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Crítica de The Punisher: One Last Kill de Reinaldo Marcus Green (Disney+)

Tras la emisión de la segunda temporada de Daredevil Born Again, Marvel Televisión nos ha preparado una sorpresa con la emisión del especial The Punisher: One last kill dirigido por Reinaldo Marcus Green, por supuesto protagonizado por el incombustible Jon Bernthal.

PUNTUACIÓN: 7/10

Mientras Frank Castle busca un sentido más allá de la venganza, una fuerza inesperada le empuja de nuevo a la lucha.

Reinaldo Marcus Green (Nueva York, 1981) es un director, productor y guionista estadounidense. Entre sus películas se encuentran Monsters and Men (2018), Joe Bell (2020) y Bob Marley: One Love (2024). Su película de 2021, King Richard, fue nominada a Mejor Película en los Oscars. También ejerció de director y productor en la miniserie We Own This City (2022).

Green y Jon Bernthal escriben juntos el guion de este especial televisivo protagonizado por Frank Castle de 50 minutos. 44 minutos cuando quitamos los títulos de crédito. En el reparto, además de Jon Bernthal como Frank Castle (Punisher), tenemos a Jason R. Moore en el papel de Curtis Hoyle, amigo íntimo de Castle y antiguo miembro del equipo de búsqueda y rescate de la Marina de los Estados Unidos (SARC), que se convirtió en líder de un grupo de terapia tras perder la parte inferior de la pierna izquierda en combate; y Judith Light en el papel de Ma Gnucci, una de las líderes de la mafia.

Punisher fue lo mejor de la primera temporada de Daredevil Born again, y que no apareciera en la segunda temporada recién emitida fue un bajón importante. Por suerte, Marvel Televisión tenía guardado el as en la manga de este especial.

Empezando por los elementos positivos, los 20 minutos finales de este especial nos da la acción super bestia que todos esperamos ver cuando vemos una serie / película / especial con Frank Castle como protagonista. Ver a Frank Castle destrozar a sus enemigos sonando I will be heard de Hatebreed es una pasada. Pensando en la estructura de la larga escena de acción en la que decenas de esbirros persiguen a Frank Castle para cobrar una millonaria recompensa, me gusta mucho el detalle de ver a Frank cogiendo las armas que los esbirros a los que mata se van dejando a su paso. Esto es un elemento que en los últimos años popularizó John Wick, y para Punisher funciona de maravilla. Esta larga escena de acción justifica por si misma ver este especial.

En positivo, John Bernthal es muy buen actor, me gusta mucho como trabaja. Y como co-guionista de este especial deja los primeros 25 minutos para que esto quede claro, con una orgía de pornografía emocional acojonante, con Frank sufriendo por sus problemas mentales. Tras la muerte de su familia Frank se convirtió en Punisher, y ahora tras descabezar a la familia Gnucci, de alguna manera siente que su tiempo en la Tierra ha llegado a su final porque no tiene ninguna misión, ningún objetivo. En general me parece genial ver a protagonistas enfrentarse con problemas mentales, y en esta primera mitad Frank se ve acosado con personas de su pasado, su familia y sus compañeros del ejército, mientras se enfrenta a pensamientos de suicidio.

Dentro de la brevedad, me gusta que este especial vaya al grano y no se alargue más de la cuenta. Entiendo que este especial nace para presentar al personaje a los suscriptores de Disney+ que no hayan visto las series de Netflix o las películas antiguas. Dicho esto, ¿en serio hay alguien que no sabe quien es Punisher? De alguna manera este especial supone un nuevo comienzo al personaje, dado que tras los pensamientos de suicidio, Frank encuentra una nueva misión que le mantendrá ocupado en el futuro. En el corto plazo, acabar con Ma Gnucci y los supervivientes de su familia, pero a nivel general, salvar a los niños que sean atacados por los violentos.

Tras One last kill, el futuro de Frank Castle está más abierto que nunca. Y a pesar de entrar a continuación con los elementos menos buenos o negativos, tengo que decir que este especial me gustó sobre todo por la parte de acción super violenta y over-the-top.

Empezando por los elementos negativos, hay una escena terrible que no entiendo que haya llegado al montaje final. Es la escena de la imagen de arriba. Castle cae de una terraza disparando a uno de sus enemigos, cayendo sobre una estructura metálica de un aparato de aire acondicionado en la terraza contigua. Sobre todo al chocar con el suelo, la escena luce terrible, casi como si fuera una previsualización de un videojuego de los años 2000. Desde Marvel dicen que Bernthal hizo la primera mitad de la escena, saltando de la terraza sujeto con cables. El único CGI fue para poner la cara de Bernthal al especialista que rodó la segunda parte, con el choque contra la estructura metálica. Pero aunque eso sea así, el CGI es terrible y la escena queda cutrísima. Que esto pueda pasar en una película indy sin medios tendría un pase, que pase en un especial de Marvel Televisión no tiene perdón. Y no sólo por la escena en si, sino porque todos los productores la vieron en el montaje y le dieron el visto bueno. Esta última parte es casi peor.

Dentro que decía que Bernthal es un actor que me gusta, ha dado la casualidad que le he visto con días de diferencia en dos especiales estrenados por Disney+. Punisher: One last kill, y Gary, un especial de The Bear. Y en ambas historias me he encontrado el mismo ejercicio actoral automasturbatorio. «Míra lo buen actor que soy. Mira lo bien que quedo en pantalla interpretando a personajes torturados con problemas mentales». Eso es lo que el visionado de estos especiales me sugiere sobre Bernthal. No es algo bueno. Dentro que Bernthal borda este tipo de papeles. Y que el especial debido a su brevedad me gusta. Pero la repetición de escenas viendo sufrir a Castle me parece un ejemplo terrible de pronografía emocional. Así no.

Luego hay otro elemento que me ha dejado un poco mosqueado. ¿Qué tipo de continuidad tiene este especial con Daredevil Born Again? Ninguna. Pensando que han estrenado este especial una semana después del final de la serie de Daredevil, esto me parece un error garrafal. En este especial nos dicen que como Punisher ha matado a los Gnucci que controlaban Little Italy, el vacío de poder ha convertido ese barrio en una orgía de violencia, al aparecer por el barrio todo tipo de grupos violentos. Esto se pega de ostias con el estado policial con toque de queda incluido que Wilson Fisk ordenó en toda la ciudad de Nueva York. Incluso pensando que este episodio sea cronológicamente posterior a la caída de Kingpin, cosa que en realidad no se indica, y que el cambio de alcalde haya provocado un «Defund the police», estamos ante una situación absurda. Por cierto, en un mes y medio de estrena Spider-Man Brand New Day, en el que Castle va a hacer un cameo. Veremos qué tipo de conexión hay si es que la hay.

Incluso aceptando que se plantee este «nuevo comienzo» para Punisher de forma atemporal, que no se tenga en cuenta ninguna continuidad siendo como es Marvel, no se si es un error pero desde luego no ayuda a que el episodio funcione.

Bernthal tiene la potencia física para ser el Punisher que los fans de los comics siempre hemos deseado. Sin embargo, me fastidia que los productores de Disney+ no parece que quieran que este Punisher tenga nada que ver con los comics. Antes del estreno, Bernthal comentó en varias entrevistas que íbamos a ver «la versión más oscura y psicológicamente compleja de The Punisher hasta la fecha». Cuando vi estas declaraciones, lo primero que me pidió el cuerpo fue comentar en Twitter que los fans de los comics de Punisher no queremos ver OTRA VEZ a un héroe torturado psicológicamente, sino verle masacrar criminales sin remordimientos.

Tengo claro que a un actor le interesa poder ser un Frank Castle torturado con problemas mentales. Eso hace que sea un protagonista complejo con el que Bernthal puede sacar oro puro. Eso lo entiendo. Pero recordando Punisher Max de Garth Ennis, sin duda la mejor etapa de toda la historia del personaje, Frank Castle NO es un enfermo mental. Tampoco es un héroe. Es un soldado curtido en el combate que sólo sabe vivir en medio de la violencia. La muerte de su familia pudo ser el detonante, pero en realidad él ya llevaba la oscuridad y hubiera acabado en una senda violenta de una forma u otra. Esto plantea un protagonista más complejo de lo que parece. No lo suficiente para Marvel Studios.

QUIERO VER A UN PUNISHER SIN REMORDIMIENTOS ni disquisiciones morales sobre si lo que hace «está bien». Igual que las películas de Charles Bronson, Clint Estwood o Stallone, que no necesitaban ninguna complejidad actoral ni debate moral para que molaran mil. Lamentablemente, parece que los productores de Marvel no están por la labor. Y es una pena.

Por supuesto, tengo claro que la televisión y los comics son medios diferentes. Este especial no arruina mis comics, siguen en mi estantería y cada cierto tiempo vuelvo al mundo de Frank Castle. Pero si molesta un poco que los productores no acaben de tratar a Castle como se merece, y no acaben de desatar todo su potencial. Habrá que seguir esperando. Si a esto le sumamos el odio que Marvel Comics ha tenido por uno de sus personajes más populares, sigo quedándome también con la enésima «ocasión perdida».

Comparto el trailer de este especial:

El enorme climax de violencia de The Punisher: One last kill consigue dejar al espectador con buen sabor de boca, pero me está empezando a molestar ver que Marvel no parece tener ninguna intención de hacer que este personaje se parezca al de los comics.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de El Método Williams de Reinaldo Marcus Green

El método Williams del directo Reinaldo Marcus Green con Will Smith de protagonista es una de las sorpresas de los Oscars de este año al recibir 6 nominaciones entre las que se encuentran Mejor Películas y Mejor Actor. Tras animarme a verla, comparto mis impresiones.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Richard Williams, un padre inasequible que ayudó a formar a dos de las deportistas más extraordinarias de todos los tiempos, dos atletas que acabarían marcando época en el deporte del tenis. Richard tenía una visión muy clara del futuro de sus hijas, y sirviéndose de métodos arriesgados y poco convencionales, elaboró un plan que llevaría a Venus y Serena Williams de las calles de Compton, California, al olimpo del deporte, convirtiéndolas en iconos del tenis.

Reinaldo Marcus Green es un director, productor y escritor estadounidense conocido por su película de 2018 Monsters and Men, que ganó el premio especial del jurado a la primera película destacada en el Festival de Cine de Sundance. Su siguiente proyecto fue Joe Bell, producido por Jake Gyllenhaal y Cary Joji Fukunaga, y protagonizado por Mark Wahlberg, Connie Britton y Maxwell Jenkins. Green también dirigió los primeros tres episodios de la tercera temporada del drama de la televisión británica, Top Boy.

El método Williams en una larga película de 138 minutos que cuenta con guión de Zach Baylin, fotografía de Robert Elswit, montaje de Pamela Martin y música de Kris Bowers. A destacar además que Venus y Serena Williams son productoras ejecutivas de la película, que ha recibido 6 nominaciones a los Oscars: Mejor Película, Mejor Actor Will Smith, Mejor Actriz de Reparto Aunjanue Ellis, Mejor Guión Original, Mejor Montaje y Mejor Canción (Dixson y Beyoncé Knowles-Carter por «Be Alive»). Con un presupuesto de 50 millnes de dólares, de momento tan sólo ha recaudado 36, siendo uno más de los damnificados por el virus COVID.

Además del archiconocido Will Smith interpretando a Richard Williams, el reparto cuenta con Aunjanue Ellis como Oracene «Brandy» Price, la esposa de Richard y madre de Venus y Serena Williams (Saniya Sidney y Demi Singleton, respectivamente). Junto a los miembros de la familia Williams, encontramos también a Jon Bernthal como Rick Macci y Tony Goldwyn como Paul Cohen, los entrenadoras de las niñas.

Si tengo que hablar de El Método Williams es inevitable plantearlo desde dos puntos de vista, por un lado el meramente cinematográfico, y por el otro las conexiones antes unos hechos y unas personas que se han convertido en iconos del deporte, al estar esta película inspirada en hechos reales.

Para la cultura anglosajona, el ideal de hombre hecho a si mismo, de triunfador que consigue el éxito luchando contra todo lo que se le pone por delante es lo máximo a lo que aspira toda persona. El individualismo, el “Do it yourself” y la idea que un hombre sólo con su esfuerzo puede llegar a ser millonario está grabada en el ADN del norteamericano medio. Y en ese sentido, El método Williams parece casi un publirreportaje para ensalzar la figura de Richard Williams (con alguna sombra) y su mujer Brandi, que criaron 5 hijas y consiguieron con trabajo y esfuerzo que dos de sus hijas fueran las mejores tenistas del mundo.

Normalmente la historia la cuentan los vencedores, y mientras veía la película no podía evitar pensar que si esta película es una realidad es precisamente porque las hermanas Williams han llegado a la cima, por lo que estamos viendo esa historia de triunfo. Sin embargo, Richard Williams es un desequilibrado, o esa impresión me dio a mi la historia, y aunque Venus y Serena triunfaron, no podía dejar de pensar en las decenas, cientos o miles de padres que machacan a sus hijos e hijas pensando en que pueden llegar a ser deportistas de élite que les saquen de la pobreza, cuando la realidad es que sólo una minoría lo van a conseguir y el 99% restante no van a llegar por motivos que no tienen nada que ver con “voy a esforzarme al máximo”, sino por la propia genética y condiciones físicas de cada persona, aparte de la fortaleza mental.

Hay una parte de la historia que es el típico “persigue tus sueño” o “lucha por lo que quieres” que hemos visto decenas o cientos de veces en cine y televisión. Pero como padre de un niño que ha jugado a fútbol infantil y he visto de primera mano el ambiente tóxico de algunos padres en las gradas, me aterra que alguien pueda ver esta película y quedarse con la idea que si exige más a sus hijos y les hace vivir sólo para el deporte van a conseguir el éxito, cuando lo normal es que eso no va a pasar.

Pensando en ello, me doy cuenta que los deportistas de élite tienen unas necesidades de entrenamiento físico y mental, aparte de los viajes por todo el mundo que les obligan a estar semanas y meses lejos de casa, que les hace ser diferentes a las personas que tenemos una vida “normal”. Lo difícil precisamente es la forma en que un joven da el salto del deporte amateur al profesional, un muro infranqueable en la mayoría de los casos. Precisamente estar dispuesto a hacer ese plus para que sus hijas lo consiguieran puede ser el único elemento positivo que puedo encontrarle a la historia de Richard Williams.

Sin embargo, la idea de un padre que al nacer sus hijas escribió en una libreta un plan para llevarlas al éxito en el deporte y lo llevó a cabo punto por punto, cosa que parece ser cierta y que han repetido hasta la saciedad en entrevistas y en la propia autobiografía que Richard Williams publicó hace unos años, es una de las cosas más locas y desquiciadas que he conocido jamás. Y el hecho que a él le saliera bien es un milagro imposible que no debería quedar más que en una historia personal irrepetible. Espero que sea este el caso.

Y ahora, pensando en la película en si, la verdad es que estamos ante una historia de superación bien realizada que a pesar de ser más de dos horas no se hace larga en ningún momento. Will Smith hace una muy buena interpretación, con una voz en la versión original que me gustó mucho y consigue que no veamos a la mega estrella que es. Si no fuera porque Benedict Cumberbatch creo que va a ganar el Oscar con su interpretación de vaquero gay reprimido, creo que Smith sería un claro aspirante a ganar el premio este año.

Junto a Smith, creo que el casting del resto de la familia Williams está muy elegido y transmiten una química muy buena, consiguiendo la película transmitir la complicidad que tenían las 5 hermanas entre si y con sus padres y, a pesar de algún que otro sobresalto, el amor de unos padres que harían lo que fuera por sus hijas.

Dicho esto, este biopic con elementos de drama es el típico ejemplo de película “agarra Oscars”, empezando por el elemento racial de una familia afroamericana que luchó contra el racismo en un deporte que no tenía deportistas negros y frente a la pobreza y la violencia de un barrio como Compton en Los Angeles. De hecho, la película se hace eco y recuerda el apaleamiento de Rodney King en 1991, añadiendo la coletilla de “al menos esta vez alguien lo ha grabado” como muestra del racismo sistémico de la policía. En este momento de activismo en el que se valora la visibilidad por encima de la calidad cinematográfica, dentro que todo en la película me parece correcto y no le pongo un pero, tampoco ningún sobresaliente, no tengo duda que la película va a ganar seguro algún Oscar este año.

Comparto el trailer de la película:

El Método Williams es una buena película de superación de esas que tanto gustan al público americano, con una buena interpretación de todo el reparto, lástima que las sensaciones que me transmitieron no fueron lo positivas que supongo buscaban los produtores.

PUNTUACIÓN: 7/10

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