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Crítica de El método Knox de Michael Keaton

Me gusta mucho Michael Keaton como actor, y descubrir que también dirigía El método Knox, su última película, convirtió en obligado el pasar por el cine a ver qué tal.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

John Knox (Michael Keaton) es un asesino a sueldo al que le diagnostican una demencia en estado avanzado. Decide entonces pasar sus últimos días intentando redimirse ayudando a su hijo adulto (James Marsden), del que ha estado mucho tiempo separado. Pronto John encuentra en una carrera contra las autoridades, así como en el tictac del reloj de su propia mente, que se deterioran rápidamente.

Michael Keaton (Pensilvania, 1951) empezó como actor de comedia en películas Turno de noche (1982), Mr. Mom (1983) y Beetlejuice (1988). Alcanzó es estrellato mundial gracias a Batman (1989) y Batman Returns (1992) de Tim Burton. Keaton experimentó un resurgimiento en su carrera tras asumir un papel protagonista como actor en horas bajas en Birdman (2014), de Alejandro González Iñárritu, por la que ganó un Globo de Oro al Mejor Actor y una nominación al Oscar al Mejor Actor. Desde entonces ha actuado en dramas biográficos como Spotlight (2015), El fundador (2016), El juicio de los 7 de Chicago (2020) y Worth (2021). Keaton volvió al mundo de los superhéroes interpretando al Buitre en Spider-Man: Homecoming (2017), al tiempo que retomó sus papeles de Batman en The Flash (2023). Y este mismo año me lo pasé muy bien con Beetlejuice Beetlejuice (2024).

Para mi sorpresa descubro que El método Knox NO es la primera película de Keaton como director, ya que en 2008 dirigió Caballero y asesino, película que pasó completamente por debajo de mi radar. El método Knox cuenta con guion de Gregory Poirier, fotografía de Marshall Adams, montaje de Jessica Hernández y música de Alex Heffes. Se trata de una película de 114 minutos de duración que se estrenó en el Festival de Cina de Toronto en 2023, llegando ahora a nuestras pantallas.

Michael Keaton es John «Aristotle» Knox, un asesino a sueldo que fue militar durante la Guerra del Golfo y tiene además dos títulos universitarios. James Marsden es Miles Knox, el hijo de John que le hizo de lado hace más de 10 años cuando descubrió su profesión. Suzy Nakamura es la Detective Emily Ikari, que investiga un crimen que cree realizó John. Joanna Kulig es Annie, una prostituta que ve a John todos los jueves, Ray McKinnon es Thomas Muncie, compañero de John en los encargos, John Hoogenakker es Detective Rale, Lela Loren as Cheryl Knox, hija de Miles, Marcia Gay Harden as Ruby Knox, la ex-esposa de John, Dennis Dugan as Philo Jones and Jay Paulson as Detective Gelfuso. A destacar también el placer que es tener a Al Pacino en un pequeño papel, Xavier Crane, el responsable de los encargos de John.

El método Knox es una película que podríamos considerar de «vieja escuela», al tener una historia de género negro en el que el protagonista tiene que realizar un último trabajo que es además personal, antes de que pierda la cabeza debido a su enfermedad. Knox es el clásico personaje noir que vive alejado del sistema y ha vivido su vida con su propio código moral, centrado salirse siempre con la suya. Y le da la oportunidad a Keaton (como actor) de realizar un trabajo estupendo a partir de una enfermedad que le hace vivir confuso cada vez más tiempo. Comentaba al principio que Keaton es un actor que me encanta, pero este asesino con demencia le permite realizar muchos de los gestos, guiños y manierismos que llevamos viendo en sus personajes desde hace décadas. En todo caso, la película resalta el star-system de Keaton, ya que el mero hecho de tenerle a él de protagonista es suficiente para pagar por ver la película en el cine.

El Keaton director se muestra como un narrador eficaz que sabe contar la historia sin alardes ni elementos superfluos. Me llama la atención que un Michael Keaton de 73 años se ponga a dirigir una película sobre un hombre mayor que pierde la cabeza por culpa de la demencia, algo que supongo debe ser una preocupación para él como persona de edad avanzada que podría sufrir esa misma situación (esperemos que no). La película es una buena muestra de género negro y me ha resultado muy entretenida. Por cierto, cuando comentaba que es una película de vieja escuela me refiero también en que la historia se desarrolla por caminos lógicos, hasta el punto que el final de la historia me parece que está telegrafiado desde el momento en que aparece el hijo de John Knox en pantalla y le dice a su padre que necesita su ayuda. Esto no es para mi un problema, porque desde luego prefiero esto a la moda actual (te miro a ti, J.J. Abrams y a todos los de tu cuerda) de romper las películas con giros absurdos que rompen absurdamente la experiencia cinematográfica. El método Knox no necesita giros sorprendentes y absurdos, aunque su final sea inevitable, en mi opinión acierta en todo lo que plantea.

El resto del reparto creo que son también eficaces y contribuyen a que la película tenga un carisma estupendo. Por supuesto James Marsden, cuyo personaje acaba siendo más parecido a su padre de lo que a él le hubiera gustado. Y por supuesto, es un lujo contar un Al Pacino que está espectacular simplemente por estar en pantalla. Como digo, El método Knox es una película en que todos los aspectos, el diseño de producción, la música, la fotografía, etc… están perfectos y ayudan a contar la película de la mejor forma posible.

El método Knox me parece una muy buena película que me ha entretenido. En realidad no se le puede pedir más a una película de este tipo. No me va a cambiar la vida ni tampoco lo pretende. Y tengo que reconocer que me ha gustado esta nueva faceta de Michael Keaton. Si se anima a volver a dirigir, creo que pasaré por taquilla encantado. Ojalá se estrenen más películas de «serie media» similares a ésta.

Comparto el trailer de la película:

El método Knox es una buena película bajo cualquier punto de vista, que me ha entretenido a pesar que el final resultaba inevitable.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Cualquier menos tú de Will Gluck (Movistar+)

No soy demasiado fan de las comedias románticas, pero aprovechando mi suscripción a Movistar+ he aprovechado para ver Cualquiera menos tú, película de Will Gluck planteada para el lucimiento de los guapísimos y carismáticos Sydney Sweeney y Glen Powell.

PUNTUACIÓN: 7/10

Bea y Ben se conocen y parecen la pareja perfecta, pero tras una increíble primera cita sucede algo que enfría su fuerte atracción, hasta que meses después ambos se encuentran inesperadamente en una boda en Australia. Obligados a verse, y a pesar de su rechazo mutuo, por conveniencia para ambos deciden fingir que son una pareja. (FILMAFFINITY)

Cualquiera menos tú es una comedia romántica dirigida por Will Gluck, conocido por ser el director de las películas de Peter Rabbit. Gluck escribe el guion junto a Ilana Wolpertm que escribió la historia original. La película de 103 minutos de duración cuenta con fotografía de Danny Ruhlmann, montaje de Tia Nolan y Kim Boritz-Brehm y música de Este Haim y Christopher Stracey. Rodada en Australia, contó con un presupuesto de 25 millones de dólares. Teniendo en cuenta que recaudó 220 millones en taquilla, es uno de los grandes éxitos de este 2024.

La película está construida a partir de su pareja protagonista, formada por los guapísimos Sydney Sweeney como Beatrice «Bea» Messina y Glen Powell como Ben. En el resto del reparto tenemos a GaTa como Pete, el mejor amigo de Ben. Alexandra Shipp es Claudia, la hermana de Pete, que se casa con Halle Spence (Hadley Robinson), la hermana de Bea. Michelle Hurd y Bryan Brown interpretan a los padres de Claudia y Pete, mientras que Dermot Mulroney y Rachel Griffiths son los padres de Bea y Halle. Darren Barnet como Jonathan, hasta hace poco prometido de Bea, Charlee Fraser como Margaret, ex novia de Ben, y Joe Davidson como Beau, actual pareja de Margaret, completan el reparto.

Cualquiera menos tú es una película bastante típica con un enredo un poco tonto que provoca que dos personas que parecían destinados el uno para la otra se separen y se encuentren casualmente meses después con motivo de la boda de unos familiares/amigos. Lo que empieza como una guerra abierta entre ambos acabará en un romance emocionante (para ellos). En este contexto, no creo que decir que la película acaba bien para los protagonistas sea un spoiler. Dentro de los convencionalismos del género de la comedia romántica, la película cumple con todos los puntos esperables de este tipo de historias.

Sin embargo, mientras veía la película no podía dejar de pensar en lo guapísimos que son los protagonistas Sydney Sweeney y Glen Powell. La película muestra a dos actores que comparten una química estupenda rivalizando a ver quién aparece en pantalla más guapo, cachas (él), voluptuosa (ella), elegantes y atractivos. En ese sentido, Cualquiera menos tú es un festín para los ojos de los espectadores, con un despliegue de belleza física que se contagia al resto del reparto y que seguro va a dejar satisfecha a la audiencia de este tipo de cine.

La película también juega la baza de situar la historia en un sitio vistoso como es Sidney, con varias escenas con vistas a su mítica ópera. La idea de ver un espacio diferente al de nuestras vidas rutinarias también es un factor que sumar al entretenimiento. Otro elemento a su favor es el de la diversidad, dado que la boda a la que van a asistir los protagonistas es la de dos mujeres. A lo que hay que sumar que los padres de una de las novias está formado por una pareja con diversidad racial. Esto es otro tick que una película de Hollywood sin duda tiene en cuenta a la hora de realizar el casting y escribir el guion. En mi caso, creo que estos factores de diversidad no perjudican a la película. Ni la benefician, en realidad, pero no hay duda que si se han incluido es precisamente para no ser tachada de «falta de diversidad» por los odiadores profesionales habituales.

Cualquier menos tú no exige un despliegue actoral sobresaliente. Pero si me recuerda que el cine es ante todo un medio visual. Y aunque hay mucho influencer y político «progresista» que insiste que lo importante es la «diversidad» y resaltar lo no-normativo, en realidad el público SI queremos ver a gente guapa y cachas mostrando lo guapos y carismáticos que son. Sydney Sweeney y Glen Powell son guapos, son exuberantes y la cámara les quiere. De hecho, si la película triunfa es precisamente por tenerles a ellos de protagonistas y no a otros actores.

Por mucho que nos digan que da igual, esta película con una actriz menos «potente» que Sweeney no hubiera sido igual de atractiva. Y lo mismo pienso sobre Powell, un actor que está on-fire tras Top Gun Maverick (la película que le lanzó a la fama), Twisters o Hit-Man: asesino por casualidad. Y aparte que Powell sea mejor o peor actor (desde luego malo no es), lo que veo es un actor muy inteligente que está sabiendo elegir muy bien sus proyectos. Lo mismo puede decirse de Sydney Sweeney, que ha sabido crecer hasta ser mucho más que una cara bonita, empezando a producir sus propias películas. Ambos tienen un carisma bestial y han acertado en juntarse para esta comedia romántica. Tras ver varias películas suyas, están en la categoría de actor que sólo por aparecer en una película van a provocar que me plantee ver la película en cuestión. Algo que no todos los actores actuales pueden decir.

Y tampoco es que quiera fliparme demasiado, porque Cualquiera menos tu me hizo pasar un buen rato, en el que estuve con la sonrisa en la cara la gran mayoría del tiempo. Pero no es que sea especialmente sorprendente, novedosa o divertida, cumpliendo en todo momento con una corrección extrema. En todo caso, una película de este tipo no aspira a cambiarle la vida a nadie, sino más bien en hacer pasar a su audiencia 100 minutos entretenidos que nos distraigan de los problemas del mundo real. Y no consigue. Tampoco hay que pedirle más.

Comparto el trailer de la película:

Cualquiera menos tu me ha parecido una comedia entretenida que triunfa a la hora de resaltar los motivos que pueden hacer de Sydney Sweeney y Glen Powell las próximas grandes estrellas de cine de Hollywood.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Anora de Sean Baker

Aprovechando la Fiesta del Cine he visto Anora, la película de Sean Baker que ganó la Palma de Oro a Mejor película en el pasado Festival de Cannes.

PUNTUACIÓN: 8/10

Anora, una joven prostituta de Brooklyn, tiene la oportunidad de vivir una historia a lo Cenicienta cuando conoce e impulsivamente se casa con el hijo de un oligarca ruso. Cuando la noticia llega a Rusia, su cuento de hadas se ve amenazado, ya que los padres parten hacia Nueva York para intentar conseguir la anulación del matrimonio.

Sean Baker (Nueva Jersey, 1971) es un cineasta estadounidense. Es conocido por dirigir largometrajes independientes sobre la vida de personas marginadas, especialmente inmigrantes y trabajadoras del sexo. Entre sus películas destacan Take Out (2004), Starlet (2012), Tangerine (2015), The Florida Project (2017), Red Rocket (2021). Con Anora, su última película, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2024.

Baker produce, escribe y dirige Anora, una película de 6 millones de presupuesto y una duración de 139 minutos que cuenta con Fotografía de Drew Daniels, montaje de Sean Baker y música de Matthew Hearon-Smith.

En el reparto tenemos a Mikey Madison como Anora «Ani» Mikheeva, una stripper que conocerá a Ivan «Vanya» Zakharov (interpretado por Mark Eydelshteyn), el rico hijo de un oligarca ruso. Yura Borisov es Igor, un esbirro ruso contratado por Toros (Arren Karagulian) para cuidar de Vanya. Vache Tovmasyan es Garnick, otro esbirro armenio contratado por Toros. Aleksei Serebryakov interpreta a Nikolai Zakharov, el padre de Vanya, mientras que Darya Ekamasova es Galina Zakharova, la madre de Vanya. Por último, Lindsey Normington es Diamond, una stripper que compite con Ani por los clientes.

Anora ha sido una sorpresa super positiva. Sean Baker plantea una película partida en dos, lo cual me ha resultado sorprendente, al conseguir que no supiera nunca qué iba a pasar a continuación. En la primera parte vemos como Any conoce a Vanya en su club de striptease y empiezan unos días de sexo y desenfreno. La sinopsis habla de una historia a lo Cenicienta, pero para mi el equivalente más adecuado sería el de Pretty Woman, al tener a un niñato ruso pagando a la joven «bailarina exótica» para que pase una semana con él. Y tengo que reconocer que debo estar haciéndome mayor, porque esta parte en la que una gran parte del metraje es para verles follando llegó a parecerme un poco gratuita en la forma en que vemos a la actriz desnuda. En esta parte me gusta que se quita el elemento romántico de las historias clásicas, por ejemplo la Pretty Woman antes mencionada, al mostrar a un niñato asquerosamente rico haciendo lo que quiere y consiguiendo cumplir sus deseos más chorras. Deseos que son más bien simples, porque sólo quiere jugar a videojuegos, follar e irse de fiesta con sus amigos. El elemento transaccional está siempre presente, así como la ausencia de «amor».

Por suerte, la película cambia totalmente de registro a partir de que la pareja se casa en Las Vegas durante un fin de semana de excesos, y los empleados de los padres de Vanya (que se supone que tienen que controlarle) descubren lo que ha hecho el niñato a sus espaldas. Esta segunda parte está llena de situaciones super divertidas que me rompían completamente las expectativas. Y tiene mucho mérito por parte de Sean Baker, porque estas situaciones en las que se ve envuelta Anya en realidad son super turbias y en otra película que podrían haber tenido un giro violento y/o dramático. Porque hablamos que los empleados de los padres de Vanya quieren forzar a Anya para que anule el matrimonio antes que los padres de Vanya lleguen desde Rusia. Y cuando hablamos de «oligarcas rusos» lo primero en que piensas es en MAFIA rusa, con todas las connotaciones violentas que se quieran imaginar. Sin embargo, el tono de farsa y comedia me parece un acierto absoluto, con una historia que no deja de provocar giros alocados e inesperados.

Anora se una a la moda de películas americanas en la que una gran parte de la película no está dialogada en inglés, alternando el ruso y el armenio. Algo lógico si pensamos que Vanya habla muy mal inglés y los empleados son todos de descendencia rusa. Esto ayuda a reforzar la idea de película inesperada, y también del crisol de nacionalidades que existen en los actuales Estados Unidos. Para ser una película larga de más de dos horas que exige leer los diálogos una gran cantidad de metraje, la película nunca se hace larga y me ha resultado super entretenida. Comento en muchas ocasiones que diferente no es mejor, pero en el caso de Anora la verdad es que me ha dado una novedad y un tono que me han gustado mucho y me han parecido un soplo de aire fresco.

La protagonista Mikey Madison como Anora «Ani» me parece que está muy bien, empezando porque supongo que en su vida real no habla ruso ni tiene los modales de una choni poligonera. En lo que Madison acierta es en conseguir que empaticemos con ella, por ejemplo con las escenas hablando con sus compañeras de profesión en el club o con su jefe, mostrando una joven que incluso teniendo una profesión atípica, puede estar llena de humanidad y de normalidad. Dentro de eso, su papel es super over-the-top e implica estar en muchos momentos gritando e insultando a sus secuestradores, pareciendo en ocasiones más peligrosas que ellos. Eso en la segunda parte, porque en la primera está más tiempo desnuda que vestida, bailando y comportándose como una prostituta. Y esto me lleva a la percepción (realidad) que por mucho feminismo que se diga de cara a la galería, en realidad está más claro que nunca que para que una actriz destaque en el actual show-business americano tiene que aceptar papeles sexuales que exigen que muestren carne primero que todo. No hay más que ver a Emma Stone el año pasado con Poor things o hace apenas un mes con Demi Moore y Margaret Qualley en La sustancia. Y me parece de una hipocresía bestial.

El resto del reparto me parece que cumple de maravilla lo que la historia y lo que el director Sean Baker necesitaba de ellos. Empezando con el niñato Vanya, que deja claro lo que es, un mierdecilla asqueroso que nunca ha dado un palo al agua ni lo va a dar, y que se enamora con la misma velocidad que se emborracha. Toros, el encargado de controlar a Vanya en Nueva York, y Garnick, uno de sus empleados, son super divertidos. Y muestran os problemas que sufre la gente corriente que tiene que lidiar con tener que limpiar la mierda que va dejando Vanya en su vida de fiesta y desenfreno. Junto a ellos, Igor parece el típico machaca, pero inesperadamente es una persona con más empatía y preocupación por Vanya de lo que hubiera podido pensar tal y como empieza la movida en que se ven involucrados. Anora igual no es una película en la que puedas decir «whoa, que interpretaciones prodigiosas», pero creo que todo lo que vemos está bien planteado e interpretado. En realidad no se le puede pedir más.

Luego está la eterna polémica de los premios. Porque ya digo que Anora me ha gustado mucho, y el elemento de comedia inesperado hace que la historia sea fresca y diferente. Aparte, en estos tiempos actuales imagino que plantear una historia que rompe la versión romántica de Pretty Woman me parece que está bien sobre todo que si pensamos desde un punto de vista realista, todo lo que vemos en Anora es más factible que pase en el mundo real que la historia de Julia Roberts y Richard Gere. De hecho, no me extrañaría que Sean Baker conociera una historia así en el mundo real y le inspirara a escribir este guion.

Dicho esto, que Anora ganara la Palma de Oro a Mejor película en el pasado Festival de Cannes no se si habla muy bien ¿demasiado? de esta película, o en realidad destaca lo malas que debían ser el resto de películas del certamen francés. En positivo, creo que si vi esta película precisamente por el impulso mediático que Anora tuvo gracias a ese premio. Un premio que seguro contribuyó a que la película tuviera distribución, por lo que en este caso seguro no me voy a quejar.

En un mundo del entretenimiento que parece que todo son repeticiones de los mismos patrones, me ha gustado ver una película que me divirtiera y me tuviera sin saber qué iba a pasar a continuación. Me lo pasé muy bien con Anora. Si podéis, animaros a verla.

Comparto el trailer de esta película:

Menudo sorpresón me ha llevado con Anora. La recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Apocalipsis Z: El principio del fin, de Carles Torrens (Prime Video)

Leí hace media vida Apocalipsis Z del escritor Manel Loureido. Poder ver una adaptación de la novela en Prime Video me devolvió muchos recuerdos, por lo que su visionado fue obligado. Aquí tenéis mis impresiones de Apocalipsis Z: El principio del fin, dirigida por Carles Torrens.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Una especie de rabia que transforma a la gente en criaturas agresivas se extiende por todo el planeta. Manel se aísla con su gato en su casa de Galicia, recurriendo a su ingenio para sobrevivir. Pronto tienen que salir a buscar comida, por tierra y mar, encontrándose con todo tipo de peligros, comenzando un viaje de supervivencia física y emocional, con acción, tensión, infectados rabiosos… y un malhumorado gato. Adaptación cinematográfica del best-seller de Manel Loureiro.

Apocalipsis Z está dirigida por Carles Torrens, con guion de Ángel Agudo, basado en Apocalipsis Z de Manel Loureiro. La película de 112 minutos de duración cuenta con fotografía de Elías M. Félix, montaje de Luis de la Madrid y música de Federico Jusid. Parte de la gracia de la película es ver algunas de las localizaciones en Vigo y Pontevedra. Además, la película se rodó en localizaciones de Barcelona.

En el reparto tenemos a Francisco Ortiz como Manel, José María Yazpik como Pritchenko, Berta Vázquez como Lucía, María Salgueiro como Sor Cecilia, Amalia Gómez como Gabriela, Marta Poveda como Belén, Iria del Río como Julia, Oriol Ruiz como Mario y Yuri Mikhaylychenko como Ushakov.

Compré la novela de Manel Loureido en el lejano 2007 y la devoré casi de una sentada. La soledad que siente el narrador era palpable en las páginas, y su diario de cómo iba enfrentándose a la epidemia zombi me enganchó de mala manera. Es una pena que nada de esto se haya reflejado en la película. Y ese sería el calificativo con el que me quedé tras ver la película. PENA. Pena por una película que es entretenidilla pero que no parece entender ni desde luego trasmitir la claustrofobia del protagonista, su soledad y casi paranoia, modificando numerosos sucesos de la novela por otros que no pueden ser más rutinarios dentro del género zombi.

Me pareció que Apocalipsis Z tuvo cierta gracia cuando muestran algunas localizaciones de Vigo y Pontevedra que conozco y por las que he pasado cuando estuve por la zona por motivos de ocio o trabajo. Por la parte de «cine de zombis español», me gusta que se cambien las típicas localizaciones americanas. Pero en realidad es lo único bueno que se me ocurre de esta película. Porque si no recuerdo más, el protagonista al principio de la novela está en su casa particular, no vive en una urbanización cerrada como se ve en la película. Una urbanización y unos sucesos allí que resultan super neutros y sin chispa, como en general todo en la película.

Estoy un poco dividido con Francisco Ortiz, el protagonista de la película. Por un lado creo que Ortiz tiene presencia en pantalla, lo que es bueno. Y me sugiere que con un guion mejor la cosa hubiera podido estar mucho mejor. Porque su Manel no puede ser más olvidable por un guion al que le falta chispa por todas partes. O a lo mejor no es un problema de «chispa», sino de calidad. Está claro que la narración en primera persona del libro provocaba que te metieras en su cabeza y conectaras desde el minuto uno. Y una narración en voz en off es imposible hoy en día. (En realidad no se por qué, pero tengo claro que es algo que ni se plantea). Pero las situaciones que se plantean, siendo correctas son de lo más insulsas. Esto afecta al protagonista, pero en general es un problema que sufren todos los personajes de la película.

En realidad, habría que reconocer que quizá una parte del problema viene porque esta adaptación del libro de Loureido llega demasiado tarde. En los últimos 10 años hemos tenido zombis de todos los colores y tamaños, y en su mayoría mucho mejores que estos gallegos. Una dirección funcional y sin imaginación impide que veamos momentos realmente memorables. Casi parece que el director y los productores pensaron que con mostrar un plano del puente sobre la Ría de Pontevedra vacío mientras pasa el protagonista, con eso ya era suficiente para que la película fuera un éxito. Y no es el caso, claro. Para ser una película de casi 2 horas no vemos apenas a los zombis. Como parece que se han puesto de moda, la película opta por una versión «zombi corredor», lo cual a priori no es bueno ni malo, aunque sin duda sea un guiño a lo más comercial. La clave de estos zombis estaría en ver cómo son utilizados en pantalla. Y visto lo mal narrado que están las apariciones de los zombis y la nula intensidad o sensación de terror, asco o gore, lo único que nos queda es el aburrimiento. Visto lo visto, casi hubiera sido mejor que hubieran limitado aún más la aparición de los muertos vivientes, y guardar su presupuesto para una escena o dos realmente potentes. Pero no es el caso.

Me está pasando con cierta frecuencia el ir a ver una película con ganas que me guste y salir un poco (bastante) decepcionado. Viendo el no-final de la película, tengo claro que los planes de Prime Video pasan por hacer una franquicia de películas. Pensando en el conjunto, también creo que la idea es que la franquicia sea más bien baratita. Visto lo rutinario que ha resultado todo, con una falta de calidad, habilidad o imaginación (algo que me ha dejado muy loco), creo que casi sería mejor que NO hicieran las dos siguientes películas.

Incluso en películas que NO me gustan, por ejemplo en La sustancia de Coralie Fargeat, puedo apreciar un plano alucinante, una banda sonora que funciona o una idea imaginativa bien transmitida visualmente. También la personalidad del creador. En Apocalipsis Z lo he visto todo tan plano, mediocre y televisivo en el peor sentido posible, que este visionado ha sido un jarro de agua fría. Y hablaba de productores demandando que la película fuera «baratita». Pero en realidad no es un problema de presupuesto, sino de calidad, de saber hacer. Y lamentablemente, no lo he visto por ninguna parte. Qué pena.

Comparto el trailer de la película:

La primera película de Apocalipsis Z me ha parecido correcta en el mal sentido. No es que haya nada realmente malo, pero tampoco hay nada especialmente destacable.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Jurado nº 2 de Clint Eastwood

El estreno de una nueva película de Clint Eastwood es siempre un acontecimiento cinematográfico que no quiero dejar de disfrutar en pantalla grande. Hoy quiero recomendar la excelente Jurado nº2.

PUNTUACIÓN: 8/10

Justin Kemp, un hombre de familia, mientras forma parte de un jurado en un juicio por asesinato de alto perfil, se encuentra luchando con un serio dilema moral… uno que podría utilizar para influir en el veredicto del jurado y potencialmente condenar (o liberar) al asesino acusado.

Si Wikipedia no me engaña, Jurado nº 2 es la 40ª película dirigida por Clint Eastwood a lo largo de más de 50 años de carrera como director. Como actor son muchos más. El director de 94 años ha afirmado que esta puede ser su última película como director. Eastwood tiene toda una vida de logros como director y actor. Ha recibido cinco Oscar, cinco Globos de Oro, un Screen Actors Guild Award y cinco People’s Choice Awards. Sin duda estamos ante uno de los grandes directores de la historia y para mi el visionado de sus películas es obligada, como me pasa con Martin Scorsese, Woody Allen o Steven Spielberg.

Jurado nº 2 ha contado con un guion original de Jonathan Abrams. La película de 114 minutos de duración y un presupuesto de 30 millones de dólares cuenta con fotografía de Yves Bélanger, montaje de David S. Cox y Joel Cox, y música de Mark Mancina. En el reparto encontramos a Nicholas Hoult, Toni Collette, Chris Messina, Zoey Deutch, Kiefer Sutherland, Gabriel Basso, J. K. Simmons, Leslie Bibb, Cedric Yarbrough y Adrienne C. Moore entre otros.

Jurado nº2 es el ideal al que todos los amantes del buen cine podemos aspirar. Tenemos una estupenda película que presenta un interesante problema moral que debe ser resuelto por personas falibles, contada de forma brillante y al mismo tiempo sin artificios. Con personajes que se sienten personas reales que simplemente viendo su rostro entiendes el drama que están viviendo en su interior. Es que todo en esta película está bien.

Clint Eastwood es un maestro que ha refinado su estilo de forma brillante eliminando todo lo superfluo para centrarse en la mirada de las personas, consiguiendo momentos super dramáticos gracias a una narrativa espectacular. Jurado nº2 es un drama judicial en el que 12 personas tienen que decidir si una persona que parece culpable lo es, mandándole a prisión el resto de su vida. Es curioso que el género judicial se construyó con historias que planteaban un misterio y confiaban el final normalmente a un giro o un golpe de genialidad del abogado defensor (o del fiscal) que conseguía que la verdad saliera la luz y se hiciera justicia. En este mundo cínico y descreído actual, Eastwood no plantea un misterio, ya que las cartas están sobre la mesa desde el primer día de juicio, ni la historia ejecuta ningún giro super loco en su recta final. Los sucesos se conocen, y la clave está en saber qué va a hacer un hombre que sabe que el acusado es inocente. ¿Confesará su papel en la muerte de la mujer, aún a riesgo de poder terminar él en prisión? ¿O callará para no ver amenazada una vida que por fin parece que le está dando alegrías? En medio del cine panfletario y las historias maniqueas, tener películas con esta complejidad emocional y moral supone un soplo de aire fresco.

Me parece curioso como en medio de este mundo cínico y descreído, parece que Eastwood a pesar de todo sigue confiando en las instituciones públicas, incluso a pesar que colocar el factor humano parece dirigirlas a una solución imperfecta. De hecho, vemos un video en el que los jurados aprenden que la posibilidad de tener un juicio con jurado es uno de los pilares de la democracia americana. Frente a las historias que estamos acostumbrados a ver en televisión, me ha gustado mucho ver como debido a la falta de medios materiales o el cansancio de los policías, un caso de asesinato se intenta cerrar de la forma más rápida posible sin estudiar todas las posibilidades. No porque los funcionarios sean malas personas o incompetentes, sino porque probablemente están pensando en llegar a casa lo antes posible. Con estos mimbres, uno pensaría que Eastwood pensaría que la sociedad americana no tiene salvación, pero detalles como ver a la fiscal y el abogado defensor «discutiendo» en el juzgado para luego tomarse una copa juntos porque son amigos de la universidad nos muestra que también son las personas las que pueden actuar de forma moral intentando hacer lo correcto.

El reparto de Jurado nº 2 me parece espectacular. Nicholas Hoult es un gran actor que se sale a lo largo de toda la película con un personaje que es mostrado de forma compleja y magistral. La forma en que transmite la culpa que siente me parece alucinante, como lo es la historia en la que intenta convencer al jurado para que declaren no culpable a un acusado que lo tiene todo en su contra. Toni Collette está también estupenda como la fiscal cuya reelección depende de conseguir la condena del acusado, pero que en su corazón siempre ha buscado hacer lo correcto para ayudar a su comunidad. Y en realidad, como decía al principio, es que todos los actores lo hacen maravillosamente bien con los papeles que interpretan. Tener además a actorazos como Kiefer Sutherland y J. K. Simmons, aunque sea en papeles secundarios con pocos minutos en pantalla, es otro elemento que consigue elevar una película en la que la clave son las decisiones que tienen que tomar los protagonistas a partir de situaciones ambiguas que no ofrecen la posibilidad de un final feliz. No para todos. La forma en que Eastwood pone el foco en las personas, en sus flaquezas pero también en como es gracias a gente como ellos la sociedad funciona, me parece otro de los elementos más interesantes de la película. Y en general, de su filmografía más reciente.

Otro elemento que me ha gustado de Jurado nº2 es la forma en que Eastwood consigue que la película resulte interesante y me tuviera enganchado de principio a fin. A pesar de que como digo en realidad no hay sorpresas ni giros revolucionarios, al acabar todo de la forma en que parecía que podía hacerlo. Huyendo se soluciones simplistas porque el mundo real no lo es. Y potenciando la dificultad de actuar de forma moral cuando te juegas toda una vida de felicidad. Los roles de «buenos» y «malos» quedan también desdibujados en la película. O mejor, la sensación es que quien parecía que se movía por el interés acabará siendo la persona que intente hacer lo correcto. Y quien parecía el héroe quizá resulte no serlo.

En ese sentido, la forma en que Eastwood elige terminar la película me parece magistral también, resaltando la idea que no existen los finales mágicos sino personas actuando como creen mejor. Lo malo es que a menudo es pensando de forma egoísta en lo que es mejor para ellos, no en lo mejor para la comunidad.

Jurado nº2 me ha gustado mucho y me ha parecido perfecta. Me ha entretenido durante casi dos horas y me ha ofrecido una película que me hizo pensar en lo que yo haría en un caso como ese. Y posiblemente mis acciones no serían muy diferentes de las del protagonista. Cuando disfruto con una buena película con una historia que se siente real con un dilema importante, interpretada por actores estupendos, no puedo más que levantarme y aplaudir.

Que Clint Eastwood haya hecho esta película con 94 años me parece un pequeño milagro. Y se que se ha comentado que esta puede ser su última película, pero me gustaría que la salud le acompañe y dentro de un año o así se encuentre aburrido en su casa y decida que aún le queda una historia por contar. Si no lo es ya, deberían nombrar a Clint Eastwood Patrimonio Cultura del la Humanidad. Que gozada es poder disfrutar su trabajo una vez más.

Comparto el trailer de la película:

Jurado nº 2 es una película excelente que nos muestra un tipo de cine inteligente y maduro que debería ser visto por todo el mundo. Ojalá podamos disfrutar mucho más tiempo de la maestría de Clint Eastwood.

PUNTUACIÓN: 8/10

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