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Los problemas de los mutantes de Krakoa

Llevo tiempo comentando cómo cada vez conecto menos con los comics de la franquicia mutante de Marvel Comics. Desde las reseñas de este blog a los comentarios en Twitter, creo que la cosa empezó a torcerse el año pasado con la Gala Fuego Infernal 2021, adquirió tintes surrealistas con El juicio de Magneto, y más recientemente tampoco me gustaron distintos elementos de Inferno, X Vidas / X Muertes de Lobezno o el estreno hace unos días de Inmortal Patrulla-X . Así que creo que es buen momento de sentarme a reflexionar en los motivos de ese rechazo.

Empezando por el comienzo, si soy lector de comics es gracias a La Patrulla X de Chris Claremont. Junto a un numeroso grupo de los mejores artistas del medio (John Byrne, Dave Cokrum, Paul Smith, Alan Davis, John Romita Jr., Barry Windsor-Smith, Marc Silvestri, Jim Lee,…) Claremont hizo que me enamora del mundo del comic en general y de estos personajes y su idea de búsqueda de coexistencia pacífica entre humanos y mutantes, con el clásico lema «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» que explicaba sus motivaciones. Los X-Men en sus diferentes versiones eran un canto a la tolerancia y al respeto por el diferente, y personajes como Kitty Pryde, Kurt Wagner o Logan se convirtieron casi en miembros de mi familia, desde luego como si fueran amigos de siempre.

Tras la desastrosa etapa de Brian Michael Bendis en los mutantes, que como siempre planteaba ideas interesantes que acabaron no llegando a ningún lado, le siguieron unos años aún peores con Jeff Lemire y otros autores que dejaron heridos de muerte a la franquicia. Aparte de estar en unos años en que la propia Marvel parecía estar boicoteando sus propios comics debido a la lucha generada por los derechos cinematográficos que en ese momento tenía Fox. Tras unos años terribles, estaba claro que la franquicia necesitaba un revulsivo, y en eso Jonathan Hickman es un maestro. El relanzamiento de la franquicia en House of X – Power of X (HoX – PoX) significó un brillante cambio de rumbo que al menos en ese momento me voló la cabeza y que abría todo un mundo de nuevas posibilidades a cual más interesante.

Sin embargo, a medida que pasaron los meses, el impulso e interés inicial fueron desvaneciéndose. Hay elementos de base que se han demostrado problemáticos, como es todo lo relativo a las resurrecciones que han eliminado toda posibilidad de drama o sensación de peligro a nada que les pase a los personajes. También es normal que dentro de una línea editorial tan grande como los mutantes haya comics buenos como X-Force de Benjamin Percy, Cable de Gerry Duggan o Senda de X de Simon Spurrier y otros terribles como Excalibur de Tini Howard, los Nuevos Mutantes de Vita Ayala o el antes mencionado El Juicio de Magneto de Leah Williams. Esto es esperable, y mientras las colecciones centrales de la franquicia acierten, no habría problema real.

Sin embargo, el problema es que era la propia colección de la Patrulla X de Hickman la que más claramente mostraba el problema de base de la franquicia, con unos comics que no siendo malos, si eran 99% worldbuilding y 1% caracterización de los personajes, ofreciendo historias que parecían decirle al lector que aunque este comic concreto no era muy bueno, tranquilo que los siguientes serían mejores. Repetido en bucle casi todos los meses. Al final, estamos hablando de gustos personales totalmente subjetivos, pero en mi caso me cuesta muchísimo conectar con su estilo frío que pone su trama enrevesada por encima de los personajes. Y a veces se nos olvida que sus Secret Wars con Esad Ribic son una maravilla que esconden la realidad que el último año de su etapa-río en Vengadores y Nuevos Vengadores fue un horror que se hizo eterno y costaba leer. No sólo eso, es que he intentado volver a leer estos comics dos veces recientemente y tuve que dejarlos porque me echaron para atrás.

Hay otro tema unido al poner por encima la trama a los personajes, y es que muchas ocasiones, Hickman (no sólo él, claro, Bendis hacía exactamente lo mismo) forzaba a los personajes con situaciones que les colocaba fuera de su caracterización icónica más reconocible con tan de conseguir que el comic llegara a donde él necesitaba narrativamente dentro de su historia río. Si trabajas en comics de creación propia puedes hacer lo que quieras con los protagonistas de por ejemplo Los Proyectos Manhattan, pero cuando lo haces con Los Vengadores o en este caso con los X-Men, es normal que estos comics empezaran a chirriar a mucha gente.

El mundo del entretenimiento con el que crecí era uno dedicado a expresar cantos a la unidad y a que todos somos iguales, ciudadanos libres con los mismos derechos y obligaciones que tenemos derecho a vivir nuestra vida como queramos. Vive y deja vivir, respetando las diferencias que cada uno tengamos. Sin embargo, las revoluciones sociales e identitarias de este siglo XXI han puesto el foco en destacar las diferencias, propagando una revolución identitaria que busca ponerte siempre en contra de un enemigo «sistémico». Una filosofía que lo ha invadido todo, especialmente el ocio y los medios de comunicación. Ahora mismo, tú como individuo libre no importas, estos grupos quieren englobarte dentro de una unidad que sería tu nacionalidad, tu raza, tu género o tu identidad sexual que marca, según ellos, lo que tienes que sentir, votar o expresar.

Aunque me alejo del tema principal, esta polémica ya se vio en 2013 en las páginas del mítico Uncanny Avengers #5 de Rick Remender y Olivier Coipel, en el que Alex Summer realizaba un polémico discurso que ofendió a muchos:

Usamos estas cosas para que la gente no sepa quiénes somos. Pero quiero que sepas exactamente quién soy. Mi nombre es Alex Summers. Soy alumno del profesor Charles Xavier. Este equipo es una encarnación de su simple sueño de todas las personas trabajando juntas. Una pelea más importante ahora que nunca. Recientemente, el mundo vio a mi hermano Scott infundido con el poder de un Dios. Y aunque trató de hacer un cambio duradero para arreglar lo que vio como roto, ningún hombre debería jamás tomar medidas unilateralmente o elegir por tantos. Es arrogancia. Nunca vi las cosas como las veía mi hermano, y luego nuestras opiniones divergieron aún más. No me veo a mí mismo como nacido en un culto o religión mutante. Tener un Gen-X no me une a nadie. No me define. De hecho, veo la misma palabra mutante como divisiva. Pensamientos antiguos que sirven para separarnos aún más de nuestro prójimo. Todos somos humanos. De una tribu. Estamos definidos por nuestras elecciones, no por la composición de nuestros genes. Así que, por favor, no nos llamen mutantes. La palabra «M» representa todo lo que odio… ¿Qué tal [llamarme] Alex?

Precisamente el discurso de Alex Summer intentaba poner al individuo por encima del estereotipo identitario. Júzgame por mis actos y no por el color de mi piel, mi género o mi orientación sexual. ¿No debería ser ese el ideal al que toda persona normal debería aspirar? No, aparentemente no. En un momento de auge de los identitarismos de todo tipo que preconizan que tu yo individual no importa y que lo importante es la tribu a la que perteneces (quieras tú o no), que alguien dijera todo lo contrario no podía permitirse. Ni siquiera dentro de un pequeño comic mainstream que apenas vendió 84.000 ejemplares podía expresarse una idea que chocaba con el discurso excluyente que desde hace tiempo se estaba construyendo desde las universidades americanas y ha ido ocupando todos los espacios de diálogo. Las redes sociales ardieron hasta el punto de asegurarse por varios medios online que Remender promovía «un discurso que aboga por la asimilación cultural y el abandono de la identidad cultural de una minoría.» No importa que 1.000.000 mutantes piensen diferente a Alex, Remender no podía crear con efectos dramáticos que su personaje opinara diferente a la mayoría, algo que por otra parte entraba dentro de su caracterización y de las múltiples diferencias con su hermano Scott. Y el caso es que el hecho que Alex en ese momento de su vida opine y se sienta así no significa que tenga razón o que la idea sea correcta para otros mutantes o personas en general, sólo para él dentro de su momento vital. Pero, claro, en el entretenimiento no se permite ni siquiera una voz discordante. Aparte de la locura que es suponer que porque un personaje escrito por Remender afirme una cosa, él piensa lo mismo aplicado sobre asuntos del mundo real. Sin embargo, mucha gente si lo pensó en ese polémico mes de marzo de 2013.

Este hecho que podría considerarse anecdótico de hace casi una década al final podría decirse que mostró el germen que resalta la diferencia filosófica en que se asienta el mundo de Krakoa de 2022. Del «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» de los años 80 de un Claremont que proponía la coexistencia pacífica de todas las razas y minorías en una sociedad igualitaria en la que todos podrían convivir en harmonía, se ha pasado a una raza mutante orgullosa de serlo que cree ser «superior», vive aislada en su isla en una sociedad segregada que no permite el contacto con los humanos inferiores, realizando actos que si los hiciera cualquier otro personaje (pensemos en Cráneo Rojo, por ejemplo), nadie dudaría en calificar de «racista». Estas decisiones narrativas de Hickman al final no hacen más que conectar con las teorías identitarias excluyentes que comentaba antes que llevaban años en el ambiente de la sociedad americana. Puedo entender que estas ideas puedan gustar a un afroamericano excluyente o a una feminista radical de nueva ola, pero mi yo lector veterano que he leído a estos personajes durante casi 40 años cree que esto es una aberración que va contra la esencia de los personajes.

Hasta tal punto personajes claves como Charles Xavier estaban fuera de personaje, que muchas teorías que circulaban por la red durante el primer año y pico especulaban con que Moira debía haberle lavado el cerebro a él y a Magneto para que hicieran su voluntad, porque el verdadero Xavier jamás actuaría de esa forma. Por ejemplo, en el final de Patrulla X + 4 Fantásticos en cuando Xavier le borra a Reed Richards parte de sus recuerdos y se regodea con ello diciéndoselo a la cara, para que no pueda usar esas ideas en el futuro contra los mutantes.

Una cosa es que los mutante ya no pongan la otra mejilla. Pero esa no es una idea nueva de Hickman, hace muchos años que no lo hacen, diría que al menos desde la creación de X-Force de Craig Kyle y Chris Yost en 2008, cuando los mutantes crearon su grupo de black-ops asesinos que acabaran con las amenazas que acechaban a los mutantes antes de ser atacados. Y otra es que Lobezno en X Muertes de Lobezno 4 haga una lobotomía a un humano que NO es un villano para que no tenga acceso a sus recuerdos y conocimientos. Si eso lo hiciera Dama Mortal (o cualquier otro villano «clásico»), todo el mundo pediría que ese hecho fuera castigado, pero si lo hace Lobezno (aunque sea una versión venida del futuro) parece que todo vale, cuando no es el caso en absoluto. Por poner un ejemplo, en la reciente serie de televisión de Caballero Luna, el plan del villano Harrow (Ethan Hawke) pasaba por usar los poderes de la diosa Ammit para matar a millones de personas ANTES que cometieran un supuesto pecado que en un momento u otro realizarían. Castigar a alguien por algo que NO ha cometido es una locura para cualquier persona normal, y así lo mostraron en la serie de televisión de Marvel Studios, pero los mutantes de Krakoa han aplicado esa peligrosa filosofía repetidamente.

Son los personajes los que hacen que te enganches a una historia. Por muy compleja que sea la historia, si los personajes no crean un vínculo emocional es imposible mantener el interés en el lector. Sobre todo en una etapa tan larga que obliga a la compra de múltiples grapas a lo largo de un periodo de varios años. Y si ya no es que no conectan con el lector, sino que ves que no se comportan como deberían según su historia previa, la cosa no puede acabar bien.

Vuelvo a alejarme del tema principal. Mientras las unanimidades tuiteras han concluido que la etapa de Los Vengadores de Jason Aaron es un desastre absoluto y que «parece un mal fan-fic», lo cierto es que en mi opinión el más decepcionante fan-fic de Marvel Comics de los últimos años son precisamente los Mutantes de Krakoa. Con el añadido de la conexión emocional que tengo con unos personajes que en su mayoría no reconozco. Igual que entendería que un lector afroamericano se enfadaría si Marvel pretendiera cambiar a Black Panther hasta desnaturalizarle, no puedo evitar expresar lo mucho que me molesta que hayan convertido a Kate Pryde en una capulla pagada de si misma cuando en muchos momentos actuó como faro moral de la Patrulla X. No tiene perdón de Odín. Y lo malo es que no es sólo ella, el 99% de los personajes, se han convertido en unos bordes con los que es imposible empatizar a poco que conozcas su historia previa.

Y el caso es que frente a los haters de Aaron, yo si reconozco en sus aventuras de Los Vengadores el concepto de «Los héroes más poderosos de la Tierra que se unen para combatir amenazas que ningún héroe podría vencer por separado«. Esta es la idea sobre la cual se asienta el concepto desde que Stan Lee y Jack Kirby crearon el comic en 1963, y eso es justo lo que Aaron nos está dando, con un nivel de amenaza a nivel planetario y ahora multiversal como hacía muchos años que no teníamos. Unos comics que además consiguen sorprender todos los meses a un lector veterano como yo, algo difícil de conseguir en el ámbito mainstream, con unos personajes que yo al menos reconozco.

Si, incluso Hulka creo que fue una apuesta valiente por parte de Aaron, creando una idea novedosa que sin embargo es coherente con lo que se ha estado haciendo con Bruce Banner durante décadas y que es consustancial a Hulk. Y que muchos no aceptaron porque les robaba a algunos su Hulka «buenorra» y a otras el dejar de tener una heroína perfecta que no tenga problemas personales que superar, algo que es la norma en los nuevos personajes creados en el siglo XXI.

Aaron lleva 54 números de Los Vengadores y mantiene la chispa, la sorpresa y el entretenimiento, consiguiendo que esté encantado con estos comics a los que se ha sumado recientemente la nueva colección Avengers Forever junto a Aaron Kuder me está pareciendo estupenda. Mientras digo eso, incluso uno de los mejores comics de la Marvel reciente, Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. que finalizó en el número 50 USA, empezó a mostrar claros síntomas de agotamiento en sus últimos 6-8 números finales. Volviendo al tema central, Hickman escribió 21 comics de X-Men y acabó no interesándome porque los personajes me daban completamente igual. ¡Qué diferencia entre estos comics!!

Igual no es tan sorprendente que Hickman o la propia Marvel entendieran que algo no funcionaba en el comic franquicia de los mutantes y optaran por darle un nuevo enfoque más aventurero y heroico. De hecho, la propuesta de Gerry Duggan en SU Patrulla X de hacer que los héroes hagan cosas de héroes ha sido lo mejor que he leído en los mutantes post HoX – PoX. Y diría que esto no es casual. Pero las pequeñas alegrías de X-Men se ven lastradas por los cambios de dibujantes y por una realidad a su alrededor que no se corresponde con el ideal heroico que se supone a los mutantes de Marvel.

Que un comic como Inmortal X-Men se construya a partir de «intrigas palaciegas» es lo último que me interesa leer de estos personajes. Sobre todo si buscan convencernos que villanas como la caprichosa y envidiosa Emma Frost es el ideal al que aspirar dentro de la franquicia, o que ser egoísta es cool. Y tengo claro que Emma siempre ha sido un personaje amoral que hace siempre lo que más la interesa, pero conmigo que no cuenten. Y si, acepto que la idea de mostrar las maquinaciones dentro de una estructura de poder puede ser novedosa, pero estamos ante el clásico «diferente NO es mejor» que estamos viendo en todos los ámbitos del entretenimiento.

Los editores de Marvel realmente parece que olvidan a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es genial y hay que aplaudir que aumente el número de personajes diversos para que más lectores se sientan identificados y prueben la experiencia de leer comics Marvel de superhéroes. Como idea general es algo con lo que estoy muy de acuerdo. Pero parece que los editores de Marvel piensan que simplemente colocando personajes LGTBI+ en los comics ya han cumplido con su objetivo y se olvidan de hacer que el comic plantee situaciones interesantes o que sus personajes importen por ellos mismos y no por su identidad racial o sexual. Creo que se están equivocando totalmente. Normal que tantos comics actuales sean ilegibles, con historias flojas, diálogos sin interés con situaciones redundantes y personajes sin carisma. Excalibur o Nuevos mutantes son un perfecto ejemplo de esto.

Esta obsesión por la superficialidad tuvo su máximo exponente en la pasada Gala Fuego Infernal 2021. Entiendo que buscando captar al usuario de Instagram que sólo busca la imagen por encima del contenido, por primera vez en Marvel (que yo recuerde) se planteó un evento destacando no una historia concreta, sino un elemento de moda inspirada en la gala del Metropolitan de Nueva York en el que se enseñara a los mutantes de Krakoa con trajes de fiesta creados para la ocasión por Russell Dauterman.

Nunca antes en la historia de Marvel quedó más claro que lo importante era vender las portadas alternativas del photo-call, con unos sucesos en el interior en segundo término. Hablábamos del supuesto fan-fic de Los Vengadores, pero ¿qué mayor fan-fic que vestir a estos personajes con ropas estrafalarias siguiendo las tendencias de la moda o los gustos de un público deseoso de esta superficialidad, aunque no les peguen? ¿O convertir a los mutantes de Krakoa en unos seres hedonistas dedicados a las fiestas y las orgías en lugar de intentar salvar el mundo?

Reconozco que los editores mutantes aprovecharon el evento para ejecutar cambios de calado en la franquicia. Presentaron a la formación de la nueva Patrulla-X de Gerry Duggan liderada por Cíclope que llevó al relanzamiento del comic estrella de la línea editorial. En el especial Patrulla X: Escala Planetaria los mutantes terraformaban Marte, que se iba a convertir en hogar de los mutantes de Arakko. Y se produjeron esa noche varias muertes, como la de Gabbi en Nuevos Mutantes y sobre todo Wanda Maximoff, que dio pie al final de Factor X y la publicación de la fallida miniserie El Juicio de Magneto. A pesar de estos elementos, sinceramente la ejecución me pareció totalmente fallida.

Sin embargo, como en otro eventos previos, la jugada comercial le funcionó de maravilla a Marvel. Durante el mes de Junio de 2021 en que tuvo lugar el evento, las ventas de todas sus series aumentaron de forma importante. Por ejemplo, Patrulla X pasó de los 66.000 ejemplares a casi los 90.000 (un 50% más) en su último número, el 21. Y con el relanzamiento vendieron 250.000 ejemplares en el número 1 pero más de 95.000 en su número 2, lo que son cifras muy superiores a las que tenía la colección en los meses previos al evento. Fijaros también en los ejemplos de Merodeadores o X-Force. De hecho, cuando vemos las ventas del número 1 de El juicio de Magneto, se entiende que los editores quisieran cerrar Factor-X teniendo en cuenta que el número 8 ya sólo vendió 25.000 ejemplares. Dicho esto, las desastrosas ventas de los números 3 y 4 del Juicio muy por debajo de las de Factor-X indican que los lectores realmente no apostaron por este comic. O que leyeron el número uno y huyeron espantados.

N.ºmesventas
Patrulla X20mayo66258
Patrulla X21junio89924
Patrulla XEsc. Planetariajunio89263
Patrulla X1julio248000
Patrulla X2agosto95200
Merodeadores20Mayo29558
Merodeadores21junio64517
Merodeadores22julio36103
X-Force19mayo33180
X-Force20junio55750
X-Force21julio34738
Factor-X8abril25437
Factor-X9mayo32464
Factor-X10junio67624
Juicio Magneto1agosto117300
Juicio Magneto2septiembre60017
Juicio Magneto3octubre21372
Juicio Magneto4noviembre16106

Dentro de todo, si hay que reconocerle un punto de originalidad, ciertamente esto no se había hecho antes en Marvel Comics, pero en el momento que la oficina-X plantea una nueva fiesta para 2022, le están quitando lo único positivo que podría decirse que tuvo esta Gala. Por mi parte, tengo claro que NO compraré el especial que Panini va a poner a la venta en octubre con la Gala de 2022, con un precio desorbitado de 8.95 €uros.

Me doy cuenta que la mayoría de elementos que estoy desglosando no se refieren a aspectos de los comics actuales. El propio concepto de Krakoa y las resucitaciones viene desde el comienzo de HoX – PoX, y la Gala Fuego Infernal fue el año pasado. Pensando en ello, me doy cuenta que probablemente el primer año y medio aún consideraba a esta franquicia «en construcción», y la curiosidad por ver hacía donde nos llevaba Hickman era superior a los diferentes reparos que le pudiera ver en las series individuales. Creo que el final de X de Espadas marcó el final del periodo de gracia y a partir de ese momento la valoración de los comics mutantes pasó a ser igual que el resto de grapas que compro. Partiendo claro que creo que nunca di un margen de más de un año no a un comic concreto, sino a toda una línea editorial, lo que indica mi amor a los personajes. A partir de ese momento, compraba la grapa pero como no me convenciera o no me entretuviera, dejaba de comprarlo a la primera oportunidad al final de algún arco.

Y desde ese momento y con esa perspectiva fue cuando los problemas se hicieron evidentes en cascada. Primero dejé de comprar Nuevos Mutantes, la Gala Fuego Infernal como digo me pareció un bluff, y la posterior miniserie El Juicio de Magneto puede ser fácilmente uno de los 3 peores comics de Marvel que he leído en los últimos cinco años. Aunque debería haber dejado Merodeadores antes, mi yo completista no pudo evitar comprar toda la etapa de Gerry Duggan, a pesar que todo lo que vino después de esta Gala fue un relleno sin interés. Y la forma en que se libraron de Moira McTaggert en Inferno no me gustó nada.

A todo esto, tengo claro que el objetivo de Marvel y Panini es el fondo es intentar que compres este mes al menos un comic más que el mes anterior. Y es comprensible y hasta lógico que si los eventos y los relanzamientos venden grapas a corto plazo, Marvel siga haciéndolos. Pero quizá la gota que colmó el vaso este mes de julio ha sido conocer que Panini decidió unificar en una grapa doble las colecciones Immortal X-Men de Kieron Gillen y X-Men Red de Al Ewing que no tienen nada que ver entre si, con el consiguiente incremento de precio. El hecho que Panini haya titulado su grapa Inmortal Patrulla-X ya indica que sabe que no son dos series en igualdad de condiciones, una es la que los lectores querriamos leer (a priori), y la otra es la secundaria. En mi caso, no siendo mala, no conecté demasiado con SWORD ni llegué a tener claro que nos quiso contar Ewing con esta serie que fue cerrada cuando apenas llevaba ocho números. Sin saber las ventas en España, en USA el nº 8 vendió tan sólo 25000 ejemplares, lo que me lleva a pensar que Panini ha debido pensar que esta grapa no se vendería por si misma. Su solución, me parece indecente, obligando a sus lectores a pagar más por un contenido que no le interesa para empezar. Comprobar que encima la historia de Inmortal Patrulla-X 1 no me ha interesado nada ha sido como la gota que colmo el vaso. Teniendo en cuenta las subidas de precios exageradas de Panini que se han ido produciendo, se acabó comprar algo que no me gusta y que claramente no está pensado para mi.

Comentaba antes que parecía que los editores de Marvel habían olvidado a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es totalmente lícito que una editorial busque captar a un público diferente al que les ha mantenido todos estos años comprando sus comics mes tras mes. Es un riesgo para ellos, pero tienen todo el derecho a plantear los cambios que ellos estimen oportunos, para eso los personajes son suyos. Sin embargo, no tengo claro que realmente ese público «diverso» que buscan quiera leer comics en grapa que obliguen a compras mensuales que además te obligan a hacer compras adicionales cada pocos meses al involucrar estos comics en eventos sucesivos.

Viendo como muchos de los últimos proyectos de la oficina X se anunciaron como series regulares pero han terminado siendo miniseries de 4-6 números me indica que NO hay tanto mercado para la enorme cantidad de colecciones que Marvel publica todos los meses y que la franquicia plantea historias cortas que puedan resultar rentables a pesar de todo. Y mientras hace eso con las series «menores», Marvel sigue apostándolo todo a los reinicios y renumeraciones, como estamos viendo con Inmortal Patrulla X y X-Men-Red, o a eventos continuados como el inminente Judgment Day que enfrentará a Vengadores, Patrulla X y Eternos. La sensación es que aunque de cara a la galería dicen buscar públicos diversos, mientras siguen confiando en el lector veterano de siempre que sigue comprando habitualmente y que cuando llegan estos crossovers acaban picando. Hace unos pocos meses hubiera dicho ACABAMOS picando porque me incluiría en los compradores potenciales. Ahora mismo ya no estoy seguro.

De momento voy a aplicar el dicho de «poner mi cartera donde pongo mis opiniones». Seguiré comprando Patrulla X porque es la única que me muestra a héroes haciendo cosas de héroes y X-Force porque a pesar de todo me entretiene la amoralidad de Bestia y ver a Lobezno siempre está bien, pero paso de todo lo demás. Y me doy hasta el comienzo de los próximos eventos para decidir si no abandono alguna de estas series. Acepto que un lector veterano de más de 40 años igual no es público objetivo que está buscando Marvel, pero seguramente un porcentaje mayoritario de las personas que compramos sus comics de superhéroes queremos ver a personajes que realizan acciones heroicas, y aunque estamos en la cínica era de las narrativas de los antihéroes, por favor no nos vendáis a villanos realizando actos inmorales como héroes, porque lo que vais a conseguir que muchos compradores/fans de siempre del Universo Marvel dejemos de comprar vuestros comics.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Inferno 4 (de 4) de Jonathan Hickman, Valerio Schiti, Stefano Caselli y David Curiel (Marvel Comics – Panini)

Inferno termina en este cuarto número y con él la etapa de Jonathan Hickman en la franquicia mutante de Marvel Comics. Analizo el final de esta miniserie que explica perfectamente mi hartazgo hacia el rumbo actual de la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

RESEÑA CON SPOILERS

¡Y la llama se extinguió! El tiempo de Jonathan Hickman en Krakoa termina con la dramática conclusión de uno de los primeros y más importantes misterios que aportó a la Franquicia Mutante. Valerio Schiti regresa al dibujo para ayudar a derribar uno de los cimientos de toda una era.

Termina Inferno y me quedo con la sensación que más que disfrutar de la historia, todo lo que veo es el engranaje, la trampa de Hickman para dejar los juguetes listos para su recambio en la franquicia mutante. Cuando salió el comic en Estados Unidos leí a varios amigos tuiteros comentar que el comic les había volado la cabeza, y lamento de verdad no tener las mismas sensaciones. Y es que cuando se anunció que dejaba la franquicia mutante y que este Inferno iba a ser el final de su colaboración ya se indicó que Hickman quería hacer avanzar a los mutantes a la segunda parte de su historia, mientras que el resto de editores y escritores mutantes estaban más a gusto con la actual Krakoa y preferían mantener y alargar el status quo.

Tras el cliffhanger del tercer número, el climax de Inferno está desdoblado en dos líneas argumentales: el enfrentamiento de Xavier y Magneto contra Nimrod y la Centinela Omega por un lado, y conocer el destino final de Moira MacTaggert a manos de Mística y Destino.

En lo positivo, al menos Inferno está estupendamente dibujado. Valerio Schiti y Stefano Caselli son grandes dibujantes que saben crear escenas potentes y tienen una estupenda narrativa. Junto al color de David Curiel, hay que reconocer que el comic se lee de maravilla y tiene buenos momentos visuales. Incluso diría que a pesar de lo que me quejo por el baile de dibujantes en la Marvel actual, la calidad de ambos artistas consiguió que no me molestara el cambio y, sobre todo, el hecho que Marvel no tuviera ningún interés en mantener una consistencia artística en el que se supone es el comic principal de la franquicia mutante de este año.

En el lado de Xavier y Magneto, entiendo que ante todo cubre la necesidad que haya un combate como se espera en un comic de superhéroes, resaltando además la terrible villanía de Nimrod y Omega. Y por supuesto el enfrentamiento está perfectamente dibujado y nos deja páginas muy chulas, pero tiene un enorme e insalvable problema de origen que le resta todo el impacto que pudiera tener: LA RESURRECCIÓN. Una situación que se está demostrando como una terrible rémora en el disfrute de nada que nos cuenten en los comics mutantes. Y aparte que la muerte de Xavier y Magneto no tiene ningún impacto real, resalta la absurdez de uno de los principales sub-argumentos de los últimos años, el referido a los fracasos de X-Force en destruir la fragua de Orchis. Y es que si Xavier (al que le han surgido durante el combate unas habilidades telekinéticas que nunca tuvo. WTF?) y Magneto casi destruyen ellos solos a Nimrod y Omega, ¿cómo es posible que los mutantes no hayan realizado un ataque con todo contra Orchis para acabar de una vez por todas con esta amenaza? Más si cabe teniendo en cuenta la ventaja de la resurrección o el despliegue realizado para terraformar Marte. Y el problema de estos despliegues de poder excesivos es que luego la suspensión de credulidad salta por los aires cuando se utiliza para unas cosas si y otras no, además de resquebrajar el mito de Hickman como escritor de historias “serias”. Y el caso es que sus historias-río sin duda son complejas y transmiten que Hickman tiene un gran sentido de la planificación, pero si al final acaba acudiendo a saltos de lógica absurdos y a porque sis groseros, la verdad es que el mito acaba cayendo.

Pero el mito de Hickman no cae por el combate de Charles y Magneto (que realmente está correctamente ejecutado), sino por toda la parte de Moira MacTaggert, que es 100% engranaje narrativo y 0% emoción o tensión dramática con una justificación ridícula. Y es que la espada de Damocles de los mutantes viene de Moira y la posibilidad que su muerte reinicie el continuo temporal, por lo que Inferno es la forma en que Hickman y los editores mutantes se quitan de en medio a Moira (de momento) para asegurar que el status-quo puede mantenerse como hasta ahora durante los próximos años.

Tenemos a dos mutantes, Destino y Mística, que han conspirado para matar a otra mutante, la han torturado y la han despojado de sus poderes mutantes. Tres si sumamos a Emma Frost que es la conspiradora necesaria que les da las herramientas y la información para llevarlo a cabo. Tras cometer estos delitos gravísimos, ¿no son castigadas, sus actos no tienen consecuencias? Es terriblemente ridículo, y resalta lo que comentaba del engranaje, que lo importante es llegar al final buscado de quitar a Moira de la ecuación, el cómo hacerlo parece que carece de importancia. Porque lo mínimo debería ser que fueran expulsadas del Consejo Mutante, y lo normal que fueran encarceladas al lado de Dientes de Sable una temporada. Y nada de esto va a suceder, claro.

Para llevar a cabo el salto mortal de quitarle los poderes a Moira con un arma cuyos efectos se sabe que son reversibles, hemos visto a un Forja regalando el arma anti-mutantes más poderosa que existe al primero que pasó por su despacho, y a un Cifra + Warlock que lo ve todo y deja que le roben sus poderes a Moira porque si, como si de alguna manera supiera que editorialmente es lo más conveniente, no porque la historia lo justifique. Porque es ridículo. Aparte que Mística y Destino quieren vengarse de Moira por NO hacer nada, ya que Destino murió hace años y Moira no tuvo nada que ver con ello, como mucho en retrasar su resurrección, pero nada más. Es al revés, Moira fue masacrada en Potencias de X y sin embargo no llevó a cabo ninguna venganza contra Mística cuando podría haberlo hecho. Sin embargo, me parece que es mostrada con la villana de la función, algo ridículo. Y todo ello sin entrar en lo ridículo de un plan para matar a Moira que Mística y Destino creen que no reiniciará la realidad pero sobre lo que realmente no pueden estar seguras. En un momento en que al menos Mística ya no quiere ver el mundo arder dado que acaba de reencontrarse con su amada Destino tras años de soledad. ¿En serio que Mística en este momento concreto se va a arriesgar a volver a perderla por una idea que es lanzar una moneda y apostar a cara o cruz? Buff…

Lo peor de todo es que Hickman se saca de la manga una excusa narrativa para justificar que le quiten sus poderes a Moira, y es que sigue con la idea que tuvo en una de sus primeras vidas de quitar los poderes a todos los mutantes como forma de aliviar sus problemas. Aunque sabe porque lo ha vivido que eso no va a impedir el alzamientos de las I.A.s y la destrucción de la humanidad (WTF?). Algo que por cierto se sabe DESPUÉS de quitarle los poderes, luego el castigo vino antes que el crimen. (Offtopic, es la misma idea que acabamos de ver en Caballero Luna para resaltar que Harrow es un loco y el villano de la serie de Disney+, pero en el mundo mutante la respuesta ante ese acto es “todo correcto”). Y eso a pesar que sus actos junto a Charles y Magneto han creado una utopía mutante como nunca se había visto. Actos que deberían ser lo principal, no ideas por intempestivas que puedan parecer. Se nota tanto que esto es una idea de bombero para justificar algo que es injustificable, y que me gustaría pensar que no estaba en los planes iniciales de Hickman.

Otro elemento interesante que choca con la sororidad que promueve el feminismo actual es que Emma y Mística están enfadadas con Moira hasta el punto de planear quitarle sus poderes y matarla no porque SU plan (porque la idea es de Moira, aunque para llevarla a cabo tuviera que contar con Charles y Magneto) sea malo, sino porque lo pusieron en marcha sin contar con ellas. Que este egoísmo supremo sobre todo por parte de Emma no sea visto como una acción malvada que merezca al menos un reproche moral me rompe la cabeza, obviamente para mal.

Y resalta otro elemento sobre el que volveré mañana cuando analice el final de la etapa de Gerry Duggan en Merodeadores y es que Hickman y en general la franquicia mutante ha convertido en desagradables (y bastante gilipollas) a personajes muy queridos para mi, hasta el punto de hacer imposible que conecte o pueda empatizar con nadie. Y este es otro pecado terrible que jamás pensé que llegaría a vivir tras el brillante final de Dinastía de X / Potencias de X.

Por cierto, como veis no he conectado con este comic ni con la idiosincracia que subyace en el rumbo que toma la franquicia mutante. En este sentido, admito que aunque mi análisis creo que es pensando lógica y moralmente en las repercusiones de las acciones de los personajes y la lógica de los actos que los motivan, desde cierto punto de vista se que estoy siendo excesivamente puntilloso con una historia ligera que al final sólo busca entretener al lector. En este sentido, dada la naturaleza periódica de los comics mutantes, podría darse el caso que en algún momento del futuro Emma, Mística y Destino tuvieran algún tipo de castigo por sus acciones. Podría ser posible, pero por un lado no creo que vaya a suceder, y aunque lo hiciera, no evitará la sensación de final insatisfactorio con el que me he quedado.

Reconozco que como decía al principio, cuando empiezas a ver el engranaje y los trucos de Hickman, se rompe la suspensión de credulidad y el sense-of-wonder imprescindible para poder disfrutar de los comics de superhéroes. Y me fastidia mucho no poder disfrutar de estos comics, la verdad. Lo mejor para mi, visto lo visto, es aprovechar este fin de ciclo de Inferno para desengancharme de los mutantes, porque está claro que estos comics no son para mi.

Comparto las primeras páginas del comic:

Inferno y Jonathan Hickman son historia. Ahora toca hacer control de daños y decidir que series compraré a partir del próximo reinicio. Van a ser pocas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Inferno 3 de Jonathan Hickman, R.B. Silva, David Curiel y vv. aa. (Marvel Comics – Panini)

Tercer número de Inferno de Jonathan Hickman, con dibujo de R.B. Silva, Stefano Caselli y Valerio Schiti, entintado de Adriano De Benedetto y color de David Curiel, en el que por fin la historia se pone en marcha mientras conocemos varias sorpresas sobre las creación del paraíso mutante de Krakoa y la identidad de los villanos de Orchis.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡El ataque de Nimrod! Los problemas nunca llegan a Krakoa de uno en uno. Jonathan Hickman se reúne con R.B. Silva, su colaborador de Potencias de X, para el penúltimo capítulo de su canto del cisne en la Franquicia Mutante.

Este tercer número de Inferno es una grapa de 56 páginas (39 de historia sin contar los gráficos de Hickman) en el que por fin empiezan a pasar cosas interesantes. Aunque estén contadas con el habitual ritmo pausado de Hickman y su gusto por volver a contar de forma ampliada momentos que ya vivimos en comics previos, las cosas como son. Y hay que reconocer que su capacidad de crear historias complejas que va desplegando a su propio ritmo es probablemente el principal hecho distintivo de Hickman, dicho esto en positivo. La sensación que Hickman ya tenía escritas desde el principio de HoX / PoX la trama de Cifra y Warlock en Krakoa o las revelaciones sobre el origen de Karima Shapandar (la Centinela Omega) y su cambio de bando para apoyar a Orchis es una pasada, la verdad. Como también lo es que este origen sorpresa de Karima conecte con una de las más clásicas historias y en general con los mitos de la Patrulla X.

El problema, dentro que creo que este es un buen comic, es hasta las últimas páginas tenemos otro número de worldbuilding de Hickman en el que nos explica cosas interesantes que hasta ahora no conociamos de su reinicio, pero en las que literalmente no pasa nada que avance la trama. De nuevo, y ya son tres de tres en Inferno, tenemos un comic de Hickman que nos promete que el próximo comic va a ser lo más pero que se ha olvidado de serlo en este. Y la decepción empieza desde la propia portada del comic, que nos muestra algo que ¡NO llega a suceder en este comic! ¿Cómo es posible? Obviamente, dado que el próximo número ya es el final de Inferno, espero que el climax sea impactante y nos de la acción, giros y momentos dramáticos que llevamos esperando desde el principio del comic.

En el apartado artístico, ya no es noticia que Marvel vuelva a producir un comic que da vergüenza ajena por el baile de dibujantes. R.B. Silva está acompañado por Stefano Caselli y Valerio Schiti al dibujo, contando además con entintado de Adriano De Benedetto y colores de David Curiel. Julián Clemente vende como positivo en el Spot-On que Silva dibuje la escena del flashback con Cifra y Warlock en Krakoa que amplía lo visto en Potencias de X (cosa que por otro lado claro que es positivo), pero obvia lo penoso que es que en el principal comic de la franquicia mutante los editores no hayan sido capaces de planificar que Silva dibuje toda esta grapa. Y está claro que Silva, Caselli y Schiti son los tres artistas de primera línea y no se les puede poner un pero a su narrativa, pero que prácticamente haya un salto de estilo en cada escena me toca mucho la moral, la verdad, porque de hecho Schiti y Caselli sólo dibujan 7 páginas cada uno de este comic. Si precisamente se recuerda tanto a HoX/PoX además de la historia de Hickman fue por la unidad artística de unos comics dibujados todos por Larraz y Silva. Parece que esto no es una prioridad para la Marvel actual, claro.

Hay además un elemento alrededor de Moira McTaggert en la historia de Hickman que es totalmente ridículo, pero que resulta imprescindible para que la trama avance, hasta el punto que sin eso no hay historia. Me refiero a que si Charles y Magneto saben que si Moira muere la realidad se va reiniciar, pensar que aparte del localizador Moira no puede pedir ayuda mentalmente a Charles en caso de necesidad es realmente absurdo, y rompe con la imprescindible suspensión de credulidad. Y se que esto es como La visita de Shaymalan, cuya premisa ya incluye una ridiculez absurda que hay que aceptar porque sin ella no hay película. Pues algo así me pasa con la trama de Moira en general en la miniserie de Inferno. Y no importa si el worldbuilding es super complejo, si al final Hickman tiene que emplear «chorradas» para hacer avanzar la historia, igual es que la historia no es tan buena para empezar.

Comparto las primera páginas del comic:

Inferno acaba de empezar como quien dice y ya estamos a punto de conocer el final el mes que viene. Y por lo visto en esta grapa, el climax de esta serie si puede convertirse en un verdadero game-changer para la franquicia mutante. Aparte de la propia marcha de Hickman, claro. A pesar de todo lo expuesto anteriormente, reconozco que tengo ganas de ver cómo termina la historia, la verdad.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Inferno 2 de Jonathan Hickman, Stefano Caselli y David Curiel (Marvel Comics – Panini)

Tras el estreno el mes pasado de Inferno, la última historia de Jonathan Hickman en la franquicia mutante, llegamos al ecuador de la historia en el segundo número publicado por Panini este mes de febrero, un número que cuenta con dibujo de Stefano Caselli y color de David Curiel.

PUNTUACION: 6.5/10

¡Siente el fuego! Secretos. Mentiras. Siempre consiguen aparecer y saltar sobre ti cuando menos te lo esperas. Los secretos y mentiras de Krakoa sacudirán la isla de los mutantes hasta sus cimientos. Jonathan Hickman continúa un relato de consecuencias, en compañía de uno de sus primeros colaboradores de Marvel, el dibujante Stefano Caselli.

El comic de superhéroes es o debe ser ante todo entretenimiento. Y cuando no disfruto de la lectura porque le estoy viendo las costuras a la narración de Hickman, sin duda la experiencia queda lastrada y es imposible disfrutar lo que Marvel nos ofrece con este comic. Es posible y no descarto que el problema lo tenga yo y no sea algo achacable al comic que tengo en mis manos objeto de esta reseña, pero no deja de asombrarme que estamos ante un comic de 48 páginas en el que pasan muy muy poquitas cosas y con la constante que ya sentí durante la etapa de Hickman en Patrulla X, en la que presentaba elementos que en el futuro no dudo que vayan a ser importantes, pero que en el presente creaban comics muy poco entretenidos. Dentro de lo poco que pasa, Hickman vuelve a utilizar otro de sus «trucos» narrativos al volver a mostrar algo que ya vimos el mes pasado pero con una sorpresa que resignifica lo que creímos ver en la grapa anterior. Repito, que vimos en la grapa anterior. Como digo, estos trucos de mal narrador que parecen tener como único objeto rellenar páginas que justifiquen el alto precio de portada no me funcionan si el resultado final no es entretenido. Y como tantos meses previos, veo el avance del próximo número y la cosa parece que ahora si pinta bien, pero nunca parece que acierten haciendo que ESTE comic sea el bueno. Entiendo que al ser una miniserie de 4 números Hickman también tiene la obligación de construir la tensión para que estalle en el cuarto número, pero de momento no ha conseguido captar mi interés ni dejarme satisfecho en estos dos primeros números.

En lo que no hay queja ninguna es en el dibujo de Stefano Caselli con color de David Curiel. Incluso reconociendo que tenemos un comic en el que el 99% del tiempo tenemos a cabezas parlantes con mucho diálogo y cero acción, Caselli consigue que la lectura sea super fluida. De todos los problemas que le encuentro a este comic, el dibujo no es uno de ellos. Bueno, que cada grapa esté dibujada por un artista diferente en el fondo sí es un problema, pero diría que es una batalla que está perdida desde el comienzo por la que no merece detenerse más tiempo.

Me gustaría ser más optimista en mi valoración, pero las cosas son como son. E incluso dicho esto, sigo esperando que Hickman nos sorprenda en las dos últimas grapas y consiga dejarnos con buen sabor de boca.

Comparto las primeras páginas del comic:

Inferno está confirmando que cada vez conecto menos con la narrativa de Hickman. Espero que los dos últimos números ofrecerán los shocks, las sorpresas y la acción más grande que la vida que de momento sigo esperando.

PUNTUACION: 6.5/10

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Crítica de Inferno 1 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Inferno es la última serie guionizada por Jonathan Hickman antes de su anunciada retirada de la franquicia mutante. La serie de 4 números cuenta en su estreno con dibujos de Valerio Schiti y color de David Curiel, y en mi opinión resalta los problemas que tengo actualmente con los mutantes de Marvel desde su reinicio.

PUNTUACIÓN: 6/10

¡La culminación de la Etapa Hickman comienza aquí! Los gobernantes de Krakoa han jugado un peligroso juego con una peligrosa mujer. Ahora, van a arder por culpa de sus acciones. El cerebro de los mutantes, Jonathan Hickman, conduce sus planes a un punto culminante, junto a una increíble alineación de artistas que arranca con Valerio Schiti, mientras una mujer cumple su promesa de que Krakoa arda hasta los cimientos…

Este comic incluye Inferno 1 USA, que Marvel publicó en Estados Unidos con fecha de portada septiembre 2021. El comic de Panini cuenta con 52 páginas, incluyendo en esta grapa doble las diferentes portadas alternativas.

Me ha dejado muy frío la lectura de este primer número de Inferno, lo digo como lo siento. Aparte de la sorpresa final de la grapa, más que interés por lo que está por venir lo que nos ha contado Hickman parece planteado para resaltar lo complejas que son sus historias que tenía pensadas desde el comienzo de su etapa, y el error que hace Marvel al dejarle marchar. Un tema que me llama la atención es que leí este comic justo a continuación de La Edad Oscura de Tom Taylor e Iban Coello, lo que aún hizo que fuera más evidente que mientras en el comic de Taylor pasan muchísimas cosas interesantes en su 40 páginas (32 de historia), en Inferno prácticamente no pasa nada en las 40 páginas del comic aparte de recordar cosas que ya sabiamos hasta llegar al monumental cliffhanger final. Y nada es NADA.

Y es que Hickman repite un recurso narrativo que ya utilizó en X de Espadas que es repetir una escena clave del reinicio mutante de Dinastía de X / Potencias de X para dotarla de un significado ampliado en la historia de ese momento. Si en X de Espadas fue la narración de la creación y separación de Krakoa y Arakko que fue el preludio del evento, con la trampa añadida de repetir la escena no una sino en dos ocasiones, en Inferno Hickman nos vuelva a contar la escena de Dinastía de X 2 en que Moira se encontró por primera vez con Mística y Destino al final de su tercera vida, resignificando el diálogo de Moira antes de ser asesinada dotándolo de una mayor ambigüedad respecto a lo visto hasta ahora. Y el caso es que los recursos narrativos no son buenos ni malos, depende de cómo se utilicen. En mi caso, leer esto mismo en dos comics de Hickman con apenas de un año de diferencia me empieza a sonar como los diálogos de Bendis que en su momento me sorprendían y me gustaban, pero acabaron resultando repetitivos y le veía a Bendis todas sus costuras como narrador. Pues esas mismas costuras se las estoy viendo a Hickman ahora mismo.

Está claro que Hickman plantea historias río complejas, pero ¿en serio es necesario volver a contar un diálogo que tenemos en el Dinastía de X, aunque sea ampliado? Y se que la lógica indica que se vuelve a contar para que un lector que no leyera esos comics anteriores entienda lo que está pasando en Inferno, pero sinceramente habría que negar la mayor, ya que no acabo de creerme que nadie no haya leído HoX/PoX quiera acercarse a este comic que se vende precisamente como el cierre de la primera temporada de Hickman en la franquicia mutante.

Hay un elemento que también debo comentar que este Inferno 1 me ha recordado, y es que “complejo” no tiene porqué equivaler a “bueno”, un error que no dejo de sentir cuando leo reseñas de la actual etapa mutante. Y es que Moira McTaggert informó a Charles Xavier y a Magneto (Erik) que las dos principales amenazas para la supervivencia de los mutantes eran Destino y Nimrod. Charles y Erik tenían que evitar por todos los medios que la primera pudiera resucitar, argumento que claramente les va a estallar en la cara en Inferno.

Mientras, tras la misión dirigida por Cíclope en Dinastía de X 3 y 4 al satélite de Orchis que destruyó el Molde Maestro pero a la larga no evitó la creación de Nimrod, este comic nos informa que aparte de la misión de Mística contada en Patrulla X 21 (X-Men 20 USA), los mutantes han puesto en marcha diferentes misiones que se han saldado con fracasos sucesivos. Y puede entenderse que la misión suicida de Mística de dicho número estaba precisamente planteada para que fracasara para que Charles y Magneto tuvieran una excusa para NO resucitar a Destino. Eso es una cosa. Pero enfrentarse a un evento de extinción y mandar a tres miembros de X-Force es algo que no tiene sentido y está destinado al fracaso en un momento en que no pueden permitirse fallar. Y se que frente a la ley mutante de “No matarás humanos”, precisamente X-Force son los black-ops con permiso para romper esta norma, por lo que se entendería que Charles les usara sólo a ellos para hacer un intento UNA VEZ. Pero que hayan varios intentos sucesivos usando a los mismos mutantes es un argumento que no se sostiene. Y si ya no me cuadraba antes, tras el especial Escala Planetaria la cosa cuadra aún menos, de forma que los mutantes no deberían tener ningún problema a enfrentarse a esta amenaza atacando a Orchis con toda la potencia de sus mutantes Omega. Sin embargo, me da la sensación que la historia-río y el worldbuilding para el futuro ciegan a Hickman y a la oficina X provocando que las historias AHORA hayan perdido el interés o la lógica más elemental.

Y no descarto que dada la narrativa fragmentada de Hickman aún puedan producirse giros sorprendentes a lo largo de la miniserie en lo relativo a los ataques de X-Force a Orchis que resignifiquen lo visto hasta ahora. Porque ya ni entro en la facilidad absurda con que los mutantes dejan que cadáveres suyos caigan en manos de sus enemigos, otra absurdez que me está fastidiando bastante y que aparentemente va a ser desarrollado en La Patrulla X de Gerry Duggan. De hecho, nada me gustaría más que ser sorprendido en los próximos números, porque aún recuerdo que Hickman sufrió un bajón en su última etapa en Vengadores pero sus Secret Wars resultaron perfectas. Pero si la historia de Inferno va como se supone del triángulo Destino, Mística y Moira, no tengo claro que vaya a quedar mucho tiempo para la trama de Orchis / Nimrod cuando el mundo de Krakoa empiece a arder, tal y como nos vende la publicidad de Marvel / Panini. Espero sinceramente que Hickman me calle la boca con una buena historia, nada me alegraría más.

En el lado del dibujo, me he llevado otro chasco importante. No porque el dibujo de esta grapa esté mal, es estupendo de hecho, sino porque acabo de enterarme que Valerio Schiti NO va a dibujar los números dos y tres, que van a estar a cargo de Marco Checchetto y R.B. Silva respectivamente, para volver para el último número. Que Marvel no pueda conseguir mantener el mismo equipo artístico ni en una serie de cuatro números es una decepción tremenda. Ampliado por el convencimiento que realmente no es que no pueda, es que no quiere. Y además saben que estos cambios no afectan a las ventas porque los lectores tragamos.

Una vez hecha la queja, realmente Valerio Schiti con color de David Curiel creo que cumplen con nota en un comic en el que realmente Hickman no les da momentos para el lucimiento. De hecho, hay varias escenas dibujadas de forma que recuerdan a sucesos ya vistos en comics previos que me hacen dudar de lo que Hickman está planteando con su narración fragmentada y cuánto de lo que habiamos visto hasta ahora se va a demostrar falso de alguna manera alambicada. De hecho, ¿puede ser posible que esta sea la undécima vida de Moira, y no la décima nos han contado hasta ahora, y Hickman nos vuele la cabeza durante la miniserie? Como véis, aún albergo la esperanza que Inferno me deje con buen sabor de boca. Mientras la historia cuadre y me guste el final, no tendré problema en que mis especulaciones se demuestren equivocadas.

Cada vez conecto menos con los comics mutantes de Marvel. Y mira que me subí al carro de HoX / PoX y su historia de voló la cabeza. Pero mes a mes el globo no deja de desinflarse. De hecho, si Inferno debe servir de inicio de la nueva etapa post-Hickman, como no cuadre puede ser el momento perfecto para bajarme del carro.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Aunque espero que Hickman se haya guardado varios ases en la manga que irá soltando en los próximos meses, lamento tener que decir que este arranque de Inferno no me ha entusiasmado, más bien al contrario. Me gustaría pensar que la cosa va a mejorar, pero no las tengo todas conmigo al tener al Hickman más cerebral y concentrado en el worldbuilding futuro a costa del entretenimiento actual, preparando los juguetes para que los remoten los siguientes autores.

PUNTUACIÓN: 6/10

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