con su vida de clase media y un matrimonio que dejó de comunicarse. Escribe en sus ratos libres y fantasea en una novela con abandonar a su familia para poder ser libre de verdad.
Greg está avergonzado por haber perdido su trabajo y acepta todo tipo de encargos, como trabajar en el reparto a domicilio de pizzas. Su forma de luchar por su familia es buscar el sustento económico de su mujer y no hablar de sus problemas, lo que es una actitud muy de los 50 en adelante. Puestos a ponerle un pero, la película sufre de cierto post-wokismo, dado que ella lo hace todo bien y mantiene la calma mientras es él el que se equivoca y niega la realidad ante los niños. Sin embargo, cuando se trata de actuar para proteger a su familia, no hay nada que Greg no esté dispuesto a hacer.
Me gustan mucho los dos personajes y conecto con el drama de ambos, porque Hathaway y McGregor son buenísimos actores. Este detalle menos bueno no tiene en realidad importancia porque la película tiene una tensión brutal y te preocupas por toda la familia. Incluso cuando los niños caen en el «gente tonta haciendo tonterías» cuando abandonan la casa cuando Brian ve a su perro y se marcha a recogerle y ponerle a salvo. Al que le sigue Audrey cuando va a salvar a su hermano pequeño. Esto inicia los grandes dramas y plantea la posible solución a esta situación desesperada.
Mientras Denise y Greg buscan a sus hijos se encuentran en una casa cercana un brillo como el que se vio la noche del viaje temporal. Encuentran un agujero de gusano enano que creen que puede llevarles a casa. Pero obviamente no abandonarán a sus hijos, teniendo que encontrarles para intentar abandonar esta era. ¿Tiene sentido esto?¿Acaso importa? Sobre todo cuando lo que vemos es tan entretenido. Hay que quitarse el sombrero ante la propuesta de David Robert Mitchell.
El final es un poco una locura. Y como en un episodio de En los límites de la realidad, esta locura es quizá parte del encanto y lo que hace que todo funcione dentro del feeling ochentero que se ha establecido desde el principio de la película. ¿El final plantea una paradoja temporal? ¿Y qué? Si nos ponemos puristas, es posible que se haya roto el continuo espacio temporal, dentro que el propio concepto inicial es imposible también. Por eso me encanta que la película nunca vaya a lo «realista» sino a lo realizable porque mola. Sobre todo, porque este final da un cierre satisfactorio a la historia y no hace falta ir más allá.
Me ha encantado El final de Oak Street. De hecho, estoy tan cansado con la matraca del «realismo» en una parte del cine de entretenimiento que ver esta película me ha parecido un soplo de aire fresco muy necesario en el entretenimiento. Por eso me fastidia que al haberse estrenado tan cerca de La odisea y Spider-Man: Brand New Day, la película no vaya a encontrar a su audiencia. Espero que con el streaming esta película consiga toda la difusión posible, porque es una película super disfrutona y recomendable.
Comparto el trailer de la película:
El final de Oak Street me ha parecido un éxito absoluto. ¡Peliculón!
PUNTUACIÓN: 8/10
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