Termina Imperial, la miniserie de Jonathan Hickman con la que Marvel Comics intenta relanzar su franquicia galáctica. Un comic dibujado por Iban Coello y Federico Vicentini, con color de Federico Blee. Y se confirma la decepción.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
La conclusión del evento cósmico que ha revolucionado este escenario del Universo Marvel como no ocurría desde Aniquilación. Un final que es también un nuevo principio y que servirá de plataforma de lanzamiento para las nuevas cinco series que conformarán Imperial War
Ya tenemos el final de Imperial y de la revolución que Marvel buscaba para su franquicia galáctica. Y este final ha ido en la línea de los números anteriores, acabando como un comic super decepcionante. Y no ya decepcionante, sino absurdo. Que es lo peor que podría sucederle a un comic que aspira a entretener al lector. Imperial parece planteada para recuperar a los Inhumanos tras 5 o 6 años de destierro editorial. Pero la forma en que lo han hecho ha sido más bien ridícula, sobre todo pensando que les han dejado en una situación muy similar a la que estuvieron hace años, luchando por convertirse en los señores de los Kree. Para intentar hacer algo nuevo, Hickman les ha dejado de forma muy similar a como estaban.
Por otro lado, antes de esta miniserie existía un Consejo Galáctico. Las maquinaciones de los Inhumanos utilizaron al Gran Maestro de intermediario involuntario para iniciar la guerra civil usando a los Skrulls. Tras esta guerra, ahora hay una Unión de planetas, aunque sin los Shi´Ar ni los Skrulls, con Starlord a la cabeza. De nuevo, más allá del cambio en de liderazgo, el status-quo no es tan diferente como esta miniserie anunciaba. Partiendo que hay una Unión, algo que parecía que iba a ser lo primero con lo que iban a acabar.
Lo que no soporto de Jonathan Hickman es la falta de coherencia de sus historias y cómo retuerce a los personajes para convertirles en irreconocibles para ajustarlos a su narrativa. Esto ha vuelto a pasar, y me saca de mis casillas. Los Inhumanos, su rey Rayo Negro y Maximus, pero para el caso es lo mismo, han provocado una guerra civil asesinando a líderes de todas las razas y engañando a los Skrulls. Nova y Starlord lo descubren, se lo cuentan a Shuri, ¿y no pasa nada? Starlord dice que no dice nada porque eso afectaría a la recién creada unión, algo absurdo. No me lo creo. Starlord es un cabeza caliente que nunca aceptaría que el asesino de su padre saliera impune. Pero Jonathan Hickman manda, así que Marvel acepta cambiar al personaje para convertirle en un político que lidia con las complejidades de la geopolítica cósmica. Es lamentable. Y partimos de un pecado de base, que es que había que relanzar a los Inhumanos, la forma de hacerlo era secundaria.
Los inhumanos ya no son héroes, son una raza que hará lo que les interese en cada momento, aunque eso provoque una guerra sangrienta con miles o millones de muertos y que una raza que había aceptado la unión con otros pueblos, los skrulls, vuelva a su lado más violento y radical. Esto conecta con la maldita moda del entretenimiento mainstream que malinterpretó Juego de Tronos y que plantea que no existe el bien y el mal porque tonos nos movemos en tonos de grises. Digo malinterpretó porque la historia de George R.R. Martin obviamente funciona para Juego de Tronos, Igual que el tono de Joe Abercrombie es perfecto para sus novelas, pero eso no significa que todo el entretenimiento deba usar ese planteamiento. Sencillamente, esa no es la historia que yo quiero leer. Que se la quede quien la quiera. Aparte, este arco de los inhumanos resalta el lado identitario que está rompiendo las sociedades modernas, al indicar que lo que le viene bien a «su gente» es lo correcto, aunque rompa y destruya a los demás.
Otro elemento absurdo que no he entendido es es el de los wakandianos. Tras el combate Hickman le hace decir un discurso a Shuri en el que afirma que han intentado trabajar con la democracia pero que se ha demostrado que no funciona y que hace falta un liderazgo fuerte que pueda tomar las decisiones difíciles. Su hermano T´Challa, obviamente. Pero luego, en las últimas páginas, Shuri y T´Challa comentan que ¡Wakanda también forma parte de la Unión!! De nuevo, no he entendido a los wakandianos. Y me resulta ridícula la idea que el no denunciar a los Inhumanos es porque es interese. Porque incluso si los planes de T´Challa son de adueñarse de la galaxia y con esta guerra han quitado del tablero a los Shi´Ar y a los Skrulls, ahora tendrán que derrotar a los Inhumanos. Por no hablar de Starlord y del resto de razas galácticas. El lado identitario que tan poco me gusta que comentaba sobre los Inhumanos obviamente también es aplicable para T´Challa y su reino. Como digo, entiendo que lo importante para Marvel es como dejan el tablero al final y la forma de llegar hasta ese punto es secundaria, pero para mi la forma si es importante. Es clave.
Otro de los problemas del comic viene con el dibujo. Marvel ha decidido dividir el encargo entre Iban Coello y Federico Vicentini, todo ello con color de Federico Blee. Y tengo que decir que me ha gustado el trabajo de Coello, que plantea páginas super dinámicas con una narrativa perfecta. Sin embargo, Vicentini es todo lo contrario, no me ha gustado nada. En concreto, en el climax final del combate contra los skrulls, Vicentini plantea páginas que son melés con decenas de personajes en las que no se entiende lo que está pasando. Tener a decenas de skrulls iguales entre si, y de varios acusadores que también comparten aspecto y son indistinguibles, desde luego no ayuda. Pero su narrativa es terrible, aún estoy intentando descubrir lo que ha pasado. Dentro del desastre de estas páginas, creo que el color de Federico Blee tampoco ayuda, al plantear un color que lo difumina todo y ayuda a la confusión general.
Las páginas de Coello están chulas y se entiende perfectamente lo que sucede. Las páginas de Vicentini son un desastre. Y no es sólo en los combates, no hay más que ver cómo Coello plantea las páginas finales de los Inhumanos, que molan, con las de Vicentini con T´Challa y Shuri, donde no plantean esta conversación de forma interesante, usando sombras que impiden ver las caras de los personajes, y no funcionan en absoluto. Lo cierto es el desastre mayor es la historia de Hickman, pero tener un comic en el que sólo el 50% del dibujo funciona también es un problema.
Volviendo al principio, Imperial debería provocar un renovado interés por la franquicia galáctica de Marvel. Tras leer esta miniserie, no voy a comprar ninguna colección. No me interesa. Tengo cierta curiosidad con lo que Jed MacKay pueda hacer con Nova, pero no lo suficiente como para comprarlo. Sobre todo pensando en que están ambientadas en un mundo en el que Starlord está tan tranquilo dejando que los asesinos de su padre y de miles de personas, están libres y sin pagar por sus crímenes. Estos no son los comics Marvel con lo que yo crecí y no los quiero leer. Buena suerte en encontrar a su público objetivo. Lamentablemente, cada vez con más frecuencia me doy cuenta que los valores de Marvel no son los míos.
Comparto las primeras páginas del comic:
Marvel quería un cambio en la parte galáctica del Universo Marvel y ya lo tiene. Sin embargo, Jonathan Hickman ni siquiera sabe iniciar tramas que resulten llamativas o interesantes, resultando la enésima decepción.
PUNTUACIÓN: 4.5/10
Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.
¡Saludos a todos!



