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Crítica de La sustancia de Coralie Fargeat

Llega a nuestras pantallas tras su polémico paso por el Festival de Cannes La sustancia, la nueva película de Coralie Fargeat (Revenge), protagonizada por Demi Moore y Margaret Qualley.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

‘Tú, pero mejor en todos los sentidos’. Esa es la promesa, un producto revolucionario basado en la división celular, que crea un alter ego más joven, más bello, más perfecto. (FILMAFFINITY)

Coralie Fargeat (París, 1976) es una directora y guionista francesa. Obtuvo reconocimiento internacional con su primer largometraje en 2017, Revenge, por el que recibió premios de varios festivales de cine independiente. The Substance, su segunda película protagonizada por Demi Moore, se proyectó en la competición principal del Festival de Cannes de 2024, donde Fargeat ganó el premio al mejor guion. Fargeat menciona a David Cronenberg, John Carpenter, David Lynch y Michael Haneke como cineastas que han influido en ella, así como a varios cineastas surcoreanos como inspiración estilística.

La sustancia es una película escrita y dirigida por Fargeat que además produce y participa en el montaje de la película junto a Jérôme Eltabet y Valentin Feron. La fotografía corre a cuenta de Benjamin Kracun, mientras que la música es de Raffertie. La película de 141 minutos de duración ha contado con un presupuesto de 18 millones de dólares. Me parece interesante descubrir que la película se rodó íntegramente en Francia, con tomas de estudio en la región parisina y las escenas exteriores que simulaban Los Ángeles rodadas en la Costa Azul. otro elemento destacado es el uso de prótésis y efectos de maquillaje en gran parte de la película, que fueron realizados por Pierre-Olivier Persin y su empresa, Pop FX.

La película está protagonizada por Demi Moore y Margaret Qualley. Moore interpreta a Elisabeth Sparkle, una veterana actriz que ganó un Oscar en el pasado pero que a los 50 años ve como es apartada de su programa de fitness por Harvey, su asqueroso productor interpretado por Dennis Quaid. Por su parte, Qualley es Sue, la versión joven, bella y exuberante de Elisabeth que surgirá tras tomar ésta la sustancia.

Vi hace años Revenge, la opera prima de Coralie Fargeat, una película de venganza cuyo principal atractivo en su momento era tener a una directora realizando una película con un tema más que trillado normalmente asociado al cine «de machos», una venganza tras una violación en la que la protagonista es abandonada creyendo que ha muerto. La novedad de ver que la venganza la realiza la mujer agredida, en lugar del hijo o marido que sería lo normal de este subgénero. Las muertes resultaron satisfactoriamente crueles y consiguieron que viera esta película con agrado, dentro de ser una «hamburguesa con queso» dentro del género.

Tras su estreno en Cannes, en la que hubo polémica por sus altas dosis de sexualizacion de las protagonistas, sumado por una orgía de sangre y vísceras en su recta final, mostrando una gran inspiración por un «body-horror» muy de Cronenberg, consiguió llamar mi atención. Otro factor fueron las buenísimas críticas que recibió la película como crítica a la sexualización que sufren las actrices en el entretenimiento mainstream y el drama al ser apartadas cuando alguien consideran que son demasiado mayores, siendo sustituidas por jovencitas virginales. De la interpretación de Demi Moore en esta película se decía que serviría de «renacimiento» de la actriz y la llevaba de cabeza al Oscar a Mejor Actriz de este año. Que la película recibiera el premio de Cannes al Mejor Guion fue la guinda que me convenció para verla cuando se estrenara.

Una vez vista, y empezando por los elementos positivos, Coralie Fargeat me ha parecido una directora espectacular. La sustancia tiene un poderío visual apabullante, el ritmo no deja un segundo de respiro y los planos con super primeros planos de caras de las protagonistas añaden una tensión y una fuerza tremendas. Otro elemento que me gusta mucho es que hay muy poco diálogo, confiando Fargeat en que la fuerza de las imágenes conseguirá contar la historia y transportar al espectador por todo un rango se emociones que culminarán en el asco y el over-the-top. Luego comentaré las partes menos buenas o que menos me han gustado de la película, pero en realidad me alegro de haber podido ver esta película en pantalla grande. Los colores chillones, la música impactante o un montaje videoclipero que añade sexualidad y terror están todos planteados para enfatizar la idea de farsa super exagerada. Para ser una película de 140 minutos, nunca se me hizo larga como me temía que podría pasar, lo cual es otro elemento muy positivo.

También tengo que aplaudir por la audacia de Fargeat en plantear una película super over-the-top que rompe en pedazos cualquier atisbo de película «narrativa» que se espera en el mainstream cinematográfico. Empezando con su brillante inicio a cuenta de la estrella que la protagonista tiene en el Paseo de la Fama de Hollywood. Porque La sustancia es en realidad una película que esperaría ver en el Festival de Sitges y hacerme unas risas con su exageradísimo climax final. (Un final inspirado demasiado literalmente por Carrie). Un climax en el que el body-horror, las vísceras y la casquería me volaron la cabeza. Que una película como La sustancia ha llegado a estrenarse comercialmente es un pequeño milagro, aunque no se si esto es fruto del lamentable estado de la cartelera, que ante un montón de películas mediocres sin interés los distribuidores se hayan lanzado ante algo que ofrezca una novedad. Aunque la novedad sea la sexualización de la mujer, la sangre y la casquería.

Si a Coralie Fargeat le hubieran dado en Cannes el premio a Mejor Director, creo que me hubiera parecido una decisión super correcta. Porque la directora francesa me parece que tiene muchísima fuerza y una visión autoral super diferente a todo lo actual. (Pensando que Cronenberg hace mucho que hizo Videodrome, El almuerzo desnudo o La mosca y no hay nada igual en el mainstream). Sin embargo, que el premio se lo hayan dado al Mejor Guion me parece una tomadura de pelo. Porque el guion no hay por donde cogerlo.

Antes de entrar en el guion en si, hay un primer elemento que me ha parecido super chungo. Y es que Fargeat sexualiza a las protagonistas de formas que creo no había visto nunca en una película. Ya no es que Moore y Qualley estén desnudas una enorme parte del metraje, es que los primerísimos planos de culos y pechos me parecen acojonantes. NO dicho de forma positiva. Y me vuela la cabeza la certeza que si La sustancia la hubiera hecho un director hombre, la película no se hubiera estrenado. O de hacerlo, sería sólo en el canal de festivales y sería destrozada por la crítica. Sin embargo, como la que sexualiza y cosifica a las mujeres es otra mujer, alguien decide que es una genialidad y todos los demás van detrás. Y claro, hay quien puede decir «no lo has entendido, el mero hecho de mostrarlo de la forma en que lo hace ya implica la crítica». Algo en lo que yo no estoy de acuerdo, porque nada en la película plantea nada que pueda hacer que se pueda considerar como algo malo. Decir que algo lo haces como crítica a algo tiene que verse durante la película, si te lo tienen que explicar significa que no funciona. Y ojo que yo sabía antes de ver la película que Fargeat planteaba esa crítica, pero luego no la vi en ningún sitio. Y si vi muchísima cosificación de la mujer.

Se supone que La sustancia critica, aparte de la sexualización de la mujer, a la sociedad occidental que desecha a las mujeres a partir que cumple una edad, estableciendo unos cánones de belleza imposibles. Pero no deja de resultar irónico (cuando no penoso) que se esté hablando de Moore como candidata al Oscar justo en la película en que más minutos aparece desnuda y más la sexualiza. Como ya pasó con la maravillosa Emma Stone el año pasado, con la diferencia que el papel de Stone si suponía un aire fresco en lo que a la liberación de la mujer de los estereotipos en la rodean en nuestra sociedad. Más que criticar algo, creo que La sustancia en realidad alimenta y se aprovecha de lo que supuestamente dice criticar. Porque dentro de la sátira super over-the-top, no hay subtexto, ironía o matices interesante. Lo que ves es lo que hay, no hay más.

Reconozco que es posible que las expectativas hayan jugado en mi contra. Desde luego en lo referido al «Mejor Guion», pero también en la parte de «interpretación prodigiosa de Moore». Porque en realidad tampoco he visto algo que deba ser premiado, más allá de reconocer la valentía de Moore (y de Qualley) al aceptar salir desnudas durante muchísimos minutos, centrándose en muchos momentos en sus culos. Y en el caso de Moore por acceder a que la pongan las diferentes prótesis que muestran su deterioro físico causado por el egoísmo de Sue. Unas prótesis que convierten este cuento de hadas inicial en una pesadilla de vísceras sanguinolentas y figuras deformes asquerosas. Había que ser muy valiente para aceptar estos papeles, y Moore y Qualley lo han sido. Pero más allá de esa valentía lo que hacen las actrices en pantalla no veo que sea merecedor de premio. Dentro que pienso que lo hacen muy bien, considerando lo que la directora pedía de ellas.

El personaje de Dennis Quaid está claramente planteado para resultar repelente cada vez que aparece y en cualquier cosa que haga. Su personaje es el productor asqueroso que busca siempre a la joven inocente para pervertirla y llevarla a su terreno. Algo enfatizado por la interpretación de Quaid pero sobre todo por el over-the-top que plantea Fargeat para mostrarle en la película. Pero en realidad no hay ni un sólo personaje positivo en la película. Porque tanto Elisabeth como Sue son egoístas y están dispuestas ambas a hacer cualquier cosa con tal de triunfar, ser famosas y seguir siendo famosas pasado un tiempo. En la película nadie las obliga a nada, son ellas las que deciden actuar libremente para seguir en la cima de la popularidad.

Elisabeth podría retirarse o buscar otros papeles más acordes con su edad, pero ni siquiera lo considera. Todo gira en intentar volver a ser tan joven y bella como era hace años, y si no lo consigue se ve como una fracasada. Cuando decide quedarse enclaustrada en casa lo hace por propia iniciativa sin que nadie la fuerce a nada más allá de sus complejos. Igual alguien puede pensar que la película es una genialidad porque «muestra como las mujeres están atrapadas en el marco mental del patriarcado machista y eso las deja dañadas psicológicamente sin poder liberarse». Pero, de nuevo, eso NO es lo que la película muestra, es un «wishful thinking» de alguien que quiere ver algo que no está ahí. Como no está la crítica por ningún lado.

Y casi peor es el personaje de Sue, que en la cúspide de su belleza y juventud actúa super inmoralmente al alargar su estancia despierta a pesar que sabe que sus actos están dañando a Elisabeth y pueden acabar matándola. Lo que significaría que ambas morirían. Como si fuera una junkie, parece que todo le da igual hasta llegar a un punto sin retorno. Aunque Sue físicamente tiene una belleza superior, y la película la exhibe de formas impúdicas vergonzosas, en realidad está podrida en su interior, podrida por su ansia de triunfar como sea. Una podredumbre que acabará por salir al exterior.

Hay otro elemento que no me ha gustado nada del guion, y es que en realidad hay un montón de elementos aleatorios que no acaban de estar bien explicados. Empezando por la propia relación simbiótica que se forma entre Elisabeth y Sue a partir que la primera toma la Sustancia y de ella nace la segunda. (Un nacimiento super desagradable de ver que es tan sólo el preludio de lo que queda por ver). A Elisabeth la venden que podrá vivir una nueva vida volviendo a ser joven y bella. Pero en realidad eso no es cierto, al ser su clon la que lo va a vivir, quedando ella apartada cuando Sue toma el control como si fuera un traje viejo que dejamos en el armario más apartado. No es que vaya a vivir una vida como una persona joven, es que su vida su acorta un 50% al tener que compartir su tiempo con su versión joven, al no poder estar las dos despiertas a la vez.

Está claro que si te pones a preguntarte demasiadas cosas, la película se caería en pedazos porque nada tiene sentido. Y la película creo que es más de generar sensaciones que de transmitir ideas. Eso lo entiendo. Pero al mismo tiempo no queda claro porqué si Elisabeth odia a Sue (y sobre todo odia el éxito que tiene Sue y que ella no disfruta), no pone fin al experimento nada más descubrir que su clon vive una vida que ya no está a su alcance. Pero entonces ya no habría película. Podría sugerirse que Elisabeth y Sue son clones que mantienen algún tipo de relación simbiótica, y las pesadillas así lo sugerirían, pero no queda nunca claro. De hecho, si Elisabeth de alguna manera se alimentara emocionalmente de la juventud de Sue, y por ello no quiere cancelar el experimento, no es algo que se vea en la película. Más bien al contrario, Elisabeth está cada vez más débil y deforme cada vez que se despierta.

Decía que hay un montón de elementos que no me acababan de cuadrar del guion de Fargeat. Pero reconozco que la última media hora con el violentísimo y grotesco climax final hizo que me riera a carcajadas recordando las películas más cafres que veía en el Fetival de Sitges. Algo que me ha flipado y me ha maravillado pensando en a quién han engañado para conseguir que La sustancia tenga el estreno masivo que ha tenido. El climax plantea una orgía de locura, la deformidad e hiper violencia acojonante.

Este final me ha volado la cabeza, incluso a pesar que Fargeat lo haya fusilado de Carrie. Con el pero que en Carrie la protagonista era una víctima de la situación y en la fiesta también habían buenas personas que no merecían morir. Sin embargo, en La sustancia todos son personas asquerosas y en realidad Elisabeth y sobre todo Sue se merecen el final que tienen. Por motivos obvios, a pesar del disfrute salvaje, narrativamente me gusta muchísimo más Carrie que esta película. Dicho esto, agradezco que Fargeat consiguiera dejarme en lo más alto.

Comparto el trailer de la película:

La sustancia es una locura. Aplaudo la audacia de conseguir que una película trash como esta haya pasado el filtro del mainstream y se haya estrenado masivamente, incluso cuando no me haya gustado numerosos elementos de la propuesta de Fargeat.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

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Crítica de Robot Salvaje de Chris Sanders

La última película de Dreamworks Animation Robot Salvaje, escrita y dirigida por Chris Sanders, es una fantástica historia para todas las edades que celebra la maternidad y la familia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El épico viaje de un robot -la unidad 7134 de Roz, ‘Roz’ para abreviar- que naufraga en una isla deshabitada y debe aprender a adaptarse al duro entorno, entablando gradualmente relaciones con los animales de la isla y convirtiéndose en padre adoptivo de un pequeño ganso huérfano.

Christopher Michael Sanders (Colorado Springs, 1962) es un cineasta, animador y actor de doblaje estadounidense. Entre sus películas destacan Lilo y Stitch (2002) y Cómo entrenar a tu dragón (2010), ambas coescritas y dirigidas con Dean DeBlois Otras películas dirigidas por él son Los Croods (2013) con Kirk DeMicco y La llamada de lo salvaje (2020). Creó el personaje de Stitch en 1985, escribió la historia de la película y puso voz a Stitch en casi todas sus apariciones en los medios.

Sanders escribe el guion además de dirigir la película, adaptando El robot salvaje de Peter Brown, un libro que conoció gracias a su hija pequeña. La fotografía es de Chris Stover, el montaje de Mary Blee y la música de Kris Bowers, su primer trabajo para una película de animación. La película de 102 minutos de duración Y 80 millones de presupuesto es la última película animada íntegramente por DreamWorks, ya que el estudio empezará a externalizar diferentes aspectos de la animación en sus próximas películas.

Robot Salvaje cuenta en la versión original con las voces de Lupita Nyong’o como ROZZUM unidad 7134 («Roz»), un robot abandonado que aprenderá a adaptarse al nuevo entorno. Pedro Pascal es Fink, un travieso zorro rojo que es el primer animal al que Roz ayuda y con el que entabla amistad, Kit Connor pone la voz a Brightbill, un ganso canadiense huérfano criado por Roz. Catherine O’Hara es Pinktail, una zarigüeya que da a Roz algunos consejos sobre la crianza de Brightbill. Mark Hammill, Ving Rhames, Bill Nighy, Matt Berry y Stephanie Hsu también participan en esta película de animación.

Me ha gustado mucho Robot Salvaje. Me parece una película maravillosa con una temática universal y un guion brillante que consigue que pueda gustar a todo tipo de público. Robot Salvaje es cine para todos los públicos en el sentido más positivo y amplio del término. Un calificativo que en muchos casos se cree que se refiere a que una película sea «infantil», cuando hablamos de historias que apelan a público adulto, a niños pequeños pero también a jóvenes y/o adolescentes. Sanders describió el libro como «engañosamente sencillo» y «emocionalmente complejo», y es algo que ha sabido transmitir a la película, consiguiendo un gran éxito.

Robot Salvaje es un canto a la familia, y cómo a veces esta se forma de las formas más inesperadas con los miembros más diversos, no necesariamente por motivos de consanguineidad. Esta temática hace que la película pueda funcionar entre familias tradicionales y también en familias modernas. Pero en realidad hay muchísimas películas que son un canto a la familia, más o menos tradicional. Encanto de Disney o Coco de Pixar me vienen automáticamente a la cabeza. El elemento distintivo de Robot Salvaje es que es una celebración de la MATERNIDAD. Y me parece un tema muy importante que va contracorriente frente a todas las modas que se intentan vender. En la música, la moda y la cultura se vende que ser madre es una idea trasnochada, mientras se propugna un individualismo salvaje en que prima el egoísmo más absoluto. Para algunos propagandistas y seguidores de la progresía cultural y política, lo primero es el disfrute y el placer de la mujer, ser independiente y pensar sólo en ti mismo es lo cool y lo moderno. Y ser madre es dejarse atrapar en las redes del patriarcado y la sociedad machista que esclaviza a la mujer. Ver una película en la que un robot aprende a ser madre y el concepto de sacrificarse por los demás es una idea universal que nunca pasará de moda, a pesar de lo que pueda escocer a los sectores que comentaba antes.

El éxito de Robot Salvaje es primero y principal consecuencia de un guion perfecto que enlaza muchos elementos de forma aparentemente sencilla resaltando la emoción y una historia positiva a pesar de tener la muerte acechando en todo momento. Emoción por el sacrificio que las madres hacen sin pensar por sus hijos, y por la idea de que es importante ayudar a nuestros vecinos si tenemos la ocasión de hacerlo. De nuevo, yendo contra corriente. Todo ello unido de un ecosistema de animales que ofrecen momentos super divertidos y una historia de aprendizaje y superación del hijo de Roz, un ganso pequeño que todo el mundo cree que no podrá realizar la migración y morirá en la isla, algo que Roz hará todo lo posible por contrarrestar. Otro elemento importante de Robot Salvaje es la idea que la amabilidad puede ser una habilidad de supervivencia que une a gente diferente.

El otro gran éxito de la película es su animación. O en realidad es el primer éxito, porque si la historia triunfa es precisamente por el original estilo de animación, que parece inspirarse en las películas clásicas de Disney o incluso algunas de las primeras películas de Miyazaki. En lugar de plantear un fotorealismo como haría Pixar, los creadores eligieron un estilo que resaltara el elemento de obra de arte pintada a mano, pensando que encajaría mejor con la sencillez de las ideas claves de la película, y su ambientación en medio de la naturaleza. Esta filosofía se aprecia muchísimo sobre todo en el cielo y en el bosque donde tiene lugar la película, que parecen cuadros maravillosos. Visualmente, Robot salvaje tiene momentos increiles que son bellos por si mismos y que al mismo tiempo amplifican la emoción de la historia.

El otro triunfo de la película es el propio personaje de Roz. La robot tiene un diseño de formas redondeadas que parece que hubiera sido creado por un niño, aunque en realidad tiene un montón trabajo para conseguir que sea un diseño icónico que sea recordado. A pesar de tener una cara sin facciones, transmite un montón de emoción gracias a una animación increíble y el sobresaliente trabajo de las actrices protagonistas: Lupita Nyong’o en la versión original y Vero López en la versión doblada al castellano. Las actrices transmiten la confusión inicial al no haber nadie que quiera su ayuda y ser atacada por los animales del bosque. A medida que excede su programación, Roz va aprendiendo y forjando lazos con su familia, aprendiendo lo que significa ser una madre. Además, su naturaleza altruista hace que se preocupe incluso por los animales que la rechazaron inicialmente, construyendo a una protagonista memorable.

Junto a una animación increíble y una protagonista maravillosa, la película plantea una historia episódica que consigue mantener el interés en todo momento. En ese sentido, la historia tiene montones de hallazgos narrativos, como la forma en que la película empieza siendo un monólogo de Roz mientras intenta buscar una tarea que cumplir en un bosque repleto de animales que temen al extraño recién llegado. La forma en que nos muestran como Roz aprende el idioma de los animales me parece brillante, como también lo es ver que el bosque es un lugar peligroso en el que incluso el robot puede acabar destruido por los elementos o el ataque de animales salvajes. Tras esto, tenemos una parte de entrenamiento del hijo de Roz, y tras su marcha en la migración asistiremos al problema que se plantea en la isla con una brutal ventisca invernal. Luego llega el momento tecnológico y la amenaza del mundo moderno, al llamar Roz a la humanidad para volver al mundo «civilizado», para descubrir que se ha convertido en una anomalía que debe ser destruida.

La naturaleza episódica me ha gustado mucho. Aparte de resaltar el paso del tiempo, plantea la complejidad de que la vida se abra camino en un mundo duro y a menudo cruel. Que en todo momento consiga mantener un tono positivo, que no oculta la existencia de la muerte, me parece otro de los éxitos de una película que me ha gustado muchísimo. Y si a esto le sumamos un final agridulce pero super redondo, tenemos una de las películas más satisfactorias de este 2024.

Robot salvaje es la película para todos los públicos de esta temporada. Me alegra muchísimo que esté funcionando tan bien en taquilla y que el público abrace este tipo de historias y, sobre todo, una animación que se sale de los cánones del realismo marca de la casa Disney / Pixar. Si podéis, no lo dudéis. Os va a encantar.

Comparto el trailer de la película:

Robot Salvaje es una maravilla que gustará a toda la familia. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Patrulla-X 35 (Marvel Comics – Panini)

Termina la Era de Krakoa con un último número especial, Patrulla-X 35, realizado por un montón de profesionales de la casa que plantean un final satisfactorio para esta etapa que deja a los lectores con buen sabor de boca.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Todo lo bueno termina y por excelente que haya sido La Era de Krakoa, al fin ha llegado la hora de echar el cierre. La tragedia y el triunfo de Caída de Dinastía de X y el misterio de Ascensión de Potencias de X… todo ha conducido aquí, a un momento que definirá el futuro de los mutantes. Un especial gigantesco escrito y dibujado por el conjunto de autores que han dado forma a La Era de Krakoa. Incluye una historia del maestro Chris Claremont… y un vistazo a lo que está por venir. Con una impresionante portada de Pepe Larraz. 

Este número especial de 84 páginas se corresponde con X-Men 35 USA, que en numeración Legado Marvel dice que es The Uncanny X-Men 700 USA.

La historia principal «El fin del sueño» está escrita por Kieron Gillen, Al Ewing y Gerry Duggan. Mientras que el dibujo corre a cargo de Sara Pichelli, Stefano Caselli, Jerome Opeña, Leinil Francis Yu, Phil Noto, Mark Brooks, Walt Simonson, Luciano Vecchio, Lucas Werneck, Joshua Cassara, John Romita Jr. y Scott Hanna. En el color encontramos a Romulo Fajardo Jr., Phil Noto, David Curiel, Laura Martin, Sonia Oback, Marcio Menyz, Matt Hollingsworth y Matthew Wilson. Menudo porrón.

No voy a echar de menos la Era de Krakoa. Durante estos últimos 5 años se ha pervertido la esencia de tantos personajes muy queridos por mi que no creo que vaya a volver a leer estos comic en un futuro cercano. Pero tras los finales de Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X, la Era necesitaba un epílogo que los guionistas principales de la franquicia Kieron Gillen, Al Ewing y Gerry Duggan realizan en este comic.

Lo mejor que puedo decir es que me gusta que se plantee un final feliz para los mutantes, al plantear una salida para que el reino de Krakoa y los millones de mutantes que lo habitan puedan sobrevivir en otro continuo espacio temporal. Que después de tanta masacre haya este final me parece bonito, si bien hay que resaltar la incongruencia que supone la terrible realidad de ver que para que los mutantes puedan sobrevivir y y prosperar tengan que marcharse de la Tierra, donde es imposible su supervivencia. (Dicho esto, entiendo que editorialmente no es posible que los mutantes sean felices, al no haber un conflicto interesante que justifique la venta de comics. Y es que los editores mutantes deben exprimir el cliché de «temidos por un mundo que juraron proteger.»)

La historia de esta partida está acompañada con un combate un tanto forzado contra Apocalipsis, que anticipa las disensiones que veremos a partir de ahora en los mutantes. El combate sufre por el baile de dibujantes, algo sobre lo que comentaré a continuación, pero sobre todo por la sensación clara que estamos ante relleno para cubrir páginas que justifiquen la extensión de este comic y por tanto, el precio que Marvel primero y ahora Panini nos cobra a los lectores.

La forma en que se ha planteado este comic sirve para el eterno retorno al punto de partida de los comics de superhéroes, al dejar los juguetes casi como los encontramos para la siguiente etapa. Duggan, Ewing y Gillen han resucitado a millones de mutantes, y aunque muchos, la mayoría, se han marchado a vivir este final feliz, en realidad han dejado la puerta abierta para que los siguientes guionistas puedan usar a quien quieran, dado que simplemente podrán decir que no quisieron irse con Krakoa y prefirieron seguir en la Tierra. Esto narrativamente no me parece mal, al dejar todas las opciones abiertas a los siguientes escritores de la franquicia. Lo que NO me ha gustado nada es la idea que han tenido de resucitar a los millones de mutantes que murieron en Genosha a principio de los 2000 al principio de la etapa de Grant Morrison, al ser una reescritura de uno de los momentos claves de la franquicia mutante de este siglo XXI. En realidad no le veo el sentido ni la utilidad a esto.

El principal damnificado del final de la Era de Krakoa ha sido Charles Xavier. Los guionistas la cagaron pero bien con la idea de convertirle en villano como forma de poder acceder a Moira MacTaggert para que le ayudara a derrotar a Enigma, el dominio creado a partir del Nathaniel Esex original. Esto puede ser una de las cosas que menos me gustan de estos últimos números de la Era de Krakoa junto a ver a Kate Pryde y a Rondador Nocturno convertidos en asesinos sádicos que asesinan de formas creativas disfrutando con ello. Este epílogo no resuelve los pecados de Xavier, dejándolo en prisión a cargo de humanos dedicados a la extinción de los mutantes, siendo probablemente el principal elemento que quedará abierto de esta Era de Krakoa de cara a la nueva etapa From the Ashes.

La historia «El fin del suelo», que es la principal de este comic, son 60 páginas de este especial. Arriba tenemos el porrón de artistas implicados, una exageración. Y por un lado, entiendo que plantear que Walter Simonson, Mark Brooks o John Romita Jr. dibujen una única página con una splash-page del combate contra Apocalypsis, es un bonito homenaje a estos artistas que estuvieron relacionados durante bastante tiempo a la franquicia mutante.

Mirando el vaso medio lleno, entiendo la idea de «vamos a hacer que los principales artistas que han trabajado en la Era de Krakoa dibujen una parte de especial como homenaje para ellos también». En ese sentido, las páginas que más me han gustado son el prólogo de 7 páginas de Joshua Cassara y las 5 páginas de Jerome Opeña, con un interesante color que le dan un feeling diferente al que estoy acostumbrado. Estas páginas rebosan dinamismo y personalidad, y me gustan mucho.

Pero mirando el vaso medio vacío, las 4 páginas de Leinil francis Yu me parecen terribles. Pero peor es que el nudo conductor de la historia lo lleve Phil Noto, dibujando 28 páginas del total. Y al principio de la Era de Krakoa el estilo de Noto me llamó la atención, pero con el paso de los mese y años me he dado cuenta que es un dibujo vulgar que rompe cualquier atisbo de espectacularidad y dinamismo que se supone a los comics de superhéroes. Que justo el dibujante que ha demostrado ser rápido a lo largo de estos años se encargue de la mayoría de páginas me muestra lo peor de Marvel, la Marvel que cree que los dibujantes son intercambiables y que da igual 3 que 33 mientras el comic salga en la fecha prevista. Dejando a un lado los momentos puntuales dibujados por artistas top (para mi), creo como siempre que creído que esta idea de comics corales roba la posible personalidad que pudiera tener este final. O peor, le da la personalidad del aburrido y sin chispa Noto, lo cual no se si es peor.

El comic se completa con una historia de 10 páginas de Chris Claremont y Salvador Larroca, con color de Guru-xFX, protagonizado por Rondador Nocturno, Pícara, Destino y Mística, centrado el recordarnos lo disfuncionales que son las familias mutantes y cómo la historia editorial ha ido enrevesándolo toda de forma terrible. La historia alegrará a los fans veteranos como yo que pasamos más de una década disfrutando de Claremont en la Patrulla-X, en lo que sigue siendo la mejor etapa larga jamás publicada en el mundo de los comics. Dicho esto con el máximo respeto hacia los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Pero en realidad ni la historia de Claremont, repitiendo en 10 páginas dos veces la idea clave de la historia por si no la habiamos captado la primera vez, ni el dibujo de Larroca, que no me gusta nada, son especialmente de mi agrado. En todo caso, tenemos una historia curiosa que puede servir a la idea de los editores de unir pasado y futuro de los mutantes en un único comic.

El especial se completa con 10 páginas que sirven de presentación de la nueva etapa From the ashes, realizadas por Jed MacKay y Gail Simone en el guion, Javier Garrón en el dibujo y entintado, y Morry Holloway en el color. Estas páginas creo que cumplen con su objetivo de mostrar que la vida sigue para los mutantes, que se han dividido y vivirán sus aventuras por separado, al menos los primeros números. Cíclope y Bestia, Pícara y Gambito, Lobezno, Kate Pryde, Fénix y muchos más aparecerán por estas páginas junto a un Charles Xavier que a pesar de estar preso sigue muy presente en el comic. Además, tenemos la presentación de la misteriosa Doctora Ellis que se encargará de la custodia de Charles Xavier y la destrucción de la escuela de Xavier en Westchester, Nueva York. Una doctora Ellis que de momento es la inesperada villana del inicio de esta nueva etapa y que está por ver si realmente aporta una buena sensación de peligro, más allá de ser una jefa dura imitando por ejemplo a Amanda Waller.

En resumen, con sus más y sus menos, sobre todo en lo relativo al dibujo cambiante, creo que este Patrulla-X 35 ofrece un buen final a la Era de Krakoa, una etapa que descarriló desde el momento en que los editores quisieron alargarla más de lo debido y provocó la marcha de Jonathan Hickman. No voy a echar de menos esta etapa pero al menos me alegro que se las hayan apañado para plantear un buen final que nos deje con buen sabor de boca.

Comparto algunas páginas de este comic:

Ahora si, ¡HASTA NUNCA, ERA DE KRAKOA! No te voy a echar de menos. De hecho, es muy poco probable que vuelva a leer estos comics.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Megalópolis de Francis Ford Coppola

A pesar de las críticas demoledoras que ha sufrido, tenía bastantes ganas de ver Megalópolis, la última película de un Francis Ford Coppola que salió de su jubilación para contar una historia que llevaba décadas intentando convertir en realidad.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

Una fábula épica romana ambientada en una América moderna imaginada. La ciudad de Nueva Roma debe cambiar, lo que provoca un conflicto entre César Catilina, un genio artista que busca saltar hacia un futuro utópico e idealista, y su opositor, el alcalde Franklyn Cicero, que sigue comprometido con un statu quo regresivo, perpetuando la codicia, los intereses particulares y la guerra partidista. Dividida entre ellos está la socialité Julia Cicero, la hija del alcalde, cuyo amor por César ha dividido su lealtad, obligándola a descubrir lo que realmente cree que la humanidad merece. (FILMAFFINITY)

Francis Ford Coppola (Detroit, 1939) es uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos Y una de las figuras más destacadas del Nuevo Hollywood que tuvo lugar en la década de 1970, junto a cineastas como Martin Scorsese, Steven Spielberg, Brian de Palma y George Lucas, entre otros. Muchas de sus películas son clásicos absolutos del cine, empezando por la trilogía de El Padrino (1972, 1974 y 1990), La conversación (1974), Apocalypse Now (1979) y Drácula de Bram Stoker (1992). Otras películas de su filmografía son Rebeldes (1984), La ley de la calle (1984), Cotton Club (1984), Peggy Sue se casó (1986), Tucker, un hombre y su sueño (1988), Jack (1996) y Legítima defensa (1997). Su última película antes de esta Megalópolis fue Twixt (2011), que reconozco que no he visto, como tampoco vi la anterior, Tetro (2209). Ha sido ganador de cinco premios Óscar, tres de ellos como guionista (por Patton, El padrino y El padrino II), uno como director (por El padrino II) y uno como productor (también por El padrino II). Asimismo, ha ganado dos Palmas de Oro de Cannes, por La conversación y Apocalypse Now.

Megalópolis ha sido escrita, producida y dirigida por Coppola. La película de 138 minutos de duración y un presupuesto estimado de 120 millones de dólares (financiados por Coppola en su totalidad tras vender sus viñedos en California) ha contado con fotografía de Mihai Mălaimare Jr., montaje de Cam McLauchlin y Glen Scantleburym y música de Osvaldo Golijov. La película se estrenó en Cannes con una tremenda disparidad de opiniones (la mayoría malas) y ha resultado un fracaso absoluto de taquilla.

La película está protagonizada por Adam Driver, Giancarlo Esposito, Nathalie Emmanuel, Aubrey Plaza, Shia LaBeouf, Jon Voight, Laurence Fishburne, Talia Shire, Jason Schwartzman, Kathryn Hunter, Grace VanderWaal, Chloe Fineman, James Remar, D. B. Sweeney y Dustin Hoffman, entre otros.

Empezando a comentar los aspectos positivos de Megalópolis, me llama la atención cómo de cara a la galería los medios, los críticos e incluso los aficionados al séptimo arte se quejan amargamente de la falta de películas originales. Y como todo es un refrito de ideas ya existentes que sólo buscan la creación de franquicias que aumenten los ingresos de unos estudios cada vez más mercantilizados. Sin embargo, cuando llega a las carteleras una película que es totalmente original y que transmite el arte y las inquietudes de su creador, esta película también es rechazada por un público que parece que no acepta ni quiere experimentar películas realmente diferentes. Y esto es un factor clave para mi, porque incluso aunque luego vaya a ser muy crítico con la película, Megalópolis es una película única. No has visto nada igual, y sólo por ello merecería mejor suerte comercial de la que va a tener.

El segundo elemento clave de Megalópolis en el que se asienta la diferencia de la película respecto a otras producciones de este este año (o de los últimos años) es que Francis Ford Coppola NO plantea una narrativa convencional. En esto realmente no engaña a nadie, porque ya desde el poster de la película está indicando que estamos ante «una fábula». La narrativa de Megalópolis se acerca más a una ópera en la que las emociones y las situaciones de plantean desde absolutos exagerados, que a una narrativa «realista». Ambientar la historia en una Nueva York transformada en un ciudad inventada de nombre Nueva Roma para plantear un paralelismo entre la caída del Imperio Romano y el declive de la sociedad occidental este siglo XXI también ayuda a transmitir una sensación teatral casi como si de un drama de Shakespeare se tratara. Gustará más o menos, pero Megalópolis sin duda transmite las ideas y la sensibilidad artística de su autor, el octogenario Francis Ford Cópola.

La parte de Megalópolis que si me gustó es la crítica a la sociedad actual, incluyendo las redes sociales, con su puritanismo y la exigencia de un virtuosismo ridículo e irreal, siempre de cara a la galería. La película muestra cómo esta Nueva Roma demanda que las «artistas» sean puras y virginales, cosa imposible en el mundo de excesos en el que se mueven. Y cuando el engaño se descubre, la «Hannah Montana» de turno se reinventa en una malota Miley Cirus para seguir ordeñando al público. El puritanismo ridículo de la sociedad americana está muy bien criticado por parte de Coppola, esta parte me gustó mucho. Como también me gusta la critica a la sociedad que encumbra a «celebrities» que no tienen suficiente con ser millonarios hijos/as de papa que no dan palo al agua, sino que tienen que convertirse en famosos que exigen la admiración del pueblo llano al que quieren ordeñar. La crítica a una sociedad donde Paris Hilton o las Kardashian sean consideradas gente «importante», me ha gustado mucho.

Aunque Megalópolis está plagada de excesos y elipsis imposibles, en lo relativo a la historia y a la evolución del protagonista César Catilina (interpretado por un Adam Driver super over-the-top) Coppola plantea una historia en la que siempre hay una causa-efecto, y los cambios son siempre justificados, con mayor o menor acierto, a lo largo de la película. Podrán decirse muchas cosas de la película, pero no que la película es un sinsentido en lo relativo a este aspecto concreto.

He encontrado elementos positivos que comentar de Megalopólis, pero en realidad la película no me ha gustado nada. Empezando por la filosofía de Hacendado que Coppola usa a lo largo de toda la película para destacar lo que entiendo que para él eran las claves de la película. Intelectualmente entiendo que Coppola hace una crítica a los populismos políticos al mostrar que mientras César Catilina y el alcalde Cicero debaten sobre asuntos elevados, el villano interpretado por Shia LaBeouf apela a los peores instintos del pueblo llano con eslóganes sencillos que en realidad son frases vacías. Como digo, entiendo lo que está haciendo, pero la ejecución a lo largo de la película me echaba completamente de la película, no dejándome disfrutar de la experiencia.

La cualidad operística que amplifica todo lo que sucede en la película ha provocado que no me haya gustado ningún personaje. Y obviamente Nathalie Emmanuel y Aubrey Plaza están guapísimas en la película, lo cual es algo positivo. Pero ellas como el resto en realidad me parecen arquetipos más que personas reales. Emmanuel siendo la perfección, la persona que ejemplifica todas las virtudes que necesita la sociedad para sobrevivir. Entre otros elementos, siendo madre. Algo que entiendo no es un aspecto anecdótico de la película, más bien al contrario. Y Aubrey Plaza interpretando a la trepa que hará lo que sea acostándose con quien sea con tal de conseguir el éxito y forrarse. Y ojo que tengo claro que en todos los casos no es un problema de los actores sino de lo que Coppola quería que hicieran, a pesar de que se ha comentado mucho la forma en que Coppola ha rodado la película fomentado la improvisación de los actores.

Caso aparte es el personaje de César Catilina, interpretado por Adam Driver. Con él me pasa como con todo en general. Es todo tan exagerado y over-the-top que me sacaba de la película. Y de nuevo entiendo intelectualmente lo interesante que podía ser sobre el papel tener un protagonista que es un visionario que mira hacia el futuro y busca cambiar el presente, que sin embargo vive anclado en un trauma de su pasado. Un trauma que le hará abandonar el amor y la felicidad del presente por conseguir su objetivo utópico, dando un elemento circular a su arco. Sin embargo, la ejecución dista mucho de ser buena. Sus ampulosos monólogos en los que habla de arte, de filosofía y de los aspectos elevados que deben ser clave para un artista, y para un buen ciudadano, me parecieron lamentables. Y de nuevo, puedo entender la cualidad teatral no realista de todo, pero emocionalmente no es algo con lo que pudiera conectar.

Conectado a esto, Coppola presenta idea que podían ser interesantes, como la discursión de si es moralmente adecuado emplear miles de millones en un sueño de futuro cuando millones de personas se mueren de hambre en el presente. Pero como con tantas cosas en la película, la idea es desaprovechada, presentando la duda para nunca más volver a resolverla. Más allá que los hechos de la película afirman que SI merece la pena construir esa utopía porque a la larga será bueno para la humanidad. Lo que haya pasado con los que se quedaran en el camino supongo que será algo para otro día.

Otro elemento que no me ha gustado nada es la puesta en escena. Y en teoría aceptaba el elemento teatral, pero varios sets me parecieron de cartón piedra, algo incomprensible pensando en lo que Coppola se ha gastado para hacer Megalópolis. Los efectos visuales tampoco me ayudaron a entrar en la película, más bien lo contrario, planteando planos chusqueros que resultaban super irreales. Aparte, hay un exceso de escenas con personajes a contraluz, que en ese caso no entiendo su valor narrativo más allá de provocar que el visionado se convirtiera en una actividad incómoda.

Coppola siembre fue un gran narrador, pero en Megalópolis plantea unos poderes de César de detener el tiempo que son una «sacada de chorra» que no pintan nada, más allá (de nuevo) de la metáfora sobre que un verdadero ARTISTA en realidad juega con el tiempo con su obra, consiguiendo en algunos casos en convertirse en eterno gracias a ella. Algo que en realidad no es una metáfora en Megalópolis, porque es expresado literalmente a lo largo de la película, en otro de los ridículos discursos de César. Tampoco los planos del circo romano y el hedonismo extremo de los ricos de esta sociedad me parece que aporten más que histrionismo y exageración. Dentro por supuesto de la crítica a la sociedad del siglo XXI.

El problema en todos los casos no es de la intención de Coppola o las ideas que intentaba transmitir con Megalópolis, sino con su ejecución. Ya lo he comentado antes, pero la filosofía de restaurante chino me ha parecido lamentable. Las voces en off leyendo mensajes cincelados en piedra tampoco es que lancen ideas sutiles, más bien parece que está matando moscas a cañonazos. Por ejemplo, con el contraste entre el urbanismo de cemento y acero que parece ser la cúspide del capitalismo en contraste con la arquitectura inspirada en la naturaleza que plantea César. La sutileza de un elefante en una cacharrería.

Y sin embargo, con todos los problemas que le encuentro a la película, me gusta que Coppola termine la película con una sensación de esperanza y positivismo, porque frente a las distopías que nos inundan en el mainstream americano, está genial ver a un creador pensar que la sociedad occidental aún tiene salvación, aunque para ello tenga que sufrir cambios profundos.

No me ha gustado Megalópolis, pero aplaudo que un maestro como Coppola quiera contar su película sin amoldarse a modas o a los gustos de los espectadores. Me hubiera gustado poder conectar con una película que sin duda es exigente para el espectador. Pero globalmente estoy contento a pesar de todo de haber podido verla en pantalla grande y en versión original.

Comparto el trailer de la película:

Megalópolis no me ha gustado. Pero como pongo mi dinero donde pongo mis opiniones, me alegra haber visto una película que sin duda es única en su género.

PUNTUACIÓN: INCLASIFICABLE

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Crítica de Rebel Ridge de Jeremy Saulnier (Netflix)

Había leído que la crítica estaba poniendo muy bien Rebel Ridge, la nueva película de Jeremy Saulnier (Green Room) que se ha estrenado en Netflix. Comparto mis impresiones a continuación.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Un exmarine se enfrenta a la corrupción en una pequeña ciudad cuando la policía local le confisca, de forma injusta, la bolsa de dinero que necesita para la fianza de su primo.

Jeremy Saulnier (Virginia, 1976) es un director de cine, director de fotografía y guionista estadounidense. En 2007 estrenó su primer largometraje escrito y dirigido por él, Murder Party. Saulnier financió la producción de su segunda película Blue Ruin (2013) a través de una exitosa campaña en Kickstarter, y fue una película que cosechó muy buenas críticas. En 2015, Saulnier dirigió su tercer largometraje, el thriller de terror Green Room, protagonizado por Patrick Stewart y Anton Yelchin, en su última película antes de su fallecimiento en un accidente doméstico. La siguiente película de Saulnier fue una adaptación de la novela de suspense Hold the Dark, de William Giraldi, que Netflix estrenó en 2018. La asociación de Saulnier con Netflix continúa con esta película.

Saulnier dirige, escribe, produce y hasta realiza el montaje de Rebel Ridge. La película de 131 minutos de duración cuenta con dirección de fotografía de David Gallego y música de Brooke Blair y Will Blair. Aparte del retraso provocado por el COVID, la producción fue bastante accidentada, dado que John Boyega abandonó el rodaje en Luisiana cuando llevaban apenas un mes de rodaje en junio de 2021. Tras tener que contratar a un nuevo protagonista, aparte de otros cambios, la producción se retomó casi un año más tarde, en abril de 2022.

En el reparto encontramos a Aaron Pierre como Terry Richmond, el protagonista al que la policía local incauta su dinero injustamente. Don Johnson es el jefe de policía Sandy Burnne, AnnaSophia Robb es Summer McBride, una trabajadora del juzgado, David Denman es el oficial Evan Marston, Emory Cohen el oficial Steve Lann, Steve Zissis es Elliot, Zsané Jhé es la oficial Jessica Sims, Dana Lee es el Sr. Liu y James Cromwell es el Juez.

Empezando por los elementos positivos, Rebel Ridge es una película que transmite una estupenda tensión desde la primera escena de la película. Hablando del inicio, me gusta que Saulnier vaya al grano y literalmente en el primer minuto ya se establezca la clave de esta historia, cuando el protagonista es asaltado injustamente por un policía local, aunque hay que reconocer que ir en bici con cascos que te impiden escuchar lo que pasa a tu alrededor probablemente sea una falta de tráfico. La dirección de Saulnier es muy acertada y consigue que una premisa de película de Antena 3 de sábado por la tarde te tenga enganchado de principio a fin.

Creo que hay un intento de crear una historia «realista» por parte de Saulnier a partir de algo que entiendo es real y se estará aplicando hoy en día. La normativa que permite requisar a la policía dinero en efectivo si piensan que puede estar relacionado con temas de narcotráfico. Una norma tan genérica que permite aplicarse casi en cualquier caso. Si el decomiso es grave cuando se usa discrecionalmente, casi es peor la casi imposibilidad de recuperarlos debido a la complejidad de la burocracia. A partir de este elemento, Saulnier plantea una historia que me mantuvo super interesado. Y es que Terry Richmond necesitaba el dinero para sacar a su primo de prisión antes que le trasladen a la prisión del estado, donde es probable que sufra un percance grave dado que años antes testificó contra un cartel. Richmond necesita el dinero y hará lo que sea necesario para recuperarlo, ya sea de forma educada o no tanto.

Otro elemento que supongo viene del «realismo» (o no se cómo considerarlo) es que Richmond en ningún caso MATA a ningún policía, sin importar lo corrupto que pueda ser o el daño que cause. Imagino que porque para la legislación americana en cuanto agredas a un policía sin importar si tenías justificación o era defensa propia, nada podrá evitar que acabes entre rejas. Aaron Pierre es un «armario», lo que hizo que en algunos momentos pensara que estamos ante un «Jack Reacher negro», sobre todo pensando en las similitudes del inicio de esta película con el inicio de la primera temporada de Reacher.

Creo que Aaron Pierre es un protagonista estupendo. En parte la comparación con Jack Reacher es acertada, porque Pierre tiene una presencia física imponente. Aparte, su interpretación es estoica conecta también con Reacher, aunque es este caso Pierre tiene un mayor rango de emociones en su interpretación. Si esta película tenía que servirle a Pierre como plataforma de lanzamiento de una nueva estrella de cine de acción, creo que puede considerarse esta película un gran éxito. Sobre todo pensando en que Pierre aparece en pantalla el 95% del tiempo.

El resto de actores cumplen correctamente con su función, pero sin destacar en ningún aspecto. Reconozco que el papel de Don Johnson como el jefe de policía Sandy Burnne me ha decepcionado bastante, porque no tiene margen de que su carisma se pueda poner en valor. AnnaSophia Robb como Summer McBride es la única persona que ayudará a Richmond en el pueblo y que se verá salpicada por la corrupción que ha anidado en todas las instituciones públicas locales. Todos están bien, dentro que nadie es notable.

Dentro del subgénero de thriller de corrupción en un pueblo de mala muerte, Rebel Ridge me mantuvo interesado durante la mayor parte de la película. Como comentaba antes, en lo relativo a la dirección y montaje, creo que Saulnier realiza un gran trabajo, planteando planos y escenas que ayudan a que la narración sea atractiva y enganche. Dentro que estamos ante una película con un ritmo pausado, consigue ser interesante la mayor parte del tiempo. Sobre todo pensando que en realidad estamos ante una película con dos únicas escenas de acción. Por esa parte, me ha gustado.

El problema de Rebel Ridge es la historia, con un climax final que me parece ridículo. Y no es sólo que sea ridículo, es que rompe todo el trabajo previo de plantear algo que sea «realista». Y no sólo eso, es que destruye cualquier atisbo de que la película sea VEROSÍMIL. Y esto es un problema muy grande del último cuarto de hora de película, que se convierte en un todo vale que me dejó con mal sabor de boca. De hecho, con la buena pinta que todo apuntaba, este final es una decepción total.

Otro tema que me llama la atención ha sido las críticas hacia esta película. A pesar de su fallido y decepcionante final, no creo que sea una película mala. Pero desde luego no es el peliculón que algunas críticas han publicado. Y la sensación que tengo, respetando todas las opiniones, es que el nivel medio es taaaaaan bajo que cuando una película es un poco mejor, parece como si estuviéramos ante la Capilla Sixtina.

Comparto el trailer de la película:

Rebel Ridge me ha gustado, pero sin más. Su loquísimo final me ha decepcionado mucho y ha bajado la puntuación final de una película que estaba apuntando maneras.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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