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Crítica de D.I.O.S.E.S. 7 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, se acerca al final. Comparto mis impresiones de este séptimo y penúltimo número centrado en Dimitri, el compañero de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Dimitri es un huérfano que nació en el Cosmódromo. En alguna parte está lo que ha estado buscando toda su vida. El camino de entrada es el camino de paso. Todo lo que tienes que hacer es escuchar la señal.

Llegados al séptimo número de D.I.O.S.E.S., está claro que no se le puede pedir a este comic que sea algo que no es. Sin embargo, refleja para bien y para mal lo que es el estilo de escritura de Jonathan Hickman y sus tics recurrentes. Cosas que pueden volarle la cabeza a algunos lectores pero que provocan desconexión a otra parte de fandom.

Pero antes de todo, tengo que quitarme el sombrero antes Valerio Schiti y Marte Gracia. Luego entro en la historia, pero el dibujo super dinámico de Schiti y el color espectacular de Gracia hacen que el comic sea un manjar para los sentidos. Los posibles problemas del comic son sobre la historia de Hickman, Schiti está a un nivel de super estrella en que merece la pena leer todo lo que haga. Sus composiciones de página, la forma en que hace que conversaciones que no apartan nada resultan interesantes, la fluidez narrativa y la maravilla que son sus escenas de acción hacen que este comic destaque sobre todo por su acabado artístico.

El «problema» de este comic no es el dibujo, claro, sino la historia de Hickman a la que sólo le falta un número para su finalización. Y más que «problema», el gráfico de Hickman que comparto a continuación y que aparece en este número explica los problemas que tengo con Hickman. Con la escritura de Hickman a nivel general, y con la premisa y ejecución de este comic.

En este séptimo número protagonizado por Dimitri tenemos el origen del ayudante de Wyn. Descubrimos que sus padres eran cosmonautas rusos que desaparecieron hace décadas, y todo lo que ha hecho Dimitri en su vida, incluso unirse al Orden Natural de Todo, estuvo motivado con su lucha para encontrarlos. A lo largo de la miniserie Dimitri estuvo dejando balizas en las diferentes localizaciones que visitaba. Hasta este comic parecía que era un plan del Orden Natural de todo, pero en este comic descubrimos que Dimitri tenía su propia agenda. Esto en si ya debería ser problemático, pensando en que el Orden parece ser una «organización» super poderosa. Pero en realidad, el problema es que toda la aventura parece una excusa para lo que parece que es más interesante para Hickman: El cuadro en el que nos explica que la realidad del Universo Marvel se construye dentro de un cuadrado creado dentro de las coordenadas Ciencia-Magia, Bien-Mal, Nacimiento-Muerte. Esto Hickman lo llama «el eje de poder».

Los padres de Dimitri desaparecieron en 1963 cuando era un niño de ¿8-10 años? Desde luego, Dimitri se conserva bien pensando que tiene casi 70 años. La búsqueda de sus padres le obliga a abrir un portal a un lugar fuera de la realidad conocida. Y dentro que la aventura está chula, dentro que la madre de Dimitri aparece de la nada, a todo el conjunto le falta tensión ya que no sabemos qué son estos seres habitantes de esta otra realidad. Aparte, la historia resulta anticlimática con el rescate de la madre de Dimitri sólo para verla morir cuando su cuerpo recibe de golpe los 60 años en que estuvieron perdidos. Además, la historia tiene un no final, dado que Dimitri desaparece para buscar a su padre, quedando la historia inconclusa. Así que dentro de un comic con un dibujo super chulo, tenemos una historia donde alguien viaja a un sitio para encontrarse con algo no explicado, para volver a viajar una segunda vez sin saber lo que ha sucedido. Y como pasa con Hickman, sumado a la premisa del octavo número, esto parece que va a quedarse colgado hasta otro momento. Que no será en esta serie que aún no se sabe si va a tener continuación. Plantear un comic supuestamente inteligente que sólo plantea preguntas sin responder nada en realidad es más fácil de lo que parece. Y seguro es más tramposo.

Aparte, Marvel vendió este comic con la premisa de ver a Jonathan Hickman reinventar la cosmología del Universo Marvel. Para ello creó dos facciones, los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. Wyn es el avatar de los primeros mientras que Aiko y Dmitri pertenecen a los segundos. Pero tras 7 números nunca hemos llegado a saber exactamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos. De momento, sabemos que alargan la vida de sus adeptos, pero poco más. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla. A estas alturas del comic, y sobre todo con la certeza que es una pregunta que Hickman no se ha planteado responder para empezar, es casi insultante para el lector.

Esta nueva cosmogonía se suponía que tenía que sustituir a la anterior, pero diría que los conceptos de Hickman no han cuajado. Si lo hubiera hecho esta miniserie no hubiera tenido tan sólo 8 números, o tras su finalización Marvel ya habría anunciado su continuación futura, cosa que de momento no ha hecho. Así que Hickman ha vuelto a colar a los lectores un comic con montones de conceptos ambiguos cuyo desenlace no está claro donde se va a producir. Por otro lado, puesto en la balanza, sigo quedándome completamente con Stephen Extraño como ser más poderoso del ámbito mágico de Marvel. Y no se si veo a Jed MacKay usando los conceptos de Hickman para sus estupendas aventuras.

D.I.O.S.E.S. no ha conseguido conectar con mis gustos, a pesar del estupendo dibujo de Schiti y Gracia. Una pena. Y sin embargo, aún confío que Hickman sea capaz de darnos un final a la altura. Aunque en realidad, creo que va a ser un final tan anticlimático como ha sido la serie en general.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. no es un mal comic, y desde luego está super bien dibujado. Pero los ticks de Hickman impiden que sea uno notable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 6 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Sexto número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con colores de Marte Gracia, protagonizado por Aiko Mako, Centivar del Orden Natural de Todo y antigua mujer de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Aiko ha hecho algo que no está bien. La única manera de arreglarlo es hacer las cosas bien, decir la verdad y dejar de mentir. Pero ¿a quién no le encanta mentir? Desde luego, el León de Lobos no se encuentra entre los que dicen siempre la verdad.

Hickman continúa con su historia que supuestamente está revolucionando el mundo mágico y sobrenatural del Universo Marvel. Y lo hace con un número unitario protagonizado por Aiko Maki, la antigua espesa de Wyn y actual centivar del Orden Natural de Todo. En esta grapa intentará deshacer el error que cometió cuando captó a Mia DiMaria para el Orden Natural de Todo, privándola de poder desarrollar en plenitud sus habilidades mágicas. En realidad, dentro que todo es correcto, esta trama tiene un problema de base, y es que nunca hemos llegado a saber exáctamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos que alimentan el poder de Wyn. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla.

Aiko emprenderá un viaje para encontrar al Tribunal Viviente, encontrándose al mismo tiempo con Olvido, que resultan ser dos caras de una misma moneda, dos poderes que representan fuerzas inflexibles más allá del entendimiento humano. Para este viaje Aiko pedirá ayuda a Nimue Du Lac y a León de Lobos, personajes presentados por Hickman al principio de este miniserie. Un viaje que recuerda el tránsito por el ría Estigia hacia la Muerte, pero dirigiéndose hacia el Tribunal Viviente (y Olvido). Y en la conclusión de este comic parece que Hickman ha intentado copiar a Gaiman y sus Eternos, al no conseguir Aiko todo lo que buscaba y aprender que buscar y tratar con estos seres celestiales al final tiene un precio.

El comic destaca por el dibujo de Valerio Schiti y color de Marte Gracia, que son los que consiguen que merezca la pena pagar el precio de portada para hacerme con estos comics. Ellos consiguen que la lectura esté chula, acertando Schiti a la hora de hacer que esta historia rellena de diálogos expositivos resulte interesante y carismática. Tengo que destacar la representación que Schiti hace del Tribunal Viviente y de Olvido, ya que consigue que parezcan lo que se supone que son, seres más granes que la vida misma. Dentro de los elementos menos buenos, desde el principio no he conectado con las portadas de Mateus Manhanini para esta serie, y este sexto número no es una excepción. Y entiendo la idea de buscar a un ilustrador de fuera del comic de superhéroes, pero en mi caso la verdad es que me parecen que no funcionan ni son un elemento fundamental que haga que un pector dubitativo se anime a comprar esta colección.

Dentro que D.I.O.S.E.S. es un comic correcto, la frialdad de Hickman arrasa con todo y no consigue que estos nuevos personajes ni las organizaciones a las que pertenecen terminen de interesarnos. Tampoco este viaje de Aiko consigue desembarazarse de la frialdad que plantea Hickman, que acaba consiguiendo que todo sea intrascendente y me resbale. De hecho, esta colección se supone que se planteaba para presentar una nueva cosmogonía para el Universo Marvel, pero cualquier grapa elegida al azar del Doctor Extraño de Jed MacKay ofrece muchísimo más interés, mejores personajes con carisma y personalidad, y apuestas del juego con el destino del Universo Marvel en juego. Veo el viaje de Aiko y sobre todo su conclusión dramática, y es que me resbala todo.

De hecho, ver que la próxima grapa, la penúltima, va a estar protagonizada por Dimitri me sugiere que este comic de 8 números va a terminar con un montón de tramas abiertas. Pensando que no me creo ni loco que Hickman quiera concluir todo lo que ha presentado en una única grapa. No debería decir que D.I.O.S.E.S. es una decepción porque en realidad no conecto con el Hickman de los últimos años ¿la última década? Y sin embargo, sigo acercándome a sus comics con la esperanza que este sí sea el que me va a gustar. Seguiré esperando.

Comparto páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. sigue a su bola y ofrece otra historia sin chispa que refleja lo bueno y lo malo de la narrativa de Hickman.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 5 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Quinto número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman, Valerio Schiti y Marte Gracia, que continúa las aventuras de Wyn esta vez con Mia DiMaria de acompañante.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La clínica tiene un muro cubierto de palabras. Están escritas con la sangre de los hombres, pero nadie puede leerlas. Mia encuentra piso. No vale la pena exprimir el zumo.

Tras la presentación de Mia DiMaria hace unos números, una joven con aptitudes para la magia y lo sobrenatural que fue captada por Aiko para formar parte del Orden Natural de Todo, en este quinto número se convierte en la protagonista de la historia, al ser contactada por Wyn, el avatar de los Poderes Fácticos, para que le ayude con un pequeño encargo. Un encargo que implica salvar a Dimitri de un cautiverio en una clínica que no cura a sus pacientes.

El comic tiene 25 páginas de historia y se lee de maravilla de principio a fin. El Hickman archivista recupera a los Cisnes Negros de su etapa en Los Vengadores y, sobre todo, a los seres que son los tutores de las niñas y que dirigen la clínica donde está encerrado Dimitri. Me gusta ver a Wyn enseñando a Mia alcanzar su potencial mágico, y cómo la magia en muchos casos implica negociación, consiguiendo liberar a Dimitri con el clásico «tu me das algo, yo te doy algo».

Sin embargo, en general esta historia la siento intrascendente, una tuerca más en la maquinaria narrativa que Hickman plantea para sus historias a la que le falta punch. Dimitri ha sido apresado fuera de plano, conocemos a las tutoras de las niñas futuras Cisnes Negros, pero en realidad no sabemos para qué están intentando descifrar ese mensaje, qué esperan conseguir una vez esté completo. Unas acciones que implican la muerte de un varón para conseguir una nueva letra del mensaje. La construcción de Mia DiMaria me gusta, pero todo lo demás se me queda corto, como la mayoría de cosas que escribe Hickman. Y entiendo que para crear el climax futuro a lo que esto nos dirige, hay que presentar antes el concepto, pero demasiadas incógnitas demasiadas veces al final puede provocar que el lector desconecte.

Por suerte para Hickman, el comic está dibujado por Valerio Schiti y tiene el color de Marte Gracia. Y luce espectacular. En este número la novedad son las dos páginas con el cuento que la tutora jefa de la clínica le cuenta a las niñas que cuando crezcan se convertirán en nuevos Cisnes Negros, en las que Gracia cambia el estilo de color para darle otro feeling a las páginas, además de plantear Schiti viñetas sin encuadrar con este mismo objetivo. En general, da gusto tener un dibujante super top como Schiti que hace atractiva hasta una conversación sobre el tiempo. Y que consigue junto al color de Gracia que el comic luzca espectacular incluso aunque no haya ninguna escena de acción.

El giro final sobre lo que implica para Mia ser una aprendiz del Orden Natural de Todo me hace suponer que por fin en el próximo número empezaremos a conocer qué son estas dos nuevas organizaciones místicas, el Orden y los Poderes Fácticos. Y sobre todo, cuales son sus diferencias que de momento están aparcadas por la tregua. Me da que igual el Orden Natural puede ser la que quiera poner un poco de orden a nuestra caótica existencia, y puede haber provocado algunos de los problemas actuales. Esto es especulación, ya veremos si acierto. Pero lo que si tengo claro es que este número ha sido un interludio, un parón que ha evitado que conozcamos un mes más las respuestas que me estoy haciendo desde el número uno. Y no es algo positivo.

Tras cinco números ya puedo afirmar que la historia de Hickman no está haciendo click. Y el comic se lee muy bien gracias al dibujo top de Schiti, pero me deja con la sensación que estando bien podría haber estado mejor. Quedan tres números para el final, y me gustaría pensar que Hickman me va a volar la cabeza con su climax y las revelaciones que nos quiera contar. Pero no tengo claro que lo consiga, diría que habrán más cuestiones sin resolver que al revés, empezando por el propósito de esta clínica, que seguro se va a quedar para otra ocasión.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. es una buena lectura con un dibujo top. Pero empiezo a notar que a la historia de Hickman le falta punch. Con todo, el comic se lee con agrado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 4 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, llega al su ecuador y la aventura sigue siendo sorprendente y espectacular, aunque las respuestas son todavía escasas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Ese tipo con traje de apicultor sostiene algo que tiene a todo el mundo con el corazón en un puño. Esa caja es más grande por dentro que por fuera. El Avatar se gana un enemigo en el Eje del Poder. Si salvas el Universo y nadie lo recuerda, ¿vale la pena? Tal vez.

Tras el enorme cliffhanger del mes pasado con Olvido y la presentación del concepto de Casandra, Hickman resuelve el enfrentamiento de forma super chula en esta grapa, jugando Stephen Extraño con el continuo temporal y dando una oportunidad a Wyn a solucionar una situación que hubiera podido ser catastrófica y provocar el fin de todo. Tengo que reconocer que el momento es super chulo, aunque significa tener 3 páginas casi calcadas, mientras Wyn avanza por un tiempo detenido. Además, Hickman usa un recurso que le gusta mucho, y es repetir las dos últimas páginas del número anterior con un cambio en un diálogo que resignifica la situación. En realidad, diría que Hickman es el único que usa este recurso narrativo, y la verdad es que la lectura de esta grapa está muy chula.

Otra cosa que me ha gustado mucho es la forma en que nos muestra el pasado de Robert Forson, el miembro de I.M.A. que en realidad es un siervo del Intermediador, que parece ser el villano en la sombra. El apellido de este personaje conecta con otro que Hickman usó durante su etapa en Vengadores, Andrew Forson, y no queda claro que vínculo tiene con él. O si en realidad es un detalle que importe o vaya a ser determinante de alguna manera para la trama, más allá del elemento «cameo» para los muy cafeteros de Hickman.

En el lado menos bueno, aprendemos que el señor de Robert Forson y gran villano es el Intermediador porque lo indica la página inicial con el resumen y aparece en la relación de personajes, no porque se indique en el comic en si, lo cual es una trampa narrativa de primer nivel. Y esto me hizo mirar la wikipedia para descubrir que además de ser otro Abstracto Universal como Olvido, el Intermediador es un ser cósmico que existe entre dicotomías, creado por el Maestro Orden y el Señor Caos para mantener el equilibrio universal y servirles de agente. Ha creado las cajas que usa para retener y reprogramar a magos y científicos, que se convirtieron en el «hogar» de Cubisk Core primero y de este Robert Forson después. O a la vez, porque la sorpresa final es el descubrimiento que hay innumerables cajas, quien sabe si todas ellas ocupadas. Algo que aumenta si cabe la escala de la amenaza a la que se enfrentan Wyn t Extraño.

Otro aspecto menos bueno es que Hickman presentó a Amelia Addison (Casandra) el mes pasado, pero luego no tienen nada que ver con la resolución de la amenaza de Forson. Al igual que un Olvido que fue mostrado amenazador pero resulta no ser el villano de la función, que es su «hermano» el Intermediador. La forma que usa Hickman a personajes para mover la trama desechándolos sin más es otro ejemplo más de la mentalidad de «estructura por encima de personajes» con la que trabaja, y a poco que lo piensas es lo que provoca que sus comics nunca acaben de cuadrar.

Por supuesto, tener un comic dibujado por Valerio Schiti con color de Marte Gracia ayuda a que la lectura sea satisfactoria. Da gusto leer un comic con una narrativa estupenda y unas viñetas con fondos detallados que te muestran la historia de Hickman de la forma más espectacular posible. Y en el que el color de Gracia ayuda a dar la sensación de escala cósmica que se espera de una historia de este tipo. Con unos artistas tan TOP el comic se lee en un suspiro y todo luce genial, no les puedo poner un pero. Lo que tengo que reconocer que no me gusta es la portada de Mateus Manhanini. Entiendo la idea de buscar a un ilustrador diferente que no venga del mundo del comic, para que la colección resalte en las estanterías de las librería. Pero sobre todo las caras no me gustan, a lo que hay que sumar que el diseño de las portadas no me dicen nada, por lo que las portadas para mi son lo peor de este comic.

Otro tema en que me voy a repetir (porque ya lo he indicado en anteriores reseñas de D.I.O.S.E.S.) es que Marvel / Panini vendieron DIOSES como la «redefinición de la Cosmogonía Marvel». Y sigo sin ver nada de esto. De hecho, el Intermediador en un personaje creado por Jim Starlin en 1975. Seguimos sin tener respuestas a muchas de las preguntas planteadas desde el primer número, empezando por la principal: Quienes son los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. En la introducción del tercer número se decía que «… trabajan juntos en virtud de una alianza incómoda entre magia y ciencia». Se supone que colaboran, pero en realidad todo el trabajo lo están realizando Wyn con Stephen Extraño, lo cual me lleva a pensar (especulación total), si el Orden Natural de Todo no serán en realidad los villanos en la sombra. Conociendo la mentalidad de giros dentro de giros y tramas enrevesadas de Hickman, no me extrañaría. Veremos qué descubrimientos tenemos en los próximos números.

Por todo lo anterior, dentro que me ha gustado el comic de este mes, en realidad lo que leo no veo que mejore al lado cósmico del Universo Marvel que se supone ha venido a sustituir. Me parece un bluff en toda regla que no se hasta que punto puede llegar a convertirse en un problema. Tendré que seguir leyendo para descubrirlo.

Comparto páginas de este número:

D.I.O.S.E.S. sigue siendo un comic super entretenido con un dibujo TOP, pero ya hemos llegado al ecuador de la serie y las respuestas siguen siendo un escasas. Con todo, ganas de ver con qué nos sorprenden el mes que viene.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 3 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

Tercer número de D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti con color de Marte Gracia, en el que se continúa la redefinición de la Cosmogonía Marvel.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cassandra ha sido maldecida con el conocimiento de lo que ocurrirá, pero nadie la cree. Hay cisnes negros en el bar. Olvido quiere beber sólo, pero en estos tiempos los chicos no respetan a las figuras de autoridad. La mayoría de los ingredientes son ilegales, más allá de La Cocina del Infierno.

Este tercer número de D.I.O.S.E.S. me ha gustado más que el anterior, sobre todo porque pasan cosas y se presentan personajes interesantes, dentro que todo está rodeado de la narrativa críptica de Hickman. Hay dos ideas que me gustan bastante, empezando por la presentación de la Casandra del Universo Marvel, la mujer castigada con la maldición de la clarividencia que no puede hacer nada para cambiar lo que está por venir porque nadie la cree. Este personaje y lo que hace para intentar romper el ciclo de muerte y destrucción me parece que está muy chulo. Punto positivo para Hickman.

También me gusta la incorporación a la trama de Olvido, uno de los ocho divisores primordiales, un Dios Mayor en todos los sentidos de la palabra, en palabras de Dimitri, el aprendiz de Wyn. Su presencia y amenaza no se lo que supone para el continuo espacio-tiempo, pero empieza a mostrar una escala multiversal que está elevando las apuestas del juego. A todo esto, la conversación entre Mia DiMaria y Dimitri Krakov en el bar de la Biblioteca de Mundos, dejando entrever que el Orden Natural de Todo está cambiando las reglas del juego, ofrece como siempre una nueva pregunta que puede o no resultar potente, en función de lo que nos tenga preparado Hickman.

Por supuesto, tener un comic dibujado por Valerio Schiti con color de Marte Gracia es garantía de éxito. Da gusto leer un comic con una narrativa estupenda y unas viñetas con fondos detallados en la mayoría de momentos, desde luego, en los que importa. Y en el que el color de Gracia ayuda a dar la sensación de escala y espectacularidad que se espera de una historia de este tipo. Sin embargo, dentro que es complicado lucirse con la narrativa fragmentada de Hickman y Schiti consigue hacerlo todo entendible, tengo que decir que en algunos momentos, en algunas viñetas, he encontrado a Schiti menos brillante de los que nos tiene acostumbrado. En todo caso, estamos hablando de pasar de un sobresaliente a un notable alto.

Por cierto, tengo que decir que no me ha gustado la portada de Mateus Manhanini. De hecho, me ha costado entender que los dos humanos de la portada son Dimitri y Olvido, dado que la representación que hace Manhanini de Olvido no se parece a la que Schiti. Y sobre todo, porque el ser extraño detrás de ellos ¡también es Olvido! Esto me parece un error importante, aparte que esa conversación también estaba Mia, y hubiera sido más adecuado incluirla a ella en la portada junto a Olvido y Dimitri que mostrar las dos representaciones del Dios.

En realidad este comic me ha gustado bastante, pero llevamos tres números publicados de ocho que tendrá la serie y de momento seguimos sin responder a ninguna de las cuestiones iniciales, planteando más cuestiones por el camino. Empezando por la principal, quienes son los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. En la introducción se dice que «… trabajan juntos en virtud de una alianza incómoda entre magia y ciencia». Aparte que no se quien es la magia y quien la ciencia, aunque puedo suponer que Wyn es lo primero y Aiko lo segundo, en realidad no sabemos ni qué son estos poderes ni qué funciones tienen ni nada que se le parezca. Y de momento, lo que leo no veo que mejore la actual Cosmogonía del Universo Marvel que se supone ha venido a sustituir.

En este número se produce otro detalle de esos que distraen más que otra cosa provocada por la narrativa fragmentada de Hickman. Wyn (magia) se lleva a Stephen Extraño a una reunión de el Orden Natural (ciencia). Y en viñetas tenemos que la Capa de Levitación de Extraño cambia y se convierte en la armadura que Extraño llevó durante la etapa de Hickman en Vengadores, cuando amplió sus poderes intentando parar las Incursiones (cosa que no consiguió). Esas dos páginas parece que tienen un color diferente de Gracia, lo que unido a la aparición de los Cisnes Negros sugiere que es algo que pasa en un momento temporal pasado. Desde luego tengo claro que no es un problema de dibujo de Schiti, sino una instrucción de Hickman, pero puesto en este comic sin más contexto la verdad es que resulta confuso. Y ayuda a cimentar la desconexión emocional con lo que nos está contando.

Cada vez tengo más claro que Hickman es para lectura de tomo, no de grapa mensual, con esta dosis repetida de preguntas sin respuesta que se apilan mes tras mes. Y en realidad esto no es garantía de nada, porque la decepción con Ultimate Invasion con sus tochos expositivos alargados grapas enteras es casi la misma leído mes a mes que de un tirón, pero creo que algo si mejora. En todo caso, lo que tiene bueno Hickman que no tienen otros autores es que sigo con ganas de leer lo que nos quiere contar, y compraré seguro toda esta miniserie para ver de qué va todo. Y eso ya es un hecho importante.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. 3 ha mejorado el numero anterior y es un comic estupendamente dibujado, lo cual siempre es de agradecer. Pero la narrativa descomprimida de Hickman no deja de ponerne chinas en el zapato e impiden que disfrute del comic como me gustaría. En todo caso, sigue leyendo.

PUNTUACIÓN: 7/10

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