Termina The Sacrificers en su cuarto volumen. El comic de Rick Remender, Max Fiumara, André Lima Araujo y el color de Dave McCaig nos ha dado una feroz crítica contra las religiones, ampliada en este final con el coste de las revoluciones violentas.
PUNTUACIÓN: 8/10
La caída de los dioses no libera al mundo, sino que lo destroza.
La guerra de los dioses alcanza su punto álgido y catastrófico cuando estalla la rebelión de Pigeon y los oprimidos se levantan para acabar con los tiranos divinos que se han alimentado de su sangre durante generaciones.
De las cenizas de Harlos solo queda una única esperanza chamuscada. Tras la catástrofe, Soluna debe hacer frente al brutal precio de sus decisiones. Las viejas heridas se reabren, las frágiles alianzas se desmoronan y la supervivencia en el nuevo mundo resulta más peligrosa que la guerra que lo forjó.
Este cuarto y último volumen recopila los números 16-21 de THE SACRIFICERS.
Rick Remender es uno de mis guionistas favoritos, y con The Sacrificers ha vuelto a conseguir un éxito monumental. Su pasado anarquista le ha convertido en alguien que lucha contra el poder establecido. Un poder que a menudo utiliza todos sus instrumentos para perpetuarse en el poder aplastando a las voces discordantes. En el caso de The Sacrificers, Remender plantea un mundo que depende de que los dioses del Sol y la Luna ofrezcan su sustento. Sin ellos, el planeta desaparecería y todos morirían. Y sólo demandan una cosa de sus súbditos, la vida de uno de sus hijos.
Pigeon, uno de las víctimas, se reveló contra la injusticia de este mundo. Y se le unió Soluna, la hija del Dios Sol que cayó a la Tierra y perdió sus poderes, sufriendo en sus carnes la injusticia y el hambre. En este cuarto volumen tenemos la lucha final contra el padre de Soluna. Y Remender hace una cosa genial, nos muestra cómo NO existe el «y fueron felices para siempre». Si destruyes a los dioses no mejoras el mundo, sólo acabas de destrozar este mundo. La forma en que Pigeon y Soluna intentan ayudar al pueblo pero no lo consiguen es una muestra perfecta de las complejidades del mundo real.
En este contexto, que a pesar de todos sus intentos de ayudar al pueblo y de crear una solución definitiva que ayude a este mundo de no volver a depender del poder de Dioses, es casi lógico que el pueblo que queda vivo se levante contra ellos y quieran destruir lo que Pigeon intenta construir. El giro del comic y el hecho que de alguna manera ambos bandos tienen razón hace que toda la destrucción que siga sea aún más dolorosa si cabe.
En este contexto, no todos conseguirán tener un final feliz. Pero me ha sorprendido que alguien tan cínico como Remender lleve su historia hasta un final que podemos calificar de positivo. Al crearse la posibilidad de un futuro para este mundo. Este final me parece satisfactorio, pero al mismo tiempo es contradictorio, ya que muestra que a pesar de toda la lucha NO se ha podido romper el statu-quo y el mundo tendrá que depender de la benevolencia de descendientes de los Dioses antiguos.
Como en volúmenes anteriores, Max Fiumara y André Lima Araújo se alternan en los últimos números de esta serie. Aunque sus estilos son diferentes, creo que ambos han añadido matices interesantes a la historia de Remender, hasta el punto que el comic no se explica sin ninguno de los tres. Me parece que este comic tiene un aspecto gráfico de diez, apoyado en el brillante color de Dave McCaig, que sabe utilizar la paleta perfecta en cada momento.
The Sacrificers es un comic díficil con momentos muy duros. Pero resulta super satisfactorio poder leer una historia con principio y final. Algo en lo que Remender se ha especializado en los últimos tiempos. Ahora sólo queda esperar su siguiente trabajo, HAMMERFIST, junto al siempre genial Steve Epting. Comic que por lo que sugieren las sinopsis no va a tener nada que ver con este comic. Cosa que me encanta.
Comparto las primeras páginas de este volumen.
The Sacrificers tiene tantas capas y tantos matices que creo que tengo que leerlo de nuevo para pillarlos todos. Con todo, da gusto leer un comic tan original y creativo, realizado por autores en el top de su oficio. Así da gusto.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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