Crítica de La Casa del Dragón temporada 3 (HBO Max)

La Tercera temporada de La Casa del Dragón emitida en HBO Max ha sido de largo la más satisfactoria hasta ahora. Estamos ante uno de los mayores entretenimientos televisivos.

PUNTUACIÓN: 8/10

La tercera temporada de House of the Dragon narra la llegada al Trono de Hierro de Rhaenyra Targaryen, descubriendo que llegar al pico de la montaña no es lo más complicado. Su gobierno se verá envuelto en problemas de todo tipo, empezando por el hambre de sus súbditos y la falta de oro de su bando, mientras que los conspiradores al trono, sobre todo los Hightower, conspiran contra ella para arrebatarle el trono.

La Casa del Dragón ha sido creada por Ryan Condal y George R.R. Martin. Un Martin que se muestra cada vez más desencantado con el devenir de esta serie, alejándose cada vez más de la dirección de sus libros. Los ocho episodios de esta tercera temporada han sido dirigidos por Clare Kilner (3 episodios), Loni Peristere (2), Nina Lopez-Corrado (2) y Andrij Parekh. Condal junto a Ti Mikkel son los escritores de la temporada, que han contado en su sala de escritores con Sara Hess, David Hancock, Philippa Goslett, Shyam Popat y Zenzele Price,

En el enorme reparto coral tenemos a Emma D’Arcy como Rhaenyra Targaryen, Matt Smith como Daemon Targaryen, Olivia Cooke como Alicent Hightower, Rhys Ifans como Otto Hightower, Steve Toussaint como Corlys Velaryon, Fabien Frankel como Criston Cole, Matthew Needham como Larys Strong, Sonoya Mizuno como Mysaria, Tom Glynn-Carney como Aegon II Targaryen, Ewan Mitchell como Aemond Targaryen, Phia Saban como Helaena Targaryen, Harry Collett como Jacaerys Velaryon, Bethany Antonia como Baela Targaryen, Phoebe Campbell como Rhaena Targaryen, Jefferson Hall como Jason y Tyland Lannister, Kurt Egyiawan como Orwyle, Kieran Bew como Hugh Hammer, Abubakar Salim como Alyn de Hull, Clinton Liberty como Addam de Hull y Tom Bennett como Ulf White, entre otros.

La Casa del Dragón es uno de los grandes entretenimientos del mainstream americano. Y esta tercera temporada ha estado a la altura de las expectativas. Porque por fin hemos visto los grandes combates que yo al menos demandaba, y que de alguna manera la serie nos hurtó en temporadas anteriores. Hace dos años comenté sobre la segunda temporada que lo peor fue «la sensación de anticlimax, algo que en realidad es la segunda vez que la serie nos hacía sentir». Y me alegra poder decir que en lo referido a la trama principal, La Casa del Dragón por fin nos da lo que le estábamos pidiendo. En ese sentido, me alegra que Ryan Condal haya tomado nota de las críticas y nos haya dado las batallas que faltaron en temporadas anteriores.

En concreto, esta tercera temporada tiene dos grandes combates. Un primer combate en el mar, en el que las fuerzas de Corlys Velaryon se enfrentan a la Triarquía, piratas que se han aliado a los Lannister. Esta batalla naval resulta sangrienta y dramática, ya que Rhaena Targaryan crea un vínculo con el dragón salvaje Robaovejas, pero cuando llega a batalla no puede controlarlo y arrasa a ambos ejércitos. Además, el hijo de Rhaenyra Jace muere en el mar tras ser derribado Vermax, su dragón. Esta primera gran batalla es alucinante y provoca consecuencias que se sentirán a lo largo de la serie.

Pero la batalla naval de la Garganta no es el único gran combate, porque en el último episodio llegamos al climax de la temporada con el asalto de las fuerzas de Daemon Targaryen de Tumbleton, controlado por los Hightower. Una batalla sangrienta en la que de nuevo un dragón descontrolado, en este caso por culta de su jinete, borracho y enfurecido con el mundo, va a provocar una masacre. De forma que una de las conclusiones que pueden sacarse es que del uso de dragones lo único que puede conseguirse es fuego y muerte.

Técnicamente, La Casa del Dragón nos muestra que estamos ante lo mejor que se hace en televisión. No hay nada al nivel de esta historia. La escala de este mundo y sus decenas de personajes que entran y salen de los episodios añade el toque de complejidad que George R.R. Martin hizo famoso en Juego de Tronos. Algo que considero muy positivo incluso cuando algunas de las subtramas de esta temporada han sido lamentables.

El principal argumento de la temporada es la toma de control de Desembarco del Rey por parte de Rhaenyra, y su ascensión definitiva al Trono de Hierro. Pero llegar es sólo la primera parte. GOBERNAR se va a demostrar como una actividad mucho más compleja de lo que ella imaginaba. Empezando porque los Lannister han robado el oro real y el pueblo se muere de hambre, lo cual es una fuente de inestabilidad para la capital. Rhaenyra descubrirá lo complicado que es gobernar y como mucha gente sigue estando en contra suya. Me encanta el trabajo de Emma D’Arcy como Rhaenyra, La gran damnificada de esta temporada es Olivia Cooke, que interpreta a Alicent Hightower. Alicent en esta temporada es prisionera de Rhaenyra y aparte de abrirle las puertas de Desembarco del Rey engañando a su hijo Aemond para que fuera a Harrendal, no tiene demasiadas cosas interesantes que hacer.

Matt Smith como Daemon Targaryen sigue pensando que su superioridad reside en los dragones y que deben utilizarlos para destruir a sus enemigos. Rhaenyra sabe que eso provocaría que todos los nobles les odiarían, por lo que se muestra reticente a utilizarles. Hasta que no va a tener más remedio. En el palacio, Daemon y Mysaria van a luchar por el favor de la reina, con unos giros llamativos a lo largo de la serie. Las reuniones del consejo real y los problemas en Desembarco del Rey han hecho que el visionado de la temporada fuera extremadamente entretenido. Son las cosas que más me han gustado junto a los grandes combates de la temporada.

En la parte negativa, el castillo de Harrenhal vuelve a convertirse en un agujero negro narrativo. Si en la segunda temporada ver a Daemon Targaryen allí fueron verdaderos minutos de la basura, en esta temporada es el herido Aemond en que pasará allí toda la temporada. Curándose bajo el cuidado de la bruja Alys. Un montón de escenas que solo sirven para ocupar minutos sin ningún interés, siendo los verdaderos minutos de la basura de esta temporada.

La otra trama lamentable de esta temporada es la del herido Aegon, que se fugó de Desembarco del Rey con Larys. Sus paseos por el monte para llegar al mismo sitio donde iniciaron su viaje me parecen penosos. Todo ello para dejarle al final como un enemigo que disputa el trono de Rhaenyra. Estas dos tramas han sido penosas. Y comentaba antes que me gusta la complejidad de este mundo poblado de decenas de personajes. Pero los minutos de la basura de los hermanos Aegon y Aemond son sin duda lo peor de la serie hasta el momento.

Si me ha gustado ver a Ormund  Hightower, que podríamos decir que es el principal oponente de los Targaryen esta temporada. Un enemigo inteligente que pone en marcha varios tipos de ataques, empezando por una guerra de guerrillas dentro de Desembarco. Ormund es despiadado y no dudará en utilizar al pueblo de Tumbleton como escudos humanos ante un eventual ataque de los dragones. Y se está encargando de la educación de Daeron Targaryen, el heredero al trono para los Hightower.

No tengo ni idea de lo que sucederá en la cuarta y última temporada de La Casa del Dragón. Pero las semillas de la caída de Rhaenyra parece que se han planteado esta temporada, al ver cómo tras llegar al trono está maltratando a sus seguidores, como Corlys Velaryon. O a los portadores de dragones. Pensando que Aegon ha descubierto que su dragón Sunfyre está vivo. Si a eso sumamos que Aemond seguro acabará encontrando a su dragón, tenemos un combate bastante más igualado de lo que estaba al principio de la temporada. Aunque el viaje de algunos personajes ha sido más que cuestionable, el momento en que se encuentran no puede ser más apasionante. En esta temporada dejé de tener la sensación de la primera y segunda temporadas en que los creadores de la serie decidían retrasar los grandes momentos para más adelante.

Por cierto, dentro del elemento super entretenido, me ha llamado muchísimo la atención como en esta temporada el paso del tiempo y la lejanía geográfica han dejado de ser un problema o algo que considerar. Que el ayudante de Ormund  Hightower pueda salir del pueblo sitiado, llagar a las tierras de los Valeryon, secuestrar a Corlys y volver al pueblo sin ser detectado todo ello casi en el mismo episodio es una locura ridícula que muestra que ya no hay atención para estos detalles. Sólo tramas que tienen que suceder y hay que mostrarlo de la forma más rápida posible. Pensando en las críticas tan enormes que tuvo el final de Juego de Tronos, y eso que los protagonistas viajaban con dragones, no quiero ni imaginarme lo que estas locuras de la serie pueden haber provocado.

Con todo, La Casa del Dragón me parece un entretenimiento mayúsculo. Tiene cosas buenas y malas, seguro no es perfecta. Pero la escala y la espectacularidad es increíble. como también el drama que viven los protagonistas, en especial Rhaenyra. Veré seguro la cuarta y última temporada. Aunque para ello tengamos que esperar otros dos años. La televisión actual también tiene estas cosas.

Comparto el trailer de esta temporada:

La Casa del Dragón me parece un entretenimiento estupendo incluso aunque varias de las tramas de la serie no hayan dado vueltas sobre si mismas toda la temporada. Con todo, me quedo con ganas de ver la cuarta y última temporada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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