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Crítica de The Deadman 3 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con Chris O´Halloran, son un género en si mismo. Y en The Deadman 3 el protagonista viajará al infierno para nuestro disfrute.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡THE DEADMAN EN EL INFIERNO! O… La tercera edición de esta disertación morbosa sobre el desgaste y la desintegración de la condición humana, que, siguiendo la tradición semanal, cuenta con una exposición a cuatro colores en alguna emisión de imprenta. Aquí, por encargo de un óptico anónimo, observa atentamente cómo esta visión de nuestra aparición titular (armada, como recordarás, con erudición recién adquirida) intenta sobrevivir —por voluntad ajena— a una misión terrible y peligrosa a través de los siseantes, estigias de la Perdición, pútrida y marcada por la viruela —una especie de nueva interpretación (representada como un ataque de ira viviente y respirante del tamaño de un país), que abunda en su lista de composiciones enfermizas: por ejemplo, la atroz abolición de la razón; un batiburrillo pirotécnico de sediciones perniciosas; una dentadura espantosa y abultada de dientes salidos; una deglución demoníaca, hay que reconocerlo, ambiciosa… de gárgolas y demonios en descomposición… por no mencionar una serie de posturas físicas imposibles que un médico podría considerar obra de magos. Así que, por favor, aceptad nuestro arrepentimiento por esta grosera imposición, nuestra confusa transmisión, este parto impío y de imprenta offset —uno que desearíamos que algún valiente obstetra llevara a buen término para su rápida retirada.

The Deadman es una de las lecturas más diferentes del panorama comiquero americano. Los creadores de Ice Cream Man están disfrutando de una racha espectacular en DC Comics. Primero con Superman The Kryptonite Spectrum y ahora con esta miniserie de The Deadman. Serie que está teniendo éxito de ventas, dado que los 6 números inicialmente previstos han sido ampliados a 12 este mismo mes de septiembre.

Este comic de The Deadman tiene la misma narrativa que en sus comics previos, pero presenta una diferencia fundamental respecto a Ice Cream Man. El comic de Image Comics presenta una pesadilla kafkiana en la que el ser humano es barrido por fuerzas más allá de su control, planteando escenas de pesadilla super perturbadoras. Pero en The Deadman parece que los autores plantean el comic desde una vertiente casi positiva, siendo más expositivo que terrorífico. Y a veces, casi parece asomarse algunas perlas de humor. La diferencia en el tono entre ambos comics es como de la noche y el día.

El comic indica que cada visita al infierno es diferente al anterior. Por eso la representación de este infierno va tan a contracorriente respecto a lo que podriamos esperar. Como dice el propio Boston Brand, «El infierno no es un lugar, es un mosaico de sufrimiento». Además, resulta super curioso que justo este mismo mes Lobo también ha visitado el infierno en su sexto número. Y su infierno no tiene nada que ver a este. En este viaje Boston va a encontrarse con el mismísimo Lucifer Morningstar y descubrirá que Rama Kushna no le contó toda la verdad sobre su trabajo. Además, tengo una curiosidad tremenda con Bobby, el alma mortal con forma de un adolescente humano que acompaña a Deadman en sus viajes y que creo que también va a darnos una sorpresa. La narración y la historia de W. Maxwell Prince resulta super atípica, pero tiene algo que me tiene super enganchado. Posiblemente gracias a lo diferente que es respecto a todo el género superheroico.

El dibujo de Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran mantiene el hiperdetallismo y las composiciones super atractivas, como la doble splash-page que puedes ver a continuación en la que nos muestran la distribución del infierno. En todas las grapas Morazzo plantea uno o varios desafíos narrativos con páginas super diferentes que suman en la construcción de este comic tan diferente a todo lo que leo ahora mismo. El resultado es maravilloso TODOS los números.

En parte me entristece que DC les esté pagando tan bien a los autores. Y que The Deadman además se esté vendiendo, hsta el punto de haber ampliado la colección al doble de episodios respecto a los inicialmente previstos. Eso nos impide disfrutar de Ice Cream Man. Pero el cambio de tono de The Deadman le está haciendo maravillas al disfrute de esta colección.

Comparto las primeras páginas del comic:

W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con Chris O´Halloran, son un género en si mismo. Y The Deadman es una notable muestra de su atípica creatividad. Otro comic super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Deadman 2 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

Segundo número de la miniserie The Deadman de W.Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran, en el que los creadores de Ice Cream Man y Superman: The Kryptonite Spectrum nos invitan a disfrutar de un team-up en Gotham City.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡DEADMAN LLEGA A GOTHAM!

¡Nuestras aventuras escatológicas continúan en esta representación definitiva del «bienhechor más muerto» de DC! Una especie desconocida de demonio se ha comido el alma de un ciclista de carretera que se dirigía al cielo… comprometiendo la santidad del «cálculo espiritual» de la Tierra… ¡y amenazando el frágil vínculo que lo mantiene todo unido! A instancias de la diosa Rama Kushna, Boston Brand —también conocido como el Hombre Muerto— se ha puesto por fin su nuevo supertraje… que resulta ser perfecto para su última misión espectral: una estancia de investigación en la ciudad donde el pecado nunca duerme: ¡Gotham!

Los creadores de Ice Cream Man no son los típicos autores de comics mainstream. De hecho, podrían ser lo más alejado a los clichés del género de superhéroes. Eso no ha impedido que DC les contratara primero en Superman: The Kryptonite Spectrum y ahora para esta serie limitada de The Deadman. El primer éxito es haber dotado a Deadman (Boston Brand) de un propósito que podríamos llamar superheroico que va a ser puesto a prueba en esta miniserie: ser el Guardián de Todas las Almas en su camino desde esta mundo al siguiente tras la muerte.

Tras el interesante primer número, Boston tendrá que viajar a Gotham para descubrir qué o quién está consumiendo almas de personas recién fallecidas. Allí hará un team-up con BATMAN y con Plastic Man. y lo primero que me ha hecho muchísima gracia es ver cómo Batman demuestra ser el puto amo al tener defensas mentales que impiden que pueda ser poseído por fuerzas externas como es Boston Brand. Este momento me parece super chulo, y me confirma que W. Maxwell Blackman puede parecer super gafapasta, pero ha leído comics de Batman y le conoce. La posesión de Plastic Man también va a ser accidentada tras la llegada del villano de este número, pero van a conseguir que la grapa resulte extrañamente satisfactoria.

Como ya me pasó con la lectura del primer número, me resulta extraño leer un comic dibujado por el argentino Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran y encontrarme con un tono ligero casi positivo. Por ejemplo, viendo a una sonriente Rama Kushma en la primera página del comic que podías ver más abajo. Y no es que el comic no tenga momentos perturbadores como el de la biblioteca, pero el tono del comic se aleja del nihilismo sin esperanza de Ice Cream Man. Casi me creo que Deadman va a triunfar al final, fíjate tu.

Como en otros comics de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran, es verdad que tienes que leer este comic con el estado mental adecuado. Pero The Deadman me está pareciendo un buen intento de estos autores de hacer un comic casi positivo. Ganazas de leer el siguiente número.

Comparto las primeras páginas del comic:

The Deadman es un comic complejo que al no ser la típica lectura superheroica. Dicho esto, si consigues entrar en la propuesta de Prince, Morazzo y O´Halloran, vas a disfrutar un montón de este comic.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The Deadman 1 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

El equipo creativo de Ice Cream Man formado por el escritor W. Maxwell Prince, el dibujante Martín Morazzo y el colorista Chris O´Halloran vuelven a DC para una miniserie protagonizada por The Deadman. Una lectura diferente a todo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

¡LOS CREADORES ESTELARES DE LA EXITOSA MINISERIE DE 2025 SUPERMAN: THE KRYPTONITE SPECTRUM (Y DE LA ANTOLOGÍA DE TERROR ICE CREAM MAN, ACTUALMENTE EN PUBLICACIÓN) VUELVEN A DC COMICS PARA ANIMARTE!

¡Deadman pasa al siguiente nivel! En el milisegundo posterior a su asesinato, el alma del escurridizo trapecista de circo Boston Brand fue reclamada por la diosa Rama Kushna, quien encomendó al fantasma del antiguo artista una misión espectral sagrada: ¡ser el Guardián de Todas las Almas! Ahora Brand flota —a regañadientes— por este purgatorio azul verdoso que llamamos Tierra, defendiendo las Leyes de las Matemáticas Espirituales y protegiendo a la humanidad del mal, aunque ellos no puedan verlo ni oírlo. Prepárate para esta nueva era del superhéroe fallecido más vivaz de DC —el Deadman— en una historia sobre la vida, la muerte y todo lo que hay entre medias… repleta de actividad paranormal, posesiones y una profusión de otras peculiaridades conmovedoras.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Siempre que publico una nueva reseña del último volumen de Ice Cream Man comento que es un comic que me encanta. Pero reconociendo el valor de ofrecer algo diferente a todo lo que leo en la actualidad, también hay que señalar que el nihilismo y la desesperanza de ese comic obliga a leerlo con el estado mental adecuado. Desesperación, nihilismo y la futilidad de una vida que vamos a vivir solos en soledad que no tiene sentido son temas recurrentes de esta antología de historias que no deja de reinventarse grapa a grapa.

Sin embargo, la primera sorpresa del comic está en la propia premisa del comic, al reinventar a Bostor Brand como un ser sobrenatural que protege las almas que mueren en su camino al más allá. A pesar de tener una vertiente super dramática, W. Maxwell Prince plantea un toque de optimismo empezando por la propia existencia de Deadman. El comic está plagado de elementos freaks, sobre todo porque cuando Boston Brand toca con su cuerpo inmaterial a una persona, absorbe sus recuerdos y sus dramas internos. Eso explica por qué a Deadman le gusta viajar en autobús cuando puede volar, al poder tocar a gente y sentir su humanidad junto a ellos. Me ha encantado la forma en que Prince conecta con la esencia sobrenatural del protagonista mientras le lleva en una nueva dirección. Equilibrando la rareza, la tragedia y la melancolía, pero con un toque más ligero y enérgico. Y sin perder el núcleo emocional que lo define. Estaba tan acostumbrado al tono deprimente de Ice Cream Man, que ver un comic casi divertido, dentro de su frikismo, ha sido una sorpresa super positiva.

Estamos ante una miniserie de 6 números. Dentro que este arranque me ha gustado mucho, quizá la grapa se ha quedado un poco corta a la hora de presentar al demonio que se intuye va a ser el gran villano de la serie. Dicho esto, los comics de Prince, Morazzo y O´Halloran son tan diferentes a todo, que la lectura me ha encantado.

Parte del éxito de este comic viene del extraordinario dibujo de Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran. Morazzo es un especialista en plasmar a personajes marcados por la depresión y la desesperación. Sin embargo, me ha gustado como transmite la naturaleza juguetona y positiva de Deadman incluso a pesar de estar muerto y no tener un cuerpo físico. Junto a los elementos sobrenaturales como las salida de las almas tras morir sus cuerpos físicos, Morazzo parece pasárselo genial creando a los diferentes demonios que tenemos en este primer números.

Aunque el cliffhanger final igual no es tan potente como hubiera podido ser, lo cierto es que creo que este primer número nos ha dado un arranque modélico que al menos a mi me ha dejado con ganas de más. Voy a encantar encantado esta miniserie porque es algo diferente a todo lo que se está publicando en la actualidad. Así da gusto comprar y leer comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

The Deadman va a ser una lectura diferente a cualquier cosa que esté publicando DC en la actualidad. Y me encuentro con el estado mental adecuado para disfrutarlo, así que: Let´s go!!!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

DC Comics ha publicado dentro de su sello Black Label Superman: The Kryptonite Spectrum, el nuevo comic de los inclasificables autores de Ice Cream Man W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con Chris O´Halloran en el color. Y me ha resultado una lectura fascinante, dentro que reconozco que hay que leer este comic con el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN: 8/10

El equipo responsable del aclamado cómic Ice Cream Man llega a DC para aplicar su singular estilo narrativo nada menos que al Hombre de Acero.

Se han descubierto cuatro nuevas kriptonitas en el espacio profundo, y Superman necesita saber exactamente qué efecto tienen sobre él, ¡para evitar que las coloridas rocas de su planeta natal caigan en manos malvadas! Con Batman al lado de Superman, este evento de DC Black Label Superman explora las consecuencias de cada variedad nunca antes vista de kriptonita, todo ello con el estilo formal y transgresor por el que son famosos W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O’Halloran.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Esta miniserie del sello Black Label de DC Comics justifica y explica la misma existencia de este sello, donde pueden ubicarse todo tipo de historias que no estén limitadas por la continuidad.

Si te gusta Ice Cream Man, creo que este Superman: The Kryptonite Spectrum te gustará mucho. Si no has leído Ice Cream Man y no sabes nada del estilo y el tono malsano y deprimente de las historias de este equipo creativo, te recomendaría una mente abierta para una historia que se siente que bebe de los mitos de Superman, pero que no es para todos los paladares.

El origen del comic no puede ser más Silver Age. Superman descubre cuatro nuevos tipos de kryptonita. Hasta ahora conociamos la kryptonita verde, la clásica que puede debilitar y matar a Superman, la roja, que hace que Superman se vea cegado por la ira, la kryptonita negra separa el cerebro de Superman en dos, y la kryptonica amarilla roba los poderes de Superman. Ante la posibilidad de que un enemigo (Lex Luthor) las use en algún momento contra él, Superman decide experimentar con ellas y saber si puede controlarlas. A pesar de opinar en contra de estos experimentos, Batman aceptará ayudar a Superman.

La kryptonita púrpura provoca que cambie la percepción del TIEMPO de Superman . La kryptonita cobalto convierte a Superman en un gigante, la kryptonita moteada revierte los efectos de la anterior. Los efectos de la Kryptonita Arco Iris serán un misterio hasta más avanzada la serie. E incluso en el climax final Superman sufrirá los efectos de una kryptonita rosa.

W. Maxwell Prince demuestra que conoce los mitos de Superman, se los conoce al dedillo. Lo bueno y lo malo del caso es que cuando ves a Grant Morrison trasteando con estos mitos, todo transmite el sentido de la maravilla. Sin embargo, Prince no puede evitar que sus comics intenten esto mismo y ofrezcan al lector una historia con trazas deprimentes y malsanas. En un contexto de Silver Age tiene sentido que Superman quiera experimentar con los distintos tipos de kryptonita, pero Prince hace que Superman parezca un loco que no sabe lo que tiene entre manos.

Fruto a esta visión deprimente de la vida, Lois Lane una mujer adulta con una complexión nada saludable, está extremadamente delgada, que no quiere mantener su relación con Superman porque aspira a ser madre y ya tiene 40 años. La visión malsana de Prince sugiere que no podrá ser madre con Superman, al contrario de lo que es canon e el Universo DC tradicional. Y como digo es muy curioso ver una historia de Superman pasada por un tamiz tras gris y casi deprimente.

Por suerte, W. Maxwell Prince con Martín Morazzo no hacen sólo esto, dado que utilizan las diferentes locuras del comic para volver a experimentan con las posibilidades narrativas de un comic que no tienen otros medios. El primer número es casi una obra maestra por la forma en que vemos la percepción alterada del tiempo que tiene Superman, solapándose acciones que tiene lugar en momentos temporales diferentes. Por experimentos como este realmente merece la pena la compra de esta miniserie.

Pero no es sólo eso, hay mucho más. Como podéis ver en las portadas, en el número tres tendremos a Shazam! de invitado especial al convertirse Superman en un niño. En este comic veremos el uso de una narrativa infantil de cuento, incluso dibujado por los niños, será clave para el devenir de la historia. Y en el cuarto número Superman viajará a la Quinta Dimensión para un viaje alucinado que romperá numerosos moldes metatextuales, consiguiendo una experiencia única.

Cuando leo un comic dibujado por Martín Morazzo, con el color de Chris O´Halloran, me viene siempre a la cabeza Kevin O’Neill y su Marshall Law. La autoridad del Comics Code americana dictaminó que EL ESTILO de O´Neill estaba fuera del Código. No un aspecto concreto o la forma en que dibujada a algún personaje. Su forma de dibujar.

Y salvando las numerosas diferencias, los comics de Morazzo transmiten a la perfección el mensaje nihilista, desasosegante y demencial de las historias de Prince. Nadie más que Morazzo podría transmitir todo eso en la página. Comentaba antes sobre la Lois Lane con aspecto enfermizo extremadamente delgada y mirada deprimida Pero en realidad son todos los personajes, en especial sus ojos. Unos ojos alucinados. Los vemos en Lex Luthor, por supuesto, pero también Superman tiene una mirada alucinada antes incluso de empezar a sufrir los diferentes envenenamientos radioactivos. Aparte que Morazzo dibuja a Superman con elementos que recuerdan a Frank Quitely, pero donde Quitely mostraba a Superman super fuerte, Morazzo hace que parezca desgarbado y un poco patizambo. Todo lo contrario a lo que debe lucir el mayor héroe de todos. Luego otro caso aparte es el de Batman, dibujado delgado y con un disfraz ridículo que le hace parece un loco alucinado recién escapado de un manicomio. Morazzo nos recuerda que el traje de los superhéroes en el mundo real quedarían ridículos, algo que puede también decirse de la armadura de Lex Luthor o del resto de villanos que aparecen en el comic.

En positivo, aparte de ser un estilo único que nunca hemos visto aplicado a un comic de superhéroes (¿acaso este lo es?), Morazzo realiza montones de homenajes de toda la historia de Superman. Por supuesto, al arte de Frank Quitely, pero también al de José Luis García López y a los comics de la Silver Age. Hay un montón de momentazos visuales en este comic, aparte de la propia experimentación narrativa que plantea X. Maxwell Prince a sus historias. Es todo tan diferente y experimental que este comic me ha merecido muchísimo la pena.

Reconozco que como con Ice Cream Man, hay que entrar a este comic con el estado mental adecuado. Pero si consigues entrar, Superman: The Krytonite Spectrum es un disfrute total.

Comparto las primeras páginas del comic:

Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Si has leído Ice Cream Man y te gusta la sensibilidad de sus autores, no te puedes perder este comic. En caso contrario, hay que buscar la lectura de este comic teniendo el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Ice Cream Man The Mortal Coil Shuffle de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Ice Cream Man de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo es uno de los comics más diferentes del panorama comiquero. Y esa diferencia adquiere una categoría sideral con la publicación de The Mortal Coil Shuffle, un comic que es a la vez ¡una baraja de cartas!

PUNTUACIÓN: 9/10

La baraja de la espiral mortal.

ICE CREAM MAN se enorgullece de presentar un EVENTO de cómics sin precedentes.

Continuando con su exploración de lo que puede SER un cómic, el equipo nominado a varios premios responsable de ICE CREAM MAN, uno de los cómics más duraderos de la última década, ha ido tan lejos que ha traspasado los límites.

«The Mortal Coil Shuffle» es una historia única y exclusiva de ICE CREAM MAN… contada a través de una baraja de 55 cartas «de juego», en lugar de en las páginas periódicas de un cómic tradicional.

ICE CREAM MAN «The Mortal Coil Shuffle» es una preciosa baraja de cartas diseñada a medida (¡con dorsos y caja personalizados!). Como siempre, todas las ilustraciones son obra de los incondicionales de Ice Cream Man: Morazzo, Chris O’Halloran y Good Old Neon. Algunas cartas contarán parte de la historia; otras lanzarán hechizos inescrutables sobre personajes inconscientes; y otras deberán unirse a otras cartas para formar una obra de arte completa (la versión de la baraja de cartas de una «tirada»). Es un experimento cómico único en su género y, quizás, también el último…

The Mortal Coil Shuffle se imprimirá una sola vez, sin segundas impresiones, sin nuevas tiradas y sin recopilaciones de ningún tipo. Existirá y, luego, como por arte de magia, dejará de existir.

Así que prepárate para pescar, robar cuatro cartas, declarar la guerra y (probablemente) tirar tus cartas en este emocionante cómic, narrado, por supuesto, con la voz espeluznante y extraña que los lectores esperan de las historias de Ice Cream Man.

¡Buena suerte y ten cuidado con las cartas comodín!

El artista Martín Morazzo afirmó que «Me encantan los retos narrativos, así que se puede decir que siempre he estado muy satisfecho con Ice Cream Man. Ahora, tras más de 44 números, ¡es increíble que sigamos intentando cosas locas y nunca antes vistas!». Estas palabras resumen perfectamente lo que es este comic convertido en baraja. O esta baraja que cuenta una historia como si fuera un comic. The Mortal Coil Shuffle es una bendita maravilla. O maldita, viendo la temática de esta historia y en general de este comic.

Me vuela la cabeza asistir al desafío narrativo que supone contar una historia en 54 cartas, y que esta historia sea consecuente con la temática de Ice Cream Man, y con el formato elegido para contarla. De hecho, más allá de la curiosidad de esta baraja, lo realmente destacable es conocer a autores insatisfechos que buscan romper los límites de lo que un comic puede ser. Además, que Maxwell plantee una situación en la que se justifica completamente que la historia se cuente en una baraja me parece una genialidad más de este escritor único. Por supuesto, no hay finales felices y si mucho nihilismo y desesperación ante la destrucción de los cimientos en los que se ha construido nuestra civilización occidental moderna. En este caso, con la familia como institución que va a ser demolida hasta sus cimientos.

Martín Morazzo con el color de Chris O´Halloran está más constreñido de lo habitual con este formato de historia contada en una baraja de cartas. Excepto por un par de cartas especiales, Morazzo tiene que dubujar una única imagen por carta, dejando un espacio grande para el texto de Prince. Con todo, el conjunto es coherente con lo que estamos acostumbrados a leer en el comic «normal».

Comparto algunas cartas de este baraja maldita:

Ice Cream Man continúa con el empeño de sus creadores de ampliar las posibilidades narrativas y expresivas del mundo del comic. La idea de esta baraja me parece una genialidad. Por favor, más proyectos imaginativos como este.

PUNTUACIÓN:9/10

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