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Crítica de A working man de David Ayer

Jason Statham y David Ayer han formado un entretenido equipo creativo. Tras Beekeeper el año pasado nos llega A working man, en la que Statham vuelve a ser un hombre honrado que busca corregir una injusticia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Levon Cade ha dejado atrás su profesión para ser «honrado» y trabajar en la construcción. Quiere vivir una vida sencilla y ser un buen padre para su hija. Pero cuando Jenny, la hija adolescente de su jefe, desaparece, se ve obligado a volver a emplear las habilidades que le convirtieron en una figura legendaria en el oscuro mundo de las operaciones encubiertas. Su búsqueda de la universitaria desaparecida le lleva al corazón de una siniestra conspiración criminal que creará una reacción en cadena que amenazará su nueva forma de vida.

David Ayer (1968) es un director conocido por sus películas policíacas ambientadas en Los Ángeles y que tratan sobre las bandas y la corrupción policial. Entre sus guiones figuran la increíble Training Day (2001), The Fast and the Furious (2001) y S.W.A.T. (2003). También ha dirigido Harsh Times (2005), Street Kings (2008), End of Watch (2012) y Sabotage (2014). Ese mismo año dirigió el drama bélico Fury, ambientado en la 2ª Guerra Mundial con Brad Pitt, y en 2016 dirigió la película de superhéroes Escuadrón Suicida del Universo Extendido de DC, y después la decepcionante Bright (2017) para Netflix. The Tax Collector (2020) y Beekeeper (2024) fueron sus últimas películas antes de esta.

Ayer escribe el guion de A working man junto a Sylvester Stallone, adaptando la novela Levon´s Trade del mítico guionista de comics Chuck Dixon. Stallone y Statham son productores de esta película de 116 minutos de duración que ha contado con un presupuesto de 40 millones de dólares y cuenta con fotografía de Shawn White, montaje de Fred Raskin y música de Jared Michael Fry. Curiosamente, la película no está rodada en los Estados Unidos sino en localizaciones de Reino Unido.

Jason Statham es el omnipresente protagonista de esta película en la que interpreta a Levon Cade, un ex comando de los Royal Marines , ahora capataz de construcción. David Harbour es Gunny Lefferty, compañero de Levon que quedó ciego tras una misión, Michael Peña interpreta a Joe García, el jefe de Levon y padre de Jenny (Arianna Rivas), que es secuestrada por una organización de trata de blancas. Jason Flemyng como Wolo Kolisnyk, Noemí González como Carla García, la madre de Jenny, Emmett J. Scanlan como Víbora, Eve Mauro como Artemisa y Maximilian Osinski como Dimi Kolisnyk, completan el reparto.

Tengo que reconocer que dentro del elemento de entretenimiento, me gustó más Beekeper que esta A working man. Igual es porque vino primero y en cierto sentido esta película se siente como una repetición de la fórmula en la que un hombre con su propia moral busca corregir una injusticia y castigar a los criminales. En Beekeper era a los estafadores por internet que robaron los ahorros a una anciana amiga de Statham (los nombres de sus personajes en las películas dan un poco igual), con el giro super divertido de hacer que el jefe de esta organización fuera el hijo de la presidenta de los Estados Unidos. En esta película la trama va de rescatar a la hija de su jefe y amigo, que fue secuestrada por un grupo de traficantes de personas liderados por el hijo de un jefe de la mafia rusa. La idea de que en ambos casos el jefe del grupo criminal sea un niñato ostiable hijo de puede verse como una crítica a los nepo-babies, si te pones a hilar muy fino.

Pero A working man no es una película de sutilezas. Statham es un militar experto en misiones de combate. Que eso signifique que sea también un buen investigador es uno de los muchos elementos loquísimos de la película que funcionan únicamente porque todos sabemos que Statham es el puto amo. La película, al igual que Beekeeper, es una actualización de las películas de género negro de detectives de los 70 y 80, en las que el protagonista lleva a cabo una investigación para descubrir lo que se propone. Statham investiga rompiendo cabezas, literalmente, con la sutileza de un martillo de demolición. De forma que el 90% del metraje está centrado en él. Lo cual no es para nada malo dado que si has pagado para ver la película es precisamente porque quieres ver a Statham rompiendo cabezas.

Fruto de esta premisa, el resto de actores son poco menos que comparsas. Michael Peña y David Harbour están ahí para dar un poco de relumbrón a los créditos de la película, añadiendo un par de nombres conocidos. Peña es colega de David Ayer y ha aparecido en varias de sus películas, e interpreta al hombre lloroso por la pérdida de su hija que pide ayuda a su amigo. Harbour nos da otro de los elementos freaks de la película al interpretar al amigo ciego de Statham que no quiere reconocer que lo es ni actúa como tal. Arianna Rivas como Jenny, la chica secuestrada, aporta una fuerza inesperada al no resignarse a ser la chica en apuros e intenta liberarse por sus propios medios. El resto, con carne de cañón para que Statham les pase por encima.

La película es muy entretenida sabiendo lo que vas a ver cuando pagas la entrada del cine. Estamos ante una película de acción para público masculino que no pierde ni un segundo en sutilezas y castiga a los culpables con dureza. Justo lo que pides de ella. Pero dicho esto, hay algunos efectos visuales en algunas explosiones y en un incendio que no acaban de funcionar y se nota el truco. A working man tiene algunas locuras muy freaks, como el amigo ciego que no quiere reconocerlo que comentaba antes. O el traficante ex-militar que reconoce a Statham como un compañero de armas, y le respeta incluso cuando Statham le mata. No se si son elementos pensados para mostrar que la película no se toma muy en serio a si misma, pero al menos consiguen que no sea todo una película plana sin hitos interesantes.

Además, la influencia de John Wick se nota también en la película cuando intentan que nos importe o nos parezca peligrosa la organización de la mafia rusa, con jefes sobre jefes tomando decisiones, cuando es algo que resulta un poco ridículo y no puede importarnos menos. Dicho esto, parece como si Ayer y Statham hubieran querido dejar esa subtrama abierta por si la película funciona y se plantea la posibilidad de rodar una secuela. Porque me parece curioso que Ayer y Statham hayan hecho casi la misma película, con un protagonista ex-militar que intenta tener un trabajo normal de clase trabajadora, teniendo que volver a lo que sabe hacer mejor para resolver un crimen. Aunque siendo sinceros, en realidad esa era la premisa de The Equalizer de Denzel Washington y de innumerables películas de acción. Supongo que han debido pensar que en lugar de tener que pensar una nueva profesión de clase trabajadora para cada película, es mejor seguir con este personaje capataz de obra.

Dicho esto, la verdad es que la película nos entretuvo y nos ha hecho pasar un buen rato. En realidad no la pido más a una película de este tipo. Puede que sea una «hamburguesa con queso», pero en mi caso tenía ganas de comer carne poco hecha. Sabiendo a lo que vas, A working man te va a dar un entretenimiento más que asegurado.

Comparto el trailer de la película:

A working man es una película que te sabes de inicio a fin, pero que da el entretenimiento que esperas de ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Reflexiones de Domingo 07/2025: Cinco años publicando diariamente en el blog

¡Feliz Domingo! Hoy 30 de marzo cumplo otro hito en mi blog, al cumplirse los 5 años publicando artículos diariamente en el blog. Una cifra increíble que hoy quiero celebrar.

Empecé a publicar mi blog un 20 de agosto de 2013. Mi primer artículo del blog fue «Star Wars. El comienzo de todo». Este blog nació como parte de un ejercicio que tuve que hacer mientras realizaba un curso de Community Manager. En dicho ejercicio, me pedían crear un blog y dotarlo de contenido. Dado el tiempo que me iba a costar opté por escribir sobre lo que me gusta, por lo que la opción de hacer reseñas o artículos de obras de la cultura friki me pareció la mejor opción. Es curioso como las cosas han cambiado en estos 11 años, porque en mi empresa dejé de llevar las redes sociales hace años y ahora estoy orientado hacia otras facetas, pero el blog sigue siendo una de las constantes de mi vida de fan de los comics, la ciencia ficción y la fantasía.

En mi cuenta de Twitter cuento que en «este blog Stars-my-destination escribo sobre cine, comics, series de TV, novelas, y en general de todo aquello que me apasiona. En este mundo de haters y gente enfadada por todo excepto por lo realmente importante, hablo en positivo de mis aficiones frikis«. Y eso sigue siendo así once años después, aunque en alguna ocasión tenga que justificar por qué algo no me ha gustado. Tener esta suerte de diario de las aficiones frikis que consumo, poder recomendar aquellas obras que realmente me han gustado mucho y analizar porqué algo me ha gustado o no lo ha hecho, me sirve de terapia de relajación y me aleja de los problemas y el stress del mundo real. Llegados a este punto, tengo claro que escribir todos los días es una satisfacción en si misma. Aunque cuanta más gente estéis ahí, mejor.

En el último año hubieron varios elementos que me han hecho volver a disfrutar del mundo de los comics como hacía tiempo que no lo hacía:

En primer lugar, el Universo Energon de Skybound me está dando un nivel de entretenimiento maravilloso. Sobre todo pensando que hacía 25 años o más que no compraba comics de Transformers o G.I. Joe. Robert Kirkman y su equipo están ofreciendo los comics más entretenidos de la industria: Transformers, Void Rivals y G.I. Joe me parecen una maravilla. Junto a estos comics de Skybound tenemos los comics indys en general, con una Image sacando músculo creativo con un montón de series estupendas.

El segundo gran hito de 2024 es que fue el año en que me reenganché a comprar grapas USA de DC. Tras años en los que dejé de comprar, Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo y Batman – Superman: World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora empezaron a prender la chispa de interés por los comics de DC. Y tras el estupendo evento Absolute Power y el especial DC All In, encontré el momento perfecto para reengancharme al universo DC tradicional y también al nuevo Universo Absolute de DC. Creo que estamos en un momentos estupendo para volver a engancharse a DC. No sólo es USA, ya que la pérdida de los derechos en España por parte de ECC ha abierto la puerta a la llegada de Panini, que ha anunciado un ambicioso plan de publicación de novedades y clásicos.

La parte negativa está en Marvel Comics. Aunque disfruto de Jed MacKay y alguna cosa suelta más, globalmente creo que Marvel se encuentra en el peor momento creativo de toda su historia. Contratando a gente incapaz que parece que no han leído un comic Marvel en su vida y aumentando la apuesta por exprimir a los pocos compradores que quedamos mediante miles de portadas alternativas y un aumento (si es que eso es posible) de eventos sucesivos que se solapan unos contra otros. Aunque hace años era algo impensable, me veo comprando sólo 3/4 grapas mensuales de Marvel, y lo peor es que no me importa porque otros comics de otras editoriales SI cumplen con la obligación de entretenimiento.

En cuanto a cine y televisión, crecí en los 80 por lo que estoy encantado con el mainstream. Y reconozco que hay momentos en que me apetece una «hamburguesa con queso». Por ejemplo cuando veo la serie de Reacher en Prime Video. Se lo que ofrece, se el tipo de historia y entretenimiento que es, y me vale. De hecho, no veo qué problema hay con que disfrute de series dirigidas a un público masculino. Pero al mismo tiempo, cuando veo algo entretenido y sumamos que sea imaginativo y original, se consigue la cuadratura del círculo. Y es justo lo que ha disfrutado con Mickey 17, la última película de Bong Joon-ho (Parásitos, Snowpiercer), o con la segunda temporada de Severance en Apple TV. Me gustaría que el entretenimiento mainstream tuviera un mejor equilibrio entre las apuestas más valientes y arriesgadas y el entretenimiento más comercial. Sin embargo, la sensación es que los primeros están perdiendo terreno frente a unos estudios de Hollywood y unos canales de streaming que apuestan por contenidos cada vez más estadarizados que buscan captar a la audiencia de todo el mundo. Algo que se ve muy claro en los contenidos mediocres con que Netflix nos inunda cada fin de semana.

En la parte friki, me apena ver una y otra vez a Marvel y Disney estrenando cosas para las que no soy público objetivo, por lo que nadie se podrá sorprender que no haya visto Agatha, ¿Quién si no? o la serie de Star Wars The Acolyte. Sin embargo, me alegra un montón que existan series como Invencible en Prime que está mejorando el maravilloso comic de Kirkman y Ottley. O que haya creadores como Jon Watts que entiendan el ADN de Star Wars y sepa darnos una aventura maravillosa como fue Star Wars Tripulación perdida.

No me gusta ser un cenizo enfadado con todo. Prefiero centrar mis energías en disfrutar de aquello que me hace feliz, sea en el medio que sea. Pero lo que tengo clarísimo es que ninguna corporación se merece nuestra adhesión absoluta. Todas hacen cosas buenas y malas, lo de ser un fanboy absoluto de una corporación me parece una opción respetable dentro de los gustos de cada uno, pero un poco absurda para mi. Se acabó el ver o leer algo porque es de Marvel, por ejemplo. Cada proyecto tiene que ser analizado por si mismo, y no perderé ni un segundo con aquellas cosas que no me encajen o que transmitan que no les intereso como cliente. Buena suerte en encontrar al público que pague la fiesta. Eso si, si fracasa, no digáis que ha sido por culpa mía por no verla. Mejor analizar por qué no habéis sabido venderla para que quisiera gastarme mi dinero en ella.

Y hablando de Marvel Studios, tras el fracaso en taquilla de Capitán América: Brave New World, se abre un momento de incertidumbre como nunca antes. El 30 de Abril se entrena Thunderbolts, una película que ahora mismo en una incógnita y que no se sabe si el público la hará pagar el pato del desastre de Brave New World.

Después en Julio tenemos Tha Fantastic Four: First steps. Y a pesar de las muchas ganas que tengo de verla, cada vez que pienso en ella no puedo ver nubarrones en el horizonte. Porque los frikis estamos hypeados, pero el público generalista no tiene por qué estarlo, pensando que hemos visto 3 películas en los últimos 20 años que fueron de calidades más que discutibles. Esto puede afectar, como también el hecho que creo que este 2025 va a ser el año de Superman. Puestos a elegir, el público friki creo que va a preferir la película de James Gunn antes que la de la Primera Familia. Que se vayan a estrenar con apenas 2 semanas de diferencia puede ser un problema grande para una de las dos películas. Veremos cual paga los platos rotos.

Dentro de mis aficiones frikis, la que tengo más abandonada son los libros. Hay gente que puede leer 10 minutos al día una novela y disfutar de la lectura. Yo no soy ese tipo de lector, necesito un par de horas de sentada para concentrarme en el libro y entrar en su mundo. Y con todos lo jaleos del mundo real, cada vez es más difícil encontrar ese tiempo. Con suerte, esta Semana Santa podré tener 10 días de vacaciones, y si puedo los aprovecharé para leer Viento y Verdad, el quinto libro de Brandon Sanderson del Archivo de las Tormentas, que cierra la primera parte de la historia. A ver si consigo leerlo, le tengo ganas.

No quiero terminar esas líneas sin daros las gracias a los que me leéis de forma habitual, vuestros “me gustan” y vuestros comentarios se agradecen un montón y me dan fuerzas para seguir escribiendo. Pensar que hay gente a la que le interesan mis artículos es algo que me sigue volando la cabeza, a pesar de los años desde que empecé a escribir este blog. También gracias a todos los amigos de Twitter con los que comparto aficiones frikis, que hacen que la vida sea un poco más chula. Aunque se que hay mucho elemento tóxico en internet, en su mayoría yo estoy disfrutando de lo bueno de las redes sociales, y es gracias a vosotros.

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Crítica de Estado eléctrico de los Hermanos Russo (Netflix)

Tenía cierta curiosidad por ver la nueva película de los Hermanos Russo, Estado eléctrico, protagonizada por Millie Bobby Brown y Chris Pratt, que Netflix ha estrenado esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

En un futuro distópico donde los avances tecnológicos y la IA han alcanzado niveles desbordantes, Michelle, una joven huérfana, se embarca en un viaje a través de una América devastada junto a su inseparable robot y a un vagabundo excéntrico, buscando a su hermano menor desaparecido.

Los hermanos Joe y Anthony Russo empezaron a ser conocidos gracias a series de televisión como Arrested development y Community. Tras ser contratados por Marvel Studios, hicieron historia tras dirigir Capitán América: Soldado de Invierno (2014), Capitán América: Civil War (2026), Vengadores: Infinty War (2017) y Vengadores: Endgame (2018). Tras el éxito con Marvel Studios, los Russo crearon su productora AGBO en la que han realizado la pelicula El agente invisible (Netflix, 2022) y la serie Citadel (2023, Prime Video). También produjeron la ganadora del Oscar Todo a la vez en todas partes.

Estado eléctrico está producida y dirigida por Anthony y Joe Russo. El guión de Christopher Markus y Stephen McFeely, guionistas de las míticas películas de los Russo en el MCU, está basado en la novela ilustrada de 2028 de Simon Stålenhag, creador visual de Tales from the loop (Prime Video, 2020). Las crónicas indican que Netflix ha invertido más de 300 millones de dólares en la producción de esta película de 128 minutos de duración, que tiene una fotografía de Stephen F. Windon, el montaje de Jeffrey Ford y la música de Alan Silvestri, otro habitual de las películas de los Russo.

La película está protagonizada por Millie Bobby Brown como Michelle Greene y Chris Pratt como John D. Keats. Otros actores de la película son Ke Huy Quan como el Dr. Clark Amherst / la voz de P.C., Stanley Tucci como Ethan Skate, Giancarlo Esposito como Marshall Bradbury y Woody Norman como Christopher «Chris» Greene, el hermano pequeño de Michelle. Además, en las voces de los robots de la versión original encontramos a Woody Harrelson, Anthony Mackie, Brian Cox , Jenny Slate, Alan Tudyk, Hank Azaria y Colman Domingo.

Tener a los Russo y a Markus y McFeely en un blockbuster familiar parecía una apuesta segura. Sin embargo, tengo que reconocer que Estado eléctrico me ha parecido aburridísima. La premisa de ciencia ficción retro futurista es curiosa: Un mundo pasado de 1990 en el que los robots se levantaron demandando derechos, lo que acabó provocando una guerra. En medio del caos, los humanos acabaron ganando la guerra gracias al CEO de Sentre, Ethan Skate, que desarrolló la tecnología Neurocaster, que permite a los humanos cargar sus mentes en robots drones. Tras la guerra, los robots supervivientes fueron desterrados a una zona de exclusión. El mundo resultante es uno en el que los humanos pasan más tiempo pilotando drones que viviendo sus vidas.

En este mundo, Michelle (Millie Bobby Brown), una huérfana tras perder a su familia en un accidente de tráfico, iniciará un viaje tras encontrarse con un robot que parece contener la mente de su hermano Chris, al que creía muerto. Michelle conocerá a John (Chris Pratt), un soldado al que la guerra traumatizó y que vive junto a un amigo robótico Herman, que le acompañará en su viaje. Un viaje buscando respuestas que cambiará para siempre este mundo.

Y quizá el problema principal es que este mundo pudo servir al artista Simon Stålenhag para crear un libro con ilustraciones impactantes, pero en realidad la ciencia ficción resultante no acaba de ser demasiado interesante. Hasta el punto que ni siquiera Markus y McFeely consiguen plantear una premisa que valga la pena. La idea de una tecnología de drones que dependa de la mente de un niño o todo el concepto de américa perdiendo grandes partes de su territorio para albergar robots que deberían haber sido destruidos, son elementos muy locos que no dan para una película que realmente llegue nunca a funcionar.

La historia es el principal elemento de queja en este película. algo que a su vez condiciona y perjudica al ritmo de la película. Me parece curioso comentar que me aburrí tanto que pegué una cabezada justo cuando Michelle y John encuentran al doctor interpretado por Ke Huy Quan. al día siguiente, comentando mis impresiones con mi hermano Fernando, resultó que él se quedó dormido en el mismo momento que yo, viéndola en su casa en otro momento diferente a cuando la vi yo. Este elemento no me parece aleatorio.

Millie Bobby Brown y Chris Pratt hacen lo que pueden con sus papeles. La Millie está super a gusto con estos papeles con toques dramáticos que la hacen estar al borde del llanto todo el rato. Pratt no consigue sacar el humor de situaciones que no tienen gracias. Ke Huy Quan, Stanley Tucci y Giancarlo Esposito cuentan como «nombres de prestigio» con unos papeles que no tienen demasiada chicha.

No todo es malo en Estado eléctrico. El diseño de producción me parece excelente. Los diferentes robots son una chulada, con un desgaste por el paso del tiempo que luce genial. El diseño del robot sonriente ocupado por la mente de Chris o la idea de Herman, un robot con diferentes tamaños, me parece una idea genial. Por esa parte, creo que la película es genial. También me gusta la música de Alan Silvestri, que tiene un feeling familiar.

El otro elemento destacado de la película son los efectos especiales y la integración de imagen real y CGI. La cantidad, complejidad y espectacularidad de las escenas de acción con múltiples robots es otro de los elementos más destacados de la película, aunque reconozco que el hecho de tener a unos humanos conduciendo drones contra unos robots hace que la acción se sienta un poco intrascendente y sin intensidad dramática.

Se ha formado cierta polémica con el presupuesto de 300 millones de la película. Y es cierto que es una cantidad loquísima pensando que se trata de una película que se ha estrenado en streaming. Pero en realidad lo que debería contar es si la película gusta o no. Si Netlix está contenta de esta inversión, es su problema. Entiendo que la idea de Netflix es crear un blockbuster palomitero que sea la película más vista del canal durante la semana de su estreno. Y eso creo que lo han conseguido. Así que es posible que la película cumpla los objetivos que Netflix planteaba cuando la produjo.

Ya he comentado que la película no me ha convencido. Pero luego he hablado con mi hijo y resulta que a él le ha encantado. Y eso me hizo recordar cuando en los 80 cuando éramos niños veíamos películas que nos encantaban a los chavales que mis padres no podían ni ver. Eso me recuerda que no es necesario hacer obras maestras cuando el entretenimiento debería ser simplemente eso. En este mundo de panfletos ideológicos, resulta refrescante tener una película «blanca» que pueda ser vista sin problemas por familias de toda condición con niños pequeños. La idea que la guerra es mala, que hay que dejar vivir como quieran a los que son diferentes a mi, y que hay que vivir la vida en el mundo real y no estar viciado por el mundo virtual, creo que son ideas que merecen ser destacadas. Para todos, pero especialmente para los niños pequeños.

Comparto el trailer de la película:

Tengo claro que no soy el público objetivo de esta película.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Presence de Steven Soderbergh

Steven Soderbergh es un cineasta brillante que en los últimos años ha planteado numerosos ejercicios de éxito moderado. Sin embargo, me animé a ver su última película, Presence (la presencia).

PUNTUACIÓN: 7/10

Rebekah (Lucy Liu), su marido (Chris Sullivan) y sus hijos comienzan a experimentar fenómenos inexplicables tras mudarse a su nueva casa en los suburbios. Las extrañas presencias que se manifiestan a su alrededor les harán cruzar la fina línea que separa la realidad de la percepción… Una película contada enteramente desde el punto de vista de un fantasma. (FILMAFFINITY)

Steven Andrew Soderbergh (Atlanta, 1963) es un director de cine, productor, guionista, director de fotografía y montador estadounidense. Pionero del cine independiente moderno, Soderbergh fue aclamado más tarde por sus películas formalmente inventivas realizadas dentro del sistema de estudios. Con Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989), Soderbergh se convirtió en el director en solitario más joven en ganar la Palma de Oro del Festival de Cannes. Sus cinco películas siguientes, incluida la alabada por la crítica King of the Hill (1993), tuvieron un éxito comercial limitado. Pasó a un cine más convencional con la comedia policíaca Out of Sight (1998), el biopic Erin Brockovich (2000) y el drama policíaco Traffic (2000), con el que ganó el Oscar al mejor director. Soderbergh siguió cosechando éxitos de público y crítica con la trilogía y franquicia cinematográfica Ocean’s (2001-18). Su obra posterior ha tenido un poco de todo. Che (2008), El informante (2009), Contagio (2011), Haywire (2011), la trilogía Magic Mike (2012-23), Efectos secundarios (2013), Behind the Candelabra (2013), Logan Lucky (2017), Unsane (2018), Que hablen todos (2020), Sin movimientos bruscos (2021) y Kimi (2022).

Soberbergh es el director de fotografía, el operador de cámara y realiza el montaje de esta película, que cuenta con un guion del veterano David Koepp. La película de apenas 85 minutos contó con un presupuesto ajustadísimo de apenas 2 millones de dólares. Presence se rodó en una casa de un barrio residencial de New Jersey en apenas 11 días. Soderbergh usó para grabar la película una cámara Sony A7 , una cámara pequeña y relativamente barata. Esto es parte de los experimentos narrativos en los que el director se ha embarcado en los últimos tiempos. La música de la película fue realizada por Zack Ryan.

En el reparto encontramos a Lucy Liu y Chris Sullivan como Rebekah y Chris Payne, padres de Chloe (Callina Liang) y Tyler (Eddy Maday). West Mulholland como Ryan Caldwell, el nuevo amigo de Tyler, Julia Fox como Cece, la agente inmobiliaria, Natalie Woolams-Torres como Lisa, la médium y Lucas Papaelias como Carl, el marido de Lisa, completan el reparto.

No sabía cómo plantear la reseña ya que cualquier cosa que se diga revienta el giro de la película que es la clave de todo. Que es la misma premisa de la película. En ese sentido, al leer la sinopsis de FilmAffinity has visto que ha comentado explícitamente el giro, así que si has llegado hasta aquí, esa sorpresa ya te la he chafado. Sabiendo esto, voy a ir comentando lo más destacado, pero evitando spoiler las otras sorpresas de la película.

La presencia parte de la novedad que supone tener una película de fantasmas contada desde el punto de vista del ser sobrenatural. Una película que es original y sorprendente a partes iguales, al tener siempre la acción contada con un plano subjetivo que coloca la cámara como si fuera el fantasma. Esto es la clave de la película y su principal hecho distintivo. Para bien y para mal.

Soderbergh aprovecha esta historia para probar a grabar la película con una cámara digital Sony A7, que le permite rodar dentro de una única localización, la casa de la familia Payne, llevando él la cámara en todo momento. La fotografía de la película es uno de los problemas. No sé si fue cosa de Soderbergh o que la sala donde vi la película tenía la bombilla algo gastada, pero lo cierto es que todo lo vi un poco oscuro, probablemente demasiado como para disfrutar de la película como me hubiera gustado. Sobre todo si comparo cómo vi la película con las fotos de la misma que he sacado del Filmaffinity para acompañar esta reseña.

La presencia cuenta con un guión del veteranísimo David Koepp, que plantea una historia bien armada con los elementos justos para que funcione. Me gusta como se plantea que la Presencia está desequilibrada al no entender quien es o donde se encuentra. Además de no saber si su presencia allí tiene algún sentido o si tendrá que jugar algún papel indefinido en el futuro. Soderbergh plantea muy bien la confusión inicial de la presencia, que aparece en un espacio que no conoce, lo que provoca que tenga que explorarla. También cuando llega la familia a la casa y tiene que descubrir cómo acercarse a ellos para conocer sus vidas, en especial la de la hija adolescente Chloe. El guión de Koepp plantea los elementos justos para que la película funcione, empezando con que Chloe crea que la Presencia es el alma de una amiga suya que se suicidó recientemente de forma incomprensible e inesperada. Esta idea de Chloe a partir de sentir que tiene una conexión con la Presencia, es clave en la película.

Creo que el guion de Koepp está bien, y en realidad marca unas claves que luego juegan un papel fundamental en el climax de la película. Pero tengo que reconocer que el giro final me ha parecido súper tramposo. Igual soy yo, pero Koepp juega con una trampa al nivel de La Visita de M. Night Shyamalan, una locura sin la cual no hay película, jugando con una ambigüedad a partir de la mudanza de la familia que provoca una suposición que resulta no ser cierta que afecta al giro final.

Lo cierto es que a pesar de ser entretenida, la propia premisa de La presencia genera los principales problemas de la película. Empezando con que el punto de vista subjetivo de la Presencia provoca que no haya un hilo conductor ni una progresión dramática, al estar contado todo desde un punto de vista frío y neutro de alguien / algo que no interactúa con la familia, siendo un testigo (casi) mudo de sus vidas. Al menos , hasta la resolución de la historia. Esto provoca que no se genera empatía con lo que nos está contando Soderbergh ni con la familia protagonista. Callina Liang, que interpreta a Chloe, la hija de los Payne, lleva el mayor peso dramático de la película y considero que lo hace realmente bien. Pero la historia de sus padres está super fragmentada, mostrando retazos de información que no llegan a ir a ningún lado, quedando todo a mitad. Los actores lo intentan y creo que hacen un buen trabajo a partir de los que Soderbergh y el guion les da para trabajar, pero en realidad el punto de vista del narrador fantasmal impide una mayor y mejor conexión emocional, que no acaba de suceder.

Los dos giros finales resultan súper impactantes. En ese sentido, creo que Soderbergh resuelve muy bien los pocos momentos sobrenaturales de la película. La película en realidad no es terror, ni siquiera diría que generaba tensión hasta los últimos 10 minutos, al ser todo demasiado plano. Y esto es a pesar que las actitudes de una persona ya indican durante la película que no es de fiar. El climax con el sorpresón si que genera una situación super chunga que rompe con lo visto en los 80 minutos previos. A pesar de la trampa del guion, creo que el final resulta super potente y me dejó en lo más alto, consiguiendo que la sensación final sea satisfactoria.

Comparto el trailer de la película:

La presencia ha sido una película con una premisa súper original, aunque la propia premisa provoca la falta de tension dramática del conjunto. Una buena película que al mismo tiempo se queda en un «sin más».

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Mickey 17 de Bong Joon-ho

Tenía muchas ganas de ver Mickey 17, la nueva película de Bong Joon-ho (Parásitos, The host) protagonizada por Robert Pattison. Y no ha decepcionado para nada.

PUNTUACIÓN: 8/10

Mickey 17, un miembro de la tripulación prescindible enviado a un planeta helado para colonizarlo, se niega a dejar que su clon de reemplazo, Mickey 18, tome su lugar. Adaptación del libro original de Edward Ashton. (FILMAFFINITY)

Bong Joon-ho (Daegu, Corea del Sur, 1969) es un cineasta surcoreano. Ganador de tres Oscar, su obra se caracteriza por el énfasis en temas sociales y de clase, la mezcla de géneros, la comedia negra y los cambios bruscos de tono. Bong se dio a conocer al público y ganó seguidores de culto con su debut como director de largometrajes, la comedia negra Barking Dogs Never Bite (2000). Posteriormente logró un gran éxito de crítica con sus siguientes películas: el thriller policíaco Memories of Murder (2003), la película de monstruos The Host (2006), la película de acción y ciencia ficción Snowpiercer (2013), que supuso el debut de Bong en lengua inglesa, y Parasitos (2019), gran ganadora de los Oscars. Todas las películas de Bong han sido producciones surcoreanas, aunque Snowpiercer, Okja (2017) y Mickey 17 (2025) son coproducciones de Hollywood.

Mickey 17 es una película escrita y dirigida por Bong Joon-ho, adaptando la novela Mickey 7 de Edward Ashton. La película de 137 minutos de duración ha contado con un presupuesto de casi 120 millones. La película se rodó en los estudios de Warner Bros en Inglaterra, y ha contado con fotografía de Darius Khondji, montaje de Yang Jin-mo y música de Jung Jae-il.

En el reparto tenemos a Robert Pattinson como Mickey Barnes / Mickey 17 , un empleado prescindible en Niflheim en su decimoséptima iteración. Naomi Ackie es Nasha Barridge, una agente de seguridad e interés amoroso de Mickey, Steven Yeun es Timo, un piloto y amigo de la infancia de Mickey que siempre se ha aprovechado de él. Mark Ruffalo como Kenneth Marshall, un político ególatra con siniestros designios para Niflheim y Toni Collette como Ylfa Marshall, la enrevesada y controladora esposa de Kenneth Marshall completan el raparto en sus papeles principales.

Da gusto ver una película tan diferente, tan inesperada, tan divertida, tan inteligente. Mickey 17 me ha encantado. Es una ciancia ficción estupenda con una estupenda crítica social y hacia los extremismos religiosos. La película arranca desde la comedia negra negrísima cuando aprendemos cómo Mickey es un prescindible, una persona que ha firmado para que le clonen con una tecnología prohibida en la Tierra, de forma que los mandos de la expedición al planeta Niflheim le usan como cobaya y para realizar los trabajos más penosos y peligrosos. Cada vez que muere, es clonado con una nueva versión, de ahí el nombre de la película Mickey 17. Esta película es la típica que cuanto menos sepas de la película, mejor. Y no es que esta sea una película de «sorpresa», pero si creo que cuando hay una historia tan imaginativa, se disfruta mucho más cuando descubres todo al ritmo que el director ha planteado.

Hay que quitarse el sombrero con la carrera de Robert Pattinson. Da la sensación que busca tan claramente alejarse de la imagen de galán / actor atractivo, que busca papeles que me muestren de formas menos favorecedoras. Y es que este Mickey es un chaval con bastantes pocas luces que no se da cuenta que su «amigo» en realidad es un egoista que se aprovecha de él todo lo que puede. La película le permite a Pattinson hacer un despliegue interpretativo gracias a las diferentes versiones que veremos a lo largo de la película.

La única alegría de Mickey viene de su novia, la agente de seguridad Nasha Barridge. Junto a Pattinson, tenemos a unos Mark Ruffalo y Toni Collette lanzados con unos papales pensados para criticar a los líderes mesiánicos cuasi-religiosos, planteando un over-the-top en la creación de unos villanos penosos. Algo que está por supuesto es la idea de Bong Joon-ho

La llegada al planeta Niflheim plantea una situación típica de ciencia ficción al encontrarnos que el planeta está habitado por unos seres muy diferentes de los humanos. El crossover de géneros es constante y ayuda a que el visionado fuera super satisfactorio. La sensación de no saber qué va a suceder es uno de los grandes éxitos de una película. De hecho, la película tiene un claro elemento woke al hacer que los «malos» extremistas religiosos sean blancos, mientras que las soluciones las den personajes diversos. Sin embargo, en realidad es algo que no molesta al ser una historia tan entretenida e inesperada.

Me encanta que las películas no me lo den todo mascado, y creo que Mickey 17 es una película perfecta para los espectadores que queremos que nos entretengan, pero también que sea una historia interesante que contenga un mensaje inteligente que no me lo restrieguen por la cara como los muchos panfletos que también pueblas la cartelera y las cadenas de streaming. Si queréis pasar un gran rato en el cine, os la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Me encanta ver una película tan inesperada, sorprendente e inteligente como ha sido esta Mickey 17. Ojalá muchas más películas así.

PUNTUACIÓN: 8/10

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