Crítica de A ghost story de David Lowery (Netflix)

Tras ver The Green Knight, me quedé con ganas de ver más películas de la filmografía de David Lowery, por lo que me animé a ve A ghost story, su película de 2017 protagonizada por Rooney Mara y Casey Affleck, que está disponible en Netflix, y me ha parecido una película super interesante.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Un músico muere en un accidente de coche y vuelve como un fantasma a la casa en la que vivía con su mujer. (FILMAFFINITY)

David Lowery (Milwaukee,1980) es un director de cine y guionista estadounidense al que yo conocí con la excelente Peter y el Dragón de Disney de 2016. Su primera película St. Nick de 2009 ganó el premio Texas al mejor director en el AFI Dallas Internacional Film Festival de 2009. En 2013, Lowery dirigió su segundo largometraje, en 2013 Ain’t Them Bodies Saints, protagonizado por Casey Affleck y Rooney Mara, los protagonistas a A ghost story. La película fue nominada para el premio del Gran Jurado en el Festival de Cine Sundance y también fue seleccionada para competir en elFestival Internacional de Cine de Cannes de ese año. Tras ambas películas, dirigió Pedro y el Dragón y esta A Ghost Story, tras las cuales trabajó en The old man & the gun de 2018. The Green Knight ha sido su penúltimo proyecto, ya que en la actualidad se encuentra en plena producción de su próxima película, Peter Pan & Wendy, que en principio debería estrenarse en 2022.

David Lowery levantó el proyecto de A ghost story como una película de bajísimo presupuesto, tan sólo 100,000 dólares. Lowery escribió el guión, dirigió y montó la película, que contó con fotografía de Andrew Droz Palermo y música de Daniel Hart. Prácticamente toda la película fue rodada en una casa que estaba a punto de ser demolida, por lo que le permitieron rodar gratis y pudo hacer todo lo que quiso dentro, y contó con sus amigos y colaboradores habituales Rooney Mara y Casey Affleck como principal reclamo de esta película de apenas 93 minutos (incluidos los títulos de crédito).

Casey Affleck y Rooney Mara interpretan a la pareja protagonista, nombrados solo como «C» y «M». C (Affleck) es un compositor que se expresa mejor con música que con palabras. M (Mara) parece más cómoda expresando lo que siente, pero recibe muy poca respuesta de su marido. Ella quiere mudarse, él está apegado por alguna razón a la casa, aunque queda claro que a pesar de sus diferencias, ambos se quieren y son todo el uno para el otro.

La película, que más que una historia de terror es un drama intimista que reflexiona de forma sumamente interesante sobre lo que dejamos atrás cuando morimos o las ataduras que las personas creamos con determinados espacios, tuvo un extremo limitado en su día pero consiguió una unánime aclamación de la crítica, consiguiendo premios en diversos festivales como Sitges (Mejor Fotografía y el Premio del Jurado Carnet Jove) y Deauville.

Empezando a valorar la película, A ghost story me ha gustado bastante y me ha parecido una experiencia sorprendente y poco habitual, empezando por la propia premisa de la historia desde el punto de vista del fantasma. Un primer elemento llamativo es que Lowery rodó la película en un formato de imagen más pequeño del habitual, no llenando la pantalla. Esto al principio provoca que la película se vea rara pero en seguida te acostumbras a ello, y me parece que sí ayuda a transmitir la sensación de claustrofobia que debe “sentir” el fantasma al estar atrapado durante toda la eternidad en el mismo espacio.

Otro elemento muy interesante es que Lowery usa para mostrar al fantasma la imagen más icónica que existe dentro de los cuentos infantiles, la persona tapada por una sábana / manta blanca. Pero dentro de esta imagen casi infantil, Lowery plantea una reflexión super adulta sobre el tiempo, la memoria y la conexión espiritual con nuestro legado y lo que dejamos atrás. Todo ello en un envoltorio con imágenes tremendamente poéticas que transmiten una tremenda tristeza.

Lowery se nota que además de director es también montador profesional, porque me ha flipado muchísimo el montaje de la película, A ghost story cuenta con un ritmo lento que encaja con la sensibilidad de la historia, planteando largas escenas de ¿minutos? de duración con la cámara fija en un punto, y mediante el uso de unas brillantes elipsis que transmite el paso del tiempo y como la casa va siendo ocupada por diferentes habitantes.

Todo en A ghost story es un experimento narrativo, y fruto de ello me sorprendió para bien encontrarme con una película prácticamente sin diálogos el 90% del tiempo, con apenas unas conversaciones entre Rooney Mara y Casey Affleck que marcan el marco emotivo de la historia, y un interesante pero largo monólogo interpretado por Will Oldham, en el que expresa otra delas idea principales de la película, que estamos destinados a convertirnos en polvo y a lo más que podemos aspirar los seres humanos es a ser recordados o al menos, a dejar un legado que se recuerde. En este sentido, el final de la historia me parece perfecto, siendo una escena de gran belleza y emotividad, lo que hace que A ghost story sea una película sorprendente que recomiendo.

Dicho esto, hay que reconocer que la película es la que es, una historia lenta casi sin diálogos en la que puede decirse desde cierto punto de vista que no pasa caso nada durante su metraje. Esto puede ser una importante barrera de entrada y entiendo que pueda que haya gente que no acepte la premisa y se aburra soberanamente. La película dura 90 minutos y realmente es que la historia no daba más de si, incluso con los planos alargados a lo largo de todo el metraje. El primer gran salto de fe es una escena con apenas 10/15 minutos de metraje en la que la cámara está fija durante más de un minuto apuntando a la nada, hasta que pasa un elemento clave de la película. Reconozco que estaba viendo la escena y pensé “WTF? ¿Qué cojones es esto?”, pero una vez se puso en marcha la historia del fantasma, la potencia de sus imágenes y el lirismo de todo me atrapó.

Al tratarse de una historia fantástica, Lowery aplica sus propias reglas y crea un giro final que es muy loco pero sirve para conseguir el final tan redondo de la película. Según tu suspensión de credulidad te gustará o no, en mi caso no me molesta y me quedo con la belleza del final y las emociones que te transmitió el camino recorrido. Dentro de lo mucho que me ha gustado todo, no quiero terminar sin reconocer el trabajo del músico Daniel Hart, teniendo en cuenta que estamos ante una película casi muda, y del director de fotografía Andrew Droz Palermo, que junto a Lowery crean imágenes sobrias y desprovistas de artificios que sin embargo transmiten un montón de emociones.

Comparto el trailer de la película:

A ghost story puede no ser una película para todo el mundo, pero a mi me ha conseguido atrapar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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2 comentarios en “Crítica de A ghost story de David Lowery (Netflix)”

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