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Crítica de Un mundo para Muerte 9 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Termina Un mundo bajo Muerte el evento de Marvel Comics de Ryan North, R.B. Silva y David Curiel nos han contado el auge y caída de Victor Von Doom como Hechicero Supremo.

PUNTUACIÓN: 2/10

Crítica CON spoilers.

La conclusión. Después de una sucesión de triunfos, el Emperador Muerte sufre una intolerable derrota que no puede alterar. Como consecuencia de ello, tendrá que tomar una decisión que alterará su existencia para siempre, y el mundo entero sufrirá las consecuencias. Si el Hechicero Supremo cae, ¿quién tomará su lugar?

Un mundo bajo Muerte se las ha apañado para hacerlo todo al revés. El final del número 8 nos trajo uno de los momentos más fuertes de toda la serie cuando Muerte vencía completamente a todos los héroes de la Tierra pero provocando accidentalmente la muerte de su sobrina Valeria Richards. El comic arranca con la mejor página de este comic, que podéis ver abajo en las imágenes de preview. En ella, descubrimos como Valeria robó el corazón de Muerte desde que era un bebé, convirtiéndose en su mayor rasgo de humanidad, y al final, en el motivo de su caída. A partir de ahí, tenemos un comic que va cuesta abajo y se olvida de conceptos como ritmo, resolución emocional y ofrecer un final satisfactorio.

En mi reseña del número 8 hice una suposición errónea. Ante la muerte de Valeria pensé que la sobrina de Muerte había hecho un «Doctor Extraño en Infinity War», que era darse cuenta que Muerte era invencible y ganaría el combate, y sacrifica su vida para provocar su caída. La parte de ser resucitada era opcional. Esa opción resultaba razonable, y resaltaría la inteligencia de Valeria entendiendo el único final posible para derrotar a su tío a pesar que le ama profundamente. Narrativamente, plantearía un drama en la figura de Valeria y la elevaría aún más en un comic en el que ella ha sido posiblemente de lo poco interesante.

Pero no. Me equivoqué. Valeria muere POR ACCIDENTE. Es decir, Muerte había ganado, su reinado hubiera sido eterno y los héroes perdieron. De hecho, se ha hecho evidente a lo largo de la serie que si Muerte no ha matado a los «héroes» a pesar de todo, es precisamente porque sabe que eso disgustaría a su sobrina. Volviendo a lo anterior, este hecho provocado por el azar es narrativa, emocional y dramáticamente, un bajón tremendo y un ejemplo palpable de escritura chapucera. Se recupera el statu-quo porque Muerte pierde por un accidente, lo que le lleva luego a sacrificar su vida para salvar la de su sobrina. El momento clave de toda la serie no viene por la acción de nadie, sino por azar. Lo que decía antes sobre potencia dramática o climax emocional queda borrado de un plumazo.

Pero una vez se confirma el accidente y no un plan premeditado, la muerte de Valeria es una situación ridícula que no aguanta un análisis serio. Recordemos que Ryan North ha convertido a Muerte en todopoderoso. Y como ha sucedido en tantas ocasiones en la historia reciente de Marvel, cuando aumentas de esa manera los poderes de los personajes, acabas llegando a un callejón sin salida del que no se puede salir. En el número anterior, Muerte se está enfrentando a ataques simultáneos de todos los héroes mientras habla con su sobrina. Todo a la vez, manteniendo a los héroes a raya. Luego, en el climax del número 8, en palabras textuales de Ryan North: «Ante los ojos y las cámaras del planeta, derroto a todos. Cada fragmento encuentra un objetivo. Con poder suficiente para poner a esos «héroes» mejorados al borde de la muerte. Lo justo para que sobrevivan apenas y dolorosamente, desgarran sus armaduras, su carne, sus huesos.»

¿Entendemos lo que sucede? Muerte usa el poder justo para dejar al borde de la muerte a personajes con niveles de poderes abismalmente diferentes. Usa lo justo para herir casi de muerte a Viuda Negra que es una humana normal sin poderes, a Iron Man que lleva armadura, a Thor que es un Dios o la Capitana Marvel. El nivel de control que eso implica es inimaginable, a la altura de un DIOS. Y con ese nivel de poder, ¿nos tenemos que creer que Muerte no controla todas las esquirlas hasta el punto que matan a su sobrina? Una esquirla sin control podía haber matado a un héroe, y Muerte lo evita en todos los casos. Tampoco es creíble que Muerte domine toda la zona de combate para incapacitar a todos los héroes y no detecte a su sobrina. Es ridículo. Es absurdo. No puede ser. Y provoca que el castillo de naipes se derrumbe.

Porque al final, todo es un enorme «porque si». Es uno de los ejemplos más lamentables de escritura que he visto en mucho tiempo. Como que Reed Richards pierda un trozo de cerebro ante Muerte en el número 6 y en el 7 se convierta en el Científico Supremo de forma ridícula volviendo a enfrentarse a Muerte esta vez en el plano astral. Para volver a ser derrotado. Ha sido una sucesión de golpes de efectos provocados porque si una y otra vez. Y llega un momento en que incluso el límite de un fanboy tiene un límite.

Otro de los problemas del comic es la manía de querer hacer un comentario a problemas del mundo real, en lugar de hacer historias en los que los héroes se comportan como tales. En palabras de Reed Richards: «En vez de ayudar a la gente, te ayudaste a ti mismo. Hiciste que el fascismo fuera interesante, incluso atractivo. Se lo vendiste a la gente como una opción razonable… y ha destruido todo lo que ha tocado. Incluido a ti, Victor». Esto es un completo desastre que no se sostiene.

Muerte en su reinado ha dado sanidad y educación gratuita universal, la construido infraestructuras que mejoran la vida de la gente y ha acabado con las fronteras y las guerras. No es que «haya hecho el fascismo atractivo», es que ha tomado decisiones que HAN MEJORADO LA VIDA DE LA GENTE. Eso es incontestable. Reed califica de fascismo mejorar la vida de la gente, que es algo que el propio comic dice que sucede, no es una interpretación mía. Si eso es fascismo, ¿está diciendo Reed que las democracias no solucionan los problemas de la gente? De nuevo, no lo digo yo, es la única conclusión lógica que puede sacarse de lo que está diciendo. Es una idea terrible. Si el objetivo del comic es «alertar ante los peligros del fascismo», Marvel y Ryan North fracasan espectacularmente. Casi diría que parece que lo alienten, en realidad.

Otra idea terrible es que Muerte obtiene el poder LEGALMENTE. Muerte usa la esencia vital de los latverianos para aumentar su poder, un hecho terrible. Pero eso no tuvo nada que ver con que Muerte convenciera a las naciones de la Tierra a cederle el control. Dicho por el propio comic. De forma que los «héroes» han derrocado a un gobernante legítimo. Es lo que ha pasado. Y sin duda es horrible lo que hace en Latveria, pero usar la esencia vital de un millón de personas (porque no queda claro si están muertos o como en todo en el mundo del comic es una situación que puede ser revertida), beneficia a 8.000 millones de formas claramente medibles. Aunque sea algo terrible, ¿no es una ecuación que merecería un análisis? Una situación compleja se convierte en la excusa para provocar una pelea. Todo es decepcionante. Y por supuesto que Muerte actúa por orgullo, para demostrar a los héroes que él lo puede hacer mejor, sobre todo mejor que Reed Richards. Y una conclusión razonable es que lo ha sido. Pero lo peor de este comic es que Marvel no cree que sea necesario explicar por qué era necesario eliminar el bien que Muerte si había realizado a toda la humanidad.

En un comic de superhéroes tiene que haber peleas. Y en Un mundo bajo Muerte estas han sido lamentables. Sobre todo porque se sentían secundarias, al estar pasando siempre algo en paralelo que era lo realmente importante de esa grapa. Eso es algo que ha pasado a lo largo de toda la serie, mientras descubren que Muerte no controla con magia a los políticos, para descubrir lo que oculta Muerte en Latveria y en parte, también en varios momentos del combate final que tiene lugar a lo largo de los números 7 y 8. Por la parte del espectáculo, el comic es un fracaso.

El guion de Ryan North es terrible. Luego vuelvo a ello. Pero hay que pararse un momento a comentar el desastre que es el ¿dibujo? de R.B. Silva. Comparto cuatro páginas para que veáis un ejemplo. Tras sacrificarse Muerte para resucitar a Valeria, él y Reed Richards tienen una última conversación. En las dos primeras páginas, sólo vemos bien la cara de Reed en dos viñetas, y en una tiene una expresión terrible. Luego, tenemos una página completa con 5 viñetas en la que sólo vemos la cara de Reed en una, y desde atrás, en un escorzo que no aporta nada narrativamente. ¿Qué mie%$@ es esto? ¿Qué tipo de potencia dramática puede tener una escena en la que no vemos la cara de los protagonistas? Es todo terrible. ¿Cómo es posible que ningún editor no se de cuenta que la escena no funciona?

Durante toda la serie se producía una situación extraña, al leer una grapa y sentir que lo que nos han contado no resultaba interesante, hasta el punto de que todo me resbalaba. A medida que avanzaba la serie, y este último número ha sido la dolorosa confirmación, hemos tenido páginas de personajes en sombra o dibujados de espalda de forma que no se les ve. Hacer la cuenta. Incluso en las splash-pages, por ejemplo la primera reunión de los héroes en el número uno, tenemos una imagen que tendría que ser increíble y no lo es porque no se ve bien a prácticamente nadie excepto Spider-Man. Obviamente, eso es un problema. No tengo ni idea, pero creo que es bastante evidente que Silva no dibuja a mano, sino con tableta. Y tiene creados patrones de los personajes que utiliza para dibujar. Esto puede ayudar al «realismo» de algunas imágenes, pero roba toda la magia del comic cuando no dibuja a ningún personaje de forma que provoque conexión emocional con el lector.

En reseñas anteriores comenté lo llamativo del color de David Curiel, que llegaba al punto de tapar el dibujo. Pero ahora me doy cuenta que es al revés. R.B. Silva dibuja un tebeo carente de fuerza o emotividad tomando todas las decisiones narrativas equivocadas para impedir la conexión con los personajes, y el color ayuda a disimular las carencias narrativas de Silva. En realidad, Curiel ayuda a Silva, no le perjudica. Pero es imposible que el color pueda añadir corazón o emoción a escenas a las que Silva no lo ha conseguido transmitir. Por ejemplo, en este último números tenemos 5 páginas de Muerte visitando a los Vishanti primero y al Tribunal Viviente después, en los que no vemos bien a Muerte en ningún momento. Tuvo que decirme mi hermano que Muerte se había quitado la máscara ante el Tribunal para darme cuenta que era verdad, de tan mal dibujado que está todo.

Que un comic resulta llamativo gracias al color no hace que el dibujo sea bueno. Un muerto bajo Muerte es un ejemplo de mal dibujo que ha olvidado una premisa básica de la narrativa, que para conectar con los personajes y con lo que pasa, primero tenemos que verles. Me parece un fracaso de nivel colosal.

Y luego tenemos el fracaso que más duele.

Leo comics de superhéroes porque me gusta la idea del bien contra el mal, de héroes con valores morales que nos sirven de ejemplo y nos invitan a los lectores a ser mejores personas. Si todo ello está bien dibujado, obviamente es un plus. En Un mundo bajo Muerte, Reed Richards se niega a intentar salvar a Muerte tras haber resucitado Muerte a su hija Valeria. En realidad, Reed no hubiera podido deshacer el dictamen del Tribunal Supremo, pero ES QUE NI SIQUIERA LO INTENTA. Me vuela la cabeza que el guionista de la serie de Los Cuatro Fantásticos demuestre que no sabe quien es Reed Richards y ha planteado una caracterización atroz a lo largo de toda la serie. He estado leyendo el comic queriendo que me guste, no atreviéndome a puntuarla con suspenso porque en el fondo he sido marvelita toda mi vida. Pero ya está bien. Si tenía dudas si leer los comics de North de los 4F, esta serie me ha dado la respuesto: NO.

En el momento en el que los héroes dejan de ser héroes y no hacen lo correcto aunque sea complicado y les vaya a poner en problemas más adelante, el mito fundacional de Marvel con Spider-Man a la cabeza se derrumba. ¿Qué sentido tiene leer esta mierda? El relativismo moral con el que Marvel lleva castigando a sus personajes y a los lectores es posiblemente lo que más daño está haciendo al disfrute de estos comics. Empezando con que los Vengadores se alíen con los Señores del Mal para derrotar a Muerte. ¿En qué momento los editores de Marvel pensaron que esto era una buena idea? Normal que cada vez más gente abandone la lectura, si los «héroes» dejan de comportarse como tales y muestran unas derivas autoritarias muy poco disfrutables. No suelo ser de comparaciones, pero leer esto al mismo tiempo que leía DC KO de Scott Snyder y los comics de Superman y DK KO: Knightfall de Joshua Williamson, o la JLU de Mark Waid, con los dibujantes Javi Fernández, Dan Mora y Eddie Barrows. Y la diferencia es abismal. Abismal desde el ADN de lo que debe mostrar un comic de superhéroes, que es a gente haciendo lo correcto. Marvel ha decidido que no está en ese negocio.

Además, tenemos el problema de la narrativa de golpes de efecto, el todo vale y las historias sin consecuencias. Dormammu atacó la Tierra cuando Muerte no renovó los hechizos de protección de Stephen Extraño. En el número 5 Muerte le destierra con un hechizo conectado a su fuerza vital. Muerte muere, por lo que Dormammu es libre, imagino que está super enfadado por la afrenta, y la Tierra no tiene Hechicero Supremo. Seguro no tiene hechizos de protección, cuando muerte ni siquiera sabía que tenía que invocarlos. ¿Por qué no ataca de nuevo y se apodera de todo ahora? La Tierra está indefensa y sus héroes en su peor momento. Si vuelve a desterrarles en la dimensión de bolsillo, la victoria es automática. Da igual. Por cierto, otra muestra de los imposibles niveles de poder y los callejones sin salida a los que aludía antes.

En el número 8, Muerte crea un punto fijo temporal que no va a poder ser cambiado. Lo cambian en el número siguiente con un chasquido de dedos del Tribunal Supremo. Valeria muere también en el número 8 y es resucitado en el 9. En estas condiciones, ¿Tenemos que creernos que Muerte ha muerto definitivamente? Claro que no. De hecho, no se lo creen ni los personajes, con ese Muerte diciéndole a Reed «cuida bien de mi mundo», dejando implícito el «hasta que regrese». Cuando los comics no tienen consecuencias y eso se repite en los comics Marvel una, y otra, y otra vez, al final provocas también la desconexión del lector porque sabes que todo va a ser deshecho en cuanto les interese a los editores.

Más allá de si el comic es mejor o peor, y tengo claro que North y Silva han intentado hacerlo lo mejor que han podido o sabido, pero su calidad no da para más, el problema principal de Marvel es editorial. Veo a unos editores incapaces que ni siquiera se dan cuenta que han convertido a sus personajes en seres muy poco heroicos, y sus comics en historias lamentables sin consecuencias que parecen excusas para publicar múltiples portadas alternativas. Ahí se si esfuerzan.

Mi afición de leer comics Marvel se ha convertido en misión imposible. Por suerte, DC Comics si parece dedicada a mostrar a héroes en su versión más icónica y reconocible, con valores que yo quiero que mi hijo disfrute. En Marvel es imposible. Mejor bajarse del carro hasta que no echen a todos los editores. Y hasta que no traigan a gente con talento que conozca de verdad a los personajes y quieran hacer historias de héroes, en lugar de comics «importantes» que pongan el foco en criticar la situación política del mundo real. Ya está bien.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte ha sido una nueva decepción por parte de Marvel. Ya he perdido la cuenta. Pero se acabó.

PUNTUACIÓN: 2/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 8 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Nos acercamos al final de Un mundo bajo muerte de Ryan North, R.B. Silva y David Curiel. Y en el  octavo número tenemos la potencia dramática que no habiamos visto en toda la serie, siendo el mejor episodio hasta la fecha.

PUNTUACIÓN: 7/10

Muerte lucha contra las fuerzas combinadas de todo un mundo para mantener su control sobre el mismo. Un movimiento desesperado puede dar a los héroes aquello que necesitan. Pero Muerte tiene también la respuesta. Todo esto conducirá a una conclusión cuyas consecuencias repercutirán en todo el Universo Marvel.

A lo largo de este evento, Ryan North nos había mostrado que la debilidad de Victor Von Muerte era su sobrina Valeria Richards. Sólo ella tiene línea directa con Muerte y es alguien a quien el villano respeta e incluso quiere. Tiene sentido que ella sea la causante de su caída, aunque en realidad es algo que no veremos hasta el último número de la serie que se publicará en Marzo. Junto a los intentos de Valeria para convencer a su tío para que se rinda, este número hace algo muy interesante que es ponernos en el interior de la cabeza de Muerte, siendo él el narrador del comic. Tengo que reconocer que poder ponernos en la piel de Muerte es algo que hace que el comic mejore, frente a la irrelevancia que ha tenido la serie en su conjunto.

La influencia de Valeria se deja sentir en el comic, siendo la explicación de una de las ridiculeces del comic, que Muerte derrotara a los héroes una y otra vez sin matarles. Aparte del egocentrismo que mantenerles con vida para que sean testigos de su triunfo, Muerte reconoce a Valeria que no les ha matado como favor especial hacia ella, porque sabía que entristecería a su sobrina. Lo cual es algo que tiene sentido, pensando que el primero que tendría que haber muerto en varias ocasiones es Reed Richards.

Como en los números previos de eventos, el protagonista artístico de Un mundo bajo Muerte NO es el dibujante R.B. Silva, sino el colorista David Curiel. Y este número no es una excepción, con un verde dominando la mayoría de escenas para prolongar la sensación de poder absoluto que tiene Muerte. En positivo para Silva, hay dos momentazos visuales muy bestias en esta grapa, uno protagonizado por Ben Grimm y el otro por Valeria. Ambos momentos están super chulos por motivos diferentes. El motivo de La Cosa es super comiquero y hace que el lector grite HELL YEAH !!! El otro, me rompió el corazón.

El gran defecto de Ryan North es la gran cantidad de páginas que se sienten sin interés, con combates que no van a ningún sitio y que parecía que eran la excusa que evitaba que el comic se centrara en lo que realmente queriamos leer. En este número, el combate de todos contra Muerte tiene esa misma cualidad casi intrascendente, al estar viendo algo cuyo resultado final está prefijado de antemano. Esto no es bueno. De hecho, todas las coreografías de los héroes no sirven para nada, y son la excusa para que escuchemos a Muerte contarnos como evitará ser derrotado.

Sin embargo, lo que si me ha gustado es que Muerte use todo su poder para crear un punto fijo temporal, un momento que no podrá ser cambiado bajo ninguna fuerza, magia o viaje temporal. De esta forma, asegurará que su victoria contra los héroes sea completa y definitiva. Y esto consigue que el momento de la mayor victoria de Muerte se convierta en su mayor tragedia con el shock final del comic. Un cliffhanger que puede ser lo más dramático y chungo que he leído en mucho tiempo. Narrativamente, este cliffhanger me parece que está muy bien, si bien es todo una gran trampa absurda, si pensamos que Muerte usa la fuerza justa para herir de gravedad a todos los héroes hasta el punto de llevarles al borde de la muerte, pero sin matar a nadie. El nivel de control que eso supone hace ridículo que no detecte que un nuevo jugador había entrado en el terreno de juego. Con todo dentro de la trampa enorme que esto supone, reconozco que funciona y hace que este número sea el mejor de toda la serie hasta el momento.

Una vez comentadas mis impresiones sin spoilers, voy a hacer unas apreciaciones CON SPOILERS sobre el impactante giro final del comic. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Un mundo bajo Muerte 8 es el mejor número de toda la serie. De lo poco que me ha gustado de la historia de Ryan North ha sido la forma en que ha mostrado el cariño que Muerte tiene por su sobrina Valeria, y el respeto que ella siente por él. Gracias a eso, la muerte de Valeria en el climax final del comic provoca un shock alucinante. Un shock agravado porque Muerte acababa de hacer que este combate fuera un punto fijo temporal, lo que implicaría que la muerte de Valeria no puede deshacerse. La viñeta de Valeria agonizando con una pierna cortada y a punto de perder la cabeza, literalmente, ha sido un shock increíble. Por cierto, aunque sea en sombras, la viñeta en la que cae la cabeza de Valeria me parece un momento muy feo y una violencia super gratuita que me parece que no es de recibo.

Como decía más arriba, es ridículo que Muerte controle su poder de la forma en que lo hace y no detecte a Valeria en la zona de combate. Pero reconozco que el momento funciona y es super dramático. Sin embargo, creo que en realidad Valeria ha llevado a cabo un «Doctor Extraño en Infinity War». Al darse cuenta que Muerte es demasiado poderoso y no puede ser derrotado, ha ideado un plan para que sea el propio Muerte el que deshaga todo, y la única forma de hacerlo es muriendo. Así que en el último número vamos a asistir a Muerte usando todo su poder para devolver a la vida a su sobrina, lo que provocará que renuncie al título de Hechicero Supremo y su derrota final. No me creo ni de coña que Marvel vaya a matar a una niña inocente como es Valeria Richards. No va a pasar. En realidad, creo que la idea de repetir el «Infinty war» es la opción más probable.

Dentro que Un mundo bajo Muerte me ha parecido un evento insulso e intrascendente, creo que este octavo número ha elevado el nivel de la serie. Es posible que Ryan North consiga terminar la serie de forma satisfactoria. Pero al mismo tiempo, si Muerte va a echar para atrás lo que ha pasado y realmente no lo hizo como forma de salvar a Valeria, se confirmará la intrascendencia de este evento. Pero mejor no adelantar acontecimientos, cruzo los dedos para que North consiga terminar el comic con buena nota.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte por fin nos ha ofrecido un buen número. Y aunque en parte es demasiado poco, demasiado tarde, al menos me consuelo con la potencia dramática que deberiamos haber tenido a lo largo de toda la serie.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 7 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

El séptimo número de Un mundo bajo Muerte de Ryan North y R.B. Silva, con el color de David Curiel, coloca todas las fichas de cara al climax final de esta miniserie – evento.

PUNTUACIÓN: 6/10

Muerte no renunciará a su poder sin luchar. Mientras las rebeliones a lo largo del mundo son sofocadas rápida y brutalmente, el emperador se prepara para la última batalla, enfrentándose a todo un ejército de proporciones mundiales. No será suficiente para que muerda el polvo: Mister Fantástico prepara una última jugada desesperada

Llevo pensando todos estos meses por qué este comic de Un mundo bajo Muerte no ha hecho click. No para mi, ni para mi hermano Fernando. Y leyendo los comentarios en Twitter y otras redes sociales, en general en el fandom comiquero. Y me doy cuenta que el problema principal no es la ejecución, que también, sino de CONCEPTO. La idea de un mundo controlado por muerte tendría que haberse planteado como una temporada entera al mismo nivel que fue Dark Reign, cuando Norman Osborn consiguió el poder y mando a los héroes a la clandestinidad. De esta forma, hubiéramos podido tener una primera fase en la que TODO el Universo Marvel asistiría a unas primeras medidas que realmente mejoraban la vida de la gente en todo el mundo, lo que planteaba un dilema moral. En una segunda fase, empezarían a conocerse los secretos de Muerte, lo que llevaría a que se levantara la rebelión contra él, de forma que cada personaje o grupo podría ir tomando sus propias decisiones, o incluso sería posible que alguno cambiara de opinión. De forma que la miniserie que culminaría toda esta etapa (esta) se centraría en el combate final. No es mala idea, ¿verdad?

Lamentablemente, eso no ha pasado. Marvel ha obligado a Ryan North a condensar toooodas esas narrativas en una única colección con grapas de 20 páginas. Demasiado que contar en demasiadas pocas páginas. Y en este séptimo número tenemos otra vez el ejemplo perfecto. Tras la revelación del numero anterior, descubrimos que Muerte había usado la esencia vital de todos los habitantes presentes y futuros de Latveria para aumentar sus poderes y convertirse en casi omnipotente. Tras esta revelación Muerte torturó a Reed Richards ¡arrancándole un trozo de la cabeza!

En este número tenemos en las dos primeras páginas ejemplos de cómo se toma la sociedad la revelación que Muerte es malvado, que sólo busca el poder y la dominación sobre todo lo demás. Y aquí North muestra uno de los problemas del comic, al querer hacer una asociación de lo que pasa en este comic con la actualidad social y política de los Estados Unidos y la polarización de su sociedad con dos grupos enfrentados que ven cualquier cosa desde puntos de vista opuestos. Así, mientras unas personas se dan cuenta que Muerte es malvado, incluido J. Jonah Jameson, otras personas opinan que les da igual todo porque a ellos les va bien y no conocen a ningún latveriano. Otra persona tiene claro que Muerte no tiene que dimitir porque le ganó el debate a Reed Richards tras torturarle. Como si eso fuera bueno. Y esto podría parecer una idea genial si no fuera que es demasiado poco, demasiado intrascendente. Porque en realidad, es que todo nos da igual. Y nos da igual porque no hemos llegado a conocer la sociedad de Muerte, por lo que esto no conecta emocionalmente.

Luego tenemos el siguiente problema del comic, y es que el comic continúa con otra gran escena de combate, al reunirse TODOS los héroes para otro ataque contra Muerte. Pero son unas páginas vacías porque en realidad dan igual y son combates vacíos. Y porque como en números anteriores el dibujo de R.B. Silva no ayuda a tener una experiencia satisfactoria, a pesar que el vistoso color de David Curiel. Luego tenemos la sorpresa y el siguiente problema. La sorpresa es que Reed Richards ¡ha aprendido a dominar la magia y busca la revancha! Lo malo, ¿no había torturado Muerte a Richards y le había arrancado un trozo de cabeza?¿Cómo se ha liberado Richards y como ha encontrado tiempo para todo eso? Este giro, a pesar de lo impactante que es, no es más que una sorpresa un poco absurda que me ha transmitido que en realidad todo da igual y nada tiene consecuencias. Lo contrario a lo que tiene que provocar un comic para engancharme.

Lo he adelantado antes, pero el dibujo de R.B. Silva no me está funcionando. El primer problema viene con el programa de dibujo que utiliza. Me da la sensación que usa referencias de fotos de personas reales para sus dibujos, y esto provoca una sensación rara, porque da la sensación que debería saber a quien alude Silva con cada cara random que dibuja. Pero lo peor es que luego dibuja a los protagonistas de forma rara. Por ejemplo, no reconozco para nada a la María Hill tal y como la dibuja Silva. Por añadir problemas, hay imágenes en las que los personajes están dibujados en posturas extrañas, por ejemplo la llegada de Reed Richards como Científico Supremo, que debería ser una splash-page acojonante, pero que me deja pensando ¿Dónde está la mano izquierda de Richards?

El sexto número de esta serie terminó con Muerte derrotando a Reed Richards. El séptimo número lo hace exactamente igual. ¿Nadie pensó que eso podría ser un problema? ¿O es que asumían que a estas alturas a nadie le importaría? A veces pienso que el problema no es este comic concreto. Igual el problema soy yo que he leído demasiados comics y nada me sorprende. Y eso es cierto, he leído mucho. Pero cuando un comic plantea una buena narrativa y plantea un buen gancho emocional, conecta conmigo y me engancha. Un mundo bajo muerte no lo hace. No lo ha hecho hasta ahora y en los dos números que faltan no lo va a conseguir. Lo único a lo que puedo aspirar a estas alturas es que al menos acierten el final.

El caso es que tampoco puedo decir que Un mundo bajo Muerte es un mal comic, pero si que es un comic sin chispa, que es lo peor que le puede pasar a lo que se supone que es el principal evento de Marvel Comics de 2025.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte se dirige al final con los mismos aciertos y desaciertos que hemos visto hasta ahora. Quedan dos números, espero que al menos acierten el final.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 6 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Un mundo bajo Muerte muestra en su sexto número de nueve el pecado original de Victor Von Muerte convertido en el Hechicero Supremo. Esta grapa de Ryan North, R.B. Silva y David Curiel nos ha ofrecido el interés que la serie no había conseguido transmitir hasta ahora. Ojalá sea el comienzo de un buen final.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un desesperado intento por derrotar a Muerte, Reed Richards descubre el secreto de cómo alcanzó la dominación mundial. ¿Será suficiente para que la gente le dé la espalda? ¿Y qué es lo que Muerte ha estado ocultando en el domo de Latveria? Todo será revelado, a un precio terrible.

Hasta el momento, la miniserie-evento Un mundo bajo Muerte estaba resultando un bluff tremendo. Uno de sus principales pecados es que parecía que «perdía» el tiempo en tramas y situaciones sin interés, mientras las cosas realmente interesantes quedaban en un segundo plano. En este sexto número por fin tenemos algo interesante que toca el núcleo de la enemistad entre Muerte y Reed Richards, que es el choque intelectual y el interés de Muerte desde siempre de demostrar que es más inteligente que Reed. Cosa que obviamente nunca ha sucedido.

El debate entre Muerte y Reed está muy bien planteado por parte de Ryan North, haciendo que Reed intente convencer con la fría lógica mientras que Muerte apela a las emociones más básicas de los espectadores. Por eso empieza ganando. North hace una conexión entre Muerte y los populismos actuales, al ofrecer Muerte seguridad y certeza aunque sin aclarar qué se va a perder en el camino, mientras la lógica de la ciencia pierde importancia frente a la emotividad forzada. Me resulta muy llamativo haber leído esta semana dos comics con gente «lista» hablando como eje narrativo del comic. Mientras que Imperial 3 de Jonathan Hickman fracasa por su frialdad emocional y porque los personajes no pueden traernos más sin cuidado, en el caso de Muerte y Reed Richards tenemos personajes complejos que tienen un combate de ideas interesante con buenos giros y sorpresas que provocan que te preocupes por lo que va a pasar a continuación. Al menos en este sentido, Ryan North 1 – Jonathan Hickman 0.

A pesar de estar ante un número en que lo principal es el debate entre Muerte y Reed, R.B. Silva y David Curiel consiguen que el comic sea dinámico de leer. Silva creo que plantea este debate con unos planos interesantes que consiguen que la conversación no aburra. Por ponerle un pero, algunas caras de Reed Richards y en concreto su nariz se ven raras en algunas viñetas. Pocas, pero sucede. En positivo, la escena en la que Sue Richards, la Bruja Escarlata y Viuda Negra descubren el misterio que oculta Muerte en Latveria es un homenaje clarísimo a Matrix que me hizo gracia como concepto, y es un triunfo en lo dramático. En este número por fin he visto al R.B. Silva que apuntaba a dibujante super estrella de Marvel.

El comic se aprovecha además del llamativo color de David Curiel, que consigue que los diferentes shocks emocionales del comic funcionen perfectamente. Por ejemplo, el color que emplea Curiel en la doble página en la que Muerte explica lo que podría haber sido el mundo si los héroes hubieran empleado sus inventos para mejorar la humanidad está super chulo, utilizando de forma brillante el color verde que siempre ha estado asociado a Muerte.

Quizá el problema de un buen comic es que los héroes han descubierto cómo Muerte ha aumentado sus poderes místicos. Una revelación terrorífica. Pero eso no significa que la negociación política que llevó a cabo Muerte previamente para conseguir el dominio del mundo no fuera correcta y legal. Al menos con lo que sabemos hasta ahora. Este comic ha jugado a presentar conceptos del Universo Marvel como si fueran cosas que pasan en el mundo real. Pero obviar que la elección fue legal no es más que la excusa para poder plantear el climax final de esta miniserie. Dicho esto, había oído cosas muy buenas de Ryan North, y hasta el momento no había visto reflejado en este comic. Este número si me ha gustado. Ojalá de ahora en adelante su historia sea un triunfo y nos deje con un buen sabor de boca.

Por otro lado, aunque el guion de North me parece sólido, hace un poco de trampa a partir de una convención del género. En el mundo real un genio como Reed Richards cambiaría el mundo para mejor con sus invenciones. Sin embargo, como el universo Marvel ha intentado transmitir la idea de «el mundo al otro lado de la ventana», los héroes sólo aspiran a mantener el statu-quo, nunca a generar cambios sustanciales que alejaran a los comics del mundo real actual. Por ello, tanto en Marvel como en DC se plantea la idea que «los superhéroes no pueden provocar el cambio, este debe llegar de la propia sociedad civil». Superman o Capitán América son especiales defensores de esta idea en sus comics.

Esta convención ha sido aprovechada por idiotas woke para atacar al mundo del comic, con idioteces como que Batman no debería combatir el mal a puñetazos cuando tendría que cambiar la sociedad con su fortuna. Aparte que luchar contra el crimen le convierte en fascista. Aunque Bruce Wayne ya donaba miles de millones de dólares a causas sociales antes que Tom Taylor empezara a imaginarlo siquiera para Nightwing. Pero daba igual. Gente que nunca había comprado un comic ni creo que se lo planteara se arrogaba con la potestad de criticar un medio que por otro lado siempre se ha caracterizado por ser cobarde y no atreverse a defenderse cuando alguien lo critica con ideas más o menos descabelladas.

North aprovecha esta convención para plantear una de las ideas principales del populismos de Muerte. Los héroes en realidad no han ayudado de forma significativa a la gente más humilde cuando podrían haberlo hecho, mientras que Muerte SI ha hecho cosas que mejoran de forma objetiva la vida del pueblo llano. En el contexto de esta historia, lo cierto es que me ha gustado y creo que funciona. Bien por North.

Tras este sexto número, North, Silva y Curiel han conseguido reavivar mi interés por este comic. Ojalá consigan terminar la historia de forma satisfactoria.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte por fin nos ha dado una historia que engancha con personajes por los que me preocupo. Ya era hora.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 5 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

La miniserie evento Un mundo bajo Muerte de Ryan North y R.B. Silva, con color de David Curiel llega a su ecuador con el ataque combinado de Muerte con los héroes de la Tierra contra Dormammu.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Tras enfrentarse a Dormammu, el Doctor Muerte ha conseguido sobrevivir. Roto, agotado y tras haber conseguido el tiempo que necesita, Muerte se ha asegurado de que todos los héroes sobrevivan. Ahora ellos deben tomar una decisión: permitir que la Tierra caiga en manos de Dormmamu o aliarse con Muerte. 

El final del capítulo anterior de Un mundo bajo Muerte nos dejó con un cliffhanger el el que los héroes de la Tierra se unían a Muerte para combatir a Dormammu. Este quinto número nos da precisamente eso. Y llama la atención lo poco interesante que resulta leer este comic. Como en números anteriores de esta miniserie – evento, el combate (en este caso contra Dormammu) resulta algo secundario, lo que importa es qué sucede a partir de la victoria de Muerte y sus aliados. Porque Muerte destierra a Dormammu mediante un hechizo eterno… mientras él viva. De este modo, su posición como Emperador de la Tierra se afianza aún más con esta nueva victoria.

El comic se pierde en páginas con el aftermath del combate y el rescate de gente atrapada entre los escombros, que no van a ningún lado. Y lo que es peor, con un diálogo en el que Thor se pregunta si no sería mejor dejarle gobernar a Muerte, dado que hasta ahora ni tan mal. Y todo es correcto aunque un poco ridículo, como decía antes parece planteado a consciencia para aburrir a las ovejas. Del montón de situaciones interesantes que podrían plantearse de un mundo dominado por Muerte, North se empeña una y otra vez con mostrarnos lo menos interesantes. Llegamos al ecuador de la serie y no hemos tenido ningún hito destacable, todo sigue por el ámbito plano y casi hasta burocrático. Lo contrario a lo que me interesa leer cuando leo un comic Marvel.

El dibujo de R.B. Silva y el color de David Curiel repiten aciertos y fallos. En las peleas, sobresale el color por encima de los lápices, ofreciendo imágenes resultonas que podrían mostrar mejor lo que está sucediendo. En positivo, en las páginas del debate sobre lo que hacer a continuación, Rilba se las apaña para que no sean un desastre de cabezas parlantes. Con todo, me da la sensación que North no le da momentazos para lucirse a Silva, pero Silva tampoco aprovecha las oportunidades que si tiene el comic para que los lectores veamos lo buen dibujante que es, Cosa que no está demostrando en esta miniserie.

Un mundo bajo Muerte está siendo un comic decepcionante. Debería plantearme dejar de comprarlo, pero al ser tan sólo 9 números, aguantaré a ver qué final plantea North para terminar de descubrir si el viaje ha merecido la pela. De momento, la verdad es que no. Estaba dudando si comprar los comics de Ryan North de Los Cuatro Fantásticos, pero visto lo visto creo que es mejor que me abstenga de hacerlo.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte no está funcionando en absoluto. Me asombra la forma de contar de forma tan poco interesante situaciones que deberían ser la bomba.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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