Crítica de El motín de Jean-François Richet

Llega el verano y ya tenemos la última película para el lucimiento absoluto de su protagonista y productor Jason Statham. El motín del director Jean-François Richet es justo lo que se espera de ella. Y a veces, es suficiente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Después de que su jefe, un industrial multimillonario, sea asesinado delante de él, Cole Reed se ve obligado a cargar con la culpa del crimen, lo que le obliga a huir mientras trabaja para descubrir una conspiración internacional.

Jean-François Richet (París, 1966) es un guionista, director y productor de cine francés. Su ópera prima, Inner City (1995), fue nominada en la 21.ª edición de los Premios César en la categoría de Mejor Primera Obra. Otras películas dirigidas por él son Assault on Precinct 13 (2005) —un remake del clásico homónimo de John Carpenter de 1976—, Blood Father (2016, con Mel Gibson) y El piloto (2023, con Gerard Butler).

El motín es una película de 95 minutos de duración y un presupuesto de 40 millones de dólares que ha contado con guion de Lindsay Michel y J. P. Davis. La película cuenta con thotografía de Brendan Galvin, montaje de David Rosenbloom y Joe Rosenbloom, y música de Marcus Trumpp.

En el reparto tenemos, además del incombustible Jason Statham tenemos a Annabelle Wallis como Angie Ellis, miembro de última hora de la tripulación del barco que no sabe nada de los delitos que se están cometiendo en el barco, Jason Wong como Taran, amigo de Jason Statham, Roland Møller como el capitán Marko Madsen, el villano de la película, Arnas Fedaravicius como el Capitán Mateo Pineda, segundo de a bordo del barco, Adrian Lester como el capitán Adam Spencer, de la Marina de los Estados Unidos, Ramon Tikaram como Tibu Campallo y Chaneil Kular como Kameron Campallo.

Cole Reed (Statham) es un antiguo militar y policía británico que dejó el cuerpo tras la muerte de su padre, también policía. Trabaja en Bangkok como guardaespaldas del magnate naviero Tibu Campallo, convirtiéndose en grandes amigos tras salvarle Cole la vida hace unos años. Justo antes de vender su imperio, Campallo es asesinado en una emboscada, y Cole cree que las respuestas al interrogante de quién ordenó en asesinato se encuentran en el barco Artemis, del que uno de los asesinos era miembro de la tripulación. Al infiltrarse en el barco, encontrará un negocio de trata de blancas, al sacar de un contenedor a un grupo mayoritariamente compuesto por mujeres y niños. A partir de ahí, empezará la masacre.

Statham nunca ha sido un actor sutil y no va a empezar ahora. Pero para tener 59 años recién cumplidos, la verdad es que se mantiene en plena forma. No tengo claro si Statham ha podido utilizar algún doble de acción en algún momento, pero la sensación que tengo tras ver la película es que NO. Al menos, no en el cuerpo a cuerpo contra los miembros de la tripulación, a los que masacra, lo cual es siempre de agradecer. Cuando pagas por ver una película de Statham, está claro el tipo de acción salvaje que esperas ver, y me gusta que Statham también tenga claro esto, y ponga todo de su parte para que el espectador acabe satisfecho. Yo al menos si creo que me ha entretenido. No le pido más.

La premisa es un «Die Hard en un barco mercante» absoluto, y me gusta que la película no intente disimularlo en ningún momento. Statham es el bueno, los malos merecen morir y al menos tenemos la presencia de la guapísima Annabelle Wallis para que Statham no aparezca el 100% del metraje. Todo bien.

Una de las cosas que más me han gustado es que la película se ha rodado en un barco mercante real. Eso consigue que los espacios reducidos y las escenas de acción resultaran realistas, al acoplarse a los espacios reales que pueden encontrarse en estos barcos. Esto consigue que las escenas de acción en estos espacios estrechos tengan un punto de novedad que consiga que no parezca como una película en la que todo suena a visto. Bueno, que Statham arrasa con todos era evidente, ahí no hay sorpresa, pero ya me entendéis.

Ahora es cuando comento las cosas menos buenas de la película, pero tengo que decir que las películas de Statham al menos me parecen honestas. Incluso la duración de 94 minutos yendo al grano desde el primer segundo va en esta dirección. Obviamente El motín no es una obra maestra, ni falta que hace para conseguir ser una película disfrutable por los fans del cine de acción. Es cierto que la cima de las películas de Statham de los últimos años sigue siendo Despierta la furia (Guy Ritchie, 2021). Buff, menudo peliculón. Pero dentro de su funcionalidad, las películas de Statham cumplen y parece que buscan crear un subgénero dentro del cine de acción con Statham en el centro.

El motín es lo que es. Con ver el trailer sabrás si entras en la propuesta o no. Si no te gustan las películas del actor inglés, ni te acerques. Pero si eres fan de Statham, probablemente estuvieras convencido antes incluso de leer esta reseña.

Comparto el trailer de la película:

El motín es una película de acción que da al espectador lo que promete. Tampoco es para fliparse, pero eso no puede ser algo malo.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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