El séptimo episodio de Star Wars Tripulación perdida emitido en Disney+ vuelve a ofrecernos un entretenimiento de primer nivel mientras lo deja todo listo para el climax final de la semana que viene.
PUNTUACIÓN: 8/10
Episodio 7. Vamos a estar en un buen lío
Nuestros héroes nunca se han sentido tan lejos de casa.
Lee Isaac Chung, director de Minari y Twisters, es el director de este séptimo episodio de Tripulación perdida. El episodio de 37 minutos cuenta con guion de los showrunners Christopher Ford y Jon Watts. La serie terminará la próxima semana con su octavo episodio.
En el reparto tenemos como siempre a Jude Law como Jod Na Nawood, el antiguo líder de los piratas que persiguen a los chavales desde el primer episodio. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder, la nave perteneció al famoso pirata Tak Rennod.
Me gusta mucho todo lo que nos ha contado hasta el momento Star Wars Tripulación perdida. Los showrunners Christopher Ford y Jon Watts han planteado una historia increíble que está acertando con todo, empezando con la premisa de recuperar el espíritu de la Amblin de los años 80, actualizando la idea de los Goonies en el espacio viviendo una aventura pirata. Y los piratas espaciales es un concepto que conecta perfectamente con los mitos de Star Wars, aprovechando a un Jude Law pletórico con un personaje ambiguo que le va como anillo al dedo.
El ritmo que está teniendo la serie me parece modélico. Cada episodio se ha sentido como un capítulo satisfactorio de una historia que claramente nos llevaba al momento en que nos encontramos en este momento, con todos los jugadores ya en At Attin. Y me ha gustado la forma en que hemos conocido la forma en que este planeta del tesoro ha estado oculto de la galaxia durante todo estos años, siendo la forma de llegar al planeta la clave del episodio. Dentro de lo espectacular que ha sido todo, sigo pensando que aún nos queda al menos una gran sorpresa por conocer, que será la identidad del Supervisor de At Attin, que me gustaría que tuviera relación con el pirata Tak Rennod cuya nave Onyx Cinder ha causado todo este embrollo cuando los chavales la activaron.
Star Wars Tripulación perdida es ante todo una historia de chavales. Y me encanta el tono para todos los públicos, planteado como una historia que apela y está gustando a espectadores de todas las edades. Me gusta la relación que establecen los chicos con el droide SM-33, que se ha convertido en su protector contra los piratas. Esto no quita que en varios momentos sufran ante la confirmación que unos niños como ellos están indefensos cuando los adultos de empeñan en hacer el mal.
Y junto a ellos, Jude Law se quita la careta y acaba como el villano principal de lo que queda de serie. Un Jod Na Nawood que se muestra como un pirata sin escrúpulos que hará lo que sea para llegar al tesoro que se oculta en At Attin. No sólo por el tesoro en sí, sino por la capacidad de acuñar las monedas de oro de la Antigua República. E incluso tras lo visto en este episodio, aún me queda la ilusión que Jod al final tendrá ciertos escrúpulos hacia los niños, similares a lo que Long John Silver sintió en La isla del tesoro de Robert L. Stevenson.
El séptimo episodio de Tripulación perdida ha sido pura diversión, y nos ha dejado en el momento justo para el climax que viviremos la semana que viene.
Comparto el trailer de esta serie:
El episodio de esta semana de Star Wars Tripulación perdida lo ha dejado todo listo para el climax final. Y mi disfrute es absoluto.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Tenía ganas de ver Twisters, la nueva película de catástrofes dirigida por Lee Isaac Chung (Minari) y que es un clásico blockbuster veraniego. Si a esto le sumamos el plus del 4DX de Kinépolis Valencia, tenemos el combo perfecto.
PUNTUACIÓN: 8/10
Una actualización de la película de 1996 ‘Twister’. Kate Cooper, una excazadora de tormentas perseguida por un devastador encuentro con un tornado durante sus años universitarios; ahora estudia los patrones de tormentas en las pantallas de forma segura en la ciudad de Nueva York. Su amigo Javi la atrae de regreso a las llanuras abiertas para probar un nuevo e innovador sistema de seguimiento. Allí, se cruza con Tyler Owens, encantador e imprudente superestrella de las redes sociales que disfruta publicando sus aventuras, persiguiendo tormentas con su estridente equipo, cuanto más peligroso, mejor. A medida que la temporada de tormentas se intensifica, se desatarán fenómenos aterradores nunca antes vistos, y Kate, Tyler y sus equipos competidores se encuentran de lleno en el camino de múltiples sistemas de tormentas que convergen sobre el centro de Oklahoma en la lucha de sus vidas. (FILMAFFINITY)
Lee Isaac Chung (1978) es un cineasta estadounidense de padres emigrantes coreanos. Su ópera prima Munyurangabo (2007) fue selección oficial en el Festival de Cannes de 2007 y el primer largometraje en lengua kinyarwanda. Chung ganó fama por dirigir la película semiautobiográfica Minari (2020), por la que recibió numerosos premios y nominaciones importantes, entre ellos el Globo de Oro a la Mejor Película de Habla no Inglesa y nominaciones al Mejor Director y al Mejor Guión Original en los Oscars de ese año. En 2023, dirigió un episodio de la tercera temporada de The Mandalorian, un encargo que según él fue lo que le consiguió el trabajo de director para esta película.
Twisters es una continuación / remake de la película clásica Twister de 1996, dirigida por Jan de Bont. Para esta nueva película Joseph Kosinski (Top Gun Maverick) escribió el argumento a partir del cual Mark L. Smith realizó el guion. La película de 122 minutos de duración ha contado con un presupuesto superior a 150 millones de dólares. En Twisters encontramos fotografía de Dan Mindel, montaje de Terilyn A. Shropshire y música de Benjamin Wallfisch.
En el reparto encontramos a Daisy Edgar-Jones como Kate Carter, meteoróloga y antigua cazadora de tormentas. Glen Powell interpreta a Tyler Owens, un famoso cazador de tormentas en Internet. Anthony Ramos es Javi, antiguo colega cazador de tormentas de Kate, Brandon Perea es Boone, un videógrafo y miembro del equipo de Tyler, Maura Tierney como Cathy Carter, la madre de Kate, Harry Hadden-Paton como Ben, un periodista londinense, Sasha Lane como Lily, una operadora de drones y miembro del equipo de Tyler, Daryl McCormack como Jeb, el novio de Kate y miembro de su antiguo equipo de cazadores de tormentas completarían el reparto.
Me ha gustado mucho Twisters. Me ha gustado como blockbuster veraniego que tiene clara su vocación de entretenimiento con una buena historia perfectamente ejecutada con buenos personajes. Y me ha gustado aún más cuando le sumas el plus de la tecnología 4DX de Kinépolis Valencia.
Tengo que decir que no recuerdo demasiado la Twister original. Por supuesto la vi en el cine, y seguro también un par de veces en casa. Pero no es una película que compré en su día ni es una de mis películas favoritas. Dentro de esto, si la recuerdo como un buen entretenimiento con actores maravillosos. Y en ese sentido, esta Twisters se confirma como una perfecta heredera, al ser un perfecto entretenimiento con un casting estupendo y unas escenas de tornados que te dejan sin respiración.
Twisters creo que lo hace (casi) todo bien. Empezando por la historia, en la que Daisy Edgar-Jones como Kate es claramente la protagonista. Ella es la que motiva toda la historia, y de hecho es a ella a la que seguimos desde el primer fotograma y la que protagoniza el climax de la película. Kate es una joven científica que sufrió un trauma mientras probaba una invención que podría disipar los tornados, algo que ahorraría millones de pérdidas materiales y evitaría las decenas / centenares de muertos que los tornados ocasionan todos los años. El experimento falla y varios amigos de Kate mueren. Cinco años más tarde vuelve a la primera línea gracias a su amigo de la universidad Javi (Anthony Ramos), que también sobrevivió y ahora quiere probar una novedosa tecnología de radar que les permitiría estudiar como nunca antes a los tornados, con la esperanza de poder entender su funcionamiento y, con suerte, como detenerlos.
En el terreno conocen a Tyler Owens (Glen Powell), un cazador de tormentas que parece buscar la fama de las redes sociales. Y mientras persiguen tornados, Kate descubre que Tyler no es tan malo como piensa al principio, ni su amigo Javi y sobre todo la empresa para la que trabaja son tan buenos, provocándose una inversión de roles. Al final, convencido por Tyler, Kate retomará sus investigaciones e intentará disolver el tornado más destructivo que se recuerda, salvando así las vidas de todo un pueblo que se encuentra en el camino del tornado.
Como digo, Daisy Edgar-Jones es la protagonista absoluta desde un punto de vista narrativo. Pero curiosamente Glen Powell comparte protagonismo en la promoción. El actor de Top Gun Maverick es sin duda más conocido que la actriz inglesa, y por ejemplo en el poster parece estar en una posición más centrada e importante, lo que me indica que los productores saben quien es más popular dentro del trío protagonista. Edgar-Jones y Powell comparten una buena química en pantalla. Ella tiene el corazón y el trauma que debe superar, además de la inteligencia, y él es mucho más que la fachada, al final es alguien que intenta ayudar a la gente con las herramientas a su disposición. El casting me parece un gran acierto de principio fin, porque aparte del trío principal, sumando a Anthony Ramos, los colabores y amigos de Tyler son un reparto diverso que claramente está seleccionado por ello pero que no molesta y cumple perfectamente su función.
Por el lado emocional, Daisy Edgar-Jones y Glen Powell están geniales, todo lo relativo a sus motivaciones y evolución encaja y funcionan como un reloj. Por eso resulta incomprensible que ambos no se besen al final de la película. Bueno, no es que no se besen, es que si lo hacían pero los productores decidieron quitar el momento entiendo que por la idiotez de que las mujeres fuertes actuales no necesitan una relación amorosa, sobre todo si es una mujer blanca y él es un hombre blanco. Aparte que la película te dirige hacia ese beso, que no se produzca es quizá el único pero a una película super entretenida. Y recordando Top Gun Maverick, claro que los espectadores queremos un final feliz y que los protagonistas acaben juntos y felices haciendo lo que aman, la idea que mostrar ese beso haría que la película sonara a «rancia» (cosa que he leído en artículos americanos al respecto), me parece ridícula.
La parte emocional de Twisters está bien planteada y resuelta en la película. Pero claro, no vienes a esta película sólo por eso. Los espectadores buscamos espectáculo y Twisters es una montaña rusa alucinante. Desde el primer tornado que causa la tragedia inicial al tornado gigante del climax, las apariciones de estos efectos naturales están perfectamente situadas a lo largo de la historia y lucen imponentes de principio a fin. Además, se crea una sensación de tensión con unos tornados que no dejan de ir a más, aumentando el peligro para la población. Porque esa es otra clave, la destrucción que causan los tornados la sufre la gente normal, y eso está también perfectamente reflejado en la película.
Twisters es una película de «efectos especiales», pero para mi eso no es un problema sino un virtud. En este momento hay que alabar al director Lee Isaac Chung por ser capaz de llevar a buen puerto un proyecto de esta envergadura. El cambio de Minari a Twisters es brutal, incluso trabajando entre medias en The Mandalorian, un trabajo que el director afirma que resultó clave para ser considerado para esta película. La dirección de actores de Chung es perfecta, a lo que hay que sumar un dominio del ritmo y del uso del CGI maravillosos, lo que le permite crear escenas super potentes. La película tiene una duración de dos horas y me ha resultado una duración perfecta. Tras ver esta Twisters, creo que veré encantado el próximo proyecto de Lee Isaac Chung.
Twisters en una película super entretenida por si misma. Pero si le sumamos el 4DX de Kinépolis Valencia, tenemos una de las experiencias más divertidas de todo el 2024. Al final de la película la sala entera arrancó a aplaudir tras una montaña rusa de movimientos y efectos creados por la sala. Y fue un aplauso espontáneo de gente que realmente se lo había pasado genial en la sala.
La tecnología 4DX realmente parece creada para películas como Twisters. No creo que vaya a ver en 2024 ninguna otra película que sea tan satisfactoria como Twisters en 4DX. Los movimientos del asiento, las vibraciones, el agua y el viento, los relámpagos en medio de la sala, todo hacía que los espectadores nos sintiéramos dentro del tornado, en medio de la acción. El resultado no pudo ser mejor. Me gusta mucho la experiencia del 4DX en una película que realmente saque partido a esta tecnología, por ejemplo Deadpool y Lobezno no creo que lo vaya a hacer. Si podéis, no lo dudéis y probar a ver una película en 4DX al menos una vez. Y si puede ser esta Twisters, mejor que mejor.
Como digo, creo que Twisters puede ser uno de los mejores entretenimientos que vaya a ver en pantalla grande en este 2024. Si podéis, no lo dudéis e intentar verla en el formato 4DX. Vais a flipar.
Comparto el trailer de la película:
Twisters en 4DX ha sido pura diversión. De hecho, aparte del entretenimiento de la propia película, la tecnología 4DX parece creada para conceptos como este. Super recomendable.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Tenía cierta curiosidad en ver Minari, la película del director Lee Isaac Chung que se ha convertido en una de las grandes sorpresas de los Oscars de este año al conseguir 6 nominaciones entre las que se encuentra Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor. Tras verla, lamento no compartir el estusiasmo ante este slice-of-life.
PUNTUACIÓN: 6,5/10
David, un niño coreano-americano de 7 años, ve cómo a mediados de los años 80 su vida cambia, de la noche a la mañana, cuando su padre decide mudarse junto a toda su familia a una zona rural de Arkansas para abrir allí una granja, con el propósito de lograr alcanzar el sueño americano. (FILMAFFINITY)
Lee Isaac Chung (1978) es un director de cine y guionista estadounidense. Su ópera prima Munyurangabo (2007) fue Selección Oficial en el Festival de Cine de Cannes de fue el primer largometraje en kinyarwanda (un dialecto de Ruanda). También dirigió los largometrajes Lucky Life (2010) y Abigail Harm (2012). Con Minari ha ganado el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público en el Festival de Cine de Sundance 2020 y recibió numerosos premios y nominaciones importantes, incluido el Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera.
La película se estrenó en el pasada Festival de Cine de Sundance el 26 de enero de 2020, ganando tanto el Premio del Gran Jurado de Drama como el Premio del Público. La película obtuvo seis nominaciones a los Oscars de este año: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original, Mejor Actor por Yeun, Mejor Actriz de Reparto Youn Yuh-jung (único galardon de la película) y Mejor Banda Sonora Original. También ganó el Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera, fue nominada para el Premio del Sindicato de Actores por Mejor Actuación de un Elenco en una Película, y obtuvo seis nominaciones en la 74a edición de los Premios de Cine de la Academia Británica, incluida la Mejor Película fuera de Idioma en Inglés.
Lee Isaac Chung dirige esta película de gran contenido autobiográfico, que tiene fotografía de Lachlan Milne y música de Emile Mosseri.
En el reparto de Minari destaca Steven Yeun (Glenn de The Walking Dead) como Jacob Yi, el padre de la familia empeñado en crear una granja que permita salir adelante a su familia de inmigrantes coreanos en la década de los años 80. La actriz coreana Han Ye-ri interpreta a su mujer Monica que lamenta el traslado de la familia de California a Arkansas. Sus hijos son David (Alan Kim) y Anne (Noel Kate Cho). La veterana actriz coreana Youn Yuh-jung, conocidísima en Corea pero desconocida en Estados Unidos, interpreta a la madre de Monica, Soon-ja, que viajará a la granja para cuidar de los niños. El único personaje no coreano de importancia en la película es Paul, un trabajador de la granja un tanto retrasado o descerebrado, interpretado por Will Patton.
Un primer elemento que debo comentar es que fui al cine a ver Minari con mi mujer y la única versión disponible era la versión doblada al castellano, por lo que me perdí todos los matices que en la versión original aporta ver una película americana en la que durante una importante parte del metraje hablan en otro idioma, el coreano natal de esta familia. Esto creo que es un gran pero a la hora de valorar la película porque resta uno de los aspectos que entiendo han jugado en la unánime aclamación de la película, que es el identitario, al mostrar la vida de una familia coreana-americana, una comunidad que ha sido sistemáticamente ninguneada en el cine comercial americano.
De hecho, aparte del conocido actor americano Steven Yeun de origen coreano, el director Lee Isaac Chung planteó desde el comienzo de que el casting tanto de Monica como de su madre Soon-ja lo interpretaran actrices coreanas, no americanas-coreanas, que podrían reflejar mejor la dificultad de encajar en una tierra diferente a la suya con otras costumbres e idioma.
Entrando en los elementos positivos, Minari engancha gracias a unos personajes que se sienten todo el tiempo reales. El elemento autobiográfico está perfectamente reflejado y la familia Yi transmite verdad por los cuatro costados. Me gustan todos los actores, pero sobre todo la relación del niño David (Alan Kim) con su abuela Soon-ja (Youn Yuh-jung) es para mi lo mejor de la película. Por contra, dentro que lo hacen bien, ni Steven Yeun como el cabeza de familia Jacob ni Han Ye-ri como su esposa Monica están igual de bien probablemente porque les veo demasiado monotemáticos en su interpretación, concentrado el primero en sacar adelante su granja olvidando a su familia y estando siempre preocupado, y ella siempre sufriendo porque no quiere vivir en una granja y en un matrimonio en el que ya no queda amor por motivos nunca explicados en la película.
Técnicamente, la película transmite lo que es la vida en una granja en mitad de la nada, con una fotografía naturalista estupenda y unos paisajes reales alejados de las imágenes bucólicas del campo perfecto que no existe en el mundo real. Este detalle, el del realismo, me parece muy interesante, empezando por el guión de Lee Isaac Chung. Alejado de los aspectos identitarios que maquillan la realidad en busca de una sororidad racial, la película muestra que justo son otros coreanos los que “putean” a la familia cuando el padre busca vender sus hortalizas coreanas en los mercados cercanos. Una familia que, por lo visto en la película, evita en general en contacto con los habitantes del pueblo cercano y mantiene una actitud mayoritariamente reservada hacia sus vecinos.
Realmente, la película ofrece justo lo que se espera de ella. El problema para mi viene por el propio concepto de “slice-of-life”, en el que nos enseña detalles de una vida rural en la que no acaba de pasar nada interesante durante los 114 minutos de metraje. No me malinterpretéis, conecto con la familia y me gustan todas las interpretaciones, pero las cosas que les suceden en la granja son las que son y no acaban de interesarme. Y si, se que el mundo real es aburrido y no existen los grandes clímaxes cinematográficos, pero eso no quita que a la historia en mi opinión, le falta punch por todas partes.
Por no hablar del no-final con el que termina la película. De nuevo, está claro que en la vida real no hay finales y mucho menos los finales felices, pero eso no debería servir de excusa para terminar de cualquier manera una película que, al final, es una narrativa audiovisual. No sólo esto, el guión en esta parte final es inconsecuente con lo mostrado justo antes, en uno de los momentos claves emocionales para el matrimonio Yi. Tras vivir ese momento emocional, Monica expresa su determinación de hacer algo, pero pasamos a un final en que eso no sólo no sucede sino que pasa lo contrario sin explicar qué provoca el cambio en Monica. lo que me ha supuesto un enorme problema narrativo que no puedo dejar de comentar. Si este salto de lógica lo hubiéramos visto en una película de superhéroes, no tengo dudas que se la hubiera puesto a caldo, por eso no entiendo porque esto se acepta con naturalidad en Minari y, en general, en todo el supuesto cine «serio». Es incomprensible.
Las opiniones son como los colores, hay muchísimos y cada uno tiene el suyo que es su favorito. En mi opinión Minari, que por cierto es el nombre de una planta del sur de Asia que la abuela Soon-ja trae de Corea y plantan en la granja, es una más que correcta película que realmente lo hace todo bien. Sin embargo, no me puedo creer todos los premios y nominaciones que está consiguiendo y que no se justifican por la calidad de la película, su historia y interpretaciones. Para Minari, la ola identitaria racial que recorre los Estados Unidos desde que surgió el Black Lives Matter, ha jugado en su favor y ha hecho que una rara-avis como es esta película que muestra a una parte de la comunidad coreano-americana haya sido aclamada por la crítica.
De hecho, estoy razonablemente seguro que si en lugar de coreanos, la película narrara la mudanza de una familia blanca alemana (o mexicana) a una granja de Arkansa, por poner dos ejemplos extremos, con las mismas buenas interpretaciones, hablando sus idiomas autóctonos, con una buena fotografía, etc… la película difícilmente se hubiera estrenado en cines y mucho menos hubiera recibido esta aclamación. Y eso reconociendo que la película está bien y si triunfa por algo, es por acertar en lo que pretendía, poner de relieve que existen más identidades en los Estados Unidos que los blancos, afroamericanos o hispanos.
Comparto el trailer de la película:
Minari es una buena película, pero no tan buena como todos los premios que ha conseguido indicaría. En todo caso, sabiendo lo que se va a aver, la película no dudo que va a encontrar un público que seguro disfruta con los slice-of-life.
PUNTUACIÓN: 6,5/10
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