La guinda a mi viaje a Edimburgo fue conseguir una copia firmada de Push the wall: My life, drawing and the art of storytelling de Frank Miller, un libro en el que el maestro habla de su vida, sus influencias y el proceso creativo que le ha convertido en un icono del comic mainstream USA. Un libro imprescindible para los amantes de los comics de Miller.
PUNTUACIÓN: 9.5/10
CONOCES A BATMAN.
¿PERO CONOCES A FRANK MILLER?
En Push the Wall, Frank Miller narra la creación de sus obras más emblemáticas, como Sin City, 300, Ronin, Daredevil, Wolverine y, sobre todo, Batman: El regreso del Caballero Oscuro, que, junto con Batman: Año Uno, sirvió de base para todas las adaptaciones cinematográficas y animadas de Batman de los últimos cuarenta años.
Miller revela cómo consiguió sus primeras oportunidades, cómo volcó su propia vida en sus personajes de oscuro realismo, cómo luchó contra la censura de los cómics a principios de la década de 1980 y cómo introdujo la narrativa al estilo manga entre los lectores estadounidenses una década antes de que el anime y el manga populares comenzaran a abrirse paso en la cultura pop. Miller transformó la forma de contar historias en los cómics y así es como lo hizo.
Push the Wall es una clase magistral sobre el arte de contar historias y una mirada íntima a la mente y la vida de un genio creativo. Con más de una docena de ilustraciones, seleccionadas de momentos clave de la obra de Miller y organizadas en torno a las dieciséis lecciones que más significaron para él, este libro nos descubre al hombre que hay detrás de algunas de las historias más emocionantes de nuestra época.
Frank Miller (Olney, Maryland, 1957) es uno de los talentos creativos fundamentales de los años 80 y 90 que impulsó el mundo del comic USA a nuevos niveles de calidad y originalidad. Trabajó en Daredevil entre 1979 y 1983, una etapa que le catapultó a la fama y en la que pasó de ser sólo dibujante a autor completo., y en la que creó a Elektra y a los villanos de La Mano. Volvió a Daredevil en 1986, para Daredevil: Born Again, la historia definitiva del personaje junto al dibujante David Mazzuchelli. Posteriormente, redefinió a Batman con la miniserie Batman: El regreso del Caballero Oscuro (1986) y Batman: Año Uno (1987), de nuevo con David Mazzuchelli.
Miller también escribió series de creación propia al margen de las grandes franquicias de superhéroes: Ronin (1983-1984), Sin City (1991-1992), 300 (1998), Give me liberty (1990-2007) con Dave Gibbons, Hard Boiled (1990-1992) con Geoff Darrow. Como respuesta a los ataques a Nueva York del 9/11, Miller creó Holy Terror (2011), su obra más polémica.
La trayectoria cinematográfica de Miller incluye la redacción de los guiones de RoboCop 2 y RoboCop 3, compartir la dirección con Robert Rodríguez en Sin City y Sin City: Una dama por la que matar, producir la película 300 y dirigir la adaptación cinematográfica de The Spirit. Sin City obtuvo una nominación a la Palma de Oro.
Los cómics de «Sin City» han obtenido numerosos premios, entre ellos dos premios Harvey a la «Mejor obra gráfica original» en 1998 y a la «Mejor serie en curso» en 1996; y seis premios Eisner, entre los que se incluyen los de «Mejor guionista y dibujante», «Mejor reedición de novela gráfica», «Mejor dibujante», «Mejor diseñador de portadas», «Mejor serie limitada» y «Mejor relato corto». En 2015, Miller fue incluido en el Salón de la Fama de los Premios Will Eisner por su trayectoria profesional y sus contribuciones al sector.
Frank Miller es un icono del mundo del comic USA. Tiene demasiados comics que son obras maestras absolutas que redefinieron de una manera u otra la forma en que se realizaban los comics en los años 80 y 90. Hay muchos autores que tienen una gran obra que merece el reconocimiento absoluto de medio. Jeff Smith con Bone, Stan Sakai con Usagi Yojimbo, Bryan Lee O’Malley y su Scott Pilgrim, Paul Chadwick con Concrete. Además de Daredevil y Batman, Miller creó Ronin, Sin City, 300, Give me liberty, entre otras. Qué barbaridad.
Además, la obra de Miller ayudó a cambiar la forma en que el público en general percibía a los comics. Medio creativo que nunca fue únicamente «para niños» pero que necesitaba el empuje creativo que Miller, Alan Moore y tantos otros generaron en los años 80. Calificado a si mismo como «libertario», Miller ha sido una firme defensor contra la censura en los comics, ayudando y financiando al Comic Book Legal Defense Fund.
En sus últimos años, tengo que reconocer que no conecto con la obra de Miller. Pero eso no significa que no valore todo lo que nos ha dado a los amantes del noveno arte. Por eso la compra y lectura de este libro era obligada. Y la he disfrutado de principio a fin.
Quizá lo más llamativo de Push the wall es que no es una biografía al uso, ya que Miller está más interesado en compartir lo que para él son los aspectos más interesantes de su forma de contar historias. Sobre todo en los capítulos iniciales si habla en bastante profundidad de su vida en Vermont antes de mudarse a Nueva York para ser un profesional de los comics, y sus primeros años en los que sufrió hambre y penurias hasta que Neal Adams empezó a ayudarle corrigiéndole de forma dura, para luego conseguirle los primeros trabajos pagados antes de empezar a trabajar para Marvel. De alguna manera, Miller afirma que este libro es la forma de reparar lo que Adams hizo por él, al transmitir sus conocimientos a la siguiente generación de artistas.
Miller habla de la creación sus obras más populares, y es super interesante. Por ejemplo sus conversaciones con Jenette Khan (Editora en Jefe de DC), a la que pidió para Ronin además de libertad creativa, mejorar la impresión, el tipo de papel y el color. Miller estaba obsesionado con el comic europeo y querí crear una obra que pudiera mirarles de tu a tu. Pensando en que Ronin lleva reimprimiéndose a lo largo de todos estos años, diría que lo consiguió. Incluso a pesar de que Ronin en su momento fue considerada un fracaso de ventas, al no alcanzar las cifras esperadas. En perspectiva, Miller no sólo creó un trabajo super icónico que era arriesgado e innovador, abrió la puerta a la mejora de la calidad de un medio que hasta ese momento era impreso de la forma más barata y cutre posible.
Pero casi es más interesante leer las partes personales en las que habla de los artistas que le influyeron, algo a lo que dedica una gran parte de este libro. También me flipa como la apertura en Nueva York en 1981 de la tienda de Forbidden Planet le abrió las puertas a Miller y a sus amigos y colaboradores de estudio, al mundo del comic europeo y japonés. Descubrir a Moebius o el Akira de Katsuhiro Otomo, por no hablar del Lone Wolf & Cub de Kazuo Koike y Goseki Kojima le volaron la cabeza a Miller.
En el libro habla también de su paso por Hollywood y del rodaje de Robocop 2, película de la que Miller escribió el guion y que sufrió múltiples reescrituras y cambios sobre la marcha. Miller habla en positivo de esta experiencia, entendiendo el aspecto colaborativo del mundo del cine y aceptando que todas las presiones y cambios que le pedían eran una forma de enseñanza de cómo moverse en ese mundo. También se extiende en el rodaje de Sin City con Robert Rodríguez, a pesar de que Miller creó Sin City con la idea que era una obra única que no podía ser adapatada a otros medios. Se equivocaba. La energía contagiosa de Robert Rodríguez, que luchó para que Miller fuera acreditado como co-director, y la colaboración con los actores marcó también a Miller.
Todo lo que nos cuenta Miller es super interesante. Me ha encantado. Y quizá el único pero que le puedo poner es que el libro tiene apenas 200 páginas y se lee en un suspiro. Apenas una sentada. Y te das cuenta que Miller deja grandes huecos en su vida novelada. Por ejemplo, si explica en un par de líneas que su paso por California le puso en contacto con lo mejor y lo peor del mundo del cine, y acabó convertido en un alcohólico que abusó de las drogas, el sexo y todo lo que nos podamos imaginar. Durante años me he preguntado los motivos por los que su apariencia es tan delgada y frágil, apareciendo casi encorvado en sus apariciones, y el libro no acaba de aclarar los motivos. Dentro que sí dice explícitamente que sus años en Hollywood fueron un exceso de alcohol y drogas.
Miller habla de Robocop 2, pero no comenta nada de Robocop 3, cuyo guion también es suyo. E imagino que lo hizo porque cobró un gran cheque con muchos ceros, pero hubiera estado bien que al menos hubiera hecho una mención al respecto. Miller comenta que se convirtió en director único con la película de The Spirit. Pero no comenta nada sobre el tremendo fracaso que fue la película o que usó una tecnología que el público ya consideraba obsoleta.
Tampoco habla de su divorcio con Lynn Varley, de la que ni siquiera dice que fue su esposa y a la que sólo nombra creativamente, llenándola de halagos. Imagino que sucedió en estos años convulsos y llenos de excesos de Miller, pero igual hubiera sido más valiente reconocer sus fracasos personales. Dentro que este libro no va tanto del aspecto personal de Miller, sino en cómo su vida y sus enseñanzas le dieron las herramientas para crear sus comics más populares. De alguna manera, este libro no va de la vida de Miller, sino de su proceso creativo y su obra más importante.
Me encanta que Miller se considere antes de nada un contador de historias, y todas sus enseñanzas pasen primero de todo por contar una historia de forma clara y entendible para los lectores. También la idea de tomar riesgos creativos y de aprender de las equivocaciones, pero siempre buscando la excelencia mediante la creación de una personalidad única.
Me hubiera gustado que Miller hubiera escrito otras 200 páginas, pero el grueso de su impulso creativo si está perfectamente reflejado en este libro. También todas las figuras cuyo trabajo han influido en Miller, incluso aunque en realidad no se aprecien en las páginas de sus trabajos.
Push the wall es una obra de lectura obligada para todos los fans de Frank Miller. El disfrute ha sido máximo.
PUNTUACIÓN: 9.5/10
Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.
¡Saludos a todos!


Debe estar conectado para enviar un comentario.