Crítica de Los Favoritos de Midas, de Mateo Gil (Netflix)

Los favoritos de Midas es un thriller conspiranoico con toques de crítica social creado por Mateo Gil y Miguel Barros ambientado en el Madrid actual.

PUNTUACIÓN: 3/10

Miniserie de 6 episodios ambientada en el Madrid actual. La historia está inspirada en el relato corto de Jack London ‘The Minions of Midas’, publicado en 1901, en el que un gran empresario sufre un extraño chantaje: si no accede a pagar una elevada suma de dinero, los autodenominados “Favoritos de Midas” matarán a una persona al azar en la fecha señalada y añadirán una nueva víctima periódicamente hasta conseguir su objetivo.

Mateo Gil es un guionista y director español nacido en 1972. Alcanzó el éxito fruto de su colaboración con Alejandro Amenábar, siendo coguionista de Tesis (1996), Abre los ojos (1997), Mar Adentro (20004) y Ágora (2008). Además de guionista, dió el salto a la dirección en 1998 con Allanamiento de morada, tras la cual llegaron Nadie conoce a nadie (1999), Regreso a Moira (2006), Dime que yo (2009), Blackthorn (2011), Proyecto Lázaro (2017) y Las  leyes de la termodinámica (2018). Con una filmografía variada, es considerado por la crítica como un director sólido y original, capaz de moverse en diferentes registros, como han sido el thriller, el western, la ciencia ficción o la comedia romántica. Los Favoritos de Midas es su primera serie de creación propia en Netflix, y además de escribir el grión ha dirigido los 6 episodios.

Junto a Gil, Miguel Barros es también creador de esta serie. Barros es un guionista que ha trabajado con Isabet Coixet (Nadie quiere la noche, 2015) o el propio Mateo Gil en Blackthorn. Los favoritos de Midas es una miniserie de 6 capítulos que está inspirado en el relato corte de Jack London del mismo título, y aparecen acreditados como guionistas además de Gil y Barros, David Muñoz y Arantxa Cuesta. La serie cuenta con fotografía de Pau Esteve Birba, montaje de Leire Alonso, Miguel Burgos y Raquel Marraco, y cuenta además con música de Lucal Vidal.

El principal interés de Los Favoritos de Midas es ver el nuevo despliegue interpretativo de Luis Tosar, al encarnar al complejo protagonista Víctor Genovés, un hombre que consiguió auparse a la dirección de una poderosa empresa dueña de varios medios de comunicación y que tiene unos fuertes valores morales que serán puestos a prueba con el chantaje que sufrirá a manos de los misteriosos Favoritos de Midas.

Junto a Tosar, el resto del reparto está encabezado por Marta Belmonte como Mónica Báez, una periodista cuya exclusiva sobre una venta de armas en Siria financiada desde España va a ser el desencadenante de toda la acción. Junto a ella, Willy Toledo interpreta al Inspector Alfredo Conte de la policía que se encargará de investigar el intento de extorsión a Victor Genovés.

Carlos Blanco es Luis, amigo de Victor y director del periódico propiedad del grupo de empresas dirigido por él. Completan el reparto Marta Milans como María José, una amiga de Victor de su etapa en Nueva York que ha vuelto a Madrid años más tarde como la cara visible de un gran conglomerado internacional, y Elena Irureta (la recordada Bittori de Patria) como Teresa Jiménez, madre de Natalia.

Empezando por los elementos más positivos de la serie, debo decir que Los Favoritos de Midas transmite que estamos ante una producción de primer nivel con un altísimo presupuesto. Ambientada en Madrid, está rodada en múltiples localizaciones de la capital y tiene numerosas escenas con gran cantidad de extras. Visualmente, la sensación que transmite es que Mateo Gil ha contado con todo lo que ha necesitado para crear su historia de la mejor manera posible y que si hubo algún problema, desde luego el presupuesto no fue uno de ellos.

Debo comentar además que creo que todo el reparto está muy bien. Luis Tosar es siempre un seguro de vida y aporta un carisma y una personalidad bestial en pantalla, además de toda la confusión cuando ve que su ordenada vida empieza a saltar por los aires sin poder hacer nada por evitarlo. Si alguien esperaba ver una mala interpretación de Tosar, pueden esperar sentados porque no es el caso.

También me gusta la fuerza de las convicciones morales de Marta Belmonte como la periodista Mónica Báez, y el papel de  Willy Toledo como un policía que a pesar de su gran experiencia no puede detener a los culpables porque no consigue entender sus motivaciones, lo que le vuelve loco. Creo que todos los actores lo hacen muy bien teniendo en cuenta el material con el que tienen que trabajar, cosa sobre lo que luego volveré.

El primer episodio de la serie creo que es de largo el mejor de toda la serie y consigue enganchar gracias a lo original de la propuesta de un chantaje aun empresario que amenaza con matar a un desconocido. Este hecho, unido con la conexión del misterio con la actualidad, con un Madrid asediado por manifestaciones anti-sistema que recuerdan al 15-M y un debate sobre las influencias del poder político con los medios de comunicación, algo de rabiosa actualidad con el intento del actual gobierno de censurar los medios de comunicación críticos con su gestión, son elementos super actuales que aportan un plus de interés a la serie.

Además, el hecho de ser una miniserie de tan sólo 6 episodios también creo que juega a favor de Los favoritos de Midas, al indicar a priori que la historia va a ir al grano y no vamos a sufrir el mal de los minutos de la basura que hemos sufrido tantas y tantas veces en otras series de Netflix. 6 episodios, casi 6 horas, debería ser la duración perfecta para desarrollar bien la historia y a la vez no eternizarse, y fue de hecho uno de los elementos fundamentales para que decidiera ver esta serie.

Y hasta aquí llega lo bueno. Lamento tener que escribir que Los favoritos de Midas me ha parecido una tomadura de pelo, un terrible bluff sin pies ni cabeza que es un todo vale que hace que me pegue cabezazos contra la pared pensando en cómo me dejé engañar.

¿Conocéis esa sensación cuando te das cuenta que el AUTOR se cree más listo que los espectadores? Y que como es más listo, ¿te puede lanzar cualquier basura que los consumidores nos lo vamos a comer con patatas y además le daremos las gracias? Pues con esa misma cara de tonto me quedé al final de la serie.

Los favoritos de Midas es un despropósito. Es poner en una batidora un montón de ideas molonas de actualidad aderezadas con dosis del discurso anticapitalista tan popular en sectores de la izquierda española, y lanzarlo de golpe contra el espectador con la esperanza que la cantidad de elementos cool mostrados van a cegar al espectador y no nos vamos a dar cuenta que los árboles no tienen raíces, y que el bosque está muerto.

No es que el guión sea ridículo y un sinsentido, que lo es, es que yo diría que Gil y Barros también lo saben y por eso juegan a ser ambiguos, a tirar la piedra del anticapitalismo o las conspiración de los grandes poderes económicos que lo controlan todo en la sombra, pero luego no atreverse a ir a muerte con su idea, escondiendo la mano.

Hay numerosos casos de guiones que son un “todo vale” y pueden acabar ofreciendo una serie o película entretenida. Normalmente esto sucede cuando sus propios creadores saben transmitir que su historia tampoco hay que tomársela muy en serio y consiguen quitarle trascendencia. Los Favoritos de Midas es todo lo contrario, juega a conectar su historia con problemas sociales actuales, pero con poca o ninguna intención de profundizar en dichos temas, al ser tratados únicamente a modo de “shock-value”. Y quizá por ello es chasco es tan grande.

Pero no es sólo el guión, es que la serie visual y narrativamente está muy mal contada. Al ser una miniserie de 6 episodios, la vi en dos tandas de 3 episodios. Y aunque como comentaba antes el primer episodio que plantea todo consiguió captar mi atención, a continuación los episodios 2 y 3 ya me dejaron con un mal feeling, dado que en esas casi dos horas la trama prácticamente no avanzó nada y hubieron varias situaciones repetitivas que acababan resultando superfluas, girando una y otra vez sobre los mismos elementos.

Lamentablemente, el segundo día con el resto de episodios acabó siendo un suplicio al comprobar que Gil había optado por el todo-vale y peor, el “no tiene sentido ni coherencia pero a quién le importa”. Hay además un elemento chusquero que hizo aún peor el visionado, y es la repetición de escenas de cama entre los protagonistas que no aportan nada y que acaban resultando un parón en una historia que por otro lado no daba más de si.

Normalmente suelo escribir estos artículos invitando a que lo valoréis por vosotros mismos, ya que hay gustos para todo. Sin embargo, sinceramente no me gustaría que perdierais seis horas de vuestra vida en esto, de verdad que no merece la pena. Si este es el nivel de los thrillers españoles de Netflix, a este paso pocos voy a ver.

Comparto el trailer de esta serie:

Los Favoritos de Midas me ha parecido una tomadura de pelo, lamento ser tan negativo pero es lo que me pide el cuerpo.

PUNTUACIÓN: 3/10

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