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Crítica de The Ambassadors vol. 1 de Mark Millar y vv.aa. (Image Comics)

Hace unos meses reseñé el primer episodio de The Ambassadors, la serie de Mark Millar en la que planteaba la creación de un grupo de superhéroe internacionales con personajes de países diferentes y cada número dibujado por un artista diferente. Ahora que la serie está completa toca volver a ella para analizarla.

PUNTUACIÓN: 8/10

El cómic más ambicioso de todos los tiempos ya está aquí: imagina que puedes regalar superpoderes a seis personas. En un mundo de ocho mil millones de habitantes, ¿a quién elegirías? Únete a seis de los mejores artistas de la industria en una enorme historia sobre gente corriente de todo el mundo que explica por qué deberían ser ellos.

The Ambassadors es una miniserie de 6 números con un dibujante diferente para cada número. A Frank Quitely le van a seguir Kark Kerschl, TRAVIS CHAREST, OLIVIER COIPEL, Matteo Buffagni y MATTEO SCALERA. Un autentico all-star de estrellas del firmamento comiquero. En el caso de Charest, la alegría no puede ser mayor, porque ni me acuerdo cual fue el último comic dibujado por él que compré. ¿El Wild-C.A.T.S. junto a Alan Moore? ¿Wild-C.A.T.S. / X-Men? Puede ser.

The Ambassadors de alguna manera es «Willy Wonka meets super-heroes». Dicho por el propio Millar. La idea de una investigadora coreana que ha descubierto cómo recomponer el ADN para dar superpoderes a quien ella quiera, y que decida entregarlos de forma altruista no a alguien dictado por el gobierno de los Estados Unidos o por los ricos y poderosos plantea un cambio de paradigma en el mundo superheroico como no se había visto en mucho tiempo. Hasta ahora los héroes nacían por accidente o por algún destino predestinado, pero que la clave sea el altruismo y buscar a «buenas personas» plantea numerosas cuestiones morales interesantes a lo largo de la serie que hacen que no sea sólo un comic de tíos superfuertes dándose ostias. (Aunque algo de eso habrá en el climax final).

La idea de presentar a personas de diferentes partes del mundo que serían seleccionadas para este experimento permitió poder contactar con artistas como Frank Quitely o Travis Charest. Sobre todo al segundo es casi imposible verle en un comic regular, al no estar interesado en complicarse la vida con los exigentes plazos de entrega del comic mainstream americano. Sin embargo, Millar contactó con Charest HACE DOS AÑOS, dándole todo el tiempo del mundo para poder dibujar su comic sin problemas, por lo que no pudo negarse. Tener a Charest es el gran hecho distintivo por el que se recordará esta serie, dicho por el propio Millar, y resulta un placer volver a disfrutar de su arte en una grapa.

Hablando del apartado artístico, The Ambassadors tiene un dibujo alucinante la mayor parte del tiempo. Quitely, Charest, Coipel y Scalera dibujan como los ángeles y son unos extraordinarios artistas y narradores. Suelo quejarme de los cambios de artistas en los comics de Marvel o DC, pero en este caso hablamos de un concepto desarrollado expresamente para que Millar pudiera trabajar con algunos de sus dibujantes favoritos, por lo que al menos en esto no se le puede poner un pero a este comic.

Kark Kerschl y Matteo Buffagni tienen una papeleta muy complicada, porque su trabajo se va a comparar con el de los cuatro artistazos con los que comparten serie. Y la verdad es que sólo Buffagni con su historia del héroe australiano se queda muy por debajo del resto de artistas, firmando un comic que en lo relativo al dibujo diría que sólo está «correcto». El estilo de Kerschl es tan diferente respecto a los demás en lo que se refiere al uso del color y a su narrativa que su historia del héroe de India me ha gustado mucho también. Al final, tener 5 comics con dibujo sobresaliente de 6 me parece un porcentaje de acierto muy elevado. De hecho, ya le gustaría a cualquier editor de Marvel o DC haber podido contar con estos artistas para realizar un comic, el que fuera.

En lo relativo a la historia, Millar sigue on-fire en este 2023. Este concepto le permite jugar en la creación de personajes de diferentes partes del mundo, rompiendo el monopolio de los superhéroes de los Estados Unidos y saliéndose de alguna manera de esta zona de confort. Millar crea historias que consiguen que empaticemos con todos los héroes con tan sólo una grapa, lo cual no puede ser más positivo. Además, añade sus habituales punkarradas, como por ejemplo el origen de la doctora Chung, la creadora de esta tecnología que al comienzo del comic se encuentra en la cárcel en Corea condenada injustamente tras fabricar su ex-marido unas pruebas falsas contra ella para poder quedarse todos sus inventos y patrimonio.

La idea que los ricos y poderosos no iban a permitir que nadie les robe su monopolio del poder nos lanza hacia un climax super potente aunque de alguna manera esperable. En ese sentido, que Millar sugiera que los dueños de las tecnológicas de alguna manera dominan también el mundo al controlar el flujo de información que llega al público y poder cometer cualquier crimen casi en total impunidad me parece otro puntazo del comic. The Ambassadors juega a lo largo de toda la serie con la posibilidad que una de estas personas normales que han conseguido poderes puedan ser corrompidas por los enemigos de la doctora Chung. La identidad de ese posible «traidor» es sorprendente pero lógico a la vez, mostrando a un Millar super hábil en su forma de contar sus historias.

Puestos a buscar algo menos bueno, quizá el final queda un tanto apresurado dado que los cinco primeros números se centran en la doctora Chung y en los héroes de India, Francia, Brasil y Australia, no dejando apenas hueco para sugerir la amenaza que se cierne sobre ellos. Dicho esto, que el sexto número sea doble le permite a Millar desarrollar este climax final de una manera satisfactoria, con lo que en realidad no le pongo ninguna pega a este aspecto. Y es que tener a Matteo Scalera para dibujar este climax, es un acierto total por parte de Millar. Scalera se sale a la hora de dibujar este enfrentamiento y también con la narrativa de los momentos más pausados, cerrando este primer volumen de la serie de forma brillante.

Si pensamos que Millar habló con Charest hace más de dos años, podemos intuir el nivel de planificación que Millar ha desarrollado en su Millarworld. De nuevo, dejando en mal lugar a los principales editores de cualquier editorial. En este 2023 en que se cumple el 20 aniversario del Millarworld Millar ha tirado la casa por la ventana publicando The Magic Order volumen 3 con Gigi Cavenago (tomo) y volumen 4 con Dike Ruan (que tengo muchas ganas de leer cuando se publique el tomo este mes de septiembre), Nemesis Reloaded con Jorge Jiménez, Night Club con Juanan Ramírez y este The Ambassadors antes de llegar a Big Game.

Y de alguna manera, aparte del tema de los dibujantes, Millar usa esta miniserie como preludio de Big Game, la serie evento que reúne a los personajes de Wanted con el resto de comics del Millarworld. Y es que si los supervillanos arrasaron a los superhéroes en 1986 e hicieron olvidar al planeta de su existencia, la llegada de nuevos héroes que pueden ser creados a voluntad por la doctora Cheng pone en riesgo la hegemonía de los super-villanos, forzando a Wesley Gibson a contratar a Nemesis para que acabe de raiz con esta amenaza antes que se den cuenta quien domina el planeta desde las sombras. Nemesis Reloaded tuvo el impactante final que lo conectaba con Wanted, pero narrativamente este The Ambassadors puede estar al mismo nivel de importancia.

El objetivo de todo comic mainstream además de entretener es provocar que el lector (cliente) queramos volver a compremos el siguiente número de sus colecciones favoritas. Millar ha conseguido eso mismo con su Millarworld, y aparte de Big Game me encuentro con muchísimas ganas de comprar el volumen 4 de The Magic Order, y el siguiente volumen de Night Club con los personajes que sobrevivan a su enfrentamiento contra Nemesis. Y cualquier cosa que se le pase por la cabeza a Millar. Es una pena que sus adaptaciones televisivas no estén triunfando, pero en lo que se refiere al comic, Millar es uno de los grandes nombres de la industria. Y lo seguirá siendo durante bastante tiempo.

The Ambassadors es un comic super entretenido que confirma a MIllar no sólo como un gran escritor mainstream, sino como el mejor editor del mercado a la hora de convencer al talento para que trabaje con él. Comicazo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Ambassadors 1 de Mark Millar y Frank Quitely (Image Comics)

Mark Millar es uno de los grandes animadores del mundo del comic mainstream americano. Y lo ha vuelto a conseguir gracias al estreno esta semana de The Ambassadors con dibujo del superestrella Fran Quitely, su nueva miniserie dentro de su sello Millarworld propiedad de Netflix que ha sido publicado esta semana en Estados Unidos a través de Image Comics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

ESTRENO DE LA MINISERIE

El cómic más ambicioso de todos los tiempos ya está aquí: imagina que puedes regalar superpoderes a seis personas. En un mundo de ocho mil millones de habitantes, ¿a quién elegirías? Únete a seis de los mejores artistas de la industria en una enorme historia sobre gente corriente de todo el mundo que explica por qué deberían ser ellos. Esta primera historia cuenta con ilustraciones de la superestrella FRANK QUITELY.

The Ambassadors va a ser una miniserie de 6 números con un dibujante diferente para cada número. A Frank Quitely le van a seguir Kark Kerschl, TRAVIS CHAREST, OLIVIER COIPEL, Matteo Buffagni y MATTEO SCALERA. Un autentico all-star de estrellas del firmamento comiquero. En el caso de Charest, la alegría no puede ser mayor.

Aunque hay muchos críticos con el trabajo de Mark Millar, lo que nadie puede negarle es que plantea los mejores high-concepts del mundo del comic americano. Y es que en The Ambassadores tenemos un «Willie Wonka con superhéroes». Y ahora a posteriori parece una obviedad super sencilla de realizar, pero por alguna razón que nadie acaba de aclarar nunca, estas ideas tan potentes, atractivas y comerciales sólo se le ocurren al escritor escocés. Pero un Willie Wonka con giro (como no podía ser de otra forma conociendo a Millar), porque mientras la científica que pretende regalar habilidades super humanas a seis personas de todo el mundo lo quiere hacer de forma desinteresada a personas «buenas» que lo merezcan, los gobiernos que llevan décadas buscando conseguir y controlar estos poderes no parece que estén muy de acuerdo con esta idea.

El comic cuenta con 28 páginas de historia que presenta de forma modélica esta premisa básica, con una narración fluidísima que hace que devores el comic y no puedas parar de leer. Y por supuesto, junto a una gran atención a la geopolítica internacional que abre posibilidades interesantes para la historia, hay momentos muy punkis y gores que también son muy marca de la casa Millar, cuando conocemos la historia de la científica que ha hecho este descubrimiento. Otro elemento interesante del comic es la intención declarada de Millar de alejar la historia de los Estados Unidos para sacar a esta historia de la zona de confort superheróica del maintream comiquero. De esta forma, además de contar con dibujantes diferentes, cada historia se situará en un punto diferente del globo mientras vamos conociendo a los teóricos agraciados, o al menos a las personas que se van a postular para recibir estas habilidades, otra cosa es que lo consigan. Plantear esta historia internacional ha planteado un desafío creativo importante para Millar, ya que buscaba reflejar correctamente los diferentes países y no caer en las típicas idioteces de turista que mira por encima del hombro otro países. Esto le obligó a realizar numerosos fact-checkings con personas de su confianza de estos países que llevaron a varias reescrituras.

Hay además otro elemento clave que plantea un elemento novedoso al género de los superhéroes, ya que frente al origen accidental de tantos y tantos superhéroes de Marvel o DC, la idea central que plantea este comic es que van a ser elegidos por alguien que busca encontrar a buenas personas. ¿Quién decide algo así? ¿Qué significa «bueno» para empezar? ¿Y como vendes a esta científica que eres tú la persona que más lo merece? Estas preguntas van a tener que ser desarrolladas en la serie, pero que alguien las piense en primer lugar me gusta y consigue que me enganche a un comic con muchísimo elementos novedosos e interesantes.

Millar ha comentado que Brendan McCarthy dirigió el equipo que diseñó los personajes, lo que ayuda a dar continuidad al conjunto y permitió a cada artista a concentrarse en su capítulo. Además, para conseguir trabajar con artistas super estrellas como Travis Charest y Frank Quitely que generalmente no tienen tiempo (ni ganas) de dibujar un comic mensual, Millar empezó a pensar en The Ambassador hace cuatro años. De esta forma, consiguió engancharles además de por la potente premisa, por la posibilidad de tener más de dos años para dibujar las 27-28 páginas de cada comic, lo que acabó siendo el elemento clave para conseguirles.

La fuerza económica de MillarWorld, que no olvidemos que es propiedad de Netflix pero que está consiguiendo éxito tras éxito de ventas en cada una de sus colecciones, ha permitido a Millar trabajar con estos márgenes tan amplios de producción. Pero al final, la otra gran ventaja de esta colección es que los lectores la vamos a poder disfrutar quincenalmente, dado que se ha solicitado una vez que la serie estaba completamente terminada. Algo que para mi es un elemento también muy positivo.

En el caso concreto de Quitely que estrena la serie, el resultado final se nota. El propio artista comenta que al haber podido trabajar con este margen tan grande tiempo, es la primera ves en su carrera profesional que podido crear un comic sin el stress de los plazos de entrega, algo que el artista escocés ha agradecido. Y si Quitely, que además se encarga de todo incluido el color, está contento, no cabe duda que los lectores también lo vamos a estar. El comic es un ejemplo de fluidez narrativa, algo en lo que Quitely es un maestro, y de atención al detalle, lo que son sus señas de identidad como artista. Al tratarse de la presentación del concepto del comic no tenemos escenas de acción que permitan el lucimiento al dibujante, pero es que todo el comic es una pasada. Dicho esto, Millar guarda a Quitely un momentazo super gore que el artista resuelve de forma brillante, consiguiendo que tengas que retira la mirada del comic durante un momento. En el apartado artístico, no se le puede pedir más a un comic. De hecho, puedo imaginar que el segundo número dibujado por Karl Kerschk va a palidecer un montón en la comparación.

En resumen, cuando tienes un comic con una premisa tan potente tan bien dibujado como The Ambassadors, es imposible que este comic no sea compra y lectura obligada.

Comparto páginas de este comic, que si te interesa puedes leer gratuitamente en Zona Negativa. Un lujazo que me ha permitido disfrutarlo para poder escribir esta reseña.

Ambassadors no ha podido empezar mejor, trayéndonos al mejor Millar de los high-concepts potentes e imaginativos con un dibujo insuperable de Quitely. Ganazas de poder leer la miniserie en su totalidad. Must-read absoluto.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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