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Leyendo Secret Wars de Jonathan Hickman, Esad Ribic, Ive Svorcina y Alex Ross

Tras terminarme la larguísima historia-río que Jonathan Hickman planteó en Vengadores y Nuevos Vengadores (puedes leer las partes uno, dos, tres, cuatro y cinco en los links respectivos), resulta obligatorio recuperar Secret Wars, el evento de Marvel de 2015/16 con dibujo de Esad Ribic, color de Ive Svorcina e icónicas portadas de Alex Ross que nos dio una de las historias más satisfactorias del siglo XXI.

PUNTUCIÓN: 8.5/10

¡El mayor evento de la historia de Marvel! La Incursión final tiene lugar. El Universo Marvel colisiona con el Universo Ultimate. Cuando ambos hayan desaparecido, todo lo que quedará será… Mundo de Batalla, una nueva realidad gobernada por el único hombre que pudo salvar los restos de la destrucción: Victor Von Muerte.

Publicada en Estados Unidos entre mayo de 2015 y enero de 2016, Marvel anunció esta miniserie inicialmente como de ocho números, pero finalmente amplió la serie con un noveno número final. Aunque los tres primeros números salieron con periodicidad quincenal, finalmente el resto de números se publicaron mensualmente, con un salto de un mes entre los números 5 y 6 que permitió a Ribic coger aire y recuperar el ritmo de publicación hasta el final de la serie.

Jonathan Hickman comenta que la idea de hacer unas Secret Wars con un Mundo de Batalla la tenía en la cabeza desde mucho antes de empezar a trabajar en Vengadores. De hecho, era un tema de conversación recurrente con el editor Tom Breevort, que la encontraba interesante pero creía que la idea necesitaba ser más trabajada y esperar al momento adecuado para lanzarla. Estamos hablando de 2009-2010, mucho antes de que Hickman desembarcara en Vengadores. De hecho, durante un tiempo Hickman planteó un escenario en el que su etapa en 4 Fantásticos presentara el concepto de las Incursiones y culminara en estas Secret Wars. Finalmente, la idea tuvo que ser aparcada hasta más adelante.

Las Secret Wars originales se publicaron en 1984-85 y es una de esas ideas que los fans recordamos con cariño incluso reconociendo que la historia dejaba bastante que desear. Aparte de la realidad de saber que la maxiserie fue un masivo elemento de promoción para convencer a Mattel de que apostara por los personajes de Marvel y lanzara su propia línea de figuras de acción. Figuras y naves que yo compré cuando salieron en España, las cosas como son. Dicho esto, el comic de Jim Shooter, Mike Zeck y Bob Layton sigue siendo una de las historias de mayor importancia histórica para Marvel por todo lo que supuso para sus personajes y la forma en que lanzó la idea de eventos dentro del universo Marvel desarrolladas en miniseries fuera de las colecciones normales.

A la hora de recrear las Secret Wars en el siglo XXI, Marvel y Hickman plantearon repetir la idea de un Mundo de Batalla creado de retazos de otros mundos, con la diferencia de ser creado por Victor Von Muerte en lugar de por el Todopoderoso de la historia original. Aprovechando la última Incursión que marcó el final de la etapa de Vengadores y Nuevos Vengadores que provocaría la destrucción de todos los universos, se creaba el marco narrativo perfecto para plantear un evento a gran escala que repitiera el concepto (y el éxito) de la Era de Apocalipsis (1995-96) dentro de la franquicia mutante, pero ampliado a todo el Universo Marvel.

El principal problema que le veo al final de la etapa de Hickman en Vengadores, aparte de los personajes fuera de su caracterización icónica (te miro a ti, Steve Rogers) es que planteó un NO final en ambas colecciones, al dejarlo todo abierto de cara a las Secret Wars. Sin embargo, como lector de Secret Wars la situación es la contraria, ya que todo el primer número está planteado para narrar el choque de realidades de las tierras 616 (la normal del universo Marvel) y la 1610 (el universo Ultimate), culminando el comic con la destrucción de todas las realidades y la formación del Mundo de Batalla en el segundo número. De esta forma, Secret Wars da información suficiente para entender la historia sin necesidad de haber leído los comics previos de Vengadores, que se convierten en un largo prólogo del evento. Obviamente, si los lees la experiencia mejora porque conoces porqué Thanos y su Cábala se encuentran en el universo 1610 y son aliados del joven y amoral Reed Richards de esa realidad, o cómo llegan Muerte y el Hombre Molécula a su enfrentamiento con los Beyonders (Todopoderosos) al comienzo del comic. Pero el comic puede entenderse sin problemas y la miniserie de nueve números forma una historia unitaria autocontenida en si misma. Lo cual es algo que tiene mucho mérito.

Como pasó con la Era de Apocalipsis, durante los meses de evento la mayoría de comics de la editorial dejaron de publicarse y fueron sustituidos por miniseries ambientadas en los diferentes reinos del Mundo de Batalla. Unas pocas series englobadas con el branding «Last Days» contaban los últimos días / horas de los héroes de esa cabecera antes de la incursión, pero la mayoría de comics de Marvel estaban englobados dentro del Mundo de Batalla. La lectura de estas miniseries junto a la serie principal enriquecía un montón la experiencia de este Mundo de Batalla durante los meses en que se publicaron, y hay algunas miniseries super chulas. Pero la realidad es que excepto Thors de Jason Aaron y Chris Sprouse, ninguna de estas series son necesarias para seguir la historia central de Hickman. De hecho, ahora que volví a leer esta maxiserie, sólo eché de menos leer la serie de Thors que cambia la lealtad del cuerpo de policías de Muerte de cara al climax de la colección.

Cuando lees Secret Wars, te das cuenta que Hickman empezó a pensar en ella durante su etapa en los 4 Fantásticos, porque se siente como una historia de la Primera Familia ampliada centrada en la rivalidad de Victor von Muerte y Reed Richards y con una gran importancia de Susan Richards, Valeria y Franklin. De hecho, sorprende un poco que Steve Rogers y Tony Stark, que fueron el centro de sus Vengadores, no es que no tengan importancia en la historia, es que ni siquiera aparecen. En la maxiserie original Muerte robaba los poderes al Todopoderoso, así que tenía todo el sentido que fuera él el creador del Mundo de Batalla en este reboot, siendo a todos los efectos el Dios de este mundo. A pesar de que Muerte salvó la realidad y eso es un hecho positivo innegable, su empeño de borrar de la existencia a Reed Richards y adueñarse de su vida casándose con Susan indica una obsesión que condena al fracaso su experimento. Sobre todo cuando los problemas empiezan a aparecer en el Mundo de Batalla dentro de las balsas salvavidas provenientes de las realidades anteriores. A pesar de todo, si hay un personaje que sale reforzado de esta miniserie, ese sería Muerte, ya que su complejidad e incluso nobleza está muy presente en todo el relato, incluso a pesar de quedar al final por debajo de Reed.

Los nueve números de la serie son un prodigio de síntesis narrativa y ofrecen un entretenimiento de primer orden, planteando un montón de conceptos en cada grapa mientras construye el Mundo de Batalla (y luego mientras lo destruye), dejando siempre unos cliffhangers super chulos que nos dejaban con ganas de más. El final del segundo número con la sorpresa de la identidad de los usuarios de la balsa que llegan al Mundo de Batalla es un momentazo increíble, uno de los mejores del comic.

Además del trío Richards (los Reeds de 616 y 1610) y Muerte y de los integrantes de los 4F, hay otros protagonistas interesantes en las Secret Wars como Stephen Extraño, T´Challa o Namor, algo que confirma la sensación que siempre tuve sobre que donde realmente Hickman se encontraba a gusto era en el comic de los Nuevos Vengadores (los Illuminati, vaya), frente a la que se suponía que era la serie principal de Vengadores. En los villanos, aunque sea en un rol secundario, Hickman utiliza bastante a Mr. Siniestro, algo que repitió en su relanzamiento de la franquicia mutante. Y junto a ellos, un Miles Morales que tras esta miniserie daría el salto del universo Ultimate al tradicional 616.

Secret Wars es un comic super entretenido que me deja una sensación super satisfactoria. Por ponerle un pero, quizá la resolución resulta un poco apresurada. Por ejemplo, el final del Reed Richards del universo Ultimate es, por decirlo suavemente, anticlimática. En ese sentido, se explica que Muerte no actúa casi nunca siendo omnipotente porque su principal preocupación está en mantener la existencia del Mundo de Batalla, pero al final echas un poco de menos que no haya usado sus habilidades en más ocasiones. Dicho esto, las veces que SI los usa con Stephen Extraño, Fénix o Thanos resultan unos momentazos increíbles.

Además de la compleja y satisfactoria historia de Hickman, Secret Wars triunfa por un apartado artístico sobresaliente. Empezando por las maravillosas portadas de Alex Ross, que son ya historia viva de la editorial. Junto a Ross, Esad Ribic y el colorista Ive Svorcina ofrecen uno de sus mejores trabajos de sus carreras.

Ribic ha dibujado grandes comics como Thor con Jason Aaron, Silver Surfer Requiem con J. Michael Straczynski o Loki con Robert Rodi. Pero la escala y la épica que plantea en Secret Wars, el worldbuilding del Mundo de Batalla y las decenas de personajes que aparecen en cada grapa que siempre se muestran en una versión icónica y reconocible, convierten este trabajo en el más exitoso y satisfactorio de su carrera. Se recuerda mucho y con razón las portadas de Ross, pero el dibujo interior de Ribic y el color de Svorcina son magia pura.

Además de la llegada de de Miles Morales al universo Marvel (y de otro personaje que ni siquiera aparece en esta miniserie aunque es nombrado en un par de ocasiones) y la transformación de Muerte en un héroe que intenta ser «mejor» tras pedírselo Reed en el climax final de la serie, el gran cambio que trajo estas Secret Wars fue la desaparición del comic de los 4 Fantásticos por primera vez desde su estreno en 1961. Hay que reconocer que los tiempos de gloria de la Primera Familia de la primera etapa de Stan Lee y Jack Kirby en los que el grupo era el centro del universo Marvel hacía tiempo que había pasado. Y quizá Mark Waid y Mike Wieringo fueron los autores de la última gran etapa del grupo en los primeros años del siglo XXI antes que Jonathan Hickman les devolviera al estrellato entre 2009 y 2011.

Pero siendo esto cierto, da pena que el elemento clave del cierre de su colección no fuera editorial o creativo, sino el boycott que Ike Perlmutter (Presidente de Marvel en ese momento) impuso hacia los personajes cuyos derechos cinematográficos estaban en manos de 20th Century Fox como la Patrulla X. Fruto de esto vino el ostracismo que sufrieron los mutantes durante esos años, al intentar la editorial sustituirles por los Inhumanos en importancia mediática. Algo que obviamente acabó en fracaso estrepitoso. Los mutantes eran una franquicia demasiado grande como para dejar de publicarla, y sus personajes, demasiado conocidos e icónicos. Sin embargo, los 4 Fantásticos al final eran una única colección, y en los últimos años ni siquiera una que vendiera demasiado bien.

A pesar de esta imposición política, la verdad es que Hickman les da un gran final a la familia Richards, resaltando la faceta de imaginautas y exploradores en las que siempre se movió tan bien el grupo, siendo este un estupendo punto y aparte en su vida editorial. Habría que esperar dos años y medio hasta septiembre de 2018 para volver a tener un comic de los 4 Fantásticos, al iniciarse entonces la etapa de Dan Slott, una etapa recién finalizada que lamentablemente no ha acabado de cuajar. Pero esa es otra historia.

Volver a leer Secret Wars ha sido una alegría y la confirmación que estamos ante uno de los mejores eventos de Marvel del siglo XXI. Unas aventuras super recomendables que no puedes dejar de leer.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

POSDATA: Ahora que he leído la serie principal de Secret Wars que cierra la etapa de Jonathan Hickman en Marvel entre 2012 y 2016, no puedo evitarlo y me voy a leer las series que compusieron el Mundo de Batalla. La semana que viene comparto con vosotros mis impresiones.

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¡Saludos a todos!

Leyendo Los Vengadores de Jonathan Hickman – Parte 2: Infinity

Segunda parte de de mi relectura de la etapa de Jonathan Hickman en Los Vengadores en la que me voy a centrar en el evento INFINITY publicado por Marvel Comics entre agosto y noviembre de 2013, tan sólo ocho meses después de empezar la etapa de Hickman.

Infinity es uno de los mejores eventos de Marvel del Siglo XXI, las cosas como son. Esto hace que la valoración positiva del mismo oculte que Marvel planteó un evento apenas siete meses después que Jonathan Hickman empezara su etapa en Vengadores y Nuevos Vengadores. En Vengadores Hickman contó con 13 números quincenales, con los que ya pudo empezar a contar su historia. Pero en Nuevos Vengadores apenas se habían publicado 7 grapas cuando empezaron los tie-ins del evento. Si el evento hubiera fracasado, que no lo hizo, la historia hablaría de una Marvel boicoteando a la que se suponía que era el comic franquicia de la editorial, interfiriendo la historia de Hickman con tramas añadidas que nada tenían que ver. Pero en este sentido hay que agradecer que la planificación de Marvel y las famosas reuniones anuales de Arquitectos en las que se planificaban las líneas maestras de la editorial para el año siguiente, permitieron a Hickman trabajar con margen suficiente para cuadrar de forma brillante este evento dentro de su historia-río.

INFINITY 1-6, de Jonathan Hickman, Jim Cheung, Jerome Opeña, Dustin Weaver y Dustin Ponsor (Agosto – Noviembre 2013)

«Sí… Todos conocemos esa Tierra, pero esta… esta es una Tierra más sabrosa que la acostumbrada. Una Tierra cambiada… Tenemos noticias de discordia en la casa Inhumana, cisma entre escuelas mutantes. Y ahora la noticia más sabrosa de todas… Hermanos. Hermanas. Afilen sus dientes, prepárense para consumir una gran comida. La Tierra, verán… No tiene Vengadores«. Corvus Glaive

El comienzo del evento de verano más esperado del año, que cambiará tu forma de ver el Universo Marvel:
-El estallido de la guerra en dos frentes: La Tierra y el Espacio, con nuestros héroes divididos entre ellos.
-El regreso de Thanos, que destroza el mundo.

Infinity tiene una virtud inédita en este tipo de eventos, y es que plantea DOS TRAMAS separadas dentro del evento, no una como siempre hemos visto. Mientras Los Vengadores viajan al espacio para enfrentarse a la amenaza planetaria que suponen los Constructores (la raza a la que pertenecía Aleph, el personaje presentado en Vengadores #1), Thanos decide atacar la Tierra al considerar que se encuentra desprotegida. En el comic / evento principal tenemos ambas tramas desarrollándose simultáneamente, mientras que las series centrales de Hickman (y en otros muchos tie-ins) veremos desarrolladas estas tramas por separado: Los Vengadores con Leinil Francis Yu centrados en la guerra estelar de todas las razas conocidas del universo Marvel 616 contra los Constructores, mientras que en Nuevos Vengadores con Mike Deodato Jr. veremos como los Illuminati se enfrentan a la amenaza de Thanos en la Tierra y a nuevas incursiones.

Una cosa que me ha gustado mucho de la relectura es que a pesar de tener un orden de lectura claro incluyendo los tie-ins, realmente leyendo la miniserie principal tienes las acciones principales, así como disfrutas de los principales momentazos del evento (y hay un porrón a lo largo de los seis números de la miniserie), de forma que casi no haría falta leer las series satélites. En este sentido, aunque Vengadores y Nuevos Vengadores son dos caras de la misma historia-río de Hickman y se supone que los lectores comprariamos seguro ambas series, si hubiera algún caso que un lector p.ej. sólo compraba Nuevos Vengadores, no necesitaba comprar la grapa de los Vengadores para disfrutar de la historia de los Illuminati y comprender lo principal que está pasando en el espacio. Y viceversa.

Thanos tiene su importancia más adelante dentro de la historia río de Hickman. Sin embargo, la sensación que me dio la relectura es que Hickman tenía pensado en sus planes iniciales la guerra contra los Constructores, a lo que Marvel añadió e impuso el añadido de la subtrama de Thanos en la Tierra que acabaría provocando uno de los hechos más cataclísmicos en el universo Marvel desde que en 2006 Wanda Maximoff dijo su ya mítico «NO MORE MUTANTS» en Dinastía de M de Brian Michael Bendis y Olivier Coipel: La destrucción de Attilan (hogar de los Inhumanos) y la dispersión por toda la tierra de las nieblas Terrígenas que provocó una explosión de nacimientos de Inhumanos en todo el planeta.

Para esto, hace falta un poco de contexto para entender los planes de Marvel que se reflejan dentro de esta miniserie. En 2012 Marvel Studios rompió el mundo del cine mainstream con Los Vengadores de Joss Whedon, consiguiendo que personajes considerados de segunda fila brillaran más que los iconos más conocidos del mundo del comic. En paralelo, Fox mantenía los derechos de los X-Men y en general de todos los mutantes. Aunque la franquicia cinematográfica iniciada en 2000 por Bryan Singer parecía en capa caída desde la decepción de X-Men: La decisión final (Brett Rattner, 2006), la brillante X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) insufló nueva vida a la franquicia. Y con el anuncio del retorno de Bryan Singer a la dirección de X-Men: Días de futuro pasado (estrenada en 2014), en esos momentos de 2012/2013 las cosas pintaban bien para Fox.

Esto provocó que Ike Perlmutter, CEO de Marvel Entertainment desde 2005, decidió que no Marvel Comics no iba a ayudar de ninguna manera a que Fox vendiera unas películas que eran competencia directa del MCU. Y para ello, Marvel planteó dejar de lado a la franquicia mutante, la principal línea editorial de Marvel durante más de 15 años gracias a la celebrada etapa de Chris Claremont. La jugada del staff editorial de Marvel pasaba por promocionar a los Inhumanos para intentar que se convirtieran en los mutantes del siglo XXI, evitando crear a nuevos mutantes (cuyos derechos cinematográficos pasarían directamente a pertenecer a Fox) y pasando a un segundo término en los planes de una Marvel que en esos años estaba centrada en la franquicia Vengadora. Todo ello empezó aquí en Infinity, al tener todo el arco de Thanos en la Tierra planteado para culminar en la dispersión de las Nieblas Terrígenas y el surgimiento de una nueva generación de personajes inhumanos, no mutantes. Fruto de esto surgió Ms. Marvel, el personaje creado por Sana Anamat, G. Willow Wilson y Adrian Alphona cuya serie de televisión acabamos de ver en Disney+ adquirió sus habilidades a raíz de estos hechos y fue una de las primeras y más populares entre los nuevos inhumanos de la editorial.

Volviendo al comic en si, hablando de la historia de Infinity, que Hickman pudiera disponer del doble de páginas respecto a los comics normales para desarrollar su historia fue una ventaja fundamental, consiguiendo transmitir la escala de evento de aniquilación global en el que el futuro de la Tierra 616 está doblemente en juego. De esta manera, en el primer número asistimos al poder destructor de los Constructores, capaces que destruir mundos enteros en un abrir y cerrar de ojos. Mientras esto sucede y obliga al grupo principal de Vengadores a partir a enfrentarse a esta amenaza antes que llegue a la Tierra. Mientras, Thanos busca un secreto en posesión de Rayo Negro, y el conocimiento de la marcha de los Héroes Más Poderosos de la Tierra precipita sus planes de invasión con su flota de naves piratas que van a bloquear el planeta.

En el apartado gráfico, el siempre notable Jim Cheung dibuja el primero y el sexto número de esta miniserie, con Jerome Opeña dibujando y entintando los números 2 a 5, con Dustin Weaver dibujando además algunas páginas de estos números. Todo el arco cuenta con colores de Justin Ponsor y para las páginas de Cheung encontramos entintados de Mark Morales, John Livesay, David Meikis y Guillemo Ortego. Cheung es un dibujante maravilloso que siempre está bien en todo lo que hace y sus dos grapas son estupendas en todos los aspectos, haciendo fácil lo difícil y convirtiendo la experiencia de la lectura de esta saga en un placer. De estas grapas destacaría su narrativa en general pero sobre todo un combate de Thor contra Thanos durante el climax ya en la Tierra que me recordó de alguna manera el final de Vengadores Infinity War. De hecho, diría que al ser este comic de 2013 y la película de 2018, la inspiración es más que evidente empezando por la presentación (si no estoy equivocado) de la Guardia Negra de Thanos en esta saga, que luego tendrían su versión cinematográfica pocos años después: Corvus Glaive, Proxima Midnight, Black Dwarf y Ebony Maw.

Comentaba hace una semana que quizá uno de los peros de los primeros números de Los Vengadores es que tras el primer arco dibujado por Jerome Opeña, los diferentes artistas se notaban uno o varios peldaños por debajo suyo, lo que provocaba que esos comics necesariamente fueron peores que los de Opeña. Y dentro de todo, cuando veo las páginas de Opeña en este evento, agradezco que tuviera los meses suficientes para poder dibujar estos cuatro números. Si el final del primer número de Vengadores es una de las grandes splash-pages de la historia de Los Vengadores, en este evento tenemos el momentazo de Starbrand en el tercer número que de alguna manera justifica sólo por esto su participación en la serie. Si a esto le sumamos el momento negociador de Thor en el cuarto y el homenaje de los planetas recuperados a los Vengadores tras expulsar de ellos a los Constructores, Infinity sirvió para confirmar a Opeña a uno de los grandes dibujantes del mainstream de esos años con un ojo especialísimo para transmitir épica más grande que la vida en las páginas de sus comics. Lástima que no se prodigue más.

Por cierto, otro de los elementos gráficos destacados de Infinity son sus estupendas y llamativas portadas conceptuales creadas para la miniserie principal por Adam Kubert, que aplican un color diferente a cada número / fase del conflicto, y que me parecen una pasada. Por el lado negativo, va a parecer con razón que le tengo tirria a Dustin Weaver, pero es que sus páginas las veo super flojísimas sumando además la comparación con Opeña y Cheung con los que comparte grapas. Aparte que estas páginas son en su mayoría pertenecientes a la trama de Rayo Negro y Attilan que se sienten de alguna manera secundarias a las tramas generales.

Viendo los grandes momentazos que Hickman prepara para cada número, queda claro que para él la guerra contra los constructores era lo principal de este evento. Pero incluso mostrando la invasión de Thanos y su combate contra Rayo Negro, Hickman incluye en esta parte de la Tierra las cosas que realmente le interesan a él, como la escalada en la guerra Wakanda-Atlantis (Black Panther – Namor) que llega casi a un punto de no-retorno, así como el hecho que las Incursiones de otras realidades no paran ni en medio de una invasión planetaria.

En todo caso, a pesar de las páginas más flojas de Weaver y de una trama de los Inhumanos que años más tarde se confirmó como un tremendo fail creativo que llevó a los mutantes a unos años penosos mientras se promocionaba una franquicia que se vio desde el comienzo que no tenía personajes con el carisma suficiente que justificaran la promoción tan enorme que recibieron, Infinity me parece uno de los grandes eventos de la Marvel reciente, un comic que todos los amantes de los Vengadores deberían leer.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

LOS VENGADORES 14-17 (PRELUDE) + 18-23 (TIE-INS) de Jonathan Hickman, Nick Spencer, Stefano Caselli, Leinil Francis Yu, Frank Martin, Gerry Alanguilan, Sunny Gho y David Curiel (Junio – Noviembre 2013)

Aprovechando la regularidad quincenal, 10 grapas de Los Vengadores se agrupan dentro del evento Infinity. Repito: 10 grapas. Hay que reconocer que los 4 números de preludio son bastante, bastante laterales y están centrados en las tramas normales de Hickman, de forma que el «preludio a Infinity» parece más una campaña publicitaria más que otra cosa.

En este Preludio, Nick Spencer ayudó a Hickman con el guion, entiendo que los diálogos, debido al supongo complejo trabajo de coordinación de todas las series. Estos comics están dibujados por el siempre correcto Steano Caselli, con color de Frank Martin y se centran en la continuación de las Origin Bombs lanzadas por Ex Nihilo al comienzo de la colección. Al activarse a la vez todos los seres nacidos de estas bombas genéticas en varias partes del mundo, empieza una carrera contra el reloj entre los Vengadores, que quieren evitar la amenaza, e I.M.A. que busca controlarlos. Al mismo tiempo, Manifold y el Capitán Universo viajarán al espacio donde descubrirán la amenaza de los Constructores y su capacidad destructiva a nivel planetario y que se dirigen hacia la Tierra. Mientras, Nighmask y Starbrand deben dar un paso adelante para ayudar a la Tierra frente a la inminente amenaza de los Constructores, mientras que los Capitanes América y Marvel viajan a Marte para reclutar a Ex Nihilo y Abyss a su causa, reuniendo la mayor y más poderosa alineación de los Vengadores jamás vista.

Con estos comics me pasa lo mismo que con los justo anteriores de Hickman que comenté en mi artículo de la semana pasada con la primera parte de la relectura de esta etapa. Son comics extremadamente correctos pero que en realidad no me transmiten nada, entrarían en la categoría de «bien sin más». Y mira que Caselli es un buen dibujante, pero la historia de Hickman y las amenazas que aquí tenemos no me infunden ni respeto ni sensación de amenaza. En cierto sentido, el propio calificativo del «Preludio» tampoco ayuda a disfrutar de estos comics, ya que de alguna manera Marvel te está diciendo que la amenaza de los mutados por la Origin Bomb de Ex Nihilo no es demasiado importante, como si de alguna manera estuviéramos haciendo tiempo hasta que llegaran los comics «buenos». Los de Infinity, claro.

Infinity llegó y los tie-ins directamente relacionados con el evento son los números 18 a 23, dibujados por Leinil Francis Yu con tintas de Gerry Alanguilan y color de Sunny Gho y David Curiel. Con Yu tengo una relación de amor-odio, le reconozco que sus páginas tienen fuerza y personalidad pero en muchos momentos se me hace muy difícil pensar en él como un «buen» dibujante. Sin embargo, Yu realiza las portadas respetando el branding cromático del evento y sus portadas son super chulas y poco habituales, de forma que imagino que llamarían un montón la atención al verlas en las baldas de las estanterías de las librerías.

En los números 18 a 21 Los Vengadores están en el espacio, ampliando los sucesos de la serie principal mientras las principales razas galácticas se enfrentan a los Constructores. En los números 22 y 23 ya tenemos el retorno a la Tierra para enfrentarse a la fuerzas de Thanos. Como en otros eventos de Marvel, estos tie-ins ayudan a dar mayor sensación de escala ante la amenaza, al mismo tiempo que nos dan información más o menos interesantes sobre personajes o situaciones que no tienen cabida en la historia principal, lo cual siempre mola a la hora de «empaparte» del evento.

Sin embargo, al final los grandes momentazos del evento están siempre en la miniserie principal, de forma que nunca tenemos en estas páginas algo realmente clave para la acción principal o visualmente potente. Por ejemplo, un grupo de Vengadores es hecho prisionero por los Constructores y en estas páginas vemos cómo son liberados, pero no es una escena clave en ningún sentido. De hecho, Hickman menciona esta misión de rescate en la miniserie con apenas una viñeta, luego al final no siendo malos comics no me dejan la sensación de «imprescindibles» para la comprensión y disfrute de este evento. Y estamos hablando de 6 números, la cosa no es moco de pavo, ojo. Por cierto, si esta sensación me dejan estos números, no quiero ni pensar qué pensaría de otros tie-ins como Capitana Marvel, que imagino sería aún más secundario que estos comics guionizados por Hickman.

Es cierto que la amenaza de los Constructores existe desde el primer arco de Hickman en Vengadores y es una trama central de su etapa. Pero en cierto sentido imagino que en un primer momento Hickman plantearía la miniserie Infinity dentro de la serie principal y cuando Marvel pensó en ampliar al historia y darle categoría de evento, tuvo que pensar nuevos contenidos para estos seis números, que son los que finalmente se publicaron.

PUNTUACIÓN: 7/10

NUEVOS VENGADORES 8 (PRELUDE) + 9-12 (TIE-INS + EPÍLOGO) de Jonathan Hickman, Mike Deodato Jr. y Frank Martin (Junio – Noviembre 2013)

Comentaba en el apartado de la miniserie principal que dentro que Hickman sigue los mandatos editoriales para lanzar la Bomba Terrígena de los Inhumanos, aprovecha en gran medida las grapas de Nuevos Vengadores para seguir desarrollando sus tramas relativas a los Illuminati. De hecho la serie se beneficia de tener tan sólo 5 grapas directamente relacionados con el evento, y de ellos un es un preludio, tres la trama principal y el último hace la función de epílogo del evento.

Tener en todas las grapas de Mike Deodato Jr al dibujo, con color de Frank Martin, es una ventaja enorme para poder disfrutar de estos comics, consiguiendo que los 12 comics que se habían publicado hasta ese momento tuvieran únicamente a dos dibujantes: Steve Epting y Deodato. En los últimos años Deodato ha envejecido bastante mal (y al ejemplo de The Resistance me remito), pero hace 9 años seguía siendo uno de los grandes artistas de la Marvel de la época. Sus páginas transmiten potencia y los personajes están todos perfectamente caracterizados.

En estas páginas encontramos la traición de Wakanda que provoca la destrucción de Atlantis, la venganza de Namor aprovechando a la Guardia Negra de Thanos, así como el descubrimiento que Rayo Negro ya tenía planeado lanzar las Nieblas Terrígenas, y la invasión de Thanos tan sólo adelantó el lanzamiento. Un Thanos que verá como su cuerpo es guardado en un sarcófago tras ser derrotado por su hijo Thane, el cual parecía que podía ser un personaje importante pero acabó teniendo una presencia muy menor en el universo Marvel.

Hay eventos en Marvel que obligan a parar durante varios meses la trama principal de muchas grapas y dejan mal sabor de boca en el lector que estaba disfrutando más esos argumentos normales. NO es el caso de estos Nuevo Vengadores, en los que Hickman consigue integrar acertadamente esta doble vertiente narrativa, ofreciendo unos comics super entretenidos que ayudan a hacer avanzar la historia río y a la vez aportan matices interesantes a Infinity. Unos comics que me dejaron sensación más que satisfactoria. Desde luego, mucho mayor que la que tuve con los comics de la serie hermana.

PUNTUACIÓN: 8/10

Infinity fue un gran evento de Marvel. Sin embargo, no consigue que me quite la sensación que los Nuevos Vengadores son la colección realmente buena de la etapa de Hickman, quedando la que se supone la colección principal en un segundo plano. No podéis imaginar lo curioso que esto me parece, la verdad.



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¡Saludos a todos!

Leyendo Los Vengadores de Jonathan Hickman – Parte 1

Este mes de septiembre quiero emplearlo para la relectura de una de las etapas más importantes en Marvel Comics de este siglo XXI, Los Vengadores de Jonathan Hickman.

Jonathan Hickman nació en North Carolina en 1972 (acaba de cumplir 50 años este mes de septiembre) y cursó estudios de arquitectura.

Antes de dedicarse a los cómics, Hickman trabajó en el desarrollo de páginas web y CD-ROM y, posteriormente, en publicidad. Hickman empezó a publicar sus primeros comics de creación propia con más de 30 años, una curiosa anomalía pensando en las carreras del 99% de profesionales del comic. Entre 2006 y 2008, publicó en Image Comics sus primeros cómics The Nightly News y Pax Romana, ambas escritas, dibujadas, coloreadas y con rotuladas por él, unos comics que mostraban una potente personalidad y un novedoso gusto por el diseño aplicado a los comics. Estas obras llamaron la atención de Marvel, que le contrató en 2009 para crear Secret Warriors, que seguía a Nick Fury y a un grupo de agentes con superpoderes. Ese mismo año comenzó su aclamada etapa en Fantastic Four. En 2010 Hickman creó S.H.I.E.L.D. junto a su amigo el dibujante Dustin Weaver, comic que mostraba la historia secreta de la organización de espionaje. Durante este periodo, continuó publicando en Image proyectos propios como Transhuman con el artista J. M. Ringuet, A Red Mass for Mars con el artista Ryan Bodenheim y The Red Wing con Nick Pitarra.

Coincidiendo con el final de su etapa en Cuatro Fantásticos y como parte del relanzamiento de Marvel NOW!, una iniciativa destinada a competir (y destruir) el impulso que DC Comics había conseguido el año anterior con el relanzamiento de su línea editorial de septiembre de 2011 con Los Nuevos 52, a finales de 2012 Hickman pasó a encargarse de Los Vengadores y Nuevos Vengadores, planteando una ambiciosa historia-río entre ambas colecciones (y su derivada Avengers World) que culminó en uno de los mejores eventos del siglo XXI, Secret Wars (2015). Tras el éxito en Vengadores y Secret Wars, Hickman pasó unos años publicando comics de creación propia hasta que en 2019 se confirmó el relanzamiento de toda la franquicia mutante con Dinastía de X y Potencia de X, la etapa en Krakoa que aún está en marcha, a pesar que Hickman abandonó la franquicia a finales de 2021 con la publicación de la miniserie Inferno. Actualmente estamos a la espera de la confirmación del que será su próximo gran encargo en Marvel, que ya se ha empezado a teasear en las últimas semanas.

De cara a organizarme para esta relectura y debido a la extensión de la etapa de Hickman me he planteado realizar 5 artículos que iré publicando en las próximas semanas. En este primer artículo me centraré en el comienzo de sus dos series, Los Vengadores 1-13 y Nuevos Vengadores 1-7, que marca las bases de lo que serán los temas centrales de la historia-río de Hickman.

En el segundo artículo reseñaré Infinity, el evento galáctico de Marvel de 2013-2014 y los tie-ins de ambas series: Vengadores 14-23 y Nuevos Vengadores 8-12. En el tercer post reseñaré la siguiente fase de Vengadores y su conexión con el evento Original Sin: Los Vengadores 24-34 y Nuevos Vengadores 13-23. En el cuarto artículo repasaré la tercera serie satélite de Vengadores que surgió durante esta etapa, Avengers World, comic de 21 números que aunque empezó siendo guionizada por Hickman en seguida pasó a manos de Nick Spencer y otros escritores. Por último, en el quinto artículo hablaré de Time runs out, la etapa final de Hickman antes de Secret War que se desarrolló en Los Vengadores 35-44 y Nuevos Vengadores 24-33.

Esta relectura reconozco que en parte se va a ver condicionada por el hecho de haber seguido leído comics de Hickman durante estos años y de no haber acabado de encajar con su etapa con los mutantes de Marvel. En este sentido, creo que hay elementos y estructuras narrativas de Hickman que se me van a hacer más evidentes ahora de lo que sentí en su momento cuando lo leí por primera vez. Pero bueno, tampoco quiero adelantarme, vamos a ver qué tal.

LOS VENGADORES 1-13 de Jonathan Hickman, Jerome Opeña, Adam Kubert, Dustin Weaver y Mike Deodato (Diciembre 2012 – Junio 2013)

«No había nada. Seguido de todo. Remolinos, motas ardientes de creación que daban vueltas alrededor de soles que daban vida. Y entonces… Corrimos hacia la luz. Fue la chispa que inició el fuego… una leyenda que creció al contarse. Algunos creen que comenzó en el momento en que Hyperion fue rescatado de un universo moribundo. Otros dicen que fue cuando La Guardia se rompió en la luna muerta. Muchos más piensan que fue cuando Ex Nihilo terraformó Marte, convirtiendo el planeta rojo en verde. Todos están equivocados. Como sucedió antes de La Luz. Antes de La Guerra. Y antes de La Caída. Comenzó con dos hombres. Comenzó con una idea.» Narrador

Es un nuevo día y un nuevo comienzo para los Héroes Más Poderosos de la Tierra, con un nuevo equipo más grande y mejor que nunca. Y no sólo serán los «Héroes más poderosos de la Tierra»: cuando la galaxia esté en peligro, los Vengadores responderán a la llamada.

Con el relanzamiento de Marvel Now! de 2013 creado para luchar contra la competencia de los Nuevos 52 de DC Comics, Marvel tomó la decisión contraria a DC que lanzó 52 colecciones simultáneamente, reduciendo el números de colecciones de su parrilla pero con equipos creativos de primer nivel, haciendo que sus pesos pesados Amazing Spiderman y Vengadores se publicaran a ritmo quincenal, mientras que otras colecciones punteras como New X-Men empezaran a publicar 18 comics al año. El resultado de publicar menos series pero más potentes y con más ejemplares por año fue rotundo, barriendo Marvel a DC de las principales cifras de ventas a las librerías especializadas durante esos años. Vengadores mantuvo la periodicidad quincenal un año entero, hasta su número 23, que marcó el final del evento Infinity en esta colección.

Hickman comentó para este arranque que Vengadores y Nuevos Vengadores eran dos caras de la misma moneda, partes de una única gran historia-río. Nuevos Vengadores trataría sobre la MUERTE, de todas las realidades, mientras que Vengadores trataría sobre la VIDA, ampliando la escala de las amenazas a las que se enfrentarán nuestros héroes y con ello el número de miembros activos de los Vengadores, con especialistas interesantes para problemas muy concretos que pudieran encontrarse. Y que aún aumentarán más a medida que avance la serie.

El primer arco de tres números dibujado por Jerome Opeña con color de Dean White me parece aún hoy en día una barbaridad. Opeña nos ofrece algunas páginas super icónicas, y en concreto la del final del primer número con el Capitán América convocando al nuevo equipo de Vengadores puede ser una de las páginas más icónicas de la historia de Marvel. Debido al impacto que tuvo el estreno de la película de Los Vengadores de Joss Whedon en 2012, que se convirtió en una de las más taquilleras de la historia, Marvel planteó a Hickman que usara para el arranque la misma alineación que los espectadores acababan de ver en el cine, la formada por Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk, Viuda Negra y Ojo de Halcón para intentar captar a nuevos lectores que buscaran una versión reconocible del grupo. Tener a Steve Rogers y Tony Stark como arquitectos de una versión ampliada del grupo es además de algo lógico y continuista con la historia de los comics, también un giño a los fans del MCU cinematográfico.

En este primer arco Hickman realiza un prodigio de síntesis, ya que además de presentar a nuevos personajes que tendrán una gran importancia en el futuro como Ex Nihilo, Abyss y Aleph nacidos como villanos del arco, en especial la raza de los Constructores a la que pertenece Aleph. Junto a ellos, asistiremos al retorno al grupo de Capitán Marvel (Carol Danvers), Halcón (Sam Wilson), Lobezno (Logan), Spider-Woman (Jessica Drew) y Spiderman (¿Peter Parker?), las nuevas incorporaciones de Cannonball (Sam Guthrie), Sunspot (Bobby Da Costa), Manifold (Eden Fesi) y Shang-Chi, y las primeras apariciones de Smasher y los nuevos Hyperion y Capitán Universo. No está mal para tres grapas.

Aleph es un miembro de los Constructores, presentados aquí como la raza más antigua del universo. Al ser «perfectos», crearon sistemas para controlar la estructura del espacio y el tiempo, con diferentes razas llamadas Alephs, Gardeners, Curators, Abyss y Caretakers para llevar a cabo de misión de crear su visión de un Universo perfecto. Este Aleph llevaba dos huevos como parte de su misión de terraformación, uno de un Jardinero y el otro de un Abyss, Ex Nihilo y su hermana Abyss, respectivamente. Tras llegar a Marte y restaurar la vida en el planeta rojo, Ex Nihilo disparara cinco Bombas evolutivas (Origin Bombs) a la Tierra, lo que provoca la reacción defensiva de Los Vengadores. En este primer arco aparte de grandes momentos de acción, grandes ideas de Hickman y un dibujo imperial de Opeña descubrimos que Aleph y Capitán Universo han captado que algo no funciona correctamente en el Universo, argumento que será ampliado en la colección de Nuevos Vengadores. Como arranque de una nueva colección, no se puede pedir más.

Tras este potente arranque, Hickman levanta el freno del acelerador para plantear los tres números siguientes para presentar a algunos de los nuevos personajes que acaba de presentar: Hyperion (número 4), Smasher (nº 5) y Capitán Universo (nº 6), en un comic que nos trae al Universo Marvel 616 una versión actualizada de Nightmask, personaje creado en los años 80 en el Nuevo Universo creado por Jim Shooter que Hickman creará de cero en esta nueva versión. Estos comics están dibujados por Adam Kubert con color de Frank Martin, y aunque son correctos, claramente se notan que no están al mismo nivel que el que Opeña nos ofreció previamente.

Narrativamente, veo imprescindible que Hickman nos presente a los nuevos reclutas para que nos importen más adelante. De hecho, no son sólo ellos, ya que Shang-chi, el Superior Spiderman o los miembros de X-Force Bala de Cañon y Mancha Solar (personajes de los que Hickman se declara super fan) también tienen sus momentos en estas páginas. Sin embargo, en la relectura me ha pasado como con muchos de los comics de Hickman en Patrulla-X. Son comics que están bien y sirven para construir el marco narrativo de lo que va a serie su historia río, pero me dejan con una sensación de ser unos comics correctos sin más, desde luego no las mejores aventuras que se hubieran podido contar con estos personajes y en esas circunstancias.

En el tercer arco de la serie publicado en los números 7-9, dibujados por Dustin Weaver con color de Justin Ponsor, asistiremos a la llegada a laTierra de un Evento Blanco que marca la llegada de Starbrand al Universo Marvel, un nuevo personaje del Nuevo Universo que Hickman aprovecha e incorpora a su historia río. Nightmask nos explicará a lo largo de este arco que Starbrand es un sistema de defensa planetaria unipersonal creado por los Constructores. En este arco conoceremos las verdaderas intenciones de Ex Nihilo al lanzar sus Bombas evolutivas a la Tierra, y como al descubrir que el planeta está roto, Nightmask y Starbrand aceptarán ayudar para intentar arreglarlo. De momento, estos 9 números muestran que Hickman tiene muchas sorpresas en la recámara, pero que estamos ante una gran historia, no son realmente arcos sucesivos con aventuras autoconclusivas, al construirse todo a partir de lo visto hasta ese momento.

Si Adam Kubert es inferior a Jerome Opeña, Dustin Weaver queda realmente mal comparado con Kubert, lo cual muestra los problemas derivados de la periodicidad quincenal. Aunque Hickman y los editores de Marvel entiendo trabajaron con la suficiente antelación como para conseguir que al menos cada arco completo de historias lo dibujara un dibujante, la sensación mirando únicamente el apartado gráfico es que Los Vengadores no lucen todo lo bien que deberían en estas páginas, con un Weaver muy decepcionante en las expresiones faciales y en general en la narrativa de estos comics. Ser amigo de Hickman no debería permitirte dibujar un comic de Vengadores si no estás al nivel requerido.

A continuación tenemos cuatro números dibujados por Mike Deodato Jr con color de Frank Martin, publicados en los números 10 al 13. En lo positivo, Deodato mejora a un Dustin Weaver que no me gustó nada en el arco anterior, lo cual es sin duda una mejora importante. El número 10 es una aventura autoconclusiva en los que Los Vengadores irán a Canadá a ayudar al gobierno ante los efectos de la Origin Bomb que cayó en su territorio. El número 11 es otra aventura autoconclusiva en la que un grupo especialista de Vengadores viaja a Macao para intentar descubrir los planes de I.M.A. ante una inminente subasta de armas. El grupo formado por Capitana Marvel, Viuda Negra, Spider-Woman, Shang-Chi, Bala de Cañón y Mancha Solar, justificando de alguna manera que estos personajes hayan sido incluidos en la alineación de Vengadores.

Los números 12 y 13 es una aventura en dos partes con los Vengadores viajando a la Tierra Salvaje para proteger a los niños evolucionados nacidos a partir de la Origin Bomb de los experimentos del Alto Evolucionador. Este número servirá además para presentar la relación de amistad que Hickman ha planteado para Hyperion y Thor, seres inmortales super poderosos en un mundo de hormigas que tendrán más en común de lo que ambos pudieran imaginar, empezando por su ansia de proteger a los inocentes sea como sea.

Como en los arcos anteriores, este grupo de historias siguen estando correctas, pero aunque forman parte del world-building general me siguen dejando con la sensación que le faltan la fuerza que se le exige a cualquier grapa mensual que debe provocar que quieras comprar la colección el mes siguiente. De alguna manera manera entiendo que Marvel confiaba en que la promesa de la gran historia-río de Hickman nos mantuviera interesados a los lectores (lo hacía), y a la vez, a pesar de estar ante unos comics que NO son notables, al ser quincenales en seguida llegaba el siguiente número que nos daba una nueva dosis de aventuras y no dejaba al espectador con ganas de dejar de leer. Además, justo a continuación llegaría el evento Infinity que cambiaría el status-quo del Universo Marvel de esos años y nos subiría durante esos meses a lo más alto. Aunque de eso hablaré la semana que viene.

De alguna manera, dentro que como digo son comics correctos, la relectura me dejó la sensación que los editores de Marvel vivieron de rentas estos números, aprovechando el hype increíble que los primeros comics de Hickman y Opeña provocaron a todos los lectores y confiando en los momentazos que Infinity nos ofrecerían en apenas unos meses.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

NUEVOS VENGADORES 1-7 de Jonathan Hickman, Steve Epting y Mike Deodato (Enero – Junio 2013)

«Todo muere. Tú, yo. Todos en este planeta. Nuestro sol. Nuestra galaxia. Y, eventualmente, el universo mismo. Esto es simplemente cómo son las cosas. Es inevitable. Y lo acepto. » Mister Fantastic

Para evitar la colisión de nuestro universo con otro, los Illuminati, liderados por Pantera Negra, deben reunirse ¡AHORA! Es el equipo más poderoso y brillante del Universo Marvel -Pantera Negra, Iron Man, Doctor Extraño, Black Bolt, Mister Fantastic, Namor. y La Bestia- contra una legión infinita de realidades paralelas.

Curiosamente, tras leer el arranque de ambas series, Nuevos Vengadores ha resultado ser LA SERIE de esta etapa río de Hickman. Y eso aceptando que Hickman hace trampas, ya que realmente el comic debería haberse titulado «Illuminati» y no Nuevos Vengadores, al centrarse en el grupo creado por Brian Michael Bendis de grandes figuras del Universo Marvel como Iron Man, Mr. Fantástico, Doctor Extraño, Black Panther, Namor y Charles Xavier que decidieron unirse en secreto para combatir juntos las grandes amenazas a nivel planetario para el planeta Tierra, con independencia del grupo al que pertenecen cada uno por separado. Entiendo que el título es un elemento comercial inevitable, pero realmente sería lo único menos bueno que se me ocurren de este comic, al no representar lo que vamos a ver.

Hickman sustituye a Xavier (en ese momento muerto tras el final de Vengadores vs X-Men) por Bestia, y añade al Capitán América en el arranque. El comic se centra en la presentación de las Incursiones, un suceso en el que dos realidades del multiverso colisionan y ante ello sólo hay dos posibilidades: Que ambas realidades se destruyan o salvar tu realidad a costa de destruir la otra. Las incursiones y la figura de Black Swan, una visitante de otra realidad que llegó a la Tierra 616 con la primera incursión a la que tuvo que enfrentarse Black Panther en solitario, son los grandes protagonistas de este arranque. Conocer que el multiverso está implosionando y que al final todas las realidades van a morir es el centro de este comic, y genera unos interesantísimos debates morales entre los diferentes personajes, que encuentro que son de lo mejor que ha escrito Hickman hasta la fecha.

La traición que los Illuminati cometerán contra el Capitán América, que no quiere apoyar al grupo a destruir otras realidades, y sobre todo el enfrentamiento de Black Panther contra Namor (con guerra entre Wakanda contra Atlantis) serán los grandes elementos de la serie en relación con los personajes. Unos personajes que Hickman representa de forma super convincente y reconocible en estos números iniciales a los que no puedo ponerles ni un pero.

Otro elemento a destacar de estos primeros meses es la interconexión de Nuevos Vengadores con su serie hermana, mostrando lo bien pensado que lo tenía Hickman y sus planes a largo plazo. A pesar de ser historias que realmente van a su aire y pueden leerse independientemente, hay muchos detalles chulísimos cuando leías ambas series a la vez que enriquecían la experiencia lectora y que me alegra poder decir que he vuelto a disfrutar en esta relectura. Por ejemplo, al comienzo de Vengadores Steve Rogers tiene un sueño extraño en el que sólo recuerda a varios amigos mirándole. Esa escena cobra una nueva dimensión cuando en Nuevos Vengadores asistimos a la traición de sus amigos Illuminati. Y que hará estallar al grupo en Pecado Original, aunque sea adelantarme demasiado. Por poner otro ejemplo, en Nuevos Vengadores descubrimos que Tony Stark está construyendo una esfera de Dyson alrededor del Sol para conseguir más energía para poder combatir las inminentes amenazas. Y justo a la vez, veremos en Vengadores como la solución ante la falta de control de Starbrand de sus recién adquiridos poderes es trasladarle a esa misma esfera junto a Nightmask mientras aprende a utilizarlo.

Otro elemento que me flipa de estos primeros números de Nuevos Vengadores son las alucinantes portadas de Jock para los primeros 6 números, que mejoran y dejan en mal lugar al 99% de comics mainstream, de la época o actuales. Estas portadas me flipan, son mucho mucho mejores que las de su serie hermana, muchas de las cuales estuvieron dibujadas por Dustin Weaver.

Por cierto, frente al ritmo quincenal de publicación de Vengadores, Nuevos Vengadores se aprovechó de la salida mensual consiguiendo que Steve Epting pudiera dibujar los 6 primeros números de la serie correspondientes al primer arco, con tintas de Rick Magyar y color de Frank D´Armata. En número 7 está dibujado por un Mike Deodato Jr. que parecía el artista suplente «oficial» de la franquicia y se encargará de todo el arco siguiente con el tie-in con Infinity, lo cual no está tampoco nada mal. Pero estos seis números consecutivos de Epting me parecen una maravilla desde el punto de vista gráfico. Sin duda, tener a un artista com él en cualquier título es un seguro de vida.

En resumen, Nuevos Vengadores era la serie que prometía las emociones más fuertes de la etapa de Hickman, con un arranque super potente que me encantó.

PUNTUACIÓN: 9/10

La semana que viene continuo este repaso con la segunda parte centrada en el evento Infinity, que sirvió para cambiar el statu-quo de todo el universo Marvel, en algunos aspectos no se si para bien.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Lobezno 20 y 21 (Marvel Comics – Panini)

Este mes de agosto tenemos a Lobezno por partida doble, ya que Panini publica el especial X-Men Unlimited: Latitude de Jonathan Hickman y Declan Shalvey que fue publicado originalmente en la web Marvel Unlimited, y el primer número de la colección regular después de X Vidas / X Muertes de Lobezno con los habituales Benjamin Percy y Adam Kubert.

LOBEZNO 20 de Jonathan Hickman y Declan Shalvey

¡Lobezno salta al vacío! te presentamos un número muy especial, con los cuatro capítulos de la historia creada por Jonathan Hickman y Declan Shalvey para Marvel Infinity Comics y que ahora podrás atesorar para siempre. Logan se enfrenta al rescate de tres mutantes secuestrados por IMA y no se detendrá ante nada con tal de salvarlos.

Este número contiene el especial X-Men Unlimited: Latitude One-Shot USA.

Este especial Latitud es un experimento bastante interesante ya que nació como web comic y la idea era que Lobezno siempre caía para ayudar al lector a que hiciera scroll para hacer avanzar la acción en la viñeta. La parte de la historia de Jonathan Hickman en gran parte es darle la excusa de alguna manera para que Declan Shalvey se luzca con su dibujo para un especial en el que se encarga de todo, tinta y color.

Hickman plantea el comic para recordar por qué Lobezno es el mejor en lo que hace, y añade unas gotas de humor a costa de varios esbirros de IMA, algo que ya hemos visto en otras ocasiones y que en este comic ayuda a dar un tono más ligero a un comic que por otra parte no tiene más objetivo que el de entretener. Sobre esto de Lobezno, reconozco que no conecto nada con el Lobezno del siglo XXI que no es que sea inmortal, sino que lo han convertido en inmatable y casi indestructible, lo que resta toda sensación de peligro a su alrededor. Esto hace que cometa locuras absurdas como lanzarse de una nave espacial en órbita geoestacionaria con la Tierra hacia otra nave sin traje espacial ni siquiera oxígeno. Y está claro que los comics no son «realistas» y esto luce super cool en el comic, aparte que con las resurrecciones de Krakoa, ¿por qué no cometer una locura que se sabe que no va a tener repercusión? Pero dentro de la suspensión de credulidad, ver a este Lobezno no me provoca especial empatía.

Aparte de estas consideraciones, como digo este comic es una excusa para que Declan Shalvey nos haga alucinar con un dibujo de los que justifican la compra del comic sin tener en cuenta otras consideraciones. La verdad es que leí en su momento la primera parte de este especial en el Marvel Unlimited ya que estaba gratuita, y la versión online con la viñeta que se alargaba con el scroll de la pantalla quedaba muy chula, la verdad. Dicho esto, realmente era de alguna manera un gimmick para la versión online que en cuanto a narrativa no ha perdido casi nada en su traslación al papel. Bueno, si se pierde la sensación de altura y escala mientras Lobezno cae hacia la siguiente parte de su misión, pero todo lo demás, y sobre todo lo que Lobezno hace que al final es lo principal, está todo aquí.

Leyendo este especial, dentro de lo chulo que es el dibujo de Shalvey, entiendes que de alguna manera Marvel no acabe de tener claro cómo crear contenidos que se sientan pensados para ser vistos en tablets o móviles, y que a la vez sean relevantes dentro del universo Marvel en su conjunto. Más que nada porque al final este comic especial no deja de ser una aventura aislada de Lobezno. Por cierto, dada la marcha de Jonathan Hickman de la franquicia mutante, me queda la duda de si el final de este comic con su sorpresa final va a ser continuado en alguna parte, cosa que no tengo claro que haya pasado. Realmente sería muy raro que la franquicia mutante no se acordara de algo así, pero cosas más raras han pasado, así que no sería descartable tampoco.

Comparto las primeras páginas del comic:

PUNTUACIÓN: 7.5/10

LOBEZNO 21 de Benjamin Percy, Adam Kubert, Frank Martin y Lijjo Lima

¡El brutal regreso del mejor en lo que hace… con un inesperado compañero! Masacre era el rey de Staten Island. Ahora quiere convertirse en ciudadano honorífico de Krakoa. Lobezno sólo quiere que cierre la boca. Pero después de que Wade descubra un peligroso complot contra el paraíso mutante, Logan no tendrá más remedio que contar con su ayuda. 

Este número contiene Wolverine 20 USA.

La vuelta a la normalidad después de X vidas / X Muertes de Lobezno hay que reconocer que le sienta bien a Logan. Y más si se trae a Adam Kubert consigo. Kubert, con Frank Martin y Dijjo Lima en el color, me transmite que tenía ganas de volver a dibujar a Lobezno y plantea un despliegue artístico maravilloso, sobre todo con unas primeras páginas, que podéis ver a continuación, en las que juega con unas composiciones preciosistas, queriendo de alguna forma indicar que incluso si no te gusta la historia, debes comprar la grapa únicamente por el dibujo.

Leyendo el Spot On de Julián M. Clemente, parece que la Oficina X ha planteado este reinicio como una especia de buddy-movie juntando a dos opuestos como son Logan y Wade Wilson (Deadpool). Hacía tiempo que no leía / compraba nada del mercenario bocazas, por lo que tengo que reconocer que su humor y su ruptura de la cuarta pared me han hecho gracia. Creo que el choque de personalidades puede dar bastante juego en los próximos números, aunque el tiempo lo dirá. Lo que si debo indicar es que en el fondo, las locuras over-the-top es este Lobezno inmortal e indestructible no se diferencian demasiado con lo que esperamos ver en un comic de Deadpool, por lo que habrá que ver si el villano que se vislumbra en la última página es capaz de ofrecer una amenaza a la altura. Más que nada porque nada de lo que les tenga preparado va a afectar realmente a ambos personajes inmortales, lo que ya he comentado en varias ocasiones que es uno de los grandes problemas del actual mundo de Krakoa.

Benjamin Percy me ha demostrado que conoce a Logan y sabe escribirle de manera reconocible en este comic. Y por lo visto en esta grapa, parece que también ha sabido cogerle el tono justo a Deadpool, por lo que espero que sus aventuras tengan el tono adecuado para conseguir que el entretenimiento sea máximo. El problema quizá que tiene Percy es que no ha sabido cerrar todo lo bien que me hubiera gustado las historias que hemos tenido hasta ahora en Lobezno. Espero que no sea el caso a partir de ahora. En todo caso, como comic de aventuras ligeras, creo que este Lobezno de momento pasa el corte.

Comparto las primeras páginas del comic:

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Los problemas de los mutantes de Krakoa

Llevo tiempo comentando cómo cada vez conecto menos con los comics de la franquicia mutante de Marvel Comics. Desde las reseñas de este blog a los comentarios en Twitter, creo que la cosa empezó a torcerse el año pasado con la Gala Fuego Infernal 2021, adquirió tintes surrealistas con El juicio de Magneto, y más recientemente tampoco me gustaron distintos elementos de Inferno, X Vidas / X Muertes de Lobezno o el estreno hace unos días de Inmortal Patrulla-X . Así que creo que es buen momento de sentarme a reflexionar en los motivos de ese rechazo.

Empezando por el comienzo, si soy lector de comics es gracias a La Patrulla X de Chris Claremont. Junto a un numeroso grupo de los mejores artistas del medio (John Byrne, Dave Cokrum, Paul Smith, Alan Davis, John Romita Jr., Barry Windsor-Smith, Marc Silvestri, Jim Lee,…) Claremont hizo que me enamora del mundo del comic en general y de estos personajes y su idea de búsqueda de coexistencia pacífica entre humanos y mutantes, con el clásico lema «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» que explicaba sus motivaciones. Los X-Men en sus diferentes versiones eran un canto a la tolerancia y al respeto por el diferente, y personajes como Kitty Pryde, Kurt Wagner o Logan se convirtieron casi en miembros de mi familia, desde luego como si fueran amigos de siempre.

Tras la desastrosa etapa de Brian Michael Bendis en los mutantes, que como siempre planteaba ideas interesantes que acabaron no llegando a ningún lado, le siguieron unos años aún peores con Jeff Lemire y otros autores que dejaron heridos de muerte a la franquicia. Aparte de estar en unos años en que la propia Marvel parecía estar boicoteando sus propios comics debido a la lucha generada por los derechos cinematográficos que en ese momento tenía Fox. Tras unos años terribles, estaba claro que la franquicia necesitaba un revulsivo, y en eso Jonathan Hickman es un maestro. El relanzamiento de la franquicia en House of X – Power of X (HoX – PoX) significó un brillante cambio de rumbo que al menos en ese momento me voló la cabeza y que abría todo un mundo de nuevas posibilidades a cual más interesante.

Sin embargo, a medida que pasaron los meses, el impulso e interés inicial fueron desvaneciéndose. Hay elementos de base que se han demostrado problemáticos, como es todo lo relativo a las resurrecciones que han eliminado toda posibilidad de drama o sensación de peligro a nada que les pase a los personajes. También es normal que dentro de una línea editorial tan grande como los mutantes haya comics buenos como X-Force de Benjamin Percy, Cable de Gerry Duggan o Senda de X de Simon Spurrier y otros terribles como Excalibur de Tini Howard, los Nuevos Mutantes de Vita Ayala o el antes mencionado El Juicio de Magneto de Leah Williams. Esto es esperable, y mientras las colecciones centrales de la franquicia acierten, no habría problema real.

Sin embargo, el problema es que era la propia colección de la Patrulla X de Hickman la que más claramente mostraba el problema de base de la franquicia, con unos comics que no siendo malos, si eran 99% worldbuilding y 1% caracterización de los personajes, ofreciendo historias que parecían decirle al lector que aunque este comic concreto no era muy bueno, tranquilo que los siguientes serían mejores. Repetido en bucle casi todos los meses. Al final, estamos hablando de gustos personales totalmente subjetivos, pero en mi caso me cuesta muchísimo conectar con su estilo frío que pone su trama enrevesada por encima de los personajes. Y a veces se nos olvida que sus Secret Wars con Esad Ribic son una maravilla que esconden la realidad que el último año de su etapa-río en Vengadores y Nuevos Vengadores fue un horror que se hizo eterno y costaba leer. No sólo eso, es que he intentado volver a leer estos comics dos veces recientemente y tuve que dejarlos porque me echaron para atrás.

Hay otro tema unido al poner por encima la trama a los personajes, y es que muchas ocasiones, Hickman (no sólo él, claro, Bendis hacía exactamente lo mismo) forzaba a los personajes con situaciones que les colocaba fuera de su caracterización icónica más reconocible con tan de conseguir que el comic llegara a donde él necesitaba narrativamente dentro de su historia río. Si trabajas en comics de creación propia puedes hacer lo que quieras con los protagonistas de por ejemplo Los Proyectos Manhattan, pero cuando lo haces con Los Vengadores o en este caso con los X-Men, es normal que estos comics empezaran a chirriar a mucha gente.

El mundo del entretenimiento con el que crecí era uno dedicado a expresar cantos a la unidad y a que todos somos iguales, ciudadanos libres con los mismos derechos y obligaciones que tenemos derecho a vivir nuestra vida como queramos. Vive y deja vivir, respetando las diferencias que cada uno tengamos. Sin embargo, las revoluciones sociales e identitarias de este siglo XXI han puesto el foco en destacar las diferencias, propagando una revolución identitaria que busca ponerte siempre en contra de un enemigo «sistémico». Una filosofía que lo ha invadido todo, especialmente el ocio y los medios de comunicación. Ahora mismo, tú como individuo libre no importas, estos grupos quieren englobarte dentro de una unidad que sería tu nacionalidad, tu raza, tu género o tu identidad sexual que marca, según ellos, lo que tienes que sentir, votar o expresar.

Aunque me alejo del tema principal, esta polémica ya se vio en 2013 en las páginas del mítico Uncanny Avengers #5 de Rick Remender y Olivier Coipel, en el que Alex Summer realizaba un polémico discurso que ofendió a muchos:

Usamos estas cosas para que la gente no sepa quiénes somos. Pero quiero que sepas exactamente quién soy. Mi nombre es Alex Summers. Soy alumno del profesor Charles Xavier. Este equipo es una encarnación de su simple sueño de todas las personas trabajando juntas. Una pelea más importante ahora que nunca. Recientemente, el mundo vio a mi hermano Scott infundido con el poder de un Dios. Y aunque trató de hacer un cambio duradero para arreglar lo que vio como roto, ningún hombre debería jamás tomar medidas unilateralmente o elegir por tantos. Es arrogancia. Nunca vi las cosas como las veía mi hermano, y luego nuestras opiniones divergieron aún más. No me veo a mí mismo como nacido en un culto o religión mutante. Tener un Gen-X no me une a nadie. No me define. De hecho, veo la misma palabra mutante como divisiva. Pensamientos antiguos que sirven para separarnos aún más de nuestro prójimo. Todos somos humanos. De una tribu. Estamos definidos por nuestras elecciones, no por la composición de nuestros genes. Así que, por favor, no nos llamen mutantes. La palabra «M» representa todo lo que odio… ¿Qué tal [llamarme] Alex?

Precisamente el discurso de Alex Summer intentaba poner al individuo por encima del estereotipo identitario. Júzgame por mis actos y no por el color de mi piel, mi género o mi orientación sexual. ¿No debería ser ese el ideal al que toda persona normal debería aspirar? No, aparentemente no. En un momento de auge de los identitarismos de todo tipo que preconizan que tu yo individual no importa y que lo importante es la tribu a la que perteneces (quieras tú o no), que alguien dijera todo lo contrario no podía permitirse. Ni siquiera dentro de un pequeño comic mainstream que apenas vendió 84.000 ejemplares podía expresarse una idea que chocaba con el discurso excluyente que desde hace tiempo se estaba construyendo desde las universidades americanas y ha ido ocupando todos los espacios de diálogo. Las redes sociales ardieron hasta el punto de asegurarse por varios medios online que Remender promovía «un discurso que aboga por la asimilación cultural y el abandono de la identidad cultural de una minoría.» No importa que 1.000.000 mutantes piensen diferente a Alex, Remender no podía crear con efectos dramáticos que su personaje opinara diferente a la mayoría, algo que por otra parte entraba dentro de su caracterización y de las múltiples diferencias con su hermano Scott. Y el caso es que el hecho que Alex en ese momento de su vida opine y se sienta así no significa que tenga razón o que la idea sea correcta para otros mutantes o personas en general, sólo para él dentro de su momento vital. Pero, claro, en el entretenimiento no se permite ni siquiera una voz discordante. Aparte de la locura que es suponer que porque un personaje escrito por Remender afirme una cosa, él piensa lo mismo aplicado sobre asuntos del mundo real. Sin embargo, mucha gente si lo pensó en ese polémico mes de marzo de 2013.

Este hecho que podría considerarse anecdótico de hace casi una década al final podría decirse que mostró el germen que resalta la diferencia filosófica en que se asienta el mundo de Krakoa de 2022. Del «temidos y odiados, defienden un mundo que han jurado proteger» de los años 80 de un Claremont que proponía la coexistencia pacífica de todas las razas y minorías en una sociedad igualitaria en la que todos podrían convivir en harmonía, se ha pasado a una raza mutante orgullosa de serlo que cree ser «superior», vive aislada en su isla en una sociedad segregada que no permite el contacto con los humanos inferiores, realizando actos que si los hiciera cualquier otro personaje (pensemos en Cráneo Rojo, por ejemplo), nadie dudaría en calificar de «racista». Estas decisiones narrativas de Hickman al final no hacen más que conectar con las teorías identitarias excluyentes que comentaba antes que llevaban años en el ambiente de la sociedad americana. Puedo entender que estas ideas puedan gustar a un afroamericano excluyente o a una feminista radical de nueva ola, pero mi yo lector veterano que he leído a estos personajes durante casi 40 años cree que esto es una aberración que va contra la esencia de los personajes.

Hasta tal punto personajes claves como Charles Xavier estaban fuera de personaje, que muchas teorías que circulaban por la red durante el primer año y pico especulaban con que Moira debía haberle lavado el cerebro a él y a Magneto para que hicieran su voluntad, porque el verdadero Xavier jamás actuaría de esa forma. Por ejemplo, en el final de Patrulla X + 4 Fantásticos en cuando Xavier le borra a Reed Richards parte de sus recuerdos y se regodea con ello diciéndoselo a la cara, para que no pueda usar esas ideas en el futuro contra los mutantes.

Una cosa es que los mutante ya no pongan la otra mejilla. Pero esa no es una idea nueva de Hickman, hace muchos años que no lo hacen, diría que al menos desde la creación de X-Force de Craig Kyle y Chris Yost en 2008, cuando los mutantes crearon su grupo de black-ops asesinos que acabaran con las amenazas que acechaban a los mutantes antes de ser atacados. Y otra es que Lobezno en X Muertes de Lobezno 4 haga una lobotomía a un humano que NO es un villano para que no tenga acceso a sus recuerdos y conocimientos. Si eso lo hiciera Dama Mortal (o cualquier otro villano «clásico»), todo el mundo pediría que ese hecho fuera castigado, pero si lo hace Lobezno (aunque sea una versión venida del futuro) parece que todo vale, cuando no es el caso en absoluto. Por poner un ejemplo, en la reciente serie de televisión de Caballero Luna, el plan del villano Harrow (Ethan Hawke) pasaba por usar los poderes de la diosa Ammit para matar a millones de personas ANTES que cometieran un supuesto pecado que en un momento u otro realizarían. Castigar a alguien por algo que NO ha cometido es una locura para cualquier persona normal, y así lo mostraron en la serie de televisión de Marvel Studios, pero los mutantes de Krakoa han aplicado esa peligrosa filosofía repetidamente.

Son los personajes los que hacen que te enganches a una historia. Por muy compleja que sea la historia, si los personajes no crean un vínculo emocional es imposible mantener el interés en el lector. Sobre todo en una etapa tan larga que obliga a la compra de múltiples grapas a lo largo de un periodo de varios años. Y si ya no es que no conectan con el lector, sino que ves que no se comportan como deberían según su historia previa, la cosa no puede acabar bien.

Vuelvo a alejarme del tema principal. Mientras las unanimidades tuiteras han concluido que la etapa de Los Vengadores de Jason Aaron es un desastre absoluto y que «parece un mal fan-fic», lo cierto es que en mi opinión el más decepcionante fan-fic de Marvel Comics de los últimos años son precisamente los Mutantes de Krakoa. Con el añadido de la conexión emocional que tengo con unos personajes que en su mayoría no reconozco. Igual que entendería que un lector afroamericano se enfadaría si Marvel pretendiera cambiar a Black Panther hasta desnaturalizarle, no puedo evitar expresar lo mucho que me molesta que hayan convertido a Kate Pryde en una capulla pagada de si misma cuando en muchos momentos actuó como faro moral de la Patrulla X. No tiene perdón de Odín. Y lo malo es que no es sólo ella, el 99% de los personajes, se han convertido en unos bordes con los que es imposible empatizar a poco que conozcas su historia previa.

Y el caso es que frente a los haters de Aaron, yo si reconozco en sus aventuras de Los Vengadores el concepto de «Los héroes más poderosos de la Tierra que se unen para combatir amenazas que ningún héroe podría vencer por separado«. Esta es la idea sobre la cual se asienta el concepto desde que Stan Lee y Jack Kirby crearon el comic en 1963, y eso es justo lo que Aaron nos está dando, con un nivel de amenaza a nivel planetario y ahora multiversal como hacía muchos años que no teníamos. Unos comics que además consiguen sorprender todos los meses a un lector veterano como yo, algo difícil de conseguir en el ámbito mainstream, con unos personajes que yo al menos reconozco.

Si, incluso Hulka creo que fue una apuesta valiente por parte de Aaron, creando una idea novedosa que sin embargo es coherente con lo que se ha estado haciendo con Bruce Banner durante décadas y que es consustancial a Hulk. Y que muchos no aceptaron porque les robaba a algunos su Hulka «buenorra» y a otras el dejar de tener una heroína perfecta que no tenga problemas personales que superar, algo que es la norma en los nuevos personajes creados en el siglo XXI.

Aaron lleva 54 números de Los Vengadores y mantiene la chispa, la sorpresa y el entretenimiento, consiguiendo que esté encantado con estos comics a los que se ha sumado recientemente la nueva colección Avengers Forever junto a Aaron Kuder me está pareciendo estupenda. Mientras digo eso, incluso uno de los mejores comics de la Marvel reciente, Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet. que finalizó en el número 50 USA, empezó a mostrar claros síntomas de agotamiento en sus últimos 6-8 números finales. Volviendo al tema central, Hickman escribió 21 comics de X-Men y acabó no interesándome porque los personajes me daban completamente igual. ¡Qué diferencia entre estos comics!!

Igual no es tan sorprendente que Hickman o la propia Marvel entendieran que algo no funcionaba en el comic franquicia de los mutantes y optaran por darle un nuevo enfoque más aventurero y heroico. De hecho, la propuesta de Gerry Duggan en SU Patrulla X de hacer que los héroes hagan cosas de héroes ha sido lo mejor que he leído en los mutantes post HoX – PoX. Y diría que esto no es casual. Pero las pequeñas alegrías de X-Men se ven lastradas por los cambios de dibujantes y por una realidad a su alrededor que no se corresponde con el ideal heroico que se supone a los mutantes de Marvel.

Que un comic como Inmortal X-Men se construya a partir de «intrigas palaciegas» es lo último que me interesa leer de estos personajes. Sobre todo si buscan convencernos que villanas como la caprichosa y envidiosa Emma Frost es el ideal al que aspirar dentro de la franquicia, o que ser egoísta es cool. Y tengo claro que Emma siempre ha sido un personaje amoral que hace siempre lo que más la interesa, pero conmigo que no cuenten. Y si, acepto que la idea de mostrar las maquinaciones dentro de una estructura de poder puede ser novedosa, pero estamos ante el clásico «diferente NO es mejor» que estamos viendo en todos los ámbitos del entretenimiento.

Los editores de Marvel realmente parece que olvidan a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es genial y hay que aplaudir que aumente el número de personajes diversos para que más lectores se sientan identificados y prueben la experiencia de leer comics Marvel de superhéroes. Como idea general es algo con lo que estoy muy de acuerdo. Pero parece que los editores de Marvel piensan que simplemente colocando personajes LGTBI+ en los comics ya han cumplido con su objetivo y se olvidan de hacer que el comic plantee situaciones interesantes o que sus personajes importen por ellos mismos y no por su identidad racial o sexual. Creo que se están equivocando totalmente. Normal que tantos comics actuales sean ilegibles, con historias flojas, diálogos sin interés con situaciones redundantes y personajes sin carisma. Excalibur o Nuevos mutantes son un perfecto ejemplo de esto.

Esta obsesión por la superficialidad tuvo su máximo exponente en la pasada Gala Fuego Infernal 2021. Entiendo que buscando captar al usuario de Instagram que sólo busca la imagen por encima del contenido, por primera vez en Marvel (que yo recuerde) se planteó un evento destacando no una historia concreta, sino un elemento de moda inspirada en la gala del Metropolitan de Nueva York en el que se enseñara a los mutantes de Krakoa con trajes de fiesta creados para la ocasión por Russell Dauterman.

Nunca antes en la historia de Marvel quedó más claro que lo importante era vender las portadas alternativas del photo-call, con unos sucesos en el interior en segundo término. Hablábamos del supuesto fan-fic de Los Vengadores, pero ¿qué mayor fan-fic que vestir a estos personajes con ropas estrafalarias siguiendo las tendencias de la moda o los gustos de un público deseoso de esta superficialidad, aunque no les peguen? ¿O convertir a los mutantes de Krakoa en unos seres hedonistas dedicados a las fiestas y las orgías en lugar de intentar salvar el mundo?

Reconozco que los editores mutantes aprovecharon el evento para ejecutar cambios de calado en la franquicia. Presentaron a la formación de la nueva Patrulla-X de Gerry Duggan liderada por Cíclope que llevó al relanzamiento del comic estrella de la línea editorial. En el especial Patrulla X: Escala Planetaria los mutantes terraformaban Marte, que se iba a convertir en hogar de los mutantes de Arakko. Y se produjeron esa noche varias muertes, como la de Gabbi en Nuevos Mutantes y sobre todo Wanda Maximoff, que dio pie al final de Factor X y la publicación de la fallida miniserie El Juicio de Magneto. A pesar de estos elementos, sinceramente la ejecución me pareció totalmente fallida.

Sin embargo, como en otro eventos previos, la jugada comercial le funcionó de maravilla a Marvel. Durante el mes de Junio de 2021 en que tuvo lugar el evento, las ventas de todas sus series aumentaron de forma importante. Por ejemplo, Patrulla X pasó de los 66.000 ejemplares a casi los 90.000 (un 50% más) en su último número, el 21. Y con el relanzamiento vendieron 250.000 ejemplares en el número 1 pero más de 95.000 en su número 2, lo que son cifras muy superiores a las que tenía la colección en los meses previos al evento. Fijaros también en los ejemplos de Merodeadores o X-Force. De hecho, cuando vemos las ventas del número 1 de El juicio de Magneto, se entiende que los editores quisieran cerrar Factor-X teniendo en cuenta que el número 8 ya sólo vendió 25.000 ejemplares. Dicho esto, las desastrosas ventas de los números 3 y 4 del Juicio muy por debajo de las de Factor-X indican que los lectores realmente no apostaron por este comic. O que leyeron el número uno y huyeron espantados.

N.ºmesventas
Patrulla X20mayo66258
Patrulla X21junio89924
Patrulla XEsc. Planetariajunio89263
Patrulla X1julio248000
Patrulla X2agosto95200
Merodeadores20Mayo29558
Merodeadores21junio64517
Merodeadores22julio36103
X-Force19mayo33180
X-Force20junio55750
X-Force21julio34738
Factor-X8abril25437
Factor-X9mayo32464
Factor-X10junio67624
Juicio Magneto1agosto117300
Juicio Magneto2septiembre60017
Juicio Magneto3octubre21372
Juicio Magneto4noviembre16106

Dentro de todo, si hay que reconocerle un punto de originalidad, ciertamente esto no se había hecho antes en Marvel Comics, pero en el momento que la oficina-X plantea una nueva fiesta para 2022, le están quitando lo único positivo que podría decirse que tuvo esta Gala. Por mi parte, tengo claro que NO compraré el especial que Panini va a poner a la venta en octubre con la Gala de 2022, con un precio desorbitado de 8.95 €uros.

Me doy cuenta que la mayoría de elementos que estoy desglosando no se refieren a aspectos de los comics actuales. El propio concepto de Krakoa y las resucitaciones viene desde el comienzo de HoX – PoX, y la Gala Fuego Infernal fue el año pasado. Pensando en ello, me doy cuenta que probablemente el primer año y medio aún consideraba a esta franquicia «en construcción», y la curiosidad por ver hacía donde nos llevaba Hickman era superior a los diferentes reparos que le pudiera ver en las series individuales. Creo que el final de X de Espadas marcó el final del periodo de gracia y a partir de ese momento la valoración de los comics mutantes pasó a ser igual que el resto de grapas que compro. Partiendo claro que creo que nunca di un margen de más de un año no a un comic concreto, sino a toda una línea editorial, lo que indica mi amor a los personajes. A partir de ese momento, compraba la grapa pero como no me convenciera o no me entretuviera, dejaba de comprarlo a la primera oportunidad al final de algún arco.

Y desde ese momento y con esa perspectiva fue cuando los problemas se hicieron evidentes en cascada. Primero dejé de comprar Nuevos Mutantes, la Gala Fuego Infernal como digo me pareció un bluff, y la posterior miniserie El Juicio de Magneto puede ser fácilmente uno de los 3 peores comics de Marvel que he leído en los últimos cinco años. Aunque debería haber dejado Merodeadores antes, mi yo completista no pudo evitar comprar toda la etapa de Gerry Duggan, a pesar que todo lo que vino después de esta Gala fue un relleno sin interés. Y la forma en que se libraron de Moira McTaggert en Inferno no me gustó nada.

A todo esto, tengo claro que el objetivo de Marvel y Panini es el fondo es intentar que compres este mes al menos un comic más que el mes anterior. Y es comprensible y hasta lógico que si los eventos y los relanzamientos venden grapas a corto plazo, Marvel siga haciéndolos. Pero quizá la gota que colmó el vaso este mes de julio ha sido conocer que Panini decidió unificar en una grapa doble las colecciones Immortal X-Men de Kieron Gillen y X-Men Red de Al Ewing que no tienen nada que ver entre si, con el consiguiente incremento de precio. El hecho que Panini haya titulado su grapa Inmortal Patrulla-X ya indica que sabe que no son dos series en igualdad de condiciones, una es la que los lectores querriamos leer (a priori), y la otra es la secundaria. En mi caso, no siendo mala, no conecté demasiado con SWORD ni llegué a tener claro que nos quiso contar Ewing con esta serie que fue cerrada cuando apenas llevaba ocho números. Sin saber las ventas en España, en USA el nº 8 vendió tan sólo 25000 ejemplares, lo que me lleva a pensar que Panini ha debido pensar que esta grapa no se vendería por si misma. Su solución, me parece indecente, obligando a sus lectores a pagar más por un contenido que no le interesa para empezar. Comprobar que encima la historia de Inmortal Patrulla-X 1 no me ha interesado nada ha sido como la gota que colmo el vaso. Teniendo en cuenta las subidas de precios exageradas de Panini que se han ido produciendo, se acabó comprar algo que no me gusta y que claramente no está pensado para mi.

Comentaba antes que parecía que los editores de Marvel habían olvidado a qué se dedican, que es crear historias que entretengan a su audiencia. Y es totalmente lícito que una editorial busque captar a un público diferente al que les ha mantenido todos estos años comprando sus comics mes tras mes. Es un riesgo para ellos, pero tienen todo el derecho a plantear los cambios que ellos estimen oportunos, para eso los personajes son suyos. Sin embargo, no tengo claro que realmente ese público «diverso» que buscan quiera leer comics en grapa que obliguen a compras mensuales que además te obligan a hacer compras adicionales cada pocos meses al involucrar estos comics en eventos sucesivos.

Viendo como muchos de los últimos proyectos de la oficina X se anunciaron como series regulares pero han terminado siendo miniseries de 4-6 números me indica que NO hay tanto mercado para la enorme cantidad de colecciones que Marvel publica todos los meses y que la franquicia plantea historias cortas que puedan resultar rentables a pesar de todo. Y mientras hace eso con las series «menores», Marvel sigue apostándolo todo a los reinicios y renumeraciones, como estamos viendo con Inmortal Patrulla X y X-Men-Red, o a eventos continuados como el inminente Judgment Day que enfrentará a Vengadores, Patrulla X y Eternos. La sensación es que aunque de cara a la galería dicen buscar públicos diversos, mientras siguen confiando en el lector veterano de siempre que sigue comprando habitualmente y que cuando llegan estos crossovers acaban picando. Hace unos pocos meses hubiera dicho ACABAMOS picando porque me incluiría en los compradores potenciales. Ahora mismo ya no estoy seguro.

De momento voy a aplicar el dicho de «poner mi cartera donde pongo mis opiniones». Seguiré comprando Patrulla X porque es la única que me muestra a héroes haciendo cosas de héroes y X-Force porque a pesar de todo me entretiene la amoralidad de Bestia y ver a Lobezno siempre está bien, pero paso de todo lo demás. Y me doy hasta el comienzo de los próximos eventos para decidir si no abandono alguna de estas series. Acepto que un lector veterano de más de 40 años igual no es público objetivo que está buscando Marvel, pero seguramente un porcentaje mayoritario de las personas que compramos sus comics de superhéroes queremos ver a personajes que realizan acciones heroicas, y aunque estamos en la cínica era de las narrativas de los antihéroes, por favor no nos vendáis a villanos realizando actos inmorales como héroes, porque lo que vais a conseguir que muchos compradores/fans de siempre del Universo Marvel dejemos de comprar vuestros comics.

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