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Crítica de El callejón de las almas perdidas de Guillermo del Toro

La nueva película de Guillermo del Toro, El callejón de las almas perdidas, es un estupendo ejercicio del género negro más clásico con un reparto espectacular.

PUNTUACIÓN: 8/10

Un buscavidas (Bradley Cooper) se compincha con una pitonisa (Cate Blanchett) para estafar a millonarios… Remake del film «El callejón de las almas perdidas» (Nightmare Alley) de 1947.

El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley en inglés) es un remake de la película de 1947 del mismo nombre dirigida por Edmund Goulding e interpretada por Tyrone Power, Joan Blondell y Coleen Gray, que a su vez adaptaba la novela escrita por William Lindsay Gresham y publicada en 1946, que realizaba un interesante estudio de las profundidades del mundo del espectáculo y sus sórdidos personajes.

Guillermo del Toro es un director, guionista, productor y novelista mexicano que siempre ha estado asociado al fantástico y al terror gracias a Cronos, Mimic, El espinazo del diablo, Hellboy 1 y2 , El laberinto del fauno, Pacific Rim y Crimson peak. Obtuvo la aclamación mundial gracias a su Oscar en por La forma del agua (2017), y hemos estado casi cinco años sin una película suya mientras intentaba llevar a buen puerto su adaptación de En las montañas de la locura de Lovecraft. Con este su último proyecto ha elegido realizar este remake como instrumento para hacer SU gran película noir, al conectar esta historia de género negro con el mundo onírico y del circo que enlazan con su gusto de historias de fantasía oscura.

Del Toro escribe el guión de esta adaptación junto a su mujer, la guionista Kim Morgan, a quien yo conocí hace un montón de años gracias a sus excelentes análisis de películas clásicas noir que Ed Brubaker incluía de complemento en sus comics de Sleeper. La película cuenta además con fotografía de Dan Laustsen, montaje de Cam McLauchlin y música de Alexandre Desplat, que ya trabajó con Del Toro en La forma del agua. La película de 150 minutos contó con un presupuesto de 60 millones de dólares y de momento ha fracasado en la taquilla americana, recaudando tan sólo 10 millones desde su estreno el 17 de diciembre, lo que no puede darme más pena, la verdad

Nightmare alley (me gusta más el título original y es más corto), cuenta con un reparto de lujo con Bradley Cooper, Cate Blanchett, Rooney Mara, Toni Collette, Willen Dafoe, David Strathairn, Richard Jenkins y el habitual Ron Perlman.

Me ha gustado Nightmare Alley. Del Toro hace un alucinante ejercicio de género negro con un protagonista con un final que parece marcado de antemano, algo que me recuerda precisamente a algo que Ed Brubaker establecía como uno de las características de un buen noir.

Situar la historia en los años 40 en la que la vida de la gente en la América rural valía muy poco es perfecta para una historia de género negro de este tipo. Si a esto le sumamos la ambientación de un circo de variedades rural que permite a Del Toro desplegar sus obsesiones con seres freak y situaciones con un toque onírico y sobrenatural en una situación en la que sabes, porque los personajes lo dicen explícitamente, que no es real y todo es un gran truco.

Me gusta mucho la parte en la que explican como los mediums realmente se dedican a leer y entender la psicología de la gente como forma de aprovecharse de ellos a la hora de hacer las predicciones ante el público, lo que conecta con el trabajo de la psicología, una ciencia «seria» que sin embargo hace más o menos lo mismo que estos buscavidas.

El diseño de producción y la fotografía me parecen extraordinarios, con algunos momentos que parecen casi en blanco y negro, buscando Del Toro claramente recrear imágenes icónicas de las películas noir clásicas. Los momentos con Bradley Cooper en sombra encendiéndose el cigarrillo, la seducción de Cate Blanchett, todas las escenas nocturnas lloviendo o nevando o las imágenes de pesadilla en el circo son momentos que podrían haber estado rodadas en los años 40 y me han volado la cabeza. No tengo duda que en los próximos años vamos a ver multitud de planos de la película en los típicos artículos de «perfect shots», porque visualmente la película me encanta.

En este sentido, me han gustado mucho las interpretaciones de todo el reparto, pero casi diría que me alucina la belleza pura y atemporal de Rooney Mara, que me traslada a un lugar mejor en un mundo poblado de gente mala que busca aprovecharse de los crédulos o los inocentes. Porque Cooper, Blanchett o el mismo Willen Dafoe están geniales y transmiten todo su carisma en pantalla, aunque quizá pecan en parte porque la historia hace a sus personajes demasiado arquetípicos a todos.

De hecho, si algo menos bueno tengo que decir de esta película es que se nota que Del Toro está intentando demasiado fuerte hace un noir super canónico por el que sea recordado, haciendo que todo sea tan lógico dentro de las convenciones del género que acabó resultándome demasiado frío. Siendo como digo todo lógico y casi inevitable.

A pesar de ello, me alegra poder decir que me asusté un poco al saber de su duración de 150 minutos, pero no se me hizo larga en ningún momento, permitiendo que la historia diera muchas vueltas y los giros nos llevaran hasta un final perfecto bastante habitual de ver en el cine de los años 40 y 50 pero no tanto en el siglo XXI.

El callejón de las almas perdidas me parece una gran película, de esas que estoy seguro que volveré a ver muy pronto de nuevo. De hecho, me da pena que la película haya fracasado de forma tan terrible sobre todo en la taquilla USA, algo que diría indica que el tipo de público que apreciamos el cine de Del Toro es probablemente el que menos vaya al cine en la actualidad. Algo que es en si mismo un contrasentido, porque si una película merece verse en pantalla grande y seguro perderá vista en casa, es esta. O eso, o es que realmente Del Toro no tiene una base de seguidores tan amplia como a mi me gustaría.

Comparto el trailer de la película:

El callejón de las almas perdidas me parece una estupenda película de género negro. Guillermo del Toro consigue una película super redonda que sin duda merece verse en pantalla grande. ¡No os la perdáis!

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de A ghost story de David Lowery (Netflix)

Tras ver The Green Knight, me quedé con ganas de ver más películas de la filmografía de David Lowery, por lo que me animé a ve A ghost story, su película de 2017 protagonizada por Rooney Mara y Casey Affleck, que está disponible en Netflix, y me ha parecido una película super interesante.

PUNTUACIÓN: 7,5/10

Un músico muere en un accidente de coche y vuelve como un fantasma a la casa en la que vivía con su mujer. (FILMAFFINITY)

David Lowery (Milwaukee,1980) es un director de cine y guionista estadounidense al que yo conocí con la excelente Peter y el Dragón de Disney de 2016. Su primera película St. Nick de 2009 ganó el premio Texas al mejor director en el AFI Dallas Internacional Film Festival de 2009. En 2013, Lowery dirigió su segundo largometraje, en 2013 Ain’t Them Bodies Saints, protagonizado por Casey Affleck y Rooney Mara, los protagonistas a A ghost story. La película fue nominada para el premio del Gran Jurado en el Festival de Cine Sundance y también fue seleccionada para competir en elFestival Internacional de Cine de Cannes de ese año. Tras ambas películas, dirigió Pedro y el Dragón y esta A Ghost Story, tras las cuales trabajó en The old man & the gun de 2018. The Green Knight ha sido su penúltimo proyecto, ya que en la actualidad se encuentra en plena producción de su próxima película, Peter Pan & Wendy, que en principio debería estrenarse en 2022.

David Lowery levantó el proyecto de A ghost story como una película de bajísimo presupuesto, tan sólo 100,000 dólares. Lowery escribió el guión, dirigió y montó la película, que contó con fotografía de Andrew Droz Palermo y música de Daniel Hart. Prácticamente toda la película fue rodada en una casa que estaba a punto de ser demolida, por lo que le permitieron rodar gratis y pudo hacer todo lo que quiso dentro, y contó con sus amigos y colaboradores habituales Rooney Mara y Casey Affleck como principal reclamo de esta película de apenas 93 minutos (incluidos los títulos de crédito).

Casey Affleck y Rooney Mara interpretan a la pareja protagonista, nombrados solo como «C» y «M». C (Affleck) es un compositor que se expresa mejor con música que con palabras. M (Mara) parece más cómoda expresando lo que siente, pero recibe muy poca respuesta de su marido. Ella quiere mudarse, él está apegado por alguna razón a la casa, aunque queda claro que a pesar de sus diferencias, ambos se quieren y son todo el uno para el otro.

La película, que más que una historia de terror es un drama intimista que reflexiona de forma sumamente interesante sobre lo que dejamos atrás cuando morimos o las ataduras que las personas creamos con determinados espacios, tuvo un extremo limitado en su día pero consiguió una unánime aclamación de la crítica, consiguiendo premios en diversos festivales como Sitges (Mejor Fotografía y el Premio del Jurado Carnet Jove) y Deauville.

Empezando a valorar la película, A ghost story me ha gustado bastante y me ha parecido una experiencia sorprendente y poco habitual, empezando por la propia premisa de la historia desde el punto de vista del fantasma. Un primer elemento llamativo es que Lowery rodó la película en un formato de imagen más pequeño del habitual, no llenando la pantalla. Esto al principio provoca que la película se vea rara pero en seguida te acostumbras a ello, y me parece que sí ayuda a transmitir la sensación de claustrofobia que debe “sentir” el fantasma al estar atrapado durante toda la eternidad en el mismo espacio.

Otro elemento muy interesante es que Lowery usa para mostrar al fantasma la imagen más icónica que existe dentro de los cuentos infantiles, la persona tapada por una sábana / manta blanca. Pero dentro de esta imagen casi infantil, Lowery plantea una reflexión super adulta sobre el tiempo, la memoria y la conexión espiritual con nuestro legado y lo que dejamos atrás. Todo ello en un envoltorio con imágenes tremendamente poéticas que transmiten una tremenda tristeza.

Lowery se nota que además de director es también montador profesional, porque me ha flipado muchísimo el montaje de la película, A ghost story cuenta con un ritmo lento que encaja con la sensibilidad de la historia, planteando largas escenas de ¿minutos? de duración con la cámara fija en un punto, y mediante el uso de unas brillantes elipsis que transmite el paso del tiempo y como la casa va siendo ocupada por diferentes habitantes.

Todo en A ghost story es un experimento narrativo, y fruto de ello me sorprendió para bien encontrarme con una película prácticamente sin diálogos el 90% del tiempo, con apenas unas conversaciones entre Rooney Mara y Casey Affleck que marcan el marco emotivo de la historia, y un interesante pero largo monólogo interpretado por Will Oldham, en el que expresa otra delas idea principales de la película, que estamos destinados a convertirnos en polvo y a lo más que podemos aspirar los seres humanos es a ser recordados o al menos, a dejar un legado que se recuerde. En este sentido, el final de la historia me parece perfecto, siendo una escena de gran belleza y emotividad, lo que hace que A ghost story sea una película sorprendente que recomiendo.

Dicho esto, hay que reconocer que la película es la que es, una historia lenta casi sin diálogos en la que puede decirse desde cierto punto de vista que no pasa caso nada durante su metraje. Esto puede ser una importante barrera de entrada y entiendo que pueda que haya gente que no acepte la premisa y se aburra soberanamente. La película dura 90 minutos y realmente es que la historia no daba más de si, incluso con los planos alargados a lo largo de todo el metraje. El primer gran salto de fe es una escena con apenas 10/15 minutos de metraje en la que la cámara está fija durante más de un minuto apuntando a la nada, hasta que pasa un elemento clave de la película. Reconozco que estaba viendo la escena y pensé “WTF? ¿Qué cojones es esto?”, pero una vez se puso en marcha la historia del fantasma, la potencia de sus imágenes y el lirismo de todo me atrapó.

Al tratarse de una historia fantástica, Lowery aplica sus propias reglas y crea un giro final que es muy loco pero sirve para conseguir el final tan redondo de la película. Según tu suspensión de credulidad te gustará o no, en mi caso no me molesta y me quedo con la belleza del final y las emociones que te transmitió el camino recorrido. Dentro de lo mucho que me ha gustado todo, no quiero terminar sin reconocer el trabajo del músico Daniel Hart, teniendo en cuenta que estamos ante una película casi muda, y del director de fotografía Andrew Droz Palermo, que junto a Lowery crean imágenes sobrias y desprovistas de artificios que sin embargo transmiten un montón de emociones.

Comparto el trailer de la película:

A ghost story puede no ser una película para todo el mundo, pero a mi me ha conseguido atrapar.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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