Crítica de Casa Capitular Dune de Frank Herbert (Dune 6)

Termino mi lectura de la serie de Dune de Frank Herbert con Casa Capitular Dune, la sexta y última novela escrita por su creador Frank Herbert.

PUNTUACIÓN: 6/10

Sexta entrega de la extraordinaria saga «Dune», Casa Capitular abre insólitas dimensiones a na narración que está considerada la cumbre de la ciencia ficción contemporánea.

Las Honorables Madres se enfrentan, con sus terribles poderes, a la secular Bene Gesserit. Las revenidas Madres, ocultas y fortificadas en su planeta Casa Capitular, intentan revivir el viejo orden que les dio su antiguo poder en todo el universo. Un ghola de Miles Teg está siendo adiestrado para superar incluso a su poderoso antecesor.

La unión de Duncan Idaho y Murbella, cautivos ambos en la no-nave, puede arrojar luz sobre el traumático fenómeno de la Dispersión.

Esta sexta novela de la serie de Dune fue publicada en 1985 y fue la última que escribió Frank Herbert, que falleció un año después, en 1986. Con esta novela se cierra la serie de 3 trilogías que creó Herbert, aunque partir de 1999 su hijo Brian, junto al escritor Kevin J. Anderson, han publicado una nueva serie de novelas que amplían el mundo creado por Herbert.

Comparto a continuación mis reseñas de las anteriores cinco novelas, Dune, El Mesías de Dune, Hijos de Dune, Dios Emperador de Dune y Herejes de Dune.

Casa Capitular continúa los sucesos narrados al final de Herejes de Dune en los que la hermandad de las Bene Gesserit se encuentran en retirada ante la amenaza del exterminio a manos de las Reverendas Matres llegadas de la Dispersión. La Reverenda Madre Darwi Odrade, recién nombrada al final de Herejes es la gran protagonista, aunque la narración de Herbert va cambiando de punto de vista mientras seguimos al ghola Duncan Idaho, la Reverenda Matre Murbella, la hija del desierto de Rakis Sheeana o el revivido Miles Teg, que habita el cuerpo de un niño que aún tiene que despertar sus memorias de su vida pasada.

En cierto sentido, Casa Capitular se siente más como una segunda parte de Herejes que como una novela autónoma, algo sobre todo provocado por el no-final que tuvo la anterior novela, en la que en sus últimas 20 páginas mostraron un cambio cataclísmico e inesperado en el mundo de Dune. Y la sensación tras leerme las 630 páginas de la novela ha sido bastante decepcionante. Empezando por la elección de las Bene Gesserit como el punto de vista para contar la parte final de la historia que planteó Herbert. Una hermandad que ha dedicado su vida al control genético para buscar al hombre (o mujer) perfecto que lleva a la humanidad a nuevas cotas.

La novela toca como siempre temas interesantes como el determinismo o el libre albedrío, si tenemos que mirar hacia delante aunque eso signifique romper con la comodidad del presente o lo que manda la tradición, y en general sobre el papel de los personajes mientras intentan enontrar su papel en este universo. Además, la transformación de Casa Capitular en un nuevo Arrakis plantea cuestiones sobre los cambios ecológicos y cómo afectan a los habitantes de este mundo. Y por supuesto, el contraste que ofrecen las frías Bene Gesserit que lo fían todo a la razón gracias a los recuerdos de sus vidas pasadas, frente a las violentas y emocionales Reverendas Matres. Todos esos elementos son interesantes analizando el conjunto.

Sin embargo, la narración no puede ser más aburrida, amplificando un problema que empecé a notar en la novela anterior, y es que tenemos una novelas de 600 páginas en las que el 99% del tiempo tenemos a gente hablando en lugar de hacer cosas realmente interesante. Y la evolución de los personajes en función de las cosas que van aprendiendo es interesante en conexión con los temas que destacaba antes. Pero al tercer (o quinto) diálogo redundante sobre el mismo tema, no pude evitar aburrirme ante lo que estaba leyendo. Y está claro que Herbert no planteó Dune con un espectáculo de acción, pero tener todo un universo por explorar y quedarnos confinados a un despacho en Casa Capitular mientras los personajes hablan me parece casi un pecado.

Herejes de Dune planteaba un nuevo escenario que me interesó, pero la lectura justo a continuación de Casa Capitular no ha sabido mantener el interés creado. Por personalizar algunos ejemplos de los problemas de esta novelas, hay personajes como Scytale de los tleilaxu o la propia Sheeana que NO han tenido ninguna incidencia en la historia y sus finales son un bluf total. Además, Herbert introduce una subtrama ¿con unos judíos ocultos? que tampoco va a ningún lado y cuyo sentido o metáfora no cabe duda que se me ha escapado. ¿Les pone como ejemplo de religión anclada en el pasado para la que es imposible avanzar? Yo lo interpreto así, pero vete tú a saber.

Sumado a esto, Herejes terminó con un hecho cataclísmico que sucedía fuera de plano que fue un anticlimax total. Esto vuelve a suceder en Casa Capitular, con un climax que dista mucho de serlo que sucede en apenas 20 páginas y que pasa todo un poco porque si. Herbert tenía muchas virtudes como escritor, pero crear historias con tensión dramática o cerrar las historias NO era una de ellas. Pero aparte de todo, es que el final de la historia de Herbert vuelve a ser un no-final, con un statu-quo cambiado para siempre que sin embargo no puede darme más igual. Aparte del hecho de tener una historia que propugna el libre albedrío y poder crear tu propio destino en el que va a seguir existiendo una organización que busca modificar la sociedad a partir de sus intereses particulares, lo que es de hecho una situación muy poco propensa para que se genere esa libertad de elección. Es decir, el final no acaba de dirigirse hacia la premisa que el propio Herbert planteaba como ideal.

Sinceramente, pensando en la lectura de estas seis novelas en perspectiva, creo que confirmo algo que ya recordaba de cuando leí las novelas por primera vez hace más de 25 años, las tres primeras son las realmente buenas buenas, con una segunda trilogía que baja un montón el nivel. En todo caso, no me arrepiento haber vuelto a leer estas novelas, que son clásicos absolutos de la ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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