Archivo de la etiqueta: Martín Morazzo

Crítica de Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

DC Comics ha publicado dentro de su sello Black Label Superman: The Kryptonite Spectrum, el nuevo comic de los inclasificables autores de Ice Cream Man W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con Chris O´Halloran en el color. Y me ha resultado una lectura fascinante, dentro que reconozco que hay que leer este comic con el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN: 8/10

El equipo responsable del aclamado cómic Ice Cream Man llega a DC para aplicar su singular estilo narrativo nada menos que al Hombre de Acero.

Se han descubierto cuatro nuevas kriptonitas en el espacio profundo, y Superman necesita saber exactamente qué efecto tienen sobre él, ¡para evitar que las coloridas rocas de su planeta natal caigan en manos malvadas! Con Batman al lado de Superman, este evento de DC Black Label Superman explora las consecuencias de cada variedad nunca antes vista de kriptonita, todo ello con el estilo formal y transgresor por el que son famosos W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O’Halloran.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Esta miniserie del sello Black Label de DC Comics justifica y explica la misma existencia de este sello, donde pueden ubicarse todo tipo de historias que no estén limitadas por la continuidad.

Si te gusta Ice Cream Man, creo que este Superman: The Kryptonite Spectrum te gustará mucho. Si no has leído Ice Cream Man y no sabes nada del estilo y el tono malsano y deprimente de las historias de este equipo creativo, te recomendaría una mente abierta para una historia que se siente que bebe de los mitos de Superman, pero que no es para todos los paladares.

El origen del comic no puede ser más Silver Age. Superman descubre cuatro nuevos tipos de kryptonita. Hasta ahora conociamos la kryptonita verde, la clásica que puede debilitar y matar a Superman, la roja, que hace que Superman se vea cegado por la ira, la kryptonita negra separa el cerebro de Superman en dos, y la kryptonica amarilla roba los poderes de Superman. Ante la posibilidad de que un enemigo (Lex Luthor) las use en algún momento contra él, Superman decide experimentar con ellas y saber si puede controlarlas. A pesar de opinar en contra de estos experimentos, Batman aceptará ayudar a Superman.

La kryptonita púrpura provoca que cambie la percepción del TIEMPO de Superman . La kryptonita cobalto convierte a Superman en un gigante, la kryptonita moteada revierte los efectos de la anterior. Los efectos de la Kryptonita Arco Iris serán un misterio hasta más avanzada la serie. E incluso en el climax final Superman sufrirá los efectos de una kryptonita rosa.

W. Maxwell Prince demuestra que conoce los mitos de Superman, se los conoce al dedillo. Lo bueno y lo malo del caso es que cuando ves a Grant Morrison trasteando con estos mitos, todo transmite el sentido de la maravilla. Sin embargo, Prince no puede evitar que sus comics intenten esto mismo y ofrezcan al lector una historia con trazas deprimentes y malsanas. En un contexto de Silver Age tiene sentido que Superman quiera experimentar con los distintos tipos de kryptonita, pero Prince hace que Superman parezca un loco que no sabe lo que tiene entre manos.

Fruto a esta visión deprimente de la vida, Lois Lane una mujer adulta con una complexión nada saludable, está extremadamente delgada, que no quiere mantener su relación con Superman porque aspira a ser madre y ya tiene 40 años. La visión malsana de Prince sugiere que no podrá ser madre con Superman, al contrario de lo que es canon e el Universo DC tradicional. Y como digo es muy curioso ver una historia de Superman pasada por un tamiz tras gris y casi deprimente.

Por suerte, W. Maxwell Prince con Martín Morazzo no hacen sólo esto, dado que utilizan las diferentes locuras del comic para volver a experimentan con las posibilidades narrativas de un comic que no tienen otros medios. El primer número es casi una obra maestra por la forma en que vemos la percepción alterada del tiempo que tiene Superman, solapándose acciones que tiene lugar en momentos temporales diferentes. Por experimentos como este realmente merece la pena la compra de esta miniserie.

Pero no es sólo eso, hay mucho más. Como podéis ver en las portadas, en el número tres tendremos a Shazam! de invitado especial al convertirse Superman en un niño. En este comic veremos el uso de una narrativa infantil de cuento, incluso dibujado por los niños, será clave para el devenir de la historia. Y en el cuarto número Superman viajará a la Quinta Dimensión para un viaje alucinado que romperá numerosos moldes metatextuales, consiguiendo una experiencia única.

Cuando leo un comic dibujado por Martín Morazzo, con el color de Chris O´Halloran, me viene siempre a la cabeza Kevin O’Neill y su Marshall Law. La autoridad del Comics Code americana dictaminó que EL ESTILO de O´Neill estaba fuera del Código. No un aspecto concreto o la forma en que dibujada a algún personaje. Su forma de dibujar.

Y salvando las numerosas diferencias, los comics de Morazzo transmiten a la perfección el mensaje nihilista, desasosegante y demencial de las historias de Prince. Nadie más que Morazzo podría transmitir todo eso en la página. Comentaba antes sobre la Lois Lane con aspecto enfermizo extremadamente delgada y mirada deprimida Pero en realidad son todos los personajes, en especial sus ojos. Unos ojos alucinados. Los vemos en Lex Luthor, por supuesto, pero también Superman tiene una mirada alucinada antes incluso de empezar a sufrir los diferentes envenenamientos radioactivos. Aparte que Morazzo dibuja a Superman con elementos que recuerdan a Frank Quitely, pero donde Quitely mostraba a Superman super fuerte, Morazzo hace que parezca desgarbado y un poco patizambo. Todo lo contrario a lo que debe lucir el mayor héroe de todos. Luego otro caso aparte es el de Batman, dibujado delgado y con un disfraz ridículo que le hace parece un loco alucinado recién escapado de un manicomio. Morazzo nos recuerda que el traje de los superhéroes en el mundo real quedarían ridículos, algo que puede también decirse de la armadura de Lex Luthor o del resto de villanos que aparecen en el comic.

En positivo, aparte de ser un estilo único que nunca hemos visto aplicado a un comic de superhéroes (¿acaso este lo es?), Morazzo realiza montones de homenajes de toda la historia de Superman. Por supuesto, al arte de Frank Quitely, pero también al de José Luis García López y a los comics de la Silver Age. Hay un montón de momentazos visuales en este comic, aparte de la propia experimentación narrativa que plantea X. Maxwell Prince a sus historias. Es todo tan diferente y experimental que este comic me ha merecido muchísimo la pena.

Reconozco que como con Ice Cream Man, hay que entrar a este comic con el estado mental adecuado. Pero si consigues entrar, Superman: The Krytonite Spectrum es un disfrute total.

Comparto las primeras páginas del comic:

Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Si has leído Ice Cream Man y te gusta la sensibilidad de sus autores, no te puedes perder este comic. En caso contrario, hay que buscar la lectura de este comic teniendo el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man The Mortal Coil Shuffle de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Ice Cream Man de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo es uno de los comics más diferentes del panorama comiquero. Y esa diferencia adquiere una categoría sideral con la publicación de The Mortal Coil Shuffle, un comic que es a la vez ¡una baraja de cartas!

PUNTUACIÓN: 9/10

La baraja de la espiral mortal.

ICE CREAM MAN se enorgullece de presentar un EVENTO de cómics sin precedentes.

Continuando con su exploración de lo que puede SER un cómic, el equipo nominado a varios premios responsable de ICE CREAM MAN, uno de los cómics más duraderos de la última década, ha ido tan lejos que ha traspasado los límites.

«The Mortal Coil Shuffle» es una historia única y exclusiva de ICE CREAM MAN… contada a través de una baraja de 55 cartas «de juego», en lugar de en las páginas periódicas de un cómic tradicional.

ICE CREAM MAN «The Mortal Coil Shuffle» es una preciosa baraja de cartas diseñada a medida (¡con dorsos y caja personalizados!). Como siempre, todas las ilustraciones son obra de los incondicionales de Ice Cream Man: Morazzo, Chris O’Halloran y Good Old Neon. Algunas cartas contarán parte de la historia; otras lanzarán hechizos inescrutables sobre personajes inconscientes; y otras deberán unirse a otras cartas para formar una obra de arte completa (la versión de la baraja de cartas de una «tirada»). Es un experimento cómico único en su género y, quizás, también el último…

The Mortal Coil Shuffle se imprimirá una sola vez, sin segundas impresiones, sin nuevas tiradas y sin recopilaciones de ningún tipo. Existirá y, luego, como por arte de magia, dejará de existir.

Así que prepárate para pescar, robar cuatro cartas, declarar la guerra y (probablemente) tirar tus cartas en este emocionante cómic, narrado, por supuesto, con la voz espeluznante y extraña que los lectores esperan de las historias de Ice Cream Man.

¡Buena suerte y ten cuidado con las cartas comodín!

El artista Martín Morazzo afirmó que «Me encantan los retos narrativos, así que se puede decir que siempre he estado muy satisfecho con Ice Cream Man. Ahora, tras más de 44 números, ¡es increíble que sigamos intentando cosas locas y nunca antes vistas!». Estas palabras resumen perfectamente lo que es este comic convertido en baraja. O esta baraja que cuenta una historia como si fuera un comic. The Mortal Coil Shuffle es una bendita maravilla. O maldita, viendo la temática de esta historia y en general de este comic.

Me vuela la cabeza asistir al desafío narrativo que supone contar una historia en 54 cartas, y que esta historia sea consecuente con la temática de Ice Cream Man, y con el formato elegido para contarla. De hecho, más allá de la curiosidad de esta baraja, lo realmente destacable es conocer a autores insatisfechos que buscan romper los límites de lo que un comic puede ser. Además, que Maxwell plantee una situación en la que se justifica completamente que la historia se cuente en una baraja me parece una genialidad más de este escritor único. Por supuesto, no hay finales felices y si mucho nihilismo y desesperación ante la destrucción de los cimientos en los que se ha construido nuestra civilización occidental moderna. En este caso, con la familia como institución que va a ser demolida hasta sus cimientos.

Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran está más constreñido de lo habitual con este formato de historia contada en una baraja de cartas. Excepto por un par de cartas especiales, Morazzo tiene que dubujar una única imagen por carta, dejando un espacio grande para el texto de Prince. Con todo, el conjunto es coherente con lo que estamos acostumbrados a leer en el comic «normal».

Comparto algunas cartas de este baraja maldita:

Ice Cream Man continúa con el empeño de sus creadores de ampliar las posibilidades narrativas y expresivas del mundo del comic. La idea de esta baraja me parece una genialidad. Por favor, más proyectos imaginativos como este.

PUNTUACIÓN:9/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man vol. 11 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Ya tenemos cuatro nuevas historias en Ice Cream Man, el indescriptible comic del escritor W. Maxwell Prince, el artista Martín Morazzo y Chris O´Halloran en el color. Como siempre, una experiencia única en el mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Qué es exactamente el «terror»? Me temo que aquí no encontrarás las respuestas. (Espera… ¿ME TEMO? ¡No, qué va! Aunque… hay cuatro historias más del Ice Cream Man en este undécimo volumen… y esas cosas siempre me dejan un poco ATORMENTADO, por así decirlo. Quizás SÍ que tengo miedo. Quiero decir, hay una historia de espías de Graham Greene con un espantoso monstruo bovino; una historia de una casa encantada llena de microfichas; una entrada especial con estrellas que incluye historias de una página de escritores como GRANT MORRISON, PATTON OSWALT, MATT FRACTION, KELLY SUE DECONNICK y muchos más. Ah, y no me olvido: ¡la evaluación del rendimiento de Craig! ¡Uf! ¿Sabes qué? Retiro lo dicho: estoy totalmente, inequívocamente horrorizado. Y sí, tal vez no sé exactamente lo que eso significa, pero mira los pelos de mis brazos… ¡están erizados! ¡Disfrútalo!

Este volumen 11 recopila ICE CREAM MAN #40-44 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Ice Cream Man es un tortazo de nihilismo y desesperanza para los lectores que estamos enganchados a esta antología de historias indescriptibles que nos muestran lo peor de la sociedad y las pesadillas que acosan a la gente corriente. Uno de las mejores cosas que tiene este comic es su capacidad de sorprender con cada historia. Aunque el tono y el drama existencial predomina en las historias de W. Maxwell Prince, en realidad cada historia es super diferente entre si.

Por ejemplo, en el número 41 tenemos la versión de W.M. Prince de las historias de espías tipo James Bond. Y en muchos aspectos, es como si David Cronenberg hiciera una película de Bond, porque la historia no tiene demasiado sentido. Por cierto, no me ha resultado inesperado que en medio de un nuevo drama existencial Prince presenta una visión idealizada de La Habana. Para sorpresa de nadie, la capital de la Cuba comunista es un lugar maravilloso que lucha por la malvada influencia de los Estados Unidos. Con todo, la locura de este comic me ha resultado super entretenida. Dentro del elemento hililista del conjunto, claro.

El número 42 es otra declaración de intenciones por parte de de W.M. Prince. Horror House plantea «quizá deberiamos hablar de lo que DE VERDAD asusta». Prince plantea una historia que realmente no deje lugar a la duda sobre su posicionamiento político. Y el caso es que creo que no había ninguna duda que el escritor se encuentra a la izquierda del partido demócrata. Algo que no me supone ningún problema, dado que lo importante es la calidad de su trabajo artístico, que me gusta mucho. Pero resulta llamativo que haya leído una historia que plantea que lo que cuente un comic como este nuna puede ser aterrador cuando en el mundo real el cambio climático va a destruir el planeta y Trump es presidente de los Estados Unidos. Planteamientos apoyados por recortes de periódicos reales con noticias publicadas en los USA.

Y digo que es llamativo porque hace apenas unos días salió la noticia que Bill Gates rechaza la visión apocalíptica del Cambio Climático que se ha extendido (en gran parte gracias a él) durante la última década de forma errónea. El mundo NO se va a destruir en este siglo, y sería bueno que el foco cambiara a mejorar la vida de la gente que vivimos ahora. En lugar de buscar convertirnos a todos más pobres para de alguna manera «proteger el planeta». Y conectando esta noticia con Ice Cream Man, tenía claro que W.M. Prince es uno de esos activistas de izquierda que viven asustados por todo pensando que su vida va a acabar porque la civilización occidental está condenada a desaparecer.

Con todo, este número 42 me parece una historia bien planteada y resuelta, con múltiples sorpresas a lo largo de sus 20 páginas. Me ha gustado bastante, la verdad.

El número 43 USA es otro de los regalos narrativos que Ice Cream Man ofrece a sus lectores cada poco tiempo. En el volumen 10 tuvimos la histórica «Descompresión de un accidente» en dos partes. Este número se titula «Historias de terror de una página» y deja claro lo que vamos a encontrarnos. Aparte de W. Maxwell Prince en el guion de algunas páginas y que Martín Morazzo dibuja la mayoría de páginas, Ice Cream Man ha invitado a GRANT MORRISON, PATTON OSWALT, GEOFF JOHNS, KELLY SUE DeCONNICK, JEFF LEMIRE, MATT FRACTION, ZOE THOROGOOD, DENIZ CAMP Y CARLO BARBIERI para que plantean pequeñas historias de terror. Incluso el rotulista Good Old Neon escribe una página de la historia que no necesita dibujos.

Y lo cierto es que estos guionistas invitados ayudan a que el comic tenga historias muy llamativa que ayudan a añadir un sabor especial para un comic que no deja de ofrecer historias sorprendentes y super llamativas.

Por último, el número 44 nos muestra una «Evaluación del rendimiento» en una gran empresa. Otro comic excelente que resalta el sinsentido que existe en las grandes empresas, con normas absurdas y una burocracia que anula al ser humano. Esta comic es un ejemplo perfecto del tipo de historias deprimentes, nihilistas y sin esperanza en los que los personajes muestran lo peor de la condición humana en medio de una sociedad que solo busca su autodestrucción. A pesar de lo que acabo de decir, en realidad tengo que decir que este número me ha gustado mucho.

El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, o tal vez es él el que le sugiere ideas visuales que luego desarrollan hasta tener clara la historia, lo veo como una posibilidad. Pero ya sea una u otra opción, la verdad es que acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología.

Hay que ir con cuidado con Ice Cream Man y dejar varios meses entre un volumen y el siguiente. O de lo contrario, la sobredosis de desesperanza puede provocarnos una crisis nerviosa o algo peor. Hecha la broma, la verdad es que este comic me da algo que no leo en ningún otro sitio, justificando de sobra su compra. Si buscas comics con historias diferentes, Ice Cream Man sin duda lo es. Eso si, prepárate a leer este comic con el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN:8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man vol. 10 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

El décimo volumen de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con color de Chris O´Halloran nos ha traído posiblemente la mejor historia de toda la serie.

PUNTUACIÓN: 9/10

El cómic más extraño que se publica en la actualidad sigue… ¡publicándose!

Aquí, algunas desviaciones francamente disparatadas: un Apocalypse Now lleno de Figglybumps; una ciudad entera de Gary; y una descompresión en 2 partes sobre descompresión y compresión y ciertas impresiones que esas cosas suelen causar. Esa música familiar viene de la vuelta de la esquina… ¡prepara tu cartera!

Recopila ICE CREAM MAN #37-40 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Tiene mucho mérito que tras nueve volúmenes de Ice Cream Man repletos de historias desesperanzadas, nihilistas y perturbadoras, W. Maxwell Prince consiga sorprenderme y volarme la cabeza en este décimo volumen. Un volumen que resulta novedoso por numerosos motivos. Por supuesto por la temática de las historias, pero también por el formato de las mismas, al encontrarnos con la primera historia en dos partes de la colección. Una historia sobre la que luego comentaré pero que ya adelanto que va a marcar un hito en la colección.

La primera historia sobre unos hermanos revisando las pertenencias de su hermano fallecido mientras leen una de las historias es un drama doble, por un lado sobre el drama del suicidio y lo que supone para los familiares. Y por otro tenemos una recreación de las típicas historias bélicas protagonizada por unos peluches que plantean un contraste terrible entre la ricura de los peluches y el sangriento desenlace de la historia, que transmite que las guerras no son heroicas, sólo masacres terribles e las que la maquinaria bélica aplasta al individuo.

La segunda historia con la prisión de Garys es un drama existencial que puede servir de metáfora de las vidas monótonas, repetitivas y sin objetivo que vivimos en las sociedades modernas. Unas sociedades que buscan homogeneizarnos a todos y eliminarnos como seres diferentes con objetivos propios. La historia mantiene el todo desesperanzado general de la colección, pero tiene una diferencia fundamental. ¡Prince nos da un final final! Este planteamiento resulta tan original que me ha gustado muchísimo.

La joya de este volumen es la primera historia en dos partes que a partir de un accidente de tráfico Prince reflexiona sobre un fenómeno casi exclusivo del mundo del comic: El «decrompresing storytelling» o narrativa descomprimida. Prince reflexiona sobre la naturaleza del tiempo y cómo incluso en cinco segundos pueden contarse historias de gran complejidad. Esta historia en dos partes, la primera desde el punto de vista de la familia que va en el coche que tiene el accidente y un segundo con el punto de vista de los conductores del camión, es uno de los ejercicios más brillantes que he leído en un comic que de por si ya me gusta mucho.

Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran sigue siendo un seguro de vida capaz de dibujar cualquier cosa y hacerlo bien. El primer número con los personajes de peluche son una ricura que contrasta con el ambiente bélico, culminando con un combate que más que una guerra acaba siendo una masacre terrible. El segundo número con la prisión de Garys transmite perfectamente la situación kafkiana que viven los protagonistas.

Pero donde realmente se desata Morazzo es en el díptico del choque descomprimido. Dos números alucinantes en los que el paso del tiempo deja de ser una ley inmutable y se convierte en un factor narrativo más que ayuda a que el comic sea sobresaliente. La forma en que vemos los efectos del accidente y los detalles de la vida de los personajes me ha parecido una pasada. Porque las historias de W. Maxwell Prince son super originales, pero es Morazzo el que tiene que trasladarla a imágenes, y en este décimo volumen tenemos algunas de las mejores historias de esta colección también gracias al consistente trabajo del artista argentino.

Tras 40 números publicados de Ice Cream Man, me alegra comprobar que W. Maxwel Prince sigue con una imaginación y una creatividad intacta como el primer día. Espero que las ventas estén funcionando y la colección les salga rentable a sus autores, porque al menos yo seguiré comprándola mientras se siga publicando.

Comparto las primeras páginas del número 37 USA que abre este décimo volumen de Ice Cream Man:

Ice Cream Man sigue siendo una lectura única diferente a todo. Y en este décimo volumen incluso es diferente a las historias vistas hasta la fecha. Muy fan de este comic.

PUNTUACIÓN: 9/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ice Cream Man vol. 9 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Tras unos meses de descanso, retomo mis lecturas de Ice Cream Man, la inclasificable antología de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con colores de Chris O´Halloran, cuyo noveno volumen ha sido publicado por Image Comics.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Las ruedas de este lamentable camión de helados siguen girando y girando! Presentamos aquí otros cuatro escalofriantes capítulos que rozan y mordisquean la mente humana: una historia bifurcada de desdicha/engaño; una pequeña historia sobre dos vagabundos desafortunados; un bestiario de algunos monstruos muy necesarios; y una mirada al enorme vientre de una ballena. Disfruten de su viaje por este pozo interminable. Al final llegaremos al fondo…

Este noveno volumen recopila ICE CREAM MAN 33-36 USA

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos. Es autor de ICE CREAM MAN, KING OF NOWHERE, ONE WEEK IN THE LIBRARY, and THE ELECTRIC SUBLIME.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

El primer número de este volumen, el 33 USA «El tipo de historia que quiero escribir» es el resumen perfecto de lo que es Ice Cream Man. En ella, el escritor W. Maxwell Prince nos cuenta una misma historia desde dos puntos de vista diferentes. Podéis ver algunas páginas al final del artículo. En la primera parte nos cuenta lo que le gustaría escribir, historias luminosas, positivas y heroicas, que encajarían en su mayor parte con lo que es el mainstream americano. Sin embargo, en la parte inferior de la página encontramos lo que acaba escribiendo, cuentos deprimentes, nihilistas y sin esperanza en los que los personajes muestran lo peor de la condición humana. Me gusta mucho Ice Cream Man, pero comento siempre que hay que acercarse a este comic con el estado mental adecuado, porque la sobredosis de drama y desesperanza es tremenda.

La segunda historia, «Dos vagabundos», me parece una rara avis en esa colección. Y digo esto porque asistimos al viaje en tren de dos vagabundos por los Estados Unidos. Un viaje en el que hablaran de todo tipo de pesadillas y leyendas urbanas que acabarán volviéndose reales. El toque novedoso está en que justo a esto, también descubriremos que otros elementos míticos positivos también son reales, lo que permite ofrece un toque luminoso final que me ha gustado mucho. Dentro que el vagabundo no va a dejar de serlo.

«El libro de los monstruos necesarios» es el siguiente número. En él, un escritor que acaba de sufrir una gran pérdida escribe un tratado con un bestiario de criaturas inevitables y eternas. El comic alterna páginas de comic tradicional con otras páginas de texto en la que junto a la descripción en prosa del monstruo se incluye una imagen del mismo. Esto consiga que el comic se sienta como algo muy diferente a las historias previas, pero que a mi me funciona peor que el resto.

Por último, «La canción de la ballena» es la última historia, y en ella un padre desconsolado busca venganza contra la ballena que se tragó a su hija Amelia. El pescador entrará al interior de la enorme ballena para buscar a su hija en el universo imposible que se abre delante suyo. Un relato triste porque a la narración en imágenes se añade la carta que el padre escribe mentalmente a su hija perdida, en la que lamenta todas las cosas que debería haber hecho cuando ella estaba viva y que no hijo. Hay un montón de personajes y situaciones freaks, pero la tristeza del relato se transmite de principio a fin.

El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, y acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología. Trío, en realidad, si añadimos al colorista Chris O´Halloran, que es el tercer vértice que explica el éxito de este comic.

Hay que ir con cuidado con Ice Cream Man y dejar varios meses entre un volumen y el siguiente. O de lo contrario, la sobredosis de desesperanza y depresión puede provocarnos una crisis nerviosa o algo peor. Hecha ya la broma, la verdad es que este comic me da algo que no leo en ningún otro sitio, justificando de sobra su compra. Si buscas comics con historias diferentes, Ice Cream Man sin duda lo es.

Comparto las primeras páginas del número 36 USA que abre este volumen:

Ice Cream Man mantiene sus señas de identidad y se reafirma como una lectura única en el mundo del comic mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!