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Crítica de The Babysitter: Killer Queen de McG (NETFLIX)

The Babysitter fue una de las sorpresas de Netflix nos regaló en 2017, una divertida serie B que ofreció un estupendo entretenimiento sin complejos lleno de gore y puntazos over-the-top. Tres años después nos llega esta secuela que lamentablemente no sabe estar a la altura de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Dos años después de derrotar a la secta satánica liderada por la niñera Bee, Cole trata de olvidar su pasado para centrarse así en sobrevivir al instituto. Cuando viejos enemigos regresan, Cole no tendrá más remedio que volver a enfrentarse a las fuerzas del mal. (FILMAFFINITY)

McG (Los Ángeles de Charlie 1 y 2, Terminator Salvation) vuelve a dirigir esta secuela de su divertida The Babysitter, estrenada también en Netflix. Dan Lagana escribe el guión basado en los personajes creados por Brian Duffield, a partir de una historia suya junto a Brad Morris, Jimmy Warden y el propio McG.

La película cuenta con fotografía de Scott Henriksen, montaje de Martin Bernfeld y Música de Bear McCready.

La película está protagonizada por Judah Lewis como Cole, el joven chaval de la primera película que ha crecido y tiene muchos problemas en el instituto al no conseguir que le creyeran sobre lo que pasó en la primera parte. Repite también papel Emily Alyn Lind como Melanie, la vecina de Cole que es su única amiga del intituto y le invitará a una fiesta de fin de semana. El único personaje nuevo de importancia es Jenna Ortega como Phoebe, una nueva estudiante con aspecto de ser una troublemaker que llega al instituto y se verá metida en todo el meollo.

Aunque parezca mentira, repiten en la película Samara Weaving como Bee, la Babysitter del infierno de la primera parte, junto a sus compañeros de crímenes, Robbie Amell como Max, Hana Mae Lee como Sonya y Bella Thorne como Allison.

McG describió esta The Babysitter: Killer Queen como inspirada en Fausto, pero con bromas ridículas como si fuera una película de Mel Brooks, lo cual no tendría nada de malo si se hiciera bien. Y no voy a alargarlo más de la cuenta, esta película no es buena. No es buena ni como entretenimiento descerebrado.

La primera película partía de una premisa simple que fue desarrollada de forma muy chula, como un montón de puntazos, mucha sangre y un sentido del humor negro que encajaba muy bien con el tono que se quería transmitir. Sin embargo, esta continuación juega a romper con la mayoría de elementos que funcionaron en dicha película sin ofrecer nada mejor, creando un festival de auto referencias chuscas y unos giros ridículos hasta decir basta.

De hecho, los primeros 20 minutos de película, justo hasta el primer giro, sí consiguen recuperar el feeling y toques de humor de la primera película, pero acaban yéndose al traste por el deficiente guión y una puesta en escena chusquera. La primera película jugaba muy bien construyendo al tensión de forma que el climax de sangre y muerte fue una chulada y la guinda de un pastel bien realizado. Sin embargo, esta Killer Queen sufre desde el primer momento de “secuelitis”, intentando ser más divertida, más over-the-top, más sangrienta pero sin crear ningún ancla emocional que haya que nos interesa nada de los que está pasando. Además, los momentos aún más sangrientos que la anterior fracasan, además de por todo lo anterior, por un CGI infame que canta a la legua.

Además, durante el visionado hay varios momentos de bromas privadas que sólo les hacen gracia a ellos que hacen aún más difícil conectar con la historia, como unas escenas de baile a mitad de película o el traje de pana que Cole lleva al instituto (inspirado en el cine de Wes Anderson) que solo sirve para crear una referencia vacía que no aporta nada y rompe la idea inicial de la película sobre que Cole era un chaval normal que se ve metido en una situación anormal.

The Babysitter: Killer Queen es una mala película bajo casi cualquier punto de vista. De hecho, su estreno en Netflix la va a permitir alcanzar un público mucho más ámplio del que merecería, y se une a la montaña de películas y series montoneras de usar y tirar del canal de streaming, que sigue más empeñado en inundarnos de contenidos, aunque estos no sean de demasiada calidad.

Comparto el trailer de la película:

The Babysitter: Killer Queen es una película muy, muy floja que cuesta de disfrutar incluso apagando el cerebro y poniéndolo en modo “entretenimiento descerebrado”. Netflix lleva una racha terrible, o quizá soy yo que no acabo de seleccionar correctamente qué ver.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Babadook, de Jennifer Kent

Babadook (Jennifer Kent, 2014) es un clásico del nuevo cine de terror del siglo XXI y ha resultado un placer poder verla gracias a mi suscripción a Prime Video.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Seis años después de la violenta muerte de su marido, Amelia (Essie Davis) no se ha recuperado todavía, pero tiene que educar a Samuel (Noah Wiseman), su hijo de seis años, que vive aterrorizado por un monstruo que se le aparece en sueños y amenaza con matarlos. Cuando un inquietante libro de cuentos llamado “The Babadook” aparece en su casa, Samuel llega al convencimiento de que el Babadook es la criatura con la que ha estado soñando. Entonces sus alucinaciones se hacen incontrolables y su conducta, impredecible y violenta. Amelia, cada vez más asustada, se ve forzada a medicarle. Pero, de repente, empieza a sentir a su alrededor una presencia siniestra que la lleva a pensar que los temores de su hijo podrían ser reales. (FILMAFFINITY)

Jennifer Kent es una actriz, escritora y directora nacida en Brisbane (Australia). Tras iniciar su carrera profesionalmente como actriz, decidió cambiar hacia la escritura y la dirección. En 2005 dirigió el cortometraje Monster, que sirvió de base para el guión de Babadook, su opera prima de 2014. Tras ser presentada en el festival de Sundance, la película ha recibido críticas universalmente positivas. Tras Babadook, en 2018 estrenó The Nightingale, thriller psicológico ambientado en 1825 que formó parte de la sección oficial del festival de Cine de Venecia, entre otros festivales. Hasta el momento, no ha estrenado otras películas.

Babadook es una película australiana de bajo presupuesto con una duración de tan sólo 94 minutos. Fue rodada con tan sólo dos millones de dólares, y cuenta con fotografía de Radek Ładczuk, montaje de Simon Njoo y música de Jed Kurzel. La película está interpretada por Essie Davis como Amelia Vanek, una viuda que tiene que cuidar sola a su hijo pequeño Samuel, interpretado por Noah Wiseman. La película es un tour-de-force interpretativo de los dos actores, aunque mencionaría también a Hayley McElhinney como Claire, la cuñada de Amelia y tía de Samuel.

Babadook forma parte de la nueva hornada del cine de terror, más preocupado en generar un drama de tensión creciente que en ofrecer sustos vacíos de manual. Dentro de este “nu-horror”, encontramos película tan dispares como It Follows (David Robert Mitchell , 2014), La Bruja (Robert Eggers, 2015) o Hereditary (Ari Aster, 2018).

Lo mejor de Babadook es que bajo una premisa muy trillada dentro del género de terror, la “casa con monstruo que aterroriza a una familia”, Jennifer Kent realiza una extraordinaria reflexión sobre la depresión y como la soledad puede provocar que nuestros peores pesadillas se hagan realidad. La directora plantea el núcleo de la historia desde el punto de vista de una madre que sufre una depresión bestial tras morir su marido hace 6 años, lo cual es muchísimo tiempo, y como su soledad e incapacidad de entenderse con su hijo pequeño la meten en una espiral autodestructiva. Los problemas que sufren muchas mujeres con la maternidad tienen una importancia capital en este punto de vista elegido por Kent para contar su historia.

Junto a ello, Babadook también transmite el punto de vista de su hijo, un niño de 6 años al que el estado de confusión en el que viven le hace creer en la existencia de seres imaginarios y pesadillas terroríficas, moldeando así su realidad observable. La película juega continuamente con la ambigüedad, no quedando claro si lo que estamos viendo está sucediendo realmente o es fruto de las mentes alucinadas de los protagonistas. Yo creo en esta segunda opción, pero estoy seguro que podría argumentarse lo contrario.

A pesar de su bajo presupuesto, la película técnicamente me ha parecido bestial. Junto al director de fotografía Radek Ładczuk, Kent crea una puesta en escena en la que la fotografía y la perspectiva de la cámara van cambiando conforme Amelia va cayendo en la locura. De hecho, Kent empezó rodando con cámara fija pero utilizó steadycams y cámaras al hombro para acentuar la sensación de desequilibrio y confusión alrededor de la familia de protagonistas. Del mismo modo, a partir de unos tonos grises a nivel general, Kent fue añadiendo tonalidades más llamativas con este mismo objetivo, a la vez que jugaba con el diseño de la casa, modificándolo para acrecentar la sensación de vértigo, confusión y claustrofobia.

Aunque englobada dentro del género de terror, Babadook es sobre todo un drama psicológico, y triunfa completamente gracias al extraordinario trabajo de los dos protagonistas, que transmiten una amplísimo rango de sentimientos durante la película, consiguiendo que creamos que todo es real. Porque para ellos sin duda lo es.

Además, debido al bajo presupuesto y a la influencia de películas clásicas, Jennifer Kent decidió usar para la creación del monstruo Babadook técnicas tradicionales como el stop-motion, sumadas a otros elementos creados en post-producción. Confirmando la idea que es mucho más terrorífico aquello que es sugerido más que mostrar algo in-your-face, el Babadook genera momentos aterradores de gran tensión.

Hay una metáfora poderosísima sobre que debemos asumir quienes somos y aceptarnos con las cosas buenas y las malas, de forma que la única forma de controlar nuestros miedos y poder vivir con ellos es reconocer que existen en primer lugar. Al final, es el amor el que puede salvarnos, amor al que debemos de aferrarnos dentro de la familia. Esto da un toque final de optimismo dentro de una película de gran tensión creciente, lo cual es también una rareza dentro del género de terror. En este aspecto, también Babadook significó un chorro de aire fresco.

Comparto el trailer de la película:

Babadook es una estupenda película centrada en el drama real de la depresión y la soledad más que en un terror más superficial, y la recomiendo completamente, sobre todo teniendo en cuenta que está disponible en Prime video.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Nuevos Mutantes de Josh Boone

Tras varios años de espera, el final de agosto nos trajo el estreno de Los Nuevos Mutantes, la película de Joss Boone que adapta el icónico comic creado por Chris Claremont y Bob McLeod, con contribuciones posteriores de Bill Sienkiewicz. Y que lamentablemente significa un triste epitafio para la serie de películas que Fox realizó con los personajes de Marvel Comics.

PUNTUACIÓN: 4/10

inco jóvenes mutantes que acaban de descubrir sus habilidades, son encerrados en unas instalaciones secretas contra su voluntad y luchan por escapar de su pasado y salvarse a sí mismos (FILMAFFINITY)

Josh Boone es un escritor y director americano nacido en Virginia en 1979. Alcanzó cierta fama en 2014 por dirigir el drama romántico The Fault in Our Stars (2014), basado en la novela best-seller del mismo nombre. Boone también escribió y dirigió la comedia romántica Stuck in Love (2012). Tras The Fault in Our Stars, Boone junto a su amigo y colaborador Knate Lee consiguieron llamar la atención de Fox en 2015 para la realización de una película de los Nuevos Mutantes, siendo contratados por el productor Simon Kinberg para escribir el guión de una película que en ese momento querían que iniciara una nueva trilogía cinematográfica.

Los Nuevos Mutantes de esta película son Illyana Rasputin (Anya Taylor-Joy, la actriz aue saltó a la fama con La Bruja y Glass), Rahne Sinclair (Maisie Williams, la ya mítica Arya Stark de Juego de Tronos), Samuel “Sam” Guthrie (Charlie Heaton de Stranger things), Danielle “Dani” Moonstar (la debutante Blu Hunt) y Roberto da Costa (interpretado por el actor brasileño Henry Zaga). A estos 5 actores habría que añadir a Alice Braga como la Doctora Cecilia Reyes.

La película cuenta con fotografía de Peter Deming, montaje de Matthew Dunnell, Robb Sullivan y Andrew Buckland y música de Mark Snow.

La película se rodó entre julio y septiembre de 2017, de cara a un estreno inicialmente previsto en Abril de 2018. El guión que finalmente se rodó sufrió varias transformaciones respecto al concepto inicial de Boone, al contratar Fox a un grupo de hasta 6 guionistas para transformar la historia de terror pura protagonizada por adolescentes con poderes a una versión suavizada sin excesivos sustos o sangre dirigida a un público más juvenil.

La ironía quiso que IT (Andy Muschietti, 2017) fuera uno de los grandes éxitos de taquilla de ese año en Estados Unidos. Esto, sumado a la buena acogida que tuvo el primer teaser de la película que resaltaba los elementos de terror de la película, provocó que la película fuera retrasada por primera vez para poder rodar nuevas escenas y mejorar los efectos especiales que le devolvieran a la película el feeling de terror que Boone planteó inicialmente que los productores quitaron, pasando su estreno de abril de 2018 a febrero de 2019.

Sin llegar a rodar los reshoots por los problemas de agenda debido, entre otros motivos, a los complejos planes de rodajes de Juego de Tronos (Maisie Williams) y Strangers Things (Charlie Heaton), la película volvió a retrasarse para no coincidir con Deadpool 2, pasando a tener una fecha de estreno de agosto de 2019. Después, ya inmersa la película en medio de la compra de Fox por parte de Disney, fue de nuevo retrasada hasta Abril de 2020, para acoplarla con el planning de estrenos de Disney. La crisis del Covid paralizó su estreno, que finalmente se acaba de producir el pasado 26 de agosto.

Leyendo sobre el tema, la ficha de la película en imdb muestra un presupuesto final de 70 millones de dólares, un importe muy pequeño comparado con otros blockbuster comiqueros. Por poner este presupuesto en contexto, 70 millones es menos que los que costó Joker en 2019 (+/-90 millones), mientras que X-Men Apocalipsis estrenada en 2016 tuvo un presupuesto de 180. El propio Boone indica que la versión finalmente estrenada es muy parecida al primer montaje de 2017, dado que los reshoots para añadir más elementos de terror no llegaron a rodarse, y llegó un momento en que los actores habían crecido y ya no podían hacerse.

Además, dadas las malas perspectivas de taquilla, al estrenarse Nuevos Mutantes después de la desastrosa Dark Phoenix de Simon Kinberg, parece que Disney ha optado por estrenarla invirtiendo lo mínimo imprescindible, de forma que poniéndose en la peor de las perspectivas, las pérdidas sean mínimas. Eso en caso que el coste de la película no estuviera ya imputado a gastos de Fox de años anteriores, cosa que tampoco descartaría.

Entrando ya en materia, salgo bastante molesto con el visionado de estos Nuevos Mutantes. La película intenta ser varias películas en una, pero lamentablemente no consigue ser demasiado buena en nada y queda a medio camino de todo. Además, los cambios en varias caracterizaciones de los personajes y sobre todo que estén mal desarrollados, casi esperando que los fans rellenemos los huecos que ellos no han contado, me han impedido disfrutar de la película.

Mis Nuevos Mutantes son los de Chris Claremont, Bob McLeod, Bill Sienkievitch, Bret Blevins, Arthur Adams… Comentaba antes de entrar al cine que con tal de ver bien representados a Sam, Roberto, Dani, Rahne e Illyana me valía. Sin embargo, al final esto no ha resultado ser tan sencillo por los muchos deméritos de la película.

Josh Boone ha creado unos Nuevos Mutantes que parecen un mal piloto de una serie cutre de televisión. Entiendo que realmente no es culpa suya, sino de Fox, que no le dejó hacer la película de terror que quería inicialmente y tampoco le dió un presupuesto decente. La película es una mezcla de El club de los cinco protagonizada por jóvenes superpoderosos con una ambientación de terror, subgénero psiquiátrico / confinamiento en un lugar oscuro y peligroso.

El intento de terror ni está ni se le espera, al estar rodada con poca gracia y nula intensidad, con el añadido de que al estar los pocos sustos telegrafiados, ninguno consigue impactar en el espectador.

Además, aunque película dura apenas 90 minutos, se me ha hecho larga al tener la mayor parte del tiempo a gente hablando sobre los mismos temas, y las pocas manifestaciones de poderes son super cutres, incluso para una serie de televisión. Además, como sabemos que lo que experimentan los chavales son pesadillas, en ningún momento hay una verdadera sensación de peligro y, de hecho, cuando se nos informa que estas pesadillas sí eran reales, se convierte en un WTF! De libro, ya que eso debería haber provocado la muerte de algún personaje. Había leído la comparación de Nuevos Mutantes con Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (Chuck Russell, 1987), pero precisamente por lo que comento, la comparación no deja en buen lugar a estos Nuevos Mutantes.

Y todo eso me hubiera dado igual si hubieran clavado a los personajes. Físicamente aciertan con Illyana, Rahne y Sam, no con Roberto ni Dani, y además encontramos cambios sustanciales en la personalidad de  Rahne y Roberto que no me dejaron disfrutar de ellos.

Maisie Williams como Rahne Sinclair es un casting bestial y ella mola en pantalla. Williams transmite toda la empatía y la humanidad de Rahne y se nota que es una gran actriz que está curtida en mil batallas (literalmente). Pero Rahne en los comics es una niña que puede transformarse en un lobo (Wolfsbane / Loba venenosa en España), caracterizada por estar reprimida y ser super insegura a causa de sus creencias cristianas que le fueron enseñadas por un cura ultra conservador.

No puede ser ella quien de seguridad al grupo y es completamente imposible que se duche desnuda con gente delante. Y ya lo de ser lesbiana me pareció una locura que me chafó bastante la película. De hecho, no hubiera tenido problema si la relación la hubieran planteado entre Dani e Illyana, pero con Rahne no puede ser y además es imposible. Al menos si quieres honrar el comic que dices que es uno de tus favoritos.

Anya Taylor-Joy como Illyana Rasputin mola también en pantalla en su papel de niña malota. De hecho, ella es la mejor actriz de todo el reparto y consigue transmitir muchísimo sentimiento con los gestos más nimios, mostrando que aunque se hace la dura realmente es una niña asustada y traumatizada por su pasado. Pero ni sus poderes ni su historia están bien explicadas, como si esperaran que nosotros (los fans de los comics) rellenemos los huecos. Y los hay a montones. En los comics, Illyana (Magik) es la hermana pequeña del miembro ruso de los X-Men, Coloso, y fue residente durante mucho tiempo de la Mansión X. La habilidad mutante de Illyana es abrir “discos de teletransportación” que la permitían viajar al Limbo y desde allí, a cualquier punto de la Tierra. Tras una aventura en la que pasó años atrapada en el Limbo, adquirió el control de este reino místico y de la Espada Mística, que utilizó en adelante en las aventuras del grupo y se convirtió en una de sus señas de identidad.

Sin embargo, en la película todo esto no se explica y sólo deja caer que ella invento el Limbo para escapar de unos secuestradores sin rostro que parecen mafia rusa pero sin concretan nada. Esta falta de concreció y ambigüedad me indica que no sabían qué hacer exactamente con el personaje más allá de hacerla una tía dura que patea culos con su espada. Todo lo relacionado con Illyana está mal explicado, así que cualquier interpretación que se haga puede ser correcta. En mi caso, los monstruos sonrientes son solo lacayos a los que golpear para que haya al menos una escena de acción en toda la película, escena que por otro lado está mal resuelta. Y hay un detalle final relacionado con el peluche que lleva todo el rato, el dragón Lockheed, que se resuelve de una forma hasta ridícula en el climax de la película. Mejor no pensar demasiado con este WTF ! Ni lo que supondría para los poderes de Illyana, porque en el fondo pienso que incluso el director sabe que no tiene demasiado sentido.

El que si que me ha gustado mucho ha sido Charlie Heaton como Samuel “Sam” Guthrie. En los comics Cannonbal (Bala de Cañón) es un joven de 16 años de Kentucky con la capacidad de generar energía termoquímica y propulsarse por el aire. Mientras está en vuelo, sus poderes le convierten en invulnerable, el problema lo tiene al aterrizar, cuando los apaga. Le veo una caracterización muy buena y ajustada al comic pero casi no sale y no tiene una importancia real en la trama, sumado al hecho que la manifestación de sus poderes dan pena.

Este es el problema de hacer una película de 90 minutos, ya que por definición solo vas tiempo de desarrollar correctamente a dos o como mucho tres personajes, nunca a los cinco. Y en esta película, el foco está puesto en las chicas.

Henry Zaga como Roberto “Bobby” da Costa tiene delito. Mira que nunca me preocupó el whitewashing, pero este casting da vergüenza porque el personaje de los comics es negro, o en todo caso mulato. Contratar a un actor blanco para interpretarle me parece hasta una falta de respeto hacia sus creadores Chris Claremont y Bob McLeod, y en este sentido éste último tiene un enorme mosqueo con la película por la forma en que han adaptado su trabajo, básicamente ninguneándolo y no teniéndolo en cuenta, acrecentado por el hecho que escribieron mal su nombre en los títulos de crédito. “En tres años, nadie de Fox me ha contactado para nada ni se han molestado siquiera en mirar como me llamo”, escribió McLeod en redes sociales, al verse nombrado como MacLeod.

Aparte del whitewashing y que Zaga es encima un actor muy limitado que no transmite nada, transforman en la película a un chaval alegre, optimista, fiestero y mujeriego en un amargado virgen, al asesinar con sus poderes a su primera novia de forma accidental, algo que no tiene nada que ver con su historia en los comics. En los comics Sunspot (Mancha Solar) es un brasileño de 14 años que tenía una fuerza sobrehumana alimentada por la luz solar y podía almacenar energía solar en su cuerpo para usar su superfuerza. En la película, esa energía solar parece darle fuerza, pero además proyecta un calor extremo que puede quemar a quien esté cerca suyo, lo que convierte su poder en un peligro muy poco práctico. Para hacer las cosas peores, su poder queda cutrísimo también en pantalla, lo que tiene delito, ya que Sunspot ya había salido en X-Men: Días de Futuro Pasado (Bryan Singer, 2014), por lo que sólo tenían que replicar el efecto. ¿Tanto costaba hacerlo, había que cambiarlo para peor? En todo caso, menos mal que casi no tiene papel, porque si no el mosqueo hubiera podido ser mayúsculo.

Blu Hunt como Danielle “Dani” Moonstar es lo más flojo de la película. Es cierto que Zaga es igual de mal actor que Hunt, pero ella es la narradora de la historia, es la que nos introduce este mundo y el climax gira en torno a su Oso-Demonio, por lo que ella es la que debería mostrar más carisma, el girar todo en torno suyo. Sin embargo, sus limitadas dotes actorales hacen esto imposible y casi no consigue ni siquiera trasmitir empatía hacia alguien que acaba de perder a toda su tribu. Y encima no reconozco en ella a la Danielle de los comics, al eliminar de su aspecto las dos trenzas indias que se convirtieron en una parte icónica de su imagen durante décadas.

En los comics, Dani es una nativa americana cheyenne, que crea ilusiones visuales tridimensionales empáticas, a partir de los miedos de la persona con la que conecta. Por eso su nombre en clave es Mirage (Espejismo). Sin embargo, en la película asistimos a una sorpresa mayúscula a mitad de película, al ver que estas pesadillas sí son reales en el mundo físico. Lo cual alguien puede pensar que da mayor sensación de peligro, pero genera una situación loquísima e imposible, que es que entonces estos “demonios” deberían haber matado al menos a un personaje.

Y por si fuera poco, incluir a Cecilia Reyes (Alice Braga) en la película tiene mucho delito, porque solo es usada como el plot twist de la historia, pensando Fox que como sabemos que ella en los comics es una aliada de los X-Men también lo será en la película, cosa que desde el primer fotograma queda claro que no va a ser así, por lo que no hay sorpresa ninguna. Para hacer esto con la doctora Reyes hubiera sido preferible no utilizarla, la verdad. De hecho, la película juega con una estudiada ambigüedad al hacer creer que el jefe de Reyes podría ser el Profesor Xavier, pero eso desde el principio no se corresponde con la realidad de que están en una carcel, por lo que es otro elemento fallido y hubiera sido preferible evitar dicho easter-egg que tampoco funciona.

En 2000 cuando se estrenó la primera X-Men (Bryan Singer), los fans ávidos de ver a nuestros personajes favoritos en pantalla real alucinábamos con cualquier cameo o incluso con oir nombrado a un personaje, aún cuando no apareciera en pantalla. Pero en estos 20 años el público hemos evolucionado y nos hemos convertido en consumidores más exigentes al poder elegir entre los numerosos estrenos comiqueros. Un cameo o sacar a un personaje que no tenga nada que ver con su contrapartida comiquera o no tenga ni siquiera una línea de diálogo ya no vale, como ya descubrió Fox en 2016 con X-Men: Apocalypse (Bryan Singer, 2016). Pero Fox, y en concreto Simon Kinberg sigue empeñado en repetir estos mismos errores del pasado.

Aparte del feeling de telefilm, los Nuevos Mutantes sufren por la falta de un antagonista real durante el metraje, y la parte del Oso-Demonio falla porque es un anticlimax, dado que excepto Dani, nadie se enfrenta ni vence a sus miedos. No, diría que Illyana no lo hace, solo se enfrenta a unos esbirros que son carne de cañón, no a su verdadero miedo, aunque como comentaba antes, como está mal contado cualquier interpretación sobre esto puede ser tan correcta como la mía. Con el añadido de tener este climax un CGI horrible, impropio de una película de gran presupuesto de 2020, aunque se rodara en el 2017.

A todo esto, fuimos 4 personas al cine. Las 2 que no sabían nada de los comics salieron moderadamente satisfechas pensando que la película fue entretenida sin más. Y justo mi hermano y yo que somos los fans de los comics los que más descontentos y aburridos salimos, lo que me llevaría a pensar que posiblemente esta película no está pensada para lectores veteranos como yo. Realmente no.

Y acepto el comentario que comic y cine son medios diferentes y es normal que haya cambios. Pero si vas a hacer cambios deberías:

a) Intentar que mejoren lo existente, cosa que no pasa.

b) Invertir económicamente para que parezca que te importa la historia y quieres mostrarla de la mejor manera posible, en lugar de hacer algo cutre simplemente para cubrir el expediente y evitar que caduquen los derechos que en ese momento tenía Fox sobre los personajes, y por eso cuanto más barato costara la película mejor.

c) No vendas la película como una aproximación al terror que nunca antes se había hecho en una película de superhéroes, porque te vas a estrellar cuando no cumplas tu parte del trato.

En lo que si que estoy de acuerdo es que Nuevos Mutantes es diferente a otras películas de superhéroes. Sin embargo, diferente NO es mejor, y estos Nuevos mutantes son una nueva confirmación de esta idea. Para hacer esto con este presupuesto insuficiente, mejor hubiera sido que NO la hubieran hecho, sensación idéntica a la que tuve tras ver Fantastic Four (Josh Trank, 2015). Reconozco que los 4F fueron algo muchísimo peor, a galaxias de distancia.

Sin embargo, la comparación creo que es pertinente dado que Simon Kinberg hizo de productor en ambas, un cancer que hizo un daño irreparable para estos queridos personajes de los comics Marvel. Y en ambas dio luz verde a un proyecto basado en diferenciarse al canon, para luego a continuación cortar las alas a los directores al no atreverse a llevar esa idea hasta las últimas consecuencias. Con la consecuencia última de tener, en el caso de estos Nuevos Mutantes, una película que se queda a medio camino en todo.

Pero quizá lo que más me fastidia de todo el asunto es que con 15/20 minutos más de metraje, un mejor presupuesto y haber pulido un poco el guión, la película hubiera podido ser buena o muy buena. Sin embargo, fui a sabiendas a ver una película que se veía que no iba a ser buena porque la propia FOX no confió en ella y prácticamente dejó que muriera sola. Iba sin ningún hype simplemente confiando en que me entretendrían, y no fueron capaces de hacer ni siquiera eso, pero, de nuevo, por desidia del propio estudio. Debería haber sido más exigente y no haber pagado por ver una película que pintaba mal, pero reconozco que los 5 meses sin cine me hicieron estar desesperado por ver lo que fuera en el cine, con un resultado nefasto para mi.

En fin, esta es una opinión personal totalmente subjetiva, me fastidia mucho no haberla disfrutado como quería. Y en todo caso, me alegro por todos a los que sí os haya gustado la película y pudierais desconectar ante estas deficiencias y disfrutar con estos personajes tan queridos por el fandom entre el que me incluyo. Bien por vosotros.

Comparto el trailer de la película:

Nuevo Mutantes es la última decepción de los mutantes cinematográficos de Fox, que Disney ha heredado a regañadientes y hará bien en desechar y hacer como si nunca hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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¡Saludos a todos!

¿Seguiremos viendo cine en pantalla grande tras el COVID?

Para muchas generaciones de espectadores, el cine forma parte de nuestras vidas. Y una parte importante de esta afición gira en torno a la experiencia de ver cine en salas cinematográficas, un hobbie que debido a la actual crisis provocada por el COVID-19 está pasando por una situación sumamente compleja.

En los últimos años, el negocio cinematográfico ha sufrido un cambio de paradigma provocado por una evolución en las modas y los hábitos de consumo de ocio provocado por la irrupción en nuestras vidas de los smartphones y los canales de streaming como Netflix, HBO, Prime Video, Filmin y, más recientemente, Disney+. Aparte del precio de la entrada, ¿quién quiere “perder” tiempo en desplazarse a los multicines para ver una película que en muchos casos no va a ser mejor que la última serie estrenada en HBO o Netflix que puedo ver sin moverme del sofá de casa? Esta es la gran pregunta que en muchas ocasiones los estudios de cine no han sabido responder de forma adecuada, estrenando películas que no encajan con los gustos actuales de los espectadores y que han pasado totalmente desapercibidas en salas comerciales.

De hecho, varias encuestas realizadas en los últimos años muestran como el 50% de la población española afirma no ir NUNCA al cine, mientras que menos de un 20% de los encuestados va al cine una o más veces al mes. Aparte de los hábitos de consumo, hay otra realidad añadida, y es que las multisalas se concentran en las grandes ciudades, lo que complica el acceso de este tipo de ocio a los habitantes de pueblos pequeños.

La solución planteada por las productoras americanas para atraer a público a las salas en los últimos años ha venido con los estrenos de los grandes estrenos “blockbusters”, películas que transmiten la idea de “evento” que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande para poder disfrutarla en toda su amplitud, ya sea en versión normal, en 3D o, más recientemente, en el alucinante formato 4DX sólo disponible en salas seleccionadas en toda España (la más cercana se encuentra en Valencia).

El cine mainstream de superhéroes de Marvel Studios, otras películas pertenecientes a franquicias como Star Wars, Misión Imposible o Piratas del Caribe y las películas de animación de Pixar y Disney (que en los últimos años ha cosechado también un gran éxito con la adaptación a imagen real de sus clásicos animados como Aladdin o La Bella y la Bestia) han conseguido llevar a los cines a millones de espectadores en todo el mundo, siendo de hecho la gasolina que mantiene en funcionamiento el motor de esta industria, que son las salas comerciales.

2019 fue un buen año para las salas de cine en España. Más de 100 millones de espectadores dejaron unos ingresos por venta de entradas de 625 millones de €uros, lo que supone una subida de más del 7% respecto al año anterior. Sin embargo, analizando estas cifras, comprobamos que las 10 películas más taquilleras del año, nueve americanas y la comedia española Padre no hay más que uno de Santiago Segura, suponen el 35% por ciento del total de los ingresos de las salas, indicando que es el denostado cine “comercial” el que ha ayudado a que esta industria siga siendo rentable en España.

Si miramos los datos del cine español, las cifras son preocupantes. La cuota de pantalla del cine español en 2019 fue de tan sólo un 15%, lo que supone el peor dato en los seis últimos años. En 2019 se produjeron en España un total de 118 películas de imagen real y 5 películas de animación. Sin embargo, las 5 películas españolas más taquilleras del año acumularon el 57% del total de la taquilla, porcentaje que aumenta hasta un 72% cuando contamos las 10 películas españolas más populares. Los datos son claros, sólo comedias protagonizadas por actores conocidos o las películas de directores de renombre como Almodovar o Amenábar consiguen atraer al público español a las salas de cine. El resto de películas fuera de este Top-10 no interesan al gran público, y si no fuera por las ayudas de las distintas administraciones y la cuota producida por las televisiones, estas películas serían claramente deficitarias.

Estos datos y las previsiones de un buen 2020 cinematográfico saltaron por los aires en marzo con la explosión de la crisis del COVID-19. Como consecuencia del estado de alarma y el confinamiento, las salas de cine han estado cerradas durante prácticamente 4 meses, desde primeros de marzo a finales de junio.

A pesar de estar abiertas desde finales de junio, las salas de cine se están enfrentado a dos importantes problemas. En estos momentos en los que el uso de mascarilla es obligatoria y la distancia social imprescindible, es más que lógica la aprensión de una parte importante de sus consumidores habituales a meterse en un espacio cerrado en el que se reúne un grupo grande de gente para ver una película, independientemente del aforo reducido establecido en las salas. Esto en si mismo es un problema muy importante.

El siguiente problema, casi mayor, es que para que un espectador vaya al cine, la cartelera debe ofrecer estrenos potentes que provoquen que queramos volver al cine. Como decía antes, para ver una película “mala” en el cine, prefiero quedarme en casa viendo una serie de HBO, el último estreno de Netflix, las películas independientes de Filmin o el cine familiar de Disney+ para los niños. De hecho, ya llevamos 5 meses haciéndolo, y casi hasta nos hemos acostumbrado a no necesitar ir al cine. Con el añadido que la opción elegida por muchas familias para pasar el verano ha sido volver a las casas de los abuelos en los pueblos, alejados de los grandes núcleos urbanos donde se sitúan las multisalas.

La ausencia de estrenos importantes en las carteleras ha hecho que en los cuatro fines de semana tras el desconfinamiento, desde el 26 de junio al 19 de julio, las salas de cine en España no consiguieron ninguno de estos cuatro fines de semana superar el millón de €uros de recaudación, lo que supone unas caídas del 90% respecto a las taquillas del mismo fin de semana del año pasado.

Varios análisis están indicando la posibilidad cada vez más real que la facturación total de las salas de cine pueda caer más de un 67% respecto a la de 2019, motivado no sólo por los casi 4 meses sin actividad, sino por un verano que se estima puede ser catastrófico por la falta de estrenos potentes y la incidencia de los nuevos rebrotes, que por ejemplo han provocado la limitación del aforo en los cines de Aragón y Cataluña a un 30%. Con estas cifras, es inevitable intuir que van a haber seguro cierres de cines en los próximos meses, si no se han producido ya, y sólo las cadenas más grandes y financieramente solventes podrán sobrevivir.

Este fin de semana ha traído un rayo de esperanza para las salas de cine con el estreno de Padre no hay más que uno 2, continuación de la exitosa comedia de Santiago Segura que fue la película más taquillera del cine español el año pasado. La película ha recaudado  sólo el miércoles 29 de estreno 460.000€  y se estima que podría conseguir 2 millones de €uros en todo el fin de semana, lo que supondría que ella sola ha recaudado más del doble de la recaudación total en España del fin de semana pasado (840.000 €uros). Un dato que se sigue quedando corto respecto a los 8 millones que se recaudaron en el último fin de semana de julio de 2019, pero que indica que el público sí está dispuesto a acudir a una sala de cine si se estrenan películas con el suficiente gancho comercial.

Sin embargo, esta evidencia de que el público estamos deseando ver más cine comercial de entretenimiento, choca con las últimas decisiones de los estudios de Hollywood, que al querer rentabilizar sus estrenos a nivel mundial y están retrasando los estrenos de sus películas debido a la incertidumbre que se vive en todo el mundo. Disney ha terminado cancelando el estreno en pantalla grande de Mulán, versión en imagen real del clásico animado que a priori se estimaba que podía convertirse en uno de los estrenos más taquilleros del año, y la va a estrenar en Disney+ en modo de alquiler a primeros de septiembre, lo que ha significado un auténtico jarro de agua fría para las empresas exhibidoras. Además, Jungle Cruise, su película familiar para este verano basada en la atracción de DisneyWorld, también se ha pospuesto y se estrenará en 2021.

Pero no es sólo Disney. Top Gun 2, Un lugar tranquilo 2, Expediente Warren, Los Minions 2, Godzilla vs Kong, Ghostbusters afterlife, The Tomorrow War, Eternals, The forever purge, Fast & Furious 9, Morbius, Halloween kills o Peter Rabbit 2 son algunas de las películas que se tenían que retrasar este 2020 y han optado por retrasar su estreno hasta el año que viene.

Aún quedan grandes estrenos durante lo que queda de 2020. En octubre se estrenará Wonder Woman 1984 (cuyo estreno inicialmente era en junio), en noviembre tenemos Viuda Negra de Marvel Studios, Sin tiempo para Morir, la última película de Daniel Craig como James Bond 007, y Soul, la última película de Pixar. Y en diciembre llegarán Dune, nueva versión del clásico de la ciencia ficción de Frank Herbert dirigida por Denis Villeneuve y West Side Story, nueva versión del clásico musical dirigido por Steven Spielberg. Lamentablemente, todas estas fechas están en el aire, ya que la incidencia de la tan temida segunda ola del COVID en otoño podría provocar su modificación.

Volviendo a las salas de cine españolas, Warner ha tomado una decisión valiente al confirmar que TENET, la nueva película de Christopher Nolan, se va a estrenar en Europa el 28 de agosto. Esto rompe la norma del estreno simultáneo en todo el mundo y da un balón de oxígeno a las salas de cine en España al darles un nuevo gran estreno que seguro va a generar un gran interés para la comunidad cinéfila. El miedo que me queda es preguntarme si esto no es demasiado poco, demasiado tarde, al llegar esta película un mes después del reciente estreno de Santiago Segura, y cinco semanas antes de Wonder Woman 84. Muy poco, si tenemos en cuenta que durante un verano normal, habían estrenos “potentes” todos los fines de semana.

Los cines necesitan clientes todas las semanas, y veo poco probable que estos negocios puedan ser viables económicamente sólo con una película “importante” cada mes. Entiendo que los estudios americanos también quieren que sus películas sean taquilleras y les den beneficios, pero en estos momentos de crisis, deberían considerar la posibilidad de estrenar su películas pase lo que pase como forma de apoyar a las salas de cine, que al final son una parte fundamental del negocio. De hecho, poniéndonos en el peor escenario (que creo no va a suceder), podría darse el caso que para cuando quieran estrenar sus grandes blockbusters no hubieran suficientes salas abiertas para que generaran una buena recaudación.

En todo caso, esta reflexión sobre mi preocupación por el futuro de salas de cine en ningún caso significa que crea que el CINE vaya a desaparecer. Por supuesto se seguirán haciendo películas y si no hay cines se estrenarán en las plataformas, en modo VOD (Video on Demand) online para poder verla directamente en casa, o mediante canales de distribución completamente nuevos que a día de hoy no podemos ni soñar. El cine como medio de entretenimiento y expresión va a sobrevivir. No me cabe duda.

Lo que sí parece claro es que los cambios que ya se estaban viviendo en el sector audiovisual en los últimos años se van a ver incrementados exponencialmente debido a las consecuencias derivadas del COVID, y el futuro del sector de las salas de cine se presenta realmente incierto. Los grandes Blockbusters americanos seguirán atrayendo al público a las salas, sean las que sea que permanezcan abiertas, ofreciendo un nivel de espectáculo y entretenimiento que hará que merezca la pena ir al cine a ver estas películas.

Sin embargo, el llamado “cine medio” creo que prácticamente va a desaparecer y probablemente encontrará una nueva vida en plataformas, como indica el éxito hace unas semanas de El Hoyo de Galder Gazelu-Urritia, estrenada con gran éxito de audiencia en Netflix y cuyo estreno en salas a final de año pasado pasó sin pena ni gloria al limitarse a unas contadas salas dentro del circuito independiente. Esta distribución online en todo caso puede que sea una buena opción para unas películas cuyo público cada vez va menos a las salas comerciales, lo cual podría ser incluso bueno.

Si no queremos que las salas de cine cierren, está en nuestra mano ayudar. Si os gusta el cine, seguid consumiendo cine en las salas. Esa el la mejor (y única) opción que tenemos para intentar evitar su cierre. Soy un gran defensor de “poner mi cartera donde pongo mis opiniones”, así que yo ya voy a aportar mi granito de arena.

¿Qué vas a hacer tú?

 

Fuentes:

TaquillaEspaña

www.audiovisual451.com

https://es.statista.com/

RTVE

 

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Celebrando 20 años de X-Men (Bryan Singer)

Esta semana se celebra el 20 aniversario del estreno en Estados Unidos de X-Men (Bryan Singer, 2000), la película que junto a Blade (Stephen Norrington, 1998) y Spiderman (Sam Raimi, 2002) dió el pistoletazo de salida a la edad de oro del cine de superhéroes que actualmente estamos disfrutando. Aprovechando la efemérides, es un buen momento para revisitar la película y ver qué tal le ha sentado el paso del tiempo.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un futuro cercano, la humanidad comienza a ver aparecer una nueva raza; los mutantes. Dotados de extraños y variados poderes, están agrupados en dos bandos: los que abogan por la integración y el entendimiento con la humanidad, encabezados por el doctor Charles Xavier, y los que buscan el enfrentamiento con una raza que consideran inferior y que les odia, dirigidos por Magnus, alias Magneto, un peligroso mutante con extraordinarios poderes. (FILMAFFINITY)

 

En la última década nos hemos acostumbrado a que Marvel Comics realice las películas de sus personajes de comic a través de su compañía hermana Marvel Studios, lo que asegura el control creativo y la tranquilidad de saber que la esencia de los personajes va a estar bien trasladada del comic a la gran pantalla. Pero este concepto era una idea imposible en los años 80 y 90, en el que lo  habitual era que las editoriales vendieran los derechos de sus personajes al primero que se interesara por ellos, no necesariamente un gran estudio de Hollywood.

En este contexto, durante la década de 1990 Marvel Comics había realizado una declaración de bancarrota durante el crash del sector y se encontraba en un momento delicado en el que necesitaba recursos económicos urgentemente. Una forma de conseguirlos fue vendiendo los derechos de sus principales personajes a los estudios de Hollywood, para que desarrollaran películas que significaran una cierta competencia al monopolio de Warner / DC Comics con sus películas de Superman y Batman.

Fox había estrenado en 1992 una serie de animación de los X-Men que fue tremendamente popular durante los 5 años en los que se emitió. Este éxito animó al estudio para comprar en 1994 los derechos cinematográficos de los personajes, tras casi 20 años en los que estos derechos fueron cambiando de manos entre varias productoras sin que consiguieran poner en marcha la producción.

Bryan Singer (Nueva York, 1965) era un joven director que en ese momento había realizado la maravillosa y multipremiada Sospechosos habituales (1995). Aunque no era un fan de los comics, firmó con Fox para dirigir la película tras valorar otras opciones del estudio, al creer que el tema principal de los mutantes perseguidos y odiados por ser diferentes era una metáfora poderosa a la que podía sacar mucho partido. Mientras se llevaban a cabo las diferentes escrituras de guión y se podía en marcha la producción, Singer dirigió la entretenida Apt Pupil (1998).

Viendo la ficha técnica de la película de IMDB, vemos que X-Men es un guión de David Hayter a partir de una historia de Bryan Singer y Tom DeSanto basada en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby para Marvel Comics. Sin embargo, Fox contrató a numerosos escritores hasta encontrar la versión perfecta para rodar, algo en lo que el ajustado presupuesto asignado acabó jugando un factor determinante. Christopher McQuarrie, guionista de Sospechosos habituales, o el ahora idolatrado Joss Whedon fueron algunos de los escritores no acreditados que trabajaron en la producción.

Con un presupuesto en 75 millones de dólares, la película se rodó entre septiembre de 1999 y marzo de 2000 en varias localizaciones de Canadá, contando con Newton Thomas Sigel como director de fotografía, montaje de Steven Rosenblum, John Wright y Kevin Stitt y música de Michael Kamen. Teniendo en cuenta que se estrenó tan sólo 4 meses después de terminar el rodaje, el 14 de julio, podemos imaginarnos los plazos de entrega tan justos con los que trabajaron.

La película fue un gran éxito de taquilla, recaudando 300 milones de dólares, lo que multiplicaba por 4 su presupuesto, lo que dió luz verde al rodaje de su segunda parte estrenada en 2003. Hay cierta controversia en ámbitos comiqueros sobre si X-Men fue la película que abrió el camino del éxito cinematográfico a los superhéroes de Marvel. En mi opinión, el éxito de X-Men confirmó lo que ya Blade (Stephen Norrington), había mostrado a los estudios de Hollywood dos años antes, en 1998, que los superhéroes podían ser super rentables en taquilla y merecía la pena invertir en este género.

Dicho esto, considero que el verdadero “game-changer” que lo cambió todo no fue X-Men o Blade, sino el Spiderman de Sam Raimi de 2002. Esta película fue la primera que contó con un gran presupuesto para la época, casi 150 millones millones, más de el doble que X-Men, y recaudó 830 millones de dólares en todo el mundo, confirmando que el cine ya estaba en disposición de mostrar un nivel de espectáculo y “sense-of-wonder” que hasta ahora sólo podía verse en los comics, siempre que los estudios invirtieran en estos conceptos con unos presupuestos a la altura, cosa que como ahora veremos, no pasó en X-Men.

Hoy en día, el reparto de X-Men ya forma parte de nuestros recuerdos. Y debo reconocer que el casting fue un acierto bestial. La película contaba con el gran reclamo de contar con Patrick Stewart e Ian McKellen en los papeles principales de Charles Xavier (Profesor X) y Erik Lehnsherr (Magneto), creando un antogonismo que bebe directamente de los comics de Chris Claremont, presentando a dos amigos ahora enfrentados con visiones contrapuestas sobre la relación de humanos y mutantes. Mientras que Charles Xavier tiene un punto de vista más positivo y aboga por la colaboración entre humanos y mutantes, Erik, superviviente de un campo de concentración durante la 2ª Guerra Mundial, tiene claro que los humanos son capaces de repetir el holocausto, en este caso dirigiendo su odio y miedo contra los mutantes.

Hugh Jackman saltó a la fama gracias a su interpretación de Logan (Lobezno), el misterioso mutante de con garras y esqueleto de Adamantium, un pasado oculto en el misterio y una capacidad de curación sobrehumana. Y aunque su Logan ya es historia del cine, es interesante recordar como este papel le llegó por casualidad días antes del inicio del rodaje, ya que Dougray Scott, el actor que había conseguido el papel, tuvo que abandonar la producción debido a la imposibilidad de compaginar este rodaje con el de Misión Imposible 2, en la que hacía el papel del villano.

El resto del reparto lo completan Anna Paquin como Marie (Rogue), joven mutante que absorbe con el contacto físico los poderes de otros mutantes y la energía vital de los humanos , y que considera sus poderes una maldición, Famke Janssen como Jean Grey, una telépata y telequinética que mantiene una relación sentimental con Scott Summers (Cíclope), interpretado por James Mardsen, el serio jefe de campo del grupo que lanza poderosos rayos por los ojos que sólo pueden de controlados por unas un visor hecho de cuarzo de rubí, y Halle Berry como Ororo Munroe (Tormenta), mutante que controla el clima.

En el lado de los villanos de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, tenemos a Rebecca Romijn como la multiforme Raven Darkolme (Mística), Tyler Mane como Victor Creed (Dientes de Sable), asesino sádico y hombre fuerte de Magneto, y Ray Park como Mortimer Toynbee (Sapo), un mutante muy ágil con una larga lengua. Completa el reparto Bruce Davison como el Senador Robert Kelly, que busca aprobar una ley que obligue al registro de todos los mutantes ante las autoridades, algo que nos recuerda el clásico argumento de Días de Futuro Pasado.

Entrando el materia ya sobre la película, debo reconocer que volver a ver X-Men me ha gustado mucho más de lo que esperaba, ya que pensaba que no habría envejecido demasiado bien. Sin embargo, lo primero y principal es que la película me ha ofrecido un buen entretenimiento.

Tras toda una vida en la que a lo máximo que podíamos aspirar los fans de los comics era a subproductos como los 4 Fantásticos de Roger Corman o a Punisher (1989) de la Canon interpretada por Dolph Lundgren, poder ver en imagen real la Escuela de Charles Xavier para Jóvenes Talentos fue una pasada, flipando con las caracterizaciones de cada personaje protagonista, además de los cameos de estudiantes como Kitty Pryde, Júbilo, Bobby Drake (Hombre de Hielo) o Pyros.

La película se apoya en dos elementos principales, por un lado el conflicto y el carisma de Xavier y Magneto, que son dos caras de la misma moneda, algo que viene casi literalmente de la etapa del comic escrita por Chris Claremont. Junto a esto, tenemos la relación de Logan con la joven Rogue, cuyos poderes de absorción de habilidades la impiden tocar a nadie y la convierten en un personaje perfecto para transmitir la soledad y alienación que sufren los mutantes por culpa de sus poderes. En los comics Logan hace de mentor de Kitty Pryde, por lo que a pesar de cambiar de personaje, esta relación cuadra y considero que es un cambio que no molesta ni afecta en lo fundamental a la adaptación. El carisma de Hugh Jackman se sale en todas sus escenas, y además el guión es un caramelo que permite mostrar un amplio rango de emociones, desde el tío duro que puede con todo al adulto preocupado por una niña a la que debe proteger.

El casting en lo relativo a Charles Xavier, Scott, Jean Grey o Tormenta es maravilloso, y transmiten la esencia de lo que un fan veterano como yo espero ver en una película de los X-Men. La personalidad benigna de Xavier, el choque de personalidades entre Logan y Scott y el triángulo que forman con Jean Grey es 100% comiquero y crean un dinámica super interesante que son la guinda del pastel que hace que la película funcione.

Como comentaba antes, globalmente la película me parece entretenida y me interesan los personajes por el vínculo emocional que tengo con los personajes del comic. Sin embargo, tras el visionado me doy cuenta que lo que hacen en pantalla no es realmente interesante, ni tampoco encuentro nada destacable de su conflicto contra la Hermandad de Mutantes Diabólicos de Magneto.

Constreñidos por un presupuesto insuficiente, los productores desecharon personajes como Bestia o Rondador Nocturno, la Sala de Peligro o los clásicos Centinelas que aparecían en los primeros borradores, optando finalmente por una floja trama en la Estatua de la Libertad en la que Magneto quiere convertir a los principales líderes mundiales en mutantes que resultara barata de rodar. Con ojos de 2020, toda la película tiene el feeling de un episodio piloto de serie de televisión no demasiado inspirado visualmente.

Poder ver una buena adaptación de un comic Marvel fue un sueño hecho realidad. Y al construir Singer la historia a partir del conflicto Xavier-Magneto y el centro emocional de Logan-Pícara-Jean Grey, no me importó que Tormenta tenga literalmente dos frases en toda la película y que lo que diga la coloque como alguien que odia a los humanos por motivos nunca aclarados en las películas. O que Cíclope aparezca relativamente bastante en pantalla pero no haga nada realmente destacable.

Como primera película que establece un universo cinematográfico en 2000, X-Men acertó en la ambientación y en el espíritu a pesar de sus limitados efectos especiales y unas mínimas escenas de acción. La labor de director de Bryan Singer me parece buena en el desarrollo de personajes pero muy plano en lo visual, no sabiendo crear escenas atractivas ni momentos realmente memorables.

Lo X-Men tenían amplio margen de mejora, y afortunadamente las expectativas se sobrepasaron en la excelente X-Men 2, que reseñaré dentro de unos días.

Otro tema que creo interesante comentar es el tema de los trajes de cuero negro. Matrix se estrenó en 1999 y se convirtió en un evento cultural que influyó durante años en todo el cine comercial, no sólo en lo relativo a los efectos especiales y su “bullet-time”, sino por su estética. Esta influencia se puede ver claramente en el diseño de producción de X-Men, que optó por eliminar los clásicos trajes de los comics por unos genéricos uniformes de cuero negro. Aparte de unirse a la tendencia marcada por Matrix, la realidad es que ni los productores ni Brian Singer, que recuerdo no era lector de comics, creían que los trajes de colores pudieran funcionar en pantalla, y obviamente si tu mismo no te lo crees no lo vas a mostrar bien.

De hecho, Singer incluyó una broma metatextual en la película sobre esto, cuando tras ponerse los trajes de cuero y Lobezno expresa su desagrado, Cíclope le contestó de modo sarcástico “¿Hubieras preferido un traje de licra?” En ese momento, debo reconocer que la broma funcionó. El problema vino cuando tuvimos que aguantar esa misma broma repetidamente durante casi 20 años (en Logan de 2017 aún hay una mención sobre esto), mostrando a un estudio y unos productores anclados en una estética caduca cuando el género había avanzado sin complejos.

Marvel Studios desmontó esta idea 10 años más tarde en sus películas de Iron Man, Thor o Capitán América, mostrando que el problema no son los trajes, sino de los profesionales que no saben usarlos o no se los creen. Pero tampoco hace falta remontarse tanto en el tiempo, porque sin ir más lejos en 2002 Spiderman, que recuerdo que fue para mi la verdadera “Game-Changer”, nos mostró su traje rojo en toda su gloria, enfrentándolo Raimi a un Duende Verde con una chillona armadura verde. Unido a esto, la excelente X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) ya significó la demostración de que los trajes de los X-Men pueden funcionar sin problemas en pantalla, pero te los tienes que creer para comenzar…

En resumen, X-Men me ha gustado y me ha entretenido, aunque para un espectador de 2020 no puede evitar transmitir una sensación de baratillo, sobre todo teniendo en cuenta que series de televisión como Legion o Doom Patrol han mostrado elementos mucho más brillantes y espectaculares que la película de Singer.

Comparto el trailer de la película:

 

X-Men sigue siendo un buen entretenimiento construido a partir del carisma de los personajes que creó una franquicia cinematográfica que se desarrolló durante 20 años. A pesar de la sensación de baratillo que transmite para un espectador de 2020, merece la pena recuperar la película.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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