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Crítica de 28 años después: El templo de los huesos, de Nia DaCosta

Tras la enorme decepción de 28 años después de Danny Boyle, nos llega la continuación, 28 años después: El templo de los huesos, para la que Boyle ha dejado los mandos a Nia DaCosta (The Marvels).

PUNTUACIÓN: 4/10

El Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como se conoce,. Por otra parte, el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O’Connell) se convierte en una pesadilla de la que el chico no puede escapar. En este mundo, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia, ya que la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora. (FILMAFFINITY)

Nia DaCosta (Nueva York, 1989) es una cineasta estadounidense. Saltó a la fama cuando debutó como guionista y directora con el thriller policíaco Little Woods (2018), que ganó el Premio Nora Ephron a la mejor directora en el Festival de Cine de Tribeca. DaCosta se convirtió en la primera directora negra en debutar en el número 1 de la taquilla estadounidense durante el fin de semana de estreno de la película de terror Candyman (2021). Posteriormente, se convirtió en la primera mujer negra en dirigir una película de Marvel Comics con The Marvels (2023).

Tras dirigir 28 años después, Danny Boyle comentó que tenía pensadas 2 películas más ambientadas en este mundo que sucederían justo a continuación de esa película. Para la segunda película, El templo de los huesos, Boyle dejó que la dirigiera DaCosta, manteniéndose como productor ejecutivo. El guion corre a cuenta de Alex Garland, como las anteriores. Esta película de 109 minutos de duración tiene un presupuesto de 65 millones y ha contado con fotografía de Sean Bobbitt, montaje de Jake Roberts y música de Hildur Guðnadóttir.

En el reparto tenemos el retorno de caras conocidas, como Ralph Fiennes como el Dr. Ian Kelson, un antiguo médico de cabecera dedicado a conmemorar a las víctimas de la epidemia, y Alfie Williams como Spike, un adolescente que se encuentra en una búsqueda personal en el continente. Los nuevos personajes son Jack O’Connell como Sir Lord Jimmy Crystal, un líder de banda psicópata que se inspira en Jimmy Savile. Erin Kellyman como Jimmy Ink / Kelli, uno de los Fingers, que se hace amigo de Spike. Chi Lewis-Parry como «Samson», un líder alfa de los infectados con una imponente presencia física.

Durante la promoción de 28 años después Danny Boyle comentó que a Alex Garland se le ocurrió una idea demasiado buena como para dejarla correr, por lo que decidieron rodar El templo de los huesos inmediatamente, para evitar que Alfie Williams, el chaval que interpreta a Spike, pegara el estirón entre películas. Una vez vista esta película, lo que saco en claro es que lo importante no era tanto el joven actor, sino aprovechar el acojonante set que es el Templo de los Huesos creado por el personaje interpretado por Ralph Fiennes. Y en parte les entiendo, porque realmente es un espacio impresionante. En realidad, si hay algo salvable de esta película sería precisamente este monumento de huesos, y la interpretación de un Ralph Fiennes que siempre está bien.

Pero eso es todo. 28 años después. El templo de los huesos es un fracaso bastante importante a todos los niveles. Empezando por la dirección de una Nia DaCosta que demuestra de forma dolorosa que no tiene el poderío visual de Danny Boyle. Y no es que plantee una película plana visualmente que no tiene nada interesante que mostrar, es que estamos ante una película super aburrida con un ritmo terrible y un anticlimax super decepcionante. El bajón que he tenido viendo una película de zombies, perdón infectados, y que sea un peñazo ha sido tremendo.

Por supuesto, no todo es un problema de DaCosta, porque el guion de Alex Garland es de juzgado de guardia. En la película anterior, con el mismo socio y similares problemas argumentales, al menos Boyle inventó momentos super guapos. Pero en esta película queda completamente en evidencia que el Emperador está desnudo.

28 años después rompió los esquemas al no contar una historia sino que planteó dos episodios bastante independientes con las dos salidas de Spike al mundo salvaje dominado por los infectados. Con un ridículo final que dejaba todo abierto y no ofreció una conclusión a la película. En esta continuación, Boyle plantea dos historias en paralelo. Por un lado, el doctor Ian Kelson (Fiennes), creador del Templo de los Huesos continua su extraña relación con Samson, el infectado Alfa de la zona, descubriendo que los chutes de morfina que le da para evitar sus ataques están calmando a un ser que hasta ahora siempre era salvaje y violento. Esta parte es posiblemente lo más interesante y en lo que más altera el canon de esta franquicia. Aunque en realidad, si lo piensas un poco es una idea realmente ridícula.

Por otro lado, Spike ha sido hecho prisionero por Sir Lord Jimmy Crystal (Jack O´Connell), un psicópata que conocimos de niño cuando surgió el estallido de infectados, y que vio morir a toda su familia. Ya adulto, es un loco que se cree el hijo de Satanás y que ha creado un escuadrón de la muerte con niños huérfanos a los que moldeado a su imagen, con el único propósito de matar a toda persona con los que se encuentren. Spike tiene que luchar a muerte contra uno de los «Dedos» de Jimmy, y milagrosamente consigue salir con vida. Una escena rodada de la forma más mediocre y menos interesante imaginable. Esta segunda trama seguirá los pasos de este grupo mientras crea el caos, masacrando a un grupo que vive en una granja, hasta que llegan por casualidad hasta el Templo de los Huesos.

El problema es que todo es ridículo y está rodado de forma super aburrida. Porque el guion no hay por donde cogerlo. En el mundo 28 años después del apocalipsis, un grupo de personas de la granja que han sobrevivid a todo están por el bosque y no saben enfrentarse a un infectado. En una granja que bordea un bosque repleto de infectados, se les cuelan el grupo de Jimmy apenas armados con apenas cuchillos y flechas y estos no saben defenderse. Esque todo es así, una ridiculez tras otra, que encima está rodado de forma terrible.

El encuentro de Jimmy y el doctor Kelson es interesante. Más por los actores implicados y por lo inusual de la escena dentro de lo que habiamos visto hasta ese momento. Y la relación de Kelson y Samson es lo mejor de la película. Pero es demasiado poco dentro de un conjunto demasiado aburrido. Ni siquiera la canción Number of the Beast de Iron Maiden en el climax final, puede salvar la película. Escena que acaba convirtiéndose en un anticlimax. El mundo al revés.

El no-final de 28 años después me enfadó muchísimo y me pareció una tomadura de pelo. No contentos con esto, El templo de los huesos comete el mismo pecado y vuelve a terminar una película con una situación abierta sin final. Si el verano pasado me pareció fatal, ahora ya creo que se están riendo de mi como cliente, renunciando a su obligación de contar una historia con un principio y un final. Ni siquiera la esperada identidad del cameo que aparece en esa escena compensa el desastre aburrido que he sufrido con esta película.

Danny Boyle afirmó que en función de la rentabilidad de esta película volvería para dirigir la quinta película de la franquicia. Sin embargo, El templo de los huesos ha fracasado en taquilla. En el momento de escribir esas líneas ha recaudado apenas 46 millones en todo el mundo a partir de un presupuesto de 65 millones. Eso supone un tercio de la recaudación de 28 años después, lo que diría que demuestra que el público no quedó contento de la anterior película. Con la diferencia que yo si me animé a ver esta continuación, mientras que el resto de la gente se quedó en casa. Ellos acertaron, yo no. Con estas cifras, es casi imposible que se vaya a producir la siguiente película. Película que en todo caso yo no vería en el cine.

A pesar de todo, tenía curiosidad y ganas que me gustara esta película, pero el chasco ha sido importante.

Comparto el trailer de la película:

28 años después: El templo de los huesos ha sido un chasco importante.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de 28 años después de Danny Boyle

Tenía ganas de ver 28 años después, la nueva película de Danny Boyle con guion de Alex Garland que continúa la historia de infectados que creó en la mítica 28 días después.

PUNTUACIÓN: 7/10

Años despúes de los sucesos de «28 días después» y «28 semanas después», el virus de la ira ha regresado y un grupo de supervivientes debe sobrevivir en un mundo asolado por hordas de infectados. Realizada con un iPhone 15 Pro Max y con la ayuda de numerosos accesorios especializados. (FILMAFFINITY)

Daniel Francis Boyle (Lancashire,1956) es un director y productor inglés. Es conocido por su trabajo en las películas Shallow Grave (1994), Trainspotting (1996), La playa (2000), 28 días después (2002), Sunshine (2007), Slumdog Millionaire (2008), 127 horas (2010), Steve Jobs (2015) y Yesterday (2019). Boyle fue productor de 28 semanas después (2007), secuela de su clásico de zombies, y vuelve con fuerza con esta continuación 23 años después de la película original.

Boyle produce y dirige esta película que cuenta con guion de Alex Garland (guionista habitual de Boyle y director de Ex-Machine, Aniquilación, Civil War y Warfare entre otras). La película de 115 minutos de duración ha contado con fotografía de Anthony Dod Mantle, montaje de Jon Harris y música de Young Fathers. El rodaje tuvo lugar principalmente en el norte de Inglaterra, en las regiones de North East y Yorkshire and the Humber. Uno de sus principales hechos distintivos tiene que ver con principalmente con un iPhone 15 Pro Max, recordando al rodaje de 28 días después con la videocámara digital Canon XL-1.

En el reparto tenemos a Alfie Williams como Spike, el hijo de 12 años de Jamie (Aaron Taylor-Johnson) e Isla (Jodie Comer), que irá primero con su padre en un rito de iniciación como cazador dentro de territorio infectado, y que luego intentará llevar a su madre en busca de un doctor que trate su enfermedad, el Dr. Ian Kelson interpretado por Ralph Fiennes. Edvin Ryding como Erik Sundqvist, un soldado sueco de la OTAN, Chi Lewis-Parry como «Samson», un imponente líder alfa de los infectados y Jack O’Connell como Sir Jimmy Crystal, líder de la secta de los «Jimmies» y superviviente del brote original, completan el reparto en sus papeles principales.

El género de zombies me gusta mucho, así que no es sorpresa que tuviera ganas de ver 28 años después. Entrando a valorar una película que me ha gustado, una de las primeras cosas que me han parecido curiosas es que Danny Boyle y Alex Garland parece que obvian la película de 28 semanas después, que ni fue dirigida por Boyle aunque si se mantuvo como productor. Si en la película de Juan Carlos Fresnadillo los infectados murieron de hambre en apenas unas semanas, lo que provocó el intento de recuperación de Londres, en esta película los infectados siguen viviendo tras todos estos años, manteniéndose eso si su cualidad de ser unos zombies corredores.

Danny Boyle es un director brillante a la hora de crear imágenes super impactantes. En el caso de estos 28 años después, una parte importante de este éxito está en el montaje de la película, que intercala imágenes perturbadoras en muchos momentos, o se recrea en la sangre y el gore en varias escenas en las que los protagonistas lanzan flechas a infectados y el estallido de sangre queda congelado en pantalla. Cuando terminó la película nos preguntamos si se notaba que la película estuviera rodada con un iPhone, siendo yo de los que pensaba que no. Desde luego, no como un elemento negativo de la película.

Si en 2002 los zombies corredores de 28 días después impactaron a los espectadores, la principal sorpresa y añadido de esta película son los infectados Alpha, seres a los que el virus de la rabia actúa como un chute de anabolizantes que les transforma en seres más grandes, poderosos y difíciles de matar. Estos alpha nos van a dar un par de momentazos muy fuertes en la película con su hobby de arrancar las cabezas de sus víctimas como si de predators se tratara.

Más que una película unitaria, me ha sorprendido la naturaleza episódica que tiene la película. Y es que 28 años después plantea varias historias que son casi independientes entre si. En la primera, Jamie (Taylor-Johnson) quiere iniciar a su hijo de 12 años Spike (Alfie Williams) en el trabajo de cazador / buscador de su comunidad, ubicada en la isla de Lindisfarne, una isla ubicada en la costa norte de Inglaterra unida al continente solo en momentos de marea baja por una calzada fuertemente fortificada. Jamie lleva a su hijo a territorio infectado para que se cobre su primera presa en la forma de un infectado. Su aventura se encuentra con varios problemas e imprevistos, siendo el peor cuando se encuentran a un alpha que quiere comérselos. Sin embargo, tras una misión compleja, ambos consiguen volver con vida a la isla.

La segunda parte empieza cuando Spike descubre la existencia de un doctor que podría tratar a su madre enferma Isla (Jodie Comer), lo que le hace empezar un segundo viaje aún más peligroso que el anterior. Sobre todo cuando el posible doctor Kelson es una persona enloquecida a la que ningún humano ha visto en muchos años, y el viaje les hace pasar por territorio alpha.

Como fan del cine de zombies, la verdad es que la película tiene momentos super potentes y algunos bastante chungos, pero globamente creo que ha saciado mi sed de este tipo de historias. El poderío visual de Danny Boyle sale super reforzado tras ver la película en pantalla grande.

Sin embargo, me ha costado conectar con una historia que en muchos aspectos plantea el típico «gente tonta haciendo tonterías» como motor de la historia. Si Spike no hubiera ido nunca a «tierra firme» infectada, tendría algo de sentido que se fuera con su madre enferma que apenas puede andar a buscar al doctor. Pero que lo haga tras una misión en la que casi muere, y si no lo hace es gracias a su padre, es completamente una tontería ridícula. Y si, tengo claro que sin eso no hay película, pero me llama la atención que un guionista super inteligente como Garland (y el propio Boyle) tengan que acudir a estas «trampas» porque no se les ocurren otra forma mejor de hacerlo.

La película tiene otro problema grande, que es que no acabo de creerme este mundo 28 años después del primer estallido del virus de la rabia. Empezando porque los infectados hayan sobrevivido tanto tiempo, incluso naciendo nuevos niños infectados. De nuevo, esto es un problema pequeñito, porque tengo claro que sin eso no hay película. Pero dentro de este mundo con recursos super escasos de 28 años después, me parecía super imposible que por ejemplo Jamie no recuperara las flechas con las que había matado a infectados. (¡Si hasta Daryl lo hacía en The Walking Dead). Incluso pensando en que la sangre de los infectados mancha la flecha, pensar que algo tan valioso se deje sin más en el bosque me volaba la cabeza cada vez que pasaba. Porque me muestra a unos creadores que no han pensado del todo bien este mundo.

La llegada de unos soldados suecos varados en Inglaterra al estropearse su barco también ofrece varios momentos de «gente tonta…» super decepcionantes, al disparar en modo ráfaga malgastando munición escasa cuando deberían ser quirúrgicos en su enfrentamiento con los infectados. Aunque visualmente ya digo que hay momentos chulísimos, también me sucedía que esas escenas resultaban inverosímiles. Y eso es un problema.

Cuando Spike y su madre llegan hasta el doctor interpretado por Fiennes tenemos algunos de los momentos más potentes de la película con el monumento que ha creado para los muertos, realizado con calaveras de personas fallecidas. El papel del personaje de Ralph Fiennes me parece super interesante y añade un elemento excelente, si bien comete también alguna locura ridícula cuando duerme a un alpha y no le mata, algo que es de nuevo ridículo. Como digo, en lo relativo a la historia, junto a cosas muy chulas siempre me encontraba otras que me costaban digerir, y que provocan mi sensación de decepción.

Y a todo lo anterior hay que sumar un último aspecto que este si considero lamentable. En lugar de plantear una película con una historia con principio y final, lo mínimo que se exige cuando se va al cine a ver una película, Boyle y Garland deciden NO terminar la historia, dejando la historia en un cliffhanger absoluto.

Tengo que decir que había leído la intención de Boyle de crear una trilogía de películas de la que esta 29 años después sería la primera parte. Y también a la vez que esta película habían rodado casi en secreto su continuación. Pensando que el protagonista Alfie Williams es un chaval que tiene que crecer, tiene sentido rodar la segunda película a la vez para que no crezca entre rodajes y no cuadre con que la segunda película tenga lugar justo a continuación del final de esta. Desde un punto de vista logístico, es algo que se entiende.

Pero lo que no tiene un pase es que la película podría haberse planteado con un final que diera la sensación de historia cerrada de forma satisfactoria. Y sin embargo, Boyle creo que mete la pata con el final abierto en medio del meollo con que termina esta película. Incluso sin cambiar nada, simplemente jugando con el montaje y tomando la misma solución que planteó Ryan Cloogler en Los pecadores, terminando la película en un momento concreto para luego colocar el epílogo como una escena extra entre los créditos de la película, la sensación con que me hubiera dejado la película hubiera sido radicalmente distinta. Esto en realidad sería copiar la narrativa de Marvel Studios, que plantea las claves de las siguientes películas en las escenas entre y post-créditos. Y no se si esto les da vergüenza porque sería admitir que Marvel Studios planteaban buenas ideas en la parte de narrativa serializada.

Creo que los estudios y directores como Danny Boyle se equivocan completamente con estos no-finales. Hasta ahora, la principal diferencia del cine con la televisión es que el cine ofrecía una historia completa con inicio y final. Incluso las películas de Marvel Studios, tan criticadas por gente que no sabe de lo que habla, acertaban en este aspecto ofreciendo historias con principio y final satisfactorio, que luego dejanban tramas que serán desarrolladas más adelante. La actual moda / obsesión de los estudios de crear franquicias está provocando situaciones ridículas como en Fast X (de la que 2 años después de su estreno aún no se sabe cómo o cuando va a rodarse la continuación). Que se repite en esta película al no ofrecer un final satisfactorio me parece una tomadura de pelo.

El modelo de exhibición de películas en los cines está en crisis dado que mucha gente prefiere quedarse en casa viendo cine y series en streaming. Plantear películas sin final es la forma más rápida que puedo imaginar para echar de los cines a los pocos que aún vamos. Porque para tragarme una película sin final, incluso con las cosas destacables que tiene esta película, mejor me hubiera quedado en casa y cuando estrenen la historia completa ya si eso ya las veré en casa. Me parece un error de bulto que al final quien lo va a sufrir son los cines, cuando noten que cada vez va al cine menos espectadores.

28 años después me estaba gustando incluso con las pequeñas trampitas en la historia. Pero este no final me ha dejado con las peores sensaciones posibles. Muy mal, Boyle.

Comparto el trailer de la película:

28 años después está bien hasta que comete el pecado de dejar la historia sin final. Una moda terrible que acabará pasando factura a la industria.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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