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Crítica de Península de Yeon Sang-ho

Me gustó mucho Train to Busan (2016), del director coreano Yeon Sang-ho. Por eso le tenía muchas ganas a Península, su última película ambientada en el mismo mundo asolado por un estallido zombie. Y a pesar de tener detalles muy chulos, la película reconozco que me ha decepcionado.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuatro años después de la epidemia zombi, Corea sigue infestada de monstruos y el soldado Jung-seok, que escapó del país, se ve obligado a regresar a Seúl para recuperar un objeto valioso. Allí descubre que hay, todavía, personas sanas en la ciudad. Continuación de la aclamada película de zombis “Train to Busan”. (FILMAFFINITY)

Yeon Sang-ho (1978) es un director y escritor surcoreano que empezó en el mundo de la animación con películas como The King of Pigs (2011) y The Fake (2013). Consiguió el reconocimiento a nivel mundial gracias a su ópera prima en imagen real, la notable Train to Busan (2016). Peninsula (2020) es su última película, no tanto una continuación de Train to Busan como una nueva historia ambientada en el mismo universo.

Yeon Sang-ho dirige y escribió además el guión junto a Ryu Yong-jae. Península cuenta con fotografía de Lee Hyung-deok, música de Young-gyu Jang y montaje de Yang Jin-mo. Con un presupuesto de 16 millones de dólares que lucen de maravilla en pantalla, la película ha recaudado más de 40 en todo el mundo, confirmando el éxito internacional del cine coreano en el cine de género.

La película está protagonizada por Gang Dong-won como Jung-seok, un ex capitán de Corea del Sur, que se siente culpable por no salvar a su sobrino y hermana cuando empezó el estallido zombie. Lee Jung-hyun es Min-jung, una mujer que se quedó atrapada en Corea con sus hijas Joon (Lee Re) y Yu-jin (Lee Ye-won) y su padre, Kim (Kwon Hae-hyo) un anciano medio loco obsesionado con contactar por radio con el exterior para intentar que rescaten a su familia.

Empezando con mi valoración de la película, visualmente Península me ha gustado y tiene un montón de momentazos. Empezando por la sensación de escala y la forma en la que vemos Seúl destruida tras cuatro años del estallido zombi. Entiendo que la mayoría deben ser planos digitales que han transformado imágenes reales de Seúl, pero la verdad es que quedan estupendamente bien. Otro detalle chulo son las escenas nocturnas y algunas persecuciones de coches que no me las esperaba para nada en medio de una película de este género con la ciudad desolada y que me han dado unos momentos chulísimos, quizá precisamente por lo inesperado.

El guión aporta el detalle interesante de hacer a los zombis casi ciegos en la oscuridad, activándose sobre todo por el sonido, lo que sirve para abrir unas posibilidades nuevas para el cine de zombies. En este sentido, el guión, sobre el que luego comentaré más extensamente, me parece funcional con lo que se espera en una película de este tipo, para conseguir que la acción se mueva de un set de acción al siguiente. En todo caso, el elemento que los humanos son realmente sus peores enemigos debido a su egoismo y actitud traicionera siempre me gusta y está bien.

En general, me ha parecido que Península no es una película de terror sino más bien una aventura con zombis. De hecho, diría que la película es PG13, porque la dirección evita en todo momento los momentos gores o la violencia explícita, además de los típicos sustos con zombies saltando sobre alguien justo al girar la esquina. Sobre lo primero, no negaré que queda raro aunque no es inusual en el cine asiático de zombies, sobre lo segundo la verdad es que casi lo agradezco.

Antes de entrar en los elementos negativos, debo reconocer que el hype probablemente haya jugado en mi contra. Península es otra de las muchas películas que han sufrido por el COVID y vieron retrasado su estreno. Eso y el hecho que durante el confinamiento volviera a ver Train to Busan hizo que tuviera muchas ganas de ver esta película aún sabiendo que más que continuación se trataba de una historia diferente ambientada en el mismo mundo. Y ya había leído algún comentario sobre que no era demasiado buena, pero lo que seguro no me esperaba era la sensación de estar viendo un videojuego. Uno no muy bueno…

Acepto que al ser una película coreana, el guión en lo relativo a los personajes sea ultra básico y bordeando todo la comedia involuntaria, ya que mi sensibilidad no es la misma que la del público asiático. Sobre eso no tengo demasiada queja, sabía a lo que venía. Sin embargo, más allá de este detalle, lo cierto es que la historia es una locura que si, ya sabemos que no hay que tomarse demasiado en serio, pero no hay por donde cogerla.

Sobre todo me chirría que en todo momento veamos una avenida vacía y literalmente segundos después hayan cientos, ¡no, miles! De zombis, cumpliéndose el viejo “más no siempre es mejor”. Unos zombis CGI que quedan super falsos y nunca llegan a transmitir amenaza porque no te los acabas de creer. Esto me rompe en muchos momentos, porque como comentaba antes hay más sensación de videojuego over-the-top que de película dramática, lo cual es el principal pero de la película sobre todo si la comparamos con su predecesora.

El detalle de los zombis casi ciegos comentaba que era chulo a priori, pero choca con dos hechos graves como son el que por un lado los humanos estén en una base armando un escándalo increíble que provocaría la llegada de olas de zombies, cosa que no pasa, y por otro que en los momentos de los focos en el climax final queda super chulo visualmente pero sea todo más bien absurdo. Tampoco me cuadra la incoherencia espacial constante, ya que nunca acabas de saber donde están los personajes, donde están los zombis y como se mueven unos y otros para estar a punto de ser pillados o totalmente solos justo a continuación.

Hablando de los humanos, acepto de dentro de los clichés del género debe haber una tribu “salvaje” de humanos, pero estos es que estos son más bien tontos y ridículos. Otro tema que no se si es bueno o malo es que no hay giro o sorpresa en ningún momento. Todo se mueve por lo esperable de principio a fin. Agradezco en todo caso que el director no intentara copiar su propia fórmula de Train to Busan y optara por otro tipo de historia y sensibilidad, pero igual en este caso diferente frente a lo anterior no significa mejor.

Además, por cada detalle visual chulo o muy chulo en una escena, hay varios CGIs terribles a nivel del ZSJL que puedo aceptar en una Play 2, pero no en una película como esta. En especial, las escenas de “mareas” de zombies hacían saltar mi suspensión de credulidad por culpa de del CGI, pero también por la decisión de acelerarlas, lo cual aún pareció que hizo que todo pinte peor.

Y hablando del ZSJL, me ha parecido super curioso que el argumento de Península sea exactamente el mismo que el de Army of the Dead, con dos equipos entrando en una zona caliente para hacerse con un botín aprovechando que se supone no debe haber supervivientes humanos en la zona. En todo caso, no tengo duda que más allá de esta premisa básica, ambas van a ser completamente diferentes.

Península me ha decepcionado. Las cosas como son. En todo caso, tener una excusa para volver al cine siempre es una buena noticia.

Comparto el trailer de la película:

Península ha sido razonablemente entretenida, pero entra de lleno en la categoría de “sin más” y película que no volvería a ver, hasta el punto de sentirla como una pequeña decepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Amanecer de los muertos de Zack Snyder

Zack Snyder es actualmente uno de los directores de cine norteamericanos que más sentimientos encontrados provoca. Genio para algunos, máximo representante de los males del “grim-n-gritty” comiquero aplicado al mundo cinematográfico. Sin embargo, su debut en la dirección, el remake de Dawn of the dead de George A. Romero de 2004 sigue siendo a día de hoy una estupenda película que ayudó a cimentar la popularidad del género de zombies.

PUNTUACIÓN: 8/10

Remake del filme de terror de George A. Romero. Una inexplicable plaga ha diezmado la población del planeta, convirtiendo a los muertos en horribles zombies que continuamente buscan carne y sangre humana para sobrevivir. En Wisconsin, un variopinto grupo de personas que han escapado a la plaga, tratan de salvar la vida refugiándose en un centro comercial, donde deben aprender no sólo a protegerse de las hordas de zombies, sino también a convivir. (FILMAFFINITY)

Zack Snyder nació en Green Bay, Wisconsin en 1966. Tras asistir al Art Center College of Design en Pasadena, California, se graduádose con un BFA en cine en 1989. Triunfó en su debut cinematográfico gracias a este remake del clásico de Dawn of the Dead (2004), que contó con guión de un también joven James Gunn.

Tras Amanecer de los muertos, sus siguientes películas le confirmaron con un poderoso director visual con un gusto por las historias basadas en el mundo del comic: 300 (2007), Watchmen (2009), Ga´Hoole: La leyenda de los guardianes (su única película de animación, 2010), Sucker Punch (2011, su única película basado en una historia original suya, lo cual explica muchas cosas), Man of Steel (2013), Batman v Superman (2016), y tras la polémica generada (que da para otro artículo), su Zack Snyder´s Justice League, recién estrenado en HBO Max.

Para esta nueva versión, James Gunn decidió no hacer un remake literal de Romero, sino contar una historia nueva únicamente manteniendo la trama general de un grupo de personas atrapadas en un centro comercial tras el estallido zombie. La película cuenta con fotografía de Matthew F. Leonetti, montaje de Niven Howie y música de Tyler Bates. Con un presupuesto de 28 millones, la película fue un gran éxito al recaudar más de 100, lo que le abrió las puertas a Snyder para su siguiente película, 300, para mi las dos mejores películas de toda su filmofrafía.

El reparto de Amanecer de los muertos me parece también un acierto. Sarah Polley, Ving Rhames, Jake Weber, Mekhi Phifer, Ty Burrell, Michael Kelly, Inna Korobkina o Tom Savini forman un variado y ecláctico plantel que dentro de los estereotipos del género, cumplen con nota con lo que la historia necesitaba.

Amanecer de los muertos es junto a 28 días después de Danny Boyle (2002) las dos película que revitalizaron el género de zombies. De formas totalmente diferentes, ambas consiguieron impactar a los espectadores con sus poderosos inicios, Boyle con las imágenes de Londres vacío y Snyder con la enfermera Ana (Sarah Polley) que sale de turno en el inicio del estallido zombie y cuando se despierta en su casa al día siguiente descubre de la peor forma posible que el mundo como ella lo conocía había desaparecido. Estos primeros 5 minutos de película con la niña y luego el shock de los zombies corredores destruyendo el vecindario de Ana ya venden la película y vistos hoy siguen ofreciendo momentos realmente poderosos para el espectador.

En los últimos años hemos asistido a una saturación de zombies, pero la película de Zack Snyder condensa la mayoría de elementos básicos del género con una historia que sabe dosificar las sorpresas y puntazos muy bien a lo largo de sus casi dos horas de metraje. Un espacio cerrado en el que personas con personalidades e intereses opuestos tendrán que aprender a colaborar, los giros con los infectados sorpresa y un montón de puntazos super sangrientos llevan en volandas al espectador hasta el explosivo final.

Snyder se ha convertido en un director con un indudable poderío visual, con un gusto por los planos espectaculares y la cámara lenta, algo que empezó a utilizar sobre todo en su siguiente película, 300. Nada de eso se aprecia en Amanecer de los muertos, en la que quizá por sería primera película optó por una narrativa más convencional, que sin embargo funciona perfectamente y va como un tiro de principio a fin. Para ser una ópera prima, Snyder cumplió con nota el encargo y realmente no se le podía pedir más.

Quizá el único pero de la película es todo lo referido a Andy, el dueño de la tienda de armas enfrente del centro comercial. Entiendo que la misión de rescate es el giro obligatorio que justifica y pone en marcha todo el climax final, pero hay una serie de “gente tonta haciendo tonterías” seguidas que son una pena, ya que podían haber planteado una solución mejor para que todo hubiera resultado más redondo.

En todo caso este es un pero pequeño comprensible en una película de género como esta. Además, merece la pena destacar su perfecto final que da completamente en la diana y nos deja en lo más alto. Un final por cierto adelantado a su época, sobre todo en lo referido a la moda de las escenas post-créditos o entre-créditos popularizadas por Marvel Studios a partir de 2008 con Iron Man. Y es que me chifla el supuesto final feliz con el que termina la película con los supervivientes escapando en el barco, que sin embargo es roto al ver cómo continúa la historia en los créditos, asistiendo a un final nihilista en el que los zombies lo dominan todo, con el icónico tema final a cargo de Disturbed. ¡Qué bueno es que una película deje casi lo mejor para el final.

Comparto el trailer de la película:

Amanecer de los muertos sigue siendo una película modélica en su género, imprescindible para los amantes del cine de zombies.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Saint Maud de Rose Glass

Ante la falta de estrenos potentes y las ganas de ir al cine, he optado por ver Saint Maud, drama psicológico que supone el debut en la dirección de la directora y escritora británica Rose Glass y que fue estrenada entre otros en el pasado Festival de Sitges.

PUNTUACIÓN: 6/10

Maud es una joven enfermera que, tras un oscuro trauma, se vuelve devota de la fe cristiana. Cuando empieza a trabajar cuidando a Amanda, una bailarina jubilada enferma de cáncer, la fe de Maud le inspira la obsesiva convicción de que debe salvar el alma de su paciente de la condena eterna… sea cual sea el coste. (FILMAFFINITY)

Saint Maud ha sido escrita y dirigida por Rose Glass (1990). Tras licenciarse en cine y video en la London College of Communication con el corto Storm House, estudió en la NFTC (National Film and Television School), donde consiguió cierto reconocimiento en 2014 con su corto Room 55 realizado como trabajo de fin de carrera. Gracias a él empezó a trabajar con la productora Film4 para lo que acabaría siendo Saint Maud, que también cuenta con la productora especialista en terror A24.

Saint Maud es una película estrenada en 2019 en el festival de Toronto, aunque el COVID provocó el retraso en su estreno, como le ha pasado a tantas y tantas películas. La película, de apenas 84 minutos de duración, títulos de créditos incluidos, cuenta con claustrofóbica fotografía de Ben Fordesman, montaje de Mark Towns y música de Adam Janota Bzowski.

El gran descubrimiento de Saint Maud es la actriz protagonista Morfydd Clark, que realiza una intensísima interpretación de la desequilibrada Maud. Y no cabe que más gente se ha fijado en las dotes interpretativas de Clark, porque ha sido contratada por Amazon para la serie de El Señor de los Anillos que ya está en producción.

Junto a Clark, hay que destacar también a Jennifer Ehle como Amanda, una bailarina de éxito que tiene una enfermedad terminal y a la que Maud irá a cuidar a su casa a modo de interna.

A la hora de escribir el guión, Glass se dejó llevar por una curiosidad, particularmente en la “idea de colocar una película completamente dentro de la cabeza de una mujer joven y alguien que tiene esta relación intensa, personal e inusual con Dios”. Este elemento distintivo es la clave de Saint Maud, al hacer que un personaje tan subjetivo sea nuestro narrador y punto de vista, conectándola con clásicos como Taxi Driver o Carrie.

Morfydd Clark lo hace super genial como Maud y su implicación con esta joven transmite toda la confusión, el dolor, el gozo y el resto de emociones y fases por las que pasa el personaje durante la película. Aunque nunca se aclara, la película da a entender que a partir de un trauma sufrido por la muerte de algún paciente, Maud sufre una crisis nerviosa y/o mental, de forma que su realidad interior ya no se encuentra en sintonía con la realidad física del mundo en que vivimos.

Me han gustado también la claustrofóbica puesta en escena y la fotografía de Ben Fordesman que muestra una fría realidad en la que la mayoría de la gente peca de egoísmo e individualismo y del que Maud intenta escapar. En mi opinión hay algunos momentos opresivos y otros malsanos que te dejan con mal cuerpo, pero realmente no estamos ante una película de TERROR tal y como yo lo entiendo, sino que temáticamente veo a Maud como un drama psicológico. En todo caso, e independientemente de la etiqueta que queramos ponerle a la película, sí me ha gustado leer a la directora opinar que “Y debo decir que en esa catalogación (de la película), no me gusta nada la etiqueta de “terror elevado (Elevated Terror)”. Es un estilo que podría conectar claramente con el terror psicológico, pues en el fondo estamos hablando de personajes y sus traumas.”

Me gusta que Rose Glass sepa sacar el máximo partido a todos elementos de que dispone, la música, el montaje, incluso el vestuario y las localizaciones, y sabe el tipo de historia quiere contar, obteniendo el máximo impacto a las imágenes que crea para el espectador. Narrativamente, le veo un interesante futuro como contadora de historias, y creo que Saint Maud entra completamente en la categoría de “película con concepto impactante para llamar la atención en festivales “, que se supone que toda opera prima debe tener.

Sin embargo, no puedo ser igual de elogioso en lo relativo a su guión, que al final es de largo el elemento más flojo de la película y lo que hace que al final a pesar de ver elementos interesantes, al final Saint Maud entra en la categoría de “vista sin más, no me deja con ganas de volver a verla ni creo que lo vaya a hacer”.

Ya no es sólo el hecho que la película dura 80 minutos escasos porque tampoco hay nada más que rascar de esta historia, sino que la historia está pobremente construida de forma que no hay una evolución en el personaje de Maud que construya un climax realmente potente que se sienta de alguna manera que el personaje se “ha ganado”

A continuación entro en territorio de SPOILERS, si realmente estás pensando verla, ¡no sigas leyendo!!

El problema principal de Saint Maud es que la película establece desde el primer momento que Maud está loca, en ningún caso se crea ni siquiera la duda sobre si lo que experimenta es real. La interesante idea inicial “de colocar una película completamente dentro de la cabeza de una mujer joven que tiene una relación intensa, personal e inusual con Dios”, no acaba de verse reflejado en pantalla al contraponerse siempre con el mundo real.

Incluso los elementos físicos que experimenta, similares a un orgasmo, cuando cree estar en contacto con Dios no consiguen “engañar” al espectador y desviarnos de nuestro convencimiento sobre que Maud es una pobre chiquilla desequilibrada cuya mente le hace ver cosas que no están realmente ahí.

Unido a esto, las cosas que le pasan a Maud tampoco son tan interesantes ni hay un hilo conductor que explique su evolución durante la película más allá de intentar escapar de una realidad fría y oscura en la que no tiene amigos ni elementos positivos a los que aferrarse. Maud ya estaba desequilibrada al comienzo y a pesar de una ligera pérdida de fe, lo sigue estando al final, haciendo que el final sea casi inevitable, quitándole en parte el impacto emocional que hubiera podido tener en caso de que se hubiera generado alguna duda sobre su desequilibrio mental y sobre la posibilidad de que realmente sí estuviera hablando con DIOS. No es el caso.

Como comentaba antes, no me arrepiento de haber visto Saint Maud y he visto elementos interesantes, pero se me queda muy lejos de la unánime aclamación de la crítica. Por ejemplo, con motivo de su estreno en Sitges, El Periódico publicó “La directora británica ha conquistado a la crítica con su debut, el retorcido clásico instantáneo ‘Saint Maud’.

Comparto el trailer de la película:

Me ha faltado una historia más potente a Saint Maud que hubiera sacado mejor partido del interesante concepto de partida. En todo caso, prefiero quedarme con lo bueno.

PUNTUACIÓN: 6/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de A propósito de nada de Woody Allen

Woody Allen ha escrito su propia biografía en el que hace un repaso a su vida personal y artística con el humor y la elegante prosa que le hizo famoso, enfrentándose a doloroso pasaje de su vida provocado por la venganza de Mia Farrow. A propósito de nada es un libro divertidísimo que ofrece una nueva luz sobre el director neoyorquino y que ningún fan de su obra se debe perder.

PUNTUACIÓN: 8/10

A PROPÓSITO DE NADA. LA AUTOBIOGRAFÍA DE WOODY ALLEN. 5ª EDICIÓN YA DISPONIBLE.

Woody Allen que durante las seis décadas que lleva haciendo cine ha escrito y dirigido cincuenta películas, nos relata sus primeros matrimonios: el más precoz con una novia de su adolescencia y luego con la maravillosamente divertida Louise Lasser, a quien es evidente que todavía adora.

También escribe sobre su romance con Diane Keaton, con quien mantiene una prolongada amistad.

Y explica su relación personal y profesional con Mia Farrow, con quien realizó varias películas ahora clásicas, y que terminó con una separación por la que la prensa sensacionalista aún no le ha dado suficientemente las gracias.

Él afirma que fue el primer sorprendido cuando, a sus cincuenta y seis años, inició una relación con Soon-Yi Previn, que entonces tenía veintiuno, y que los condujo a un romance estrepitoso y apasionado y a un matrimonio feliz de más de veintidós años.

En un texto a menudo hilarante, haciendo gala de una franqueza sin límites, lleno de creativas intuiciones y de bastante perplejidad, un icono americano cuenta su historia, aunque nadie se lo haya pedido.

Woody Allen es escritor, director y actor. Ha trabajado como humorista de monólogos y es autor de varios libros. Vive en el Upper East Side de Mahnattan con su esposa, Soon-yi, con quien lleva casado veintidós años, y sus dos hijas, Manzie y Bechet. Es un ferviente apasionado del jazz y un entusiasta aficionado al deporte.

Una de mis citas anuales en el cine que espero con más ilusión es con Woody Allen, un autor con una filmografía amplísima que forma un universo propio de temas, filias y fobias que ha ido desgranando a lo largo de una fructífera carrera de más de 50 años. Leer su biografía ha significado un repaso a una vida que aunque él insiste en calificar de normal y mediocre, me parece apasionante y significa un auténtico “quién es quién” de la escena cinematográfica y del show-business americano.

Me parece apasionante conocer la filosofía de vida de un AUTOR para el que lo fundamental es la experiencia derivada del proceso de creación, primero la escritura y luego el rodaje y montaje, para pasar página y empezar a pensar en lo siguiente. Allen sin duda se sale de la norma al expresar que no tiene ningún interés en revisar, analizar o volver a ver su obra pasada precisamente por ser pasado, además de no aceptar premios que impliquen algún tipo de competición y exijan de su asistencia, con la excepción al premio Príncipe de Asturias que recibió en Oviedo de manos del Rey. Bajo su punto de vista, sus películas son creadas únicamente para contentar su ansia artística y no para hacerle pasar por ser mejor que nadie, lo que motiva su aversión patológica a los premios.

Pero me adelanto, y lo primero es que leer los detalles de su infancia y su familia judía en Nueva York ofrece momentos divertidísimos gracias al humor irónico con el que le hemos conocido en las películas. Y aunque es muy divertido ver su búsqueda del escaqueo hasta que un familiar le dijo que era gracioso y que podría dedicarse profesionalmente al humor, parece que el objetivo principal para Allen es desmitificar su propia leyenda (si es que existe alguna), despojándola de todo glamour.

Sin embargo, su vida es un quien es quien del mundo del humor primero y del espectáculo después, ya que Allen durante estos años conoció literalmente a TODO el mundo. De hecho, me sentí a menudo un poco perdido por el aluvión de cómicos, directores de teatro o escritores famosos (en Estados Unidos) de los que yo sólo conocía una pequeña parte. En parte, esta primera mitad de la biografía me recordó a “La maravillosa Sra. Maisel” que cuenta precisamente esto mismo, como una mujer crece en el mundo del espectáculo en la Nueva York de finales de los 50 y 60. Allen incluso habla sobre Lenny Bruce en alguna ocasión, la diferencia entre Woody Allen y la sra. Maisel es que Allen LO VIVIÓ en primera persona, mientras que Maisel es un amalgama de muchas cosas, algunas reales, otras ficticias.

Me hace gracia ver que Allen se retrata a si mismo como el mismo personaje neurótico e inseguro de sus películas, extrañado de un éxito profesional y con las mujeres que aún hoy no se explica, dado que su opinión de si mismo no es precisamente buena. De hecho, es tan modesto que hasta llego a dudar si realmente él es así o nos ha dado una novelización de su vida con la imagen que los espectadores tenemos de él.

La parte de su vida personal está muy bien, y también he disfrutado con la narración cronológica de su obra en la que explica, en algunas películas más que en otras, su ambición con cada obra y el proceso de creación, con perlas graciosísimas sobre el casting, los rodajes, etc., haciendo una valoración personal de cómo cree él que salieron, opinión que a veces no coincide con la valoración universal sobre cuales son sus mejores películas. De hecho, transmite ser un profesional muy educado que no tiene ni una palabra mala para la gente con la que trabajó y prácticamente elogia a todo el mundo. De hecho, incluso a pesar de ser (supuestamente) una loca psicópata, Allen alaba repetidamente las cualidades interpretativas de Mia Farrow, considerándola una gran actriz.

Lo que nos lleva a su larga exposición del calvario que ha sufrido durante años por la venganza de Mia Farrow ante el romance de Allen (que nunca se casó con Farrow) con Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de Farrow (nunca de Allen), que provocó la denuncia falsa de un supuesto abuso sexual contra Dylan, la hija de ambos en ese momento de 7 años, que se demostró falso en dos investigaciones rigurosas en las que Allen fue investigado como si fuera culpable.

Durante años Allen ha evitado hacer declaraciones públicas pensando que la verdad evidente de lo que pasó acabaría imponiéndose, cosa que como vemos no ha sucedido. Sin embargo, en la biografía se alarga con gran detalle añadiendo declaraciones literales de sus hijos, las niñeras y las conclusiones de los informes que clara y sin lugar a dudas le exoneraban de cualquier responsabilidad ante unos hechos que nunca tuvieron lugar porque Farrow se los inventó.

Como bien dice Allen, la gente al principio tomaba una actitud de “es la palabra de uno contra la del otro”, cuando en realidad era la opinión de Farrow falsa contra la realidad de lo que pasó expresada por Allen y confirmada por dos investigaciones oficiales que le daban la razón a él. La parte de las pruebas y las conclusiones oficiales no se explica aún como son obviadas por tanta gente, incluso hoy en día.

Además, como dice literalmente en otro momento “Todavía hay dementes que piensan que yo me casé con mi hija, que Soon-Yi era hija mía, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi, que Obama no era estadounidense. Pero jamás tuvo lugar juicio alguno. Jamás fui acusado formalmente de ningún delito, puesto que quedó claro para los investigadores que no había ocurrido nada.”

El calvario que ha vivido Allen es terrible, al que a pesar de ser inocente le negaron ver a su hija por culpa de un juez negligente, y comprobar como Farrow le ha ido lavando el cerebro durante décadas hasta estar convencida que el abuso sexual tuvo lugar en una habitación inexistente de su casa. Terrorífico. Como lo es pensar que Allen puede ser una abusador de menores por un única denuncia formulada en medio de una disputa por su separación de Farrow con testigos delante, cuando lleva 25 años de feliz relación con Soon-Yi y jamás nadie ha expresado el menor reproche a su vida personal o profesional.

Tras años de silencio en los que sólo uno de sus hijos y Soon-Yi salieron a desmontar las mentiras de Mia Farrow y contar la vida de abuso a la que les sometió, Allen se queda a gusto en estas páginas. Pero lo hace con educación y datos comprobables objetivamente, evitando en la medida calificar unos hechos que se explican solos. De hecho, aunque claramente él es la víctima de toda esta lamentable situación, indica con cierta ironía que se resiste a considerarse a si mismo eso ya que es feliz en lo personal, tiene la vida solucionada en lo económico y a pesar del boycott en USA a sus películas, que nos son distribuidas, y que algunos actores obsesionados por lo políticamente correcto se han negado a trabajar con él, Allen sigue haciendo cine, sus películas se estrenan con éxito en el resto del mundo, continúa tocando el clarinete y haciendo aquello que le gusta en cada momento.

Pero más allá de este elemento polémico, la verdad es que el libro es maravilloso, está super bien escrito y devoraba estas páginas regadas de divertidas anécdotas y detalles de películas míticas que son historia del cine. A sus 85 años, esta novela y sus últimas películas me muestran a un autor que se encuentra en un momento de plenitud intelectual, y espero y confío que como a Clint Eastwood, Dios o quien sea le conserve la salud durante mucho tiempo y podamos seguir disfrutando de la obra de este genio, como sus últimas Día de lluvia en Nueva York o Rifkin´s Festival.

Me lo he pasado genial con la lectura de A propósito de nada y recomiendo este libro a todo el mundo que esté interesado en el mundo del cine, no necesariamente en fans de su obra.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Y tu, ¿has leído el libro? Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Mank de David Fincher (Netflix)

Netflix ha estrenado Mank, la nueva película de David Fincher que parece ser la gran apuesta de la cadena online de cara a los extraños Oscars de 2021. La biografía del guionista Herman Mankiewicz es un homenaje no exento de crítica al mundo del cine en los años dorados de Hollywood entre 1930 y 1940.

PUNTUACIÓN: 7/10

Biopic sobre Herman Mankiewicz, guionista de ‘Ciudadano Kane’, que repasa el proceso de rodaje de la obra maestra de Orson Welles, dirigida y estrenada en 1941. La película toma como base un guión escrito por Jack Fincher, padre de David Fincher, antes de morir en 2003. (FILMAFFINITY)

El padre de Fincher, Jack, escribió hace más de 20 años el guion de este drama biográfico sobre el guionista Herman J. Mankiewicz y su creación del guión de Citizen Kane (1941). Y aunque su hijo David tenía la intención de filmarlo, nunca encontró el momento entre sus diferentes proyectos, hasta el pundo que Jack Fincher falleció en 2003 sin que hubieran ni siquiera planes de esto llegara a realizarse. Finalmente, el año pasado se confirmó el acuerdo de Fincher y Netflix para producir esta película, que se rodó entre noviembre de 2019 y febrero de 2020, justo antes de que estallara la crisis del Covid-19.

Fincher se reúne con gran parte de su equipo cinematográfico habitual, incluido el diseñador de producción Donald Graham Burt, el editor Kirk Baxter y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross, utilizando solo instrumentos auténticos de la época. Fincher optó por el director de fotografía Erik Messerschmidt, con quien trabajó en su serie de Netflix Mindhunter, al plantear esta película en blanco y negro para recrear el espíritu del cine de la época y la vida en el Hollywood dorado.

Para poder optar a los Oscars, la película se estrenó en cines de forma limitada en noviembre de este año, habiéndose estrenado en todo el mundo a travás de la plataforma de Netflix el pasado 4 de diciembre. Aunque luego me extenderé, Netflix domina los contenidos online siendo la cadena online con mayor cantidad (millones) de suscriptores en todo el mundo, y desde hace unos años, ha tirado la casa por la ventana para intentar ganar legimitidad y prestigio produciendo películas de las consideradas “importantes” sin reparar en gastos, para intentar arrasar en las ceremonias de premios internacionales. Roma de Alfonso Cuarón, The Irishman de Martin Scorsese o Historia de un matrimonio de Noah Baumbach son algunos de los estrenos más destacados de los últimos años, y todo apunta que la intención de Netflix es que Mank sea su gran apuesta para los Oscars de 2021.

Gary Oldman es el grandísimo protagonista de Mank gracias a su interpretación de Herman J. Mankiewicz, un escritor judio desgarbado que no se callaba lo que pensaba y que acabó muriendo por problemas derivados de su adicción al alcohol. Oldman realiza un trabajo bestial y aganta él sólo la película tanto sobrio como borracho. Fincher le ofrece un montón de momentos para su lucimiento que aprovecha para firmar una de las grandes interpretaciones de su carrera. Y ha tenido unos cuantos papeles antológicos.

El resto del casting muestra un reparto coral para contarnos cómo era la vida en el Hollywood dorado de 1930-40. Amanda Seyfried es Marion Davies un actriz estrella conocida de Mank y que acabará fichando por Warner. Arliss Howard es Louis B. Mayer, el presidente de la MGM, Toby Leonard Moore es David O. Selznick, uno de los productores iconos de la Era Dorada de Hollywood. siendo el productor de Lo que el viento se llevó en 1939. Charles Dance interpreta al magnate William Randolph Hearst, magnate de los medios de comunicación amante de Marion Davies, accionista de la MGM y sobre el que se inspira el guión de Ciudadano Kane.

Tom Burke hace de Orson Welles en la película, joven prodigio que contrató a Mank para que escribiera el guión de su vida. Lily Collins es Rita Alexander, una secretaria que ayudará a Mank a escribir el guión de Ciudadano Kane mientras convalece por una pierna rota, mientras que Tuppence Middleton interpreta a Sara, la mujer de Herman.

Además de estos actores que interpretan a personajes históricos, en Mank aparecen a modo de cameos numerosos iconos de la época, como Greta Garbo, Charlie Chaplis, Bette Davis o Clark Gable, entre otros muchos.

Empezando con los elementos positivos de la película, no hay duda que siendo una película de David Fincher Mank técnicamente es espectacular, y va a estar probablemente nominada en la mayoría de cuestiones técnicas. La fotografía es perfecta y transmite el tono crepuscular de las películas en blanco y negro. No soy un experto en cine clásico, pero la planificación de muchas escenas con el punto de cámara tal y como lo decide Fincher, los contraluces, etc… me recuerdan un montón de películas icónicas. O tal vez no a película concretas, sino al feeling que esas película debían transmitir.

La música de Trent Reznor y Atticus Ross también me ha parecido maravillosa y creo que se van también directos al Óscar con su banda sonora. En contraste con los sonidos industriales malsanos de obras previas, en Mank plantean la recreación del espíritu del cine clásico y crean una partitura creada con una orquesta o banda de música que utilizan únicamente instrumentos existentes en esa época.

Pero es que además el diseño de producción es perfecto y nos traslada al Hollywood clásico de forma maravillosa, con un vestuario, un maquillaje y un diseño de sonido que nos mete de lleno en la Meca del Cine.

Además, Fincher está tan obsesionado de recrear el feeling del cine clásico que hace el montaje de Kirk Baxter, que también está espectacular, copie las transiciones entre escenas con ventanillas que se cierran o fundidos en negro típicos de la época, seguidos de planos exteriores generales que nos introducen en la siguiente escena. Hay un elemento que no me ha cuadrado mucho y es que incorporan al metraje final elementos como los puntos negros que marcaban al proyeccionista cuando tenía que cambiar de rollo, lo cual era une necesidad técnica, no algo puesto ahí para agradar. Es por esto que añadir este tipo de datalles puede que recuerde el cline clásico pero para mi no aporta nada y llega a distraer con algo que no debería estar ahí.

Mank es Gary Oldman, y es su estupenda actuación lo que mantiene a flote a la película a pesar de un guión demasiado episódico al que le falta un punch dramático y un foco concreto. Junto a Oldman, el resto de actores están bien, aunque al no conocer a los personajes históricos no puedo decir si realmente han hecho justicia a estas personas o no. En todo caso, no tengo ningún problema con las interpretaciones. Además, dentro de su pequeño papel, Amanda Seyfried está guapísima como la actriz Marion Davies, con toda la belleza que las estrellas de Hollywood transmitían en la pantalla que las acabaron transformando en iconos.

Hay algo en Mank que no me ha cuadrado, y es que todo en ella me transmite que Fincher por primera vez en su carrera ha pensado “me muero de ganas de ganar un Óscar pero no sé cómo hacer que no se note demasiado, porque se supone que un AUTOR como yo no se preocupa por esas cosas mundanas como son los premios”. Y la línea más recta era conseguir este reconocimiento con una película sobre el mundo del cine, sus profesionales y su historia, que además pudiera plantear conexiones entre esos hechos y la actualidad de la sociedad americana.

Entiendo que siendo un guión de su padre fallecido, cosa que he descubierto mientras escribía esta reseña, debe haber un indudable componente emocional para Fincher, pero debo decir que la fría y perfecta narrativa del director me impide verla, la verdad.

En todo caso, creo que el primer y principal problema es a partir de un guión que no ha estado a la altura, planteado con constantes saltos temporales desde 1940 en que Mank escribe el guión de Ciudadano Kane desde una cama, hacia 1930 para ir mostrando a modo casi de anécdotas elementos más o menos inconexos destinados a mostrar como era la vida en el Hollywood de los años 30 para los profesionales que trabajaban para los grandes estudios. De esta forma se forman dos narrativas, pero ninguna consigue enganchar durante el visionado porque le falta punch.

No hay emocionantes epifanías mientras escribe Ciudadano Kane, ni Mank mejora como persona, simplemente en una escena faltan 15 días para que venza el plazo y no han escrito ni la mitad, y a la siguiente escena ya está todo el guión escrito como por arte de magia. A esta mitad le falta algo, no se qué exactamente, quizá incluso interés por lo que está pasando teniendo en cuenta la forma en que nos lo cuenta Fincher, o su no-relación con Orson Welles.

Y si el “presente” de 1940 no funciona, tampoco el pasado de Mank durante la década de los 30 lo hace. Empezando porque la narración fragmentada que comentaba antes hace que nada tenga una potencia dramática. Esta parte está planteada para mostrar algunos de los vicios y problemas del sistema de estudios de Hollywood como son la explotación de los trabajadores al reducirles los salarios a sus empleados cuando no eran necesario ante la falta de unos sindicatos potentes, o el germen de lo que años más tarde se convirtió en la caza de brujas del McCarthismo contra los profesionales del cine a los que se les acusó de “comunistas”.

Este pasaje muestra además la conexión del poder económico con los productores de Hollywood, que consiguieron cambiar el sentido del voto de unas elecciones en California en 1934, al boicotear la campaña a Gobernador del demócrata Upton Sinclair, realizando la MGM una película difamatoria que decantó la campaña electoral a favor del republicano Frank Merriam en el poder. Esto provoca la muerte de un amigo de Mank, que tampoco acaba de funcionar como drama porque la escena no está bien construida ni habiamos visto tanto a dicho personaje para que nos preocupáramos por él para empezar.

Este pasaje merece un comentario, porque creo que Fincher quiere que se interprete desde el punto de vista de 2020 como una reflexión sobre que las “fake-news” ya existían hace 80 años y no son algo nuevo. Los poderosos siempre han contado con los medios para hacer que salgan elegidos los candidatos que mejor se adaptan a sus necesidades, que obviamente no se corresponden con las necesidades de la gente normal. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Trump ha perdido la presidencia de los Estados Unidos tras la vergonzosa campaña de todos los medios de comunicación “tradicionales” contra él, que abandonaron cualquier duda que pudiera haber sobre su “neutralidad” en campaña electoral, queda la duda sobre ¿quién es el poderoso aquí? ¿A quién querían en el cargo y sobre todo a quién querían desalojar del poder? Y ojo que Trump me parece un personaje terrible, pero lo que ha pasado en las elecciones de los EE.UU. No es ni medio normal. Resaltar en diciembre de 2020 este elemento de 1934 sobre que los medios de comunicación amañan elecciones no creo que vaya a servir para criticar a quien creo que Fincher quería criticar, la verdad.

Por otro lado, comentaba antes que Fincher ofrece momentos de sobra para que Oldman se luzca, entre los que sobresale el gran climax de la película que es un largo monólogo de más de 5 minutos en el que un Mank borracho se enfrenta a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer en una fiesta. Sin embargo, este climax fracasa porque… ¿les cuenta lo que va a ser el guión de Ciudadano Kane? ¿Ese es el climax? Lo siento, pero no funciona en absoluto, y de hecho no tengo claro que aunque Fincher pueda pensar que este despliegue interpretativo va a ser del gusto de los académicos, no tengo claro que sea lo que ellos realmente buscan.

Teniendo en cuenta la película aún siendo históricamente correcta muestra a las mujeres protagonistas prácticamente como floreros sin importancia real en la trama, dudo mucho que esta propuesta vaya a agradar a una gran parte de los académicos, sobre todo las mujeres.

En 1942, Herman Mankiewicz y Orson Welles ganaron el Oscar de la Academia a Mejor Guión Original. Sin embargo, Ciudadano Kane fue un desastre en la taquilla debido en parte por el boycott provocado por William Randolph Hearst, y marcó el final de las carreras de ambos. Mank no volvió a escribir un guión (indicado al final de la película) y Orson Welles perdió el “final-cut” y sus siguientes películas ya nunca tuvieron el nivel de libertad y creatividad que disfrutó en Ciudadano Kane.

Aunque Ciudadano Kane es historia del cine por muchos motivos y por su indiscutible calidad, el mensaje de la película parece ser que no compensa enfrentarse a los poderosos en vida, aunque tu obra trascienda a tu muerte y se convierta en universal. Otro detalle interesante es que la película se decanta por la idea que Welles a pesar de ganar el Oscar junto a Mank, no tuvo nada que ver en la escritura del guión, algo que ha sido objeto de disputa académica y sobre lo que no me atrevería decir que esta sea la versión correcta de la historia. Tampoco que no lo sea.

Mank ha supuesto una pequeña decepción y se va a quedar muy lejos de mis películas favoritas de Fincher. En todo caso, siendo Fincher, siempre hay elementos que merecen la pena ser descubiertos y considero que no hay excusa para no ver esta película estas navidades, aprovechando el estreno en Netflix.

Comparto el trailer de la película:

Mank va a ser una película que va a generar (ya lo está haciendo) un encendido debate cinematográfico. No va a estar dentro de mi Top-5 del director, pero Fincher sigue siendo un autor que seguiré viendo todo lo que estrene, ya sea en salas de cine o en la pequeña pantalla gracias a mi suscripción a Netflix.

PUNTUACIÓN: 7/10

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