¡Feliz domingo! Hoy quiero comentar el desastre de taquilla de Supergirl, que pone en riesgo todo el plan de James Gunn y Peter Safran para el universo DC en el audiovisual. Ampliado con la enorme exclusiva de The Hollywood Reporter que muestra el doble juego que han estado jugando Gunn y Safran desde hace casi un año.
Los datos no dejan lugar a la duda.
Supergirl de Craig Gillespie ha costado entre 170-180 millones de dólares, a lo que hay que sumar al menos 120 millones adicionales para gastos de promoción y publicidad.
En el momento en que escribo estas líneas, viernes 3 de julio, Supergirl ha recaudado tras su primera semana en pantalla unos míseros 79 millones de dólares en todo el mundo: 46 millones en USA y apenas 32 millones en el resto del mundo. Tras el desastre del primer fin de semana, varios medios americanos informaron que la película se enfrenta a unas pérdidas de entre 100-150 millones de dólares, lo que supone un desastre importante para las cuentas de Warner Bros.
¿Qué ha fallado?
En primer lugar, este desastre deja claro algo que muchos fans y profesionales «serios» intentaron negar el año pasado. Y es que Superman de James Gunn NO fue ni mucho menos el éxito que se nos intentó vender, con apenas 618 millones de recaudación a partir de un presupuesto de 225 millones. La película de Gunn cubrió justo el multiplicador de x2.5 sobre el presupuesto, lo que indica que no perdió dinero, pero no tuvo apenas ganancia tras su paso por los cines. Cuando el negocio de los estudio de cine es ganar dinero con sus producciones. Aunque luego ingresaran con el streaming, la película no fue el éxito que debería haber sido para ser la plataforma de lanzamiento de un nuevo universo cinematográfico.
Algunas personas han intentado relativizar este fracaso afirmando que en realidad estaba claro que Supergirl es un personaje mucho menos popular que Superman y por tanto es normal que fuera a recaudar menos que su primo. Y siendo cierta la primera parte, hay que negar la mayor, porque nadie invierte 300 millones de dólares si piensa que la película va a perder dinero. Pero es más, si era posible que la película fuera a sufrir ante la comparación contra su primo, era responsabilidad de Gunn no estrenarla justo a continuación de la suya, para crear espacio entre ambas que consiguiera que los espectadores se animaran a verla. Gunn no lo hizo, y esto también ha perjudicado a la película. Y esto es responsabilidad del jefe de DC Studios, no de los espectadores.
Aparte de que muchas menos gente de la que hubieran deseado en Warner vieron Superman, la película sufrió otro problema adicional, porque en realidad tampoco gustó todo lo que debería haberlo hecho. Y esto es importante cuando pensamos que los espectadores repetimos cuando una película nos gusta, y evitamos volver a ir al cine si la película previa no nos ha gustado. Acabamos de verlo con el éxito de taquilla de Toy Story 5, que ha superado los 600 millones de recaudación tras dos semanas en los cines, cuando la narrativa del mainstream USA antes de su estreno era que Pixar había creado una película innecesaria que no llegaría a los niveles de brillantez de las tres primeras. Sin embargo, estos intentos de desanimar al público no han funcionado y la película de Pixar se dirige a una taquilla superior a los 900 millones de dólares, con la posibilidad de superar los 1000. Los espectadores a los que nos encantó Toy Story 4 hemos ido a ver la quinta. Y casi nadie fue a ver Supergirl.
James Gunn convirtió a Supergirl en una borracha maleducada en su película, una idea terrible para presentar al personaje que fue rechazado por muchos espectadores. Empezando por los fans de la serie de televisión, que mostraba a una heroína positiva que vivía aventuras ligeras en las que las peripecias románticas eran una parte muy importante de las tramas. En lo que es un tremendo error que puede verse que lo ha pagado en la taquilla, durante la promoción de la película el estudio hizo muy visible que la parte de romance juvenil había sido abandonada completamente, con una Millie Alcock haciendo bandera de consignas del feminismo mainstream y de los movimientos queer. Cuando sumas el elemento de panfleto ideológico con un personaje mal presentado que provocó rechazo entre los espectadores, el resultado fue una tormenta perfecta que ha provocado que el público haya rechazado ir a verla.
En todos los análisis mainstream «serios» que se han publicado en USA y en España, aún nadie ha llegado a explicar cómo una película promocionada como super feminista y empoderada ha fracasado especialmente entre el público femenino, que es el que más ha rechazado la película. El mismo público que hizo de Wonder Woman (Patty Jenkins, 20217) o Barbie (2023) fenómenos de taquilla han rechazado pagar por ver Supergirl.
Cuando una película fracasa en taquilla, los espectadores que deciden NO verla en realidad no saben si la película es buena o mala. Sólo saben lo que la promoción les ha vendido, y en el caso de Supergirl queda claro que ha sido deficiente y no ha sabido llamar la atención de los espectadores. Al contrario, se transmitía que estábamos ante una versión de Hacendado que copiaba la estética que James Gunn creó en Los Guardianes de la Galaxia. Si la cosa pintaba cutre y el personaje provocó más rechazo que otra cosa, es normal que el público haya elegido como lo haya hecho.
En lugar de analizar todos estos aspectos, los medios interesados sólo se centran en un aspecto para justificar el fracaso. El odio online y el review bombing de entre otros, los haters del snyderverse. Y siendo cierto que este odio es real y es asqueroso, esto por si sólo no justifica el fracaso tan tremendo que ha tenido la película. Porque las redes sociales no son el mundo real. Y los mismos que hace unos meses intentaban convencernos que los Snyderzombies son cuatro incels que escriben desde los sótanos de casa de sus padres ahora resulta que son capaces de generar una campaña a una escala suficiente para hacer fracasar un blockbuster de gran presupuesto de un gran estudio de Hollywood. Es o una cosa o la otra, las dos es imposible. Y lo que nos intentan colar.
Que un Snyderzombie no vaya a ver Supergirl no explica como decía por qué una niña/adolescente de Arkansas que vio la serie de televisión y le gustaba Supergirl no ha querido ver la película. De hecho, que 4 haters no vean Supergirl no explica por qué más de dos tercios de los espectadores de Superman a los que supuestamente les gustó la película de James Gunn han decidido no ver la siguiente película de su estudio.
Es más, ha llamado muchísimo la atención que la puntuación que ha recibido Supergirl entre el público que SI vio la película en su estreno haya sido de apenas un B-, una puntuación malísima porque viene de gente que se supone que son fans del personaje y del universo DC. Si la película pintaba cutre, la opinión de los que la vieron ha sido la puntilla que asegura que el boca a boca no va a ser bueno entre el público. De forma que es seguro que no va a recaudar ni siquiera 100 millones en USA. Que vaya a hacer 200 millones en todo el mundo es casi imposible.
Este fracaso resulta super problemático para la hoja de ruta que James Gunn y Peter Safran han planteado para el nuevo universo cinematográfico de DC. La primera película no recaudó lo que debería y la segunda ha sido un fracaso. Pensando además que en 2027 se estrena The Batman 2 de Matt Reeves, que no pertenece al universo de James Gunn, y es muy probable que tenga mejor acogida que las películas de Gunn, puede empezar a surgir voces que empiecen a poner en cuestión las decisiones de Gunn. Sobre todo porque su próxima película es Clayface (octubre 2026), lo que sugiere que Gunn está más a gusto entre villanos y antihéroes que entre héroes que se supone tienen que inspirarnos a ser mejores. Algo que prometió para la primera película y que no llegamos a ver nunca.
Por cierto, este fracaso ha servido para que los de siempre hayan salido voceando las consignas sobre el «agotamiento del cine de superhéroes». Y yo creo que el público lo que rechaza son las malas películas o las que pintan que son cutres y más de lo mismo. Como Supergirl. Volviendo a lo que comentaba sobre Toy Story 5, en menos de un mes va a estrenarse Spider-Man Brand New Day. Y a pesar de los trolls online que han intentado vender que las películas de Tom Holland son muy malas que no han gustado, la realidad es todo lo contrario. De hecho, creo que es todo lo contrario, el público generalista está encantado con su trilogía de películas y va a acudir en masa a ver la película. No tengo datos pero tampoco dudas que Bran New Day va a superar de nuevo los 1000 millones de recaudación. Precisamente porque No way home gustó muchísimo. No como Superman. Y desde luego, no como Supergirl.
Ampliación sábado 04 de julio
Todo lo anterior es correcto. Pero el sábado 04 de julio leí el artículo de The Hollywood Reporter que explica los problemas que tuvo la post-producción de Supergirl y que provoca que la imagen pública de James Gunn ha saltado completamente por los aires.
¿Qué exactamente dice el artículo?
Que tras finalizar el rodaje de Supergirl en mayo de Mayo 2025, empezaron los roces entre el director Craig Gillespie y James Gunn, dado que la película no acababa de funcionar en los pases de prueba. Hasta el punto llegó el desencuentro que Warner realizó una semana de reshoots, algo normal en la industria, para a continuación realizar dos montajes de la película. El de Gillespie y del estudio capitaneado por Gunn. Para ello, se contrató a un segundo editor. Tras un segundo pase con público, aunque los dos montajes tuvieron puntuaciones muy igualadas, y ninguna especialmente buena, el montaje de Gunn obtuvo una nota ligeramente superior. Y es la versión que finalmente llegó a los cines.
Una cosa que no dice el artículo pero que ya indicaba que la producción tenía problemas fue el hecho que Warner contrató a 3 músicos diferentes para que hiciera la música de la película. Eso claramente indica que la versión no acababa de estar al gusto de los productores.
Y que el montaje de James Gunn de Supergirl estrenado en los cines no funcione, no significa que el de Craig Gillespie fuera «bueno». Ya lo hemos visto antes con Escuadrón Suicida o Justice League. Probablemente ni el guion ni la dirección eran las más adecuadas. Pero que Gunn tomara las riendas y quitara la película a su director rompe la idea de «creator-friendly» que Warner intentó vender a los fans. Y esto es para mí lo más grave. James Gunn como director no admitiría que alguien de Marvel le hubiera intentado cambiar una película de Guardianes de la Galaxia. Y sin embargo, es justo lo que le ha hecho a Craig Gillespie. Su imagen pública está destruida después de esto.
Lo que ha hecho James Gunn como jefe de DC Studios es lo que todos los productores ejecutivos con poder han hecho desde que el cine es cine. Intentar arreglar una película que entendían que no funcionaba. No se si está bien, pero así funciona el negocio. Y mientras actuaba así en Supergirl, James Gunn puso en marcha una bochornosa maniobra de publicitaria para vender que él no hacía esas cosas, porque ellos lo hacían mejor que los jefes anteriores de DC/ Warner. Su falta de moral y de escrúpulos es lo peor de todo. De largo.
Al mismo tiempo que lanzaron la idea de que cualquier crítica a Supergirl era un ataque de haters. Cuando ellos sabían que las puntuaciones de prueba habían sido muy bajas y la película tenía problemas estructurales. Planearon el cortafuegos para cubrirse.
¿Ha recibido Supergirl review-bombing y odio online? SI. Pero, ¿Eso por si mismo explicaba el fracaso de la pelicula? Claro que no. Y es la mentira que también se ha intentado vender, y que algunos fanboys sin criterio compraron desde el minuto uno defendiendo lo indefendible.
La imagen de James Gunn ha quedado dañada para siempre, porque ha quedado como un ejecutivo manipulador que ha intentado ocultar la realidad y cubrir sus actuaciones y sus manejos. Todo ello mientras intentaba construirse una imagen pública de director guay que haría las cosas mejor que los anteriores. Y lo está haciendo peor.
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